lunes, 16 de febrero de 2015

Boca 3 - Olimpo 1: Muchas luces y algunas pocas sombras en un sólido debut



Tras un verano de ensueño, Boca tenía que afrontar el primer partido de este nuevo torneo de 30 equipos que promete ser bastante pesado y no tan emocionante como muchos creen. Con el impulso de una gran pretemporada y tres victorias más que contundentes ante River (2) y Velez (clasificándose así a la fase de grupos de la Copa Libertadores), el equipo de Arruabarrena recibía a Olimpo de Bahía Blanca en la Bombonera. Los dirigidos por Walter Perazzo son siempre un hueso duro de roer, uno de esos rivales que defiende con mucha tenacidad cerca de su arquero y que trata de hacer que se imposible jugar por abajo en el mediocampo. El choque ante Palestino por la Copa se encuentra a la vuelta de la esquina, por lo que el entrenador de Boca decidió formar dos equipos distintos para cada compromiso. Para esta primera fecha colocó un combinado entre habituales titulares y algunos de los refuerzos que llegaron en esta apertura de mercado.

Boca salió con su habitual 4-2-3-1 que se convierte en un 4-3-3 en ataque: Orión; Fuenzalida, Cata Díaz, Torsiglieri, Fabián Monzón; Cubas, Gago; Carrizo, Pablo Pérez, Burrito Martínez; Calleri. Un doble cinco claro, con Cubas como mediocentro clásico bien pegado a los dos centrales y relevando hacia los extremos cuando es necesario y con Gago como eje del juego bien cercano a Pablo Pérez. El ex Newell's jugaría como una especie de enganche con Martínez y Carrizo bien abiertos y con la referencia única de Calleri en el área. Olimpo presentó un muy conservador y estático 4-4-1-1: Champagne; Parnisari, Furios, Moiraghi, Quiroga; Adrián Martínez, Cobo, Blanco, Joel Acosta; Encina; Royón. La mejor manera que encuentro para definir este esquema y el estilo de juego que trae de su mano es: "a la uruguaya", frase que ya han leído varias veces en este blog. Cobertura total del mediocampo, doble pivote, dos extremos con ida y vuelta, un mediapunta y un punta. El contragolpe y el pelotazo son las dos únicas opciones que tiene una formación así.


Apenas comenzó a correr la pelota, quedó claro que el césped iba a estar muy veloz. En gran estado y regado apenas antes del pitazo inicial, era un mensaje claro: el juego iba a ser sí o sí por abajo. Lógicamente los primeros minutos fueron más bien trabados, con los dos equipos prestándose la pelota pero con solo uno presionando alto y buscando atacar. Boca tenía el balón y de a poco inclinaba la cancha más allá de que la zona del círculo central fuese intransitable de a ratos por lo apretadas que estaban las dos líneas de 4 de Olimpo.

Gago desde su primera intervención demostró que su excelente verano ni había sido una casualidad. Recuperando siempre y saliendo con mucha precisión y velocidad con los tres volantes adelantados. Muy activo, cargándose el equipo al hombro, con mucho despliegue y su habitual toque de enorme calidad. El juego de Boca se concentraba por la derecha y Calleri era buscado siempre con pases largos cruzados, aunque sin demasiado éxito.

Gago lanzó un centro frontal, Quiroga no pudo despejarla y se la dejó a Martínez en bandeja. El Burrito controló y giró perfecto, pero su remate quedo en el lado externo de la red. Boca era más que un equipo demasiado mezquino y avisaba desde muy temprano. Los de Perazzo buscaban salir de contragolpe, más que nada con el talento y la velocidad de Joel Acosta y la movilidad de Royón en los metros finales. El equipo local dominaba el tramite sin mayores complicaciones, monopolizaba la pelota pero no lograba terminar bien las muchas jugadas que creaba.

A los 12' el gol estuvo muy cerca una vez más: Fuenzalida tocó corto para Martínez, que en un gran slalom de pie a pie dejó parados a dos marcadores rivales y encaró a Champagne. Parecía gol pero la picó mal y permitió la reacción lúcida de Parnisari que la revoleó bien lejos. En el otro lado de la cancha, Monzón mostraba que los que decían que estaba mucho más maduro no se equivocaban. Con su caja de velocidad adicional como siempre, sólido en el retroceso y en la marca y proyectándose sin parar para que Gago pudiese abrir la cancha rápidamente.


Las triangulaciones de Boca en el mediocampo eran otra cuestión muy positiva: Gago y Pérez se hacían un festival ante la mirada de los volantes del rival. Simpleza y calidad en un mismo envase, dos socios que de seguir así le van a dar muchas alegrías al club de la Ribera. Martínez aceleró hacia el centro, Gago se la dejó de primera con un taco a la pasada delicioso y el Burrito eligió pasársela a Calleri que estaba demasiado incómodo. Buena la jugada y las intenciones, pero faltaba un poco de contundencia en 3/4 para abrir el marcador.

El Cata Díaz y Torsiglieri jugaban como si lo hubiesen hecho juntos toda la vida. Muy adelantados y con mucha presencia en las dos áreas. Sin pasar sobresaltos y cortando siempre con mucha oportunidad y agresividad. Calleri ingresó en el área con balón dominado tras un tiro libre que parecía diluirse, cedió para Martínez que remató muy bien tras armarse el espacio con unos regates, pero un defensor puso la pierna en el momento justo. En 21', Carrizo fue bajado en el borde del área tras un muy buen pase largo pero el árbitro miró para otro lado. El muro de Olimpo tenía sus grietas expuestas, era cuestión de terminar de romperlo.

La apertura del marcador llegó con un penal muy estúpido: Furios tomó por enésima vez al Cata en un córner y el colegiado sancionó correctamente la pena máxima. Dio gracia ver a Perazzo y a los jugadores de Olimpo quejarse no porque no haya sido penal sino porque "ese agarrón no se cobra nunca". Gago tomó la pelota, miró a Champagne y colocó el balón con mucha clase y la potencia necesaria al palo izquierdo. Partido redondo para el líder de Boca, que se ponía 1-0 de forma merecida.


El dominio del local se debía a su posesión total del balón y a su criterioso y profundo uso. Las bandas eran utilizadas con frecuencia y el centro de la nave se encargaba de crear los espacios con paciencia. Gago seguía siendo amo y señor de Boca, pues todo el juego pasaba por sus pies. Hizo descansar al equipo y se cansó de lanzar pases largos, cortos y filtrados que siempre terminaban en el pie de un compañero. Es una excelente noticia saber que este enorme volante creativo ha recuperado su mejor versión, esa que supo mostrar desde 2006/07 hasta el año 2012.

El otro eje del equipo era Pablo Pérez, clave para recuperar en el medio y siempre exhibiéndose como primera opción de pase para su socio futbolístico. De a poco se fue acercando al área, aunque para esta parte del juego todavía no se había estacionado en 3/4 como suele hacerlo siempre. Blanco tuvo una clara para Olimpo a los 37', pero su volea se fue bastante alta. Era el primer aviso para Boca, que perdía en la pelota parada por primera vez.


Fuenzalida lesionado dejó su lugar a Burdisso. El Cata pasó a ser lateral y el ex Galatasaray a integrar la dupla central con Torsiglieri. Gago nuevamente comandó un embate de Boca: toque para Carrizo entrelíneas, centro del delantero para Calleri pero el nueve terminó pasándose y el balón no llevó peligro para Champagne. La jugada no terminó allí, pues Carrizo la recuperó y tras un muy buen desborde habilitó a Calleri que esta vez anticipó de cabeza pero no le pudo dar demasiado dirección al esférico.

La presión de Boca era total, con Monzón, Martínez y Carrizo rompiendo por las bandas. Olimpo por inercia y por estrategia retrocedía sin parar dando la sensación de que el segundo gol de los de Arruabarrena estaba al caer. Pérez en otro avance abrió para Carrizo que regateó y centró para el Cata, que no pudo bajarla con mucha precisión. El baldazo de agua fría, cuando todo era azul y oro, no perdería la oportunidad de hacerse presente en la Bombonera.

Un viejo flagelo regresó para revivir fantasmas de recientes malas épocas: centro inofensivo, error en la marca por una distracción zonza y Blanco que la cuelga de un ángulo con un cabezazo excelente. Un 1-1 injusto pero que mostraba lo que Boca necesitaba mejorar; dos puntos para ser más precisos: la contundencia en ataque y las fallas de atención en jugadas aisladas de pelota parada. Olimpo trató de salir del fondo, adelantándose un poco con el ánimo renovado tras un gol inesperado. Más allá de este pequeño golpe, Boca había mostrado cosas muy positivas y se iba al vestuario sabiendo lo que debía corregir para terminar esta jornada con tres puntos.


El segundo tiempo no arrancó con demasiadas modificaciones respecto a lo que se había podido visualizar 15 minutos atrás. Gago seguía dando muy buenos pases, pero se encontraba necesitado de un socio en el medio además de Pablo Pérez. Cubas había estado correcto en los relevos por los costados, pero nunca logró ponerse a la par de Gago para armar un tándem sólido. Royón tuvo el primer remate de los segundos 45' pero se fue demasiado alto tras un buen control. Olimpo seguía igual, aunque unos pasitos más arriba lo cual vislumbraba que a la larga los espacios aparecerían.

Pérez encaró con velocidad y tocó para Calleri, pero Quiroga se pudo anticipar al delantero de Boca. El rebote le quedó bien acomodado a Pérez que remató de lleno para complicar a Champagne, de buena reacción abajo. Boca asfixiaba de nuevo a su contrincante, con los diez jugadores en su campo y tapando las bandas sin problema alguno. Una excelente jugada a un toque entre Martínez y Gago culminó con un disparo a colocar magistral del cinco que Champagne envió milagrosamente al corner. Gigante lo de Gago, todo seguía pasando por sus pies y sus sociedades con los tres volantes en 3/4 eran perfectas.

Carrizo siempre arrancaba bien, pero terminaba diluyéndose en el momento del remate al arco. Boca en apenas 6' era el factor dominante pero le faltaba la puntada final. Gago fue otra vez protagonista estelar con un pase para el Cata pero su centro lleno de potencia rebotó en un defensor que llegaba al primer palo. Olimpo seguía con sus líneas bien juntas y trataba de salir de contragolpe; Martínez llevó algo de peligro para el arco de Orión, pero su remate careció de buena dirección. La apuesta de Perazzo era aguantar y tratar de ligar en alguna contra y/o pelota parada.


Boca ahora concentraba su ataque sobre la izquierda, en una inteligente estrategia de Arruabarrena. A lo largo de los partidos, el DT tiende a variar los focos de ataque y a pedirle a los extremos que intercambien posiciones constantemente para confundir y sorprender. Mansilla, volante de marca, ingresó por un flojo Royón en una declaración de principios del entrenador de Olimpo. El local llegaba a la puerta del área con dinámica y velocidad pero no tenía ya suficiente combustible como para seguir yendo sin parar.

El Vasco entendió esto a la perfección y metió a Palacios por un Martínez ya desaparecido del partido por cansancio. Un cambio pensando en la Copa sin dudas aunque también una clara lectura de lo que estaba sucediendo. Y a los 17' Orión se erigió como salvador: taco al medio tras un corner mal ejecutado y Cobo la empujó dentro del área chica. El portero de Boca lo achicó con mucha picardía y plasticidad y le sacó un gol que habría cambiado el partido. La Bombonera se convirtió en una caldera, como siempre, alentando y exigiendo a su equipo. Gago respondió con un estiletazo brillante desde la mitad que Palacios no logró controlar dentro del área.

Repetir que Gago era Boca no tiene sentido, pero era lo que se veía en la cancha. Calleri aportaba lo suyo en cada ataque, aguantando siempre de espaldas y fajándose en todas las jugadas. El delantero suele sacarle agua a las piedras, pero estaba sorpresivamente falto de gol en esta tarde/noche. Mientras tanto, el rival metía la cola contra su propia valla y buscaba ocupar espacios para que Boca no tocase con prolijidad. Los centrales adelante de la línea del medio y Pérez-Gago rompiendo siempre con sus pases filtrados para una delantera que hasta allí no ayudaba demasiado, más allá de el aire fresco que significó Palacios.

El pibe de Boca, que entró por la ventana tras la lesión de Pavón, llegó incómodo por la derecha y remató desviado, confirmando que se encuentra en un gran nivel. Muy movedizo y punzante desde su ingreso, le había logrado cambiar la cara a los suyos de 3/4 de cancha en adelante. Lodeiro ingresó por Cubas, en su debut con la 10 en el patio de la casa de Juan Román Riquelme. Otro buen cambios del Vasco, que sumaba creativos con llegada al mediocampo y le quitaba su último vestigio defensivo. Sin mediocentro clásico, Boca apostaba a un trío de volantes ofensivos bien plantados en territorio enemigo.


Pérez y Lodeiro conectaron bien a un toque por primera vez y el pase del uruguayo para Carrizo fue cortado cuando este se iba solo contra el arquero. Este mismo sería el gestor del gol que terminó con el partido: pésimo saque desde portería, el rebote le quedó a Palacios que con un sombrero sensacional logró quedar cara a cara con él y definió de lujo al palo derecho. Un 2-1 inexpugnable, tras un remate inatajable del juvenil de Boca, pues Olimpo no había hecho nada para merecer el triunfo contra un Boca que a pesar de no estar tan picante arriba en el ST había sido mucho más. 

Lodeiro empezó a mostrar sus credenciales de pelota parada con un corner a la cabeza de Burdisso. El defensor no logró darle dirección al balón y se la entregó a Champagne. La labor del enganche uruguayo era interesante, siempre opción para la descarga al mejo estilo Riquelme - salvando el millón de años luz de distancia, quede recontra claro-, jugando siempre corto y sin errores y siempre tratando de encontrar los espacios para habilitar a un compañero. Perazzo sacó a Encina y puso a Klusener para consolidar un 4-5-1 que no cambiaba demasiado las cosas. Boca monopolizaba el balón con el trío del medio y hacía correr a los de Olimpo sin parar atrás de este.

La gran jugada de la noche llegó de la mano del jugador impensado: enganche del Cata ante Mansilla en el borde del área tras un avance en velocidad por la banda y definición de lujo, de zurda, que se fue a milímetros del ángulo generando una estruendosa ovación de los hinchas de Boca. Hace mucho tiempo que el central se encuentra en su mejor nivel y esto es también una muy buena noticia para el equipo. Unos minutos más tarde, Carrizo armó una gran jugada individual por la izquierda con caño a Furios incluido, y su centro fue despejado por Blanco antes de que llevase algo de peligro.


Blanco cedió su lugar a Porcari, en un intento de conseguir un punto de parte de los de Bahía Blanca. El ingreso del volante ofensivo significaba el desarme del muro propuesto por Perazzo para ir sin recaudos por un empate que parecía lejano. Lodeiro a los 39' tuvo un buen disparo tras desairar a su marcador pero no fue complicado para Champagne contenerlo. Un debut más que interesante del uruguayo, con la pausa justa y necesaria para lo que Boca necesitaba en este partido puntual. 

A los 41' el tramite se dió por terminado: aprovechando los varios huecos que surgieron en campo ajeno, Lodeiro habilitó con un buen pase largo a Carrizo que llegó hasta el fondo y tocó para Palacios. Definición del pibe abajo del arco para un 3-1 que hizo estallar de nuevo a la Bombonera. Resultado contundente y merecido, merced del muy buen ingreso de la promesa de inferiores y del alto nivel de los volantes. 

Un ratito después, Carrizo, Gago, Pérez y Lodeiro protagonizaron un hermoso loco a pura velocidad y precisión por la derecha. Un botón de muestra de lo que puede hacer este Boca si se propone jugar siempre por abajo y con mucha paciencia. El medio de Olimpo comenzó a pegar ante el toque de Boca, recibiendo Lodeiro un patadón ignorado por el árbitro. El visitante buscó con algunos centros inofensivos y Calleri tuvo la última: sacó a pasear a Champagne pero se quedó sin ángulo y definió apenas al lado del palo. Final del partido y los aplausos para un nuevo Boca que de a poco va mostrando sus armas.


Gago y Arruabarrena fueron muy claros en sus declaraciones posteriores. Boca jugó bien, dominó sin problemas pero sufrió por la falta de explosión en los metros finales y por distracciones infantiles - una sola por suerte- que podrían haber costado mucho más caro. Queda mucho para mejorar de cara al debut contra Palestino por la Copa y a lo que se viene en los tres torneos que ocuparan el tiempo y la atención de Boca este año. Habrá que resolver el tema de la pelota parada y lograr que la eficacia se corresponda con la cantidad de situaciones creadas. El estilo de juego, la famosa "idea", está presente más allá de que algunos periodistas crean que solo River tiene las ideas bien claras: defensa de cuatro con dos laterales sueltos, ocupación de espacios en ataque y retroceso, doble cinco compuesto por un mediocentro y un volante clásico de creación y marca, línea de volantes adelantada con enganche y extremos muy abiertos y un punta marcado. Se buscará siempre hacer ancha la cancha, pero primero la idea es armar cada jugada por el centro del campo. El contragolpe es una de las armas clave de este Boca, algo que no debe ser despreciado ni ignorado. Si no miren lo bien que lo usan el Barcelona de Luis Enrique, el Bayern Munich de Guardiola y el Real Madrid de Ancelotti. El Vasco quiere combinar el juego de posesión con la pura velocidad usando las bandas en cada ataque. Tiene el plantel ideal para lograrlo y habrá que darle un poco más de tiempo para que la maquinaria se termine de aceitar. Pero si de primeros pasos hay que hablar - consideren que esta fue su primera pretemporada con un plantel pedido por él-, este 2015 viene siendo uno lleno de gratas experiencias.  









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