Hablar de este partido por la segunda fecha de la Fase de Grupos de la UEFA Champions League puede parecer algo insignificante. Especialmente si se lo compara con lo que Cristiano Ronaldo consiguió durante unos 95' de dominio absoluto de su equipo frente a un rival que con sus armas luchó hasta donde pudo con mucha dignidad. El Real Madrid de Rafael Benitez llegaba con muchas urgencias a este choque, tras un increíble empate en cero frente al Málaga en el Bernabeu. Increíble porque fue un monólogo del equipo blanco, sobre todo de un Ronaldo imparable, pero entre los palos, la mala puntería y las manos y pies de Kameni, se encargaron de dejar en cero el resultado. Más de 25 disparos a portería contabilizó un Madrid voraz en ataque y sólido en el aspecto defensivo - algo que sin dudas el entrenador viene trabajando muy bien-, de los cuales 15 salieron de los pies del mejor jugador del mundo (junto a Lionel Messi, no se me enojen). Una tarde frustrante pero que dejó muchas lecciones, unas que debían ser aplicadas contra el débil Malmo en Suecia con el objeto de no sufrir ningún contratiempo.
Rafa Benitez continuó con su política de rotaciones y armó un 4-3-3 mentiroso: Navas; Carvajal, Varane, Nacho, Arbeloa; Kovacic, Kroos, Casemiro; Isco, Benzema y Ronaldo. Lo cierto es que apenas comenzó el encuentro, Isco pasó a jugar como una especie de enganche, dejándole el ataque a Ronaldo y a Benzema. Los dos puntas jugaron sin posiciones fijas, sueltos por el frente de ataque y siendo Cristiano quien bajaba un poco para armar juego. El Malmo, dirigido por Age Hareide dispuso de una formación combativa: Wiland; Tinnerholm, Bengtsson, Árnason, Carvalho, Yotún; Lewicki, Adu, Berget; Djurdjic y Rosenberg. Clásico 5-3-2 defensivo, que con tres centrales y dos laterales-volantes apuesta a amontonar gente en el mediocampo y salir con velocidad en algún contragolpe.
El Real Madrid salió a imponer condiciones desde el primer minuto de juego: presión alta y posesión total de la pelota para acorralar a un rival que tenía pocas intenciones de disputar el juego en el mediocampo. El Malmo realizó el primer acercamiento, con una buena salida por el costado de la mano de Rosenberg muy bien cubierta por Nacho.
Los laterales del Madrid pasaban al ataque y el trío central liberaba el espacio para que las bandas fuesen solamente de ellos. El juego dependía de ellos y la velocidad de Carvajal y Arbeloa, en conjunto con Ronaldo y Benzema. El Malmo tenía a los diez hombres en su campo y las líneas muy juntas para evitar la circulación de pelota en el rival. Los volantes centrales del visitante presionaron muy bien en estos minutos, demostrando que no había especulación sino ganas de salir a terminar con el partido.
Kovacic daba unos pasos al frente y se unía a Isco para crear juego. El croata también era el primero en retroceder cuando la pelota no estaba en poder de su equipo, mostrando ductilidad y aplicación táctica. Casemiro era el mediocentro real de La Casa Blanca y Kroos estaba más liberado para poder sumarse al eje creativo. Casemiro tuvo la primera para el Madrid con un remate que salió demasiado alto. El ex Porto habilitó a Ronaldo en la jugada siguiente con un buen pase largo y el delantero fue cruzado por Berget luego de un enganche clásico suyo dentro del área.
El equipo de Benitez manejaba la pelota sin mucho apuro, abriendo la cancha con velocidad y dominando el trámite. Ronaldo y Benzema no dejaban de realizar diagonales, generando espacios y opciones para que los volantes los encontrasen en profundidad. El Malmo llegó con cierto peligro de la mano de Adu, que abrió con Tinnerholm y su disparo muy flojo terminó en las manos de Navas. Al instante, Varane se equivocó en la salida y Rosenberg apuró su disparo en lugar de entregársela a un compañero que le pasaba en soledad por el costado. Navas contuvo su tiro bien rasante y potente, muy atento como siempre el portero costarricense.
Buen tramo de presión del local, que con sus armas logró agruparse bien en el borde de su área y salir con velocidad y potencia para acercarse un poco a los dominios de Navas. Al mismo tiempo resistía los ataques del Madrid con solidez, especialmente en los cruces ante la búsqueda larga de los dos delanteros. Djurdjic realizó un muy buen slalom por la banda y su recorte peligroso hacia el medio terminó en un corte impecable de Varane.
De a poco el Real Madrid comenzó a encontrar espacios y a subir la intensidad, siempre con paciencia y la pelota por el piso. Benzema rompió por la banda, Kovacic le arrastró la marca muy bien y el francés habilitó a Cristiano, que con un remate bajo a colocar perdió el primer duelo de la noche con Wiland. En la jugada posterior, el mismo Cristiano la bajó muy bien, dejó atrás a Yotún y sacó un latigazo cruzado que Wiland desvió sobre el primer palo con muchas dificultades.
El equipo de Benitez estaba plantado en 3/4 de cancha y manejando la pelota, con las cosas mucho más claras luego de unos primeros minutos de mucho choque contra el muro dispuesto por el Malmo. La idea de los locales era quitarle ritmo al partido, pero solo de a ratos tenían éxito en su ardua tarea. Kroos encontró a Ronaldo a espaldas de Berget pero el delantero no llegó a conectarla por un milímetro. Un punto a rescatar en el visitante era su labor defensiva, con jugadores muy veloces que controlaban sin problemas los esporádicos intentos del Malmo.
Adu era el mejor del local, jugando pegado a los centrales y tratando de ser salida en cada jugada. Ronaldo volvió a ganar, ahora por la derecha, y sacó una volea potente que se fue bastante alta. La única falla del Madrid era que su mediocampo quedaba demasiado separado de la defensa - y entre sí- ante los contragolpes del Malmo. Berget intentó vencer a Navas con un tiro libre a colocar, pero el portero demostró toda su calidad leyendo el disparo y esperándolo en el lugar donde terminó cayendo.
Los de Benitez entraban en ciclos breves de descontrol, en los que toda jugada terminaba en un centro o un pelotazo frontal debido a la falta de ideas para superar la línea de casi 9 jugadores que tenía apostada enfrente. Al ingresar en el juego del Malmo, perdió sorpresa y explosión de cara al arco, con Ronaldo más preocupado por bajar muchos metros para tomar contacto con el balón que por convertir goles.
Pero ninguna pared dura para siempre: a los 28' Ronaldo siguió agrandando su leyenda con un muy bonito gol. Isco recibió de Kovacic en vertical y sin perder un segundo, giró y dejó solo a Ronaldo que ante Wiland no dudó y colocó la pelota con mucha calidad en el palo más lejano. Un 1-0 que destrabó un nudo que de haber durado un poco más de tiempo habría hecho del partido una pesadilla muy desgastante para el Real Madrid. El portugués llegó así al gol 500 de su carrera y a los 322 goles en tan solo 308 partidos jugados con la camiseta blanca, quedando a solo uno del récord del enorme Raúl González.
De aquí en más, el Real Madrid aceleró por completo: Benzema rompió por la banda, enganchó hacia el centro y disparó muy alto. Unos minutos después, Carvajal probó al arco y la pelota salió por encima del travesaño. A pesar de estar listo para cerrar el trámite, el visitante no pudo ser preciso en el toque final y el partido siguió abierto. Sorpresivamente, el Malmo no salió a tratar de empatar sino que cubrió mucho más los espacios para evitar un segundo gol y al menos seguir en el juego.
Esto no inquietó mucho a un equipo que mantuvo la posesión total y el dominio a placer del partido. La jugada que cerró el primer tiempo fue un disparo cruzado de Carvajal dentro del área - tras una serie de rebotes- que impactó en el ángulo y bajó por el palo para luego perderse increíblemente por la línea de fondo.
Los segundos 45' encontraron al equipo de Benitez dominando las acciones sin mayores complicaciones, empujando a puro toque a su rival contra su buen arquero. Benzema centró para Arbeloa, este se la bajó a Kovacic con mucha visión de juego y el croata ingresó por el medio y sacó un bombazo que salió pegado al palo. El Malmo buscó atacar con mucha tibieza, pero no lograba dar dos pases seguidos y la pelota terminó en los pies de alguno de los tres volantes del Madrid en casi todos sus intentos.
Con el local muy bien cerrado, la circulación del Real Madrid era óptima a los 62' pero el partido estaba en la zona que menos le convenía: la del tedio, la del bajo ritmo. Para el Malmo, de cualquier manera, había poco para rescatar ya que su contrincante hacía tiempo rompía líneas sin parar por las bandas, con Kovacic como un lanzador muy eficiente. Todo perfecto hasta el momento de la resolución, donde la ineficacia era preocupante tal como ante el Málaga.
Casemiro buscó en largo a Ronaldo y Wiland lo anticipó muy bien abajo. De inmediato, Isco encaró en velocidad, amagó ante su marcador y armó una buena pared con Benzema que terminó en un disparo suyo por encima del travesaño. Benitez advirtió que el partido no podía seguir más así y mandó a la cancha a Modric por Benzema. Quedó un 4-2-3-1 con Kroos y Casemiro en el doble pivote e Isco-Modric-Kovacic como mediapuntas. Ronaldo, en soledad como delantero punta bien arriba.
Tras varios minutos en los que no pasó demasiado, Lucas Vázquez tomó el lugar de un cansado y rendidor Kovacic. Ya en 72', el Malmo apostaba a encontrar el milagro en algún contragolpe o una pelota parada aislados. Lo tuvo con un buen pase de Tinnerholm para Rosenberg, que le ganó la posición a Varane pero no le pudo dar dirección a su cabezazo que salió bastante ancho. Al instante, Yotún se ganó su segunda amarilla y se fue expulsado tras un correcto partido en el que con su talento y garra había bailado con la más fea con mucha dignidad.
Casemiro conectó una vez más con Cristiano en el borde del área y el portugués recibió de espaldas y casi sin girar sacó un remate impresionante que no entró por el ángulo solamente por la volada de un Wiland sensacional. Carvalho ingresó por Djurdjic en el Malmo y el equipo quedó con un 4-3-3 sorpresivo para buscar el empate tal vez en el peor momento posible.
Benitez respondió mandando a la cancha a Cheryshev por un agotado Isco, buscando ganar velocidad en 3/4 de cancha y un poco más de control en el mediocampo. Modric encontró a un insaciable Ronaldo en vertical, el portugués se sacó de encima a su marcador con un gran regate y disparó muy bien. Wiland con una mano hizo el milagro y le sacó un gol que estaba atragantado hacía varios minutos ya. Cheryshev ganó una buena pelota en el medio y sacó un remate cruzado tras varios amagos que no llevó mucho peligro.
Cheryshev volvió a ser el protagonista con un desborde a toda velocidad y un centro para Ronaldo que de volea y bien marcado se encontró con un Wiland muy bien plantado. En la jugada posterior, Modric filtró para Lucas Vázquez y el volante dejó solo a Ronaldo que bajo el arco llegó a los 323 goles de Raúl (en algo así como 300 partidos menos que él) y a los 501 goles en toda su carrera (donde jugó un total de 753 partidos). Un 2-0 ajustado a lo que había sido el partido, un monólogo del Real Madrid que de a ratos se tornó aburrido por la buena labor defensiva de un Malmo combativo que aguantó con sus recursos hasta donde pudo.
Ronaldo tuvo una más tras un buen centro por lo bajo de Carvajal, pero esta vez su anticipo terminó saliendo ancho. Pitazo final, muchas certezas y también algunas dudas para el Real Madrid de Rafael Benitez. Está claro que de a poco el equipo se acomoda a la idea de jugar con el 4-2-3-1 que el entrenador español tiene como esquema preferido. Las rotaciones vienen funcionando, pero lo ideal sería que involucren también a los delanteros pues tanto Ronaldo como Benzema suelen jugar todo al inicio de cada temporada y luego llegar fundidos al cierre - que es donde son vitales-. Es criticable que de a ratos este Real Madrid sea en exceso pragmático, pero no se puede decir que es un equipo ultra defensivo ni mucho menos. Tiene mucho equilibrio y en lo defensivo las cosas parecen estar mejorando mucho de la mano de un entrenador que suele darle relevancia a este aspecto. Mayor eficacia y un poco más de audacia, esas tal vez sean las dos cosas que le hacen falta a este Real Madrid para dar el salto definitivo y terminar con el período de adaptación de Rafa Benitez. Mientras tanto, es bueno que gane y que lo haga con contundencia, tanto en el plano local como el internacional. El primero, hasta el momento, se encuentra en el debe. Pero mientras esté Ronaldo, mientras siga rompiendo todos los récords y jugando de esta manera, hasta los peores errores pueden maquillarse y parecer un poco más agradables.






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