Blog donde se va a hablar y mucho de fútbol. Cero corrección política y como podrán apreciar el título se lo afané a mi admirado Dante Panzeri. Con ese dato, traten de imaginar cual es el estilo de juego que más me gusta.
sábado, 21 de febrero de 2015
Boca 2 - Palestino 0: Un primer paso a pura jerarquía; El mediocampo como punto de partida
Boca volvía a la Copa Libertadores de América tras su injusta y ajustada eliminación por penales ante Newell's (aquel gran equipo del Tata Martino, que se vio superado en los dos choques por Boca) en la edición de 2011. Enfrente tenía a Palestino, un muy buen equipo chileno, dirigido por el argentino Pablo Guede quien se sabe es un defensor del fútbol bien jugado. Es decir, un entrenador de la escuela que pregona el toque constante, las rotaciones posicionales y la presión bien alta. Audacia pura sin importar quien sea el rival de turno, algo que debería ser ley en cualquier equipo. Más allá de sus declaraciones muy sinceras acerca de las posibilidades de este interesante club en el torneo continental, paró un once repleto de titulares habituales para poder sorprender a un Boca que llegaba dulce tras la contundente victoria ante Olimpo. Con algunos cambios respecto de aquella formación, Arruabarrena buscaba dar comienzo a las rotaciones y pisar firme en un grupo que se le muestra favorable.
Boca salió con su clásico 4-3-3: Orión; Marín, Burdisso, Torsiglieri, Colazo; Meli, Erbes, Gago; Palacios, Gigliotti y Chávez. Un equipo más pensado para luchar que para jugar, algo que se vería en el desarrollo del juego. Lo novedoso eran la nueva chance para Gigliotti y la consolidación tanto de Palacios como de Burdisso dentro de los 15-17 jugadores fijos para afrontar las 3 competencias que se vienen. Palestino utilizó un atrevido 3-4-3: Melo; Díaz, Lanaro, Contreras; Valencia, Rosende, Farías, Jason Silva; Marcos Riquelme, Renato Ramos y Esteban Carvajal. Un central y dos laterales con recorrido, un mediocampo nutrido con un doble pivote y dos extremos sueltos y un trío de ataque más rápido que potente.
Boca comenzó sin la pelota pero presionando bien arriba con Gago y Meli y los tres delanteros. La idea era robar el balón en la salida del rival y encontrar velozmente el espacio para que los extremos piquen al vacío. Juego directo para contrarrestar a un equipo que en teoría iba a dar espacios desde el primer minuto. Palestino se mostraba muy correcto con la pelota pero todavía expectante para poder lastimar de contragolpe. Clásico estilo de Pablo Guede, con buen trato del esférico y mucha velocidad, pero con el agregado de un mayor recaudo por el rival que estaba enfrente. La marca personal rotativa a Gago era una muy buena idea, pues cada vez que el volante de Boca toma las riendas del partido todo se complica para cualquiera.
Riquelme lanzó el primer pase profundo, bien cortado por Torsiglieri cuando entraba por detrás Carvajal. La respuesta de Boca fue instantánea: un buen 1-2 entre Gago y Marín que culmina en un centro del cinco que Burdisso no llega a conectar. Palestino lejos de amedrentarse, decidió alejar a Boca de su campo con las mejores armas: posesión y apertura de la cancha con Valencia y Riquelme por las bandas. El joven delantero envió un remate en velocidad demasiado alto en 7' y decretó que el partido era uno de ida y vuelta. Mucha intensidad de ambos lados, aunque un poco más de profundidad y asociación en el cuadro local.
Carvajal se hizo eje en el mediocampo de Palestino, siempre tirándose atrás para iniciar todas las jugadas. Meli y Gago armaron una buena jugada a un toque que terminó en otro centro, esta vez buscando a un estático Gigliotti que ni siquiera amaga con ir a buscarla. Flojo lo del centrodelantero de Boca que está tratando - sin éxito hast aquí- de demostrar que merece luchar con Calleri y Osvaldo por un lugar.
El mediocampo de Boca funcionaba bien, pero carecía de explosión y toque. Meli y Gago alternaban posiciones en cada jugada y Erbes actuaba como mediocentro clásico bien pegado a los centrales. Muy solo Gago, tratando de crear algo de juego ante la apatía en ataque de sus dos compañeros, algo que Boca sentía mucho pues la presión alta del comienzo había desaparecido. Mientras tanto, Palestino seguía mostrándose audaz y muy suelto en ataque.
Un buen arranque de Valencia, con caño a Meli incluido, continuó con un toque corto para Carvajal y un buen centro que Riquelme no pudo definir por centímetros. Mucho mejor el equipo chileno en este tramo debido a su movilidad y su constante juego por abajo. Boca también buscaba ir siempre con la redonda al pie, pero carecía de asociaciones efectivas en 3/4 de cancha y dejaba muy solo a Gago en el mediocampo batallando contra una tenaz marca personal. Pérez y luego Lodeiro habían sido excelentes socios para el número cinco contra Olimpo, algo que el tándem Meli-Erbes no podía emular ni por dos o tres minutos al menos.
Riquelme tuvo otra chance, pero su remate ingresando por el costado se fue demasiado alto. Boca estaba comenzando a ser asediado, aunque resistía con chapa y elegancia los embates del interesante Palestino. Urgía abrir la cancha pues los pelotazos a la nada comenzaban a multiplicarse peligrosamente en apenas 14' de juego. Otra alerta más: Ramos dejó pagando a Torsiglieri tras hacerlo salir de la cueva con un gran enganche y abrió para Riquelme, que sin marca y con relativo buen ángulo disparó demasiado flojo a las manos de Orión.
Palestino cumplía el plan a la perfección: cobertura de los laterales para que Chávez y Palacios queden aislados y deban sí o sí buscar por el embudo generado en el medio. El Comandante tuvo una buena trepada en 17' que Gigliotti desperdició al rebotarla de muy mala manera. Palestino seguía siendo la audacia al poder: un 3-4-3 inamovible que se descuidaba con un espíritu amateur notable en defensa para así poder privilegiar el ataque y el toque constante. Agregándole a esto una muy buena cobertura de espacios, había podido quebrar a Boca en tres partes iguales e inconexas. El problema es que en cada arranque, los de Arruabarrena quedaban muy cerca de abrir el marcador pues con solo cambiar el ritmo los chilenos quedaban muy mal parados. Gracias a esto, Palacios y Chávez comenzaron a desprenderse y a crecer para de a poco ir acorralando a los de Guede contra su arquero.
En 23' Gigliotti lanzó un muy buen pase largo tras cortar en el medio, Chávez logró llegar pero Melo se jugó la vida para evitar la caída de su valla. Lo tuvo Palestino en la jugada siguiente: un corner muy bien lanzado, todos fueron hacia el medio y Ramos se desprendió para cabecear en soledad aunque demasiado ancho. Palestino regresó a la presión alta, superó el bache en el que Boca lo había introducido, y llevó a los de azul y amarillo contra Orión. La marca pegajosa sobre Gago seguía su marcha y esto fastidiaba cada vez más al volante central.
A los 27' un pelotazo largo encontró a Melo jugando de zaguero, lo cual demostraba lo expuesto hace un párrafo acerca de la fragilidad defensiva de Palestino debido a su arriesgado estilo. Cuatro minutos después Díaz lo tuvo, solo contra Orión, pero su cabezazo fue directo a las manos del arquero de Boca que estaba muy bien ubicado. La contraofensiva fue casi letal: centro muy mal despejado por Melo, remate al ángulo de Torsiglieri que un defensor llega a desviar con demasiada suerte. Colazo le regaló el gol a Valencia en 34' pero el extremo no tuvo demasiada precisión en su tiro cruzado. El Xeneize se veía una vez más superado en intensidad, más que nada porque no lograba ser preciso y veloz en la puerta del área rival.
El Vasco había errado con el planteo; si bien no estuvo mal poner nombres pesados como Meli y Erbes de nuevo, el equipo estaba configurado por las características de sus jugadores más para luchar que para jugar cuando lo que necesitaba era justamente esto último. Chávez y Gigliotti se encontraban demasiado estáticos y Palacios buscaba con insistencia por la izquierda. Meli y Erbes seguían haciendo agua en la marca y no servían como socios para Gago que pedía a gritos alguien que se la devolviese redonda.
Y en el peor momento, la camiseta jugó a pleno para calmar las aguas. En 38' Boca pudo hilvanar dos o tres pases seguidos con profundidad para armar una muy buena jugada: gran pase de Marín - de buen partido- entre los centrales para que Chávez cruce el frente de ataque y ponga el 1-0 con un toque sutil y lleno de clase por sobre Melo. No se podía decir que el resultado era totalmente injusto, pero si se debía afirmar que era necesario mejorar muchas cosas para no seguir sufriendo contra un Palestino que mínimo merecía un gol.
Los de Guede acusaron el golpe y los centrales salieron hasta el mediocampo. La telaraña quedó partida en mil pedazos y siguieron tocando aunque ya sin tanta sorpresa y dinámica. Compacto el trío central del visitante, rompiendo cada intento de juego rival con Gago liberado de la marca personal como punta de lanza en cada ataque. Cortaba todo como un pulpo y salía con balón dominado hasta encontrar el mejor pase a los costados o al frente. Boca se manejaba con mucha tranquilidad, con el aplomo que le dan su historia y su actual plantel, ante un contrincante que estaba groggy tras haber jugado unos muy buenos 35'. Desentonaba Gigliotti, pivoteando siempre mal y no logrando ser punzante como debe ser el delantero centro de Boca siempre.
Los segundos 45' iniciaron con una renovada marca obsesiva de Palestino sobre Gago. Boca comenzó con todo: centro picante de Marín en velocidad que corta bien Granado primero y que Melo termina enviando al corner. Los de Guede estaban completamente expuestos atrás debido a su adelantamiento en el campo de juego, tratando de conseguir el empate a pura intensidad. Los laterales de Boca aprovecharon y se soltaron y Gago y Meli pudieron salir del encajonamiento en el costado.
Palestino atacó sin parar pero sin demasiada precisión ya, con la misma audacia y el manejo impecable del balón, pero regalando el contragolpe a uno de los equipos que mejor lo sabe utilizar. Más allá de esto, el visitante todavía no lograba aprovechar esto al máximo por lo que la diferencia seguía siendo mínima. La salida de Riquelme en Palestino significó una sonrisa en la cara del Vasco, pues aunque estuvo ausente en el inicio del ST este crack había mostrado toda su calidad y peligro en la primera parte.
Acto seguido, Lodeiro entra por un apático Gigliotti que reprobó más allá de un par de buenos pivoteos. Cambio lógico para tratar de salir del fondo definitivamente y darle mucho más volumen de juego al mediocampo. El 4-3-1-2 convertía a Boca en un equipo largo, de transiciones veloces y con mucha velocidad en los metros finales. El enganche uruguayo en un par de jugadas le dio la movilidad y la sorpresa que habían estado ausentes en los anteriores 60'. Dos habilitaciones profundas entre los centrales para Chávez terminaron por inclinar la balanza para el lado visitante. Palestino se repetía demasiado en ataque con centros a la nada misma, que no aprovechaban el tibio dominio territorial que aun mantenían. Mal usada la posesión, inocua, pues veían como Boca se replegaba con tranquilidad para dar la estocada final ante una formación que carecía de último hombre.
Dos centros cerrados de Marín y Lodeiro casi encuentran a Chávez para que decrete el final del encuentro, pero fueron salvados por la defensa. Un ratito después, lo que se caía de maduro: muy buen contragolpe comandado por Lodeiro tras una excelente pared con Chávez, pase perfecto del uruguayo para Palacios que define impecable e implacablemente ante un Melo que solo podía mirar. Era el 2-0 que ponía cifras definitivas al encuentro, que había sido muy complejo gracias al buen juego e inteligencia de Palestino y a la poca generación de juego que tuvo Boca en la primera mitad.
A los 80' Valenzuela se perdió el descuento prácticamente abajo del arco, en otro ingreso por el sector de Colazo que fue un colador toda la noche. Una mala tarde del volante devenido en lateral que seguramente enmendará en los próximos partidos y que por suerte no trajo mayores consecuencias para Boca que un par de sustos. Meli encaró por la banda y la cambió para Chávez, que a la carrera remató y forzó a Melo a estirarse para evitar el tercero. Pablo Pérez ingresó por el Comandante, fusilado por su habitual entrega y tras redondear un buen partido en el que siempre buscó y que destrabó por aprovechar con mucha distinción su gran ocasión de cara al gol.
Vidangosi - recién ingresado y en una clara muestra de que debe ser titular siempre- sacó a pasear a Colazo y le sirvió el gol a Valenzuela que de nuevo se perdió una chance inmejorable ante Orión. Cobertura justa de los centrales y se evitó el descuento merecido de Palestino. Lodeiro tuvo una buena posibilidad con un remate a colocar que se fue apenas alto ya casi cerrando el partido, para concretar un nuevo ingreso en muy buena forma. Palestino terminó el partido abocado al ataque, ahogando a un Boca que se sabía hecho y esperó con solidez a que el reloj terminase de correr. El retorno a la Copa Libertadores había sido sin dudas sólido y lleno de contundencia, una demostración de jerarquía contra un excelente rival que nunca se creyó menos y que le hizo pasar momentos incómodos hasta el minuto 90'. Hay mucho que corregir, pero como dijo el Vasco una vez finalizado el encuentro, siempre es bueno tratar de mejorar con los tres puntos y la tranquilidad en el bolsillo.
Boca dejó varias cuestiones en el tintero, pero la que yo creo esencial es la que refiere a la generación de juego en el mediocampo. Cada vez que Gago, Pérez y Lodeiro coinciden en el centro de la cancha, lo que se ve es fútbol puro y es mi opinión que ese debería ser el camino a seguir de aquí en más. La intensidad y la presión alta ya están en el ADN de los jugadores y del equipo, lo que resta es rodear a Gago con estos dos grandes jugadores para que los tres o dos delanteros puedan ser exprimidos al máximo. Si surgen preocupaciones por la marca en este esquema, hay que quedarse más que tranquilos pues Gago y Pérez son dos jugadores que además de tener el pie sensible saben como marcar y morderle los tobillos a cualquier rival. Boca viene de racha y hoy enfrenta a Temperley para tratar de confirmar este gran momento. Cada partido nuevo será una oportunidad para seguir mejorando y poner a prueba nuevos esquemas que puedan hacer de este muy buen Boca un equipo memorable.
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