miércoles, 9 de septiembre de 2015

Alemania 3 - Polonia 1: El campeón se renueva y afina de cara a la Euro 2016; Un partido para recordar por mucho tiempo




Ya entrando en las fechas decisivas de la Clasificación a la Eurocopa a jugarse en Francia el año que viene, Alemania y Polonia se enfrentaban en un choque que prometía ser eléctrico. Los polacos detentaban la punta del Grupo D pero los dirigidos por Joachim Löw estaban al acecho y de ganar quedarían en la cima. Mucho se habló de esta Alemania después de su fantástica conquista en la Copa Mundial del año pasado, pues los resultados y el juego exhibidos en los amistosos posteriores y los primeros juegos por los puntos, lejos estuvieron de ser los ideales. Nunca faltan las voces que creen saberlo todo, por lo que no fueron pocos los que tildaron de "mentira" a este histórico (sí, no tengan miedo a ver la realidad) equipo. Con varios referentes como Phillip Lahm retirándose de su labor internacional con el seleccionado y muchos otros atrapados entre el retiro inminente y el superar la franja de los 30 años de edad, el entrenador se vió urgido a comenzar con el tan odiado proceso de renovación generacional. Uno que, por ejemplo, está comenzando Gerardo Martino en la Selección Argentina algo así como con 5 años de retraso como mínimo. Con unas divisiones juveniles llenas de talento, merced del enorme trabajo de la federación alemana desde 2005 hasta el día de la fecha, Löw ha convocado a una gran cantidad de nuevos jugadores - algunos no tan jóvenes, claro está- para acomodar las piezas de cara a los desafíos que se vienen.

Del otro lado estaba una renovada y talentosa selección de Polonia, con Robert Lewandowski - el mejor centrodelantero del mundo sin duda alguna- como estandarte y una generación a la que bien le cabría el mote de "Oro". Puntera de su grupo, jugando muy bien a cada partido y con el pase a la máxima competencia europea a nivel de selecciones casi en el bolsillo. 

Joachim Löw plantó un 4-2-3-1 mentiroso, algo que explicaremos en profundidad durante el análisis: Neuer; Hector, Hummels, Boateng, Emre Can; Toni Kroos, Bastian Schweinsteinger; Bellarabi, Özil, Müller; Götze. En el equipo polaco, Adam Lawalka dispuso de un clásico 4-4-2 bastante más rígido que el de su colega alemán en lo referido a esquemas tácticos: Fabiansky; Piszczek, Szukala, Glik, Rybus; Maczynski, Jodlowiec, Krychowiak, Grosicki; Milik y Lewandowski.


Los primeros minutos de juego tuvieron a una Alemania dominadora de las acciones merced de una posesión casi absoluta y eficiente al mismo tiempo. Con mucha paciencia, los dirigidos por Löw lograron que su rival diese unos pasos al frente para sorprenderlo con pases a espaldas de los centrales. Boatenga habilitó con un pelotazo cruzado a Götze, este la bajó y Bellarabi de frente al arco disparó demasiado mordido como para preocupar al portero.

La presión en el medio ejercida por los volantes alemanes era muy buena y lograba que el equipo pudiese recuperar y salir con la misma velocidad. Müller y Götze rotaron posiciones constantemente, en un automatismo que confundía a la defensa polaca: uno se abría y el otro se cerraba para recibir, sin importar por que costado fuese la jugada. Solo 11' tardó una voraz Alemania en abrir el marcador: Schweinsteinger cambió muy bien de lado para Özil, que buscó entrelíneas a Hector por la banda. El lateral hizo una magnífica pared con Bellarabi y lanzó un centro que Müller remató solo bajo el arco. Un 1-0 justo, pues Polonia hasta allí se había limitado a apretar las dos líneas de cuatro y a buscar tibiamente a Lewandowski con pelotazos.

De a poco los de Lawalka se adelantaron en la cancha y así lograron su primera llegada: corrida de Rybus por la banda, centro punzante y Lewandowski no llegó a empujarla sobre la línea. Fueron cinco minutos de asedio polaco, con transiciones veloces y a un toque, sin perder tiempo en la elaboración pausada. Grosicki lo tuvo con un remate bajo pero Neuer le ahogó el grito con mucha tranquilidad.

En el peor momento de Alemania, todo pareció terminar: Müller peleó una pelota suelta, se la dejó a Özil que tocó corto con Götze y el delantero del Bayern Munich hizo todo lo demás. Encaró por la banda hacia el centro, cambió el ritmo a la perfección y disparó con mucha calidad al primer palo para decretar un 2-0 casi definitivo. Más allá de la mejoría de Polonia, el campeón del mundo era claramente superior y este gol era un premio a su buen juego y a su contundencia.


Müller lo tuvo tras una buena pared con Götze pero su remate salió muy ancho. Löw veía como su equipo estaba nuevamente cómodo en el campo de juego luego de anotar el gol que puso punto final al buen momento de Polonia, que nuevamente se recostaba cerca de Fabiansky y dependía de lo que hiciesen Grosicki, Krychowiak y Lewandowski arriba. Kroos y Schweinsteinger manejaron el mediocampo sin mayores problemas y Bellarabi mostró todas sus cualidades moviéndose sin parar por todo el frente de ataque y distribuyendo con criterio la pelota.

Hummels lo tuvo tras un tiro de esquina a los 23' pero su cabezazo salió apenas alto. Alemania ganaba también la batalla táctica, monopolizando la pelota y rotando posiciones en todo el campo de juego. Las transiciones en ataque y en defensa eran eficaces y las llegadas al arco rival se producían en pocos pases. Can y Hector eran los dos extremos reales del equipo y Schweinsteinger el mediocentro que se convertía en el tercer central en cada jugada ofensiva.

Grosicki tuvo la posibilidad de descontar, pero en lugar de abrir la pelota para Jodlowieck en una contra supersónica, decidió ir por el medio. Se enredó y terminó comido por un sólido Hummels. Krychowiak probó al arco tras un centro forzado de Grosicki pero la pelota llegó mansa a las manos de Neuer en 30'. Bellarabi habilitó a Müller con un gran pase largo, pero el delantero fue cortado justo cuando ingresaba al área.

La facilidad con la que llegaba Alemania era espeluznante, todo en velocidad, casi de manera automática y sin dejar salir a Polonia de su propia área. Götze, Bellarabi, Özil y Müller estaban plantados en 3/4 de cancha y no dejaban de martillar. Lo tuvo el autor del primer gol con una disparo, previa combinación con Götze, pero Fabiansky pudo ganarle el duelo.

Pero el fútbol es la dinámica de lo impensado: Krychowiak abrió muy bien para Grosicki en un gran contragolpe a espaldas de un Can bastante lento, centro perfecto para Lewandowski y el punta no perdonó con un cabezazo inatajable a quemarropa. Un 2-1 inesperado pero que marcaba los mínimos errores de Alemania, que no tuvo el mejor de los retrocesos en esta ocasión particular.


En la jugada siguiente, Grosicki le ganó nuevamente a Can por le costado y su centro terminó siendo un remate al arco que rozó el travesaño. Piszczek salió lesionado y en su lugar ingresó Olkowski en el lado de Polonia. En 43' el partido por primera vez bajó su ritmo, con ambos equipos regulando el aire y esperando a que los espacios se abran frente a sí. Los de Lawalka estaban mucho mejor ahora, con mayor posesión y vocación ofensiva ante una Alemania que de a poco se iba recuperando del golpe.

Neuer se equivocó en una salida con los pies y Maczynski habilitó de primera a Lewandowski que solo ante el portero realizó un auténtico fusilamiento. La respuesta del alemán fue impresionante, lo inverso de su error segundos antes, y el resultado no se movió. De ese córner, Lewandowski ganó arriba y Götze con mucha oportunidad salvó sobre la línea lo que hubiese sido el empate de Polonia.


Al inicio de los segundos 45', Polonia no perdió tiempo y salió a presionar alto, tratando de ahogar al rival y forzarlo al pelotazo frontal. Pero los de Löw no en vano son los mejores del mundo: salida con mucha paciencia, circulación óptima más dinámica posicional, y pase de Özil para Müller que estuvo cerca de poder girar en la medialuna del área.

Krychowiak se vistió de salvador ante un remate potente de Bellarabi dentro del área luego de un pésimo rechazo de uno de sus compañeros. Lewandowski respondió con un disparo mordido, pero que significó un llamado de atención pues el cambio de frente que lo habilitó tomó mal parada a la línea de fondo alemana. Löw vió que su escuadra no tenía el mismo ritmo que en el primer tiempo y envió a la cancha a Gundogan por un cansado Bellarabi. El volante del Dortmund quedó como armador y Götze y Özil se adueñaron de las bandas.

En medio de un partido que decayó en ritmo e intensidad, una jugada de Alemania reinició todo: Can le abrió el espacio a Gundogan y solo Krychowiak con una barrida fenomenal se constituyó como la barrera final antes de un centro atrás que habría sido letal. Gundogan combinó con Özil en el medio, pase cruzado del armador del Arsenal para Götze y el delantero remató al palo ante la salida desesperada de Fabiansky. Milagro en el arco de Polonia y el partido seguía vivo en 60'.

Özil centró para Götze, pero este no pudo rematar ante el arco vacío, por lo que inexplicablemente Polonia siguió viva un rato más. Tantas veces fue perdonado el equipo polaco que no empató por obra de un milagro: centro bajo para Maczynski que remató a quemarropa y Neuer se vistió de salvador con un manotazo impresionante que evitó la caída de su valla. La falla de una Alemania casi perfecta estaba en los pases cortos hacia atrás que realizaban sus volantes y que permitían al rival encontrar a la defensa desconectada del resto del equipo.


Blaszczykowski ingresó por Maczynski en una variante destinada a atacar por el sector de Can, que sin dudas era el punto débil de los alemanes. Quedaba ahora un 4-4-2 más claro, para atacar hasta el final, asumiendo todos los riesgos (tal vez un poco tarde). Lo tuvo Schweinsteinger tras un centro al corazón del área, pero su disparo salió bastante alto luego de que la pelota lo sorprendiese. Blaszczykowski y Grosicki combinaron de inmediato y complicaron en exceso a una línea defensiva que ya estaba demasiado desorganizada y sin tanto apoyo del mediocampo.

Alemania lucía cansada y ya no había más triangulaciones a un toque. Todo era lento y por ende previsible, el dominio existía pero no era para nada abrumador como en los primeros 45'. Gundogan hizo un 1-2 con Müller, abrió con Özil y el enganche sacó un remate furioso que el portero pudo tapar. Müller llegó al rebote pero fue cortado a tiempo por dos rivales y todo siguió igual. Götze lanzó un centro preciso para Hummels y el central cabeceó al gol para chocar contra un Fabiansky magistral sobre la línea.

En 78' los dos equipos intercambiaban golpes sin parar, imprimiéndole dinámica y ritmo al partido una vez más. Polonia sin dudas que cambió la imagen de la primera media hora y con su audacia y talento obligó a los alemanes a recostarse en Neuer durante varios tramos del juego. Pero a los 81' la cortina fue bajada: Götze encaró por la banda, habilitó a Müller por el centro y Fabiansky le tapó su disparo con los pies. Nadie contó con que el mismo Götze iría a buscar el rebote y, madrugando a todos, puso el 3-1 que era ya definitivo.

Peszko entró por Grosicki, de excelente partido, y los de Löw cerraron con tranquilidad un partido desgastante. La floja labor de los dos laterales en el aspecto defensivo fue determinante para la merma en el rendimiento sucedida en el segundo tiempo. Podolski tomó el lugar de Götze, que se llevó unos muy merecidos aplausos, y Fabiansky le sacó un estético remate a Gundogan que estuvo cerca de entrar por detrás suyo.


Esta semana, Alemania venció a Escocia por 3 a 2 como visitante, en un partido que se complicó más de esperado pero que sirvió para confirmar el liderazgo en un grupo complicado. Tras un inicio de temporada más bien lento y con baches en el juego, los dirigidos por Joachim Löw pudieron encontrar el funcionamiento ideal. La Alemania campeona del mundo está de vuelta y evoluciona a cada paso que da, siempre con su idea de base intacta - pero no por ello cerrada en sí misma-. Una advertencia para quienes pensaban que el ciclo había terminado con la obtención de la Copa del Mundo en Brasil. La realidad es que el camino recién está comenzando.








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