miércoles, 15 de julio de 2015

Boca 1 - Sarmiento 0: Una victoria dura y necesaria para recuperar el nivel perdido; Punteros para esperar a Tevez



Boca regresaba al ruedo tras un parate que había servido para limpiar algunas malas vibras. El cierre del semestre anterior, uno que empezó como sueño y terminó como la peor pesadilla, había dejado en claro que no se podían cometer más errores. Rodolfo Arruabarrena demostró desde su asunción ser un entrenador con conceptos sólidos, un muy buen estilo de trabajo y una idea de juego de esas que honran a la pelota. La aplicación, como siempre, había tenido sus altos y sus bajos pero no había logrado mostrar su mejor imagen en los partidos decisivos frente a River Plate. Aunque parezca extraño, este ídolo del club necesita sí o sí de un triunfo resonante para mantener su puesto, ya que con mucha materia prima excelente no ha logrado que su estilo se consolide y regularice. Piensen en Gallardo, al que le pasa algo mucho peor ya que su famosa "idea" fue dejada de lado tras las primeras 7 fechas del torneo pasado y ahora juega a trabar los partidos y salir de contragolpe ¿La diferencia? Que en los choques clave contra Boca supo imponerse a través del carácter y los pudo sacar adelante tras muchos años de derrotas contra el club de la Ribera en el plano internacional. Ya sin Burdisso, Torsiglieri ni - por ahora- Daniel Osvaldo, el equipo de Vasco sumó a Fernando Tobio y a Carlos Tevez en el mercado de invierno. Claro que aquí lo que importa es el regreso de Tevez, que en su plenitud absoluta - en el pico de su carrera, que ha estado plagada de éxitos en todos los grandes equipos donde jugó- decidió dejar de lado el dinero ofrecido por clubes como el PSG, el Atlético de Madrid y la misma Juventus para vestir hasta el final de su carrera la camiseta del club de sus amores. Como leí por algún lado, es sin dudas el regreso más rutilante de los recientes años debido a algunas cuestiones: lo hace en su mejor momento, teniendo muchos años aún posibles en Europa jugando en primer nivel - no descolgado de una percha, como algunos otros- y cumpliendo una promesa que hizo apenas se fue con tan solo 20 años. Carlitos está en Boca y llevará la número 10, para jerarquizar y darle un salto de calidad no solo al club de la ribera sino también al fútbol local. Se convierte así en el jugador franquicia de nuestra liga, uno del cual todos debemos estar orgullosos. Más allá de todo esto, el Vasco utilizó el partido contra el duro Sarmiento de Junín como visitante para comenzar a diagramar lo que será el equipo con el astro en sus filas.

Arruabarrena archivó por el momento el 4-3-3 clásico y plantó un 4-3-1-2 que desde la teoría le daría más pausa a un equipo que de ratos está demasiado sobrepasado de energía: Orión; Colazo, Rolín, Cata Díaz, Peruzzi; Meli, Erbes, Perez; Lodeiro; Calleri y Palacios. Las intenciones eran claras: laterales que pasan al ataque constantemente, Erbes fijo como mediocentro, Meli y Pérez turnándose para ayudar al Pichi, Lodeiro como enganche y dos delanteros bien diferentes, un nueve punta y uno que suele abrirse seguido. Enfrente, Sergio Lippi armó un 4-5-1 más bien combativo pero que viene dando que hablar más allá de su falta de recursos, pues además de pelear también juega bastante bien de la mano de jugadores como Sánchez y Cháves: Rigamonti; Luna, Peppino, Dutari, Quiroga; López, Miloc, Núñez, Sánchez, Fornari; Chaves. Cobertura de espacios, retroceso en bloque y ataque buscando robar en el medio y disparar con sus varios rapiditos.


El partido comenzó con Sarmiento presionando bien arriba y Boca tratando de tocar hacia los costados para poder abrir a un rival que ya planteaba un choque áspero. La cancha no ayudaba demasiado, pues estaba llena de pozos y de arena, algo lamentable para la primera división del fútbol argentino pero que lamentablemente es moneda corriente hace tiempo. El primer nombre rutilante en Boca fue el de Erbes, que desde la primera pelota mostró toda su presencia y categoría en el círculo central. Los minutos iniciales pasaron con los dos equipos intercambiando ataques que no pasaron de los 3/4 de cancha.

Boca no usaba las bandas con los volantes sino con sus laterales. Al no tener exteriores naturales, Arruabarrena hizo este inteligente cambio táctico. Lodeiro como enganche formaba un rombo perfecto en el mediocampo que daba lugar a que Colazo y Peruzzi tuviesen las bandas solo para ellos. Nuñez lanzó un tiro libre bien picante y Orión respondió bien con los puños. Luego la defensa dió un paso adelante y dejó en offside a casi todos los jugadores del equipo local para así abortar este ataque.

La respuesta llegó con un buen centro de Lodeiro que Calleri - en un excelente movimiento técnico- cabeceó de emboquillada. La pelota dió en el palo y Rigamonti respiró aliviado. Rolín era otro de los que resaltaba en el equipo del Vasco Arruabarrena, pues estaba sólido en las dos áreas. Desde su flojo debut contra Independiente hace ya mucho tiempo, el central empezaba a mostrar algunas de las razones por las que Boca puso tanto empeño en comprarlo. Los desacoples eran lógicos, pues ha jugado poco con el Cata Díaz, pero los solucionaba con buenos releves y recuperaciones veloces.

Pérez conectó con Calleri dentro del área y el nueve definió a la carrera de volea. El arquero, bien posicionado, volvió a ahogarle el grito al delantero. Nuñez y Sánchez eran los que generaban peligro en Sarmiento, con mucha movilidad y atrevimiento. Pero era Boca el que se imponía en el campo de juego y se mantenía sin perder ninguna pelota en el arriesgado mano a mano que planteaba en cada retroceso. Los de Lippi mantenían la línea de cinco volantes y esperaban agazapados para dar con un contragolpe que desatase la locura.

Su plan de encimar a Lodeiro para evitar que se desprenda con facilidad, era eficiente. Rolín jugó largo con Palacios que ganó, remató mordido y vió como el balón cruzaba el área chica. Calleri la pudo rescatar y tocó corto con Pérez, pero el disparo a colocar del volante terminó en las manos de Rigamonti. La única falencia de Boca era que a veces retrocedía lento, dejando grietas para que los rapiditos del local hiciesen estragos. Para su suerte, esto no sucedió casi nunca.

Calleri habilitó a Lodeiro con un buen centro y el cabezazo el enganche salió pegado al palo más lejano del portero. Meli y el uruguayo empezaron a asociarse muy bien por la banda, ganando mucha velocidad y dinámica en zona de ataque. Sarmiento buscaba no dejarse avasallar y le ponía mucho volumen a cada ataque, más allá de no perder nunca las marcas. Lo tuvo de contragolpe, tras llevar la pelota de lado a lado con brillantez. Sánchez sacó un bombazo esquinado, Orión dió rebote largo - no podía hacer otra cosa- y Chaves definió pero en clara posición adelantada.


Sarmiento estaba muy acelerado, tratando de ganar por las bandas. Boca esperaba con tranquilidad y buscando elaborar con paciencia y progresivamente cada jugada. Pérez y Lodeiro eran claramente el eje creativo y Meli-Erbes un doble pivote clásico (uno recupera cerca de los centrales, el otro sirve como primer pase). Lodeiro habilitó largo a Calleri por el medio y el arquero ganó con lo justo ante la entrada del delantero. Los espacios eran inexistentes, pero los de azul y amarillo jamás se cansaron de atacar ni de intentar ser prolijos en el armado de cada jugada.

López encaró y abrió con Fornari quien hizo la pausa perfecta y centró para Chaves. El cabezazo de esta joven promesa salió apenas ancho, ante la cobertura de un Orión que, para variar, estaba muy sólido. Pablo Pérez clarificaba cada jugada con sus muy buenos pases y en uno de ellos armó el primer gol de Boca: a los 28' dejó solo a Palacios ante Rigamonti con un toque exquisito a espaldas del central y el lateral y el veloz juvenil definió con mucha calidad. Todo había iniciado en un corte perfecto de Erbes y una veloz cesión para Pérez, que se encargó de hacer el resto. Un 1-0 que se ajustaba al partido, pues los de Arruabarrena marcaban el ritmo y se imponían en un campo muy complicado ante un contrincante duro, bien cerrado y muy peligroso.

Tras el balde de agua fría, Sarmiento se adelantó unos pasos y empezó a presionar buscando el empate. Mucho desorden y mucha actitud, de la mano de Sánchez, Nuñez y Chaves. El primero arrancó por la banda derecha, recortó en velocidad y remató de frente al arco. Orión respondió nuevamente con un manotazo para evitar la caída de su valla. La salida de Boca seguía siendo limpia y con tranquilidad, esta vez no sucumbía ante el vértigo en el que el otro equipo quería introducirlo. Se mantenía bien adelantado pero cuidando el retroceso, que ahora no fallaba debido a la buena labor de sus volantes centrales.

Meli dejó a Pérez en una buena posición para convertir, pero el ex Newell's tardó un segundo demás y fue tapado por su marcador. Boca mostraba una cara mucho más fresca, con dinámica y rotaciones posicionales en el mediocampo. Obligando a los volantes y defensores de Sarmiento a jugar uno contra uno y así salir de la cueva. El orden no era imperante en el cuadro de Junín, que trataba de aguantar los embates y preocupar con los arrestos individuales de sus mejores jugadores.


Palacios tocó corto con Lodeiro, éste de taco cedió con Colazo y el disparo del lateral fue bloqueado. El rebote le quedó a Meli que remató con potencia pero sin demasiada dirección. El mejor momento de Boca era este sin dudas y aplastaba a un rival aturdido y cansado. Triangulaba en corto en toda la cancha, presionaba sin parar y mostraba muchas variantes en la fase ofensiva. Peruzzi recorrió y lanzó un buen centro que nadie llegó a tocar al gol.

Chaves peinó muy bien un centro aislado y el balón le quedó en los pies nuevamente a Sánchez. Otro bombazo, otra vez se salvó Boca, ahora con Orión vencido y la pelota saliendo pegada al palo. López siguió con el asedio final pero su buen centro con rosca fue cortado por un Peruzzi muy preciso en los relevos. El primer tiempo de Boca había sido muy bueno, una mejora muy grande con respecto a lo que había mostrado en la primera mitad de año desde, digamos, la gran victoria contra River en la Bombonera por el torneo local donde lo superó con claridad. Todo esto a pesar de una cancha deplorable y un rival muy inteligente que desde la inferioridad supo como complicar en varios tramos de los primeros 45'.


El partido se reanudó tras el descanso, con un disparo alto de Meli tras una buena jugada por el costado. Sarmiento salió a hacerse dueño de la pelota, pero no pudo nunca imponer condiciones en los dominios de Erbes. El mediocentro de Boca era un relojito, recuperando todo como un pulpo y muy bien ubicado en todas las jugadas. Sin dejar un espacio libre y siendo salida para cualquiera de sus compañeros. Sánchez llevaba peligro por el costado, apareciendo demasiado seguido sin ninguna marca.

Boca estaba definitivamente más quieto y el local, si bien tenía todas las buenas intenciones del mundo, no lograba romper con la propia mediocridad. Atacaba sin parar pero sin ningún plan más que llevarse puesto al rival a los empujones. Cacheiro ingresó por Fornari para tratar de aprovechar su velocidad en los metros finales ante un Boca un poco más disperso que en la primera mitad.

El Vasco veía como sus jugadores no estaban en buen nivel, luchando más que jugando. Pero no había nada que lo hiciese preocuparse demasiado, pues no le generaban peligro real. Ya en 22' la segunda parte era muy aburrida, con los dos equipos imprecisos y repartiéndose la pelota que pocas veces tocaba el suelo. Bentancur entró por Lodeiro y se colocó como enganche para despabilar a sus colegas. Cuevas tomó el lugar de Chaves en Sarmiento tras la lesión de este muy interesante delantero.

Los de Lippi se repetían en centros inertes que Rolín y el Cata despejaban sin mayores problemas. En lo futbolístico, lo de Boca era pobre y más allá de no sufrir demasiado tenía una ventaja muy corta y estaba expuesto a algún contragolpe letal. Lopez y Nuñez eran los abanderados del local, pero el desorden general del resto de su equipo y la buena labor del medio y defensa del contrincante liquidaron sus nobles intentos.

El club de la ribera comenzó a mejorar con el toque de Bentancur, que ya en su primera intervención dejó parado a un rival y limpió el terreno de juego con un gran cambio de frente. Tocando y desmarcádnose siempre, yendo de lado a lado en 3/4 de cancha. Palacios y Calleri lo tuvieron en dos jugadas sucesivas pero Rigamonti los pudo anticipar y así mantener con vida a su equipo.

Pavón tomó el lugar de un cansado y rendidor Palacios para refrescar el ataque y darle más piernas al retroceso. El local, empujado por su gente que no paró de cantar en todo el partido, buscaba a los pelotazos, ahora ante un Boca que estaba afirmado de cara al cierre. Muchas carencias en una formación voluntariosa pero que por cuestiones lógicas poco puede hacer si un rival como Boca está en un día al menos razonable.

Boca manejaba la pelota con inteligencia en campo rival, generando muchas faltas cerca del área. Cristaldo tomó el puesto de Pérez, que amonestado y al límite tenía que salir sí o sí. Tras varios intentos largos más de Sarmiento, el partido terminó y Boca pudo festejar que regresó a la punta y - de a ratos- a buen juego que hace varios partidos no aparecía.

En líneas generales, se puede decir que el esquema y propuesta de Arruabarrena están hechos para un jugador de la jerarquía y calidad de Carlos Tevez. Se espera mucho de Boca con la incorporación del ex Corinthians, West Ham, Manchester United, Manchester City y Juventus; es sin dudas el gran candidato a quedarse tanto con la Copa Argentina como con el torneo de Primera División. Logró llegar una vez más a lo más alto, pero tanto River como San Lorenzo, Rosario Central y Belgrano miran desde muy cerca. Este experimento de 30 equipos resultó ser parejo en los puestos de arriba y cualquiera puede situarse en el primer puesto al término de cada fecha. Las rotaciones - que a parecer de quien les escribe, fueron excesivas en el semestre previo- ya no se justifican y está claro que Arruabarrena entendió el mensaje. Un primer equipo, un nuevo esquema y una idea que sigue siendo la misma de siempre pero con algunos retoques para que Tevez se sienta cómodo y pueda darle a Boca muchas alegrías. Unas que se imagina llegarán si el funcionamiento del equipo logra aceitarse de manera definitiva y dejar atrás algunas cuestiones de la que ya no vale la pena hablar. Un triunfo que sirvió para exorcizar un par de demonios, recuperar la punta del campeonato y encarar estos seis meses con gran energía, motivación y con el Apache, claro, que eligió volver al club que tiene tatuado en su corazón en su mejor momento.

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