jueves, 13 de agosto de 2015

Chelsea 2 - Swansea City 2: El regreso del campeón no fue el esperado; El show fue de Shelvey, Montero y sus muchachos



Por la primera fecha de la Premier League 2015/16, el Chelsea abría la defensa de su título contra un rival siempre complicado. El equipo galés está decidido a dejar de ser uno de esos clubes que siempre despierta elogios por su estilo de juego, pero que no puede superar su propia irregularidad y termina en la mitad de la tabla. Las llegadas de Éder, Ayew y Michu apuntan hacia ese objetivo, pero el primer paso no era en absoluto simple: contra el actor dominante de la temporada pasada y en Stamford Bridge. Mourinho llegaba con algunos motivos para sonreír, pues a pesar de que venía de caer contra el Arsenal por la Community Shield, los suyos jugaron bien y dominaron sin problemas. El planteo del siempre lírico y fundamentalista Wenger fue la sorpresa - una formación más bien rocosa y rústica, hecha para destruir el mediocampo- pero a fin de cuentas significó una nueva C.S (la segunda consecutiva) para el club de Londres. El mercado de pases viene dejando resultados positivos para el Chelsea: salieron Cech, Filipe Luis, Drogba y Salah; llegaron jugadores con mayor proyección como Radamel Falcao, Traoré, Begovic, Cristian Cuevas, Nathan y Victor Moses. De cara a un año donde el gran objetivo es ganar la UEFA Champions League - una que le viene siendo esquiva a un especialista como Mourinho hace ya varios años-, la idea del entrenador es que los nuevos se vayan acoplando de a poco y sin apuro. Contar con la base entera del equipo campeón de la temporada pasada es una ventaja comparativa que los Blues tienen por sobre casi todos los demás equipos de la competencia inglesa.

Los dos equipos salieron con su formación habitual: el clásico 4-2-3-1 que reina en el fútbol moderno. El Chelsea puso al siguiente once: Curtois; Azpilicueta, Chaill, Terry, Ivanovic; Cesc Fábregas, Matic; Oscar, Hazard, Willian; Diego Costa. El Swansea paró a estos jugadores: Fabiansky; Taylor, Williams, Fernández, Naughton; Ki, Shelvey; Montero, Sigurdsson, Ayew; Gomis.


El partido inició con el Chelsea presionando alto y buscando hacerse dueño de la pelota. Sin términos medios, lo que se veía era un fútbol dinámico de parte de los dos, un ida y vuelta a puro ritmo en los primeros minutos. La idea del visitante era no dar un solo paso atrás, asfixiando al Chelsea con sus tres mediapuntas y su delantero centro. Fue Gomis el que tuvo la primera tras un buen tiro de esquina ganado por un Montero que se mostraba muy activo.

El volante ecuatoriano le hacía la vida imposible a Ivanovic y Cahill tenía que salir en su auxilio constantemente. Los de Mourinho salían con mucha paciencia, construyendo de a poco hasta el mediocampo y tratando de explotar por las bandas con Hazard y Willian. Cesc habilitó a Costa con un pase fino entrelíneas, pero el delantero no pudo superar al portero ni habilitar a Hazard que picaba a su costado.

El Chelsea era eficiente en sus triangulaciones a un toque por las bandas. Así lograba sacar de atrás a los centrales del rival y luego utilizar los espacios creados. Ivanovic buscó desde lejos a los 10' pero su disparo salió demasiado alto como para inquietar a Fabiansky. Ayew jugaba suelto, cerca de Sigurdsson, como creativo y siempre se mostraba libre para recibir frente al área. Montero aprovechaba la buena labor de su compañero e iba y venía por la banda sin resistencia de un desconocido Ivanovic. 

Ayew conectó con Shelvey, este desbordó y su centro bajo fue controlado por Curtois con solidez. Los dos lados trataban bien a la pelota, que iba con velocidad y al ras del piso. Las acciones estaban balanceadas, pero de a poco la presión estilo Mourinho con cinco jugadores hizo que el Swansea perdiese prolijidad a la hora de salir. Los dos laterales del local subían constantemente, buscando llenar las bandas armando pareja con los extremos. Costa seguía suelto adelante, pero no mostraba su mejor forma física, respaldando a quienes sostenían que le faltaba tiempo para recuperarse del todo. 


El milagro para el local llegó a los 15' luego de un blooper de los centrales: pelota en profundidad de Shelvey que ni Cahill ni Terry lograron leer - no era tan complicada-, le quedó a Gomis pero el francés tardó una eternidad ante Curtois y entre Terry y Cahill pudieron enmendar un error grosero. En la jugada siguiente, Curtois tapó muy bien un violento remate de Ki, dejando en claro quien es el mejor arquero del mundo junto a Neuer. 

La respuesta del Chelsea llegó en forma de contragolpe, como no podía ser de otra forma, pero Fernández se jugó la piel y cortó a Costa justo antes de que rematase dentro del área. Las dos duplas centrales estaban llevando adelante un duelo intenso, muy áspero de a ratos, en el círculo central. Los Blues lograron superar el shock y comenzaron a crecer de nuevo, con más velocidad y voracidad ofensiva para plantarse en 3/4 de cancha. Oscar avisó con un buen tiro libre desde el costado que nadie llegó a empujar mientras cruzaba el área chica. 

El Swansea había perdido volumen en ataque, pues Sigurdsson no estaba preciso y Montero sufría la falta de pases largos para explotar su gambeta en velocidad. Y a los 22' estalló Stamford Bridge: tiro libre desde el vértice del área, fina ejecución de Oscar - potencia y efecto justos-, Cahill amaga a tocarla y la pelota entra pegada al palo lejos de Fabiansky. Un golazo para un 1-0 que parecía destrabar un desarrollo más bien peligroso para el campeón. 


De inmediato, los de Mou olieron sangre y se lanzaron a liquidar el pleito. Su rival se vió contra su arquero muy rápidamente y Hazard comenzó a gravitar mucho más. En una formación que pasó a ser un 4-2-2-2, el mejor jugador de la EPL pasada se sintió más en su zona, acompañando a Costa arriba sin posición fija. 

Hazard-Willian-Fábregas y un centro rasante que nadie pudo empujar al gol. Shelvey y Ki se veían superados por primera vez en el partido, ya no cortaban los avances del Chelsea y por eso se le hacía fácil Cesc y a Matic generar juego. Montero desbordó de nuevo tras varios minutos de pura lucha y se centro fue sensacional: Gomis cabeceó cruzado, como indica el manual, y Curtois le ahogó el grito. Pero Ayew tomó el rebote y cayéndose se sacó de encima a sus dos marcadores en el área chica con una pisada exquisita y puso la pelota bien lejos del arquero. Un 1-1 que cayó como balde de agua fría en un estadio que hace varios minutos se encontraba pensando en quien sería la próxima víctima. 


Pero el partido no era uno para corazones frágiles, pues en la jugada siguiente Hazard entró por el medio, abrió con Willian y el brasileño remató casi sin ángulo y muy tapado. Para su suerte, la pelota se desvió en Fernández y se coló por detrás de un descolocado Fabiansky. La primera dosis de suerte del Chelsea llegaba muy temprano, para decretar el 2-1 y tirar abajo el buen trabajo del Swansea. 

Costa hizo trabajar a Fabiansky tras una jugada fallida, que debió dar un manotazo para evitar complicaciones. Montero era el eje de juego en el visitante, su sociedad con Shelvey se veía aceitada tras varios minutos de impasse. El ecuatoriano desbordó a pura velocidad y forzó a Curtois a una respuesta impresionante para mantener la ventaja. Otra corrida del mediapunta terminó en un centro mal rematado por Naughton, pero que evidenciaba algo extraño en una escuadra de Mourinho: la defensa no funcionaba, estaba lenta y sin coordinación. 

Cuando el mediocampo lucía parejo nuevamente, Ki debió salir por un tirón. En su lugar entró Cork mientras el primer tiempo estaba terminando. El Chelsea buscó cerrar el partido, pero sus avances si bien fueron muchos, no tuvieron demasiada precisión a la hora del pase final. 


La segunda mitad tuvo como protagonista excluyente a Montero, que con sus arranques, piques al vacío y regates sobre la banda terminó de confirmar que había logrado hacer desaparecer a Ivanovic y a Cahill (que no es poca cosa). Gomis anticipó en el primer palo a la salida de un tiro de esquina y Curtois volvió a erigirse como el salvador de los suyos. 

Shelvey dejó solo a Gomis con un pase largo fenomenal a espaldas de los centrales y Curtois en 53' tuvo que salir a cortarlo dentro del área con una violenta entrada. Roja directa, penal y muy buena ejecución de Gomis para dejar a Begovic - ingresó por Oscar- sin respuestas en su debut. El 2-2 le sentaba bien al partido y los dirigidos por Garry Monk se dieron cuenta que podían hasta ganarlo si seguían jugando así de bien.

El Chelsea tomó una decisión audaz y jugó al mano a mano, dos pasos adelante en campo rival, exponiéndose al desastre. La defensa del visitante ahora estaba bien plantada y los volantes y mediapuntas agrupados en el centro para robar y salir de contraataque. Los espacios empezaban a aparecer, algo que a Montero lo beneficiaría aun más. Begovic salvó ante el volante, que recortó hacia el medio y sacó un misil que probó los reflejos del recién llegado. 


Hazard enloquecía a su entrenador, porque no se tiraba a la banda y así convertía en nulas las opciones de ataque de su equipo. Montero armó otra enorme jugada por el costado, ingresó al área y fusiló sin piedad a Begovic, que una vez más demostró porqué fue pedido con tanta insistencia por Mourinho. En el córner siguiente, el portero evitó el gol olímpico con un salto muy oportuno. 

En casi 65', el dominio del visitante era absoluto y el Chelsea atinaba a resistir el bomabardeo y rezarle a Costa y a Hazard. El problema era que los dos arietes lucían cansados y encima estaban a años luz del resto de sus compañeros. Shelvey cometió una falta innecesaria cerca del área e Ivanovic de cabeza casi pone el tercero para los Blues. El talentoso mediocentro se redimió en la siguiente acción con un buen pase para Taylor, que centró para Gomis y este definió muy bien. Lamentablemente estaba apenas adelantado, una buena decisión del línea pero que bien podría no haberlo cobrado y nadie hubiese dicho demasiado por lo ajustada que fue la jugada. 

Mourinho veía como sus diez jugadores estaban siendo peloteados por un muy buen Swansea, que con su libreto e idea claras, se había adueñado del partido. Montero sintió el desagaste y dejó su lugar a Ruthledge, que a la primera que tuvo hizo trabajar a Begovic con un disparo cruzado tras recibir de Shelvey por la banda. Era extraño ver a Matic y a Cesc inmóviles, sin presionar ni exigir a sus rivales, una zona de libre paso que Shelvey aprovechaba al máximo en cada pelota. 

Willian encaró por el medio, en un ataque de verguenza deportiva, tocó corto con Hazard y este desbordó a pura gambeta. Su disparo a quemarropa fue enviado al tiro de esquina por un Fabiansky bien colocado que llegó a cubrir con lo justo el primer palo ¿La nota de color? Fue su cara la que evitó un tercer gol del Chelsea que habría sido injusto. 


Zouma entró por un flojo Cesc, en un movimiento lógico pues al ser un volante 100% de marca este joven talento liberaría a Matic y le daría mayor presencia al dúo central. Éder ingresó por Gomis, en un cambio de torre por torre, debut del portugués en su nuevo equipo que por estilo de juego es ideal para sus características. Ayew remató con potencia pero sin tanta dirección y Begovic puso las manos de nuevo para llevar tranquilidad a su lado. 

A los 83', demasiado tarde, tuvo su debut oficial Radamel Falcao. Tomó el lugar de Willian para refrescar el ataque y ganarlo con su velocidad en los minutos finales. Quedaba configurado un 4-2-1-2, nada de resguardarse atrás ni poner una muralla en el mediocampo. Fue bueno lo hecho por el colombiano en el ratito que jugó, se complementó bien con Hazard y lo hizo crecer para armar un intercambio de golpes que duró hasta el pitazo final. Lo tuvo el colombiano tras una buena jugada del belga, pero al estar demasiado tapado le entró mordido a la pelota que terminó en manos de Fabiansky. 


El Chelsea mostró una imagen ambivalente en su estreno por Premier League. El estilo sigue siendo el mismo, pero hay un giro audaz en Mourinho que tendrá que ser analizado en caso de seguir a lo largo de la temporada. Es bueno que aún en una performance irregular el entrenador busque poner jugadores ofensivos - sin perder su mentado equilibrio, si no miren el ingreso de Zouma antes que el de Falcao- y empujar hacia adelante hasta con un hombre menos. Cuando tuvo la pelota, logró ser fluido y paciente, e hilvanó muchos ataques en el tramo que lo vió como dominador del partido. Presionó alto con inteligencia y solidaridad y funcionaron las rotaciones posicionales en la fase defensiva. Lo que no estuvo bien quedó a la vista: la defensa fue un desastre, mostrando que es necesaria una renovación de manera urgente, más allá de que a estos pesos pesados les queden varios años de cuerda. También fue preocupante el bajo nivel de Fábregas y lo flojo que estuvo el mediocampo a la hora de contener y recuperar durante gran parte de los 90'. Se espera que el español se acomode de a poco y regrese a su mejor forma, pero los desajustes tácticos son algo que no suele verse en un equipo dirigido por el portugués y que deberán ser solucionados en el corto plazo porque si no las sorpresas no van a tardar el llegar. 


Del lado del Swansea, se ve una clara continuidad estilística, con la pelota siempre al ras del piso y un equipo que en los módulos de recuperación, creación y ataque tiene material de sobra como para salir de la mitad de tabla. Estará en ellos mismos el convencerse de que pueden y regresar pronto a la competencia europea. Shelvey y Ki son una pareja sólida con experiencia y capacidad para capear cualquier temporal. Montero exhibió un nivel que hasta el momento permanecía oculto, dejando muy buenas sensacione y avisando que este puede ser el año de su explosión en la EPL. Ayew tuvo un muy buen debut, pero no estuvo bien acompañado por un apagado Sigurdsson que debe lograr balancear su talento con sus baches durante el partido. Gomis sigue siendo un arma letal arriba y la llegada de Éder es una buena noticia tanto en caso de buscar recambio o de acompañar al francés.Tal vez anotarlos como candidatos sea algo apresurado, pero si logran regularidad y no tener demasiadas lesiones a lo largo de la temporada, tranquilamente le pueden dar un buen susto a cualquiera que se les cruce en su camino. Si no, pregúntenle a un equipo llamado Chelsea y a un tal José Mourinho.




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