miércoles, 1 de octubre de 2014

River 1 - Lanus 1: Muestra de carácter; Bajón futbolístico


Tras una notable victoria ante Independiente, River visitaba a Lanus para sostener el invicto y la punta del campeonato. No era un partido cualquiera pues los de Guillermo Barros Schelotto son serios aspirantes al título y poseen un estilo que lo que no posee de vistoso lo gana en intensidad. Hay quienes hablan de la lucha entre los que buscan dominar los espacios y aquellos que tratan de dominar la pelota. Sin ir más lejos, Mourinho y Guardiola son los dos máximo exponentes de esta dicotomía y la convirtieron en dominante en los excitantes años que los tuvieron enfrentados como entrenadores de Real Madrid y el Barcelona. Con las distancias del caso, Gallardo y Guillermo pueden llegar a armar una rivalidad similar. Los dos buscan atacar, la diferencia está en las formas: el primero lo hace en base a la tenencia de la pelota, el avance en conjunto hasta la mitad de la cancha y la presión alta y el segundo prefiere llenar todos los espacios, esperar atrás y salir de contragolpe por los costados. El partido entre puntero y escolta prometía mucho y River llegaba con dos objetivos centrales: lograr no sentir la ausencia de Kranevitter que era su eje y conseguir recuperar el buen juego asociado que venía mostrando y que había caído en el partido anterior.

Gallardo puso en cancha su 4-3-1-2 con la novedad de Ponzio como número 5 debido a las circunstancias que acabamos de comentar: Barovero; Mercado, Maidan, Funes Mori, Vangioni; Sánchez, Ponzio, Rojas; Pisculichi; Teo y Mora. Guillermo dispuso su habitual 4-3-3 con explosión por las bandas y con un buen repliegue a la hora de defender: Marchesín; Araujo, Gómez, Braghieri, Velázquez; González, Ortíz, Ayala; Acosta, Romero, Melano. La intensidad y la garra estaban, lo que seguía en deuda era la parte del juego y eso era lo que salía a buscar este equipo, nada menos que contra el mejor del campeonato.


Como era previsible, ambos equipos salieron a intercambiarse ataques. Con poca claridad pero con afán de protagonistas, cada uno con su libreto. La presión alta de los dos en 3/4 de cancha hacía que la pelota pasase de lado a lado con gran velocidad. El primer remate al arco llegó con Mora, que desvió muy por arriba su intento tras una gran pared con Teófilo Gutierrez. Este entusiasmo inicial terminó generando una lógica trabazón en el mediocampo: la mala circulación era la regla general de un partido que estaba dando bastante menos de lo que había prometido. Lanus era muy inteligente y se replegaba con eficacia para evitar las asociaciones entre el trío central de River y Pisculichi. La cobertura de espacios era total y los de Gallardo no lograban dar muchos pases seguidos - y menos con profundidad-. 

Lo sorprendente fue que el partido se destrabó tras un mano a mano que Teo malogró ante un Marchesín que poco tenía para hacer. El disparo cruzado no fue preciso y el ida y vuelta se armó a los pocos minutos. River encontró muchos más espacios con un Lanus volcado por completo al ataque y Mora y Pisculichi lanzaron sendos remates que chocaron con el travesaño y el arquero respectivamente. El peso individual lograba que el equipo visitante crease la mayoría de las situaciones de riesgo en una noche que no era de las mejores de este ciclo. A los 36' Romero tomó la pelota en el medio y encaró ante el retroceso en línea de la defensa de River. Un error de concepto aprovechado por Acosta que salió del offside en un movimiento y picó al vacío. El fino pase de Romero lo encontró solo contra Barovero y su zurdazo cruzado decretó el 1-0 para el local. Llegaba el final de una primera etapa en la que ambos equipos habían tenido dificultades pero donde Lanus sobresalía porque a su típica velocidad trataba de sumarle un poco de pausa.


La segunda etapa encontró a un River mejor asentado en el medio. Recuperación veloz y salida por las bandas ante la imposibilidad de jugar por el centro. Mora es de nuevo quien lleva peligro al arco de Marchesin tras un buen embate. Lanus respondió de inmediato: Romero pivotea muy bien y cede para Acosta que tras un mal control lanza su disparo a la tribuna. La cobertura de los locales en el medio era excelente, la telaraña hacía que un equipo acostumbrado a la paciencia en la elaboración eligiese tener poco la pelota y utilizar el juego directo por los costados. Una muy buena contra de River termina en un remate fallido de Teo, mientras Rojas picaba solo por la izquierda. No fue una mala decisión, pero al no estar tan fino el equipo con la pelota lo ideal era concretar las pocas situaciones que generaba. La velocidad en el contragolpe no alcanzaba para tapar las serias desprolijidades en las asociaciones y las transiciones defensa-medio y medio-ataque. 

Ponzio cortaba algunas pelotas y mostraba un nivel más razonable que en partidos previos, pero con él la distancia entre los tres sectores del campo de juego se hace demasiado larga. Un equipo partido en tres partes iguales y desconectadas, sin un armador con quite y visión como Kranevitter. Los del Mellizo lastimaban mucho por los costados ante un equipo que necesitaba un golpe de horno para aguantar y no perder por primera vez de forma oficial. Lanus con Acosta y Romero inclinó la cancha y dejó groggy a un River que era muy lento pero mucho más previsible pues se hundía en el tiki tiki horizontal, sin sentido alguno. Un remate de Ponzio sacó a los suyos del apuro y Pisculichi en 17' lanzó un centro al medio en la salida de un tiro libre que tras un pésimo cálculo de Marchesin, terminó en el travesaño. El local se complicaba solamente gracias a un error no forzado.


River emparejó el trámite con una pequeña ráfaga poco clara pero llena de coraje. A los ponchazos, los de Gallardo ocuparon las bandas y suplieron las carencias de juego con mucha garra. Guillermo sacó a Benitez y puso en su lugar a Melano para refrescar la subida por las bandas y la presión de su equipo volvió a aumentar. Y aquí fue donde Gallardo decidió darle un cambio a un equipo que estaba jugando aun peor que contra Gimnasia por la primera fecha del torneo. Sacó a Vangioni y a Sánchez y puso en su lugar a Solari y a Boyé. Armaba un audaz 3-3-1-3 que se disponía a jugar mano a mano con un Lanus que atacaba con un 4-2-4, es decir: elegía defender en minoría y atacar con 6 hombres. El ingreso de Pezzella por Mercado fue otro buen cambio para aguantar lo que se venía. El avance del equipo del Sur de Buenos Aires no se detuvo por esto sino que se redobló. Funes Mori primero con un gran cruce y Barovero luego anticipando un pase al medio de Benitez, sostenían la desventaja por la mínima. Pezzella cruzó perfecto a Romero cuando este se iba solo en una contra y exhibía que River no era compacto en el medio más allá de su esquema valiente.

En 30' Braghieri salvó ante Mora y de ese corner llegó un cabezazo de Pezzella que se fue apenas afuera. El joven defensor de River mostraba mucha presencia y desparpajo, contagiando a sus compañeros que de a poco se adelantaban en la cancha. Un minuto después, Pisculichi cedió de forma exquisita para Teo que desairó a su marcador y tocó al gol. Marchesin leyó la intención del 9 de River y salvó su valla. Y fue el crack colombiano el que igualó el trámite con un brillante remate desde lejos que le picó antes al arquero y se coló por la derecha. Un 1-1 inmerecido porque más allá de correr hacia adelante sin ideas, River no había jugado para nada bien. Había entregado una de sus peores actuaciones, apenas mejor que aquella de la primera fecha por el carácter y la actitud que mostró ante la adversidad.

El gol lógicamente tranquilizó al visitante y ante los espacios que se abrieron con los dos equipos abocados a conseguir la victoria, el partido se hizo de ida y vuelta otra vez. Entre tanta desorganización, una nota relacionada con el fútbol: es en extremo elogiable lo que hace Mora, clave sin dudas en el ataque para abrir espacios sin pelota y para hasta generarse situaciones de gol cuando no es bien abastecido; pero también perfecto para el retroceso, siempre dando una mano y cubriendo los huecos que dejan los centrocampistas que no pueden volver rápido tras subir desbocadamente. River cerró una presentación gris con una fenomenal jugada de Teo que terminó en un cabezazo del delantero chileno bien controlado por Marchesin.


El 1-1 le sentó muy mal a un Lanus superior - y no es que jugó como el Bayern Munich precisamente- y fue un bálsamo para un River que tuvo varias situaciones muy claras pero que no pudo dominar en ningún tramo del partido. A lo máximo que llegó fue a devolverle los contragolpes a un Lanus que mostró una mejoría en el juego y tuvo el vértigo de siempre a la hora de atacar. Gallardo deberá trabajar de cara al Superclásico para recuperar la idea de juego y conseguir que el equipo no quede tan largo cuando retrocede. Pudo sostener el palo contra palo tras el gol y fue muy audaz con un 3-3-1-3 ya que se expuso a una goleada en pos de remontar el resultado. Guillermo Barros Schelotto minimizó a River y dijo que apenas llegó una vez, algo que lamentablemente es mentira. Fue una prueba de carácter para este equipo pero también una contundente caída en su nivel de juego. Lanus ocupó los espacios con inteligencia y nunca dejó de atacar por los costados y por el centro. Guillermo puede dejar las chicanas de lado y estar contento: tuvo groggy al elogiado por todos, lo desordenó y mostró que sus costillas no son tan complicadas de alcanzar.



  

No hay comentarios:

Publicar un comentario