miércoles, 22 de octubre de 2014

Manchester City 4 - Tottenham Hotspur 1: El fútbol en su esencia más pura; El mejor torneo del mundo


Una de las competiciones que más me apasiona y atrae es la Premier League de Inglaterra. Salvo en la Bundesliga de Alemania- donde se desarrolla un estilo de juego similar más allá de sus particularidades locales-, no hay otro torneo local en el que se vea un fútbol jugado de manera tan intensa y precisa por parte de casi todos los equipos. Muchos lo llaman el ADN de cada país y al decir esto no se encuentran tan errados. Históricamente el fútbol inglés ha sido rápido y furioso, un concierto de ataques que se suceden uno tras otro. Es cierto que a veces varios de sus equipos no hacen más que correr hacia adelante con las orejeras puestas, pero eso es exactamente lo que - como en cualquier otra liga- marca la diferencia entre los que siempre pelean arriba y los que como máximo aspiran a llegar a terminar en mitad de tabla. Y esto no significa que no haya estilos muy diferentes aún en equipos que poseen la misma base, pues las características de los entrenadores y jugadores nunca son iguales en todas las escuadras.

Quien les escribe es un gran fanático y admirador del fútbol que despliega el Manchester City. Por sobre sus fenomenales individualidades, posee una idea que - en términos criollos- "paga la entrada". Y con creces, pues su éxito no se explica solamente en los muy buenos jugadores que conforman su plantilla. Trataré de ser más claro: cuando llegó el actual dueño del club con sus petrodólares, fueron varios los años en los que los millones y millones gastados en refuerzos como Jo, Robinho - y demás estrellas que resultaron un fiasco- no rindieron sus frutos. Entre el italiano Roberto Mancini y el chileno - y actual DT- Manuel Pellegrini han conseguido que el City nunca baje de los primeros tres puestos en el ámbito local. Si bien la Champions League es por el momento esquiva para los de Manchester los títulos obtenidos en las recientes temporadas y el que hoy por hoy su sombra cubra por completo a su eterno rival, hablan del fenomenal progreso institucional y futbolístico que se vivió en estos años. Con el correr de las temporadas, la conducción de los Citizens aprendió de sus errores e invirtió en jugadores de primer nivel como David Silva, Sergio Agüero, Yaya Touré, Joe Hart, Vincent Kompany, Jesús Navas, Edin Dzeko, Fernandinho, etc. que hace tiempo son la sólida base del equipo.

En una nueva fecha de la EPL, los dirigidos por Manuel Pellegrini oficiaban de anfitriones ante el atrevido pero irregular Tottenham Hotspur. Dirigido por el argentino Mauricio Pochettino, los Spurs tienen el sello de su entrenador: cobertura de espacios, contragolpe supersónico y buen trato al balón. Se podría decir que los estilos de ambos equipos son muy similares, con la diferencia de que uno se hace fuerte en el juego de posesión de la pelota, con mucha paciencia y circulación en velocidad - siempre mirando el arco de enfrente- y el otro en cederle el esférico al rival en varios momentos del partido para presionar con sus volantes y llegar al gol. Como pueden ver, es muy poco lo que los separa pues ambos llevan el estilo inglés en la sangre y vaya que saben como exhibirlo. Yo pensaba que iba a ver un interesante juego, pero nunca me imagine que vería uno de los mejores partidos de mi vida.

Pochettino alineó un 4-2-3-1 hecho para tapar por completo el campo desde la mitad hacia adelante con medios y delanteros habilidosos y veloces: Lloris; Dier, Kaboul, Fazio, Rose; Capoue, Mason; Lamela, Eriksen, Chadli; Soldado. En realidad, el esquema era un claro 4-2-4 con la vocación ofensiva que semejante táctica trae consigo ya desde su planteo. Pellegrini dispuso su tradicional dibujo, un 4-4-1-1 que de inmediato se convierte en un 4-3-3 o un 4-2-4 según quien sea el rival o que momento particular de un partido se esté transitando: Hart; Sagna, Kompany, Demichelis, Clichy; Lampard, Fernando, Navas, Milner; Silva; Soldado.


En los primeros minutos, se vio a dos equipos que ejercían una presión muy alta. La pelota ya era del City desde el comienzo y Lampard ejecutó el primer pase a espaldas de los centrales buscando a Agüero. Con mucho esfuerzo pudieron frenar al delantero argentino para que Lloris se quede con la pelota. La respuesta fue instantánea: Lamela tomó la lanza y dejó atrás a varios marcadores, pero no tuvo la suerte necesaria para poder superar la línea de fondo del rival. Estaba claro que se enfrentaban una vez más los defensores de la posesión total contra los de la cobertura de espacios, un duelo que marca entre que antagonismos se debate el fútbol de nuestros días.

Los Citizens dominaban las acciones y el tándem Navas-Sagna estaba muy cómodo por la derecha, que se mostraba como la mayor grieta de los Spurs. Llegaban al fondo con ese tranco largo que los caracteriza e inquietaban a Dier. El Kun estaba muy movedizo y forzaba a Fazio y a Kaboul a estar muy atentos para evitar que quede mano a mano con Lloris. Tras otro buen desmarque del atacante, Fazio debió esforzarse al máximo para cortar la jugada. En los siguientes minutos el partido entró en un frenetismo que duraría el resto del encuentro.


Chadli abrió un buen surco y cedió para Mason que remató demasiado mordido como para preocupar a Hart. Pero el Tottenham se había hecho de la pelota, que dejó de ser monopolio del City y por ello el encuentro se emparejó notoriamente. Para corregir esto, Lampard se tiró hacia atrás como un clásico número 5 (hasta Fernando estaba un paso más adelante suyo), bien pegado a los centrales para no dejar huecos. Al mismo tiempo se hizo amo y señor del mediocampo local, distribuyendo el balón con todo su talento y oficio.

La primera situación de peligro la tuvo la visita, con un 1-2 fenomenal entre Lamela y Soldado. El español tocó magistralmente para Mason que fusiló a Hart solo para fomentar una respuesta fenomenal del actual arquero titular de la Selección de Inglaterra. A los pocos segundos, Eriksson tuvo una posibilidad aun más clara pero su remate se fue por encima del travesaño. Esta ráfaga tuvo su respuesta en un gran contragolpe del City, armado entre Silva y Agüero y que culminó con el argentino adelantado por apenas milímetros. Un hermoso partido donde se intercambiaban un golpe tras otro, es decir lo mejor que el fútbol le puede dar a todo aquel que se llame fanático.


En 11' Navas trepó muy bien - como de costumbre- por la derecha y su centro fue controlado con dificultad por el portero. El negocio seguía siendo ese sector y tener un wing clásico como Navas significa que todo lo que se intente por allí va a ser ganancia. Dos minutos más tarde, la explosión del Eitihad Arena: Sagna roba muy bien una pelota en 3/4 de cancha, toque a Lampard en la puerta del área, Agüero se desmarca como indica el manual y recibe el pase filtrado. Control y regate en un solo movimiento para poner la pelota en la ratonera, allí donde Lloris jamás podía llegar. 1-0 para el Manchester City cuando el partido estaba para cualquiera de los dos.

Al minuto, Fernando perdió una pelota muy fácilmente y dejó espacio suficiente para que Soldado avance hasta el área casi sin resistencia. Cesión a la izquierda para Eriksson que entró como una locomotora y puso el 1-1 con un disparo potente y esquinado. Demás está decirlo, pero si la calificación "PARTIDAZO" ya le cabía a este encuentro en los minutos iniciales ni que hablar en este tramo. Fernando tuvo al instante su chance para redimirse pero su cabezazo en soledad en cerca del área chica no tuvo puntería. A los 18' el local fue premiado con un penal fabricado enteramente por Frank Lampard. El árbitro cometió un grosero error tras una pared entre él y Milner y vio un foul al ex Chelsea que no existió. Agüero tomó la pelota con seguridad y ejecutó sin fisuras a la izquierda para poner a su equipo arriba por la mínima. Un 2-1 que no era inmerecido pero que se manchaba por el horror arbitral.


La ventaja tranquilizó al City que aumentó la posesión mientras veía como el mediocampo del Tottenham se desorganizaba en pos de ir a por el empate. Practicamente que los 3 enlaces falsos que Pochettino había colocado pasaron a ser delanteros puros conformándose claramente un 4-2-4. Fernando y Navas conectaron bien, centro atrás y el Kun encontró bien parado a Lloris con su remate seco pero demasiado centrado. La derecha seguía siendo una autopista sin ningún auto ni otro tipo de obstáculo y Fernando ya se había recuperado de su error y le había devuelto el dominio del juego a los de Pellegrini. Los Spurs seguían recuperando y saliendo de contra, pero Soldado, Lamela y Chadli no estaban tan puzantes como hasta el segundo gol en contra. Lampard salió lesionado bajo una estruendosa ovación y en su lugar entró Fernandinho para armar un doble cinco clásico con Fernando - y pararse un par de pasos más adelante en la cancha-.

Si bien el ritmo era intenso y sin tregua, en el City se empezó a ver más pausa a la hora de hacer circular la pelota. No es novedoso que manejen el ritmo del partido a su antojo, pero no deja de ser admirable que aun utilizando un juego que posee paciencia y precisión para armar cada jugada tampoco dejen de tener máxima velocidad cada vez que atacan. Y a los 31' llegó otro penal para los de Manchester, esta vez bien cobrado Agüero fue por su hat-trick pero dudó antes de patear y terminó lanzando muy al medio el tiro. Lloris volvió sobre su acción y contuvo con los pies; el rebote lo capturó el Kun y su tijera no entró vaya uno a saber por qué. El Tottenham seguía vivo, había podido levantarse antes de que la cuenta terminase.

Lo particular fue que nada cambió demasiado en esos minutos posteriores, porque Fernando encontró con un largo pelotazo al Kun que dejó en ridículo a los centrales, le sacó la cintura a otro marcador con un enganche característico suyo y definió como los dioses. Solo un gran arquero como Lloris puede sostener su arco con tan pocos goles en contra ante un equipo que lo está bombardeando: su tapada fue magnífica y se festejó como un gol. Párrafo aparte para Milner que es uno de los jugadores más incansables y polifuncionales que hay en el mundo. Recorre sin parar todo el medio y el ataque, de punta a punta mostrandose como opción de descarga y haciendo estragos por los costados y el centro.


A los 39' el visitante se acercó tibiamente con un disparo de Eriksson que Hart envió al corner con sobriedad. A partir de aquí, volvieron a lo que habían mostrado en los primeros 20': Soldado le bajó muy bien un pelotazo frontal a Eriksson que desairó a Kompany y a Clichy y cedió para Lamela que fue comido por Demichelis por no rematar con la zurda. Mason recibió el despeje y forzó a Hart a realizar su segunda gran tapada de la tarde. La defensa de los Spurs volvió a recuperar la pelota con frecuencia y la transición medio-ataque se aceitó nuevamente. Había intención y mucha velocidad, pero faltaba claridad a la hora de dar el último pase. Cerrando el primer tiempo, el Kun inició un contraataque brillante en el que arrastró rivales y dejó solo a Navas. Lloris con muchas dudas, pero con tino, terminó salvando a los suyos una vez más. Milner y Navas tuvieron dos chances más, pero sus disparos no llevaron la precisión suficiente como para definir el partido.

Las primeras acciones del segundo tiempo fueron la prueba de que Agüero no estaba para nada conforme con haber metido solamente dos goles y haber tenido otras 4 situaciones concretas todas tapadas por el arquero. Fazio y Kaboul sufrían horrores con su pique corto que los hacía retroceder al borde de cometerle falta. Navas y Sagna activaron por la derecha de nuevo y el Kun conectó incómodo para suerte de Lloris. Muy poco del Tottenham en estos primeros minutos, que mostraban la mejor versión del Manchester City que controlaba el mediocampo y rompía por los costados con las duplas Milner-Clichy y Navas-Sagna. Agüero estaba intratable, forzando el error con su mera presencia y Silva jugando como mejor le queda, en ese intermedio entre enganche y falso 9.


A los 56' Chadli tuvo una posibilidad importante pero su volea se fue muy lejos. Los Spurs volvieron al partido con una buena corrida que derivó en un centro que Lamela no pudo cabecear. Mucha más presión sobre la salida del rival y con los 4 de arriba mucho más incisivos. Pero esto no hacía que el City frenase la marcha y al instante Lloris tuvo que ponerse el traje de bombero para sacarle un buen remate de corta distancia a Navas. Fernandinho tocó entrelíneas para Silva que con una diagonal brillante quedó libre y centró para el Kun que no llegó a empujarla. Cuando todo parecía irreversible, Demichelis padeció una muy buena jugada individual de Soldado y le cometió un penal muy tonto. El español no tuvo convicción e hizo todo demasiado anunciado. Hart fue sobre su derecha y le arrancó de las manos la posibilidad de poner tablas al encuentro, algo que lo hubiese sin dudas cambiado en favor del visitante.

El City siguió moviendo el balón de lado a lado, con una fluidez de manual y con rotaciones constantes para además de tener la pelota le permitieron ocupar todo el terreno de juego. Chadli trató de revivir a su equipo con un gran centro para Soldado, que remató muy bien para solo comprobar en directo las razones por las que Hart es el mejor arquero de su país. Los celestes respondieron con un hermoso toqueteo entre Milner, Silva y Navas que terminó en un remate del primero bien contestado por Lloris. Ya entrando en la última media hora del partido, Navas aprovechó un error de cálculo de su marcador tras un pelotazo inofensivo y llegó al fondo, esperó a Agüero y cuando el argentino estaba por rematar, Fazio le cometió un claro penal. La expulsión del zaguero de los Spurs fue exagerada sin dudas y el Kun pudo cobrarse revancha y poner el 3-1 con otro gran disparo. El golpe anímico fue total esta vez y el ingreso de Jovetic por Silva definió el 4-4-2 con el que Pellegrini cerraba en partido.


Tras varios minutos de tranquilidad, Agüero terminó de firmar su muy buena temporada picando al vacío tras un pase maravilloso entrecortado. Elude al recién ingresado Verthogen y deja a Lloris parado por cuarta vez con otro tiro inalcanzable. Un 4-1 inexpugnable que podía parecer exagerado, pero que bien podría haber sido mucho más amplio pues el arquero visitante se quedó con infinidad de posibilidades creadas por los Citizens. La intensidad no disminuyó y la pelota fue de lado a lado hasta el final, casi como en un partido de tenis. El ingreso de Yaya Touré en mucho mejor forma que hace unas semanas y con mucha participación tanto en el quite como en la generación de juego, fueron tal vez la mejor noticia para el equipo vencedor. A los 87' Milner rompió por el medio y reventó el palo derecho de Lloris, en lo que hubiese sido un premio merecido pues en este equipo es el primer trabajador. Con Touré, Navas y Milner, el local no dejó de apretar hasta el minuto final y se fue envuelto en un aplauso interminable. Se terminaba un excelente partido que si bien tuvo varios errores defensivos en ambos equipos, fue uno de los más entretenidos que se hayan visto en mucho tiempo. Los dos - con sus estilos tan similares como diferentes- intercambiando golpes sin parar, dejando de lado el resultado y entregándose a lo imprevisto sin miedo alguno. El Tottenham se encuentra en medio de un bajón tras un gran comienzo, pero muy posiblemente pueda superarlo pues posee un entrenador audaz y capaz y un plantel que está lleno de estrellas y ha entendido su idea de juego. El Manchester City ha regresado a su mejor forma - las irregularidades en Europa son parte de su ADN, no asustarse con esto- y se perfila como el único perseguidor del Chelsea de aquí hasta el final de la temporada. Será sin dudas otra Premier muy larga y en extremo entretenida. Otro año más para disfrutar del mejor torneo del mundo.



       

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