lunes, 1 de septiembre de 2014

Boca 3 - Velez 1: Nuevo ciclo, nueva actitud; Gran primer paso de Arruabarrena


Tras el despido vergonzoso y cobarde de Carlos Bianchi, que no merecía irse de semejante forma siendo - como ya explique en el análisis del partido con Atlético de Rafaela- el Director Técnico más ganador de la historia de Boca y uno de los más grandes de la historia del fútbol, Daniel Angelici apuró la llegada de Rodolfo Arruabarrena. Sin ninguna intención de que haya un interinato, se lo presentó al plantel día y medio después de la salida de Bianchi y a los pocos minutos comenzó a trabajar.

Una pequeña cuestión para cerrar el tema Bianchi y pasar al encuentro jugador el pasado domingo en la cancha de Boca: ayer por fin pude leer un análisis razonable de lo que fue este irregular tercer ciclo del Virrey. Este periodista deportivo afirma con buen tino que esta historia no tenía buen destino desde el día uno, pues quienes lo fueron a buscar tras el "Bombonerazo" de 2012 no querían realmente verlo sentado en el banco de suplentes. Con el camino allanado gracias a que forzaron de una manera muy poco sutil la salida de Juan Román Riquelme, lo de Bianchi era cuestión de tiempo ya que más allá de haber salido primero en la tabla general de la temporada pasada aun no había logrado darle al equipo una identidad definida de juego. Las insólitas lesiones, algunos refuerzos mal elegidos y los pésimos rendimientos de gran parte del plantel hicieron que Bianchi jamás pudiese encontrarle la vuelta al funcionamiento de un grupo que tampoco entró en sintonia con el método de trabajo del mejor entrenador del país. Duele verlo irse así al Virrey pero queda en claro - y esto siendo muy prudente- los jugadores como mínimo no veían con malos ojos que el DT diese un paso al costado. El rendimiento superlativo del equipo contra el que hasta allí venía siendo el mejor sin dudas del campeonato - junto al brillante River de Gallardo- levantó suspicacias pero también fue un desahogo para una cancha que no vivía hace mucho tiempo una fiesta semejante. Se cantó en favor de Bianchi y en contra de Angelici y hubo muchas banderas más que interesantes, pero de una vez por todas los 11 tipos que entraron a la cancha mostraron actitud y rebeldía. Y una evidente comodidad con el esquema que en escasos dos días planeó Arruabarrena que tuvo un debut que jamás hubiese soñado siquiera.


El Vasco fue recibido con una estruendosa ovación en su regreso a La Bombonera y dispuso de un 4-2-3-1 compacto y flexible al mismo tiempo. Los cambios introducidos en el esquema y en los jugadores fueron notorios y hechos sin ningún miedo a perder. Boca formó con: Orión; Cata, Echeverría, Marín, Colazo; Erbes, Meli; Gago, Carrizo, Acosta; Calleri. De un plumazo quedaron afuera Gigliotti, Grana y Bravo que habían sido hasta el momento los tres puntos más flojos del equipo de la Ribera. Colazo era una novedad como lateral, una carta brava del DT que buscaba sacudir al equipo y lograr que contagiase nuevamente a la gente. Erbes volvía a su posición natural y se esperaba que junto a Meli lograsen sacarle a Gago la responsabilidad de quitar el balon para que pueda distribuir casi como un enganche. Lo demás era claro: Carrizo y Acosta por los costados y Calleri de falso 9 para fajarse con toda la defensa de Velez. El puntero del campeonato, dirigido por el Turu Flores plantó un 4-4-2 que ya sale de memoria: Sosa; Dominguez, Cardozo, Cubero, Papa; Cabral, Desabato, Correa, Rolón; Caraglio y Pratto. 



Boca comenzó presionando bien arriba y muy cerrado en el medio. Así consiguió que Velez no pudiese hacer más que tocar para atrás y en uno de esos pases, el arquero Sosa tomó la pelota con las manos. El tiro libre indirecto al borde del área era una chance inmejorable y casi termina en gol: Colazo tocó muy bien al medio y Meli remató a colocar. Apenas alto se fue, pero ya era un aviso y una actitud por completo distinta a la de los partidos anteriores. Casi en un abrir y cerrar de ojos, Calleri ganó bien la posición y desparramó a un Sosa que salió demasiado lejos. Otro error del portero uruguayo que fue corregido por uno de sus defensores en la línea del arco. Muy cerca estaban los locales que en pocos minutos merecían la ventaja ante un equipo que llegaba con pergaminos y elogios pero que parecía aturdido. Boca lo controlaba con muy buena presión en el mediocampo merced de juntar las líneas cuando defendía y saliendo con mucha velocidad de 3/4 de cancha en adelante. Las transiciones eran veloces y los ataques aunque menos elaborados que con Bianchi eran mucho más peligrosos. Gago y Meli distribuían a la perfección el balón y Erbes se encargaba de colocarse bien cerca del Cata Díaz que con esa ayuda parecía más sólido y tranquilo.

Los del Turu Flores poco podían hacer ante tamaño sacrificio y cobertura de espacios. Con serios problemas defensivos, tampoco podía lastimar con Pratto y Correa que eran muy bien controlados por la última línea de Boca. Más allá de este abrumador comienzo, los de Arruabarrena no debían descuidarse ni por un segundo pues en el primer hueco que viesen podía haber problemas. Con el correr de los minutos Boca siguió teniendo la pelota y parecía disfrutar de la posesión con verticalidad que tanto andaba buscando en las temporadas pasadas. Gago y Meli eran los ejes de un equipo concentrado y tenaz tanto en la marca como en el ataque.


Un buen pelotazo cruzado encontró solo a Calleri en el área pero el cabezazo, destinado a dar con Carrizo que entraba por el medio no es preciso y termina en las manos de Sosa. La prolijidad y profundidad de juego a esta altura del partido ya dictaminaban que Boca merecía irse al descanso como mínimo con un gol de ventaja. Velez pegaba demasiado ya, en un claro gesto de impotencia por no poder arrancar siquiera bien una jugada. La mejora defensiva de Boca con Erbes y Meli cerca de los centrales y con Colazo como lateral era digna de aplauso ya. Una actuación que sin dudas necesitaba un sector tan apuntado desde el primer día del tercer ciclo de Bianchi. Calleri, que era puro desgaste y sufría la falta de un compañero de ataque, robó cerca del área pero remató sin ver que Meli entraba solo por la derecha. El disparo se fue muy desviado, pero el gol estaba al caer.

La efectividad fue otra de las cuestiones que se le achacó a Bianchi en este tiempo al comando de Boca. Y por el momento brillaba una vez más por su ausencia, algo que lo exponía a tirar todo el buen trabajo por la borda debido a los muy buenos jugadores que tiene Velez. Por el momento Colazo cada vez que Rolón arrancaba por la izquierda lo frenaba con mucha potencia y salía con una elegancia que hace tiempo no se ve en un defensor del club. Cada vez que fue necesario cubrió a Díaz y a Echeverría y siempre se mostró como salida. Y a los 33' logró desprenderse muy bien de su marcador cerca del arco rival y su remate potente y esquinado fue bien contenido por Sosa que esta vez no dio rebote.


A los 40' llegó la primera de Velez: muy buena jugada por el centro a un toque y Orión logró llegar a la pelota antes que Cabral. Este fue el aviso para lo que vino unos minutos más tarde. En una jugada aislada del desarrollo del juego, Correa ganó por primera vez en toda la tarde/noche y remató de zurda al ángulo para dejar sin respuestas al arquero de Boca que se estiró pero no pudo atajar una pelota que prácticamente era imposible. Una ventaja inmerecida para un equipo que no había hecho nada y era superado en todas las líneas por un Boca que seguía teniendo poca efectividad y demasiada mala suerte

El segundo tiempo, ese gran karma para estos jugadores, no comenzó diferente. Los locales siguieron presionando con una Bombonera que los había despedido con aplausos por su entrega y la interesante propuesta de Arruabarrena. Un buen disparo cruzado estuvo cerca de terminar en gol en contra de Cubero, pero el arquero estuvo rápido de reflejos y pudo evitar la caída de su arco. Acto seguido, Gago tomó un rebote en 3/4 del campo de juego y sacó un perfecto disparo a colocar que se fue rozando el ángulo derecho. Boca se hacía ancho y solidario, ya con un 4-1-4-1 bien marcado, y siempre jugaba por abajo ya sea en ataque como para salir desde la propia meta. Al darle más espacios a Velez, los de Flores mejoraron un poco aunque seguían sin poder agarrar la pelota ni ser claros en el arco de enfrente. Tras una buena jugada de Carrizo que termina en un resbalón, Acosta remató muy bien pero el balón rozó en un defensor para irse al tiro de esquina. Iban 11' y llegó el estruendo: gran movimiento del Cata Díaz - que volvió a ser, al fin- que salió del área chica para desmarcarse y conectar el centro con un cabezazo preciso que infló la red. El resultado era más que justo y la cancha explotaba. Y con lo que vino después, la locura fue aun mayor.


Tras gritar el gol con alma y vida, el Vasco decidió mandar la señal correcta: nada de especular, esto es Boca y hay que ganar o morir con las botas puestas. Chavez por Acosta fue el cambio que eligió el DT para darle a Calleri compañía arriba ya que el ex All Boys tras correr sin parar durante todo el partido, casi como el Quijote contra los molinos de viento, empezaba a demostrar signos de cansancio. Colazo trepó por la izquierda a pura velocidad y el cabezazo de Calleri fue enviado por Sosa al corner casi de forma milagrosa. Boca dominaba a placer con mucha presión y un corte y confección a cargo de Gago y Meli que deleitaba a cualquier fanático del buen fútbol.

Y en un mal rechazo de Sosa en el enésimo centro que Boca lanzó como una bomba sobre su área, Meli entró como un tren para tomar el rebote de primera y poner el 2-1. Ya Boca hacia varios minutos que tenía a Velez a punto de K.O, con un control total de las acciones. A los 19' Calleri volvió a ganar por arriba pero no pudo conectar de forma óptima la pelota. Los de Arruabarrena lograban plasmar su idea a la perfección: mucha velocidad en las transiciones, mucho uso de las bandas y tenacidad en cada sector de la cancha. Sosa volvió a salvar frente a Calleri tras un gran pase entrelíneas que el delantero - quien merecía su gol- recibió de un compañero. Velez intentaba pero sin orden ni juego asociado. Los centrales de Boca respondieron más que a la perfección y Colazo y Zárate controlaron sus bandas sin ningún problema. Pratto no había aparecido en el partido y esto tuvo que ver con estas líneas que acabo de escribir aquí arriba.


Correa volvió a ganar a los 28' pero su remate fue muy flojo, a las manos de Orión. Cada vez que uno de los de Liniers la recibía tenía a 3 jugadores de Boca alrededor. El Vasco completó los cambios, esta vez puesto por puesto para cerrar el partido: Gigliotti por Calleri y Castellani por Meli. La ovación que el ex Colón recibió no se la olvidará jamás, pues con mucho corazón, visión de juego y desfachatez para ir al ataque se ganó la titularidad y al fanático de Boca. El medio quedó cerrado con llave y Gago fue el que se encargó de manejar los hilos, en un muy buen nivel, como hace años que no se lo veía. La injusta expulsión de Castellani por una dura patada, que mereció una amarilla nada más, hizo que Boca diese un paso atrás y apretase bien las dos líneas de cuatro. Ya con Velez jugado al ataque por completo, el delirio: Gigliotti comandó con gran calidad una contra, cedió para Chavez en el momento justo y el ex Banfield definió casi sin ángulo al - valga la redundancia- ángulo del arco de Sosa. Enorme lo del delantero que venía dejando todo y solo le faltaba el gol. El llanto en su loca carrera tras convertir deja en claro lo importante que es este desafío para él y que se va a deslomar para que Boca gane. Y si faltaba algo era la buena acción del día de Agustín "Cama King Size" Orión: espléndido remate del ingresado Nanni que fue controlado por el arquero de Boca en una muy buena estirada. Terminó el partido y La Bombonera gritó como nunca. Fiesta completa con una victoria por 3-1 muy contundente sobre el equipo más sólido, lírico y eficaz del fútbol argentino que en este partido por virtud de Boca pasó a ser uno sin orden ni juego asociado ni eficacia.


Este primer paso dado por Arruabarrena en Boca pone la vara muy alta y eso es en mi opinión lo mejor que puede pasar. Va a ser un gran y hermoso desafío el sostener este nivel a lo largo del torneo y en la Copa Sudamericana. Este jueves llega el partido de ida contra un duro Rosario Central, una buena medida para saber donde está parado este equipo tras este pequeño y necesario reencuentro con la garra y el buen juego. Calleri y Arruabarrena le dedicaron el partido a Bianchi quien debe haber tenido - y con mucha razón- sensaciones encontradas pero sin dudas habrá festejado como todo hincha de Boca este triunfo. Pasando en limpio lo que quiere el Vasco de este equipo: que sea largo y solidario en toda la cancha al mismo tiempo; que no descuide a los centrales, cubriendo el espacio entre ellos y el primer mediocampista; que busque salir limpio y jugar siempre por abajo; que use las bandas con intensidad y precisión, sin terminar en los centros sin destino; que remate y mucho desde afuera del área; que realice transiciones defensa-ataque muy veloces; que tenga la pelota pero que no sea para terminar en el pase atrás sino que siempre se busque llegar al arco contrario con velocidad y pocos toques. No es fácil lo que pide el nuevo DT de Boca, pero con Velez algo de todo esto se pudo ver en la mayor parte del encuentro. La actitud de los jugadores fue otra y eso es un buen comienzo para esta reconstrucción que no será fácil. Lo que necesita Arruabarrena es tiempo para trabajar y mucho apoyo de nosotros, aun cuando pueda haber un mal resultado. Nadie está exento de una mala racha más allá de que sus planteos tácticos e ideas sean las mejores. Y si no creen que esto es así, miren lo que le pasó a un tal Carlos Bianchi...      


No hay comentarios:

Publicar un comentario