viernes, 18 de septiembre de 2015

Barcelona 2 - Atlético de Madrid 1: Una nueva victoria de la mano de la MSN; Cuando no hay mucho juego, están las estrellas



Con Lionel Messi en el banquillo - el reciente nacimiento de su segundo hijo le impidió entrenar con normalidad en la semana-, el Barcelona se enfrentaba en el Vicente Calderón a un Atlético de Madrid que también llegaba invicto a esta tercera fecha de la LFP. Los dos entrenadores se mostraron confiados y respetuosos en las horas previas, sabiendo que el equipo que estaba enfrente bien podía traerles varios dolores de cabeza. El Aleti mantiene su estilo aguerrido y contragolpeador impregnado por el Cholo Simeone y a pesar de sus muy buenas nuevas incorporaciones no lo ha cambiado por el momento. El que sigue con problemas, a pesar del Triplete de la pasada 14/15, es Luis Enrique que ha encontrado la manera de hacer funcionar a sus tres delanteros y a Rakitic (lo de Iniesta y Busquets es silencioso como siempre pero también más intermitente ya a esta altura), pero que no consigue dar con una defensa sólida ni con un mediocampo que compense esa falencia. Del juego ni hablar, pues todo se reduce a los raptos individuales de los tres arietes y el dueto Iniesta-Rakitic y a las sociedades que se puedan dar entre ellos en esos momentos. Por lo demás, es un equipo que tiene la pelota pero que abusa del juego por las bandas y que no muestra nada del virtuosismo que sus fanáticos y jugadores blanden desde lo discursivo con ese escudo (oxidado, pues no es lo que supo ser) llamado La Masia.

El Cholo Simeone dispuso el siguiente once: Oblak; Filipe Luis, Godín, Giménez, Juanfran; Griezmann, Gabi, Tiago, Koke; Oliver; Fernando Torres. Un 4-4-2 que se suele convertir en un 4-2-3-1 con Gabi y Tiago como doble pivote y Torres como delantero punta. Luis Enrique dispuso este equipo: Ter Stegen; Jordi Alba, Mascherano, Vermaelen, Sergi Roberto; Iniesta, Busquets, Rakitic; Rafinha, Suarez y Neymar. Su clásico 4-3-3 inamovible, algo que demuestra que es un fiel alumno de La Masia - al menos en lo estructural-, con Rafinha nuevamente dispuesto como delantero pero con una función defensiva clara que torna al esquema en fase defensiva en un 4-4-2 inédito para el club.


La primera mitad comenzó con el Aleti presionando bien alto, con sus laterales desplegados y tratando de pasar por encima al Barcelona. Oliver se plantó velozmente como enlace y todo el fútbol de su equipo pasó por sus pies. El Ñiño Torres se ubicó rápidamente como referencia para hacer salir a los centrales del fondo. Pero la primera de riesgo fue para el visitante: Rakitic rompió por la banda a pura gambeta y Godin llegó justo al cruce para evitar un centro peligroso. 

Los de Luis Enrique eran profundos, con un Rakitic suelto que se sumaba como cuarto delantero en todos los ataques. La presión del Aleti era eficiente, obligando a que los volantes del rival soltasen la pelota bien rápido y cometiesen errores poco habituales en ellos. Neymar abrió con Roberto, centro al área y un defensor despeja a tiempo. El Barcelona salía en velocidad desde el mediocampo, usando las bandas pero esta vez sin que sean el fin sino un recurso más.

Griezmann y Torres armaron una gran jugada en velocidad a un toque desde el mediocampo, pero Mascherano logró cubrir bien al nueve y Ter Stegen pudo hacerse de la pelota. Si bien el Barcelona ya había perdido intensidad, el Aleti se mostró demasiado mezquino, aguantando con todos los volantes en su campo para salir de contragolpe. La pelota obviamente era toda del Barcelona, pero esto no es novedad cuando enfrente está el equipo de Simeone que prescinde de ella adrede durante la mayoría del partido.


Las jugadas al límite que Griezmann y Oliver estuvieron a punto de aprovechar con su velocidad son la evidencia de que ese estilo cuaja a la perfección en este equipo. Rakitic lo tuvo mano a mano ante Oblak pero el portero le ganó el duelo sosteniendo el primer palo para no darle ángulo. De a poco el que comenzó a presionar mejor fue el visitante, recuperando muy velozmente la pelota en el centro de la cancha. Una buena corrida de Suárez por la banda terminó en un centro que Rafinha estuvo muy cerca de conectar.

El Aleti respondió con un robo de Griezmann a los 17' que dejó a la defensa a contrapierna, habilitación para Torres y Ter Stegen pudo rozar la pelota para evitar el primer gol del partido. Los de Simeone estaban en su elemento, trabando el mediocampo y atacando por ráfagas. El Barcelona se manejaba con un poco más de tranquilidad, pero sin mucha profundidad. Rafinha peinó un tiro de esquina de Rakitic y Suárez entró solo por detrás para gritar su gol, pero el travesaño hizo que se lo atragantase de manera increíble. 

Luis Enrique estaba mostrando inteligencia a la hora del planteo, pues había llenado de gente el mediocampo como pocas veces y logrado salir con velocidad de la mano de sus exteriores. Oliver buscó a Juanfrán por la banda y el centro de este encontró a Filipe Luis que remató bastante desviado. El primer cambio de la tarde/noche llegó tras la nueva lesión de Vermaelen. Mathieu tomó su lugar en la zaga central de los catalanes. Para sorpresa de muchos, los dos equipos estaban muy sólidos en el retroceso, macizos e infranqueables el uno para el otro. 


El Aleti buscaba marcar en zona, tratando de ganar en volumen cada vez que un jugador del Barcelona recibía en el mediocampo. Pero la realidad era que el rival jugaba mejor, lo presionaba con mayor eficacia y no lo dejaba salir de su arco. Tras una buena jugada colectiva del Aleti, el Barcelona recuperó la pelota y salió bien largo con Suárez. El uruguayo pivoteó y habilitó a Neymar que por el medio hizo pasar a Godín y a Juanfrán pero no pudo con un sensacional Gimenez que lo barrió en el momento indicado. 

Sergi Roberto fue el receptor de otro buen tiro de esquina de Rakitic, pero su remate salió muy desviado como para preocupar a Oblak. Notable que el Barcelona estuviese superando en la materia "pelota parada" al equipo que mejor la sabe ejecutar tanto en ataque como en defensa. Otra cuestión para remarcar era la labor de Godín y Gimenez, la mejor dupla de centrales del mundo, dejando que Suárez y Neymar recibiesen de espaldas y ganándoles con el cuerpo, con un concepto posicional muy bueno.

Gabi frenó a Roberto y buscó a Griezmann que comenzó una de sus habituales carreras pero su centro fue enviado al tiro de esquina por un inteligente Mathieu que nunca lo perdió de vista. El partido, cerrrando la primera parte, era dinámico y entretenido. Golpe por golpe, cada vez más abierto con mayor cantidad de situaciones netas y de posesión de parte del Barcelona. Torres lanzó un buen centro desde el vértice del área pero nadie pudo rematarlo, siendo Roberto el salvador de su equipo con un buen cruce. Koke ejecutó pésimo un tiro libre en el mediocampo y le regaló un contraataque fenomenal al Barcelona, anulado por Godín y Gimenez que se recuperaron con velocidad supersónica.


Los segundos 45' iniciaron con una mala salida del Barcelona y un remate cruzado de Oliver que hizo temblar a Ter Stegen. Una advertencia de que un error no sería perdonado por el siempre eficiente y aguerrido equipo de Simeone. Tiago filtró una gran pelota para Torres, que enganchó y lanzó un centro que dió en la mano de Mascherano. El árbitro en un grosero error miró para otro lado y no sancionó el correspondiente penal. 

Los caminos se cerraron bruscamente para un Barcelona aturdido, merced de un trabajo de presión fenomenal del Aleti. Tras una recuperación en el medio, Griezmann aguantó de espaldas y habilitó al Ñiño Torres que ante Ter Stegen no falló y puso el 1-0 con un remate cruzado a los 52'. El equipo de Luis Enrique había vuelto a la normalidad: pésimo en lo defensivo y el retroceso, algo que se repite desde hace mucho tiempo (y más con Luis Enrique en el banquillo). El Aleti, oportuno y voraz, ya mucho mejor en lo físico y en lo táctico que su contrincante.


Pero los dólares y los grandes jugadores nunca fallan: Neymar tomó un tiro libre en perfecta posición y lo clavó en el ángulo con maestría. Un crack de dimensiones imposibles de medir, un golazo para el 1-1 en el momento más oscuro. Iniesta era lo mejor de un Barcelona apagado, situado en línea de golpeo para buscar el pase filtrado que dejase a los delanteros de cara al gol. 

Lucho analizó la situación y puso sobre la mesa su mejor carta: Messi por Rakitic, para ganarlo con la chispa y velocidad del astro en los metros finales. El Cholo respondió con el ingreso de Ferreira-Carrasco por un agotado Oliver, dándole mayor velocidad y manejo de balón a los suyos. El visitante se recompuso y comenzó a abrir de nuevo la cancha, con un Sergi Roberto en un nivel alto. Iniesta conectó con Messi dentro del área pero Oblak anticipó al argentino con velocidad.

Jackson Martínez tomó el lugar de Torres para ganar profundidad en ataque. Messi y Suárez armaron una gran pared y Gimenez cortó con mucho oficio lo que podría haber sido el gol de la victoria. Pero el mejor jugador del mundo estaba imparable: tras una buena combinación entre él y Rafinha, Suárez quedó en buena posición pero su disparo salió muy ancho. 


Messi dejó solo a Neymar con un toque sensacional y el brasileño venció a Oblak pero no a Godín sobre la línea. La pelota impactó en la mano del central, pero el colegiado decidió compensar y hacer la vista gorda en su segundo gran error del partido. Ya llegando a los 70', el Barcelona superaba con claridad al Aleti merced del plus que le sumó Messi - cuando no, siempre al rescate- con su ingreso y del muy buen nivel de sus dos laderos. Más volumen en el medio con Rafinha en función puramente de marca ahora y muy punzante en ataque. 

Ferreira-Carrasco ingresó muy bien e inquietó con su velocidad y regates a la última línea del Barcelona. Un buen disparo cerca de los 75' obligó a Ter Stegen a ir abajo sin dar rebote. Cuando el local se mostraba más calmo y había logrado tomar control de la pelota, cuando los Culés no eran precisos en 3/4 de cancha, Suárez habilitó a Messi con un pase magistral y el portador de la número 10 cambió de ritmo a la perfección dentro del área y tocó ante un vencido Oblak para poner un 2-1 extraño.

En la jugada siguiente, Messi le devolvió el favor a Suárez y lo dejó solo ante el portero, pero el esloveno respondió con los pies en el primer palo. Luis Enrique mandó la orden de enfriar el partido y Simeone puso en la cancha a Vietto en lugar de Gabi quemando todas las naves. A los 83', una buena construcción por el medio del local terminó en un buen remate de Jackson que el arquero pudo controlar. El blaugrana hizo lo suyo y dosificó el aire, defendiéndose con la pelota en los pies, sin retroceder ni un solo paso.


Messi y Neymar hicieron una pared y el argentino remató muy alto a la carrera. Su ingreso cambió la balanza de un partido muy equilibrado, en el que se repartieron el dominio, las situaciones y los buenos tramos. Los defensores y volantes del Aleti se vieron obligados a realizarle faltas inocuas al diez en el mediocampo, perdiendo así valiosos minutos. Pero la del final fue para los dirigidos por Simeone: un buen centro de Juanfrán que cruzó el área chica y Godín estuvo a un par de centímetros de poder empatar el partido. Un resultado que, viendo el desarrollo total de las acciones, habría sido más que justo. Pero todos sabemos que el Barcelona tiene grandes jugadores y tiene un trío de delanteros que son capaces de rescatarlo del peor de los infiernos. Sí, de lo peor. Hasta de un planteo táctico de Luis Enrique.




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