viernes, 31 de octubre de 2014

Real Madrid 3 - Barcelona 1: Una paliza sin atenuantes; La vara sigue subiendo


En un Santiago Bernabeu repleto, hermoso como siempre, el Real Madrid y el Barcelona se enfrentaban en un cotejo crucial para definir como seguirían adelante en La Liga. Un triunfo de los Culés significaba desprenderse de su eterno rival y de sus perseguidores más inmediatos, era comenzar a transitar con tranquilidad el camino que lleva hasta Abril/Mayo del próximo año. Los de Luis Enrique llegaban invictos, líderes absolutos tras obtener solo triunfos en las jornadas previas y encima sin recibir goles en contra por liga. En cambio los de Ancelotti venían con un muy buen andar en la Champions League y un irregular tranco en el torneo local. La necesidad de una victoria crecía para poder quedar a tiro del primer puesto y para dar comienzo a una nueva era en la que el juego y las victorias pudiesen ser propias. 

En el posteo anterior habíamos hablado de los cambios que los dos equipos realizaron en este corto tiempo. Sin resignar su juego paciente y por el centro, de posesión pura, el Barcelona estaba utilizando mucho más las bandas y los ataques directos. De a poco, sus mediocampistas y delanteros comenzaban a utilizar predominantemente el contragolpe, algo muy extraño en un equipo que siempre ha despreciado este recurso - erróneamente- como si fuese basura. El Real Madrid, que posee el mejor contragolpe del mundo - el más aceitado, veloz y letal sin duda alguna- había cambiado su 4-3-3 que era puro vértigo a un 4-4-2 que logró insertar en el equipo a la perfección a James Rodríguez y a Toni Kroos, que llegaron para suplir a la columna vertebral del esquema anterior que eran Ángel Di María y Xabi Alonso. Tras varias semanas y partidos de prueba, el sistema se había asentado. Con el mismo contraataque pero con mucha mayor posesión de balón, el equipo blanco aprendió que se podía demoler a los rivales de varias maneras en un mismo partido. Si no, pregúntenle a Brendan Rodgers que todavía debe estar soñando con el toque y la salida rápida del Madrid en Anfield.

Otra polémica que envolvía al clásico número uno del mundo era si el estadio debía o no aplaudir a Messi en caso de que superase el récord de Zarra de 250 goles en la LFP. Sin dudas que de suceder sería un evento digno de reconocimiento, pero esto fue utilizado por el periodismo catalán para chicanear sin sentido como siempre. La previa se calentó bastante y no faltaron los idas y vueltas de los referentes de los dos equipos. Todo estaba listo para una nueva edición del clásico que - como mínimo- dos veces por año paraliza al mundo.  

Carlo Ancelotti puso a su equipo de gala: Casillas; Carvajal, Pepe, Ramos, Marcelo; James, Modric, Kroos, Isco; Ronaldo y Benzema. Un 4-4-2 hecho para tener la pelota y para realizar transiciones muy veloces entre defensa y ataque. Paciente y contragolpeador al mismo tiempo, utilizando ambos recursos según el momento del partido. Podía pasar a ser un 4-3-3 en ataque con James desprendiéndose del mediocampo y un 4-1-3-2 en defensa con Kroos jugando de número cinco clásico bien cercano a los dos centrales. Luis Enrique paró un equipo sorpresivo: Bravo; Alves, Piqué, Mascherano, Mathieu; Xavi, Busquets, Iniesta; Suarez, Messi y Neymar. Su 4-3-3 habitual pero con el rombo central conformado por la Old School de aquel brillante equipo de Pep. Digo que me sorprendió porque es sabido que este trío de lujo ya ha visto sus mejores años en lo que respecta a lo físico y porque uno de los grandes errores de los sucesores de Guardiola ha sido mantenerlos como si el tiempo no hubiese pasado. Rakitic esperaba en el banco, algo realmente extraño pues sin dudas que junto a Messi y Neymar era el motor y cerebro de este renovado Barcelona, mucho menos insistente en la posesión inocua (un virus que se instalo tras la ida de Pep) y más abocado a esperar agazapado para llegar al arco rival en cuatro o cinco toques.  


En el comienzo del partido, el Barcelona se hizo de la pelota. Si bien controló las acciones y mareó a los mediocampistas del Real Madrid con un juego de pases sublime, el primer avance serio llegó de la mano de Cristiano Ronaldo. Una buena corrida y apertura para Isco que fue cortado con lo justo por Dani Alves cuando se disponía a llegar al fondo. Velozmente Busquets se colocó detrás de Xavi e Iniesta, quedando el equipo armado en un 4-1-2-3 bien largo y directo. A los 3' Neymar puso el 1-0 con una jugada magistral. De izquierda a derecha en velocidad tras un arranque y cesión de Messi y una definición bien abajo y abierta que dejó sin respuesta a Casillas. Otro ejemplo más de la nueva modalidad de ataque del Barcelona bajo la tutela de Luis Enrique. La historia ya era conocida y todos esperaban que el visitante se convirtiese en un torbellino ante la confusión del local y concretase el K.O antes de finalizar la primera parte. Pero nada de eso sucedió.

El equipo de Ancelotti no se desesperó y de a poco comenzó a arrinconar al Barcelona con buenas asociaciones y mucha potencia. Una gran jugada de Cristiano terminó en un foul cerca del área, pero el tiro libre ejecutado por el crack luso dio en la barrera. Al instante, Modric le colocó a Benzema un exquisito pase entrelíneas. Toque ante la salida de Bravo y la pelota terminó cruzando el área chica. El Barcelona se había salvado y respondía con la dupla Alves-Messi por la derecha, el sector siempre más flojo del Madrid en defensa. Marcelo es un brillante jugador en ataque, pero en la parte defensiva depende demasiado de los centrales. Al poco tiempo, Isco lanzó un gran pase entrecortado para Carvajal que entrando al área fue detenido con precisión por Piqué. Messi era amonestado ya en 10' por su segunda falta, algo que denotaba cierta incomodidad en el argentino. Los de Luis Enrique estaban con la rodilla en la lona: brillante trepada de Marcelo y Benzema no conecta por apenas milímetros un gran centro atrás; acción seguida, Cristiano centró para el delantero francés que peinó perfecto para encontrarse con la resistencia del travesaño que le salvó el invicto a Bravo. Los blancos tenían la pelota y la manejaban con velocidad y paciencia mientras que los blaugranas ya decididamente esperaban con los centrales adelantados para salir de contragolpe. 


James comenzó a dominar el sector derecho. Una conexión óptima con Ronaldo fue salvada por el buen arquero Bravo casi con el último aliento. No había mucho más en el Barcelona que el gol de Neymar, pero por el momento le alcanzaba para ganar. Iniesta no tocaba la pelota y esto era sufrido por un equipo que depende en exceso de lo que él haga en la distribución. Y más todavía si no está Rakitic para jugar a sus espaldas y soltarlo para que juegue casi de enganche. Kroos disparó de lejos a las manos de Bravo como preludio de la primera intervención de Luis Suarez en el partido. Avanzó pero fue frenado por Marcelo con mucha autoridad. De a poco el Barcelona se hizo de nuevo dueño del partido como al comienzo. Con Busquets más adelante ahora, pegado a Iniesta, tuvo varios minutos en los que acorraló al rival contra su arquero. Y llegó el punto de quiebre: Suarez logró superar a Marcelo y le dio a Messi la posibilidad de batir el récord de Zarra. Pase al ras del piso que el argentino interceptó en el borde del área chica. Casillas se hizo gigante, como ante el Liverpool, y le sacó una pelota que habría terminado - injustamente- con un partido que era parejo. El dominio Culé siguió en estos minutos, con una tenencia de balón desesperante y mucha profundidad. Suarez parecía acomodado al partido tras esos minutos iniciales de intrascendencia y era la llave en cada contraataque. No lograba pasar la línea final del Real Madrid, pero inquietaba con su movilidad y sus mañas. 

Messi tocó en otra muy buena contra para Mathieu que fue cortado por un Carvajal brillante que ya definitivamente había cerrado su sector. El lateral es uno de los mejores jugadores de este equipo y partido a partido evoluciona de una forma notable. La mezcla perfecta entre talento, velocidad y huevos, el jugador que todos querrían tener en su equipo. Sus constantes rupturas hacia el fondo volvían locos a sus marcadores que no podían detenerlo de ninguna manera. Marcelo tomó la lanza y tras llegar a la línea final, centró para que Ronaldo defina. Piqué interpuso su mano y el árbitro cobró penal en una decisión imposible de cuestionar. El portugués ejecutó con su habitual brillantez y temple para poner el 1-1 que dejaba el resultado más cerca de lo que estaba sucediendo en el campo de juego. Lo que siguió fue todo del Real Madrid.


Cristiano volvió a atacar por la derecha y su centro pasado no pudo ser capitalizado por Benzema. La sociedad CR7-James empieza a sacar sus frutos y a recordar a aquella entre el mejor del mundo y Di María las pasadas temporadas. Conexión Carvajal-Marcelo y un centro que termina cabeceado por James. Apenas afuera, besando el palo derecho de Bravo que en este primer tiempo había visto más peligro que en todos los partidos anteriores. El primer tiempo terminaba con un tramo claro de dominio para cada uno y una gran capacidad del Real Madrid para sobreponerse al golpe inicial sin renunciar a su idea de juego en ningún momento.

En la segunda mitad quedó claro que al local no le conformaba en lo absoluto el empate. El primer avance vino de la mano de Marcelo y Modric y culminó con un disparo muy malo de James Rodríguez. El ida y vuelta se armó en dos jugadas. Messi ejecutó mal un tiro libre en una buena posición y la contra del Madrid fue cortada por un sólido Mathieu que en ataque se había mostrado muy bien hasta ese momento. Alves llegó por la derecha y su centro picante fue despejado por Ramos con tranquilidad. El juego ofensivo del Barcelona ya se había hecho demasiado previsible y por ende en extremo anticipable. Todo culminaba en un centro de Alves sin mayor peligro para Casillas debido a que Pepe y Ramos eran una muralla infranqueable. 

Piqué salvó con lo justo un gran contraataque armado por James y Ronaldo. Pero no logró evitar que Pepe se eleve por encima de todos y ponga el 2-1 con un cabezazo que se asemejó a un balazo directo al corazón del equipo de Luis Enrique. Kroos volvió a demostrar su enorme pegada con ese preciso centro para que el Bernabeu estalle de alegría. El Madrid avasallaba a su rival que solo buscaba salir con Messi y que el crack en una de sus corridas aisladas de siempre le salve la ropa. Pepe se erigió como una de las figuras con un control riguroso y sin faltas del argentino que a esa altura ya había desaparecido del partido, encerrado en su enojo consigo mismo y vaya a saber uno con quien más. Mathieu tuvo el empate con un remate desde media distancia salido de otro partido que se colaba en el ángulo. Casillas volvió a ratificar su brillante momento con una volada que despertó la ovación de una afición que hasta hace 5 partidos se dividía entre los que lo silbaban y los que lo aplaudían. 



El partido se quebró en el mediocampo y esto fue lo que hizo aún más grande - si se puede- el dominio de la Casa Blanca. Ancelotti mandó a combinar el juego de posesión con el de ataque directo, pero dándole predominio al manejo paciente del balón solo hasta llegar al círculo central. De allí en adelante, explosión absoluta de la mano de un 4-2-4 bien marcado ya. En la parte baja de la cancha, Pepe seguía cortando los toqueteos entre Neymar y Messi que nunca pasaban el límite que el central portugués les marcaba. Lucho mandó a Rakitic a la cancha y quitó a un inexpresivo Xavi. Ese rombo central era sin dudas su primer gran error en esta etapa al frente del Barcelona. Y antes de que el estratega croata se pudiese acomodar siquiera, una contra maravillosa definió el partido. Ronaldo y James llegaron al área tocando en velocidad y el colombiano habilitó muy bien a Benzema, que controló sin frenar el esférico y dejó a Bravo parado con un tiro rasante cruzado. Un 3-1 merecido en una actuación apabullante del Real Madrid. 

La superioridad hace rato que era en todas las líneas. El Barcelona no presionó más bien arriba y los tres delanteros estaban completamente aislados y anulados. La diferencia en cada ataque era de 3 a 1 como mínimo y el Madrid precisaba como mucho 4 toques para llegar con peligro. El Barcelona se hundió en el juego horizontal y pesado que Luis Enrique está tratando de erradicar - Martino lo intentó y así le fue- y llegar al arco de Casillas le costaba el quíntuple que a su rival respecto del defendido por Claudio Bravo. En 67' Rakitic cruzó un remate por el área que nadie llegó a desviar, siendo la primera aproximación del visitante en mucho tiempo. Suarez centró para Neymar en su última acción pero el brasileño desvió su cabezazo. Por el uruguayo ingresó Pedro y en líneas generales se puede decir que no fue un mal partido el suyo pero que sí fue muy apresurado el ponerlo como titular pues la parte física está en el debe y es claro que no ha encontrado un lugar fijo en el equipo por el momento. 



Busquets no hacía pie y cada pelota que perdía era una situación de gol para el Madrid. Kroos conecta con Benzema y el remate del francés se va demasiado alto. La diferencia podía ser mucho mayor pero las imprecisiones en la definición y un poco de mala suerte hacían que el marcador no se moviese. La tranquilidad dentro de la intensidad era evidente en los jugadores locales y las gradas estallaban en cada jugada de su equipo. En 72' Messi giró bien y su pase para Neymar fue punzante, pero su compañero definió muy mal. La primera desatención del fondo llegaba con el partido muy avanzado, ya definido, aunque Casillas retó a la zaga por tamaño descuido demostrando que el mejor Iker está definitivamente de vuelta. Pepe y Ramos siguieron siendo un frontón ante los mil centros que Dani Alves lanzaba. James tuvo otro muy buen arranque ridiculizando a Mathieu y dándole un lindo pase a Benzema. Mascherano, de pésimo partido, cortó con el aliento final lo que era el cuarto del Real Madrid.

La diferencia física y futbolística era más que notable. Carvajal y Marcelo habían tapado a Messi y a Neymar y estaban sueltos en ataque. Generaban un bombardeo magnífico sobre los dominios de Bravo que ya no sabía que hacer para ordenar a sus defensores. Una muy buena salida de Modric, que abrió para James y el centro de este no llegó a Ronaldo gracias  Piqué fue respondida con un centrito inentendible de Messi tras haber llegado bien al fondo. Mención de honor para Rodríguez e Isco tanto en ataque como en defensa, un despliegue fenomenal digno de los mejores atletas del mundo. Y si a eso se le suma que su fútbol hizo estragos tras líneas enemigas, no se puede más que felicitarlos por su brillante actuación. Todo intento del Barcelona terminaba en un centro o un pase lateral sin precisión. Isco salió ovacionado y en su lugar ingresó Ilarramendi. 

Modric y Kroos eran los patrones del medio hacia largo rato. Dos jugadores dotados de una calidad técnica única y con un físico capaz de resistir cualquier tipo de batalla. Durante todo el partido subieron y bajaron sin cesar al mismo tiempo que ejercieron a la perfección su función de distribuidores en el comienzo de cada ataque. El ingreso de Khedira por un Benzema recontra ovacionado, vivado, aplaudido significó liberar a James de su función defensiva en los minutos finales. El 4-3-3 era claro para cerrar el partido y todos querían el gol del colombiano tras otra excelente actuación suya con la casaca blanca en un partido de gran calibre. Luis Enrique enloquecía ante cada centro sin destinatario y Ancelotti sacaba a Modric y ponía a Arbeloa en su lugar. Demás está decir que el enganche croata también se fue más que aplaudido. Una nueva contra craneada por Marcelo, Ronaldo y James terminó en un mal pase de CR7 para su nuevo socio. En el ida y vuelta, el Madrid nunca se desarmó: fue siempre un bloque sólido dentro del cual sus jugadores rotaron posiciones a placer. 


El partido se cerró con el Real Madrid tocando sin parar y haciendo delirar a los suyos que no paraban de gritar "Ole". El Barcelona miraba como la pelota iba y venía sin poder hacer más que alguna que otra falta. Messi tuvo un tiro libre para romper el famoso récord, otro más en una posición ideal. Pero su disparo se fue a las nubes, haciéndonos recordar aquel partido contra Colombia por la Copa América 2011. El 3-1 final se quedo corto y fue una fiesta del Real Madrid. Atrás quedaron las intenciones de que el Bernabeu aplaudiese a Messi, demostrando que la única manera de romper un récord no es hablando sino convirtiendo. Todos desde Luis Enrique hasta Piqué reconocieron la superioridad de su rival y dijeron que había quedado probado que existían contrincantes igual o hasta mejor de buenos que ellos. El único que desentonó fue Xavi, sosteniendo que el Madrid "solo vive de las contras" algo que es falso. La escuadra de Ancelotti demostró ser mucho más inteligente que el Barcelona, pues supo dosificar, organizar, dividir y hasta mezclar los momentos tanto de posesión como de ataque directo sin vueltas. Es una de las características centrales de este renovado Real Madrid que una vez más ha colocado la vara bien alta, superando su magistral actuación contra el Liverpool en Anfield hace una semana. Un concierto de parte de un equipo que juego tras juego se afina cada vez más. La imbatibilidad de este gran equipo empieza a hacerse patente y de a poco va grabando su nombre a fuego en la historia del fútbol. El recorrido con Ancelotti recién ha comenzado y no hay que entrar en un espiral del euforia, pero el italiano y sus jugadores han logrado mejorar en la parte del juego lo hecho la temporada pasada que en sí mismo era excelente.

Una particularidad antes de terminar este análisis: finalmente fue Ronaldo quien rompió uno de los récords del gran Telmo Zarra, anotando en su quinceavo partido como local por liga. Messi seguramente romperá contra algún equipo del montón - de esos que sobran en la LFP- el récord del eterno jugador vasco (251 goles en 277 partidos, algo inigualable de por sí). Una recomendación desde el fondo de mi corazón: que lo aplaudan en el Camp Nou, ahí donde lo quieren o al menos eso parece. Y que por favor que en primer lugar de la interminable fila de lamebotas se coloque Xavi Hernandez.          


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