martes, 24 de febrero de 2015

Málaga 1 - Barcelona 0: Las alarmas están encendidas una vez más; Muy mal juego y recuerdos de Anoeta



El Barcelona llegaba con una racha de 11 partidos consecutivos sin conocer más que la victoria. Y no eran triunfos normales, pues desde aquella escandalosa caída contra la Real Sociedad en el Estadio de Anoeta por 0-1, el sol había salido para el equipo de Luis Enrique. Tras un comienzo complicado con demasiadas rotaciones sin ningún sentido, una clara falta de una idea matriz - que no fuese la inspiración de sus grandes jugadores, en especial de Messi, Neymar y Suárez- y resultados más bien magros, la derrota contra el equipo de David Moyes había desencadenado un huracán. Los medios se hicieron una panzada con una supuesta - y bastante real, claro está- pelea entre el entrenador y Lionel Messi por el liderazgo de un plantel que necesita volver de urgencia a los viejos años de gloria. Lo que decían era que la batalla de egos superaba hasta las dimensiones históricas del club y que solo había lugar para uno de ellos. Dejando de lado las tonterías, como la mención a que Messi había seguido por Instagram a la cuenta del Chelsea (?), de a poco los buenos resultados y el tener las reglas más claras en el vestuario fueron calmando las aguas. Tras varias ida y vueltas, con desmentida incluida de parte de Messi - aunque no tanto de Lucho- el Barcelona se encarriló nuevamente. Con un grupo ahora fijo de 15 jugadores para las tres competencias - y no esa locura de 22 formaciones diferentes en la misma cantidad de partidos- las triunfos comenzaron a caer con una velocidad formidable. El astro argentino le agregó a las asistencias del inicio de la temporada una gran cantidad de golazos y comenzó a parecerse al viejo Messi, a esa versión que hasta hace 3 años tenía al mundo en sus manos. Neymar continuó exhibiendo un nivel fenomenal, en una temporada que viene siendo de maravillas, y Luis Suárez por fin se acopló al once inicial y terminó de ganarse al Camp Nou más que nada por su esfuerzo colectivo y varias perlas que terminaron en el fondo de la red. Con el Real Madrid a tan solo un punto de distancia, el Barcelona debía enfrentar al Málaga en casa para seguir presionando al líder de La Liga. La previa del partido había sido muy extraña, con un tufillo a Anoeta que se hacía bastante molesto. Messi había declarado en una entrevista que el partido contra la Real Sociedad había sido bisagra y que tanto él como sus compañeros habían hecho un click. Luis Enrique salió a decir un poco después que ese partido había sido normal, que no había significado nada y que la caída fue un mero accidente dentro de un comienzo de año maravilloso. Demás está decir quien tiene razón, pero por si no queda claro: el Barcelona encontró su forma ideal y su nuevo estilo de juego - combinación entre posesión y ataque directo, con uso de las bandas- luego de ese 0-1 que estuvo a punto de sacar del banquillo al recién llegado DT. 

El Barcelona salió con su clásico 4-3-3 con algunos cambios para tratar de hacer un poco más veloz el mediocampo: Bravo; Alves, Piqué, Mathieu, Jordi Alba; Rafinha, Busquets, Iniesta; Messi, Suárez y Neymar. No se reservaba nada Luis Enrique de cara al choque con el Manchester City, clave para definir donde quedaba parado su equipo en esta dura temporada. El Málaga plantó un 4-4-2 que habitualmente tiene la pelota y sabe como manejarla, pero que estaba listo para defender hasta el último centímetro de césped en el Camp Nou: Kameni; Rosales, Angeleri, Welington, Torres; Horta, Darder, Recio, Castillejo; Samu y Juanmi. Velocidad por las bandas, cobertura total de espacios con ocho hombres pegados al borde del área sin dejar un lugar entre las dos líneas y dos hombres veloces como puntas para poder utilizar cada contragolpe al máximo. 


Tras un inicio bastante parejo, en el que el Barcelona no pasó demasiado sobresaltos, Dani Alves cometió un error fatal. Regalo en un muy mal pasa atrás para un Bravo que estaba demasiado lejos, Juanmi aprovechó y facturó ante el vencido portero chileno. Un 1-0 de esos que son complicados de justificar, aunque se puede decir que fue muy grosera la entrega del defensor y que el delantero fue inteligente y veloz por seguir la jugada y leer lo que iba a suceder. 

En la jugada siguiente, Kameni se jugó el cuerpo en un buen centro por la izquierda para despejar el peligro. Messi tomó la lanza nuevamente y centró otra vez, solo para que el muy buen arquero del Málaga se la pellizque a Suárez antes de que cabecease al gol. Iban 10' y tras la salida de ese córner, Rafinha tomó el rebote y definió bien potente al primer palo. Welington con la rodilla salvó la caída de su valla y le dio un poco de aire a sus compañeros. 

El Barcelona tocaba y trataba de abrir la cancha constantemente. La pelota era toda suya, pero el rival se mantenía unido y adelantado en el campo de juego. La pelea por la posesión era algo imposible, por lo que solo quedaba presionar alto con 4 hombres para que el local no pudiese salir limpiamente. Esto funcionaba a medias, pero Messi y compañía chocaban siempre en 3/4 de cancha con una muralla de 10 jugadores perfectamente escalonados en la puerta del área.


Al mismo tiempo que elaboraba con paciencia, buscaba salir directo con pases largos de Iniesta para los delanteros pero esta estrategia no era la que mejor réditos le daba. Messi buscaba por los costados, tratando de romper hacia el medio, pero no lograba más que lanzar centros imprecisos. Muy bien marcado el argentino y sin libertad alguna para moverse por el frente de ataque. Neymar también estaba perfectamente controlado, estático, por lo que el negocio sin dudas pasaba por la derecha. El problema: que todo terminaba en un centro a la nada o un pelotazo largo que no lastimaba al visitante. 

A pesar de tener un 80% de posesión del balón, el Barcelona no encontraba el camino por abajo para romper el sólido planteo del Málaga. Sin explosión en 3/4 de cancha, jugando todo ya en 21' en terreno de Kameni pero jamás molestando al camerunés. Un buen centro cruzado de Iniesta para Messi fue cortado con mucha precisión por Torres, para confirmar que no había más que eso por el momento. La jugada se repetía sin parar, ahora con Neymar como lanzador y Welington como salvador. 

El Málaga era muy inteligente, pero estaba a merced de un equipo que jugando mal es capaz de meterte cinco goles por su peso individual y sus buenas conexiones aisladas. Rosales, Welington y Juanmi sobresalían en un equipo voluntarioso a la hora de defender y bastante punzante cada vez que atacaba. No tenía el balón, una decisión tomada antes del partido, pero aguantaba y salía con mucha velocidad para inquietar a la defensa del Barcelona. Messi tuvo un buen tiro libre en 30' pero se fue bastante alto, si consideramos los estándares de la zurda de quien hoy es junto a Ronaldo el mejor jugador del mundo. 


Neymar comenzó a ir por el centro de la cancha, pero nada cambiaba. Kameni miraba como llovía un sinfín de pelotas sobre su área y lograba controlar sin complicaciones ante el nerviosismo creciente del Camp Nou. Y a los 32' casi lo liquida el Málaga: Horta llegó al área tras un buen taco de Recio y remató de primera y abajo para chocar contra las seguras manos de Bravo. En ese saque de esquina, lo tuvo de nuevo el mediocampista con una chilena en soledad tras desprenderse fácilmente de Mathieu que terminó en manos del arquero blaugrana. Los 3 disparos de los andaluces contra el solitario intento de los catalanes eran todo un statement acerca de quien era el mejor equipo hasta allí.

Messi se movía por todo el frente de ataque, tratando de recuperar explosión y de asistir a sus compañeros que estaban poco orientados y bastante desorganizados. Suárez entró al área para definir pero Angeleri lo cruzó con mucha jerarquía, en un gran trabajo de relevos y coberturas en su defensa como central. Dani Alves tocó para Messi que sin marca le puso la pelota en la cabeza a Iniesta, que completamente solo en el área, demostró que lo suyo va de pies y nada más. 

Presión y repliegue total, esas eran las dos máximas del Málaga que estaba haciendo un desgaste físico monumental. El plan funcionaba a la perfección y tenía en Castillejo a otro de sus estandartes con un ida y vuelta sensacional. Le estaban sacando agua a las piedras en un estadio siempre complicado, logrando que cada avance tenga olor a gol y exponiendo las fisuras en la defensa del Barcelona. Mención aparte para esta, que no había podido ganar una sola vez en los pelotazos cruzados y a espaldas de los centrales. El primer tiempo se cerro con el visitante jugando bien cerca de Bravo y llevando peligro con Juami y Samu, ante un todopoderoso rival que no tenía respuestas. 



La segunda parte, no mostró demasiados cambios en la superficie: el Barcelona plantado en campo rival y con la pelota. Pero sí en lo que refiere al estilo de juego: con menos paciencia y demasiado vertiginoso sin sentido alguno, usando en exceso las bandas cuando sabía que por ese camino no iba a conseguir nada. Juampi Añor entró por un lesionado Juanmi y a la primera que tuvo comandó una contra magistral que no pudo rematar bien por apurarse demasiado. 

El Málaga hacía la diferencia en los rebotes ofensivos y defensivos, clave central para entender lo que estaba pasando. En casi 10', los de Luis Enrique se mostraban inofensivos ante un equipo que sabía perfectamente lo que quería. Torres y Darden cortaron sendos avances de Suárez y Messi respectivamente, mostrando que los caminos seguían más que cerrados para los catalanes. Con otro contraataque, el Málaga estuvo cerca de ampliar su ventaja pero Horta la terminó colgando en las bandejas de arriba tras un buen ingreso por el medio. 

Al instante, el Málaga casi golpea de nuevo: muy buena salida, todo a un toque en velocidad, Horta cede para García dentro del área y este le hizo de pivote a Darder. El volante lanzó un buen centro-remate al arco que dejó mudo al Camp Nou más allá de que ningún compañero suyo pudo empujarla al gol. De a poco el entrenador visitante comenzó a soltar a los extremos en ataque, por lo que los espacios florecieron en pocos minutos. Lo que parecía terreno fértil para el Barcelona, no lo fue pues el Málaga comenzó a jugar todo por abajo y con mucha paciencia en 3/4 de cancha. 


Lucho mandó a Rakitic y sacó a un inexpresivo Rafinha para darle al equipo visión de juego, marca en el medio y remate de media distancia. Muy flojo partido el del centrocampo, que necesitaba de una inyección que el croata le podía dar. Angeleri, mientras tanto, seguía haciendo un fenomenal partido anticipando siempre en los toques cortos cerca del área. El local caminaba demasiado a esta altura y no había ninguna individualidad encendida para apagar el incendio. 

Pedro tomó el lugar de un lento y demasiado cansino Iniesta para darle algo de voltaje y recorrido por la banda al equipo. El volante mixto le podía dar sin dudas esa profundidad que brillaba por su ausencia, pero el reloj no era el mejor amigo de los catalanes. A los 70' nada había cambiado: la pelota en los pies de un Barcelona que no iba más allá de los centros al medio del área y alguna que otra insinuación, ante un Málaga más sólido y convencido que una roca y con un contragolpe letal y aceitado. 

Messi estaba demasiado tirado atrás, tratando de agarrar la pelota pues en esta segunda mitad casi que no le había llegado. Fastidioso e impreciso, no logró filtrar pases ni sorprender con algún remate de media distancia. Mascherano ingresó por Dani Alves en el cambio final de Luis Enrique para armar un claro 3-4-3 con doble pivote para tener seguridad en la marca y potencia en la salida. Así y todo, era muy previsible lo del blaugrana que mostraba una cara mucho peor a la de esa noche en Anoeta que dio comienzo a una pequeña crisis interna. Lo más recurrente: el offside ante el muy buen uso del recurso de parte de la defensa rival. 


Duda entró por Horta para tener un poco más la pelota y lograr desquiciar al Barcelona, algo que se logró pues sus jugadores comenzaron a cargarse de faltas inútilmente. Y en el minuto 83' llegó la única situación clara del Barcelona: Pedro recibió ante Kameni y disparó cruzado para ver con desencanto que la pelota impactaba en el lado externo de la red. Se había salvado el Málaga, pero para un equipo enorme en recursos, historia y jugadores como el Barcelona esto era demasiado poco. Hubiese sido un premio por completo inmerecido, un castigo total para un contrincante que desde la inferioridad y con sus armas bien afiladas había desafiado y vencido al gigante. 

Con Piqué como punta y Mascherano como central en su lugar, los de Lucho se lanzaron con desesperación amateur al ataque para rescatar un punto. Pero las imprecisiones reinaron, en una combinación entre serias falencias propias y un trabajo sensacional del Málaga. Una gran pelota para Duda dejó al local al borde de un K.O que ya era "mes que inevitable". Se salvó por muy poco ya sobre los 90', pero la salida de esa jugada fue desaprovechada debido a la lentitud en el traslado. Como en toda la tarde, los andaluces volvieron a la velocidad de la luz y ya estaban acomodados antes de que los de enfrente siquiera pensasen en comenzar a atacar. Tuvo dos el Barcelona, pero Kameni le contuvo un remate débil a Suárez y luego le sacó con facilidad el esférico a Piqué dentro del área tras un gran pase gol de Messi. Los fantasmas estaban de vuelta en el Camp Nou, que no entendía lo que había sucedido y que veía como el Real Madrid picaba una vez más cuatro puntos arriba en la cima.


Las declaraciones posteriores de Luis Enrique fueron consecuentes con lo que se había visto en la cancha. Visiblemente disconforme, el entrenador dijo que la derrota había sido merecida y que no habían podido jugar bien para abrir el candado presentado por el rival. Todo hacía suponer que esto se trasladaría a Europa, pero hoy el Barcelona derrotó con comodidad y muy buen juego a un flojo Manchester City por 2-1. Un resultado importante y que por poco define la serie a menos que en la revancha en el Camp Nou el equipo repita la desastrosa actuación del pasado domingo. Aún así, resta saber si se podrán levantar en el próximo partido por Liga y si esto no será una repetición en forma de tragedia del ciclo Martino. Recordemos que el equipo del Tata venía irregular en el torneo doméstico tras un arranque furioso y venció con lujo al City en dos partidazos. Y de allí en más, la cuesta para el entrenador y su equipo se hizo siempre hacia abajo hasta terminar donde todos ya conocemos. No vaya a ser cosa que la historia ande con ganas de repetirse. Para evitarlo, Luis Enrique deberá considerar muy seriamente lo que sucedió en este partido y corregir todo lo que sea necesario. Si no, el espejismo de la Champions no durará demasiado tiempo como para sostenerlo en su puesto.  






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