Filippo Inzaghi plantó un 4-3-3 interesante, bien ofensivo con una disposición a esperar y salir de contra con mucha velocidad: Diego López; Bonera, Zapata, Alex, Abate; Muntari, De Jong, Poli; El Shaarawy, Menez y Honda. Enfrente estaba Stefano Pioli que también es un recién llegado y formó con un 3-4-3 dinámico, clásico de los romanos ya, que siempre intenta tener la pelota y llegar con frecuencia en base al juego asociado: Berisha; Radu, Cana, De Vrij, Basta; Lulić, Biglia, Parolo; Keita, Klose, Candreva. El local iba de punto y eso podía ser algo beneficioso aunque pareciese lo contrario.
El partido comenzó muy peleado en el mediocampo. Sin claridad de parte de los dos equipos ni un jugador que frenase la pelota y la distribuyese con algo de criterio al menos. En la primera acción interesante, El Shaarawy partió muy bien y habilitado para quedar solo ante Berisha pero le cobraron erróneamente posición adelantada. El Milan se mostraba muy nervioso y descontrolado, con De Jong - cuando no, querido- pegandole a todo lo que le pasaba cerca. El marco no ayudaba demasiado pero de a poco los locales se acomodaron y descifraron como entrarle a su rival. A los 6' llegó el desahogo con un golazo de Honda, que si está enchufado es uno de los mejores del mundo en su puesto. El Shaarawy se deshizo de De Vrij con mucho talento y oficio, a pura velocidad, y habilitó al japonés que siguió atento la jugada para definir entre las piernas del arquero. Impecable arranque, uno a cero en la primera llegada de riesgo.
La Lazio venía un poco mejor pues tenía más la pelota ante un Milan que esperaba para la corrida de su joven estrella. La presión bien arriba de los romanos no se condijo con sus serias falencias defensivas que serían su karma durante este partido. Los de Inzaghi comenzaron a hacer pie con la tranquilidad de la ventaja y la pelota quedó bajo la suela de sus jugadores. El Shaarawy se movía por todos lados - a lo Di María- complicando a una línea final que no podía afirmarse. Los pelotazos sin sentido ni destino se hicieron moneda corriente en un equipo que hasta allí venía siendo un poco más prolijo. Mientras tanto, Honda, El Shaarawy y Menez hacían estragos por todo el frente de ataque. Tocando con mucha calidad, precisión y verticalidad hacían preocupar al DT de la Lazio que veía como su equipo empezaba a ser superado.
A los 20' el dominio del Milan era total y se basaba en la velocidad y la precisión en 3/4 de cancha. Poli, Menez y Honda destruían por la derecha y El Shaarawy enloquecía a los defensores por el otro sector de la cancha. La Lazio estaba sitiada y no parecía haber ninguna salida pues el mediocampo no lograba recuperar la pelota. Biglia era el que mejor se desempeñaba pero no era suficiente para detener los embates de los rojinegros. A los 25' la Lazio mejoró un poco y empezó a presionar nuevamente a la defensa del Milan que se sostenía - aun con grietas- debido al oficio y solidez que mostraban Alex y Zapata. Adelante, Menez lucía muy cómodo como falso 9 y con sus movimientos deja a su escuadra muy cerca de liquidar el partido de contragolpe. Mucho talento y viveza para el francés que en estos minutos demostraba ser una de las bases sobre las que el club deberá comenzar el proceso de reconstrucción.
A los 30' Candreva remató con violencia pero López respondió con seguridad a este primer acercamiento serio. Los de Pioli llegaban bien hasta el borde del área pero la precisión a la hora de definir brillaba por su ausencia, algo bastante extraño con alguien como Klose en cancha y con Lulic, Candreva y Keita como abastecedores principales. Muy poco de la Lazio en ataque para lograr que el ex arquero del Real Madrid no tuviese trabajo en su primer tiempo defendiendo la camiseta del Milan
La segunda mitad comenzó con una buena combinación entre Honda y De Jong - ahora más adelantado en la cancha- que fue cortada por la defensa rival. La pelota le quedó a Poli que remató demasiado alto. Los locales manejaban la pelota con facilidad y presionaban intensamente para conseguir el gol de la tranquilidad. La irregularidad es el signo del Milan en estos tiempos y no querían que una buena primera parte los nuble demasiado. El ida y vuelta lógico se armó velozmente pero la Lazio seguía sin muchas ideas cuando quedaba en las cercanías de López. Klose pivoteaba muy bien, con toda su calidad, pero eso no servía sin ningún acompañante que recibiese el balón. Las imprecisiones generaban muchos espacios libres que los de Inzaghi aprovechaban para dejar a los celestes al borde del K.O. Y en una subida de Abate, el partido finalizó: el lateral trepó por la derecha y lanzó un centro preciso que Muntari tocó al gol. Veneno puro al corazón del área para que el ghanés, que venía pegando más de lo que jugaba, hiciese su buena acción del día. El 2-0 era merecido pues había aguantado el arranque furioso de la Lazio en el ST y luego aprovechado todos los huecos que eran dejados en cada uno de los ataques.
Menez de penal a los 64' cerró el pleito de manera definitiva. Es verdad que la diferencia fue demasiado amplia para lo que se vio en la cancha, pero la velocidad, tenacidad y precisión de los delanteros hicieron de esta victoria algo justo. La Lazio mejoró con el ingreso de Dordevic y a pesar de los tres goles de diferencia no dejó de empujar, algo que es muy sano y elogiable. El serbio tuvo que empujar la pelota tras un buen centro bien cerrado para decorar un poco el resultado y acercarlo más al real desarrollo del partido. López respondió muy bien ante los disparos que comenzaron a sucederse tras el descuento y tuvo una acción estelar cuando le atajó en el minuto final un penal a Candreva. Los romanos mejoraron sobre el final del encuentro, pero todo estaba más que dicho a esa altura.
El Milan de Inzaghi dio un muy buen primer paso y logró que un estadio enojado se convirtiese en uno lleno de esperanza. Los murmullos e insultos iniciales al poco tiempo mutaron en gritos de apoyo constantes y los aplausos bañaron a los jugadores cuando se retiraron del campo de juego. Menez, Alex y Diego López demostraron su valía en este encuentro y El Shaarawy confirmó que es el líder de un club que tendrá que ir paso a paso para volver a ser. En el corto plazo las cosas no van a cambiar demasiado, pero siempre es mejor empezar ganando antes que estar una semana con la cabeza apoyada en la guillotina. La llegada de Fernando Torres puede llegar a cambiar el esquema de juego o dejar afuera a Honda - de muy buen partido, dejando buenas señales para el futuro- o a Poli aunque eso será problema para el entrenador. Un 3-1 merecido y con algún que otro sobresalto, pero jugado con mucha inteligencia y pasión. Dos características que hacía tiempo no se le veían al Milan. Ah y autoridad...Esa vieja autoridad con la que avasallaba a sus rivales en cualquier estadio. Y de la mano de un verdadero hincha del club. Tarde redonda para el A.C Milan, que empieza a soñar una vez más...






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