sábado, 27 de junio de 2015

Argentina 0 (5) - Colombia 0 (4): Una enorme victoria en base al buen juego; Por fin hay una idea de juego, se terminó el salir a ver que pasa



La Argentina de Gerardo Martino tenía un partido muy complicado por delante. Más allá de que Colombia estaba jugando su peor fútbol desde el comienzo del ciclo Pekerman, su idea de juego y la enorme calidad de sus jugadores lo hacían un rival de extremo peligro. No en vano este equipo fue tildado, tras sus muy buenas eliminatorias pasadas y un buen Mundial 2014, la nueva "gema" de Latinoamerica. Como toda escuadra de José Pekerman, esta versión bien fresca de la selección cafetera exhibía audacia y equilibrio en dosis similares. El equilibrio siempre fue esencial para entender al ex entrenador de la Argentina y junto a una propuesta que siempre privilegió a la pelota y al jugador, lo ha llevado a ganarse todo el prestigio que posee hoy día como entrenador. Como en su momento le pudo dar un estilo definido y vistoso a las selecciones juveniles y la mayor de la Argentina, hoy ha hecho lo mismo con el equipo nacional colombiano que posee las cosas bastante claras y que se acerca a aquellos años de oro, a mediados de los 90', cuando el mundo vió a un brillante, intenso y lujoso equipo aplastar a quien se le pusiese enfrente. Tras una floja primera fase, en la que cosechó cuatro puntos y tuvo un muy buen primer tiempo contra Brasil y nada más, Colombia llegaba a un choque trascendental sin los dos jugadores que habían solucionado los problemas generados por la falta de juego asociado y de eficiencia frente al arco rival. Con Sánchez suspendido y Valencia afuera por una rotura de ligamentos cruzados, Pekerman perdía a su eje de destrucción en el mediocampo, el responsable de que siguiesen vivos en la competencia. Del otro lado del mostrador, Martino cargaba con un muy bajo promedio de gol (4 goles sobre 23 situaciones netas generadas) y con más certezas que dudas. Quedaba por delante corregir algunas cuestiones en el retroceso, en la pelota parada y en lo referido a los caminos elegidos para buscar el arco contrario. Pero lo que más preocupaba eran las serias carencias ofensivas. La idea estaba oficialmente asentada en el grupo y la ejecución había sido muy buena durante varios tramos de la fase inicial, a pesar de que también se vieron muchos fallos en el cierre de los tres partidos donde la Argentina terminó arrinconada por rivales que habían sido inferiores durante casi todo el partido. 
El Tata Martino alineó a su once de memoria, un 4-3-3 que es extremadamente flexible: Romero; Rojo, Garay, Otamendi, Zabaleta; Pastore, Mascherano, Biglia; Di María, Agüero y Messi. El dibujo velozmente pasa a ser un 4-2-1-3 con un doble cinco para contener y un enganche flotando delante de ellos con total libertad. Tres delanteros, pero Di María con la función de acoplarse en la fase defensiva para armar una línea de cuatro en el mediocampo y posibilitar el contragolpe en pocos pases. Pekerman eligió su habitual 4-2-2-2 que en la cancha es un 4-4-2 o un 4-3-1-2 según mande la ocasión: Ospina; Arias, Zapata, Murillo, Armero; Zúñiga, Mejía; Cuadrado, James; Teo Gutierrez y Jackson Martínez. Dos volantes de marca pura con el objetivo de suplir a sus dos jugadores de lucha ausentes, Cuadrado y James bien abiertos con la responsabilidad de crear fútbol, Teo un poco más retrasado como mediapunta y Jackson - al fin- Martínez como único delantero entre los centrales argentinos. 


Desde el primer minuto, quedó claro que la Argentina estaba dispuesta a avasallar a su rival sin cesar. Su presión alta con los tres volantes y delanteros era toda una declaración de principios y la primera situación de peligro llegó tras un buen centro de Di María y un cabezazo de Rojo que se fue alto. Los de Martino buscaban instalarse en campo rival y tenían la pelota en este comienzo intenso. Colombia respondía con sus centrales adelantados y tratando de ocupar espacios para robar y salir por las bandas. 

Argentina llegaba bien hasta 3/4, con mucha facilidad, pero le costaba superar la numerosa línea defensiva. James y Pastore se erigieron como ejes de sus respectivos equipos, sueltos delante del área y siempre pidiéndola, aunque con mucha más injerencia y precisión el volante del PSG. Messi brillaba sacándose de encima a varios marcadores con sus veloces arranques, aprovechando que el rival marcaba no en zona sino hombre por hombre. 

El partido era de ida y vuelta, pero Colombia mostraba mucha pobreza en la fase ofensiva apenas pasando la línea de volantes de vez en cuando. La Argentina aprovechaba los espacios que iban surgiendo por el desacople táctico que ya era demasiado evidente y salía con mucha velocidad desde el mediocampo. Di María robó cerca del área y su buen remate fue contenido por Ospina en su primera intervención de una noche que parecía lo tendría ocupado. 

Colombia arriesgaba y dejaba espacios a conciencia, confiando en que la superioridad física de los volantes y centrales sería determinante. Claramente el entrenador erró con está táctica, pero el partido era intenso y muy peleado en todos los sectores de la cancha. Pekerman veía como sus jugadores se limitaban a frenar los avances argentinos con faltas bastante violentas y un juego bastante trabado para lo que estamos acostumbrados de este equipo. 

Messi se abrió camino por el medio y luego le cometieron falta (no cobrada) en el borde del área. El problema fue que Di María estaba solo y en posición óptima para rematar dentro del cuadrado, por lo que el 10 no tuvo criterio y se empecinó en llegar el y solo él sin sentido. Jackson Martínez y Teo Gutierrez estaban aislados, pero el de River ni siquiera mostraba movilidad y lanzaba toquecitos displicentes que habilitaban el contragolpe del rival y no le daban tiempo al equipo para rearmarse en defensa. 


Los de Martino salían con mucha paciencia, avanzando de a poco y sin apurarse. La jugada por lo general derivaba en la apertura de la cancha o un pase entrelíneas para que los extremos pisasen el área con pelota dominada. Di Marí ejecutó otro muy buen corner, Agüero la recibe frente al arco y lo barren muy claramente de atrás. Otra vez, el árbitro no cobró nada y todo siguió normalmente. El balón era propiedad de la albiceleste que empujaba a su contrincante hacia atrás ante la mirada de un árbitro que no cobraba ni sacaba tarjetas siquiera ante golpes directos. 

La pésima organización de Colombia era sorprendente. Di María volvió a lanzar un gran centro, Otamendi la bajó y Zuñiga llegó como salvador a evitar la entrada de Agüero. Por abajo y por arriba, los de Pekerman sufrían como nunca antes en este muy buen ciclo. Encima, las pocas veces que agarraban la pelota no sabían bien que hacer con ella, una mezcla de atacar a los tropezones y buscar ganar en base a correr con la cabeza baja a ver si pasaban la pelota y el jugador juntos.

Di María firmaba sin dudas su mejor partido del año. Claro que a veces se obsesionaba con terminar la jugada él, pero Messi, Agüero y demás hacían lo mismo. El del Manchester United fue clave porque traccionó la banda sin parar como en el Real Madrid y cubría muchos espacios en el retroceso para evitar que Colombia ganase las pelotas divididas. La Argentina dominaba sin problemas, a puro toque e intensidad, pero seguí poco fina de cara al arco algo que se viene extendiendo de manera preocupante hace tiempo.

Pekerman reaccionó bien rápido y sacó a Teo para meter a Cardona. Inexpresivo lo del delantero de River, como en casi todo el semestre menos en los dos partidos contra Cruzeiro y un rato contra Boca. Pastore encaró, ganó y centró para el Kun que definió de primera muy bien para chocarse con los pies de Ospina que milagrosamente despejó a contrapierna. El tema fue que a Messi le quedó la pelota a media altura con el arco vacío y Lio definió como debe ser, pero Ospina sacó todos sus reflejos y los puso al servicio de su equipo para mandar un balón imposible al córner. 


Colombia ganó un poco de aire con la variante de Pekerman, Cardona e Ibarbo lograron bajarle un poco el ritmo a un partido que los estaba dejando atrás y pudieron ganar posesión más allá de que nunca supieron bien que hacer con el esférico. Messi estaba jugando un enorme partido, bajado siempre a pedirla, moviéndose por todo el campo de juego y arrancando con electricidad y potencia, abriendo surcos sin parar y generando muchos agujeros en el esquema rival. 

Las parejas de centrales y volantes argentinos cerraban bien el espacio que queda siempre entre ambos y así le impedían a James y a Cuadrado gravitar en el partido. Mientras los cafeteros no paraban de pegar, Messi pasó entre cuatro hombres, tocó con Pastore, este la abrió con Di María que envió un centro bien picante para el Kun. Zapata salvó y casi termina metiéndola en contra, pero a la muy buena labor argentina solo le faltaba el gol. El promedio de goles sobre situaciones generadas seguía achicándose, aunque en este partido la culpa era toda de Ospina. 

Biglia tuvo un buen remate de frente tras un toque atrás de Agüero pero se le fue demasiado ancho el intento. Di María y Rojo armaron un muy buen tándem por su sector, dejando parados siempre a los marcadores que se turnaban para salir a ganarles la posición. Messi y Pastore armaron un 1-2, Lio habilitó a Di María y Zúñiga volvió a llegar con un corte providencial para la subsistencia de su equipo. Zapata zafó de la roja tras una clara falta a Di María cuando este se iba solo contra el arquero y los ánimos no pararon de subir casi sobre el cierre de la primera mitad.

Pastore tuvo un mano a mano que Ospina le tapó dos veces con el alma ya sobre los 44'. La presión de la Argentina fue total y no bajó hasta que el colegiado decretó el final del primer tiempo. Con intensidad, presencia y muy buen toque ahogó a Colombia desde el primer segundo y no la dejó siquiera pensar en poder dar dos pases seguidos. Y cuando tuvieron la chance, tampoco lograron hilvanar siquiera una jugada razonable para llevarle peligro a un tranquilo Romero. Con cinco claras, los de Martino no habían logrado abrir el marcador pero todo lo demás había estado - y de que manera-: presión alta, toque por abajo, fluidez, dinámica, rotaciones posicionales, uso de las bandas, laterales/volantes, buena cobertura de espacios, buen juego aéreo en ambas áreas...Solo faltaba inflar la red de una vez por todas.


Todo siguió bastante parecido en la segunda parte, con la Argentina presionando pero con una Colombia un poco más estable. La diferencia estaba en la intensidad y el juego asociado, dos puntos en los que la balanza se inclinaba a favor de los de Martino. Todo volvió a encenderse con una pirueta de Arias que evitó que el Kun Agüero recibiese de cara al arco. Otamendi cometió un error en la salida, Cuadrado le ganó la posición y tocó con James que pudo pisar el área por primera vez. Garay lo cortó con mucha sobriedad cuando buscaba recortar hacia el centro, pero las cosasestaban un  más equilibradas ahora.

Messi le tiró un muy buen pase largo a Di María que no la pudo bajar bien y fue anticipado por Ospina, en una lectura muy buena del arquero como líbero. Vió el pase antes de que sucediese y por eso logró ganar sin problemas. Arias empezaba a multiplicarse, cortando buenos centros y avances cuando parecía que los jugadores argentinos quedarían solos contra el portero. Pastore ganó muy bien sobre el costado, pero su centro no pudo ser empujado por un Agüero que no se mostraba cómodo dentro del área. 

Messi y Pastore armaron una avance en corto, el del PSG habilitó al Kun pero este no pudo controlarla y la pelota terminó en los pies de un Zapata que también empezaba a aparecer por todos lados. A pesar de esto, Colombia seguía siendo un desastre aunque ahora un poco mejor gestionado. Muy golpeadora y sin poder usar la pelota tanto por falencias propias como por el muy trabajo de presión del rival. Desconcertante ver a un equipo que hasta hace poco era el mejor del continente arrastrarse por la cancha y recurrir a un juego al límite del reglamento. 

Cardona tuvo dos buenas subidas: la primera terminó en un centro de Ibarbo bien despejado por Rojo y en la segunda logró dejar a Ibarbo en la línea de fondo otra vez, solo para que esta vez sea Zabaleta quien le ganase. El partido estaba muy picado dentro y fuera de la cancha, y la Argentina seguía siendo mejor porque jugaba y metía de la misma forma y no renunciaba jamás al ataque. Nunca un pelotazo a que se las arregle el punta, ni aunque toda la cancha estuviese tapada de camisetas amarillas.

El Kun presionó bien a Ospina tras un mal pase atrás y el arquero la pudo puntear con lo justo. La única buena jugada de Colombia la armó Jackson Martínez, que una vez que recibió una pelota decente, desparramó a su marcador, entró al área y habilitó a James. El del Real Madrid entró mal y no logró acomodarse nunca ni sacar el remate. Terminó dándosela a un incómodo Ibarbo y Garay lo cerró sin problemas. 

Messi seguía encarando, arrastrando marcas, recibiendo patadas al por mayor, recuperando pelotas, habilitando a sus compañeros...Solo le falta un poco más de ajuste en el remate al arco. Pero el Capitán del equipo estaba más que presente y todo pasaba por él. Colombia lo tuvo de nuevo con una muy buena contra: James habilitó a Jackson y el nuevo delantero del Aleti de Simeone fue cortado por un Mascherano que volvió a mostrar su timing en un partido bastante normal. 

La Argentina estaba cansada y ya no llegaba demasiado al arco rival. No dependía en exclusivo del juego asociado sino de arrestos individuales de Messi, Di María o Pastore (o en las conexiones entre ellos) que sentían el muy duro trabajo hecho en todo el partido. Cuadrado lanzó una gran pelota a espaldas de Otamendi pero el central se recuperó y ganó con autoridad ante la llegada de Martínez. 

Mascherano recuperó muy bien, cedió para Agüero y este habilitó con un pase cruzado a Messi. Murillo logró ganarle en velocidad luego de dejar que el crack argentino recibiese con comodidad, mostrando todas sus cualidades. Tevez ingresó por Agüero para darle más potencia al ataque y también para poder tener un punta que se acoplase al mediocampo en el retroceso. Jackson le dejó su lugar a Falcao, punta por punta para buscar sobre todo por arriba y para que desequilibre con su velocidad en largo.


El equipo del Tata estaba muy largo y agotado, pero no paraba de correr y de atacar. Los tres sectores del campo estaban muy separados entre sí y en 75' los de Pekerman ganaron terreno y posesión. No fue nada tremendo, pero por primera vez la tendencia cambió un poco y la Argentina retrocedió dos pasos para aguantar. Este pequeño rato mostró a una Colombia más tranquila, tratando de llegar por abajo con tres o cuatro toques, usando mejor las bandas y consiguiendo que James y Cuadrado se asocien. El espesor y la previsibilidad en el traslado argentino ayudaron bastante a esta pequeña mejoría. 

Martino vió lo que pasaba y metió a Banega en lugar de Pastore que ya no gravitaba. Creación, remate y marca en el mismo envase, uno que nunca debió salir del equipo pero al que las urgencias periodísticas y bilardísticas sacaron injustamente. Tevez juntó con Messi y este se la dió un poco corta a Banega, que dominó con calidad y sacó un disparo que pegó en ángulo y salió para tranquilidad de Ospina. 


Otamendi anticipó de volea en un muy buen córner de Di María y Ospina logro encontrarla y salvar otra vez su valla. El rebote pegó en el palo y cruzó la línea pero todo terminó en manos del arquero del Arsenal inglés. Messi tenía a todo el equipo sobre el hombro y lideraba el asalto final, haciendo que el breve descanso para Colombia se cortase en seco. Se imponía la Argentina otra vez pero el rival lo tuvo con un buen centro de James a la salida de un tiro libre peligroso, que nadie llegó a empujar por atrás. 

Mascherano remedaba unos 60' apenas razonables con una labor impresionante en los relevos y las coberturas de huecos. Un pulpo que no paró de cortar y de distribuir hacia adelante, hasta jugando por Biglia que estuvo consumido por la marca personal que le pusieron y se lo notó demasiado fastidioso todo el partido. Muriel entró por un agotado Ibarbo, de lo mejor de Colombia y Lavezzi tomó el lugar de un fusilado Di María que más ya no podía darle al equipo. Pekerman se conformaba, algo lógico tras haber sido peloteado por casi 90' y Martino iba por todo.

Un gran pase vertical de Banega para Tevez terminó en una salida desesperada de Ospina, un cruce de Zapata que tenía destino de gol en contra y una salvada del supersónico Murillo cuando Lavezzi se disponía a empujarla a medio metro del arco. Contra la línea y ante cinco rivales, Messi armó un desastre y ganó un tiro de esquina, que remató el mismo con un sobrepique de cabeza que se fue alto. Colombia terminó metida entera en su arco y rogando para que el partido terminase y llegasen los penales.

Inmerecidamente, los de Pekerman tuvieron la chance de seguir adelante en un torneo que los debió haber visto eliminados en la primera ronda. Tres muy buenos lanzamientos por lado, de parte de los mejores jugadores de cada equipo, una ventaja para la Argentina tras una tapada de Romero y un penal a las nubes y cuando parecía que nadie quería definirlo - Rojo y Biglia, lamentables en los lanzamientos-, llegó Tevez para cobrarse revancha por aquel penal contra Uruguay en 2011. Abrazo bien fuerte con Romero, carrera alocada del equipo argentino gritando el gol y un festejo muy merecido por el que se sufrió demasiado sin ningún tipo de necesidad ni sentido.


La mejor manera de resumir el partido es esta: una paliza que no tuvo goles, un rendimiento muy alto aún en el bache por cansancio, que corrigió muchas cosas y dejó otras para trabajar de cara a una Semifinal durísima contra un Paraguay que ya supo como complicarnos y que viene con el plus de haber eliminado a Brasil en un partido en el que fue superior la mayor parte del tiempo. Se corrigieron aspectos clave como la pelota parada en ataque y defensa y el retroceso del equipo, aunque quedó claro que si las piernas pesan y no se tiene la pelota, defensa, mediocampo y ataque quedan separados a kilómetros de distancia. Algo que ni siquiera Jamaica le perdonó a la Argentina en la primera fase y que Colombia de haber estado más fina y más pensante podría haber utilizado mucho mejor. El otro punto a corregir es el tema de la eficacia, pero creo que en esta ocasión es Ospina quien debe llevarse las palmas pues mala puntería de parte de los delanteros y volantes no hubo. Le guste o no a los que siempre lanzan comentarios llenos de malicia y conveniencia - disfrazada de objetividad y de conocimiento, dos cosas que en la mayoría del periodismo deportivo argentino NO existen- se jugó un muy buen partido, se dejaron atrás muchos fantasmas, y se redondeó la mejor actuación de esta Copa América y de este ciclo ante un rival de quilates como Colombia que viene haciendo muy bien las cosas hace rato y siendo puesta como ejemplo de trabajo y juego por todos los que viven rezongando. El Tata Martino hizo todo bien esta vez desde el planteo y la intención, pasando por los cambios y terminando en una emotiva arenga que dejó en claro que no había manera de que Colombia ganase el partido. Grandes actuaciones individuales de Messi, Pastore y Di María y una idea que está bien asentada y que a cada partido se aceita más. Las críticas son necesarias - yo defiendo al DT pero saben que he sido muy crítico en este torneo, si no miren los análisis previos- pero deben ser constructivas; es una locura caerle al entrenador después de haber visto durante todo el torneo a una selección que por fin encontró un estilo de juego agresivo, vistoso, inteligente y muy saludable ¿Fallas? Claro, las habrá siempre porque no existe el equipo perfecto y nunca se puede jugar de la mejor manera posible. Pero si la idea está clara y todos se identifican con ella, todo se irá puliendo con el tiempo. Martino logró que un grupo de jugadores abrace con fuerza una idea, se vea reflejado en ella y busque ejecutarla con mucho trabajo y disfrute. Se terminaron las épocas de salir a la cancha a ver que pasa y sin un plan definido más que entregarse a lo que hagan las estrellas en el contragolpe. Jugando así, la Argentina va a ganar mucho, muchísimo más de lo que pierda.   



 

 

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