jueves, 11 de junio de 2015

Sevilla 3 - Dnipro 2: La excelencia y el corazón en su máxima expresión; Saber luchar sin dejar de jugar bien, una lección de fútbol



El Sevilla de Unai Emery y el Dnipro Dnipropetrovsk de Markevych se enfrentaron hace unas semanas en la Final de la UEFA Europa League.  El campeón reinante buscaba revalidar el título ante la sorpresa ucraniana, que venía de eliminar - no sin sufrimiento, pero con contundencia- a un mucho más poderoso y, en teoría, aceitado Napoli en las Semifinales. La escala previa para los españoles había sido el duro e irregular Villareal, al que se pudieron sacar de encima con muy buen juego y mucha jerarquía. El favorito llegaba tras haber transitado con mucha autoridad la fase de grupos y todas las llaves eliminatorias previas, mientras que el underdog, ese al que todos los que amamos el fútbol y lo imprevisto le ponemos siempre unas fichas, había trabajado como nunca para conseguir un lugar en el partido decisivo. Una hazaña de por sí, pero que claramente no era suficiente para un Dnipro hambriento de gloria.

El condimento especial en este caso era que el ganador clasificaría directamente a la fase de grupos de la UEFA Champions League 2015/16. Sin clasificación, sin ningún estadio previo - como por ejemplo, el Valencia en España por haber salido cuarto en esta Liga-, con la garantía de un cheque de 15 millones de euros aún perdiendo todos los partidos. Para cualquiera de los dos clubes, la gloria estaba al alcance de la mano y sin dudas que trabajaron duramente para estar a pasos de ingresar en el torneo de clubes más importante del mundo. 

Emery plantó su 4-2-3-1 habitual, del cual ya hablaremos luego del análisis pues ha sido sin lugar a dudas una revolución y reinvención para el Sevilla pos-Rakitic: Rico; Aleix Vidal, Carrico, Koldziejcznack, Trémoulinas; M'bia, Krychowiak; Reyes, Banega, Vitolo; Bacca. Del otro lado del campo, la cenicienta de esta UEL de la mano de su entrenador Markevcyh salió con el mismo dibujo táctico: Boyko; Fedetskiy, Douglas, Cheberyachko, Léo Matos; Kankava, Fedorchuk; Matheus, Rotan, Konoplyanka; Kalinic


La primera parte comenzó con un Sevilla en control de la pelota y de las acciones. Mucha paciencia para trasladar, con un virtuosismo realmente disfrutable, y abriendo la cancha con mucha velocidad con los exteriores y los laterales. La primera jugada llegó con un pase largo de Carrico para Bacca, que controló y terminó rematando demasiado alto desde afuera del área. 

El Dnipro esperaba con las líneas juntas, buscando realizar transiciones veloces al ataque. La marca en el medio era indudablemente buena, con cinco jugadores como mínimo en la fase defensiva, con la idea fija de cortar el toque del Sevilla y evitar que los volantes por los costados logren despegar. Por el lado del Sevilla, Trémoulinas y Vidal se sumaban siempre al ataque y realizaban un repliegue ordenado. Banega estaba suelto adelante de sus dos laderos, prácticamente como un enganche, permitiendo que los de Emery llenasen las bandas en todos sus movimientos ofensivos (laterales + volantes externos + Banega). 

Un penal no cobrado a un movedizo y punzante Reyes derivó en un contragolpe para el Dnipro. La ejecución fue perfecta: Matheus hizo el 1-2 con Kalinic, escapó por la banda a espaldas de su marcador y centró para que el nueve defina de cabeza sin problemas ante un Rico desguarnecido. Un 1-0 más que sorpresivo por como se venían dando las cosas, pero que tenía su razón de ser en la aplicación táctica de los ucranianos y su velocidad en las transiciones. En tan solo 7', el Dnipro daba un golpe duro al riñon del Sevilla, por lo que restaba esperar la reacción del cuadro español. 


De a poco, el equipo andaluz se acomodó en el campo de juego y retomó el control del partido como si nada hubiese sucedido. Banega armó una buena jugada personal y su remate terminó demasiado alto. El vendaval del Sevilla estaba apenas comenzando: Krychowiak tocó con Reyes, este abrió para Trémoulinas y el lateral centró por lo bajo para la entrada de Vitolo. El mediapunta hizo una jugada demás para poder frenar la pelota y lo taparon justo cuando estaba a punto de fusilar a Boyko. Acto seguido, Reyes jugó con mucha viveza un córner al primer palo, Bacca recibió y tocó atrás para un Vidal que entraba como una locomotora. Dos o tres jugadores del Dnipro tuvieron que tirársele encima prácticamente, pero al menos lograron evitar el empate del Sevilla.

El dominio del cuadro de Emery era muy claro. El gol de los ucranianos había sido un accidente, más allá de que su intensidad y eficacia estaban fuera de discusión. El doble cinco del Sevilla había ganado - y por afano- el mediocampo y para cada salida Banega daba un paso atrás para armar un triángulo perfecto. El talentoso volante argentino en cada ataque flotaba por la línea de 3/4 de cancha, dejándole el centro a M'bia y Krychowiak, quienes no dejaron de darle balones limpios en todo el primer tiempo. Otro rendimiento destacado era el de Reyes, muy punzante con sus pases entrelíneas y sin que sus piernas denoten el inevitable paso del tiempo. Tanto Vidal como Trémoulinas también redondeaban una gran labor, dándole mucho volumen a cada embate de su equipo. 

El Sevilla estaba firmemente plantado en la puerta del área con los dos mediapuntas pisando los dominios de Boyko, Krychowiak y Banega como armadores de juego, y M'bia como mediocentro. Bacca no brillaba porque al estar como punta fijo, su rol se limitaba a fajarse con los centrales y ser referencia de ataque. Reyes tuvo una gran chance, recortando hacia el centro y disparando muy potente, pero la pelota se fue besando el palo derecho. 


La superioridad de los muchachos de Emery residía en el medio, con Banega-Krychowiak-M'bia recuperando balones sin parar, presionando bien alto y jugando con una precisión y profundidad envidiables. El Dnipro estaba borrado por el concierto del Sevilla, pero mantenía la ventaja a pesar de esto. No podía conseguir siquiera un contragolpe razonable, pero resistía merced de una defensa aguerrida y un arquero que en esta UEL probó su categoría muchas veces. 

Kyrchowiak tuvo otra posibilidad neta de gol con un gran cabezazo de sobrepique que Boyko anuló con una volada muy fotogénica. El partido de quien porta la camiseta número 10 del Sevilla era impecable, como nos viene acostumbrando hace bastante tiempo. Mientras tanto, la pelota seguía yendo de lado a lado, con los jugadores del Sevilla rotando posiciones y exhibiendo una dinámica muy saludable. Banega habilitó a Reyes de manera exquisita, pero el remate de la Perla fue tapado milagrosamente por su marcador cuando solo restaba salir a celebrar.

Banega salió rápido con Reyes, entre los dos dejaron parada a la línea de fondo con un 1-2 a pura velocidad y el argentino lanzó un centro con mucha rosca al área chica. Bacca, en su rol de pivote, se la bajó a Krychowiak - algo notable, considerando que estaba a punto de ser devorado por más de 6 camisetas azules- y el polaco con el arco de frente y muchas piernas como obstáculo, esta vez no falló. Un 1-1 sellado con un disparo a la ratonera, allí donde los arqueros no pueden llegar ni siendo Boyko. En 28' llegaba la paridad, un alivio para el campeón defensor, pero injusto porque merecía mucho más. 


El Dnipro abrió sus líneas un poco tras acusar el impacto y buscó alejar al rival de su portero. Los de rojo siguieron jugando igual, prendiéndose a un palo por palo que ahora les convenía más que nunca. En el minuto 30', Reyes habilitó a Bacca con un pelotón desde casi la mitad de la cancha y el colombiano hizo el resto: encaró, se sacó de encima a Boyko con una facilidad tenebrosa y tocó sutilmente a la red para desatar la locura. Un 2-1 completamente lógico y que a pesar de parecer definitivo - las diferencias eran demasiado grandes entre uno y otro equipo- seguía siendo poco para lo que se estaba viendo en Varsovia. 

La presión alta del Sevilla no terminó por el simple hecho de haber obtenido la ventaja. En 31' el desgaste era sin dudas enorme pero cada pelota que quedaba suelta en el medio terminaba en los pies de uno de los volantes sevillanos. En 36', Konoplyanka sacudió la modorra de los suyos: el 10 recibió por el costado, recortó y disparó a colocar con mucha calidad. Rico evitó la caída de su valla con un buen manotazo. Esta gran jugada del mejor jugador del Dnipro fue el cierre de un breve lapso de 4' donde los ucranianos consiguieron algo de aire y ganar metros en la cancha por algunas imprecisiones en la salida de los de Emery.  


Konoplyanka volvió a ser protagonista y forzó un buen cierre de Trémoulinas dentro del área. Vidal se equivocó por querer salir con un lujo por la banda y su compañero de saga le hizo un gran favor. Más que juego vistoso todo el tiempo, el Sevilla empezaba a necesitar una salida simple, con toques cortos y mucha movilidad. A pesar de todo, el partido tenía un solo dueño: contragolpe casi letal del campeón, con Vitolo-Bacca y un pase del colombiano para que Vidal ingrese por el medio y termine con la historia. Su poderoso remate terminó yéndose cerca del ángulo, pero la aparición de nuevos espacios hacía que el Dnipro no la pasase demasiado bien. 

Rotan y Konoplyanka habían logrado lavarle un poco la cara a su equipo, pero la leve subida de nivel estaba más asociada con el cansancio del Sevilla que con virtudes propias del conjunto de azul. Pero a los 43', Rotan mostró porqué es uno de los jugadores que tendremos que seguir en la temporada que se viene: tiro libre ejecutado a la perfección, casi sin tomar carrera, colocado bien lejos de las manos de Rico. Un 2-2 injusto que sobre el cierre de la primera parte revivía un trámite que parecía más que liquidado. 


Los segundos 45' tuvieron un inicio diferente a los anteriores: el Dnipro salió decididamente a presionar bien arriba para evitar que el Sevilla se haga de la pelota. Konoplyanka habilitó a Matos, que controló exhibiendo mucha plasticidad pero el salto no le dió chance de levantarse y rematar al arco. El Dnipro mostró mucha inteligencia en los primeros minutos, compensando las diferencias de calidad individual con un muy buen trabajo de equipo. El Sevilla leyó esto y le cedió la iniciativa- a medias- para poder liberar a sus extremos y salir de contragolpe con mayor facilidad. 

Que el Sevilla estuviese en un momento de mayor cuidado, ocupando espacios por sobre todas las cosas, no significó que dejase de presionar sobre la salida del rival. Banega seguía siendo la figura de su equipo, ahora con un despliegue en la fase defensiva notable, ayudando en la marca y bajando a buscar la pelota para ser mascarón de proa en cada avance. El partido era mucho más parejo, con un Sevilla cansado y espeso frente a un rival que seguía con su manual: líneas cerradas y salida veloz, aunque un par de metros más adelante en el campo de juego. 

El juego se hizo demasiado trabado en el medio y esto benefició sin dudas al Dnipro durante gran parte de la segunda mitad. Banega pudo salirse de la zona de batalla, tocó con Reyes luego de realizar un muy buen movimiento y el centro por lo bajo de la Perla fue despejado por Douglas con el último aliento. El argentino volvió a iniciar una jugada de riesgo, ahora con Vitolo como socio y el centro del mediapunta para Bacca terminó entre un centenar de piernas desesperadas del Dnipro. 


Emery movió el banco con el ingreso de Coke por un enojado Reyes - aunque acertó, porque el español estaba decayendo en lo físico- dejándolo como lateral y subiendo a Vidal al mediocampo. El Sevilla de a poco comenzó a crecer y a arrinconar a su rival con mucha solvencia, pero los de Markevych siempre encontraron la manera de cerrarle los caminos a su contrincante. A los 67', el enésimo gran tiro de esquina de Banega tuvo a Kolo como protagonista con una buena peinada en el primer palo. Boyko manoteó la pelota y le quedó a un incómodo y tapado Krychowiak ¿Como terminó la jugada? Sí, ya deben suponerlo...En el muro de jugadores del Dnipro apostado frente a su portería.

Bezus entró por Fedorchuk, en un cambio ofensivo del entrenador del equipo ucraniano. Rotan pasó al doble pivote y Bezus quedó como mediapunta para buscar un triunfo que parecía tan probable como improbable, siendo esto una prueba concreta de lo hermoso que es el fútbol más allá de todos los que han buscado - y buscan- destruirlo por completo. 

Ever Banega era un show en sí mismo: recuperaciones y pases filtrados al por mayor. Vidal y Vitolo ya no tenían tanto punch  y sus compañeros lo sentían. Pero el factor diferencial, esa carta ganadora que es la calidad y la jerarquía individual, seguía del lado del Sevilla. La pelota parada era la parte más sobresaliente de su ardua tarea en este segundo tiempo, demostrando que es un equipo que está igual de listo para ir al coctail en el palacio que para lanzarse al barro y defender el triunfo con uñas y dientes. 


La locura llegó en el minuto 72': un balón que parecía no iba a caer nunca más, terminó en los pies de Vitolo tras un defectuoso rechazo de Douglas. Toque de revés, de cachetada, del volante para un Bacca perfectamente al límite del offside y, nuevamente, una definición de lujo del delantero colombiano. La dejó picar, levantó la cabeza y casi como si no tuviese a tres marcadores a punto de cometerle penal, fusiló a Boyko con un zurdazo cruzado fenomenal. Un 3-2 que mirando el cuadro general era sin dudas merecido, pero considerando lo complicado que fue el segundo tiempo era una gesta heroica.

Mientras el Dnipro comenzó con un show de patadas para cortar el juego y tener alguna chance de armar un contraataque, Fedetskiy llegó hasta el fondo y remató demasiado mordido ante la mirada atenta de Rico. Las líneas del equipo de Ucrania estaban completamente partidas, el orden que había exhibido hasta ese momento, ya no existía más. Seleznyov entró por un cansado Kalinic, en un cambio que no supuso nada nuevo: punta por punta para tratar de encontrar el empate en un centro.

Vitolo efectuó un robo con gran calidad en el minuto 78' y Bacca cabeceó un envío de M'bia al área prácticamente abajo del arco. Boyko mostró unos reflejos que deberían depositarlo en algún grande de Europa en poco tiempo y se llevó las palmas con la tapada del torneo. En el córner subsiguiente, Banega puso el balón en la cabeza de Bacca quien desvió muy bien la trayectoria pero terminó mirando como salía al lado del palo. 


Konoplyanka era la esperanza del Dnipro, sus compañeros lo único que hacían era avanzar un poco y pasársela para que solucionase los problemas. En uno de los pocos intentos que tuvo, dejó parados a sus marcadores por la banda, centro para Matheus y en buena posición el volante cabeceó demasiado ancho. Gameiro tomó el lugar de Bacca para ayudar en el medio y potenciar la transición en ataque, merecida ovación para un delantero que ya está pidiendo lugar en un club muy grande. 

Banega siguió jugando y haciendo jugar ante la mirada de todo el Dnipro. El enganche, el armador de un gran equipo, que gracias a Emery logró encontrar su posición ideal y así recuperar el nivel que lo llevó a ser hasta hace un año un indiscutido en la Selección Argentina (lugar que ha recuperado hoy). Shakhov entró por Kankava y así el entrenador del Dnipro terminó por quemar las últimas naves que le quedaban. Iborra entró por Banega y la ovación de la afición sevillana fue más que emocionante y estruendosa: un premio merecido para uno de los grandes responsables de este segundo título consecutivo de Europa League y el MVP de una Final más que soñada.

El bueno de Konoplyanka siguió haciendo de las suyas, aprovechando que el Sevilla presionaba con excesivo vértigo y no buscaba bajar el ritmo del partido. Coke filtró para Vidal y el lateral no dudó: bombazo de primera que estuvo a centímetros de clavarse en el ángulo del arco defendido por Boyko. El 10 de los azules no se rindió hasta el pitazo final, quebrando muchas caderas sobre el costado pero sufriendo el buen marcaje en zona y la falta de aire y categoría de la mayoría de sus compañeros. Rico se quedó con un centro a la olla excesivamente desesperado y el árbitro dió por terminada la faena. 


El Sevilla de Unai Emery logró consagrarse por segunda vez consecutiva campeón de la Europa League. Gran mérito de los jugadores y de un entrenador que pudo absorber la salida de un referente estilístico y espiritual como Ivan Rakitic - que anda demostrando en el Barcelona porqué Luis Enrique se equivocó al tenerlo MEDIA TEMPORADA en el banco de suplentes comiendo aire- y reinventar a un equipo que bajo su tutela siempre jugó un fútbol muy vistoso y guerrero al mismo tiempo. Se espera que siga en el cargo y conduzca al Sevilla en la Champions League 15/16, una que será sin dudas más interesante y entretenida debido a la presencia del cuadro andaluz. Todo dependerá, claro, de la bondad del sorteo pues sabemos que los recursos económicos de un club como el Sevilla ni se asemejan a los de el Atlético de Madrid siquiera. Es por esto que también este doblete se magnifica aún más - si es que se puede-, ya que ante el constante drenaje de grandes jugadores al que es sometido, siempre logra competir y sin perder jamás la idea de juego. Esa que dicta que el fútbol debe ser siempre con la pelota al ras del piso, con los jugadores en libertad y con la capacidad de ponerse el famoso overol cuando las circunstancias lo requieren ¿Sus líderes? Ever Banega, Vitolo, Aleix Vidal (pronto a partir, sino ya robado por el Barcelona), Bacca, Krychowiak y M'bia. Todos conociendo y abrazando sus roles, generando una armonía y una solidaridad de grupo excelentes. Voy a decirlo sin miedo: este Sevilla es un equipo que me hace acordar - con todas las lógicas diferencias del caso, sobre todo las históricas- y mucho al mejor Barcelona que la historia haya visto, al de ese señor llamado Josep Guardiola. Cuestión de tener grandes ideas, saber ejecutarlas y poder mantenerlas en un ambiente podrido por la primacía del resultado por sobre el resto de las cosas. Convicciones, le dicen algunos y desde aquí no podemos estar más de acuerdo. 








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