Blog donde se va a hablar y mucho de fútbol. Cero corrección política y como podrán apreciar el título se lo afané a mi admirado Dante Panzeri. Con ese dato, traten de imaginar cual es el estilo de juego que más me gusta.
lunes, 13 de octubre de 2014
España 4 - Luxemburgo 0: El camino de la reconstrucción
Yo me cuento dentro de los que disfrutamos mucho desde 2008 hasta la Copa Mundial Brasil 2014 del excelente juego de España. Si bien no era el más eficaz estadísticamente en cuanto a goles convertidos (fue uno de los campeones del mundo con promedio de gol más bajo de toda la historia) era innegable que la cima del mundo tenía dueño. Su fútbol desde aquella Eurocopa 2008 se basó en varios pilares: paciencia en la elaboración, todo el juego por abajo - a un toque en mayoría de casos-, presión bien alta de parte de los centrales, un trío en el medio que cortaba y distribuía a placer, el avance progresivo y en bloque por el centro del campo, rotaciones posicionales permanentes, poco uso de las bandas y gran inteligencia para sacarle jugo a las situaciones concretas que creaba. Con el correr de los años, los demás equipos aprendieron a jugarle a la Roja. Le taparon el medio y aprovecharon que Xavi no era el mismo que hace unos años, con lo que el juego de los de Del Bosque terminó siendo de posesión total pero inocua como bien se pudo ver en los dos primeros partidos de la cita mundialista. Un equipo que abría el balón pero no presionaba arriba y que cada vez que atacaba se hacía tan largo que dejaba un sinfín de espacios que fueron muy bien aprovechados por dos rivales como Holanda y Chile, hechos para esperar y salir de contragolpe. Pero por sobre esta cuestión táctica, lo que se vio fue a un equipo sin alma, muy cansado y sin hambre de gloria. Ganar todo es hermoso, pero también es nocivo cuando se sostiene a la misma base por demasiado tiempo. Si no, miren lo que pasó con el Barcelona tras la salida de Pep Guardiola.
Esta caída no es inusual - ni mucho menos una tragedia- y le sucedió a todo equipo que alguna vez tuvo el privilegio de tocar el cielo con las manos. Alemania apareció siempre en estos cinco años como un candidato al trono con un estilo similar pero con el clásico vértigo y juego físico característicos de su rica historia incorporados. No fueron pocos quienes tras el traspaso de la corona este año sostuvieron que el seleccionado de Löw es la mejor España pero con 20 centímetros más de largo en ataque, visión que no es en absoluto desacertada. Tras una Copa del Mundo decepcionante donde no pasaron la primera ronda, fue una decisión muy correcta el mantener en su puesto a Vicente Del Bosque. La transición estaba en pleno proceso y el experimentado entrenador no podía dejar fuera de la copa a todos los jugadores que le habían dado a España sus mejores 5 años futbolísticamente hablando. Contra Australia en el cierre del grupo, se vio un esbozo de lo que sería el nuevo ciclo: todo alrededor de Iniesta y con mucha juventud en la defensa y el ataque. Esa despedida fue un 3-0 lleno de buen juego y contundencia que por la soltura nos dejó pensando "que hubiera pasado si contra Holanda cuando iban 1-0 arriba, Silva hubiese podido meter ese mano a mano...".
Esta clasificación para la Eurocopa 2016 iba a servir como el momento ideal para una suave transición generacional. Ya sin Xavi Hernandez ni Xabi Alonso (dos piezas clave del reinado), ambos retirados del seleccionado, y con Casillas muy cuestionado por su bajo nivel en su club durante la pasada temporada - que se hizo extensivo al Mundial- todo sería cuestión de tiempo. El problema fue que tras un comienzo con el pie derecho llegó una muy dura derrota contra Eslovaquia, un rival inferior que aprovechó dos groseros errores del portero del Real Madrid para llevarse un sorpresivo 2-1 que lo puso en la cima del grupo. En tan solo dos partidos, el plan cambiaba por completo: el nuevo esquema y la rotación del arquero deberían acelerarse para asegurar la continuidad del proyecto y no ser consumidos por los malos resultados. Así llegaba el choque contra el débil Luxemburgo, urgido por obtener una victoria clara con buen juego para acallar las críticas que caían de todos los flancos.
Luxemburgo, el anfitrión, formó con: Joubert; Chanot, Janisch, Jans, Philipps; Gerson, Martins, Mutsch, Holter, Da Mota; Bensi. Un 4-5-1 listo para ir a la guerra, para resistir el lógico bombardeo de parte de una potencia como España. Con un mediocampo joven y veloz, pero diseñado para tapar la subida de los laterales y los extremos antes que para intentar lastimar al último campeón de la Eurocopa. España salió a la cancha con un 4-3-1-2 - que de entrada se convirtió en un claro 4-3-3- dinámico y explosivo por los costados y con la novedad de que David De Gea - en una rotación previamente anunciada-, el muy buen portero del Manchester United ocuparía el arco: De Gea; Carvajal, Piqué, Bartra, Jordi Alba; Busquets, Koke, Iniesta; Silva; Alcácer y Diego Costa.
El mensaje fue claro desde el primer segundo del partido. España saldría a liquidar el pleito bien rápido, presionando arriba como en sus mejores años. En 3' Silva lanzó un gran pase para Costa que controló muy bien pero fue tapado por el arquero. La posesión era toda de España y ese porcentaje se mantendría durante todo el encuentro. Luxemburgo esperaba hasta con su delantero punta cerca de su área y sufría ante un rival que con dos o tres toques veloces llegaba hasta 3/4 de cancha con facilidad. El recurso que se hizo patente fue el pase cruzado o entrelineas buscando la diagonal de los dos delanteros. Silva recorría la banda o se colocaba como enganche según lo mandase cada ataque. Iniesta, Koke y Busquets controlaban el mediocampo pero no podían imprimirle a su equipo la aceleración necesaria para abrir el marcador. El problema estaba en el muro de contención que el local había colocado para resguardar su meta.
En 8' Carvajal rompió la última línea y llegó al fondo. Su centro no encontró a un activo Costa por muy pocos centímetros. Tres minutos después, Koke metió de nuevo en el área un rebote tras un tiro de esquina despejado y encontró a Costa. El delantero del Chelsea cabeceó perfecto pero se encontró de nuevo con un muy sólido Joubert. Todo de España, que ya merecía el primer gol merced de un dominio total con mayor profundidad a medida que pasaban los minutos. A los 15' Iniesta demostró todo su talento dejando rivales atrás, descargando para Alcacer que pivoteó a la perfección y dejó al del Barcelona en posición de remate. Se fue demasiado alto pero los ataques eran constantes y cada vez más peligrosos. Un disparo de Costa con destino de gol se desvió en un defensor y por eso aterrizó en las manos del arquero luxemburgués. La primera aproximación de los locales llegó a los 16' con un pésimo pase filtrado que De Gea acompañó hasta que se fue de la cancha.
De inmediato, Costa desbordó tras una habilitación de Silva y centró para Alcacer que no llegó a empujarla por muy poco. Una muy buena jugada, una más, en este corto pero avasallante tramo del partido. Ya pasando los 20', Piqué lanzó un pelotazo frontal brillante que Costa bajó con categoría, para luego hacer el 1-2 con Alcacer y elevar el remate. El primer gol con la Roja estaba cerca para el jugador del Chelsea, pero el nerviosismo lo perjudicaba aún en un muy buen partido personal. Del Bosque no estaba conforme, pues su equipo había logrado romper la pared sin mayores problemas pero no podía vencer a Joubert para encontrar la tranquilidad necesaria. Joubert seguía frustrando a Costa, pues en 24' le desvió un muy buen remate esquinado desde el borde del área. Pero un esquema tan conservador y amarrete como el de Luxemburgo nunca dura demasiado tiempo si enfrente hay un equipo que busca jugar bien: Silva tomó un rebote tras otro pelotazo y se despachó con un maravilloso zurdazo al ángulo que el buen arquero no pudo siquiera rozar. Un 1-0 lógico y que por el desarrollo del partido quedaba corto.
El lanzamiento frontal para que los dos nueves aguantasen y abriesen para el mediocampista que ingresaba por el costado funcionaba deliciosamente ante una formación que solo buscaba no recibir una goleada histórica. Tras otro fallido remate de Costa, llegó el primer contragolpe de Luxemburgo. Bensi manejó con muy bien los hilos y terminó rematando débil tras haberse sacado de encima a los dos centrales. De Gea dijo presente y se abrazó al balón con amor y tranquilidad. Y en 31' llegó el gran momento: un más que fenomenal pase a espaldas de los centrales dejó a Costa solo ante un vencido Joubert. La definición fue de las peores de su excelente y corta carrera. Si no se fue al lateral fue por obra de un milagro, lo que demuestra que lo psicológico es clave para hasta el mejor de los profesionales.
En 34' Silva envió el enésimo pelotazo, Costa peinó muy bien y Alcacer entró como una tromba para errar su tiro. Muy cerca del palo izquierdo y todos en el banco visitante se agarraban la cabeza pues la superioridad no se reflejaba en el resultado. El partido se había hecho de ida y vuelta con un Luxemburgo que se animaba a soltar a sus volantes. Se había adelantado unos pasos en la cancha y llegaba seguido por los costados, aunque los centros eran controlados por los defensores. Así fue como De Gea tuvo que utilizar al máximo sus reflejos para salvar su valla tras un centro que casi se le cuela por la espalda. Una respuesta impecable en el peor momento de España. Y cuando el murmullo que llegaba desde su país zumbaba en los oídos de todo el equipo, Alcacer recibió un gran centro de Silva y definió dentro del área para poner el 2-0. Inatajable disparo del delantero del Valencia que desataba la locura del relator español, que gritaba como si hubiesen ganado el Mundial. Se iba un primer tiempo satisfactorio pero que había tenido un punto negativo: esos minutos de paridad tras el primer gol que se extendieron hasta el final de los primeros 45', una brecha inaceptable en una selección de semejante nivel.
El segundo tiempo comenzó muy tranquilo para España. Busquets en cada ataque suele convertirse en un central más, con lo que suelta a Carvajal y a Jordi Alba que pasan a ser prácticamente dos delanteros. Costa volvió a ceder para Alcacer que no logró definir, confirmando que había hecho todo bien menos la parte de inflar la red. Iniesta rompió la monotonía inicial y dejó atrás a varios rivales por el centro para rematar apenas desviado. A los 52' Luxemburgo tuvo una ráfaga que culminó con uno de sus delanteros anticipando un buen córner en el primer palo, pero sin la suerte necesaria para descontar. España estaba quieta, con la pelota pero sin aceleración. Buscaba con algunos pelotazos pero eran esporádicos y nos recordaban a la versión anémica mostrada en Brasil. Con transiciones demasiado lentas entre medio y ataque e Iniesta y Busquets demasiado retrasados (ergo, a Silva la pelota no le llegaba), los rojos dejaban que el débil rival se animase a torearlo.
No había presión alta y en retroceso el equipo se hacía demasiado largo. Pero todo esto se vio tapado por el gol de Diego Costa. A los 68' controló un rebote tras una jugada preparada que no funcionó y perforó la red ante la desesperación de sus marcadores. El maleficio se rompía de una vez por todas y en su séptimo partido con la camiseta española, el delantero nacido en Brasil lograba convertir. Además estaba haciendo un muy buen partido, por lo que el premio era más que merecido. Un 3-0 que dejaba el resultado un poco más cerca de la realidad, aunque no por ello el juego se terminó allí.
Del Bosque movió el banco en el momento justo y revivió a su equipo. Iniesta y Silva afuera, Pedro y Bernat adentro con lo que clausuraba las bandas y ganaba mucho volumen en ataque. En 76' Bensi llevó peligro nuevamente hacia los dominios de De Gea con un desborde y un remate al primer palo que fue desviado con solidez por el arquero. En el corner que prosiguió, llegó el grave error de los centrales visitantes que en un mal movimiento dejaron solo a Bensi una vez más. El cabezazo en soledad se fue demasiado alto para su suerte. El último cambio fue el de Rodrigo por Costa, con lo que el doble nueve quedaba íntegramente conformado por el Valencia. Este joven y talentoso jugador empieza a dar sus primeros pasos con la casaca de su país y además de un muy buen presente posee un futuro que augura muchas alegrías para España. Sobre el final del encuentro, Holter tuvo el gol del honor en sus pies pero su disparo con potencia y buena colocación se topó con De Gea. El cierre de la goleada vino de la mano de Bernat, que tras una contra a pura velocidad de Rodrigo tocó al gol con mucha calidad ante la salida de Joubert. 4-0 y la mueca de los jugadores era de satisfacción pues se iban con una buena diferencia que más adelante seguramente va a ser valiosa en un grupo complicado. Alcacer tuvo una posibilidad más en un gran pique al vacío, pero su disparo se fue ancho. Pitazo final y desahogo para una España que necesitaba ganar de esta manera.
Si bien el partido tuvo momentos en los que España entró en una meseta y permitió que Luxemburgo se animase a recorrer las bandas con mayor frecuencia que la habitual, el 4-0 le queda bien al encuentro. Hasta podríamos decir que dos o tres goles más a favor de los españoles no habrían estado para nada mal. Lo que Del Bosque se puede llevar como positivo es el dinamismo y verticalidad en el toque, la presión alta y el gran porcentaje de creación de situaciones de gol. En la parte para trabajar tendrá que anotar ese bajón que contra equipos de jerarquía siempre cuesta muy caro. De Gea respondió muy bien las veces que fue exigido y lo mejor que puede hacer el DT es dejarlo como titular hasta que las aguas bajen y el tema Casillas salga del foco mediático. También es un triunfo para el entrenador el gol de Diego Costa y el que haya jugado por fin un muy buen partido. La confianza es clave y muy seguramente el delantero ahora pueda soltarse por completo. Los cambios fueron todos muy buenos y es una alegría que los jóvenes rindan bien y demuestren que pueden ser los artífices de una nueva Edad de Oro. Examen aprobado para una España que recién comienza su largo camino hacia la reconstrucción.
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