sábado, 6 de septiembre de 2014

Roma 2 - Fiorentina 0: El golpe sobre la mesa; Este puede ser el año


Este partido jugado la semana pasada en el Estadio Olímpico de Roma tenía todos los ingredientes para ser el mejor de la primera fecha de temporada 2014/15 de la Serie A. Ambos equipos son hace tiempo animadores del torneo y venían de una muy buena pre temporada, en la que mostraron - cada uno a su manera- muy buen juego asociado y eficacia a la hora de definir. Mucho toque, movilidad y verticalidad, tres características que deberían ser innegociables para todo equipo de fútbol. La Roma de Rudi García llegaba con la satisfacción de haberle peleado hasta el final el campeonato pasado a la Juventus y con un rendimiento arrollador en los amistosos previos durante su paso por los Estados Unidos y Europa. La Fiorentina de Vicenzo Montella venía de una muy positiva gira por la Argentina y de vencer al todopoderoso Real Madrid con una sorpresiva contundencia y superioridad en todas las líneas de juego. Parecían listos para dar ese salto de calidad definitivo, para no quedarse sin nafta en el medio del camino tras un comienzo muy bueno. Para pelearle a la Juventus el trono de igual a igual hasta el final.

Rudi García plantó un 4-3-3 muy ofensivo: Morgan De Sanctis; Vasilis Torosidis, Davide Astoris, Kostas Manolas, Ashley Cole; Radja Nainngolan, Daniele De Rossi, Miralem Pjanic; Juan Manuel Iturbe, Francesco Totti y Gervinho. Una defensa bien adelantada con dos laterales muy veloces para trepar por las bandas - clave la llegada de Cole- y para cubrir el retroceso. Un mediocampo muy veloz y con excelente pie para distribuir la pelota con profundidad y también para poder presionar la salida de la última línea rival. Pjanic oficiaría de conductor mientras que De Rossi se pararía unos pasos más atrás junto a Nainngolan para cortar y salir al instante. La delantera con Totti como falso 9, con todo su oficio y talento y además impecable en lo físico como hace rato que no se lo veía. Un activo importante para el equipo que con la llegada del argentino Iturbe le provee al siempre talentoso, revoltoso pero irregular Gervinho un compañero ideal para moverse por todo el ataque y rotar posiciones constantemente sin tener que hacer todo el desgaste él solo.

En la vereda de enfrente, su colega Vicenzo Montella también armó un 4-3-3 pero con mayor preponderancia de la tenencia de balón y el armado más paciente - y no tan vertiginoso- de cada avance: Neto; Tomović, Savic, Gonzalo Rodríguez, Alonso; Brillante, Pizarro, Borja Valero; Babacar, Vargas y Mario Gómez. Otra formación que ya sale de memoria, con Pizarro y Valero como el eje creativo en el mediocampo y un trío letal arriba con dos que van por las bandas y un nueve de referencia como Gómez - uno de los cinco mejores delantero punta del mundo- que es pura potencia y ubicación ya sea para moverse dentro del área como para pivotear.




Llegó el ansiado pitazo inicial y el local tomó la iniciativa desde el primer balón. Con un rapto de furia acorraló a su rival que demostró su total flexibilidad a la hora de replegarse en propio campo y despejar los incisivos embates que llegaban de la mano de Iturbe y Nainngolan. Pero el que primero avisó con peligro relativo fue el equipo violeta, con un disparo de Vargas que se fue lejos. Totti se movía delante de los centrales y abría espacios para que Pjanic pudiese conectar con Iturbe y Gervinho. Además de velocidad, se veía en la Roma mucha paciencia para encontrar los huecos de una sólida defensa. A los 12' el delantero argentino controló muy bien pero el remate se fue apenas alto. Tres minutos más tarde Totti, Pjanic y Gervinho se juntan en una combinación a puro lujo y vértigo que termina con un taco del marfileño que no encuentra al ídolo romano. 

La Fiorentina atacaba y defendía en bloque con un 4-2-4 bien marcado, más allá de que de a ratos parezcan jugar con un 4-4-2 bien pragmático. Lo bueno de los de Montella es que son defensivos cuando es necesario y al mismo tiempo pueden en poco tiempo - y en el momento justo- mutar en un equipo en extremo volcado al ataque. Lo mejor de la Roma era, más allá del buen funcionamiento colectivo e individual general, el eterno Francesco Totti. Con sus años y todas sus batallas a cuestas, cada día está mejor y sus avances siguen generando desastres y dolores de cabeza a los contrarios. 


Los locales empujaban de la mano de sus tres atacantes a la Fiorentina contra su propia área. Un tiro libre cerca del arco, falta previa a Totti tras una buena jugada, es ejecutado por Iturbe yéndose un metro por encima del travesaño. Y a los 28' minutos estalló el Estadio Olímpico: la buena presión de Nainngolan en una pésima salida del debutante Brillante - que saldría pocos minutos después- que deja atrás a sus marcadores en un slalom supersónico y cede para Gervinho. Neto logra tapar el remate casi de milagro pero el gestor de la jugada fue a por el rebote y se llevó su premio. 1-0 para la Roma, una ventaja justificada no tanto por la cantidad de llegadas claras sino por la intensidad y la intención con la que salieron a jugar el partido. Presionando en la mitad consiguieron que en pocos minutos el trámite pasase a desarrollarse en campo del visitante, quedando así todo el equipo delante del círculo central. Todo a un toque y con paciencia. Y con tres delanteros muy veloces que con sus diagonales y piques al vacío complicaban siempre. 

La escuadra de Montella ahogaba a su rival y Pjanic de floreaba entregandole un pase hermoso a Gervinho que hizo rebotar la pelota para que Totti liquidase el partido. El tiro se fue por arriba, pero estuvo muy cerca de inflar la red. Era un monólogo de la Roma ante una Fiorentina que necesitaba un cambio táctico urgente para poder equilibrar nuevamente el partido. Montella leyó bien el partido y mandó a la cancha a Illicic por el pobre de Brillante que tuvo un estreno para el olvido. La Roma terminó bajando la intensidad esta primera parte pero, a pesar de su retraso en el campo, logró defenderse con la pelota bajo la suela. 


El segundo tiempo comenzó con emociones, ya que tras una mala salida de Torosidis, el equipo visitante elaboró una buena contra que culminó con Borja rematando a las manos del portero De Sanctis que hasta allí era un espectador de lujo. Las acciones se hicieron mucho más parejas y la posesión ahora estaba repartida en partes iguales. Montella consiguió que su equipo se adelantase unos pasos y fuese más profundo y directo en los avances. García mandó a sus jugadores a replegarse pero cerró el medio para poder robar la pelota y salir de contra rápido con sus tres ases. El problema fue que los romanos se excedieron con las faltas y el juego se hizo demasiado pesado. Aún así, de la mano de Gervinho lograban asustar con algún que otro contraataque pero siempre llegaba un defensor para cortar. Del toqueteo inicial al león agazapado que espera para dar el zarpazo, la Roma regalaba protagonismo sin mucha necesidad a la Fiorentina que aprovechó lo que tenía enfrente y quedó muy cerca del empate. 


A los 59', el marfileño tuvo a tiro el partido pero tras una buena jugada de Pjanic no pudo más que definir al cuerpo de Neto. El ida y vuelta hace que el partido sea entretenido, pero también beneficia a los locales que ya estaban configurados para afrontar la segunda parte con ese estilo de juego. Ilicic lanzó un tiro libre en el borde del área de la Roma que fue tapado por De Sanctis espléndidamente. Iba al ángulo pero las manos del arquero y el travesaño impidieron que todo llegase a tablas. Pero el peligro no había terminado: tras el tiro de esquina, Ilicic abrió a la perfección la cancha y Babacar remató a quemarropa. El arquero de la Roma volvió a responder en una ráfaga brillante que logró evitar lo que a esa altura era merecido para la Fiorentina. El entrenador movió muy bien el banco una vez más, quitando a Babacar y poniendo en su lugar a español Joaquín para darle chispa al equipo en 3/4 de cancha. Demasiado cerca quedaron de igualar el partido, pero tras esos minutos de asedio imparable todo se fue normalizando para beneficio de la Roma que pedía la escupidera ya. García hizo entrar a Florenzi y a Ljajic por Totti e Iturbe respectivamente y renovó el aire de una formación cansada de tanto correr. La presión que habían ejercido durante gran parte del encuentro volvió y así también lo hizo la tranquilidad. Cuando ya no quedaba tiempo para nada, Cole tiró un taco maravilloso, Pjanic tomó el balón y limpió para Nainngolan. El volante desde la mitad exacta de la cancha le puso un pase de primer a Gervinho que picó a espaldas de una defensa vencida en retroceso, dejó por el piso a Neto y tocó al gol. Un 2-0 tal vez exagerado por el muy buen segundo tiempo de la Fiorentina, pero una victoria que se justificó en unos muy buenos primeros 55' en los que con criterio para tocar y velocidad para atacar, la Roma superó con creces a un rival que comenzó dormido y terminó pareciéndose al equipo de la temporada pasada.


En un duelo entre dos potenciales candidatos al título, la Roma dió un golpe de autoridad sobre la mesa. Salió a jugar el partido con la intensidad y la inteligencia que merecía un compromiso tan importante más allá de que sea recién la primera fecha. Rudi García supo introducir los cambios necesarios para darle aire al equipo pero lo hizo un poco tarde pues minutos antes había pasado un sofocón que solo pudo ser resuelto por la gigante actuación de De Sanctis. Montella vió cual era el error tras el primer gol y si bien liquidó a Brillante con un cambio tan temprano, el ingreso de Ilicic fue lo que inclinó la balanza para su lado. El circuito de juego de su Fiorentina no estuvo tan aceitado como otras veces, pero tras salvarse del K.O en la primera parte pudo imponer sus condiciones por varios minutos y estar a tiro de la igualdad. Uno se liberó de la presión y puede empezar a desandar el largo camino hacia la gloria. El otro debe mejorar si es que no quiere, como siempre, terminar peleando solamente por ingresar en los puesto de clasificación a la Europa League.



   

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