miércoles, 30 de septiembre de 2015

Boca Juniors 3 - Banfield 0: Un golpe de autoridad ante la revelación del torneo; Muy buen juego para empezar a festejar



Boca Juniors llegaba al choque con Banfield con una ventaja de un punto sobre un San Lorenzo que apenas había logrado empatar como visitante ante Tigre. Sabiendo que Rosario Central se había convertido en el tercero en discordia luego de aplastar a Gimnasia de La Plata, el equipo de Arruabarrena tenía la obligación de mostrar buen juego, solidez y contundencia ante uno de los rivales más interesantes del país. El Banfield de Claudio Vivas era una prueba ideal para un Boca que necesitaba dar un golpe sobre la mesa y separarse de sus inmediatos perseguidores. Lo cierto era que en este sprint final, más allá de algunos partidos donde no se jugó del todo bien, el Xeneize logró ser regular en lo que respecta al juego y conseguir victorias importantes que lo mantuvieron en la pelea aún después de caer - sin merecerlo- ante San Lorenzo en la Bombonera hace algunas fechas.
Rodolfo Arruabarrena dispuso de su ya habitual 4-3-1-2 para doblegar a Banfield y dar un paso decisivo hacia un título necesario: Orión; Peruzzi, Cata Díaz, Tobio, Monzón; Bentancur, Erbes, Colazo; Lodeiro; Calleri y Tevez. Colazo nuevamente en el mediocampo, tras el experimento fallido contra Defensa y Justicia, pero ahora con la intención de que se ocupase sobre todo de la salida y la recuperación antes que de las subidas. Claudio Vivas plantó un equipo muy diferente desde lo táctico a lo que suele presentar cada fin de semana: Bologna; Bianchi Arce, Domingo, Vittor; Yeri, Rossi, Civelli, Cazares; Erviti; Cuero y Gio Simeone. La idea era - como en aquel choque de la Copa Argentina, con Almeyda como entrenador- utilizar a Domingo como central y que las bandas quedase para Yeri y Cazares. Un equipo ancho y compacto en el retroceso con el acople de Erviti y de Cuero.

El problema fue que apenas iniciado el partido, el plan de Vivas se desbarató por completo. Quedó en claro que su obsesión por ganar la batalla física y futbolística en el mediocampo le había quitado toda esencia y virtud a un muy buen equipo como este Banfield. En la primera jugada, Tevez abrió con Calleri y el delantero buscó a Lodeiro por el medio del área, anticipándolo Bologna para hacer respirar a sus defensores. 

Sin presión alta, Banfield se limitaba a armar un 3-5-2 muy desorganizado y que encima no tenía la pelota. Boca se sintió muy cómodo desde el primer minuto y salió a imponer condiciones ante un rival que quedó contra su arco demasiado pronto. Calleri desperdició su primer pase gol de la tarde, con un centro malo para un Tevez que ingresaba solo por el centro del área. Los de Vivas trataban de ocupar todos los espacios posibles antes que de jugar y en su intento dejaban muchos espacios, pues marcando al hombre permitían que los volantes y delanteros de Boca ganasen en volumen en todo el campo de juego. 

A los apenas 3' estalló La Bombonera: el local salió jugando desde su área, con mucha paciencia y subiendo la intensidad a medida que ganaba metros en la cancha. Calleri abrió con Bentancur en 3/4, fue a buscar un centro preciso que terminó en una media tijera fallida suya y Peruzzi madrugó a todos los marcadores del rival y entró solo por el área chica para reventar el arco. Un 1-0 merecido que terminó de agigantar a Boca y dejó a Banfield con la rodilla en el suelo. 


Boca siguió presionando muy alto sobre la salida de Banfield y con muy buena circulación en el mediocampo. Paciente y vertical, con los laterales muy activos e incisivos en ataque. Estaba bastante claro que la marca personal de Domingo a Tevez no surtía ningún efecto, pues el 10 de Boca ganó sin problemas en todos los sectores de la cancha a donde el volante lo persiguió inútilmente. Cuero, Cazares y Simeone estaban muy aislados, pero Vivas no reaccionaba y solo pedía que agarrasen la pelota, algo que con un esquema táctico pensado para cubrir y no para jugar es prácticamente imposible. Y más aún si el rival se encuentra en una gran tarde, jugando mucho mejor y arriba en el marcador.

Boca tenía a Banfield en su propio campo, sin dejarlo respirar ni por un segundo. La labor de Bentancur sobresalía, muy sólido en la contención y preciso a la hora de juntarse con Lodeiro para armar juego. Los tres jugadores más adelantados estaban con mucha movilidad, sobre todo Tevez y Calleri - Lodeiro entró poco en el circuito de juego en este comienzo letal-, generando espacios y dando opciones a los pasadores con sus diagonales y piques cortos. Otra cosa en la que fallaba Banfield era la contención de los laterales, que tenían dos autopistas para ir y venir sin parar en un despliegue sensacional. Como estaba previsto, los tres volantes eran interiores y los encargados de hacer ancho al equipo eran Monzón y Peruzzi. 

Muy tibio lo de Banfield, apenas algo de Cuero, pero entre el Cata Díaz y Tobio tenía más que controlados los pelotazos que cada tanto caían sobre su posición y alguna que otra corrida del talentoso colombiano. Muchos espacios para Boca y una contra que casi fue letal: Calleri dirigió muy bien hasta que llegó la hora de dar el pase, uno que fue malo para un Tevez incómodo y la jugada se diluyó en un offside del nueve.

Cuero desbordó muy bien por primera vez y su centro para Simeone estuvo cerca de terminar en gol. Bien marcado por el Cata, el delantero no pudo cabecear con precisión y la pelota salió ancha. Boca seguía manejando la pelota y lastimando siempre a un rival desordenado, que asomaba la cabeza cada tanto de la mano de Cazares y Cuero en el mano a mano. El Cata Díaz dió una lección de como debe jugar un central, controlando a tres jugadores veloces - sobre todo a Simeone, que era exclusiva responsabilidad suya- con muy buen uso del cuerpo y de los cruces abajo. 


Boca no dejó de presionar, apabullando con muy buen juego - prolijo y veloz- y una vocación ofensiva que no se basó, después de tanto tiempo, en el vértigo ciego que durante tantos partidos caracterizó a este equipo de Arruabarrena. Mientras tanto, Banfield apostaba al contragolpe pero sin poder superar la muy buena marca de un rival que esta vez asumió riesgos con mucha inteligencia. 

Tevez encaró por el medio y habilitó en cortada a Lodeiro dentro del área y el uruguayo sacó un zurdazo con mucha potencia. Estuvo cerca de aumentar la diferencia, pero Bologna lo atoró a la perfección y le sacó lo que era el segundo gol del partido. En la jugada siguiente, Calleri recibió un buen pase de Tevez por la banda y su disparo salió demasiado alto. Boca tenía los espacios y también la velocidad, la cantidad y la dinámica para sacarle jugo a esta situación. 

Vivas realizó el primer cambio táctico y confundió aún más a su equipo: Simeone a la derecha, Cuero a la izquierda y Cazares como falso 9. Erviti pasó a jugar un poco más atrás y después de todas estas órdenes, el mediocampo siguió siendo un desastre. Los volantes y laterales de Boca no perdieron todos los espacios que venían teniendo y continuaron pasando al ataque sin parar. 

De a poco, el local comenzó a perder precisión pero no por ello dejó de presionar y de tener la pelota. Tevez rompió la monotonía ganándole de nuevo a Domingo sobre la banda, recortando al centro y su disparo salió bastante alto. El rol del volante central no dejaba de sorprender, pues como marcador de Tevez y tercer central al mismo tiempo, siempre desarmaba a la defensa y al centro del campo a la vez. Calleri volvió a comandar un contragolpe, pero en lugar de entregarle la pelota a un Tevez que picaba solo por la izquierda, se la pasó a un Lodeiro incómodo que terminó perdiendo con Bologna. 

La labor de Tevez era algo a destacar: rompiendo por todo el frente de ataque, asistiendo y rematando seguido, y el primero en ayudar en el retroceso. Una labor impecable de Carlitos tanto en lo ofensivo como en lo defensivo, una aplicación táctica notable. Banfield repuntó en los minutos finales del primer tiempo, pero su falencia era el medio: Rossi estaba muy solo y no tenía apoyos, por lo que perdía siempre con el trío de volantes de Boca. 

Vittor tocó con Simeone dentro del área y el Cata Díaz se lo comió con mucho oficio y jerarquía frente a su arco. Una labor postural impresionante del central del Xeneize en este primer tiempo. Los de Vivas mostraron un poco más de ambición, con mayor posesión del balón y presión más alta, armando el 4-3-3 de siempre. Cazares buscó a Yeri por el medio y su disparo por lo bajo encontró a un Orión muy sólido.


Para los segundos 45', Vivas realizó un tercer cambio táctico: 3-4-1-2 con Civelli como tercer central, Domingo al doble pivote y Erviti como enganche nuevamente. Confuso, pero este parecía ser el esquema ideal para tratar de empatar un partido que inexplicablemente estaba abierto todavía. Boca tardó poco en generar peligro: una gran jugada por el costado derivó en Bentancur, que dejó solo a Lodeiro y el violento remate del uruguayo obligó a Bologna a esforzarse al máximo para mantener con vida a los suyos.

Gio Simeone había perdido la tarde contra el Cata sin duda alguna, ya no gravitaba en absoluto hacía muchos minutos. Cazares y Cuero estaban algo más movedizos y Yeri mucho más suelto por su costado. La pelota seguía siendo igualmente de Boca, que estaba plantado en campo rival, decidido a terminar con el partido. Lodeiro creció mucho en el segundo tiempo, muy metido en el circuito de juego y armando una sociedad óptima con Tevez.

Monzón rompió una vez más por la banda, Tevez recibió de él a espaldas de su marcador, aguantó y habilitó a Lodeiro en vertical. Cara a cara con Bologna, el enganche volvió a perder su oportunidad y la ventaja siguió siendo solo de un gol. Una combinación entre Lodeiro, Tevez y Bentancur culminó con un bombazo del pibe que el portero de Banfield despejó como pudo. El Apache capturó el rebote pero su disparo se desvió en un rival y salió pegado al palo. De inmediato, el número diez tocó con Calleri que, tras ganar por la derecha, sacó un latigazo cruzado que Bologna tapó y terminó impactando en el parante. 

En el inicio de la jugada, Yeri le entró muy duro abajo a Lodeiro y se ganó se segunda amarilla. Banfield perdía un jugador clave en su esquema precario y Tevez no perdió tiempo: sacó a pasear de nuevo a Domingo y su violento disparo fue tapado en el borde del área por Civelli. Los del Vasco seguían jugando muy bien y exhibiendo mucha disciplina táctica, acoplado a la perfección el equipo. Carlitos dejó por enésima vez solo a Lodeiro ante Bologna pero el tiro cruzado no logró vencer a un elástico arquero. 


Y en ese tiro de esquina se terminó todo: Lodeiro ejecutó muy bien, Monzón no llegó a empujar la pelota y Calleri superó a Civelli para poner el 2-0 con un disparo a quemarropa. Cazares y Cuero siguieron chocando en 3/4 con la defensa de Boca y Vivas quemó las naves: Viatri por Simeone y Bettini tomó el lugar de un inerte Erviti. La pelota era del local y el trabajo de presión del equipo de Arruabarrena era tan intenso y ordenado como si el partido recién hubiese comenzado. 

Cuero ganó cerca del área y su latigazo cruzado salió demasiado desviado. El colombiano no logró brillar en La Bombonera, controlado por Peruzzi, Monzón y Tobio según mandase la ocasión. Cristaldo ingresó a jugar unos minutos en lugar de Colazo y Banfield siguió mirando el partido tras unos buenos primeros minutos en el segundo tiempo, donde pareció que iba a plantearle batalla a un muy buen Boca.

Tobió jugó largo, Tevez peinó y Calleri encaró a Bianchi Arce hacia la banda. Esperó al momento justo y habilitó muy bien a Tevez que solo tuvo que empujarla para poner un 3-0 que cerró con broche de oro una tarde perfecta. Chávez entró por Carlitos, que se llevó la gran ovación de la jornada y el pibe Bentancur se ganó sus aplausos de pie cuando Fuenzalida ingresó por él. Hubo una chance más para Boca, pero Lodeiro volvió a fallar con un disparo ancho sin marca tras pase de Fuenzalida.


El partido terminó y Boca se sintió más puntero que nunca. Cuatro puntos por encima de San Lorenzo y seis por sobre Rosario Central, que para colmo chocan en la fecha que viene. Boca demostró jerarquía y muy buen juego en el momento justo y ante un rival que llegaba con muchas armas como para hacer peligrar el liderazgo. Más allá de que Arruabarrena no ha logrado imprimirle por completo en estilo que pretende al equipo, está claro que las ideas base están bien asentadas. Hay conceptos que son intocables y si hay algo que este Boca nunca perdió fue la vocación ofensiva. Contra Banfield pudo equilibrar su habitual vértigo y lograr que el equipo se acople muy bien a la hora de cubrir espacios y retroceder. Arriesgó pero sin regalar nada, con todos los detalles pensados, sin llegar al extremo de Vivas que por mirar más la pizarra que el césped desintegró a un Banfield que sabe jugar y muy bien. Carlos Tevez consolidó nuevamente su liderazgo dentro y fuera de la cancha, mostró el altísimo nivel habitual y a pesar de venir con el físico destruido seguirá siendo titular hasta que todos los torneos terminen. Volvió para ser campeón y vaya que está cerca de lograrlo. Un elogio enorme también le corresponde al entrenador, que a pesar de haber tomado - como cualquier ser humano- algunas malas decisiones en el ciclo, se convirtió en el DT con mejor promedio de la historia de Boca Juniors, logro impresionante con una carrera tan corta. Le falta el título para consolidar el proyecto y poder trabajar con mucha más tranquilidad de cara a un 2016 que ya no parece tan oscuro como hasta hace unos 4 meses atrás. Repetir este nivel contra Crucero del Norte como local en la fecha que viene y encarar los tres partidos que restan con la misma actitud y jerarquía. Apuntes para un cierre de temporada que promete ser apasionante.






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