Blog donde se va a hablar y mucho de fútbol. Cero corrección política y como podrán apreciar el título se lo afané a mi admirado Dante Panzeri. Con ese dato, traten de imaginar cual es el estilo de juego que más me gusta.
miércoles, 3 de septiembre de 2014
Bayern Munich 1 - Schalke 04 1: La máquina todavía no arrancó; Esa revolución llamada Pep Guardiola
Soy un gran fanático de Josep Guardiola. Me encantaba como jugador - con esa elegancia y visión de juego que siempre lo caracterizaron- y lo admiro profundamente como entrenador. El enamoramiento con su Barcelona será siempre absoluto, y eso que si existe un equipo sobre la tierra que no me cae bien son los Culés debido a mi condición de fanático hasta la médula del Real Madrid. Pero Guardiola consiguió que me sentase religiosamente cada sábado o entre semana a ver jugar a ese equipo que ha quedado dentro de los diez mejores de toda la historia y que dominó hasta hace dos años el mundo del fútbol. Tal fue su influencia que los dos últimos campeones del mundo, España y Alemania, decidieron renovarse haciendo base en el estilo pregonado por el catalán. Sus 14 títulos conseguidos en sus cinco temporadas al mando de los blaugranas - entre los que se cuentan dos Champions League, dos Supercopas de Europa, dos Mundiales de Clubes, tres Supercopas de España, dos Copas del Rey y tres títulos de Liga- lo consagraron como el mejor Director Técnico del mundo y lo situaron allí en el Olimpo donde muy pocos han podido llegar.
Tras un año de descanso, eligió aceptar la oferta del Bayern Munich. El equipo alemán venía de ganar absolutamente todo la temporada anterior de la mano del genial Jupp Heycknes, mostrando un fútbol muy físico y dinámico para llegar a dejar en ridículo al mismo Barcelona en la UCL en las Semi-Finales con un humillante 7-0 global a su favor. Todos argumentaron que su elección fue la más simple y que no era lo mismo ir a un equipo de mitad de tabla o sin un proyecto que a uno que era una máquina con todos los engranajes perfectamente ajustados y aceitados. Y justamente, a contramano de todas estas opiniones, eso era lo que hacía este nuevo desafío de Guardiola uno realmente complicado. Debía probar todas sus credenciales logrando que, con lo que él le quitase y agregase al estilo de juego, el Bayern Munich siga siendo un Top 3 a nivel mundial. Su primera temporada fue realmente exitosa y además de darle mayor posesión, paciencia, movimiento en bloque y tenacidad defensiva al equipo, logró ganar de punta a punta la Bundesliga, la Copa de Alemania, la Supercopa de la UEFA y el Mundial de Clubes. En la UCL llegó hasta las Semifinales donde fue detenido por un brillante Real Madrid que aprovechó los huecos del 4-2-4 que presentó Guardiola ese día - según sus palabras, un gran error pues era un sistema que no había sido utilizado demasiadas veces- y lo liquidó con su contragolpe letal. Si bien se evidenciaron algunos desacoples lógicos en jugadores acostumbrados solamente al juego 100% físico y al uso excesivo de las bandas - sin que esto sea malo sino insuficiente según quien les escribe-, la escuadra pudo plasmar sin mayores problemas la idea futbolística de su nuevo entrenador. Como señale unas líneas más arriba, la versión de Pep privilegió la tenencia mayoritaria de la pelota, la circulación veloz y paciente hasta encontrar los espacios, el avance y retroceso constante en bloque, las rotaciones permanentes de los jugadores por todos los puestos del campo, el doble pivot que distribuía para los costados y rompía por el centro por igual - todo esto con el ataque como filosofía única- y el falso nueve que molestaba a las defensas rivales con su movilidad. Y también el uso de las bandas, tan característico del fútbol teutón y necesario siempre y cuando no sea el único recurso (recordar que al catalán jamás le gustó jugar con un 9 de área al estilo de Mario Gómez, es decir utilizado solo como faro en los dos áreas). Cualquier similitud con la Alemania campeona del mundo en Brasil este año o con la España - aunque con menor gol- que ganó en Sudáfrica 2010, no es ninguna coincidencia. El Barcelona entre 2008 y 2011 hizo escuela y refundo el fútbol, combinando de una manera brillante la intensidad total, el toque veloz y a puro lujo y la verticalidad pura de la mano de un estratega único e irrepetible.
Las críticas de históricos del club y del fútbol alemán obviamente no tardaron en llegar, casi como un ruego por volver a jugar solo con el vértigo absoluto que ofrecía cada fin de semana bajo la tutela de Heycknes. Lo que no pudieron entender es que el Bayern Munich bajo la paternal, y exigente en extremo, mirada de Guardiola mejoró y mucho respecto de lo que era antes. Más allá de que algunos partidos se hicieron muy parejos - en especial aquellos con el gran Borussia Dortmund de Jurgen Klopp, muy similar al viejo Bayern pero con mayor desfachatez, amor por la pelota y rebeldía táctica- ninguno de sus rivales locales pudo hacerle sombra ni en el torneo ni en la copa. La derrota con el Real Madrid fue dolorosa pero no borró el que por segundo año consecutivo hubiesen alcanzado las Semifinales (y partiendo desde el grupo más difícil de la competición). Nunca dejaron de ser los mejores del mundo y ese título a mi parecer lo siguen manteniendo aunque compartido en partes iguales con la Casa Blanca que les quitó el sueño de la segunda UCL en fila. Esta temporada 2014/15 no comenzó de la mejor forma para el campeón de la Bundesliga. La final de la Supercopa de Alemania no fue un gran primer paso y la derrota 0-2 contra el Dortmund fue merecida, aun con la excusa de que había demasiadas bajas debido a que varios de los mundialistas como Ribery y Robben - claves para este esquema por su velocidad en ataque y retroceso y su capacidad para armar juego- estaban en recuperación. Para colmo de males, Javi Martínez se rompió los ligamentos cruzados de la rodilla derecha con lo que será baja hasta fin de año como mínimo. Sensible pérdida para los de Guardiola, casi irreparable. El estreno de la defensa del título de liga tampoco fue ideal, pero en líneas generales el 2-1 a favor contra el Wolfsburgo fue justo. Tras un muy buen primer tiempo, el rendimiento decayó bastante en el tramo final lo cual permitió que el contrario estuviese a un insólito rebote debajo del arco - en uno de esos goles errados que van a los resúmenes anuales- de quedarse con tan solo un punto. El mayor problema era la linea de fondo, compuesta por tres centrales que si bien se posicionan muy bien y cubren los espacios con eficacia, no son demasiado rápidos. La máquina tenía la posibilidad de comenzar su arrollador andar en el estadio del Schalke 04, uno de esos equipos que siempre termina dentro de los primeros 4 en la tabla pero que siempre se hunde en su propia irregularidad más allá de ejecutar muy bien una idea que hace del juego asociado su pilar central. Había llegado el momento para el Bayern Munich de cambiar bruscamente de primera a quinta velocidad para darle al ascendente Bayern Leverkusen - 6 sobre 6 hasta aquí, con baile al Dortmund en la primera fecha- un mensaje bien claro.
El Bayern Munich formaba con algunos cambios y tras la llegada relámpago de Xabi Alonso - que sigue siendo llorado en Madrid, pues era una pieza vital para el equipo- debutaba como titular en este segundo compromiso por liga: Neuer; Lahm, Boateng, Badstuber, Alaba; Xabi Alonso, Rode; Shaqiri, Müller, Götze; Lewandowski. Un 4-2-3-1 claro que en ataque pasaba a ser un 4-2-4 o un 4-2-2-2 aún más marcado, siendo lo novedoso - por los nombres- el doble cinco formado por Rode y Xabi que hacían su introducción en el primer equipo esta temporada. Más claro imposible: corte y posesión en el medio con dos muy buenos distribuidores, Xabi como centro defensivo para ayudar a los tres del fondo y Rode con mayor preponderancia en el ataque. Y luego la flecha de siempre adelante, aunque esta vez no contaría con Robben que estaba recuperándose de una lesión tras el partido previo. El Schalke 04 de Jans Keller no contaba con Kevin Prince Boateng y Jan-Klaas Huntelaar pero sí con dos campeones del mundo: Höwedes y Draxler. Así formaron los locales; Fährmann; Ayhan, Felipe Santana, Matip, Höwedes; Höger, Kirchhoff; Sam, Meyer, Draxler; Choupo-Moting. También un 4-2-3-1 aunque más preparado para la guerra, para el bombardeo que suelen realizar los muchachos de Guardiola en cada partido.
Durante los primeros 25' el equipo local la pasó muy mal debido al arranque furioso del Byern Munich. Fährmann tuvo que trabajar desde el minuto 3' con una fenomenal tapada a Müller y luego con otra a Lewandowski ya bordeando los 10'. Un combinación a un toque entre Rode y el delantero polaco abrió el marcador cuando el Schalke todavía trataba de acomodarse en la cancha. La presión y la posesión eran perfectas, de la mano de un Xabi Alonso que tras entrar en contacto con su primer balón como jugador del Munich se hizo amo y señor del mediocampo. Con su pegada llevó peligro con un tiro libre que no pudo ser conectado por apenas milímetros y distribuyó el juego con criterio y profundidad. En los sucesivos minutos, Shaqiri, Lewandowski - que no convirtió su segundo gol porque le cobraron mal un foul cuando vencía al arquero- y Alaba tuvieron situaciones claras que no resolvieron bien. Este vendaval de intensidad y verticalidad absolutas duró hasta que los azules pudieron acercarse a la portería de Neuer con un buen remate desde lejos. Keller mandaba a que las líneas se juntasen para aprovechar la longitud que suele exhibir el campeón. La propuesta de Guardiola siempre es y será ofensiva, por lo que el peligro de que lo tomen de contragolpe está latente en cada uno de los partidos que juega. Se llama asumir riesgos - sin ser suicida, claro pues lo complementa con un ataque y defensa en bloque perfectos- y hasta el momento tan mal no le ha ido con esa receta.
Tras sobrevivir a esa brillante primera media hora, el Schalke se encontró ante un rival que tenía la pelota con un porcentaje abrumador pero que ya no atacaba tanto. La telaraña que le habían puesto enfrente comenzaba a dar resultado y de 3/4 de cancha en adelante no había claridad ni eficacia en el equipo visitante. Si el Schalke no progresó fue porque cada vez que podía robar la pelota en la mitad del campo, ese jugador tenía a 4 rivales presionándolo en zona. La llegada del segundo tiempo vería otro partido en el que por un rato el Schalke 04 se animó a ir al frente y logró mover un poco los cimientos del Munich.
El solitario gol de ventaja era demasiado poco para un equipo que si bien no era avasallante como al comienzo, tenía la pelota y dominaba el trámite. De a poco los mediocampistas de Keller comenzaron a robar muchas pelotas cerca del área rival, merodeando el gol de una manera peligrosa. A los 52' una buena jugada por la derecha culmina en las manos de Neuer tras un centro que Draxler no llegó a cabecear por apenas centímetros. Boateng tuvo que meterse en el barro y logró salvar dos situaciones muy riesgosas con dos cruces impecables. Dos cortes dentro del área justo cuando el ejecutor ya se disponía a convertir. De la tibieza del primer tiempo a esta tenacidad absoluta, el cambio del anfitrión fue muy remarcable y decisivo para lo que quedaba de juego. Guardiola notó que su equipo se había quedado y que con un fenomenal Xabi Alonso no alcanzaba pues sus receptores no estaban con aire. Bernat ingresó por un frustrado Götze y de entrada mostró que su ingreso era necesario. Bien picante por la derecha, en su primera intervención llega al fondo sin complicaciones. Tuvo que salir Boateng por molestias físicas y en su lugar ingresó Dante, en un movimiento que fue desafortunado pues el central venía siendo el sostén defensivo de su equipo y de lo mejor de la cancha.
Y a los 61' el Schalke empató con un polémico gol que estaba al caer debido a esos minutos en los que había sido superior. Un buen centro frontal encontró a Höwedes atropellando tras un buen toque al medio - Dante pierde la marca- y tocando al gol. Hubo un rebote en la mano tras su remate pero el árbitro debe haber considerado que fue un roce casual. Lo que se veía era bien claro: el Bayern Munich es un gran equipo que domina durante casi todo el partido, que tiene la pelota, que ataca y defiende con intensidad y tenacidad pero que sin Ribery y Robben en el once inicial se va quedando si le logran ganar en el medio. Teniendo menos la pelota, no logra explotar el 4-2-4 por no contar con dos delanteros que vayan por los costados y compliquen ya sea centrando o con sus diagonales. Neuer comenzó a jugar de líbero nuevamente ante la lentitud de Dante que a pesar de un mal arranque pudo hacer pie promediando el ST.
Los de Guardiola comenzaron a crecer tras el gol en contra y Lewandowski remató por arriba dentro del área pero sin espacio ni comodidad tras recibir un razonable centro desde la izquierda. El cambio de Hojberg por Xabi Alonso era cantado ya que el español estaba demasiado cansado. Redondeó unos muy buenos primeros minutos con su nuevo equipo y se hizo desde el comienzo eje central, algo que faltaba desde la salida de Toni Kroos (que paradójicamente fue quien lo catapultó del equipo blanco, en una pésima decisión del Presidente pues ambos podían y debían jugar juntos). A los 71' Shaqiri armó una buena jugada individual pero fue detenido por su marcador justo cuando se colocaba en posición de gol. El suizo que brilló en Brasil 2014 - y que en el partido de Octavos de Final contra la Argentina dejó unas pinceladas interesantes de su pulida técnica- estuvo muy incisivo durante todo el partido, confirmando que merece la chance de ser titular siempre.
En los siguientes minutos, el partido entró en una meseta. El Schalke perdió toda la efervescencia que le había dado la necesidad de empatar el encuentro y el Bayern seguía igual: con la pelota bajo la suela y haciéndola circular pero sin crear demasiadas situaciones claras de gol. Neuer seguí demostrando su clase y las razones por las que es el mejor del mundo: además de contener todo avance rival con las manos, cortaba con un timing envidiable cada pase profundo que llegaba a la puerta de su área. Los campeones terminaron mejor, jugando con todo el equipo en campo rival y este aprovechaba para salir de contraataque cuando se generaban los espacios suficientes - algo que no sucedió demasiadas veces-. Si los de Munich no lo ganaron fue por su falta de precisión de 3/4 de cancha en adelante. Me sorprendió que este gran equipo terminase atropellando sin mucho orden y nada de claridad, aunque hay que decir que el Schalke terminó pidiendo la hora. El pitazo final dejó un sabor amargo para el Bayern y una gran satisfacción para los azules y blancos que, a pesar de no haber jugado de la mejor manera y haber merecido perder durante la mayoría del partido, pudieron con inteligencia y sacrificio lograr lo que hace mucho tiempo no conseguían: sacarle puntos al Bayern Munich.
Es recién el comienzo pero estos dos primeros partidos han sido una advertencia para Guardiola y los suyos. Sin jugar ni mal ni peor que sus rival en los dos partidos, la imagen que el equipo dejó fue la de uno que todavía no terminó de encajar sus piezas a la perfección. Pep deberá seguir trabajando para ajustar las tuercas que aun están un poco flojas y - en este parate que se viene- con la recuperación de varios de sus soldados caídos - Robben, Schweinsteinger, Boateng y Ribery en especial- y la mejoría física total de Müller y Götze, poder volver al excelente rendimiento y al espectáculo de pases y goles con el que su equipo nos deleita desde su llegada a Alemania la temporada pasada. Como ya dije en los primeros párrafos, los cuervos siempre estarán revoloteando sobre la cabeza de Guardiola. Varias glorias mundialistas del país bávaro - de las épocas en la que la selección y el fútbol local eran puro músculo, pelotazos y dos o tres talentosos que debían arreglárselas- ya le pusieron el ojo encima cuando en su primer entrenamiento en esta tierra lejana pidió quitar las pesas del predio y decretó que todos los ejercicios iban a ser con pelota. Una herejía para estos señores que sin dudas tienen mi respeto - y el de Pep, no me caben dudas- por sus medallas pero que al parecer no se han dado cuenta que hasta su seleccionado nacional ha tomado los métodos de entrenamiento del catalán y ha basado su refundación en el estilo de juego y los esquemas tácticos utilizados por él. "Revolución", le llaman algunos...
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)






No hay comentarios:
Publicar un comentario