Tras un comienzo de temporada irregular, que mezcló grandes actuaciones con partidos realmente decepcionantes, el Real Madrid ha llegado de forma definitiva a su mejor forma. Y lo ha hecho superando el muy alto nivel que supo sostener el año pasado, agregándole a su letal contraataque un exquisito y preciso juego de posesión de balón que lo deja en el mismo plano - con sus propias características originales- de aquel Barcelona de Guardiola o a su actual Bayern Munich. Si hay que hilar bien fino, la realidad es que el equipo de Ancelotti hoy posee un estilo de juego similar al del campeón alemán pues como acabamos de decir, ha mantenido esa velocidad supersónica de la mitad hacia adelante al mismo tiempo que domina la pelota y tiene mucha paciencia a la hora de encontrar el hueco y filtrar el pase para que alguno de sus maravillosos delanteros quede de cara al gol. La salida de Ángel Di María hoy apenas si se lamenta - más allá de que sigo creyendo que en este equipo sería ideal- pues James Rodríguez ha encontrado su lugar en el esquema táctico y comienza a mostrar aquello que lo trajo a la Casa Blanca. Menos vértigo y más elaboración de juego, pero aprovechando al máximo la potencia y la velocidad de una delantera implacable cuando debe realizar ataques directos. Ancelotti no es zonzo y luego de una primera temporada muy exitosa con ese 4-3-3 que cedía la bola, esperaba y salía de contragolpe, ajustó algunas tuercas y pudo cambiar la base convirtiendo al ataque en tres o cuatro pases no en el arma principal sino en una de tantas herramientas. Así el Real Madrid dejó de ser - de a ratos- previsible y, si ya el año pasado era un gran equipo (casi imbatible en un alto nivel) hoy sin dudas que es el mejor del mundo junto al igual de poderoso, lujoso e implacable Bayern Munich.
En estos días me encontré con la opinión de un analista europeo que es bastante acertada. Lo que esta persona afirmaba era que el Barcelona de Luis Enrique se había "mourinhizado" y que el Real Madrid de Ancelotti estaba jugando con el toque y la paciencia que siempre caracterizaron al club catalán. Más allá de que esto respalda todo lo que dije arriba, pongamos paños fríos pues los culés si bien hoy día poseen un estilo mucho más directo y con menos toque en 3/4 de cancha, esto no significa que hayan dejado de lado la posesión de balón. Con conocer a sus jugadores - Iniesta, Xavi, Busquets, Rakitic, Messi, Neymar, Pedro...- alcanza para darse cuenta que suponer esto sería un absurdo. Más allá de esta pequeña disgresión que sirve como previa para el Clásico de este fin de semana, el Real Madrid tenía que jugar contra el Liverpool en el mítico Anfield Road. Si bien los rojos venían en picada desde la salida de Luis Suarez, esto no los hacía un equipo inofensivo. Irregulares en Premier y UCL pero con un plantel lleno de talento y juventud, que muy seguramente en algunos meses termine de asimilar la salida de su goleador y se acomode a la perfección.
Carlo Ancelotti plantó un 4-4-2 mentiroso que muta en un 4-2-3-1 que lastima mucho por los costados y que copa el mediocampo para monopolizar la pelota: Casillas; Arbeloa, Pepe, Varane, Marcelo; Isco, Kroos, Modric, James; Benzema y Cristiano Ronaldo. Su colega Brendan Rodgers utiliza un 4-4-2 mucho más definido que suele ser un 4-3-3 en ataque, pero que busca controlar el medio con Gerrard y Henderson y ser dinámico por las bandas con sus dos talentosas flechas Allen y Coutinho: Mignolet; Johnson, Lovren, Skrtel, Moreno; Gerrard, Allen, Henderson, Coutinho; Sterling y Balotelli.
Bajo el rugido de su afición, el equipo local salió a presionar bien arriba al Real Madrid. La idea era no dejarlo tocar lanzando a Sterling y a Coutinho para que la salida le fuese como mínimo incómoda a los blancos. Si bien este objetivo estaba siendo logrado, la última línea del visitante estaba sólida de la mano de unos Pepe y Varane intratables. La primera jugada de gran peligro fue una conexión entre Marcelo y Ronaldo, que terminó la jugada con su tradicional remate entrando desde la izquierda hacia el centro. Mignolet controló con sobriedad pero el Madrid había avisado de contraataque. El Liverpool respondió con una buena asociación entre Balotelli y Sterling que terminó en un centro bien controlado por Casillas. El partido estaba armado y no quedaba claro que equipo se llevaría los tres puntos.
Modric y Kroos comenzaron a tener mucho más la pelota y el ritmo del partido bajó considerablemente. El Liverpool había salido con frenetismo puro y lo necesario era calmar las aguas para poder empezar a jugar bien. Los dos centrocampistas tocaban a placer y encontraron en James y Benzema dos lugares ideales para descargar en profundidad. A los 10' Casillas comenzó a tapar varias bocas con una fenomenal respuesta ante un disparo muy potente - como siempre- de Gerrard. Dos leyendas que colisionaban y el 1 del Madrid se llevaba el primer duelo. El ida y vuelta favorecía al Liverpool que complicaba con las diagonales de Coutinho, Allen y Sterling. Balotelli no estaba muy conectado con el equipo, pero seguía bien cuidado por los defensores del visitante pues dejar libre a alguien de su calidad es un grave error. En 13' Casillas volvió a responder muy bien ante un cabezazo a quemarropa tras un lanzamiento de esquina. Los rojos se acercaban pero siempre chocaban con la solidez de Iker.
Si bien el equipo local se había resignado a no tener la pelota ante la abrumadora superioridad del rival en el centro del campo, era mucho más punzante con sus ataques directos. El Madrid esperaba con paciencia y también generaba peligro con muy buenos pases filtrados y también avances en dos o tres toques, aunque con menor claridad. Pero en casi 20' el partido cambió y nunca más regresó a su estadio inicial: Isco y Arbeloa se adelantaron hasta 3/4 de cancha y rompieron la trabajada línea del medio que Rodgers colocó para tapar el tránsito. James tuvo una situación muy clara tomando un rebote por la derecha pero su remate se fue demasiado alto como para llevar algo de peligro.
Y en 22' apareció el extraterrestre, el mejor jugador del mundo. Ronaldo tocó rápido para James que hizo la pausa y ante 5 marcadores que se agolparon en la medialuna tocó por encima con una calidad de otro planeta también para que Cristiano - tras una diagonal de película- de primera coloque la pelota en el ángulo izquierdo. Un 1-0 que coronaba la mejoría del visitante tras un comienzo en el que la velocidad del rival lo había puesto con un lugar complicado. El trámite era parejo, pero se empezaba a ver quien de los dos era el mejor equipo.
La defensa del Madrid seguía siendo infranqueable en el 1 contra 1 y en materia de pases entrelíneas para el local. James tras el exquisito pase gol a Ronaldo comenzó a crecer y demostró que más allá de posicionalmente no estar tan definido, ha encontrado su lugar en esta formación. Sus trepadas por la derecha y sus enganches hacia el centro poseen la característica de ser realizados con una facilidad y agilidad pasmosa. La superioridad de los blancos ya era más que notoria y en 27' tuvieron dos chances para rematar el partido: Isco recibió por la derecha y su centro picante por lo bajo fue rechazado por Skrtel y un remate de Ronaldo que se fue apenas ancho. El local apenas si sobrevivía y el entusiasmo inicial del estadio se había convertido en una mezcla entre silencio y murmullo que intimidaba.
Además de tener el mejor contragolpe del mundo, los de Ancelotti estaban probando que también son dueños del mejor juego de posesión y posiciones. Mucho toque y muchísima paciencia, con Modric jugando prácticamente de enganche y manejando los tiempos junto a ese otro relojito llamado Toni Kroos. En 29' la pesadilla del Liverpool se hizo realidad: Ronaldo-Isco-Kroos y un centro delicioso, un pase con la mano casi, del alemán que recorrió el ancho de la cancha para caer en la cabeza de Benzema. El francés saltó con el tiempo perfecto y amortiguó la pelota para que esta entre suavemente por encima de Mignolet que solo pudo mirar. Un 2-0 que ya a esta altura se quedaba corto. Parecía otro partido, parecía que esos 10' iniciales jamás hubiesen existido.
El círculo central se convirtió en un concierto de Modric, Kroos e Isco que se hacían un festín tocando de primera ante la desesperación del rival, que se convirtió en un puñado de individualidades sin orden ni contundencia. Mucha frustración de los de Rodgers ante un equipo que era una piedra en todas las líneas y que rotaba posiciones y pelota sin parar por todo el campo de juego. A los 40' Kroos lanzó un gran córner, Pepe ganó en las alturas y armó la jugada tras una buena peinada de Varane. Benzema tuvo que empujar la pelota ante un arquero que salió un segundo tarde. El 3-0 daba la medida justa de lo que estábamos viendo: una paliza fenomenal. Fútbol en estado puro.
Balotelli tomó la lanza y centró muy bien para Allen que vio como su perfecto disparo cruzado era atajado por Casillas con una elasticidad y reflejos impresionantes. Muy buen partido del arquero titular del Real Madrid que confirmaba el muy buen nivel que venía mostrando en los últimos partidos. El Liverpool cerró la primera mitad con un buen tiro de Coutinho desde media distancia que era inatajable pero terminó estrellándose contra el larguero.
El segundo tiempo, además del affaire "Pepe-Ballotelli-Cambio de casacas" que significó la salida del italiano del once, encontró a un Madrid más relajado que siguió tocando y controlando las acciones. En 52' Sterling y Moreno conectaron muy bien pero su jugada terminó en manos de Casillas. El Madrid presionaba aun más alto que lo habitual - es decir, más que en 3/4 de cancha- con Varane y Pepe decididamente plantados en la mitad. Los laterales ya prácticamente eran delanteros a esta altura de las cosas y esto se tradujo en un fuerte disparo de Ronaldo en 62' que se topó con una gran respuesta de Mignolet. Dos minutos más tarde, el arquero local repitió contra CR7 pero esta vez en un mano a mano.
Lo mejor que mostró el Liverpool fue un doble remate primero de Allen y luego de Lallana ante un Casillas que se erigió como una de las figuras del partido. Ni de media ni de corta distancia pudieron vulnerar al arquero que empieza a dar vuelta un mal año. A los 73' James tuvo la posibilidad de anotarse en el marcador pero su remate desde lejos se fue por muy poco. Khedira ingresó por Ronaldo un poco antes para que el portugués descanse de cara al clásico con el Barcelona. Se terminaba un brillante partido del Real Madrid en el que tras un comienzo parejo había tomado la pelota y con paciencia y verticalidad destruido a un Liverpool que mostró sus armas durante el primero cuarto de hora y que pudo sentir en carne propia que ni con dos o tres armadas con poder de fuego es posible vencer a quien hace una temporada detenta en soledad el título del mejor del mundo.
El equipo de Ancelotti sigue con su magistral camino hacia la defensa del título en la Champions League y ya pudo establecerse nuevamente en La Liga dentro del Top 4. El choque con su eterno rival servirá en caso de ganar para quedar cerca de la punta y poder administrar con más tranquilidad su andar. A comienzo de temporada tras el 2-0 al Sevilla por la Supercopa de España, dijimos que el techo iniciaba muy alto y que no le quedaba más que seguir mejorando al Madrid. Hoy ya podemos decir que esa vara fue destruida y se estableció otra mucho más alta todavía. Con cuarteto de mediocampistas afinados y en sintonía, con una defensa que se empieza a hacer invencible, con un Benzema magistral y efectivo y un Ronaldo prendido fuego que es el alma del equipo, mostrando porque es el mejor de todos hace más de 3 años, la Casa Blanca manda un mensaje muy claro. Fútbol total para nosotros, los mortales, que tenemos el privilegio de ser contemporáneos de este gran Real Madrid.







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