miércoles, 12 de noviembre de 2014

Real Madrid 5 - Rayo Vallecano 1: Otra función de gala en el Bernabeu; Bale o Isco, esa es la cuestión


Pocas cuestiones quedan para discutir acerca del Real Madrid. Ya hemos hablado muchas veces en este blog acerca de todas las virtudes que lo hacen el mejor equipo del mundo desde hace una temporada y también hemos señalado las pocas fallas que supo tener en su comienzo irregular de temporada que lo había dejado atrás en La Liga. De a poco, con mucho trabajo de Ancelotti y los jugadores, se terminó de consolidar el equipo y se cerraron las heridas por la salidas de Xabi Alonso y Ángel Di María. Toni Kroos y James Rodríguez se amoldaron a la perfección y consagraron un nuevo esquema: un 4-4-2 dinámico que en ataque es un 4-2-4 y en defensa un 4-5-1. El gran momento de Isco y la lesión de Gareth Bale terminaron por definir que así se jugaría de allí en más. El único interrogante que quedaba a resolverse más adelante era que sucedería cuando el galés se recuperase. El andar avasallante en la fase de grupos de la Champions League y la recuperación de la punta de La Liga con una estruendosa victoria contra el Barcelona como local, hacían creer que Carletto no iba a cambiar nada. Pero para enfrentar al Rayo Vallecano decidió respetarle el lugar a Bale y darle un poco de descanso a Isco.

Desde ya hay que empezar diciendo que el 4-4-2 se archivaba por un momento y se retornaba al viejo esquema que había convertido al Real Madrid en Rey de Europa en la 13/14: el 4-3-3 lo cual significaba que James no estaría tan suelto ya en ataque y que tendría que cumplir exactamente el mismo rol que Di María solía ejecutar a la perfección, es decir recorrer la banda sin cesar durante todo el partido y cubrir el sector derecho para evitar las subidas por allí. Carlo Ancelotti dispuso de un once con muchos cambios: Navas; Nacho, Pepe, Ramos, Marcelo; Modric, Kroos, James; Bale, Ronaldo, Benzema. Kroos ya no tendría la espalda cubierta para jugar más adelantado, por lo que tendría que ponerse bien cerca de los centrales como lo hacía Xabi Alonso. La nueva función de James ya la explicamos y Ronaldo dejaba de ser punta de referencia para pasar a moverse más por los costados. Enfrente estaba el audaz Rayo Vallecano, un equipo que hace culto de la posesión de la pelota y que sabe jugar muy bien de contragolpe liberando a los dos extremos y a sus laterales. Sin dudas que a veces peca de ingenuo, pero nunca es malo encontrarse con un club que sin tanto poderío histórico y económico busque jugar antes que todo lo demás. Paco Jemez plantó una formación ya clásica para quienes siguen la campaña de su escuadra, un 4-2-3-1 que en la cancha es más parecido a un 4-4-2: Cristian Álvarez; Quini, Ba, Castro, Tito; Jozabed, Fatau; Kakuta, Bueno, Licá; Manucho.


Luego de la hermosa ofrenda de la Bota de Oro que hizo Ronaldo a todo el Santiago Bernabeu, que lo aplaudió y ovacionó a rabiar, comenzó un partido que estuvo lleno de vaivenes y mesetas. Ya en las primeras acciones, el Madrid salió a dejar en claro que para vencerlo el Rayo iba a tener que jugar perfecto y tener a la fortuna de su lado. Una veloz jugada de Bale que terminó en un centro rechazado cuando Benzema entraba solo por el medio dejó en claro que el galés estaba en su habitual gran estado físico. El local manejaba la pelota como siempre y se plantaba con todos sus jugadores en campo rival para poder encontrar la apertura del marcador - y la tranquilidad- rápidamente. En apenas 2' Álvarez comenzó su trabajo conteniendo un disparo desde lejos de Ronaldo. Pero los de Jemez no se dejaron intimidar y con un buen 1-2 por la izquierda Kukuta lanzó un centro venenoso que fue interceptado con solvencia por Marcelo. La réplica fue instantánea: Ronaldo desbordó por la derecha como si estuviese en un entrenamiento y centró para que Ba termine salvando a su equipo.

El visitante esperaba y trataba de salir con prolijidad y velocidad por los costados. Desde la inferioridad, su planteo era realmente bueno y para nada conservador sino osado, abierto. Lejos de su portero y con el objetivo bien claro: convertir antes que su contrincante y dar el batacazo. Kukuta tuvo la chance a los 6' pero su tiro se fue ancho ante la atenta mirada de Navas. Y tres minutos después llegó la primera trompada al hígado del Real Madrid: presión magnífica de Kroos, toque para Ronaldo que lo habilita en un toque para que su centro atrás encuentre a Bale. Un 1-0 que se explica por la gran actualidad del equipo de Ancelotti, que a la primera que tiene se pone en ventaja aun sin siquiera haber comenzado a tantear a su oponente de turno.


Kukuta ensayó una respuesta de inmediato, pero su centro terminó en manos de Navas tras un desvío previo. El Rayo seguía intentando y mantenía su idea que era presionar arriba al Madrid para forzar el error. Álvarez volvió a responder ante Ronaldo que veía como el argentino estaba muy seguro ante sus potentes disparos. Emiliano Insúa subió por la izquierda con velocidad pero Marcelo cerró su sector sin problemas. El tiro de esquina es un aviso del equipo visitante: Pepe erra el rechazo y Ramos debe salvar con lo justo cuando el empate estaba a tiro. Los de Ancelotti no estaban jugando muy bien, pero seguían siendo peligrosos cada vez que agarraban la pelota y atacaban. James y Cristiano combinan muy bien en vértigo pero el centro del mejor del mundo es interceptado antes de que Marcelo firme el segundo gol. La defensa del Rayo Vallecano daba la talla por el momento y mantenía el edificio en pie.

A los 17', Benzema la dejó para James que de primera abrió para Ronaldo que entraba como un tren. Control perfecto y disparo demasiado alto, probando que no estaba demasiado fino en la definición esta tarde el ídolo de los Blancos. Eb 20', otro aviso del Rayo: Bueno dispara a la carrera y la pelota le viborea a Navas que duda demasiado pero logra mandarla al corner. Con su libreto, los de Jemez llevaban peligro en cada uno de sus esporádicos ataques.  Un minuto más tarde, Ronaldo le marca una diagonal a espaldas de los centrales a Benzema y es detenido con una falta que ameritaba una tarjeta roja. Ni una cosa ni la otra y el juego siguió adelante. Era valiente lo del Rayo, apostando al palo por palo contra el mejor ataque que existe en este momento. El problema era que al ser demasiado lento y largo en el retroceso, cada vez que el Madrid avanzaba era medio gol.

Muy poco de James con este regreso al 4-3-3 por las razones ya explicadas. Un esquema que lo obliga a fajarse demasiado y a dejar de lado por demasiado tiempo su rol en los ataques. El colombiano quedaba demasiado atado a marcar las subidas por su sector y estaba jugando uno de sus peores partidos desde su llegada a la Casa Blanca. El partido entró en una meseta profunda y el visitante consiguió hacerse un rato de la pelota. Si bien embatía con entusiasmo, no podía dejar a sus delanteros cara a cara con Navas. Lo más flojo de los de Ancelotti era Nacho, que no daba seguridad por la izquierda haciendo que el negocio del Vallecano sea atacar por su costado. Quedaba claro que no le importaba perder mil a cero, estos partidos para ellos de entrada son dados por perdidos. Lo que querían era dar la cara y eso había sido logrado en casi 30'.


Un muy buen centro para Batistao encendió las alarmas en el local. El cabezazo se fue desviado por muy poco, pero el partido volvió a encenderse tras una momentánea siesta. Los jugadores del Madrid veían que si no presionaban arriba, la cuestión se hacía complicado pues el rival llegaba hasta 3/4 con pelota dominada. Con el esférico en los pies de Kroos, el partido se teñía por completo de blanco, pero no lograban dar con el con tanta frecuencia. El ida y vuelta de los rojiblancos era insostenible en el corto plazo, ni que hablar del largo plazo, pero elogiable sin dudas por su valentía.


Ronaldo y Bale comenzaron a abrir surcos muy grandes por las bandas buscando abastecer a Benzema. Los laterales por el momento los contenían pero esto no iba a durar demasiado. La posesión casi finalizando el primer tiempo era compartida entre ambas escuadras y de a poco se veía que el Real Madrid esperaba a que su presa se adelantase excesivamente para definir de una vez el pleito. James ingresó al partido con una volea fenomenal tras un toque corto de Kroos y Álvarez respondió con una gran volada. El alemán ejecutó ese corner con maestría y Benzema estrelló el cabezazo en el travesaño. El segundo era un hecho: James toca con Bale que llegó al fondo y su pase atrás fue enviado al córner, del cual llegó el cuasi rodillazo de Sergio Ramos que decretó un 2-0 tal vez exagerado pero lógico. Las buenas intenciones del Rayo Vallecano no habían sido suficientes ante el mejor equipo del mundo.


Pero cerrando la primera parte, Navas cortó un centro y salió jugando con James. El crack se paralizó y cedió muy mal para atrás sin darse cuenta que tenía a dos jugadores cubriendo su acción. Bueno aprovechó el regalo y con mucha cintura y calidad eludió a Navas y a Pepe para poner el 1-2, un resultado más cercano a la realidad. Bale lanzó muy bien un tiro libre peligroso en el borde del área pero el balón quedó en el techo del arco defendido por Álvarez.

Para la segunda mitad, volvió el 4-4-2 y el tándem Bale-James se vió liberado de la función de recorrer sin parar la banda. Con mayores libertades, la pelota volvió a los pies del Madrid que con un medio más poblado y ordenado tocaba con mucha fluidez. El visitante no estaba dispuesto a aflojar y así comenzó un ida y vuelta que el equipo de Ancelotti manejó con mucha jerarquía y paciencia. Por las bandas, el Rayo se deshacía físicamente pero no lastimaba a una defensa bien asentada. Su efervescencia comenzó a bajar y el Real Madrid tuvo el tercero con un precioso disparo de Modric, previa triangulación con Bale y Nacho, que no se clavó en el ángulo de milagro.


Tras un gol bien anulado a los 54' a Batistao por offside, el local salió de contragolpe: Bale comandó, Ronaldo tocó atrás de primera y Kroos le dió un pase magnífico de rastrón a la red para poner el 3-1. Sí, leyeron bien, un PASE rasante a la red y bien lejos de la estirada espectacular de Álvarez. El cinco de Alemania confirmaba con un muy bello gol su gran partido, pues era la figura excluyente de un Madrid que no estaba mostrando una versión lujosa sino una más bien reguladora. Los de Jemez mostraron las costillas una vez y el Madrid no dudó en lanzar el golpe que cerró el partido definitivamente. Tras este contraataque supersónico, Ronaldo disparó y Benzema adelantado desvió para decretar el 4-1. En dos minutos, todo se había terminado en el Santiago Bernabeu. Los ingresos de Isco, Chicharito y Medrán sirvieron para hacer correr los minutos. Ronaldo terminó de decorar el resultado a los 83' con un poco de ayuda del arquero Álvarez, cerrando la cifra en un 5-1 impactante. El portugués lleva ya convertidos 24 goles y día a día confirma que es el mejor de todos. Lo que resta es hacer las cuentas para celebrar cuando rompa un nuevo récord y festeje otro título más con el Real Madrid.


Decimos un triunfo impactante no por la brillantez del juego de los de Ancelotti. Si algo estuvo el equipo fue incómodo ante un rival que supo explotar un mediocampo menos relleno para poder avanzar sin miedo alguno. Todo fue de lado a lado hasta ese 2-0, pues el gol del Rayo si bien fue merecido llegó gracias a un horror de James Rodríguez. Impactante porque jugando solamente bien y tratando de readaptarse al viejo esquema, le convirtió cinco goles a un rival que estuvo a la altura de las circunstancias. El debate acerca de si Bale debe ser titular o si Isco debe mantener el puesto en el once inicial se irá diluyendo con la rotación y hasta con el que ambos jueguen por las bandas. Si hay que emitir una opinión, desde mi gusto y mi idea les digo que el titular tiene que ser Isco sin ninguna duda. Con él el Real Madrid tiene asegurados el equilibrio, el gran juego y la velocidad están siempre, aunque no por ello considero que el galés no merezca un lugar en el once inicial. Es un jugador gigante y uno de mis preferidos, y agrego que en óptima condición física es un Top 5 hace largo tiempo. Habrá que ver como se lo encaja, pero su inclusión jamás tendría que ser en detrimento de una joya como Isco que debe ser aprovechada a cada minuto.

Más allá de esto, esta nueva victoria nos deja clara una cuestión importante: ya sea con un 4-4-2 o con un 4-3-3. lo que queda claro es que este equipo puede combinar la posesión y la paciencia con la voracidad absoluta, con la verticalidad sin cuartel. Y que sabe dosificarlas según mande la ocasión. El próximo rival del único puntero de La Liga, ya debe estar planeando poner un muro de concreto delante de su arquero. En una de esas así solamente recibe 2 o 3 goles en contra.



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