Tras el papelón que significó haber perdido contra Alemania por 7 a 1 en las Semifinales de la fiesta propia, Brasil comenzó un proceso de reconstrucción de la mano de un viejo conocido. Dunga fue llamado nuevamente por la CBF para hacerse cargo del primer equipo brasileño tras su salida en 2010 pos eliminación - polémica e inmerecida, sin dudas- por penales contra Holanda en los Cuartos de Final del Mundial de Sudáfrica. Hasta ese entonces, el ex volante central de la selección había logrado que el Scratch recuperase el orgullo y la gloria, aunque no el famoso Jogo Bonito que se perdió en la década del 80' y solo regreso un rato durante el período 2003/06 para extinguirse nuevamente tras la derrota contra la Francia de Zidane en Alemania 2006. Era hora de disciplinar a un grupo de jugadores más abocados a la fiesta que a la seriedad de los entrenamientos y también de renovar un poco una generación que ya había dado todo lo que podía. Estos dos objetivos se lograron, pero el fracaso mundialista terminó por condenar a un Dunga pragmático, rústico y eficiente.
El objetivo de este nuevo ciclo no es recuperar la disciplina ni mucho menos, sino volver a darle confianza a un Brasil golpeado. Desde su primera convocatoria, Dunga dejó en claro que Neymar seguiría siendo el faro del equipo y que había jugadores que con él no volverían al plantel. Combinando lo mejor de cada estilo - desde la marca pura hasta la habilidad absoluta- el entrenador comenzó a moldear un proyecto que inició con muchos éxitos y ninguna derrota en 10 partidos. Lo que se pudo ver fue a un Brasil sólido y directo, que no quiere tener demasiado la pelota pero que no reniega de ella cuando es necesario enfriar el partido. Los jugadores más habilidosos tienen la total libertad para explayarse dentro del campo de juego, siempre y cuando se apliquen tácticamente a los deseos del Comandante Dunga. Hay una idea de juego - que puede gustar o no, eso es otra cosa- y hay una nueva mentalidad, dos cuestiones que no existieron durante el ciclo de Felipe Scolari que nunca debió haber llegado hasta aquel partido contra Alemania pero que, merced de un Neymar emocionante y sacrificado, pudo quedar entre los primeros cuatro equipos en su copa del mundo. }
Para el primer partido de esta Copa América Chile 2015, Dunga repitió el 4-2-3-1 que ya es habitual en todos sus equipos: Jefferson; Filipe Luis, David Luiz, Miranda, Dani Alves; Fernandinho, Elías; Willian, Neymar, Fred; Tardelli. Clarito esquema con un doble cinco hecho para morder y trabar el juego así como para salir limpio y con llegada al área rival, Willian y Fred bien abiertos con posición fija, Neymar suelto en 3/4 de cancha y Tardelli como punta clásico inamovible. Del otro lado estaba el Perú de Ricardo Gareca, que había mostrado cosas nuevas en los amistosos previos pero que tenía ante sí una primera gran prueba de fuego. Un bautismo internacional que tal vez habrían preferido evitar y que más allá de esto no dejaba de ser un desafío interesante. En plena reconstrucción tras una caída resonante en las Eliminatorias recientes, los peruanos vieron en Gareca la posibilidad de tener un proyecto a largo plazo con vistas al Mundial que se viene en 2018. La formación fue la siguiente: Gallese; Advíncula, Zambrano, Ascues, Vargas; Sánchez, Ballón, Lobatón, Cueva; Farfán y Guerrero. Un 4-4-2 que es una combinación entre lo mejor del universo local y del europeo/resto del mundo, con Farfán, Vargas, Guerrero y Lobatón como los referentes de un plantel joven, talentoso y lleno de ambición. Los dos laterales siempre se suman al ataque y llenan las bandas junto a los volantes exteriores, Ballón como mediocentro clásico, Lobatón más suelto para sumarse al ataque y los dos tanques de arriba listos para combinar entre sí y luchar contra los centrales, sin posición fija para así confundir.
El partido comenzó con Brasil tocando corto y al pie, teniendo la pelota y por ende la iniciativa desde el vamos. Neymar recibió una buena pelota cruzada, pero Advíncula llegó justo con el cruce para evitar una situación de alto riesgo. Brasil no escondía su idea: mover la pelota de lado a lado y plantarse cerca del área rival para ahogar en los primeros minutos. El juego era puramente vertical y con la búsqueda larga de Neymar y Tardelli como ley primera.
Perú mantenía sus dos líneas de 4 apretadas y desplegaba a los laterales y volantes muy velozmente en el contragolpe. En tan solo 2' la estrategia de presionar arriba dió resultado: horror defensivo del sobrevalorado David Luiz, que incómodo le cedió a Jefferson una pelota que debió haber rechazado. El arquero entró en pánico y se la pasó a Cueva que se encontraba a medio metro del arco, por lo que el volante peruano se encargó de poner el 1-0 sin dificultades. El partido todavía no se había armado y Perú conseguía una ventaja inesperada.
Los de Gareca siguieron presionando, pero la seguidilla de errores llegó a su propia área: en casi 5', Neymar demostró porqué es el líder de su elección desde los 18 años. Muy buen centro de Tardelli tras un robo en el medio y el crack del Barcelona ingresó por el centro sin resistencia alguna para cabecear a la red con mucha técnica. Un 1-1 que daba a entender que lo que se iba a a venir sería tremendo. El acierto de Brasil fue no ponerse nervioso, no entrar en pánico, y ser paciente para encontrar la igualdad ¿Sus armas? Apertura de la cancha y pelotas punzantes al corazón del área de Perú.
Guerrero se le escapó a Miranda en la jugada siguiente pero el central del Aleti se repuso con mucho oficio y le pellizcó la pelota justo a tiempo. Willian y Neymar estaban muy movedizos, bien adelantados y legando siempre a la línea de fondo. El portador de la número 10 armó una gran jugada por el centro, arrastró a los centrales y abri´muy bien para Fred que con un buen disparo forzó a Gallese a una gran respuesta.
El Brasil de Dunga se mostraba muy intenso, con señales positivas más allá de que el juego asociado no aparecía y estaba demasiado expuesto al mano a mano. Willian cruzó muy bien la pelota para Neymar, que recortó y disparó bien rasante para ver como la pelota salía un metro y medio ancha. Neymar volvió a ser el protagonista en una muy buena contra, dejando solo a Tardelli que se la devolvió al pie para que defina. Zambrano se tiró de cabeza y pudo salvar milagrosamente sobre la línea el toque del delantero a la red.
Parecía que era todo de los de Dunga, pero el equipo de Gareca seguía atacando: pase al medio de Farfán y remate de Guerrero con potencia y colocación muy bien controlado por Jefferson. Fred era uno de los puntos altos de brasil, con mucha movilidad y cambiando de banda constantemente. Neymar le pusó una pelota impresionante a Tardelli pero entre el arquero y Zambrano lograron rechazarla al lateral y evitar el segundo gol. El centrodelantero lo tuvo nuevamente con un cabezazo solo contra Gallese, pero no pudo darle buena dirección para decretar una ventaja que en casi 20' hubiese sido merecida.
Perú aguantaba el vendaval y salía de contraataque; sus coberturas en el medio eran muy buenas y en fase defensiva lograba ocupar bien los espacios y marcar en escalera para que Brasil no tuviese facilidades a la hora de desplegar a los mediapuntas. Mientras tanto, Neymar seguía suelto y liderando a sus compañeros, apoyado en la buena compañía de Tardelli y en la sólida labor de Miranda en el fondo y de Fernandinho y Elías en el medio.
Farfán volvió a mostrar su calidad con un pase a Cuevas tras una buena jugada individual. Control del volante y remate tapado por Miranda con un cruce preciso. Ballón era el reloj de Perú en el mediocampo, Lobatón y Farfán tenían libertades excesivas de a ratos y pisaban el área con frecuencia. Guerrero era el vértice de la pirámide, con mucha movilidad y potencia para volver loca a la defensa brasileña (pero sobre todo a un nervioso y errático David Luiz).
Willian reanudó los ataques de su equipo con una buena finta por la banda y un centro picante que nadie llegó a empujar. Perú siempre se defendió con 8 o 9 jugadores, evitando que su contrincante penetre con excesiva facilidad por los costados y el centro. El ataque, los de Gareca movilizaron siempre a 5o 6 jugadores, por lo que consiguieron en esta primera parte el objetivo de abrumar a Brasil y generar peligro en cada embate.
Advíncula tocó con Farfán, este con Lobatón y el experimentado volante no pudo convertir con un violento remate debido a la buena respuesta de Jefferson. Perú sin dudas que era otro respecto del de años recientes y mostraba muy buenas señales cada vez que atacaba: asociaciones muy buenas y con velocidad desde las bandas hacia el centro del campo. A los 41', Neymar habilitó a Filipe Luis que ingresó como una tromba en diagonal para luego tardar demasiado en acomodarse y rematar muy alto como para llevarle peligro a Gallese.
Brasil ya exhibía una dependencia total de lo que saliese de los pies y cabeza de Neymar y todo Perú siguió tocando con mucha prolijidad, de primera y buscando evitar la lateralización en exceso para poder aprovechar los espacios que de a poco comenzaban a surgir.
El segundo tiempo encontró una vez más a Brasil con la pelota pero sin poder generar huecos en un muy aplicado rival a la hora de defenderse. Los mediapuntas y los laterales se vieron bastante reducidos en sus funciones ofensivas, pues no había lugar para sus diagonales y piques al vacío. Pero a los 52' apareció Neymar: tomó un balón cerca del área y remató con mucha potencia. El esférico se estrelló en el travesaño ante la volada inerte de Gallese y Perú se salvaba cuando tenía el control del juego.
David Luiz tuvo la chance de redimir su mal rendimiento con un tiro libre en perfecta posición, pero su remate salió demasiado alto. Farfán comandó un ataque y su centro no pudo ser conectado por Guerrero por bastante poco. El lado de Gareca se mostraba inteligente, pues le había logrado bajar el ritmo al partido teniendo más la pelota y así frenando las transiciones al ataque de Brasil. El trabajo en bloque completaba la tarea, sin dejar ningún lugar para que un buen pase filtrado termine con el partido.
Los espacios para los volantes peruanos aparecieron debido al flojo funcionamiento del doble pivote brasileño, sin la intensidad de la primera media hora de juego. Mucho aire a espaldas de los centrales que permitía que Farfán ganase con facilidad en 3/4 y rematase apenas alto. Neymar estaba mucho más controlado, pero cada vez que aparecía lograba complicar al fondo de Perú.
Brasil se mostraba frustrado por el trabajo táctico del rival y solo llegaba a los empujones por los costados, culminando siempre en un centro sin mucha precisión. Perú estaba en su salsa, robando con facilidad en el centro y saliendo con mucho volumen en cada ataque. Dunga movió el banco e hizo ingresar a Douglas Costa por Tardelli para darle un poco de movilidad en ataque con ese delantero polifuncional.
Dani Alves - presente solo por la lesión de Danilo, que obligó a un llamado a regañadientes y de emergencia- disparó y el rebote le quedó a Willian solo ante Gallese. Zambrano logró interponer su pierna entre la pelota y la línea y milagrosamente el resultado seguía sin modificarse. Con sus ráfagas, Brasil demostraba que más allá de no estar demasiado preciso podía ganarlo si ajustaba un poco la mirilla.
Pero esto parecía lejano, ya que en 71' Perú era un festival de toques frente a un contrincante replegado - y no por decisión propia-. El dominio de los de Gareca era contundente en lo táctico, pero no lograba tanta profundidad como en los primeros 45'. Farfán estrelló un tiro libre en la barrera, Neymar ganó la posición y supero a Advíncula en la carrera larga. Pase maestro para Douglas Costa que en vez de devolver el favor, define ancho ante la salida desesperada de Gallese.
Firmino tomó el lugar de Fred, en otro cambio ofensivo de Dunga para seguir yendo a buscar el triunfo. Estuvo cerca con una buena trepada de Costa que terminó en un rechazo de Zambrano y un remate fallido de Firmino por encima del travesaño. Si bien amontonaba hombres en ataque y tenía situaciones, Brasil seguía trabado en el tema generación de juego y cada vez le costaba más superar 3/4 de cancha.
Gareca buscó con los ingresos de Reyna y Carrillo refrescar el medio y la delantera, para no perder el control de las acciones en el cierre de un muy buen partido de parte de sus dirigidos. Fue Reyna quien centró muy bien para Guerrero en 85' pero el delantero del Corinthians no pudo conectar apenas por milímetros. Ribeiro entró por Willian y Yotún por Vargas, un cambio por lado con el objetivo de ir al palo por palo y dirimir todo en los metros finales de cada campo.
Miranda subió muy bien por la banda, Neymar picó al vacío por el medio y la conexión fue muy buena. El crack ingresó al área y solo contra Gallese la envió apenas afuera ya en los 90'. Con un rendimiento colectivo bastante irregular y un mal segundo tiempo, el Pentacampeón del mundo demostraba que con sus individualidades y mucho sacrificio era suficiente como para llevarse una victoria inmerecida.
El entrenador de Perú nunca hizo retrasar a los suyos, con una mentalidad ganadora necesaria en un fútbol que cada día es más pacato y aburrido. Riesgos inteligentes, pues el mediocampo seguía sólido y administrando la pelota y los espacios con criterio. Pero no en vano Neymar es considerado junto a Messi y a Ronaldo uno de los mejores del mundo: el fenómeno entró por la banda, recortó y dejó solo a Douglas Costa frente a Gallese. Error de Yotún por no ver al mediapunta que picó a sus espaldas evitando muy bien el offside y definición contra el palo del hombre del Shakhtar Donetsk. Un 2-1 que terminó con el partido cuando apenas quedaban segundos para el pitazo final y que fue demasiado injusto para un Perú valiente, vistoso y aguerrido.
Dunga y Gareca pueden sacar conclusiones positivas de este primer partido. Por el lado brasileño, Neymar confirmó que es el líder espiritual y futbolístico de un equipo lleno de nuevos jugadores y que está en proceso de reinvención tras la mala experiencia en el mundial pasado. Más allá de los baches en el mediocampo, la estrategia mostró su eficiencia - sobre todo en la muy buena primera media hora- pues aun dominado generó más situaciones que su rival y nunca se puso demasiado nervioso cuando las cosas no salían de la mejor forma. Por el sector peruano, el debut internacional-oficial no podría haber sido más gratificante a pesar del mal resultado: los referentes dieron el presente y mostraron un compromiso que hace tiempo no se les veía con su selección y la aplicación táctica fue sensacional. Controlaron a Brasil con un despliegue solidario y lujoso desde la base, con la idea de llegar al área de enfrente con la pelota al pie y mucha dinámica en cada ataque. Será cuestión de ver que es lo que sucede en sus próximos partidos, pero los aspectos positivos estuvieron por encima de los negativos en ambos lados del mostrador, más allá de que desde aquí estamos con la visión de Gareca antes que con el amarretismo de Dunga.








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