martes, 30 de septiembre de 2014

Barcelona 6 - Granada 0: Un resultado mentiroso, un equipo con varias falencias; La disparidad de La Liga en la que poco cambia


No hemos hablado en este blog del Barcelona de Luis Enrique. En otros espacios he comentado bastante acerca de lo que fue la transición para el club catalán tras la salida de Pep Guardiola de la dirección técnica luego de 4 años inolvidables en los que ganó practicamente todo lo que jugó a nivel nacional e internacional (con el récord absoluto del sexteto en su primera temporada al mando de un equipo que venía en picada hasta su asunción) y con el aliciente de que lo hizo jugando el fútbol más hermoso del mundo. Posesión total; rotaciones permanentes; ocupación plena del centro del campo; los centrales presionando bien arriba, el mejor Messi potenciado y lanzado al éxito por el mejor DT del mundo (su padre futbolístico, sin dudas); un trío central conformado por Xavi, Iniesta y Busquets que raspaba y distribuía a placer; muy poco juego por las bandas (solo para distraer) y casi todo con avance en bloque por el medio con la pelota dominada; una sucesión interminable de pases en cada partido (la mayoría a un toque y en velocidad); una verticalidad envidiable; y demás características que hicieron de aquel Barcelona uno de los más grandes equipos de la historia del fútbol.

El nombre ha quedado marcado a fuego sin dudas pero los años que siguieron fueron duros y nunca se logró recuperar siquiera algo cercano a la perfección en la que habían jugado durante tanto tiempo. El ciclo de Tito Vilanova - gestor junto a Pep de la leyenda- fue mucho más fundamentalista en cuanto a la posesión de la pelota. Si se quiere se podría decir que apostó mucho más al toque puro que a lo posicional y así logró obtener una Liga de punta a punta. Tuvo altibajos en las demás competencias y no logró continuidad en el juego ni un cambio significativo debido a dos cuestiones: la dura enfermedad de Tito que lo obligó a renunciar tras su primer temporada al mando del primer equipo y la caída física y mental de un grupo de jugadores que ya lo había ganado todo. Messi se la pasó hasta este año de lesión en lesión pero aún así demostró su calidad y sacó a sus compañeros de situaciones muy complicadas saltando del banco: los partidos por Champions League contra el Milan y contra el PSG son dos ejemplos claros del temor que infunde el argentino con su mera presencia. Un Barcelona que caía sin atenuantes en las dos series terminó llegando hasta las Semifinales por obra y gracia de Lionel Messi que en una pierna fue decisivo con goles y mucho empuje. Tantas salidas de Tito para seguir con su tratamiento hicieron que la alternancia con Roura se convirtiese en rutina. Los entrenamientos no eran tan duros como con Pep y los jugadores por ello estuvieron agradecidos. Pero ya se notaban signos de aburguesamiento, no había fuego en los ojos de la mayoría de ellos que ya no tenían más por ganar. Muchos ya estaban cerca del retiro o deberían comenzar a ocupar el banco de suplentes más seguido, como Xavi o Puyol por edad y Alves o Piqué por pésimo rendimiento. El 0-7 global contra el Bayern Munich en por las Semis de la UCL fue el final de una era que se sostenía solamente por las buenas memorias. El año de Martino fue similar al previo pero sin ningún título más que la Supercopa de España ganada con dos empates contra el vigoroso y enérgico Atlético de Madrid de Diego Simeone, que meses más tarde lo eliminaría en Cuartos de Final de la Champions y le ganaría La Liga en un mano a mano que se definió en la última fecha en el Camp Nou. El Tata acató desde el primer día al plantel y no pidió los refuerzos que él consideraba necesarios para renovar piernas y traer hambre de gloria. Les dio demasiado poder a los jugadores para ganárselos y eso fue lo que lo condenó. Además sus métodos no eran bien vistos desde adentro por varios de sus dirigidos - ninguno tuvo el coraje de decírselo en la cara- y la prensa se cansó de operar en su contra para que llegue quien hoy es el DT. Búsquen las desopilantes conferencias de prensa y lean las injustas e inexplicables críticas que le hacían cuando el equipo estaba jugando realmente bien aunque sin el estilo característico de La Masia, algo visto como una herejía. El intento de un mayor juego por las bandas y de armar un equipo largo con menor posesión pero con mucho más vértigo - a lo alemán, si se quiere- quedó en algunos muy buenos partidos en el comienzo del ciclo. Luego todo volvió a su lugar y el rosarino se despidió tras haber completado un decepcionante año que comenzó como un sueño y terminó como la peor de sus pesadillas. Aclaremos que le tocó asumir en el momento en el que se había tocado fondo y que institucionalmente el club terminó de auto destruirse cuando el Presidente Sandro Rosell debió renunciar por acusaciones de corrupción en - para empezar nada más- el pase de Neymar Jr.

Luis Enrique, canterano del Barcelona y por ende portador del estilo de juego que pregona el club - el famoso "ADN Barcelonístico"-, venía de un paso poco exitoso por la Roma y una reivindicación en el Celta de Vigo. Este último equipo lo recibió prácticamente condenado al descenso y terminó siendo salvado y jugando un fútbol fluido y vertical. Si hubo algo que caracterizó a este Celta fueron sus veloces transiciones y su intención de jugar siempre por abajo. Las bandas se convirtieron en un recurso constante bien aprovechado por sus delanteros de punta, con lo que se vislumbraba un cambio más que radical en la estructura del nuevo Barcelona. En los primeros amistosos y en el inicio de esta nueva temporada, se notó que el entrenador puso todas sus energías en hacer al equipo mucho más compacto de la mitad de la cancha para atrás. Llegaron para sumarse al equipo Mathieu, Rakitic, Luis Suarez y Claudio Bravo. La renovación era algo pendiente y estos nombres significaban que Puyol (terminó retirándose), Valdés, Piqué y Xavi deberían sentarse en el banco si querían seguir en el primer equipo o buscarse un nuevo destino. La continuidad de Mascherano fue un pedido explícito de Lucho cuando todo daba a pensar que el argentino había finalizado su ciclo en el club de Catalunya. Más allá de este sin dudas intenso trabajo, lo mejor del equipo sigue siendo esa delantera letal a la que dentro de poco se sumará un nueve clásico como Luis Suarez. Neymar y Messi se asocian a la perfección y es claro que la lesión en la espalda y la temporada de adaptación al fútbol español, han quedado atrás para el astro brasileño. Neymar es pura movilidad por todo el frente de ataque y sabe como acoplarse al mediocampo cuando es necesario. Además está convirtiendo un gol tras otro mostrando su interminable arsenal de recursos técnicos y deleitando a quienes tenemos el lujo de poder verlo.

Lo de Messi es un caso aparte pues tras un Mundial en el que brilló en una primera ronda simple, jugó bien en Octavos y Cuartos pero desapareció en acción contra los dos únicos rivales de total jerarquía a los que la Argentina se enfrentó (Holanda y Alemania) y en las instancias más importantes de la competencia, muchos dudaban de que alguna vez pudiese recuperar el nivel que lo llevó a la cima del mundo. Las lesiones mermaron su estilo y dejó de ser ese jugador que corría todas las pelotas con la misma tenacidad para ser un jugador más bien de momentos. Estacionado en un sector del campo de juego, deslumbraba con varias genialidades por partido pero parecía un servicio On Demand: solo a pedido y cuando fuese muy necesario. Siguió metiendo goles y dando asistencias a lo pavote, con lo que esto del "nuevo rol asistidor" cae como peso muerto. Hoy no mete tantos goles y da más asistencias. El tiempo ha pasado y sigue siendo uno de los tres mejores jugadores del mundo aunque claramente se encuentra por debajo de Cristiano Ronaldo y un poco por encima de Arjen Robben. El arranque de esta Liga 2014/15 lo encontró muy motivado, fresco y con un despliegue maravilloso ante el débil Córdoba. Convirtió dos golazos y despertó criticas en muchos resentidos por simplemente jugar y correr sin parar, algo que en el Mundial hizo durante muchos partidos y que no pudo lograr más adelante por dos cuestiones: un bajón personal en el juego y la disposición en extremo defensiva del equipo, siendo esto último uno de los causantes clave de lo primero. Tras ese comienzo prometedor, Lionel volvió a parecerse al de los recientes años pero mejorado ya que se involucra en todos los ataques, arrastra marcas constantemente, ejecuta pases deliciosos y define como los dioses cuando queda frente al arco. Pero basta de debatir sobre Messi, zanjemos el asunto diciendo que no es el mismo que hace 6 años y que esto es lógico. Que sigue siendo un enorme jugador y que por 5 años seguidos fue el indiscutible número uno. Que en estos últimos 3 años apenas ha bajado su nivel y que a pesar de todo sigue siendo el líder de su equipo y la gran preocupación de todos los que tienen que enfrentar al Barcelona o a la Selección. De las inútiles y constantes comparaciones que hace el "periodismo deportivo" argentino con Cristiano Ronaldo - como si jugasen una carrera constante donde solo podemos disfrutar de Messi y no de CR7- ya hablaremos otro día.

Por la Fecha 6 de la Liga BBVA de España el Barcelona se enfrentaba como local frente al Granada. Luis Enrique plantó el 4-3-3 habitual que retrotrae a los años de Guardiola, aunque solamente en la disposición de los jugadores: Claudio Bravo; Dani Alves, Mascherano, Mathieu, Adriano; Sergio Busquets, Xavi, Rakitic; Munir, Messi y Neymar. El Granada salió a la cancha con un 4-4-2 bien cerrado, armado para salir de contragolpe cuando los espacios surgiesen con la velocidad de sus dos potentes delanteros: Roberto; Nyom, Babin, Murillo, Foulquier; Fran Rico, Iturra, Javi Márquez, Héctor Yuste; Succes y El Arabi.


Los locales comenzaron teniendo la pelota, algo que se repetiría hasta el final del partido, pero no tenían profundidad. Cuando todavía estaban desperezándose, El Arabi estrelló un remate muy peligros desde el piso en el travesaño. Tras una gran corrida por la izquierda de Succes, el delantero tomó el rebote, peleó contra su marcador y estuvo a milímetros de vencer a Bravo. En apenas 9', el Granada era superior porque con sus contraataques lastimaba a una defensa que no mostraba coordinación y a un mediocampo que dejaba muchos huecos. Pero el poderío ofensivo del Barcelona es de otro planeta: en 10' Dani Alves trepó muy bien y lanzó un centro preciso para que Mathieu se la baje a Munir. El joven delantero se pasó y enganchó la pelota en la línea de manera defectuosa, terminando todo en manos de un Roberto que estaba vencido. La paciencia y el toque delicioso del mediocampo culé no lograban quebrar la estructura granítica del rival aunque por los costados el negocio parecía más interesante. Tanto Rakitic como Busquets abrieron mucho la cancha, en una característica novedosa para este equipo.

En 12' le anularon de forma dudosa un lindo gol a Messi que tras un cambio de frente preciso y un gran centro definía maravillosamente. El claro dominio del Barcelona se traducía solamente en centros constantes al área del Granada. La mano de Luis Enrique ya se empieza a ver pues el primer recurso es ir por los costados y buscar el corazón de la zona de peligro. Las combinaciones a un toque entre Messi, Neymar, Adriano, Rakitic y Dani Alves llegaban hasta 3/4 de cancha y morían en la maraña defensiva del Granada. El centrocampista croata es a mi parecer uno de los 3 mejores número cinco del mundo y el mejor refuerzo de esta Liga junto a Toni Kroos. Su clase, su manejo de los tiempos y su visión de juego son más que prodigiosas y son lo que le permite al Barcelona abrir espacios allí donde no los hay.


Hay un rasgo de los años de oro que se ha recuperado: la presión constante en 3/4 de cancha que evita las corridas largas. Guardiola ha sido un cultor de este estilo de juego pero lo que falla en el equipo es que aprieta con eficacia arriba pero no logra hacer lo mismo en retroceso. En 18' El Arabi llevó peligro nuevamente con un remate que se va bien alto. El Granada no tiene nada que perder y esperando atrás y saliendo de contra era el que tenía las situaciones más claras. Los de Luis Enrique tuvieron 4' minutos a pura velocidad en los que a puro centro quedaron a tiro de abrir el marcador. Sin explosión con la pelota dominada pero con mucho vértigo por los costados, daba la sensación de que en cualquier momento una de sus figuras convertiría en una jugada aislada. Un offside muy mal cobrado impidió que tras una salida a un toque del visitante Sucess se quedase solo contra el buen arquero Bravo. A los 22' Xavi rompió la monotonía del juego del blaugrana y disparó con potencia para encontrarse con un seguro Roberto. Una nueva variable para un equipo que se repetía en la misma fórmula y era tan largo como previsible.


Pero la solución llegó cuando las cosas peor estaban: horror defensivo de uno de los centrales que no pudo controlar bien y cedió atrás sin fuerza, algo aprovechado por Neymar que interceptó y definió con un rebote que terminó por ensuciar el gol. 1-0 solo gracias al error del rival que venía jugando con intensidad y velocidad y de a ratos había hecho temblar al Camp Nou. Los delanteros siguieron complicando a la defensa culé con sus corridas por lo que el DT decidió achicar bien arriba con los centrales casi en el mediocampo para evitar situaciones de riesgo. El partido cambió de ritmo tras el gol y el Barcelona pasó a controlar las acciones sin mayores problemas. El compromiso del Granada no decayó pero moralmente quedaron por el piso. Cerrando el primer tiempo, Sucess mandó un cabezazo demasiado cerca y desperdició lo que hubiese sido el regreso al partido para los suyos.

La tormenta perfecta tardó un minuto en desatarse: en 43' Messi reaparece en el partido y en un toqueteo con Dani y Munir, desborda con toda su calidad y centra para Rakitic que se anticipa a la perfección en el primer palo y toca al gol con la cabeza. 2-0 y partido liquidado. Pero quedaba algo más: el 3-0 llegó con un toque lujoso de Messi entrelíneas para Munir que fue trabado por Roberto y Neymar terminó clavando en un ángulo el rebote. Todo lo bueno del Granada se vió borrado por un error defensivo y una situación clara casi bajo el arco que dio paso a dos jugadas rápidas y letales del Barcelona cuando parecía que se iban al descanso solo con un gol en contra. Si Messi estuviese enchufado todo el partido, otra sería la cosa aunque en una Liga tan despareja con dos pinceladas le sobra para que su equipo no pase sobresaltos.


La segunda parte fue muy diferente y no es medida para decir que el Barcelona es un gran equipo. Con un rival destruido, decidió seguir tocando pero buscar más por el medio. Xavi ejecutó con maestría un tiro libre que Roberto pudo despejar al córner con mucho esfuerzo y Rakitic y Messi armaron una muy buena salida que terminó en un pase del 10 para Munir quien con su pierna menos hábil definió apenas afuera. Messi se mostró mucho más activo, como si las dos buenas jugadas del primer tiempo lo hubiesen revitalizado. Abriendo surcos, rematando, jugando de falso 9 tras mucho tiempo de quedarse en la banda y dando grandes pases entrelíneas. En 62' el crack argentino convirtió de cabeza su gol número 400 en toda su carrera tras un gran centro-pase de Dani Alves. Tres minutos después, Neymar hizo realidad su triplete tras una buena combinación entre Xavi y Messi y una definición maravillosa que confirma su gran año.


Nota al márgen para Xavi que le hace muy bien al equipo. Habrá que dosificarlo pues en las temporadas pasadas quedó claro que no puede jugar dos partidos por semana y mantener el nivel y el físico, pero su calidad y panorama son de lujo. El Barcelona se floreaba ante la tranquilidad y el goce de su público que veía como los minutos pasaban y el rival ya no estaba sobre el campo de juego. A los 77' Roberto le sacó a Messi y a Xavi la posibilidad de hacer el quinto con sendas tapadas. El acelerador estaba a fondo de nuevo y a los 81' Messi robó tras otra mala salida del Granada, recorrió sin problemas con la pelota pegada al pie y metió el sexto con mucha clase ante la desesperada salida de Roberto. Gol 401, 6-0 y pitazo final para un partido que se había terminado hacía ya mucho tiempo.


Hasta el minuto 35' el Granada fue levemente superior porque pudo llegar con mayor elaboración, velocidad y peligro. No convirtió el primer gol del partido por mala suerte e impericias en la definición de parte de sus dos muy buenos delanteros de punta. Forzó al Barcelona a abrir la pelota y centrar sin parar, pero el error desanudó el partido y ya nada fue lo mismo. La mejora tras la ventaja es algo positivo para Luis Enrique sin dudas pero en defensa no hubo solidez y en ataque se dejaron pasar demasiados minutos sin mostrar creatividad para quebrar la muralla del Granada. Lujo que se puede dar contra estos equipos, en La Liga más desigual del mundo, pero que contra el Real Madrid, el Aleti o el Valencia (sumen a esta lista a los rivales de la Champions League) significarían una derrota o una complicación muy grande. Neymar, Messi y Rakitic son los pilares de este nuevo proyecto y han dado el presente con creces y cada uno a su manera. De allí en adelante, hay mucho trabajo para Luis Enrique. 








 




  

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