miércoles, 30 de septiembre de 2015

Boca Juniors 3 - Banfield 0: Un golpe de autoridad ante la revelación del torneo; Muy buen juego para empezar a festejar



Boca Juniors llegaba al choque con Banfield con una ventaja de un punto sobre un San Lorenzo que apenas había logrado empatar como visitante ante Tigre. Sabiendo que Rosario Central se había convertido en el tercero en discordia luego de aplastar a Gimnasia de La Plata, el equipo de Arruabarrena tenía la obligación de mostrar buen juego, solidez y contundencia ante uno de los rivales más interesantes del país. El Banfield de Claudio Vivas era una prueba ideal para un Boca que necesitaba dar un golpe sobre la mesa y separarse de sus inmediatos perseguidores. Lo cierto era que en este sprint final, más allá de algunos partidos donde no se jugó del todo bien, el Xeneize logró ser regular en lo que respecta al juego y conseguir victorias importantes que lo mantuvieron en la pelea aún después de caer - sin merecerlo- ante San Lorenzo en la Bombonera hace algunas fechas.
Rodolfo Arruabarrena dispuso de su ya habitual 4-3-1-2 para doblegar a Banfield y dar un paso decisivo hacia un título necesario: Orión; Peruzzi, Cata Díaz, Tobio, Monzón; Bentancur, Erbes, Colazo; Lodeiro; Calleri y Tevez. Colazo nuevamente en el mediocampo, tras el experimento fallido contra Defensa y Justicia, pero ahora con la intención de que se ocupase sobre todo de la salida y la recuperación antes que de las subidas. Claudio Vivas plantó un equipo muy diferente desde lo táctico a lo que suele presentar cada fin de semana: Bologna; Bianchi Arce, Domingo, Vittor; Yeri, Rossi, Civelli, Cazares; Erviti; Cuero y Gio Simeone. La idea era - como en aquel choque de la Copa Argentina, con Almeyda como entrenador- utilizar a Domingo como central y que las bandas quedase para Yeri y Cazares. Un equipo ancho y compacto en el retroceso con el acople de Erviti y de Cuero.

El problema fue que apenas iniciado el partido, el plan de Vivas se desbarató por completo. Quedó en claro que su obsesión por ganar la batalla física y futbolística en el mediocampo le había quitado toda esencia y virtud a un muy buen equipo como este Banfield. En la primera jugada, Tevez abrió con Calleri y el delantero buscó a Lodeiro por el medio del área, anticipándolo Bologna para hacer respirar a sus defensores. 

Sin presión alta, Banfield se limitaba a armar un 3-5-2 muy desorganizado y que encima no tenía la pelota. Boca se sintió muy cómodo desde el primer minuto y salió a imponer condiciones ante un rival que quedó contra su arco demasiado pronto. Calleri desperdició su primer pase gol de la tarde, con un centro malo para un Tevez que ingresaba solo por el centro del área. Los de Vivas trataban de ocupar todos los espacios posibles antes que de jugar y en su intento dejaban muchos espacios, pues marcando al hombre permitían que los volantes y delanteros de Boca ganasen en volumen en todo el campo de juego. 

A los apenas 3' estalló La Bombonera: el local salió jugando desde su área, con mucha paciencia y subiendo la intensidad a medida que ganaba metros en la cancha. Calleri abrió con Bentancur en 3/4, fue a buscar un centro preciso que terminó en una media tijera fallida suya y Peruzzi madrugó a todos los marcadores del rival y entró solo por el área chica para reventar el arco. Un 1-0 merecido que terminó de agigantar a Boca y dejó a Banfield con la rodilla en el suelo. 


Boca siguió presionando muy alto sobre la salida de Banfield y con muy buena circulación en el mediocampo. Paciente y vertical, con los laterales muy activos e incisivos en ataque. Estaba bastante claro que la marca personal de Domingo a Tevez no surtía ningún efecto, pues el 10 de Boca ganó sin problemas en todos los sectores de la cancha a donde el volante lo persiguió inútilmente. Cuero, Cazares y Simeone estaban muy aislados, pero Vivas no reaccionaba y solo pedía que agarrasen la pelota, algo que con un esquema táctico pensado para cubrir y no para jugar es prácticamente imposible. Y más aún si el rival se encuentra en una gran tarde, jugando mucho mejor y arriba en el marcador.

Boca tenía a Banfield en su propio campo, sin dejarlo respirar ni por un segundo. La labor de Bentancur sobresalía, muy sólido en la contención y preciso a la hora de juntarse con Lodeiro para armar juego. Los tres jugadores más adelantados estaban con mucha movilidad, sobre todo Tevez y Calleri - Lodeiro entró poco en el circuito de juego en este comienzo letal-, generando espacios y dando opciones a los pasadores con sus diagonales y piques cortos. Otra cosa en la que fallaba Banfield era la contención de los laterales, que tenían dos autopistas para ir y venir sin parar en un despliegue sensacional. Como estaba previsto, los tres volantes eran interiores y los encargados de hacer ancho al equipo eran Monzón y Peruzzi. 

Muy tibio lo de Banfield, apenas algo de Cuero, pero entre el Cata Díaz y Tobio tenía más que controlados los pelotazos que cada tanto caían sobre su posición y alguna que otra corrida del talentoso colombiano. Muchos espacios para Boca y una contra que casi fue letal: Calleri dirigió muy bien hasta que llegó la hora de dar el pase, uno que fue malo para un Tevez incómodo y la jugada se diluyó en un offside del nueve.

Cuero desbordó muy bien por primera vez y su centro para Simeone estuvo cerca de terminar en gol. Bien marcado por el Cata, el delantero no pudo cabecear con precisión y la pelota salió ancha. Boca seguía manejando la pelota y lastimando siempre a un rival desordenado, que asomaba la cabeza cada tanto de la mano de Cazares y Cuero en el mano a mano. El Cata Díaz dió una lección de como debe jugar un central, controlando a tres jugadores veloces - sobre todo a Simeone, que era exclusiva responsabilidad suya- con muy buen uso del cuerpo y de los cruces abajo. 


Boca no dejó de presionar, apabullando con muy buen juego - prolijo y veloz- y una vocación ofensiva que no se basó, después de tanto tiempo, en el vértigo ciego que durante tantos partidos caracterizó a este equipo de Arruabarrena. Mientras tanto, Banfield apostaba al contragolpe pero sin poder superar la muy buena marca de un rival que esta vez asumió riesgos con mucha inteligencia. 

Tevez encaró por el medio y habilitó en cortada a Lodeiro dentro del área y el uruguayo sacó un zurdazo con mucha potencia. Estuvo cerca de aumentar la diferencia, pero Bologna lo atoró a la perfección y le sacó lo que era el segundo gol del partido. En la jugada siguiente, Calleri recibió un buen pase de Tevez por la banda y su disparo salió demasiado alto. Boca tenía los espacios y también la velocidad, la cantidad y la dinámica para sacarle jugo a esta situación. 

Vivas realizó el primer cambio táctico y confundió aún más a su equipo: Simeone a la derecha, Cuero a la izquierda y Cazares como falso 9. Erviti pasó a jugar un poco más atrás y después de todas estas órdenes, el mediocampo siguió siendo un desastre. Los volantes y laterales de Boca no perdieron todos los espacios que venían teniendo y continuaron pasando al ataque sin parar. 

De a poco, el local comenzó a perder precisión pero no por ello dejó de presionar y de tener la pelota. Tevez rompió la monotonía ganándole de nuevo a Domingo sobre la banda, recortando al centro y su disparo salió bastante alto. El rol del volante central no dejaba de sorprender, pues como marcador de Tevez y tercer central al mismo tiempo, siempre desarmaba a la defensa y al centro del campo a la vez. Calleri volvió a comandar un contragolpe, pero en lugar de entregarle la pelota a un Tevez que picaba solo por la izquierda, se la pasó a un Lodeiro incómodo que terminó perdiendo con Bologna. 

La labor de Tevez era algo a destacar: rompiendo por todo el frente de ataque, asistiendo y rematando seguido, y el primero en ayudar en el retroceso. Una labor impecable de Carlitos tanto en lo ofensivo como en lo defensivo, una aplicación táctica notable. Banfield repuntó en los minutos finales del primer tiempo, pero su falencia era el medio: Rossi estaba muy solo y no tenía apoyos, por lo que perdía siempre con el trío de volantes de Boca. 

Vittor tocó con Simeone dentro del área y el Cata Díaz se lo comió con mucho oficio y jerarquía frente a su arco. Una labor postural impresionante del central del Xeneize en este primer tiempo. Los de Vivas mostraron un poco más de ambición, con mayor posesión del balón y presión más alta, armando el 4-3-3 de siempre. Cazares buscó a Yeri por el medio y su disparo por lo bajo encontró a un Orión muy sólido.


Para los segundos 45', Vivas realizó un tercer cambio táctico: 3-4-1-2 con Civelli como tercer central, Domingo al doble pivote y Erviti como enganche nuevamente. Confuso, pero este parecía ser el esquema ideal para tratar de empatar un partido que inexplicablemente estaba abierto todavía. Boca tardó poco en generar peligro: una gran jugada por el costado derivó en Bentancur, que dejó solo a Lodeiro y el violento remate del uruguayo obligó a Bologna a esforzarse al máximo para mantener con vida a los suyos.

Gio Simeone había perdido la tarde contra el Cata sin duda alguna, ya no gravitaba en absoluto hacía muchos minutos. Cazares y Cuero estaban algo más movedizos y Yeri mucho más suelto por su costado. La pelota seguía siendo igualmente de Boca, que estaba plantado en campo rival, decidido a terminar con el partido. Lodeiro creció mucho en el segundo tiempo, muy metido en el circuito de juego y armando una sociedad óptima con Tevez.

Monzón rompió una vez más por la banda, Tevez recibió de él a espaldas de su marcador, aguantó y habilitó a Lodeiro en vertical. Cara a cara con Bologna, el enganche volvió a perder su oportunidad y la ventaja siguió siendo solo de un gol. Una combinación entre Lodeiro, Tevez y Bentancur culminó con un bombazo del pibe que el portero de Banfield despejó como pudo. El Apache capturó el rebote pero su disparo se desvió en un rival y salió pegado al palo. De inmediato, el número diez tocó con Calleri que, tras ganar por la derecha, sacó un latigazo cruzado que Bologna tapó y terminó impactando en el parante. 

En el inicio de la jugada, Yeri le entró muy duro abajo a Lodeiro y se ganó se segunda amarilla. Banfield perdía un jugador clave en su esquema precario y Tevez no perdió tiempo: sacó a pasear de nuevo a Domingo y su violento disparo fue tapado en el borde del área por Civelli. Los del Vasco seguían jugando muy bien y exhibiendo mucha disciplina táctica, acoplado a la perfección el equipo. Carlitos dejó por enésima vez solo a Lodeiro ante Bologna pero el tiro cruzado no logró vencer a un elástico arquero. 


Y en ese tiro de esquina se terminó todo: Lodeiro ejecutó muy bien, Monzón no llegó a empujar la pelota y Calleri superó a Civelli para poner el 2-0 con un disparo a quemarropa. Cazares y Cuero siguieron chocando en 3/4 con la defensa de Boca y Vivas quemó las naves: Viatri por Simeone y Bettini tomó el lugar de un inerte Erviti. La pelota era del local y el trabajo de presión del equipo de Arruabarrena era tan intenso y ordenado como si el partido recién hubiese comenzado. 

Cuero ganó cerca del área y su latigazo cruzado salió demasiado desviado. El colombiano no logró brillar en La Bombonera, controlado por Peruzzi, Monzón y Tobio según mandase la ocasión. Cristaldo ingresó a jugar unos minutos en lugar de Colazo y Banfield siguió mirando el partido tras unos buenos primeros minutos en el segundo tiempo, donde pareció que iba a plantearle batalla a un muy buen Boca.

Tobió jugó largo, Tevez peinó y Calleri encaró a Bianchi Arce hacia la banda. Esperó al momento justo y habilitó muy bien a Tevez que solo tuvo que empujarla para poner un 3-0 que cerró con broche de oro una tarde perfecta. Chávez entró por Carlitos, que se llevó la gran ovación de la jornada y el pibe Bentancur se ganó sus aplausos de pie cuando Fuenzalida ingresó por él. Hubo una chance más para Boca, pero Lodeiro volvió a fallar con un disparo ancho sin marca tras pase de Fuenzalida.


El partido terminó y Boca se sintió más puntero que nunca. Cuatro puntos por encima de San Lorenzo y seis por sobre Rosario Central, que para colmo chocan en la fecha que viene. Boca demostró jerarquía y muy buen juego en el momento justo y ante un rival que llegaba con muchas armas como para hacer peligrar el liderazgo. Más allá de que Arruabarrena no ha logrado imprimirle por completo en estilo que pretende al equipo, está claro que las ideas base están bien asentadas. Hay conceptos que son intocables y si hay algo que este Boca nunca perdió fue la vocación ofensiva. Contra Banfield pudo equilibrar su habitual vértigo y lograr que el equipo se acople muy bien a la hora de cubrir espacios y retroceder. Arriesgó pero sin regalar nada, con todos los detalles pensados, sin llegar al extremo de Vivas que por mirar más la pizarra que el césped desintegró a un Banfield que sabe jugar y muy bien. Carlos Tevez consolidó nuevamente su liderazgo dentro y fuera de la cancha, mostró el altísimo nivel habitual y a pesar de venir con el físico destruido seguirá siendo titular hasta que todos los torneos terminen. Volvió para ser campeón y vaya que está cerca de lograrlo. Un elogio enorme también le corresponde al entrenador, que a pesar de haber tomado - como cualquier ser humano- algunas malas decisiones en el ciclo, se convirtió en el DT con mejor promedio de la historia de Boca Juniors, logro impresionante con una carrera tan corta. Le falta el título para consolidar el proyecto y poder trabajar con mucha más tranquilidad de cara a un 2016 que ya no parece tan oscuro como hasta hace unos 4 meses atrás. Repetir este nivel contra Crucero del Norte como local en la fecha que viene y encarar los tres partidos que restan con la misma actitud y jerarquía. Apuntes para un cierre de temporada que promete ser apasionante.






viernes, 18 de septiembre de 2015

Barcelona 2 - Atlético de Madrid 1: Una nueva victoria de la mano de la MSN; Cuando no hay mucho juego, están las estrellas



Con Lionel Messi en el banquillo - el reciente nacimiento de su segundo hijo le impidió entrenar con normalidad en la semana-, el Barcelona se enfrentaba en el Vicente Calderón a un Atlético de Madrid que también llegaba invicto a esta tercera fecha de la LFP. Los dos entrenadores se mostraron confiados y respetuosos en las horas previas, sabiendo que el equipo que estaba enfrente bien podía traerles varios dolores de cabeza. El Aleti mantiene su estilo aguerrido y contragolpeador impregnado por el Cholo Simeone y a pesar de sus muy buenas nuevas incorporaciones no lo ha cambiado por el momento. El que sigue con problemas, a pesar del Triplete de la pasada 14/15, es Luis Enrique que ha encontrado la manera de hacer funcionar a sus tres delanteros y a Rakitic (lo de Iniesta y Busquets es silencioso como siempre pero también más intermitente ya a esta altura), pero que no consigue dar con una defensa sólida ni con un mediocampo que compense esa falencia. Del juego ni hablar, pues todo se reduce a los raptos individuales de los tres arietes y el dueto Iniesta-Rakitic y a las sociedades que se puedan dar entre ellos en esos momentos. Por lo demás, es un equipo que tiene la pelota pero que abusa del juego por las bandas y que no muestra nada del virtuosismo que sus fanáticos y jugadores blanden desde lo discursivo con ese escudo (oxidado, pues no es lo que supo ser) llamado La Masia.

El Cholo Simeone dispuso el siguiente once: Oblak; Filipe Luis, Godín, Giménez, Juanfran; Griezmann, Gabi, Tiago, Koke; Oliver; Fernando Torres. Un 4-4-2 que se suele convertir en un 4-2-3-1 con Gabi y Tiago como doble pivote y Torres como delantero punta. Luis Enrique dispuso este equipo: Ter Stegen; Jordi Alba, Mascherano, Vermaelen, Sergi Roberto; Iniesta, Busquets, Rakitic; Rafinha, Suarez y Neymar. Su clásico 4-3-3 inamovible, algo que demuestra que es un fiel alumno de La Masia - al menos en lo estructural-, con Rafinha nuevamente dispuesto como delantero pero con una función defensiva clara que torna al esquema en fase defensiva en un 4-4-2 inédito para el club.


La primera mitad comenzó con el Aleti presionando bien alto, con sus laterales desplegados y tratando de pasar por encima al Barcelona. Oliver se plantó velozmente como enlace y todo el fútbol de su equipo pasó por sus pies. El Ñiño Torres se ubicó rápidamente como referencia para hacer salir a los centrales del fondo. Pero la primera de riesgo fue para el visitante: Rakitic rompió por la banda a pura gambeta y Godin llegó justo al cruce para evitar un centro peligroso. 

Los de Luis Enrique eran profundos, con un Rakitic suelto que se sumaba como cuarto delantero en todos los ataques. La presión del Aleti era eficiente, obligando a que los volantes del rival soltasen la pelota bien rápido y cometiesen errores poco habituales en ellos. Neymar abrió con Roberto, centro al área y un defensor despeja a tiempo. El Barcelona salía en velocidad desde el mediocampo, usando las bandas pero esta vez sin que sean el fin sino un recurso más.

Griezmann y Torres armaron una gran jugada en velocidad a un toque desde el mediocampo, pero Mascherano logró cubrir bien al nueve y Ter Stegen pudo hacerse de la pelota. Si bien el Barcelona ya había perdido intensidad, el Aleti se mostró demasiado mezquino, aguantando con todos los volantes en su campo para salir de contragolpe. La pelota obviamente era toda del Barcelona, pero esto no es novedad cuando enfrente está el equipo de Simeone que prescinde de ella adrede durante la mayoría del partido.


Las jugadas al límite que Griezmann y Oliver estuvieron a punto de aprovechar con su velocidad son la evidencia de que ese estilo cuaja a la perfección en este equipo. Rakitic lo tuvo mano a mano ante Oblak pero el portero le ganó el duelo sosteniendo el primer palo para no darle ángulo. De a poco el que comenzó a presionar mejor fue el visitante, recuperando muy velozmente la pelota en el centro de la cancha. Una buena corrida de Suárez por la banda terminó en un centro que Rafinha estuvo muy cerca de conectar.

El Aleti respondió con un robo de Griezmann a los 17' que dejó a la defensa a contrapierna, habilitación para Torres y Ter Stegen pudo rozar la pelota para evitar el primer gol del partido. Los de Simeone estaban en su elemento, trabando el mediocampo y atacando por ráfagas. El Barcelona se manejaba con un poco más de tranquilidad, pero sin mucha profundidad. Rafinha peinó un tiro de esquina de Rakitic y Suárez entró solo por detrás para gritar su gol, pero el travesaño hizo que se lo atragantase de manera increíble. 

Luis Enrique estaba mostrando inteligencia a la hora del planteo, pues había llenado de gente el mediocampo como pocas veces y logrado salir con velocidad de la mano de sus exteriores. Oliver buscó a Juanfrán por la banda y el centro de este encontró a Filipe Luis que remató bastante desviado. El primer cambio de la tarde/noche llegó tras la nueva lesión de Vermaelen. Mathieu tomó su lugar en la zaga central de los catalanes. Para sorpresa de muchos, los dos equipos estaban muy sólidos en el retroceso, macizos e infranqueables el uno para el otro. 


El Aleti buscaba marcar en zona, tratando de ganar en volumen cada vez que un jugador del Barcelona recibía en el mediocampo. Pero la realidad era que el rival jugaba mejor, lo presionaba con mayor eficacia y no lo dejaba salir de su arco. Tras una buena jugada colectiva del Aleti, el Barcelona recuperó la pelota y salió bien largo con Suárez. El uruguayo pivoteó y habilitó a Neymar que por el medio hizo pasar a Godín y a Juanfrán pero no pudo con un sensacional Gimenez que lo barrió en el momento indicado. 

Sergi Roberto fue el receptor de otro buen tiro de esquina de Rakitic, pero su remate salió muy desviado como para preocupar a Oblak. Notable que el Barcelona estuviese superando en la materia "pelota parada" al equipo que mejor la sabe ejecutar tanto en ataque como en defensa. Otra cuestión para remarcar era la labor de Godín y Gimenez, la mejor dupla de centrales del mundo, dejando que Suárez y Neymar recibiesen de espaldas y ganándoles con el cuerpo, con un concepto posicional muy bueno.

Gabi frenó a Roberto y buscó a Griezmann que comenzó una de sus habituales carreras pero su centro fue enviado al tiro de esquina por un inteligente Mathieu que nunca lo perdió de vista. El partido, cerrrando la primera parte, era dinámico y entretenido. Golpe por golpe, cada vez más abierto con mayor cantidad de situaciones netas y de posesión de parte del Barcelona. Torres lanzó un buen centro desde el vértice del área pero nadie pudo rematarlo, siendo Roberto el salvador de su equipo con un buen cruce. Koke ejecutó pésimo un tiro libre en el mediocampo y le regaló un contraataque fenomenal al Barcelona, anulado por Godín y Gimenez que se recuperaron con velocidad supersónica.


Los segundos 45' iniciaron con una mala salida del Barcelona y un remate cruzado de Oliver que hizo temblar a Ter Stegen. Una advertencia de que un error no sería perdonado por el siempre eficiente y aguerrido equipo de Simeone. Tiago filtró una gran pelota para Torres, que enganchó y lanzó un centro que dió en la mano de Mascherano. El árbitro en un grosero error miró para otro lado y no sancionó el correspondiente penal. 

Los caminos se cerraron bruscamente para un Barcelona aturdido, merced de un trabajo de presión fenomenal del Aleti. Tras una recuperación en el medio, Griezmann aguantó de espaldas y habilitó al Ñiño Torres que ante Ter Stegen no falló y puso el 1-0 con un remate cruzado a los 52'. El equipo de Luis Enrique había vuelto a la normalidad: pésimo en lo defensivo y el retroceso, algo que se repite desde hace mucho tiempo (y más con Luis Enrique en el banquillo). El Aleti, oportuno y voraz, ya mucho mejor en lo físico y en lo táctico que su contrincante.


Pero los dólares y los grandes jugadores nunca fallan: Neymar tomó un tiro libre en perfecta posición y lo clavó en el ángulo con maestría. Un crack de dimensiones imposibles de medir, un golazo para el 1-1 en el momento más oscuro. Iniesta era lo mejor de un Barcelona apagado, situado en línea de golpeo para buscar el pase filtrado que dejase a los delanteros de cara al gol. 

Lucho analizó la situación y puso sobre la mesa su mejor carta: Messi por Rakitic, para ganarlo con la chispa y velocidad del astro en los metros finales. El Cholo respondió con el ingreso de Ferreira-Carrasco por un agotado Oliver, dándole mayor velocidad y manejo de balón a los suyos. El visitante se recompuso y comenzó a abrir de nuevo la cancha, con un Sergi Roberto en un nivel alto. Iniesta conectó con Messi dentro del área pero Oblak anticipó al argentino con velocidad.

Jackson Martínez tomó el lugar de Torres para ganar profundidad en ataque. Messi y Suárez armaron una gran pared y Gimenez cortó con mucho oficio lo que podría haber sido el gol de la victoria. Pero el mejor jugador del mundo estaba imparable: tras una buena combinación entre él y Rafinha, Suárez quedó en buena posición pero su disparo salió muy ancho. 


Messi dejó solo a Neymar con un toque sensacional y el brasileño venció a Oblak pero no a Godín sobre la línea. La pelota impactó en la mano del central, pero el colegiado decidió compensar y hacer la vista gorda en su segundo gran error del partido. Ya llegando a los 70', el Barcelona superaba con claridad al Aleti merced del plus que le sumó Messi - cuando no, siempre al rescate- con su ingreso y del muy buen nivel de sus dos laderos. Más volumen en el medio con Rafinha en función puramente de marca ahora y muy punzante en ataque. 

Ferreira-Carrasco ingresó muy bien e inquietó con su velocidad y regates a la última línea del Barcelona. Un buen disparo cerca de los 75' obligó a Ter Stegen a ir abajo sin dar rebote. Cuando el local se mostraba más calmo y había logrado tomar control de la pelota, cuando los Culés no eran precisos en 3/4 de cancha, Suárez habilitó a Messi con un pase magistral y el portador de la número 10 cambió de ritmo a la perfección dentro del área y tocó ante un vencido Oblak para poner un 2-1 extraño.

En la jugada siguiente, Messi le devolvió el favor a Suárez y lo dejó solo ante el portero, pero el esloveno respondió con los pies en el primer palo. Luis Enrique mandó la orden de enfriar el partido y Simeone puso en la cancha a Vietto en lugar de Gabi quemando todas las naves. A los 83', una buena construcción por el medio del local terminó en un buen remate de Jackson que el arquero pudo controlar. El blaugrana hizo lo suyo y dosificó el aire, defendiéndose con la pelota en los pies, sin retroceder ni un solo paso.


Messi y Neymar hicieron una pared y el argentino remató muy alto a la carrera. Su ingreso cambió la balanza de un partido muy equilibrado, en el que se repartieron el dominio, las situaciones y los buenos tramos. Los defensores y volantes del Aleti se vieron obligados a realizarle faltas inocuas al diez en el mediocampo, perdiendo así valiosos minutos. Pero la del final fue para los dirigidos por Simeone: un buen centro de Juanfrán que cruzó el área chica y Godín estuvo a un par de centímetros de poder empatar el partido. Un resultado que, viendo el desarrollo total de las acciones, habría sido más que justo. Pero todos sabemos que el Barcelona tiene grandes jugadores y tiene un trío de delanteros que son capaces de rescatarlo del peor de los infiernos. Sí, de lo peor. Hasta de un planteo táctico de Luis Enrique.




jueves, 17 de septiembre de 2015

Boca 1 - River 0: Saber jugar y saber luchar; Todo volvió a la normalidad




Tras una injusta caída contra San Lorenzo en el último minuto, habiendo jugado muy bien y dispuesto de muchas ocasiones para abrir el marcador, Boca Juniors llegaba al Superclásico con muchas urgencias. Para Rodolfo Arruabarrena era un partido bisagra, pues se estaba jugando tanto la punta del campeonato - San Lorenzo había caído con Huracán y despejado el camino- y también su permanencia en el club después de fin de año. Mucho se ha hablado de la ineficacia del entrenador de Boca en los partidos importantes, pero la realidad es que desde su llegada logró imprimirle a Boca un estilo de juego audaz, vistoso y ofensivo y darle un balance positivo en lo que refiere a victorias. Más allá de todo esto, las dos caídas en el plano internacional contra River Plate fueron las que marcaron su ciclo. Partidos en los que Boca no fue superado en lo que refiere al juego sino a la actitud y la manera de planificar el juego antes y durante de esos 135' que jugaron por Copa Sudamericana primero y por la Copa Libertadores en segundo lugar.

Para River Plate, las cosas eran distintas: tras una serie de tres empates con muy mal juego pos obtención de la Libertadores, había logrado vencer por 4 a 1 a Nueva Chicago como visitante en la fecha anterior. Los tres goles de Lucas Alario fueron lo único rescatable de una tarde en la que volvió a jugar mal y a ser superado por un rival inferior desde todo punto de vista, pero completamente ineficaz y sin ese plus individual que lo ayudase a ganar el partido. Habiendo mostrado destellos de aquel muy buen comienzo de ciclo - que en poco tiempo, tras la lesión de Kranevitter, se desinfló y convirtió a su equipo en uno luchador y ordinario-, para Gallardo también era la oportunidad de recuperar el terreno perdido en el torneo local y aspirar a llegar al sprint final con chances concretas. Una derrota significaría el adiós, sin importar que todavía debe un partido.

Los dos entrenadores tuvieron que realizar significativos cambios en sus once iniciales, pues por diversas lesiones y salidas de los clubes no pudieron contar con todos los jugadores titulares. Boca salió con esta formación: Orión; Peruzzi, Tobio, Cata Díaz, Fabián Monzón; Meli, Erbes, Gago, Bentancur; Palacios y Tevez. Un 4-4-2 que podía ser un 4-3-1-2 pero que respondía a lo que se le venía reclamando al Vasco, que era ganar la lucha en el mediocampo. Allí había sido donde River había logrado imponerse en los choques por copa y se necesitaba demostrar que dos o tres patadas no eran suficientes para amedrentar al equipo. River puso el siguiente once: Barovero; Mercado, Mammana, Balanta, Casco; Carlos Sánchez, Kranevitter, Ponzio, Gonzalo Martínez; Mora y Alario. Su habitual 4-4-2 rígido, con el debut de Milton Casco recién llegado y con apenas un par de entrenamientos con el primer equipo. La lesión de Vangioni apuró su situación así como la de Maidana el ingreso de Mammana en la zaga central. En el mediocampo y la delantera, no había modificaciones, por lo que el equipo era casi el ideal para el Muñeco.


Apenas si había comenzado el juego y sucedió algo que cambiaría la dinámica del partido: a los 30 segundos Fernando Gago sintió la rotura en la zona del talón y pidió el cambio. Se fue con lágrimas por el dolor y con el panorama bastante claro. Se había roto el tendón de aquiles y por ello Nicolás Lodeiro aceleró el calentamiento. Tevez tuvo su primera aparición con un buen centro pasado que terminó en una mala salida de Barovero, interpretada por el árbitro Herrera como infracción - algo que no se pudo ver-. El equipo de Arruabarrena se impuso desde el primer minuto, con la pelota en los pies y siendo extremadamente vertical en cada acción. 

Tevez, Palacios y Meli presionaban alto para suplir la ausencia de Gago y finalmente Lodeiro pudo ingresar al campo de juego. Palacios recibió largo tras una muy buena recuperación en el mediocampo, Barovero logró ganarle como líbero pero ante la presión del delantero apenas atinó a mandarla al lateral. Meli y Erbes se juntaron para trabajar en la contención y Lodeiro y Betancurt hicieron lo propio para generar juego y asistir al doble nueve. 

En River, Alario y Mora trataban por todos los medios de bajar alguno de los pelotazos que llegaban cada tantos, pero el local lucía incómodo, impreciso y muy desconectado. La presión de Boca en el medio fue al fin eficiente y el famoso doble cinco agresivo de River no tuvo efecto alguno ni con su marca ni con sus patadas. Bastó con que Tevez se plantase ante el primer patadón de Ponzio para que el en teoría aguerrido volante diese dos pasos hacia atrás y se descontrolase. 

Martínez, intrascendente, perdió una pelota zonza en el medio y el pase frontal encontró a Palacios que con su velocidad se comió a Balanta y habilitó a Tevez. Con pocos espacios y nada de tiempo, Carlitos no pudo ante Barovero pero el rebote le quedó a Lodeiro que reventó el arco con un bombazo salido del alma que silenció al Monumental. Un 1-0 merecido para un Boca mucho más vistoso, agresivo - en el buen sentido, no como enfrente- y dinámico que un River aplastado por las circunstancias.


Ponzio vió la amarilla a los 25' y quedó claro que su estadía en el campo de juego era una cuestión de minutos. Meli llegó como extremo, bien abierto, lanzó un buen centro bajo al primer palo y Balanta salvó con lo justo. Al no poner un delantero de referencia, Arruabarrena le estaba ganando el duelo táctico a Gallardo, pues los centrales del local no se conectaban ni coordinaban para ver quien salía a marcar y quien se quedaba, generando un sinfín de espacios. 

Lodeiro era la otra clave del partido, siempre suelto en 3/4 de cancha y apareciendo como receptor en cada jugada. Intercambió bandas con Palacios constantemente para sorprender a una defensa que no mostró ninguna garantía y jugó al límite. Monzón ingresó por la banda a pura velocidad pero su remate salió apenas ancho ante la mirada de Barovero. De inmediato, Mammana le regaló la pelota a Meli y el volante no pudo habilitar con precisión a un Palacios que entraba solo por el medio para empujarla. 

Ponzio golpeó desde atrás y sin pelota a Erbes, en una combinación de lentitud con pésima actitud - para decirlo de alguna forma- y Herrera miró para el otro lado ante el reclamo de todo Boca. Casco realizó su primera subida con éxito tras minutos de sufrir en defensa y Orión anticipó a Alario con mucha velocidad en el área chica. Tevez buscó en la jugada siguiente a Lodeiro entrelíneas pero Mercado logró evitar una chance neta de gol con una buena barrida. Betancurt capturó el rebote pero salió demasiado alto su remate.

River buscaba ganar metros en el campo de juego, tratando de recuperar la pelota y de abrir la cancha. Pero Boca estaba muy bien plantado en el mediocampo, jugando y luchando en iguales cantidades, algo que se le reclamaba mucho al Vasco Arruabarrena. El Xeneize se impuso en todos los sectores de la cancha en el primer tiempo, reduciendo a un River habitualmente sólido y peleador a un equipo que corrió con anteojeras hacia adelante esperando empatar a los tropezones y pelotazos. Alario siguió siendo el blanco móvil de sus compañeros, hizo lo que pudo con los misiles que le picaban cerca y/o muy lejos ¿Mora? ¿Martínez? Ausentes sin aviso.


Tevez las pidió todas, bajó hasta la mitad de la cancha para pelear cada pelota y pivoteó muy bien a espaldas de los centrales para descargar y picar por el medio. Lodeiro buscó a Palacios tras recibir de Peruzzi y el disparo del joven delantero se fue por arriba del travesaño. Tras jugar una vez más regalado, por encima de las reglas que le caben a todo jugador de carne y hueso, Ponzio dejó su lugar a Lucho González. Segundo partido consecutivo que sale antes de la media hora para no ser expulsado, algo que deja varios interrogantes respecto de sus capacidades para jugar en Primera División (muy discutidas hasta que su show de patadas contra Boca por Sudamericana y Libertadores, con el aval de los árbitros, lo puso en consideración de nuevo), pero este no es el espacio para hablar de esas cuestiones irrelevantes.

River no tenía la pelota y Boca dominaba en base a su presión en todo el campo, el armado de juego con paciencia y la explosión por los costados y/o la búsqueda a espaldas de los centrales con dos laterales incisivos y los volantes y delanteros. Lodeiro marcó el ritmo, escapándose a sus marcadores y rotando de posición sin parar para aparecer por todo el frente de ataque y hacer salir a los 4 defensores. En lo defensivo también fue importante, pues el encargado de no dejar respirar a Kranevitter fue desde el momento en el que pisó la cancha. 

Monzón probó en un tiro libre pero su disparo no inquietó demasiado a Barovero ya sobre el cierre del primer tiempo. Y a los 43' River pudo hilvanar una jugada: Martínez atrajo la marca por la banda, tocó con Lucho y este centró para Alario. Solo en el área chica, el ex Colón de Santa Fe perdió el duelo con Orión que mandó la pelota al córner con muchos reflejos. Los de Gallardo terminaron un poco mejor, con Mora recibiendo de Alario pero siendo anticipado por un veloz Orión. Un par de acercamientos peligrosos fueron suficientes para demostrar que el partido no estaba en absoluto terminado y que la diferencia era muy corta a pesar de la muy buena - y mejor- labor de Boca en los primeros 45' de juego.


La segunda parte comenzó con Peruzzi buscando largo a Palacios. El delantero la perdió y luego Meli logró ganarla, pero la jugada se diluyó frente al arco de Barovero. Boca siguió presionando y River saliendo a los pelotazos, tal cual en los 45' previos. De a poco, River se fue acomodando: gran jugada de Sánchez por la banda tras una pared con Martínez, centro para Alario y Orión se quedó con el duelo una vez más a puro reflejo. Ya era la segunda intervención vital del portero que de a poco iba redimiendo algunos errores recientes.

Tobio lo tuvo de cabeza en un tiro de esquina, pero su cabezazo no fue tan bueno como su salto. El central fue protagonista en la jugada siguiente, cortando un muy buen centro de Sánchez, que empezaba a ganar seguido por la banda. Casco tomó el rebote de sobrepique pero no logró darle dirección al disparo. Las espaldas de Monzón fueron por varios minutos zona franca para los jugadores de River, con el extremo uruguayo como estandarte.

De la mano de un Lucho González lúcido, River tenía sociedades, manejaba la pelota y acorralaba a Boca con intensidad. Un buen centro corto forzó a Orión a una buena salida y Lucho no pudo conectar el rebote con precisión. En esa misma jugada, el volante sintió un tirón y tuvo que salir del campo de juego, dándole otro dolor de cabeza a Gallardo. Tabaré Viudez tomó su lugar y a River le quedó solamente un cambio con mucho por jugar.

Los de Gallardo tenían aún el predominio, pero la precisión a la hora de definir no era lo suyo.Boca mantuvo las líneas unidas en el mediocampo y marcó con tenacidad, pero le costó horrores recuperar el balón en este tramo. El local aprovechaba el mayor volumen en el mediocampo y llenaba las bandas como en los mejores - breves- momentos de este ciclo. El Vasco veía como su equipo iba al límite, apostando al mano a mano riesgoso de siempre pero ahora un poco más afianzado en el retroceso que en partidos previos. Lodeiro ya no era la manija del equipo, Bentancur y Meli no ganaban en velocidad y los delanteros yacían a kilómetros del resto.

Mercado desaprovechó un buen centro de Sánchez y Boca se salvó en 18'. Tevez era la válvula de escape para los de Arruabarrena, aguantando de espaldas la pelota lejos de Orión y abriendo surcos por los costados en soledad. Una nueva pésima salida de Mammana del fondo derivó en Kranevitter salvando ante Palacios lo que era el segundo gol de un Boca que hace rato lucía cómodo en el rol de luchador.


Viudez armó una buena subida por la banda, buscó a Alario que peinó para Martínez y el Pity - en una tarde para el olvido- remató muy alto en vez de abrirla para Casco que entraba solo. Driussi tomó el lugar del ex jugador de Huracán y Chávez ingresó por Palacios para fajarse con los centrales y ganar velocidad en el ida y vuelta por la banda. Para este momento, River ya no circulaba la pelota como en el inicio del segundo tiempo. Buscó solamente por las bandas, a puro vértigo y sin pausa ni ideas. A la carga con anteojeras, sin juego ni sociedades, como en casi todo el ciclo Gallardo donde se impuso la actitud y la velocidad pero no la parte de tratar inteligentemente la pelota.

Tobio volvió a ganar en un tiro de esquina pero su cabezazo salió apenas alto ya en 29'. Sánchez estaba posicionado en el medio ahora, dejándole la banda a Viudez, y así fue como perdió peso en el partido. Su entrenador lo abrió nuevamente, pero la línea de fondo del rival se mostró muy sólida ante los embates desesperados de River. Todo llegaba al área por arriba y sin dirección. La presión de Boca volvió a ser eficiente como en la primera parte y el mediocampo se convirtió en zona de guerra: todo luchado, cero fútbol. Uno que atacaba ciego y sin freno y el otro que lo aguantaba con comodidad e intentaba robar la pelota y salir de contragolpe con sus delanteros.

Tevez siguió mostrando toda su jerarquía, generando infracciones y comiéndose a cada uno de sus marcadores con oficio absoluto. River trasladaba demasiado y buscaba siempre con pelotazos, poco fútbol salvo en esos buenos primeros minutos del segundo tiempo. Monzón fue el otro destacado en Boca durante los 90', sólido en lo defensivo, punzante en ataque y dejando el alma en cada pelota. Fuenzalida ingresó por un agotado Meli, para terminar de anular a Mora en los minutos finales. La jugada del final la tuvo River: Casco cambió de frente, Mora la bajó con un gesto técnico exquisito - lo único que hizo en todo el partido-, hizo pasar al Cata y su centro rasante cruzó toda el área bien controlado por Orión.


El partido se terminó luego de esa jugada y Boca festejó a lo grande ante su eterno rival. Logró ganarle el segundo partido del año por el torneo local y la verdad es que solamente perdió un partido contra River en todo este tramo, más allá de que todos sabemos que las llaves de las copas internacionales no premian estas cuestiones. Para Arruabarrena fue una revancha ya que logró hacer las correcciones necesarias en lo táctico y porque los cambios fueron los necesarios y en el momento justo. Armó un equipo que supo jugar y luchar en iguales cantidades y con un líder como Tevez que peleó todo y le dió otra actitud a un Boca que necesitaba de este triunfo para quedar primero y encarar seis fechas que le pueden volver a dar un título tras un par de años de sequía. El partido se siguió jugando en la semana, con declaraciones de Kranevitter, Gallardo y D'Onófrio mencionando las "copas internacionales" - después de haber pasado más de 20 años hablando de cuantos títulos de cabotaje tienen para contrarrestar el éxito internacional de Boca-, pero aclarando que ellos no están llorando pero que...Bueno, un psicólogo por ahí.






miércoles, 9 de septiembre de 2015

Alemania 3 - Polonia 1: El campeón se renueva y afina de cara a la Euro 2016; Un partido para recordar por mucho tiempo




Ya entrando en las fechas decisivas de la Clasificación a la Eurocopa a jugarse en Francia el año que viene, Alemania y Polonia se enfrentaban en un choque que prometía ser eléctrico. Los polacos detentaban la punta del Grupo D pero los dirigidos por Joachim Löw estaban al acecho y de ganar quedarían en la cima. Mucho se habló de esta Alemania después de su fantástica conquista en la Copa Mundial del año pasado, pues los resultados y el juego exhibidos en los amistosos posteriores y los primeros juegos por los puntos, lejos estuvieron de ser los ideales. Nunca faltan las voces que creen saberlo todo, por lo que no fueron pocos los que tildaron de "mentira" a este histórico (sí, no tengan miedo a ver la realidad) equipo. Con varios referentes como Phillip Lahm retirándose de su labor internacional con el seleccionado y muchos otros atrapados entre el retiro inminente y el superar la franja de los 30 años de edad, el entrenador se vió urgido a comenzar con el tan odiado proceso de renovación generacional. Uno que, por ejemplo, está comenzando Gerardo Martino en la Selección Argentina algo así como con 5 años de retraso como mínimo. Con unas divisiones juveniles llenas de talento, merced del enorme trabajo de la federación alemana desde 2005 hasta el día de la fecha, Löw ha convocado a una gran cantidad de nuevos jugadores - algunos no tan jóvenes, claro está- para acomodar las piezas de cara a los desafíos que se vienen.

Del otro lado estaba una renovada y talentosa selección de Polonia, con Robert Lewandowski - el mejor centrodelantero del mundo sin duda alguna- como estandarte y una generación a la que bien le cabría el mote de "Oro". Puntera de su grupo, jugando muy bien a cada partido y con el pase a la máxima competencia europea a nivel de selecciones casi en el bolsillo. 

Joachim Löw plantó un 4-2-3-1 mentiroso, algo que explicaremos en profundidad durante el análisis: Neuer; Hector, Hummels, Boateng, Emre Can; Toni Kroos, Bastian Schweinsteinger; Bellarabi, Özil, Müller; Götze. En el equipo polaco, Adam Lawalka dispuso de un clásico 4-4-2 bastante más rígido que el de su colega alemán en lo referido a esquemas tácticos: Fabiansky; Piszczek, Szukala, Glik, Rybus; Maczynski, Jodlowiec, Krychowiak, Grosicki; Milik y Lewandowski.


Los primeros minutos de juego tuvieron a una Alemania dominadora de las acciones merced de una posesión casi absoluta y eficiente al mismo tiempo. Con mucha paciencia, los dirigidos por Löw lograron que su rival diese unos pasos al frente para sorprenderlo con pases a espaldas de los centrales. Boatenga habilitó con un pelotazo cruzado a Götze, este la bajó y Bellarabi de frente al arco disparó demasiado mordido como para preocupar al portero.

La presión en el medio ejercida por los volantes alemanes era muy buena y lograba que el equipo pudiese recuperar y salir con la misma velocidad. Müller y Götze rotaron posiciones constantemente, en un automatismo que confundía a la defensa polaca: uno se abría y el otro se cerraba para recibir, sin importar por que costado fuese la jugada. Solo 11' tardó una voraz Alemania en abrir el marcador: Schweinsteinger cambió muy bien de lado para Özil, que buscó entrelíneas a Hector por la banda. El lateral hizo una magnífica pared con Bellarabi y lanzó un centro que Müller remató solo bajo el arco. Un 1-0 justo, pues Polonia hasta allí se había limitado a apretar las dos líneas de cuatro y a buscar tibiamente a Lewandowski con pelotazos.

De a poco los de Lawalka se adelantaron en la cancha y así lograron su primera llegada: corrida de Rybus por la banda, centro punzante y Lewandowski no llegó a empujarla sobre la línea. Fueron cinco minutos de asedio polaco, con transiciones veloces y a un toque, sin perder tiempo en la elaboración pausada. Grosicki lo tuvo con un remate bajo pero Neuer le ahogó el grito con mucha tranquilidad.

En el peor momento de Alemania, todo pareció terminar: Müller peleó una pelota suelta, se la dejó a Özil que tocó corto con Götze y el delantero del Bayern Munich hizo todo lo demás. Encaró por la banda hacia el centro, cambió el ritmo a la perfección y disparó con mucha calidad al primer palo para decretar un 2-0 casi definitivo. Más allá de la mejoría de Polonia, el campeón del mundo era claramente superior y este gol era un premio a su buen juego y a su contundencia.


Müller lo tuvo tras una buena pared con Götze pero su remate salió muy ancho. Löw veía como su equipo estaba nuevamente cómodo en el campo de juego luego de anotar el gol que puso punto final al buen momento de Polonia, que nuevamente se recostaba cerca de Fabiansky y dependía de lo que hiciesen Grosicki, Krychowiak y Lewandowski arriba. Kroos y Schweinsteinger manejaron el mediocampo sin mayores problemas y Bellarabi mostró todas sus cualidades moviéndose sin parar por todo el frente de ataque y distribuyendo con criterio la pelota.

Hummels lo tuvo tras un tiro de esquina a los 23' pero su cabezazo salió apenas alto. Alemania ganaba también la batalla táctica, monopolizando la pelota y rotando posiciones en todo el campo de juego. Las transiciones en ataque y en defensa eran eficaces y las llegadas al arco rival se producían en pocos pases. Can y Hector eran los dos extremos reales del equipo y Schweinsteinger el mediocentro que se convertía en el tercer central en cada jugada ofensiva.

Grosicki tuvo la posibilidad de descontar, pero en lugar de abrir la pelota para Jodlowieck en una contra supersónica, decidió ir por el medio. Se enredó y terminó comido por un sólido Hummels. Krychowiak probó al arco tras un centro forzado de Grosicki pero la pelota llegó mansa a las manos de Neuer en 30'. Bellarabi habilitó a Müller con un gran pase largo, pero el delantero fue cortado justo cuando ingresaba al área.

La facilidad con la que llegaba Alemania era espeluznante, todo en velocidad, casi de manera automática y sin dejar salir a Polonia de su propia área. Götze, Bellarabi, Özil y Müller estaban plantados en 3/4 de cancha y no dejaban de martillar. Lo tuvo el autor del primer gol con una disparo, previa combinación con Götze, pero Fabiansky pudo ganarle el duelo.

Pero el fútbol es la dinámica de lo impensado: Krychowiak abrió muy bien para Grosicki en un gran contragolpe a espaldas de un Can bastante lento, centro perfecto para Lewandowski y el punta no perdonó con un cabezazo inatajable a quemarropa. Un 2-1 inesperado pero que marcaba los mínimos errores de Alemania, que no tuvo el mejor de los retrocesos en esta ocasión particular.


En la jugada siguiente, Grosicki le ganó nuevamente a Can por le costado y su centro terminó siendo un remate al arco que rozó el travesaño. Piszczek salió lesionado y en su lugar ingresó Olkowski en el lado de Polonia. En 43' el partido por primera vez bajó su ritmo, con ambos equipos regulando el aire y esperando a que los espacios se abran frente a sí. Los de Lawalka estaban mucho mejor ahora, con mayor posesión y vocación ofensiva ante una Alemania que de a poco se iba recuperando del golpe.

Neuer se equivocó en una salida con los pies y Maczynski habilitó de primera a Lewandowski que solo ante el portero realizó un auténtico fusilamiento. La respuesta del alemán fue impresionante, lo inverso de su error segundos antes, y el resultado no se movió. De ese córner, Lewandowski ganó arriba y Götze con mucha oportunidad salvó sobre la línea lo que hubiese sido el empate de Polonia.


Al inicio de los segundos 45', Polonia no perdió tiempo y salió a presionar alto, tratando de ahogar al rival y forzarlo al pelotazo frontal. Pero los de Löw no en vano son los mejores del mundo: salida con mucha paciencia, circulación óptima más dinámica posicional, y pase de Özil para Müller que estuvo cerca de poder girar en la medialuna del área.

Krychowiak se vistió de salvador ante un remate potente de Bellarabi dentro del área luego de un pésimo rechazo de uno de sus compañeros. Lewandowski respondió con un disparo mordido, pero que significó un llamado de atención pues el cambio de frente que lo habilitó tomó mal parada a la línea de fondo alemana. Löw vió que su escuadra no tenía el mismo ritmo que en el primer tiempo y envió a la cancha a Gundogan por un cansado Bellarabi. El volante del Dortmund quedó como armador y Götze y Özil se adueñaron de las bandas.

En medio de un partido que decayó en ritmo e intensidad, una jugada de Alemania reinició todo: Can le abrió el espacio a Gundogan y solo Krychowiak con una barrida fenomenal se constituyó como la barrera final antes de un centro atrás que habría sido letal. Gundogan combinó con Özil en el medio, pase cruzado del armador del Arsenal para Götze y el delantero remató al palo ante la salida desesperada de Fabiansky. Milagro en el arco de Polonia y el partido seguía vivo en 60'.

Özil centró para Götze, pero este no pudo rematar ante el arco vacío, por lo que inexplicablemente Polonia siguió viva un rato más. Tantas veces fue perdonado el equipo polaco que no empató por obra de un milagro: centro bajo para Maczynski que remató a quemarropa y Neuer se vistió de salvador con un manotazo impresionante que evitó la caída de su valla. La falla de una Alemania casi perfecta estaba en los pases cortos hacia atrás que realizaban sus volantes y que permitían al rival encontrar a la defensa desconectada del resto del equipo.


Blaszczykowski ingresó por Maczynski en una variante destinada a atacar por el sector de Can, que sin dudas era el punto débil de los alemanes. Quedaba ahora un 4-4-2 más claro, para atacar hasta el final, asumiendo todos los riesgos (tal vez un poco tarde). Lo tuvo Schweinsteinger tras un centro al corazón del área, pero su disparo salió bastante alto luego de que la pelota lo sorprendiese. Blaszczykowski y Grosicki combinaron de inmediato y complicaron en exceso a una línea defensiva que ya estaba demasiado desorganizada y sin tanto apoyo del mediocampo.

Alemania lucía cansada y ya no había más triangulaciones a un toque. Todo era lento y por ende previsible, el dominio existía pero no era para nada abrumador como en los primeros 45'. Gundogan hizo un 1-2 con Müller, abrió con Özil y el enganche sacó un remate furioso que el portero pudo tapar. Müller llegó al rebote pero fue cortado a tiempo por dos rivales y todo siguió igual. Götze lanzó un centro preciso para Hummels y el central cabeceó al gol para chocar contra un Fabiansky magistral sobre la línea.

En 78' los dos equipos intercambiaban golpes sin parar, imprimiéndole dinámica y ritmo al partido una vez más. Polonia sin dudas que cambió la imagen de la primera media hora y con su audacia y talento obligó a los alemanes a recostarse en Neuer durante varios tramos del juego. Pero a los 81' la cortina fue bajada: Götze encaró por la banda, habilitó a Müller por el centro y Fabiansky le tapó su disparo con los pies. Nadie contó con que el mismo Götze iría a buscar el rebote y, madrugando a todos, puso el 3-1 que era ya definitivo.

Peszko entró por Grosicki, de excelente partido, y los de Löw cerraron con tranquilidad un partido desgastante. La floja labor de los dos laterales en el aspecto defensivo fue determinante para la merma en el rendimiento sucedida en el segundo tiempo. Podolski tomó el lugar de Götze, que se llevó unos muy merecidos aplausos, y Fabiansky le sacó un estético remate a Gundogan que estuvo cerca de entrar por detrás suyo.


Esta semana, Alemania venció a Escocia por 3 a 2 como visitante, en un partido que se complicó más de esperado pero que sirvió para confirmar el liderazgo en un grupo complicado. Tras un inicio de temporada más bien lento y con baches en el juego, los dirigidos por Joachim Löw pudieron encontrar el funcionamiento ideal. La Alemania campeona del mundo está de vuelta y evoluciona a cada paso que da, siempre con su idea de base intacta - pero no por ello cerrada en sí misma-. Una advertencia para quienes pensaban que el ciclo había terminado con la obtención de la Copa del Mundo en Brasil. La realidad es que el camino recién está comenzando.








jueves, 3 de septiembre de 2015

L.A Galaxy 5 - New York City F.C 1: El sueño de los Playoffs cada vez más lejano para el NYCFC; ¿Podrá algún equipo detener al Galaxy?



Tal vez se sorprendan por el hecho de que en este blog aparezca un análisis de un partido de la Major League Soccer. Pero la verdad es que es una de las ligas más competitivas y puras que hay en la actualidad, y a quien les escribe, le gusta mucho el estado actual del fútbol en los Estados Unidos. Hay muchos prejuicios que vencer claro está, siendo el más molesto y frecuente de ellos el siguiente: "Los gringos no saben jugar al fútbol como acá en Sudamérica". También podemos sumar otros como: "En los EEUU no hay hinchas, no hay pasión, es todo movida de marketing" o el infaltable "los deportes que siguen allá son el básquet y el baseball", pero vamos a dejarlos de lado para explicar brevemente el crecimiento de la MLS desde su creación en 1993 como una apuesta a futuro antes de la Copa Mundial que se realizó al año siguiente en el país del norte.

Los comienzos fueron promisorios, especialmente por la buena cantidad de equipos que se unieron - 10 en un país poco acostumbrado al soccer- y los varios más que fueron surgiendo en el camino. Tras un breve período con más sombras que luces, que culminó con el último lugar en el Mundial de Francia 1998 de la mano de un equipo compuesto exclusivamente por jugadores de la MLS, algunos cambios en las reglas - que lo hacían similar al fútbol americano- y una victoria legal sobre algunos jugadores sentaron las bases para un futuro competitivo. En el 99' se construyó el primer estadio específico para partidos de fútbol, el Mapfre Stadium del Colombus Crew, y más allá de las pérdidas por más de 250 millones de dólares el cielo comenzó a mostrar algunos claros. Fue la Copa del Mundo del año 2002 la que hizo resurgir a la MLS, con el seleccionado nacional llegando a los Cuartos de Final de la mano de un Donovan imparable. Los clubes comenzaron a vender talentos hechos en sus academias al exterior y se tuvieron que implementar leyes para que estos los puedan retener por un tiempo más antes de que den el salto a Europa. La construcción de nuevos estadios, la llegada de más equipos - que hasta el momento se completó en 2013 con el New York City F.C y el Orlando City- y el arribo de David Beckham en 2007 terminaron de hacer el trabajo. La Regla de Jugadores Designados hizo posible la llegada masiva de estrellas consagradas y de jugadores con cierta experiencia pero con ganas de reinventarse en una liga prometedora. Con ver el nivel de los partidos y escuadras, el involucramiento de los fanáticos - emocional, corpóreo y económico, algo que no pasa en nuestro país donde los clubes están lejos de sus socios-, el estado actual del fútbol a nivel de selecciones (primero con Arena y ahora con Klinsmann, algo impensado hace tan solo 8 o 9 años atrás, en un gran proyecto a largo plazo), alcanza para entender que la MLS como dijo Robbie Keane que milita en el L.A Galaxy hace varios años, "es el lugar para estar hoy día".

El New York City F.C viene teniendo una temporada bastante irregular. Con algunos buenos rendimientos pero con baches demasiado extendidos en su nivel de juego - y con la Regla de Jugadores Designados y el marketing haciendo imposible armar una escuadra competitiva- que lo han dejado relegado en la lucha por llegar a los Playoffs. Todavía no es algo imposible la clasificación a los Playoffs, pero en este partido contra uno de los 3 mejores equipos de la MLS quedó claro que con las llegadas de Frank Lampard, Andrea Pirlo y de Andoni Iraola no alcanza. Tampoco con la constancia y los goles de un crack como David Villa ni el hambre de jugadores como el portero Saunders y los volantes Poku y Diskerud. Su entrenador Jason Kreis paró al siguiente once para jugar en el agobiante calor de Los Ángeles: Saunders; Angelino, Hernández, Facey, Iraola; Pirlo, Jacobson; McNamara, Poku, Diskerud (Mix); David Villa. Un 4-2-3-1 clásico en el equipo celeste con un volante creativo y uno de marca en el círculo central, dos mediapuntas retrasados y uno que se suma al ataque siempre (Poku) y un delantero centro. También hay que agregar a los laterales que en cada ataque pasan a ser una pieza elemental para el NYCFC. Enfrente estaba el poderoso Los Angeles Galaxy de Bruce Arena, quien probablemente sea el mejor entrenador de la historia de los Estados Unidos. El local salió con un 4-4-2 muy flexible: Ricketts; De La Garza, Gonzalez, Leonardo, Rogers; Zardes, Juninho, Gerrard, Lletget; Keane y Gio Dos Santos. El gran peligro para el NYCFC residía en la posibilidad de que la excelente química entre los dos delanteros y los dos volantes centrales se repitiese, todo ello sumado a los muy buenos rendimientos del resto de los jugadores - sobre todo de Zardes y De La Garza- a lo largo de la temporada.


El partido comenzó con el Galaxy tratando de encontrar a espaldas de los centrales a Keane y a Dos Santos. El mediocampo era manejado por el local, anticipando siempre a los volantes rivales. Pero la primera fue para el NYCFC: pase largo de Pirlo para Villa que logró ganar la posición pero su remate salió a las manos del arquero. En poco tiempo, todo pasó a ser un ida y vuelta con transiciones entre ataque y defensa en pocos toques. El Galaxy buscaba la velocidad absoluta y el New York City F.C trataba de manejar un poco más la pelota, buscando romper una sólida línea de cinco defensores con un pase filtrado de Pirlo o de Mix.

Dos Santos dió el presente con una media vuelta en el borde del área que Saunders controló sin problemas. Respondió el visitante con una buena jugada colectiva: taco de Villa para Poku, que encara con espacios pero no ve a McNamara solo a su izquierda. Los defensores lo terminaron comiendo y la pelota salió despejada por la línea de fondo. Pirlo jugó corto ese tiro de esquina, habilitando a Villa que desde el área remató con violencia. Fue cubierto justo por Leonardo y el Galaxy se salvó una vez más.

Pirlo y Villa manejaban los hilos del NYCFC, muy activos los dos, buscando conectarse siempre. El Galaxy en cambio no tenía por ahora actuaciones sobresalientes y no lograba juntar las líneas, quedando demasiado largo. Por el momento aguantaba los embates del contrincante con mucho orden táctico en la fase defensiva y esperaba su momento. Poku tocó con Villa, que controló a la perfección pero fue tapado dos veces en su intento de lanzar un centro. 

McNamara siempre buscaba romper por el costado a pura movilidad, siendo un activo importante para los celestes. Villa lo tuvo a los 15' con un remate sorpresivo desde la banda que Ricketts mandó al tiro de esquina a puro reflejo. El City presionaba sin parar con su también ordenado 4-2-3-1 y por el momento sostenía la supremacía física y táctica. Enfrente, de a poco comenzaron a aparecer Gerrard, Zardes, Juninho y Dos Santos, más allá de que los espacios de momento eran muy pocos.


Mala salida de Pirlo, un horror indigno de su calidad, Juninho lo buscó largo a Zardes y Angelino le salvó la ropa al italiano con una barrida de lujo. Zardes volvió a ser protagonista, ahora con una escapada por el costado, centro atrás y Keane remata solo frente al arco. Facey interpuso la pierna y mantuvo el arco en cero, pero el NYCFC estaba ya con la rodilla en la lona tras un comienzo favorable. 

De la mano del trío Zardes, Gio y Gerrard, el Galaxy había destruido las líneas del City en un par de jugadas. La presión alta del local logró cambiar un partido que hasta hacía pocos minutos era bastante complicado. McNamara y Mix cambiaban constantemente de punta, tratando de sorprender a una defensa que por el momento ni se inmutaba. El NYCFC no manejaba mal la pelota, pero la profundidad ya había desaparecido hace varios minutos. 

Un gran centro de Gerrard para Keane casi termina en gol, pero Hernández le ganó la posición con lo justo. La respuesta llegó con Villa y una buena corrida que fue cortada con mucho oficio por Leonardo. Y en este momento hizo su aparición en el juego Lletget, con una trepada por su costado y una lujosa definición por encima del portero, que logró leer la jugada y sacarla al tiro de esquina. Saunders salió mal en un tiro libre frontal apenas después de esa jugada y la pelota le quedó a Keane, que reventó el travesaño con un bombazo inatajable. Zardes tuvo la oportunidad en el rebote pero la pelota salió ancha.

Pirlo jugaba como mediocentro clásico, muy solo delante de la línea de fondo, en un error táctico del entrenador Kreis. Con su edad y su estado físico, necesita obligatóriamente que haya un volante de marca puro que jamás salga del medio, dejándolo a él ser el eje creativo. De La Garza armó una gran jugada por el costado, centro que Lletget pudo rescatar antes de que salga, amago en una baldosa y Keane cabeceó al gol. El lateral tocó la pelota en la línea prácticamente y le cobraron offside quedando todo anulado.

El NYCFC intentaba de la mano de Villa y McNamara, pero se quedaba solamente en un par de arranques furiosos. De La Garza y Lletget eran clave ya en el partido, abriendo surcos constantemente por los costados y apoyando a los exteriores. Zardes habilitó a Gio Dos Santos, que regateó y disparó a quemarropa para chocar contra un seguro Saunders, que yendo al primer palo evitó una caída que ya era inminente.


A los 36' el dominio total del Galaxy quedó impreso en el marcador: tiro libre rápido de Juninho con Keane, centro perfecto del irlandés y Zardes esta vez no perdonó y puso el 1-0 con una definición simple. El NYCFC reaccionó al instante, con un gran pase de Pirlo para Poku que ganó a pura potencia y cedió al medio para McNamara. El disparo del volante, cayéndose, salió apenas por encima del travesaño.

El Galaxy ahora esperaba con tranquilidad, marcando en escalera ante un City que buscaba por todos los medios irse al descanso con un empate. Gio habilitó a Keane tras un buen desborde pero el irlandés no le pudo dar de lleno ante el arco vacío y Facey llegó para evitar la catástrofe. Lletget volvió a llegar hasta el fondo, centró para Gio y Hernández se lanzó al piso para volver a salvar su valla. 

El local se floreaba tocando en velocidad cerca de la portería de Saunders, rotando posiciones y dejando sin respuestas a la defensa. Keane casi convierte el segundo luego de una habilitación tras un pelotazo largo, pero incomodo terminó rematando a las manos del portero. González pudo aumentar la diferencia con un cabezazo potente, pero el primer tiempo terminó con una ventaja bastante corta para un Galaxy superior.


La segunda mitad empezó con Villa rematando alto tras un avance individual. Los dirigidos por Arena siguieron dominando merced de su gran labor en la presión alta, ganando la batalla física y futbolística. Lletget y Rogers hicieron una buena combinación y Keane culminó la jugada, pero nuevamente vió como su tiro fue bloqueado. El NYCFC ya estaba acorralado de nuevo y solo atinaba a que Pirlo y Mix conectasen con Villa y Poku.

El City no encontraba precisión en 3/4 de cancha y el Galaxy veía como los espacios eran cada vez mayores. Rogers y Lletget armaron una pareja interesante por su costado, combinando en todo momento, usando la banda como una autopista libre. La carencia de volumen en el juego del City era cada vez más notoria, momento en el que el partido se terminó: a los 54' Keane recibe un gran pase de Gio y de primera define por encima de un vencido Saunders para poner el 2-0. Zardes fue el otro gran protagonista, con un movimiento sensacional hacia el medio que arrastró marcas y dejó solo al internacional irlandés. 

De la mano de las parejas Lletget-Rogers/Zardes y Gio-De La Garza/Keane, el Galaxy estaba dándole ya una paliza a un NYCFC liquidado. Villa intentó a los 57' pero Rogers bloqueó su disparo con mucha precisión. Pirlo buscó distribuir la pelota hacia los costados para hacer ancho al equipo, pero careció de acompañantes. Velásquez y Grabavoy ingresaron para ganar potencia y dinámica en el mediocampo, pero cambiar puesto por puesto no era lo ideal en un momento tan complicado. El español y el italiano eran los únicos que intentaban hacer algo y sin ser ninguna maravilla, sobresalían por sobre el resto de sus compañeros.


Rogers forzó a Saunders a una tapada fenomenal tras una jugada sensacional por la banda. La habilitación había sido una vez más de Lletget, que con inteligencia hacía salir al central y al lateral y luego lanzaba al espacio vacío. A los 67' Keane dejó solo a Gio y el mexicano se la picó a un indefenso Saunders para decretar un 3-0 lapidario. En la jugada siguiente, Gerrard y Zardes hicieron una pared, el inglés remató y Lletget desvió casi accidentalmente la trayectoria de una pelota que tenía destino de gol y puso un 4-0 abusivo en la pizarra electrónica. 

De La Garza volvió a dejar solo a Keane y el delantero no pudo meter el quinto por apenas milímetros. Gargan tomó el lugar de DLG en el Galaxy y Mullins el de Pirlo en el NYCFC. Al recién ingresado le hicieron un penal bastante tonto y Villa lo convirtió en gol con un impecable remate bajo. Un 1-4 que solo servía para anotarse en el marcador y nada más. Un respiro que duró poco, ya que Ricketts sacó largo para Lletget, este la dejó de taco para Rogers y el volante llegó hasta el fondo para luego habilitar a Keane por el medio. Toque a la red y un 5-1 escandaloso para el L.A Galaxy. 

García permitió la ovación a Lletget tomando su lugar y en el medio del toqueteo del Galaxy, Villa enganchó tras pase de Velasquez y disparó a colocar desde el vértice del área, quedando cerca de marcar uno de los goles más vistosos de la fecha más allá de que hubiera servido de poco.


El panorama para el joven New York City Football Club no es el ideal. Como mencionamos, la Regla de Jugadores Designados, el marketing y la presión del Manchester City - club del cual es filial en norteamerica- complican aún más las posibilidades de estar presentes en los Playoffs de esta temporada. El entrenador Kreis ha tenido un sincericidio ante los micrófonos luego de la segunda derrota consecutiva, un 1-2 contra el Colombus Crew en el último minuto con rendimientos preocupantes en todas las líneas, y la bomba estalló. Todos los problemas quedaron expuestos y no hay jugador que no esté apuntado. Muchos sostienen que Pirlo no está en su mejor condición física - algo que es cierto, todos envejecemos algún día- y que la llegada de Lampard debió haber sido varios meses atrás. Son dos argumentos razonables, pero no las razones absolutas por las que el año futbolístico del NYCFC viene siendo tan decepcionante. Más allá de todo esto, sus 28 puntos lo hacen compartir la séptima posición con el Montreal Impact, quedando ambos a tan solo una unidad del Orlando City que por ahora es el último clasificado a la fase final. Será responsabilidad de los referentes lograr estabilizar el vestuario e imponerse en la cancha para conducir a un equipo que sigue disponiendo de muchas oportunidades a pesar de haber dilapidado casi todo su crédito hasta el momento.

Para el L.A Galaxy, la realidad es la opuesta: puntero en la Conferencia Oeste con 46 puntos y clasificado a los Playoffs hace largo rato. Un equipo que sabe a lo que juega y que ha acoplado a Gio Dos Santos y a Steven Gerrard a la perfección y en tiempo récord. Lo interesante es que Bruce Arena ha logrado que sus estrellas coexistan dentro y fuera del campo de juego y que se adapten a sus muchos cambios de esquema durante los partidos. Se puede decir que el L.A Galaxy es uno de los tres mejores equipos de la Major League Soccer y que en estos momentos es el rival a vencer para todo el que desee luchar por el título.