martes, 18 de noviembre de 2014

Manchester City 2 - Queens Park Rangers 2: Las dos caras de un equipo irregular; El salto de calidad sigue demasiado lejos


Ustedes ya saben que el Manchester City en cuanto a idea futbolística es uno de los equipos que más me gusta y emociona - en general, debo admitir que amo la Premier League por su vértigo absoluto algo que incluye a la mayoría de sus equipos-. Creo que es la combinación casi perfecta entre el toque y el vértigo en 3/4 de cancha, algo que también se puede ver en dos enormes equipos como el Real Madrid y el Bayern Munich. Estos últimos hoy por hoy son los mejores del mundo y lamentablemente para quienes admiramos el fútbol que pregona Manuel Pellegrini y que ejecutan sus jugadores a cada semana, el Manchester City muy lejos está de esas alturas. Hasta el momento ha logrado imponerse en la Premier League - aunque no sin pasar sobresaltos- pero tiene una cuenta pendiente con Europa que a cada temporada se va haciendo más complicada de manejar.

Muchos se sorprenderán si les digo que Pellegrini enfrenta un posible despido a fin de año, pero esto empieza a cobrar su lógica cuando se ve que con uno de los mejores planteles del mundo su equipo se encuentra en este momento sumido en una irregularidad absoluta que lo hace brillar en un partido y al otro jugar realmente mal. Muchas veces, es más casi siempre, sus figuras salen al rescate en especial Sergio Agüero que está teniendo un inicio de la 14/15 soñado. Hay ciertos vicios que se arrastran desde la "Era Mancini", más que nada el amesetamiento en el que se entra en determinado momento del partido, y algunos nuevos sumados por el actual entrenador, como la tendencia automática a tirarse atrás en partidos con ventaja mínima y complicados y una sorprendente pesadez en el traslado del balón en muchos momentos del partido. Como ya explicamos, tanto la Champions League como la Europa League - el consuelo- han sido esquivas desde que comenzó esta racha ganadora armada con los infalibles - y dudosos siempre- petrodólares y consolidada con talento y trabajo. 

El partido de la fecha pasada con el Queens Park Rangers de visitante fue un claro ejemplo de como este equipo se autodestruye constantemente. Todas las virtudes y todos los errores fueron aflorando durante otro intenso partido de la Premier League. Manuel Pellegrini se enfrenta a la necesidad de mejorar el andar del City, pero muy posiblemente no tenga demasiado tiempo para lograr una transformación radical. No es tanto lo que le piden: solamente imitar la temporada pasada, en la que se pasó la fase de grupos de la UCL - algo hoy posible pero bastante complicado de lograr- y repetir el título en el ámbito local, cuestión bastante más difícil pues el Chelsea de Mourinho ha terminado con su temporada de adaptación y está imparable en todos los aspectos del juego. 

El Queens Park Rangers de ese viejo zorro - y fenomenal entrenador- llamado Harry Redknapp es un equipo muy audaz. Me gusta mucho su desfachatez, su siempre noble intención de salir a intercambiar golpes sin especular, sin importar quien sea el rival. Siempre va al ataque y busca jugar por abajo sin siquiera pensar en el pelotazo como recurso principal - y eso que tiene varios rapiditos que lo aprovecharían- o en avanzar a puro barullo pero sin ideas. Su valentía no ha sido premiada con una buena posición en la tabla, pero sin dudas que es para aplaudir lo que en poco tiempo ha logrado este joven y electrizante equipo. El Loftus Road esperaba por su once inicial: Green; Isla, Dunne, Caulker, Suk-Young; Vargas, Henry, Sandro, Fer; Zamora y Austin. Un 4-4-2 que suele desprender a Vargas y a Isla por la derecha generando estragos por la velocidad y la habilidad de los dos chilenos y que tiene en Sandro un mediocentro magnífico. Adelante están Zamora y Austin,, dos delanteros letales, que saben complementarse muy bien y que molestan constantemente con sus incesantes desmarques. Manuel Pellegrini dispuso de una formación con varios cambios debido a algunas lesiones y a que buscaba usar este partido para darle rodaje a habituales suplentes ante lo que se viene en estas semanas: Hart; Sagna, Demichelis, Mangala, Clichy; Fernando, Fernandinho; Navas, Yaya Touré, Nasri; Agüero. Un 4-2-3-1 que tiene el clásico doble pivot que corta y distribuye bien adelante, dos extremos tradicionales en Navas y Nasri, un enganche en Touré que se posiciona un poco más atrás que sus compañeros del medio y un único punta en el Kun Agüero. Una salvedad: el argentino en realidad con este esquema no es referencia de área como lo es Dzeko sino un falso 9 que recorre todo el frente de ataque buscando los espacios para generar situaciones de peligro así como se retrasa para ejercer a función de creador. El dibujo puede pasar a ser un 4-4-1-1 retrasando a los extremos y poniendo a Touré - o a Silva, que ahora está ausente por lesión- adelante de Agüero, algo que suele suceder en la mayoría de los partidos.


El encuentro comenzó demasiado trabado en el mediocampo. Pero en ese caos, Fernandinho le colocó a Agüero un gran pase profundo. Pique y llegada al fondo del delantero y un centro atrás que Nasri conecta pero la pierna salvadora de su marcador se interpuso en el momento justo. En apenas 4', Agüero tuvo su segundo gran arranque de la noche, esta vez desde la izquierda al centro del área pero su remate se fue bastante alto. Dos minutos después, Navas combinó con Touré y el disparo del marfileño - demasiado incómodo- también se elevó por encima del larguero. El City en este inicio salvaje tenía la pelota y presionaba alto con su delantero de referencia buscando y creando espacios. 

La respuesta del local llegó a los 7' con una fenomenal contra: Vargas tocó con mucha precisión para Zamora que en claro offside remató al gol. El tanto estuvo bien anulado, al igual que el que le invalidaron a Austin en la siguiente jugada. Hart tuvo un grosero error en la salida del tiro libre dentro de su área y se la dejó servida al delantero del Queens Park Rangers para que abra el marcador. Esto sucedió pero como el arquero del City tocó la pelota con los dos pies dentro su área, la jugada quedó invalidada y se repitió el lanzamiento de falta. Un horror - provocado por lo mojada que estaba la cancha- salvaba al portero de un papelón. 


De a poco, el QPR empezó a manejar muy bien la pelota. Como estaba previsto, Vargas e Isla fueron liberados por la derecha y la presión se hizo agobiante para el campeón defensor de la Premier League. A puro juego de presión, posición y posesión, el local había reducido al City a su mínima expresión. Sandro se sumó al dueto chileno y ayudó a que la salida de los celestes se hiciese realmente complicada. La única manera que tenían Kompany y Demichelis para abrir juego era el pelotazo frontal. El mismo Sandro lanzó dos centros picantes casi en 15': el primero no fue cabeceado milagrosamente y el segundo fue a parar a Zamora que se la bajó con mucha categoría a Austin para que el delantero fusile a Hart. Todo eso sucedió, pero el muy buen arquero respondió magistralmente. 


Los de Pellegrini ya no podían tener la pelota aunque sea por un par de minutos merced de la muy buena presión que ejercía el QPR en todos los sectores del campo y en especial en el momento de la salida. La velocidad de los de Redknapp tenía su contracara en la pesadez de su rival, muy previsible y dependiendo - ya demasiado a esta altura de las cosas- de todo lo que pudiese hacer Agüero con pase largo. A los 20' llegó el primer golpe al hígado del campeón: un golazo de Austin que fue gestado a puro vértigo y juego a un toque. Vargas avanzó y cedió para Isla que rompió hacia el medio y en vértigo le puso un pase entrelíneas a Austin que el 9 definió muy lejos de Joe Hart. Un 1-0 más que merecido, pues el QPR era el mejor equipo de los dos que estaban en Loftus Road.

La presión no disminuyó ante un City que tenía la rodilla apoyada en la lona ya. Las faltas cometidas al borde del área por los nerviosos centrales no podían ser contadas con los dedos de las manos ya. El shock pasó cuando Touré eludió en cadena a varios marcadores yendo de derecha a izquierda y remató desde media distancia. El tiro se fue apenas desviado y Green ya estaba vencido, pero esta vez la suerte jugó para el local. La mejora del marfileño y de Fernando y Fernandinho en el medio hizo que el partido se empareje. Bien con la pelota en City en este tramo, con buenas transiciones al ataque y mayor fluidez en la circulación de la pelota. Aún así, la presión con Sandro sobre el doble cinco y con Vargas-Isla y Fer sobre los costados generaba que la salida siempre fuese sucia. 


Y cuando todo estaba quieto, Agüero salvó las papas de nuevo: a los 31' el argentino bajó el enésimo pelotazo que buscaba su humanidad y con un quiebre de cintura exquisito que desairó por completo a sus dos marcadores (y uno atrás del otro) puso el 1-1 con un disparo cruzado. No era justo más allá de ese breve momento de mejoría del visitante, pero como viene pasando desde el primer partido de esta temporada el Deportivo Agüero siempre dice presente. El triunfo ahora no estaba lejos y Touré confirmó su mejora con y sin la pelota. Un remate que se fue apenas ancho y una creciente generación de juego, moviendo los hilos, desde 3/4 de cancha lo convirtieron en el compañero que el Kun estaba buscando hacía rato. El de Costa de Marfil abrió para Navas y el centro del español encontró al 9, pero Green supo como manejar con solvencia su complicado tiro. 

Fernandinho era el muro de contención que impedía que el QPR predominase en el centro del campo y la ráfaga se completó con un buen cabezazo de Mangala que salió desviado. Al cierre del primer tiempo, la última línea del QPR se había cargado con muchas faltas, algo que reflejaba la suba de nivel del equipo de Pellegrini. Pero quedaba una jugada más: a los 43' Fernando cometió un HORROR aprovechado por Austin para encarar solo a Hart. El portero se lució una vez más y en la jugada siguiente le sacó otro mano a mano al centrodelantero, aunque este se encontraba en offside. El City estaba en juego por obra y gracia de quien ocupa su arco hace un par de años. Lo último a resaltar era el brillante partido de Vargas e Isla, que con sus desbordes y cortadas hacia el medio enloquecieron a la defensa y sostuvieron la presión alta, además se ser activos centrales en el retroceso tapando la banda derecha y conteniendo a Fernando para que no pueda salir cómodo. 


La segunda parte vino con un cambio forzado: Barton - un típico mediocampista inglés, de esos que me encantan, lleno de habilidad y juego bien brusco- un ex City entraba por el lesionado Sandro. Si muchos pensaban que esto sería malo para el mediocampo del QPR, claramente no sabían quien es y de que es capaz este dúctil jugador. Al minuto Navas y Nasri combinaron perfecto y el centro para Agüero fue tapado por Isla con una barrida muy fotogénica. Lo mismo hizo Sagna ante un centro que estaba por caer en los pies de Zamora. El palo por palo comenzaba desde los primeros minutos de estos segundos 45'. Nasri y un centro que recorrió el área chica y Fer con un disparo que Fernando desvió cuando su destino inexorable era el gol, le sumaron más emoción a un excelente partido. 

Yaya Touré recorrió la banda a pura potencia y su centro bajo fue delicioso. El Kun no llegó a tocarla por un par de centímetros, pero a esta altura estaba para cualquiera. El nivel se había emparejado, el City había salido de su segunda meseta y se mostraba ágil, liviano en el buen sentido. Pero el QPR nunca había dejado de presionar, por lo que esta mejoría no podía traducirse en un dominio abrumador como si lo hacía en otros años. Vértigo y audacia, esa era la fórmula del local que no se conformaba con el punto pues sabía que este partido podía ser suyo. A los 61' Barton empezó su show: pase perfecto desde casi la mitad de la cancha para Austin que le ganó la espalda a Clichy y centró para Zamora. Fernando, ya bien metido adelante de los centrales, salvó como solía hacerlo en el Porto hace poco tiempo. Otro pase de Barton, esta vez para Doug, cuyo centro encontró a Vargas. Su volea se fue ancha, pero el trámite era controlado otra vez por el QPR que otra vez sometía a un equipo demasiado ciclotímico. Pellegrini mandó a la cancha a Dzeko en ligar de Fernandinho para armar un extrañamente ofensivo 4-4-2, pero este impulso le duraría más bien poco. Barton seguía haciendo lo suyo: pase preciso al área para Vargas que controla pero no logra darle de lleno a una nueva volea. Dzeko debió salir a los cinco minutos de haber ingresado por una lesión e ingresó Lampard - de muy buena temporada, volviendo de una molestia que lo tuvo unos partidos fuera- para armar de nuevo el 4-2-3-1.


Milner por Nasri fue el último cambio para los Citizens. No variaba el esquema pero el recambio de piernas era necesario, algo bien leído y ejecutado por Pellegrini pues el polifuncional mediocampista es capaz de romper con cualquier defensa y hacer un ida y vuelta constante casi sin desgastarse. A los 75' Barton robó con tenacidad el balón y tocó para Vargas que abrió para Austin. El 9 levantó la cabeza y vió a Zamora entrando como un tren. Demichelis lo perdió y en el intento de despejar el centro al corazón del área, la metió en su propia valla. Un 2-1 lógico, que se ajustaba a lo que estaba sucediendo. El tercer bajón del visitante estaba siendo demasiado extenso y no había señales de que la cosa fuese a cambiar. Pero a los 77' salió de su siesta: Bartón cometió su único error y cabeceó pesimo para atrás, habilitando a Agüero que eludió a Green y tocó al gol. Doug llegó con tiempo de sobra para sacarla, pero era el primer aviso. En 79' Vargas realizó una media chilena hermosa que se fue besando el palo y que dejaba con vida a los celestes que en ataque estaban un poco más finos pero en defensa eran un colador. Navas armó una buena jugada y su centro para Milner culminó con su testazo despejado en la línea. El rebote fue de Touré que forzó una estirada quirúrgica de Green para evitar que todo vuelva a tablas. Milner lo tuvo nuevamente al poco tiempo y fue tapado por Barton. Acto seguido, Sagna remató de lejos cruzado y vaya uno a saber por qué no entró. El Manchester City había elegido exponerse por completo en defensa y pararse tras líneas enemigas con todos sus jugadores. Un vendaval se había desatado, sin ideas ni prolijidad, pero con una intensidad apabullante ante la necesidad de al menos salvar la ropa. 


Y a los 82', Agüero volvió a dar la cara. Perfección es como se le debe llamar al pase de Touré desde la mitad de la cancha, control digno de un mago del Kun y luego pura poesía: amago a Green, quiebre de cintura que hace pasar a 3 defensores de largo y empujón de zurda. Un 2-2 injusto, demasiado castigo para el Queens Park Rangers que hizo más que méritos para llevarse los tres puntos durante todo el encuentro. Ni el empate ni el recuerdo del 2-3 en los minutos finales - tras ir 2-1 todo el partido- reciente contra el Liverpool, amilanaron a los de Redknapp que siguieron presionando y jugando un muy sólido y vistoso fútbol hasta el pitazo final. Acorraló al poderoso y millonario Manchester City contra su arco en los minutos finales y lo tuvo con un cabezazo de Vargas que se fue apenas ancho. Loftus Road despidió a su equipo con aplausos de pie, pues habían sido mejores que el actual campeón y por varios kilos. Sin salir a defenderse, sin poner a nueve jugadores en su campo y apostar al contragolpe, jugando de igual a igual contra un equipo que verá como despiden a su entrenador si no empieza a mostrar señales de que esto puede revertirse en el corto plazo. 


Todo lo bueno y todo lo muy malo del Manchester City en este intenso partido. Un equipo que parece excesivamente aburguesado en el ámbito local y demasiado acelerado y con andar de principiante en el escenario internacional. Sus jugadores - salvo notorias excepciones como Agüero, Milner, Hart, Navas y Lampard- están rindiendo muy por debajo de lo que se espera de ellos, por lo que las falencias colectivas no pueden ser maquilladas como en temporadas pasadas. La idea está cimentada, pero la irregularidad de sus intérpretes y las mesetas en las que caen continuamente impiden que el salto definitivo pueda ser dado. La buena noticia para el Ingeniero es que Agüero está intratable y que Yaya Touré está volviendo a ser aquel que la hace una temporada se había ganado el aplauso y admiración de todo el universo futbolístico. Tras una dura tragedia personal, está recuperado físicamente y empieza a adueñarse de la pelota, algo que sus compañeros agradecen y mucho. Tal vez esa sea la base para comenzar de nuevo: Hart, Milner, Touré, Agüero y 7 más. El pellejo de Pellegrini depende de como elija y mueva sus fichas de aquí a fin de año.   

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