Blog donde se va a hablar y mucho de fútbol. Cero corrección política y como podrán apreciar el título se lo afané a mi admirado Dante Panzeri. Con ese dato, traten de imaginar cual es el estilo de juego que más me gusta.
sábado, 27 de septiembre de 2014
Boca 1 - Racing 2: 38 minutos de furia; Hay que empezar de cero
Parece un chiste, pero todo lo que Boca había mejorado y consolidado desde el primer partido de la Era Arruabarrena contra Vélez, en tan solo 38' quedó sepultado bajo una enorme caja llamada "Las Mismas Dudas de Siempre". Esta vez la actitud no pudo rescatar a un Boca que tenía frente a sí una situación inmejorable: jugaba de local contra un Racing en levantada pero aún en bajo nivel,tenía un gol de ventaja y restaban tan solo 38' de aquel partido jugado hace dos semanas que debió suspenderse cuando la Bombonera se convirtió en una pileta olímpica. Aun con un campo inundado e imposible de jugar, Boca había sido superior a Racing con sus armas habituales: presión bien alta, tenacidad en los cortes en el mediocampo y eficacia a la hora de aprovechar las situaciones generadas. El toque quedó a un lado por razones obvias, pero sorprendió que más allá de todo intentasen conectarse siempre por abajo.
Este Racing de Diego Cocca - un entrenador al que admiro mucho- había mostrado un gran nivel en la pre temporada. El regreso del ídolo Diego Milito tras un lustro en Europa donde había conseguido la gloria y el reconocimiento máximos, le había dado el espaldarazo final a un proyecto que apuntó desde el día uno al largo plazo. A tratar de consolidar una identidad de juego en Racing, algo de lo que carece hace ya demasiadas décadas. La historia reciente de los de Avellaneda es un loop eterno, una especie de "El Día de la Marmota" en versión fubolística: comienzo de la temporada con victorias en los amistosos, un muy buen plantel con incorporaciones de buen pie, un excelente debut en el torneo local y una caída pronunciada de la que se recuperan - si es que lo hacen, a veces esto falla- recién cuando ya no sirve de nada encadenar victorias. Para sorpresa de muchos, el ciclo Cocca comenzó muy bien y el bajón recién se hizo visible en la dura e inmerecida derrota por 2-1 contra Independiente en el Libertadores de América. Desde el momento en el que Milito se lesionó pocos minutos después de convertir el primer gol, toda la estructura que Cocca había armado se cayó y sus palabras previas al clásico - eso de que prefería perder el partido y pelear el campeonato- llegaron para poner en riesgo su cabeza. Una leve recuperación en juego y actitud frente a Newell's la fecha pasada en el Cilindro de Avellaneda fue la señal que el cuerpo técnico y los jugadores necesitaban para encarar estos restantes 38' con Boca de una manera mucho más fresca. Un triunfo los dejaría con 13 puntos, es decir en la lucha nuevamente. Los de Arruabarrena necesitaban urgentemente recuperar lo que habían mostrado en partidos previos y que había sido frenado por un muy buen Banfield que con toque, velocidad y presión lo devolvió a la realidad.
Boca formó con un 4-3-3 que en realidad era más parecido a un 4-4-2. El entrenador buscó no resignar la tenencia de balón y el ataque vertiginoso pero tampoco exponerse a que Racing lo atacase demasiado. La mejor solución era colocar 4 volantes y dejar que Carrizo flotase adelante y que Colazo acudiese en su ayuda de ser necesario. Por fuera de esto, regresaban a la titularidad tres piezas clave como Meli, Chávez y Colazo y en lugar del lesionado Cata Díaz jugaba Lisandro Magallán. El once de Boca: Orión; Marín, Echeverría, Magallán, Colazo; Meli, Erbes, Gago; Carrizo, Calleri y Chávez. Cocca llegaba para atacar mucho por los costados y molestar a los centrales con su mejor doble 9 posible ante la lesión de Hauche. El mensaje que bajaba era "atacar, atacar y atacar" pero con orden y criterio, nada de ir a los ponchazos. Videla debía encargarse de cortar y administrar con su enorme clase y Acuña y Oroz ser dos dagas para liberarle el camino a Milito y a Bou. El equipo de Racing, con su habitual 4-4-2: Saja; Gastón Díaz, Lollo, Cabral, Grimi; Acuña, Videla, Aued, Oroz; Milito y Bou.
Este partido de por sí era raro, pues nunca debió haberse jugado en un principio y completarlo dos semanas más tarde hace que las circunstancias, los jugadores y las tácticas varíen considerablemente. El que salió ganando con la suspensión sin dudas fue Racing, que se encaminaba a otra derrota ante un Boca que dominaba sin mayores sobresaltos y superando con poca ortodoxia, pero con mucha simpleza y solidaridad, el desastre que era el campo de juego. Cocca pudo frenar todo, rearmar el equipo - el regreso de Milito tras su recuperación era vital- y además aprovechó la buena actuación contra Newell's en la fecha anterior para motivar el triple a sus dirigidos. Y esto se notó en la cancha desde el pitazo inicial.
Los dos equipos salieron a atacarse sin cuartel, aunque Racing se mostró mucho más lúcido en este ida y vuelta. Al minuto, Milito remató de volea con una enorme calidad pero el gol fue anulado debido a que estaba apenas unos centímetros adelantado. La tendencia era clara en apenas 2': el equipo de Cocca llegaba por el medio con la pelota bajo la suela y abría rápido para Acuña y Oroz que se dedicaban a bombardear el área de Boca. Milito volvió a aparecer con una corrida por la izquierda que derivó en un centro muy picante para Bou. Fue rechazado al corner, pero la defensa de Boca se mostraba dubitativa y sin agresividad. Todo el equipo estaba parado uno o dos pasos más atrás de lo habitual. Pero el potencial de los de Arruabarrena en ataque es gigante y casi lo liquida con una contra mal ejecutada por Calleri. Si lo hubiese visto llegar solo a Chávez por el medio, era el 2-0 y se terminaba un partido que era demasiado difícil ya.
Racing demostraba que lo hecho frente a Newell's la fecha anterior no había sido un espejismo y avasallaba a un Boca frío y sin actitud que solo trataba de que los minutos pasasen para llevarse los tres puntos por la mínima. Algún que otro contragolpe, eso era lo único que mostraban los locales que sin la pelota y sin presionar (el trío central estaba muy bajo) no podía siquiera armarse. Las grietas de una línea final armada a los apurones por las lesiones tuvieron su efecto: en 5' de juego, Bou empata tras recibir un pase de pecho hermoso de parte de Milito, que pivoteó como exige el manual del 9 tras un centro de Aued. Nada que hacer para Orión y un empate que era justo. Lo que el ex Inter de Milán le da a su equipo es tranquilidad, buen juego y mucha jerarquía. Tres cosas que enfrente brillaban por su ausencia.
Boca sintió el golpe en el orgullo y encadenó dos buenas jugadas. Primero Chávez recibió por la derecha, pifió su remate y pudo recuperarse ante la pasividad de la defensa de Racing. Tomó la pelota nuevamente y termino enviando el disparo apenas ancho casi rozando el palo derecho. Luego Gago conectó con el ex Banfield que entró al área y fue tapado muy bien por Saja al no tener un buen ángulo de remate. Los de azul y amarillo intentaban tener la pelota y llegar con paciencia y explosión al arco de Saja. La eficacia en los pocos ataques era nula cuando se llegaba a posición de gol y si no todos los embates eran cortados por los centrales de Racing que parecían recuperados. En 11' de este corto primer tiempo, Chávez conectó un buen centro de Colazo pero no pudo darle colocación.
Racing era compacto y estaba con sus volantes casi en 3/4 de cancha y sus centrales en el medio. Cortaba todo intento de armar juego de parte de Boca y lo acorralaba una vez más en su propio arco. Acuña era el jugador del partido sin duda alguna, complicando a los mediocampistas y defensores rivales con su movilidad por todo el frente de ataque. Un espléndido centro cruzado suyo fue aprovechado al máximo por Bou y el partido se puso 2-1 para Racing. Muy buen gesto técnico de Bou que se sacó de encima a su marcador y la colocó allí donde Orión no podía llegar nunca. Se iba la primera parte y los jugadores de Boca no podían entender que es lo que había sucedido en estos 15'.
La segunda parte comenzó de la misma manera que había finalizado la anterior. En apenas 17', Boca pasó de tenerlo groggy a Racing con esa contra que Calleri no jugó bien a ser aplastado por un equipo que mostró un gran cambio respecto al partido anterior. Compacto en el medio, corto para defender y muy largo para atacar. Martillando por los costados sin parar, presionando bien arriba y haciendo que la pelota circule con un gran Videla manejando los tiempos. El Vasco mandó a la cancha al Burrito Martínez y sacó a un inexistente Carrizo. Quemaba las naves y dejaba en cancha a 3 delanteros natos. El control del partido no pasaba por los pies de sus jugadores que al menos mostraban ya un poco de vergüenza deportiva e iban para adelante. Gigliotti ingresó por Erbes y Fuenzalida por Marín. El entrenador planteó un 3-3-4 claro, con Meli y Gago como doble cinco y Gigliotti, Chávez, Calleri y Martínez adelante. El lateral chileno iría a la banda derecha para poder sumarse al ataque.
El ida y vuelta se armó nuevamente, todo pasó a ser un intercambio de contraataques que generó mayor brusquedad en el mediocampo. Pocas ideas de parte de ambos y demasiado vértigo, pero Racing contaba con la ventaja y la administraba muy bien. Los dominios de Saja se convirtieron en zona franca de pelotazos y centros sin precisión pero que gracias a un pequeño lapsus de inseguridad en la salida del arquero llevaron algo de peligro. Boca inclinaba la cancha y la gente se partía la garganta alentando, pero a lo máximo que se llegaba era a una corrida por el costado y un centro forzado. Cocca cerró la persiana sacando a Milito y a Bou y poniendo en su lugar a Voboril y a Lollo. Gago intentaba meter la pelota siempre dentro del área: cortaba y tiraba el pelotazo que no era aprovechado por sus compañeros, todos absorbidos por la defensa rival. Acuña comando una última gran contra para Racing en la que hizo la pausa entrando al área y cedió para Acevedo, que controló sin marca encima y remató bien al palo del arquero. Orión respondió magistralmente, a puro reflejo una vez más. Le quedó una a Echeverría con Saja descolocado tras una mala salida, pero el remate no tuvo convicción y se fue muy por arriba.
Una derrota dura para Boca en un interesante partido que mostró muchísimo en tan solo 38' y que puso a Racing nuevamente en el mapa. Los de Arruabarrena se despiden de la lucha por el campeonato y urge que se ponga el foco en la Copa Sudamericana y en consolidar la idea de juego. Desde la gran victoria contra Rosario Central, el nivel ha ido disminuyendo y eso es una señal preocupante. Los jugadores de Boca pensaron que entreteniendo la pelota harían pasar el tiempo y que Racing mucho no haría por llevarse los tres puntos. Se puede decir que el partido que comenzó hace dos semanas nunca debería haberse jugado y si aplazado para que se jugasen los 90' de corrido. Pero esa no fue la causa de la derrota sino más bien un mal planeamiento táctico del partido y la liviandad de los once que salieron a la cancha. Cocca tomó aire por primera vez tras la caída frente a Independiente y encadenó dos muy buenos partidos que servirán como semilla para conseguir su gran objetivo: que Racing juegue muy bien y que tenga un estilo propio nuevamente. A Arruabarrena no le queda otra opción que trabajar mucho con esta nueva defensa y volver a contagiar a los jugadores para que se convenzan de que pueden volver a ser ese muy buen equipo que eran hace apenas dos semanas. Si contra Banfield se había sufrido un pequeño retroceso, este duro golpe de realidad obliga a empezar desde cero. Sí, una vez más...
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