Debo decir que ha sido complicado poder sentarme a escribir esto. Pensé en escupir todo lo que tenían en la cabeza minutos antes de que terminase el partido que ayer enfrentó en el Vicente Calderón al Real Madrid y al Atlético de Madrid por enésima vez en esta temporada. Pero decidí calmarme un poco y regresar cuando estuviese más tranquilo. Se darán cuenta quienes lean estas líneas, así como los habitúes del blog, que soy hincha fanático del Real Madrid; cuestión que no me inhabilita a la hora de analizar sus partidos y de criticarlos duramente cuando entregan una actuación mala. El problema es que lo el Madrid hizo hoy en la casa de su eterno rival no fue malo sino directamente lamentable. En parte por el gran partido - nobleza obliga- en lo táctico, lo físico y lo futbolístico de los del Cholo Simeone y en parte debido a su inquietante parálisis mental a la hora de enfrentar a los Colchoneros.
El Aleti llegaba 7 puntos por debajo de su contrincante - puntero indiscutido tras el triunfo sobre el Sevilla en el partido que debía por el Mundial de Clubes- y de perder o empatar contemplaba la chance de quedar bastante lejos en un momento clave. Tenía la ventaja de que en 6 choques de esta 14/15, lo había vencido en cuatro ocasiones y empatado en dos. Invicto total, una superioridad que había llevado a los hinchas a usar pancartas con la consigna "Se busca rival para el clásico". Más allá de que históricamente la Casa Blanca dominó al Aleti (miren las estadísticas, son abrumadoras), es cierto que desde la llegada del Cholo al banquillo todo esto ha cambiado drásticamente. Se le fue animando de a poco hasta que terminó por consolidar su idea en la sangre de sus jugadores, para de allí en más convertirse en la piedra en el zapato de Ancelotti y los suyos. Casi nunca superándolo en lo que refiere al juego, la cantidad de situaciones, la profundidad y la posesión del balón pero siendo en extremo superior a la hora de cubrir los espacios con una aplicación táctica notable, en el momento de dejar la vida en cada balón y en la eficacia a la hora de aprovechar cada situación - pocas pero muy útiles- que creaba. El plus lo traía la mentalidad ganadora que su DT les había inculcado, explicándoles que trabajando todos para el equipo y dejando todo en el campo de juego, no se tendrían que retirar nunca más con la cabeza gacha de ningún lado. Y el mensaje caló hondo sin dudas, los resultados están a la vista hasta para alguien como quien les escribe que no suele gustar de el estilo que pregona Simeone. El fútbol "a la uruguaya" (un 4-4-1-1 compacto, sin toque que avanza en bloque) nunca me gustó, pero de a ratos el Aleti ha sabido salirse del juego brusco y los pelotazos y jugar realmente bien.
Como ya dije en las líneas de arriba, el Aleti venía con resultados favorables pero en mayoría de casos no había convencido en la parte de los métodos utilizados. Si necesitaba algo más este gran ciclo, era un partido consagratorio. Los dos recientes partidos por Copa del Rey no lo habían sido, pues nunca logró ponerse por encima de su rival aunque sí fue mucho más práctico y efectivo para sacarle petróleo a cada avance. Este partido tenía como favorito al equipo de Ancelotti, que además contaba con el regreso de Cristiano Ronaldo tras purgar dos fechas por su irresponsable reacción en la victoria contra el Córdoba por 2-1. Nada - ni el ambiente previo ni los partidos anteriores- daba a entender que sucedería lo que finalmente sucedió.
Simeone plantó un 4-4-2 con la intención de abrir bien la cancha y de llevar al rival, mediante una presión asfixiante sobre la salida, a jugar todo por el medio. Allí lo esperaría la habitual muralla que hasta aquí solo ha sido descifrada muy pocas veces: Moya; Juanfran, Miranda, Godín, Siqueira; Tiago, Koke, Gabi, Turán; Griezmann y Mandzukic. Doble pivote con extremos y laterales de recorrido y cobertura. Dos nueves de área que tendrían que salir de esta para encontrarse con el balón y generar juego hacia los costados. Ancelotti tenía varias bajas - por lesiones y suspensiones- que contemplar antes de armar su once inicial, pero eligió una vez más el 4-3-3 clásico: Casillas; Coentrao, Nacho, Varane, Carvajal; Khedira, Kroos, Isco; Bale, Ronaldo, Benzema. No era tentador ir con una defensa sin rodaje, pero era la única opción que le quedaba al italiano. Por lo demás, el medio era el único problema pues Kroos y Khedira se potencian si son la dupla central solamente. Isco siempre debe estar tirado por el costado con mucha libertad, pero lo que no cerraba era la presencia de Khedira como extremo cuando no es su naturaleza. La BBC siempre es garantía de gol aun en un mal partido, así que todo estaba listo para un nuevo derby de Madrid.
Como suele ser costumbre ya, los primeros minutos de juego se convirtieron en un intenso ida y vuelta sin demasiada claridad en los metros finales. El Aleti esta vez compacto pero muy punzante y el Madrid con la pelota en su poder y tratando de abrir la cancha. A los 6' Arda Turán tuvo la primera: capturó el rebote de un córner, dejó atrás a dos marcadores con un movimiento y remató a las manos de Casillas. Extrañamente, el equipo local no especulaba y se lanzaba con todo al ataque para no darle chances ni siquiera de acomodarse a los de Ancelotti, Unos minutos más tarde, la cara de Simeone cambió por completo, pues tras un pique largo, Koke sintió un pinchazo y debió irse reemplazado por Saul.
Si alguien pensó que las cosas cambiarían, claramente estaba muy equivocado. A los 13', Juanfran lanzó un gran centro que ninguno de sus compañeros pudo conectar. El rebote fue tomado por Mandzukic que hizo la pausa justa para que Tiago llegue como una locomotora por el medio. Disparo fortísimo de primera, bien rasante, que encuentra una muy pobre respuesta de Casillas. La pelota se cuela entre las manos del portero y se mete en el arco para decretar un 1-0 que estaba al caer. En su primera llegada a fondo, el Aleti marcaba un verdadero golazo, más allá de la escasa reacción de Iker ( que fue "ovacionado" sin parar por la afición colchonera desde allí en más).
El Madrid se petrificó con este gol, el pánico escénico terminó por consumirlo antes de llegar a la mitad del partido. El Aleti siguió con su presión alta y estuvo cerca de marcar el segundo gol: Nacho despejó muy mal un centro que no traía dificultades y Casillas la completó sacándola muy mal con los puños. Para su suerte el balón flotó y terminó en su poder, pero las cartas estaban todas sobre la mesa ya. Griezmann se hizo un festín por la izquierda, abriendo un hueco más profundo que un agujero negro, que sus compañeros aprovecharían al máximo.
Ancelotti estaba muy enojado, y desde el costado del campo veía como su equipo no podía salir con prolijidad ni comodidad debido a la excelente presión que Saul y Juanfran ejercían sobre las bandas. Con esto se veían forzados al pelotazo largo o a tratar de jugar por el medio, algo que contra el Aleti es francamente imposible. Y apenas 4 minutos más tarde de haber abierto el marcador, los rojiblancos liquidaron el partido: enorme centro de Siqueira tras gambetear a Carvajal y con 6 jugadores del Real Madrid mirándolo dentro del área chica, Saul marca el 2-0 con una chilena impresionante. El equipo blanco estaba terminado física y psicológicamente, y se avizoraba una paliza de antaño. El Aleti estaba jugando como nunca, sumándole a su habitual tenacidad, cobertura de espacios y solidez defensiva, mucha presión alta y una dosis inedita de juego por abajo, rotaciones posicionales y transiciones muy veloces entre el medio y el ataque.
Los dos extremos y laterales estaban realizando una labor de hormiga tanto en avance como en retroceso. Que el Real Madrid no pudiese dar un pase razonable ni conectar el mediocampo con la delantera, era pura responsabilidad de los ocupantes de los costados. El asedio sobre los volantes y la línea defensiva era agobiante y en extremo frustrante. La famosa y temible BBC, que siempre se las arregla aún en los momentos más oscuros, estaba aislada y era espectadora de lujo de un verdadero partidazo de los del Cholo.
Un gran taco de Mandzukic de espalda sobre el banderín del corner con dos marcadores encima, deriva en un gran centro de Juanfran que termina en los pies de Griezmann. Buen remate del francés, potente pero demasiado al medio como para complicar a Casillas (aunque considerando el antecedente del primer gol, uno nunca sabe). El delantero croata estaba haciendo un fenomenal partido, fajándose a todo momento para generar espacios y arrastrar marca así como cubriendo espacios cuando había que cerrarse.
Cristiano Ronaldo tuvo su primera acción del partido con una buena recuperación y un centro picante al que nadie pudo llegar. Muy flojo lo del mejor jugador del mundo, aunque caerle a él es injusto pues nadie del equipo lo estaba ayudando demasiado. Al menos peleaba cada pelota e intentaba contagiar a sus compañeros, que se arrastraban dando pena sobre el irregular césped del Vicente Calderón. Lo notable era que en cada pelota dividida, el Aleti superaba por dos o tres hombre al Madrid siempre. Las rotaciones surtían efecto también en defensa, logrando que como mínimo cada jugador del Madrid tuviese a 4 marcadores encima en cada intento propio.
Otra virtud era ir en bloque hacia el sector por el que trataba de armar juego el rival, forzándolo a un brusco cambio de frente que siempre terminaba o saliendo de la cancha o en los pies de uno de uno de sus cuatro volantes centrales. Un buen centro de Toni Kroos, otro de los que al menos intentaba algo, fue despejado y Benzema disparó muy bien de primera. El balón pudo ser interceptado por un defensor justo antes de que llegase al radio del arquero Moya. El Madrid en 32' se adelantaba por primera vez y tenía un poco más la pelota, pero para si disgusto el Aleti dominaba el trámite sin problemas esperando tranquilo en el círculo central.
Godín tuvo el tercero a los 34', tras un remate que pegó en la mano de Khedira dentro del área. La decisión era complicada, estaba demasiado tapado y no fue claro si el alemán quiso o no poner su mano, pero pareció haber sido penal. El Aleti realizaba muy buenas triangulaciones en el inicio de cada jugada, y las transiciones defensa-medio y medio-ataque eran impecables. Todas a tres o cuatro toques, llegando siempre hasta la línea de fondo y causándole dolores de cabeza a la Casa Blanca.
Bale sacó a pasear a su marcador en una demostración técnica de alto voltaje pero su centro fue demasiado potente y cerrado como para generar peligro. El galés estaba desaparecido en acción, apenas algún destello de su enorme calidad. Una vez más el ex Tottenham avanzó, enganchó y lanzó un centro preciso para Cristiano que fue anticipado por un Moya que comenzaba a mostrar mucha personalidad. El Aleti estaba bastante más atrasado y ya no salía a cortar cerca del área del Madrid. Si bien esto es siempre peligroso - y más en este caso particular- hay que admitir que guste o no la escuadra de Simeone es la mejor del mundo en esta materia.
Los minutos finales del primer tiempo encontraron nuevamente al Aleti presionando bien arriba, ahogando otra vez a un contrincante que esperaba deseoso el entretiempo para poder entender que es lo que había sucedido en estos 45'. El respiro que había conseguido en ese ratito de Bale, era un espejismo demasiado cruel para los dirigidos por Ancelotti.
La segunda mitad comenzó con un cambio: Jesé ingresó por un Khedira lesionado, que demás había tenido un muy mal partido. Sin estar en su posición natural, el talentoso germano siempre es el que termina perdiendo. El entrenador italiano armaba un 4-4-2 con Isco y Bale bien abiertos y Cristiano-Benzema como doble nueve bien dentro del área.
Todo pareció rendir frutos cuando una buena apertura para Carvajal terminó en un centro del lateral para Ronaldo que fue cortado de manera milagrosa por uno de los defensores. Bale tomó la posta en la siguiente jugada y centró pasado para el portugués, que fue sancionado con un foul inexistente cuando luchaba la pelota con su marcador. El Madrid tenía la pelota e iba sin parar por los costados, mientras que el Aleti esperaba para robar y salir de contragolpe con el colchón de dos goles.
Ronaldo de taco habilitó a Carvajal, que en velocidad siguió con el bombardeo al área de los locales. Moya volvió a responder con mucha seguridad cuando las papas quemaban, contracara de lo que había hecho Casillas hasta allí en el arco de enfrente. De a poco los de Simeone volvieron a someter al rival, forzándolo a jugar por el medio y a irremediablemente chocar contra su muralla. Los espacios estaba perfectamente ocupados, no había un solo lugar por donde jugar con velocidad y tranquilidad, por lo que el partido se empezó a poner muy caliente.
A los 58' Carvajal cometió un horror indigno de su calidad. Griezmann aprovechó y forzó a Casillas con un potente disparo. Bien el arquero del Madrid en esta, evitando la debacle absoluta. De inmediato, Saul peinó un lateral al área y de nuevo el delantero francés fue el protagonista. Ahora con una chilena muy bien ejecutada que se fue apenas arriba del travesaño. Parecía que el ritmo iba a bajar, pero en la jugada sucesiva, Juanfran llegó muy bien al fondo y centró para que otra vez Griezmann quedase de cara al gol. Su cabezazo se fue bastante alto, pero el Aleti era sin lugar a dudas una apisonadora que no paraba de avanzar.
El Real Madrid no insinuaba nada siquiera, como listo para que le den el golpe de gracia. No dejaba de ser llamativa la desazón y las pocas ganas que tenían casi todos los jugadores en el campo, justificando una de las peores caras que se le ha visto a Ancelotti en su carrera. Mucho puchero, mucha queja y nada de lucha para al menos meter un gol y acortar distancia. La humillación seguía de la mano de Juanfran, que por su costado hacía tiempo que causaba estragos. En otro de sus avances, le sacó la cadera a su marcador con un enganche sensacional y centró para Tiago. El volante, una de las figuras del equipo, se la llevó por delante pero nunca pudo llegar a conectarla de lleno para terminar con la historia de una vez.
Era un baile sin ningún tipo de dudas. El Aleti estaba practicando lo que se suele llamar "Fútbol Total": ocupación total de espacios, solidez defensiva, rotaciones posicionales, juego preciso por abajo, posesión con profundidad, velocidad por los costados, dinámica con y sin el balón y presión alta constante. Hasta este partido, los dirigidos por el Cholo solo se habían destacado por su defensa, su perfecta pelota parada y su garra para luchar cada centímetro del césped. De todo lo demás, mejor no hablar, pero ante el Madrid estaban comprobando lo que se viene diciendo en este blog desde hace rato: que el Aleti tiene material de sobra para ser mucho más que un equipo luchador y amarrete, que puede jugar muy bien al fútbol si se lo propone. Una paliza táctica, física y futbolística del cuadro de Simeone.
Siqueira completaba un partido de lujo, con un recorrido bestial por el lateral que no cesó hasta el pitazo final. La humillación comenzó a cerrarse de la mano de Arda Turán, el descanso y el talento puro del Aleti, que avanzó por el centro y la pinchó muy bien para Saul. De primera el centrocampista se la bajó a Griezmann y este - por fin, muy merecido- anotó su nombre en la pizarra empujando el balón casi sobre la línea. Maravillosa jugada, a pura velocidad y precisión, para decretar un 3-0 inapelable.
Saul se retiró lesionado y en su lugar ingresó Raúl García. Un estruendo lo acompañó, el Vicente Calderón saludó a su héroe inesperado y le agradeció por ser parte vital de un partido histórico. Bale lanzó un centro a la nada misma desde el mediocampo que Moya tomó sin problemas. Todo lo mal que estuvo el Real Madrid en este partido, había quedado graficado en esta fallida jugada del galés. Lo tuvo un rato después García pero su remate se fue bastante ancho luego de haber realizado una interesante apilada desde el costado al centro.
Isco fue reemplazado por Ilarramendi, pagando los platos rotos que más que nada le correspondían a los tres delanteros que habían tenido una actuación digna del peor de los fantasmas. Luego, Chicharito Hernández ingresó por Benzema en otro cambio más que inútil que seguramente habrá servido para cuidar las piernas del crack galo. Griezmann se retiró ovacionado a rabiar por todo el Calderón y con la entrada de Torres se terminó la mini-guerra de variantes inertes entre ambos DT.
A todo esto, el toqueteo del Aleti era por sobre todas las cosas hermoso. Y si le sumamos que seguían presionando sobre la salida y cortando en el medio como si fuese el primer minuto, su performance era digna de un largo aplauso de pie. El Madrid tuvo un momento de vergüenza deportiva y trató de encontrar el gol que lo salvase al menos en la apariencia del resultado. Una buena volea de Ilarramendi obligó a Moya a estirarse al máximo para evitar un gol que habría sido injusto. Se termina el encuentro y este era el primer remate serio de los de Ancelotti en el TOTAL de los 90'. Los hechos hablan por sí solos.
Tras la habitual venta de humo del Cholo, esa insoportable arenga al público bien sacada de quicio que suele hacer siempre que está ganando (jamás cuando pierde), llegó el broche de recontra oro para la jornada. Corrida del Niño Torres y centro al vacío para que Mandzukic llegue casi como una pieza de tetris - esto habla del entendimiento entre ambos jugadores, pues ni se miraron en la gestación de la jugada- para cabecear a la red. Un 4-0 que se quedaba corto pero que se convertía en una goleada que promete ser traumática para el Real Madrid. Solo faltaba el gol del croata, una de las grandes figuras de la tarde/noche para que todo quedase en su lugar. Arda encaró una vez más, ya en la última pelota, y envió un buen centro que Mandzukic conectó, pero sin tanta puntería esta vez.
Este contundente y merecido 0-4 en contra no hizo más que revivir los fantasmas del 5-0 que el increíble Barcelona de Guardiola le propinó al Madrid de Mourinho en el Camp Nou. En aquel encuentro que marcó el inicio de una seguidilla de choques tan calientes como apasionantes, el equipo blanco llegaba como líder indiscutido a base de fútbol, potencia y goles. Y de un hondazo el tal vez mejor equipo de la historia lo bajó a la tierra y lo obligó a cambiar su estilo a uno bastante más cerrado, áspero y sucio para afrontar los clásicos que vendrían. No digo que esta paliza propinada por el Aleti vaya a tener el mismo impacto que la "manita" de Pep, Messi y los suyos, pero creo que es hora de que Carletto realice un par de cambios de táctica cuando se enfrenta a Simeone. La mejor manera de superar esa parálisis mental y física que poseen ante cada clásico, es seguir el camino de Mourinho: blindar al plantel y configurar un esquema que no deje tantos espacios. No se trata de sacrificar la posesión para siempre sino de encontrar un mecanismo para no perder más contra el eterno hijo - que ya se ha tomado varias revanchas en estos dos años y medio- y una vez estabilizada la estadística reciente, si retornar al habitual fútbol que suele entregar este equipo. Las señales de emergencia ya se habían encendido, en un año que comenzó muy bien y que de a poco fue viendo como el equipo bajaba su nivel colectivo y se sostenía por el brutal nivel de la BBC y el talento, sacrificio y desfachatez de Isco.
No hay que repetir por vez número un billón que el Madrid salió perdiendo cuando eligió ceder a Xabi Alonso y a Di María casi sin darles motivación para quedarse, pero volvamos sobre ello por unos segundos. Kroos ha jugado maravillosamente casi siempre, pero solo en el mediocampo no puede algo que hoy no se lamentaría con Xabi en el plantel. Isco se debe volcar a tareas defensivas que no son las suyas y resignar su explosividad en ataque debido a que no hay un volante central que pueda cubrirle la espalda al alemán para que haga aquello que lo hace el mejor mediocentro del mundo: pasar el balón y crear un ataque tras otro. Ni que hablar de James Rodríguez, que si bien ha ido en ascenso en estos meses, su aporte no llega a ser ni 1/3 de lo que Di María - quien hoy pena en el Manchester United, sin encontrar su mejor nivel tras varias lesiones- solía darle al equipo tanto en defensa como en ataque. Y si a esto le sumamos que Modric, el complemento ideal de Kroos, está lesionado hace tiempo y que la línea defensiva aun con todos sus titulares habituales no suele ser garantía de confianza queda claro por qué el Real Madrid ha dilapidado una ventaja de 7 puntos sobre el Aleti y 4 sobre el Barcelona. Para decirlo un poco más claro: la evolución del 4-3-3 del primer año de Ancelotti al frente de la Casa Blanca era un 4-2-3-1 con Xabi y Kroos como doble cinco, más adelante Isco-Modric-Di María/Bale y Ronaldo/Benzema o un 4-3-1-2 con Isco-Kroos-Di María/Bale en el centro, Modric de enlace y Benzema y Ronaldo arriba. La tentación por la estrellita del último Mundial - la sed inagotable por vender casacas de Florentino- y la sensación de que Kroos solo iba a poder, terminaron por consolidar un planteo que ya no sirve más y que mina las chances de crecimiento del equipo.
Claro que las excusas patéticas de Casillas, mandando al frente a un compañero como Nacho - un jugador joven, con hambre, talento y amor por el club, que a veces se equivoca como todos en la vida- quien NO tuvo la culpa en el primer gol que prácticamente se hizo él solo, y el festejo del cumpleaños de Ronaldo a pocas horas de una derrota tan humillante no ayudan en absoluto a mantener la calma. Y eso es lo que Ancelotti y los jugadores necesitan en este momento: no perder los estribos y salir a demostrar en el partido que viene que son el mejor equipo del mundo. Título que ostentaron con razón desde el inicio de la temporada hasta hace unas semanas y que ahora deberán volver a ganarse con esfuerzo y concentración. Detrás suyo el Barcelona le sopla la nuca con una delantera lujosa, letal, que se entiende a la perfección tras un arranque irregular, y un comandante en el medio - también croata él- que es exquisito por donde se lo mire. El Aleti se termina de acomodar otra vez en la tabla de posiciones y ya no mira a los dos gigantes desde tan abajo. Como exclamé a los gritos, indignado, una vez que el partido terminó: "Para la próxima con el Aleti, Carletto, línea de cinco así empezamos a detener el sangrado. Lo demás, después vemos...".











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