sábado, 28 de febrero de 2015

Boca 2 - Wanderers 1: Otro paso con jerarquía y muy buen juego; Una gran noche para Osvaldo, otra noche mágica de Copa Libertadores



Tras una sólida y trabajosa victoria contra Temperley de visitante por el torneo local, en una cancha complicada contra un rival bien cerrado y veloz, Boca se enfrentaba a Wanderers de Montevideo por la segunda fecha de la Fase de Grupos de la Copa Libertadores. Con varios cambios, en una rotación que hasta el momento viene funcionando de maravillas, el Vasco se decidió a plantar un equipo ultra ofensivo - si se puede más, porque si algo no es Arruabarrena es defensivo- para el regreso de las noches de copa a la Bombonera. Con la presencia estelar de Daniel Osvaldo, en su debut oficial con la camiseta del club que ama, el Xeneize tenía un choque difícil contra un rival que como todo equipo uruguayo pelea cada pelota como si fuese la última y que además sabía como manejar la pelota merced de su plantel tan joven como talentoso.

Boca presentó un 4-3-3 distinto en lo táctico: Orión; Marin, Burdisso, Torsiglieri, Colazo; Gago, Erbes, Lodeiro; Chávez, Osvaldo y Palacios. Un solo mediocentro - netamente defensivo- y dos volantes creativos y de marca bien adelantados para manejar la pelota cerca del área rival. Los laterales bien sueltos y tres delanteros que son la definición de potencia, habilidad y velocidad. Los extremos esta vez no se moverían tanto por el centro, dejándole esa zona exclusivamente al ex Inter de Milán que llegaba a su debut oficial tras dos semanas a pura expectativa. El Wanderers, de la mano de su buen entrenador Arias, plantó en la Bombonera un más que interesante 4-2-3-1: Burián; Silva, Lima, Bueno, Olivera; Martínez, Rodríguez; Albarracín, Riolfo, Verges; G. Rodríguez. Un equipo destinado a cubrir espacios y a correr a la par del rival hasta cansarlo. Con laterales dinámicos y un doble pivote marcado para salir con velocidad. Tres mediapuntas habilidosos y rapiditos y un delantero de referencia.


Con la Bombonera a pleno, los primeros minutos fueron parejos. Los dos equipos salieron a medirse y comenzaron a realizar un desgaste notable. Boca tenía la pelota y el Wanderers cerraba caminos con inteligencia y esperaba para agarrar a contramano a los volantes. La presión alta daba sus frutos pues conseguían que Boca tuviese que jugar con mucho cuidado para no regalar el más mínimo espacio. La primera la tuvo Gago, que avanzó con la pelota esperando a que apareciese el espacio para que Osvaldo tenga su chance. La buena coordinación defensiva evitó que esto sucediese y el volante central terminó rematando ancho, apurado por un marcador. 

Osvaldo arrancó muy bien con mucho despliegue, peleando todas las pelotas y abriendo siempre el balón con criterio hacia los costados para hacer la cancha más grande. Una barrida sensacional y un taco perfecto para Colazo - que no lanzó un centro preciso- sirvieron para que se ganase los primeros aplausos rabiosos de la hinchada. El balón era de los de Arruabarrena, pero todavía no se podían instalar en campo rival con mucha claridad. De a poco esto cambió: gran jugada de Marín limpiando por el centro y tocando bien abierto para Lodeiro. El uruguayo hizo un 1-2 perfecto con Palacios que culminó con una palomita suya que se fue besando el palo. Cerca del primero Boca con una gran jugada que tenía a Osvaldo solo por el medio.

La cancha comenzó a inclinarse debido al gran partido de Lodeiro y Gago en el mediocampo. Siempre con cortes precisos y saliendo con velocidad, instalados en 3/4 de cancha comandando cada jugada de su equipo. Los defensores del Wanderers sostenían en resultado en base a su orden y su entrega, pero el primer gol estaba al caer. Lo tuvo Torsiglieri en 15' tras un centro preciso de Gago, pero su cabezazo fue a parar a manos del arquero. Burdisso tuvo que dejar su lugar al pibe Komar por una lesión muscular en una inoportuna caída.


Boca siguió con su incesante ritmo, jugando todo por abajo y con una excelente combinación de paciencia y presión alta de los laterales y los dos volantes sueltos - Gago y Lodeiro- y con un Osvaldo que a cada minuto jugaba mejor. Complicando siempre y siendo referencia absoluta para sus compañeros, libre para recibir en todos los embates. Su formula era simple y mostraba toda su jerarquía: recepción, toque rápido y pique entre los centrales para comerles la espalda. Boca se movía y era muy potente en todos los sectores de la cancha para instaurar un dominio imposible de negar. 

Torsiglieri volvió a cabecear solo, esta vez una pelota de Lodeiro puesta con la mano prácticamente, pero no tuvo tanta precisión para abrir el marcador. En la jugada siguiente, Gago salió muy rápido con Osvaldo y el delantero esperó para que Palacios le pique al vacío. Al ver que esto no sucedía, enganchó remató muy bien al arco defendido por Burián. Uno de los defensores tapó el disparo con las dos manos bien levantadas, pero el árbitro ignoró escandalosamente un claro penal. 

Colazo tocó corto con Lodeiro, que se terminó abriendo y rematando alto. El portador de la número 10 desde su primer partido que está brillando: recorrido constante, visión panóptica de juego, toque exquisito y una pegada celestial. El uruguayo era la gran figura del partido una vez más, mostrando que es cosa muy seria y empezando a dibujarle una sonrisa al hincha de Boca y al Maestro Tabárez que ya lo llenó de elogios. Boca recuperaba la pelota muy rápidamente, el Wanderers apenas si lograba tenerla un ratito algo que atentaba contra su admirable voluntad y entrega. 

Lodeiro encaró y abrió para Chávez que estaba realizando un gran partido como wing clásico. Corrida y centro fenomenal para Osvaldo que ejecutó una tijera de esas que no se ven muy seguido. Burián la encontró de casualidad, pero eran muy pocos los factores que podían sostener el cero en su valla. Sus compañeros corrían demasiado detrás de la pelota y lograban ocupar toda la cancha, pero Boca demostraba una dinámica y un toque maravillosos que desactivaban su estrategia. Si a esto le sumamos que los centrales anticipaban todo, siempre dos pasos adelante, no había mucho más para agregar. 


A los 26', Lodeiro ejecutó un tiro libre perfecto al borde del área, Osvaldo se desmarcó muy bien y tocó de cabeza al gol. Apenas ancho y de nuevo cerquita del gol el delantero. El local triangulaba sin parar en el medio, todo fácil y a un toque recortando grandes porciones de campo en pocos segundos. Rotaciones constantes y mucha confianza a la hora de jugar cada balón. Osvaldo volvió a ser el protagonista, esta vez con un desborde fenomenal y un centro con destino para Chávez. Silva logró llegar antes que el Comandante tocase al gol y la envió al córner. En 29' Boca se mostraba muy superior en todas las líneas, confirmando su gran momento y que la idea de juego está digerida sin importar los intérpretes. 

Gago cedió para Osvaldo, otro taco del delantero para habilitar a Palacios y un duro foul contra el pibe cerca del área. Lanzamiento de Quarterback de parte del uruguayo para que Komar solo tenga que empujarla y poner el merecido 1-0 para Boca. La superioridad se veía plasmada de una vez en el resultado, que era muy corto en comparación con lo que se veía en el campo de juego pero al menos era un primer paso. Gran debut internacional para Komar que ingresó muy tranquilo y se acopló al equipo sin desentonar en ningún momento. 

El empate llegó, literalmente, del saque del medio. En una jugada aislada, Riolfo y Rodríguez aprovecharon una grieta con un 1-2 maravilloso y el 10 definió con tranquilidad ante la muy mala salida de Orión. Un 1-1 que era mezcla de una leve desatención defensiva, la viveza de los jugadores rivales y de un grosero error del arquero de Boca en la cobertura de la jugada. 


La respuesta de Boca no se hizo esperar: córner de Lodeiro mal rechazado por Burián ante el estatismo de su defensa, Osvaldo se la baja a Palacios - previo nuevo rechazo del arquero- y el extremo envía su remate apenas alto. Salió rozando el ángulo y fue el golpe que despabiló a Boca tras el sorpresivo empate. Pero el Wanderers agarró un poco la pelota, envalentonado tras el gol, y tuvo cinco minutos de presión sobre el área de Boca. Colazo tuvo que sacar con el cuerpo un buen disparo de Silva tras un centro pasado, algo que también tiene su explicación en que Boca es un equipo que juega al fútbol. Es decir, que no se encierra obsesivamente atrás sino que deja espacios, que tiene ciertos desequilibrios pero que a la postre no son terribles porque su defensa y mediocampo se encuentran en un gran momento. 

Boca aprovechó este ratito para recuperar un poco de aire tras un primer tiempo conectado a 220 (en el buen sentido) y se encontró con un premio lógico: en 43' centro perfecto de Colazo para Osvaldo que con un cabezazo más que quirúrgico al primer palo cruzó la pelota para poner el 2-1. Burián se quedó parado, mirando como inevitablemente la gran pelota que desvió el delantero tenía destino de golazo. Inolvidable y excelente debut para el delantero que salió disparado hacia esa tribuna que tanto le gusta y festejó alocadamente con la metralleta que patentó un tan Gabriel Omar Batistuta. 

Osvaldo volvió a encarar contra tres rivales, se los sacó de encima con un enganche, esperó el momento justo y tocó para Gago. Apertura de primera del volante para Palacios que entró solo pero fue tapado por tardar demasiado en el disparo. Tuvo otra el pibe, avanzando muy bien por la banda, tirándole a su marcador un sombrero genial y rematando contra Burián casi sin ángulo. Más allá de que Osvaldo estaba solo por el medio, el vértigo de la jugada llevó a Palacios a definirla él. Cerca Boca de liquidar la historia, justo cuando bajaba el telón de una gran primera parte de los muchachos del Vasco. 


Los siguientes 45' fueron menos intensos sin duda alguna, con un Boca aplomado y manejando el trámite con jerarquía y buen trato del balón. Lodeiro la filtró muy bien para Chñavez que centró atrás para Osvaldo. El delantero le ganó a su marcador pero su toque de tres dedos no fue lo suficientemente potente como para vencer a Burián. El ex Inter y Gago armaron un jugadón a un toque que terminó con un pase largo para Lodeiro que no llegó por poco a anticipar al central rival. 

Chávez siguió complicando con sus centros picantes y el trío Gago-Osvaldo-Lodeiro no paraba de combinar ni de recorrer la cancha para recuperar la pelota. Un trípode creativo para Boca, desde donde se marcaba el ritmo de un partido tranquilo. Torsiglieri respondió muy bien ante sendos y potentes remates desde afuera del área, pero fueron acciones aisladas dentro de un contexto en el que todo era azul y amarillo. El partido se estancó, para desesperación del Wanderers, que vió como Boca le bajó la intensidad con posesión y astucia para armar cada ataque. 

Marín conectó con Osvaldo que con otro gran taco habilitó por el costado a Lodeiro. El uruguayo fue comido, pero ver el gesto técnico del nueve llenaba los ojos: pausa justa para generar el espacio, todo de espaldas, y el lujo para que la pelota corra. Los de Arruabarrena estaban en campo rival de nuevo, lo habían acorralado con mucha paciencia y pases cortos. Las razones por las que a veces perdía en el medio se debían al flojo nivel de Erbes, que posiblemente haya sido por el golpe que recibió en la cadera en el primer tiempo. 


Gago y Lodeiro eran un blanco móvil para un rival que comenzaba a pegar demasiado ante la permisiva mirada del árbitro, de lamentable actuación. Pablo Pérez ingresó por un extenuado Chávez para darle contención al mediocampo y presión alta por la derecha. Un 4-4-2 claro y un merecido aplauso para el Comandante que había sacrificado su subida por el medio en pos del equipo y así logró apropiarse de la banda izquierda.  

El talentoso e intenso Pérez se sumó al trío creativo sin ningún problema. Se dieron varias conexiones entre los cuatro, todas a un toque y de memoria, que terminaron en pases finales no conectados por los delanteros. Elaboración exquisita y profunda, pero una puntada final que no llegaba y que dejaba abierto el partido más allá del monopolio del local. A los 72', el Wanderers buscaba solo con pelotazos largos que eran rechazados por Komar y Torsiglieri sin ningún problema. 

Palacios tuvo dos claras tras sendos desbordes a pura velocidad: primero Burián sacó al córner un centro con destino de cabeza Marín y luego el delantero desvió un remate entrando por el costado. Las bandas eran terreno fértil para Boca, que con sus tres volantes creativos bien adelantados no paraba de abrir la pelota y de lastimar. Lodeiro realizó una gran jugada de pie a pie y habilitó a Osvaldo, que bien marcado y ya cansado, no puedo darle de lleno al balón y liquidar la historia. 


Boca toqueteaba y tiraba contra el alambrado al rival, con oficio, jerarquía y mucha presión alta. Gago merece el elogio individual pues jugó otro gran partido, mostrando que se encuentra en su mejor nivel hace rato y que es el plus de calidad para este Boca interesante. Colazo tuvo un error zonzo en la salida y el ingresado Goularte casi factura; Marín llegó justo y en esta jugada Orión acompañó bien con una salida veloz. Boca acusaba el desgaste, nada extraño, y necesitaba cubrir los pocos espacios que quedaban libres para dar por terminada la jornada. 

Osvaldo no llegó a definir un buen centro de Colazo a la carrera y se terminó su gran noche. Ovacionado por toda la cancha, Dani salió con los brazos en alto y con una sonrisa de oreja a oreja. Besos para su familia en el palco - como cuando festejó, también con un mensaje para todos los que hablaron boludeces en estos días- y dejó su lugar para Carrizo. Mayor recorrido por la izquierda y cierre en retroceso por las dudas. En 84', Perez remató violentamente aunque apenas ancho, para tranquilidad de Arias que estaba como loco. Los errores de su equipo se repitieron en los minutos finales y Boca esperó muy confiado con el balón en sus pies a que terminase un muy buen partido. 

Gago se lanzó a cortar una pelota y de paso habilitó a Palacios en el mismo movimiento. Burián le ganó el duelo nuevamente para confirmar que es cosa seria bajo los tres palos. El Wanderers se excedió con las patadas sobre el final y el colegiado no sacó amarillas, pero Boca cerró la función tocando sin parar generando el aplauso de su gente. La última la tuvo Carrizo tras un centro de Lodeiro y una mala salida del arquero, pero no pudo llegar a empujar el balón. Un 2-1 que era muy corto pero que dejó a Boca a las puertas de la clasificación a segunda ronda en su regreso a la Copa Libertadores.


El presente de Boca no podría ser mejor y lo que se está viendo es una idea de juego muy audaz. De la mano de tres volantes llenos de talento como Pablo Pérez, Gago y Lodeiro, el Vasco Arruabarrena se está dando el lujo de utilizar una propuesta novedosa y creativa. Hablamos de jugar con un mediocentro clásico y dos volantes adelantados sin tanta obligación en la marca. Sería un esquema con dos enganches y tres delanteros bien rápidos y potentes, algo que no se puede tildar de defensivo o de aburrido. A la matriz de esta idea se le tienen que agregar la presión alta, las rotaciones - dinámica pura- y el juego al ras del piso sin excepción. Sin ir más lejos, el Barcelona de Pep Guardiola jugaba de la misma manera y así le terminó yendo (je). Digo, porque al parecer Gallardo piensa que es el único entrenador con la idea de jugar por abajo en el fútbol argentino. Menciono esto por sus displicentes declaraciones de hace unos días, como enojado por la atención que se está llevando Boca y también mostrando que su "máquina" no anda demasiado bien. Recuerden que el momento en el que un DT empieza a salir por los medios criticando a los demás todo el tiempo, es porque las cosas no andan bien por casa. La respuesta desde este espacio es que su River mostró el año pasado algo muy distinto a lo habitual...Y que lo hizo solo por siete fechas hasta que su eje se lesionó para sumirse el resto del año en un nivel muy pobretón que no sobresalió por encima de la media local. Más allá de esto, el entrenador de Boca siempre se muestra respetuoso y cauteloso y marca todo lo que hay por mejorar antes que elogiar en demasía a un equipo que merece aplausos desde que él agarró la conducción tras el vergonzoso despido del Virrey Carlos Bianchi. Esto recién comienza, pero que los primeros pasos sean positivos desde todo punto de vista es una de las grandes claves de un ciclo exitoso. Unas líneas para el nivel de Gago y de Lodeiro, que están jugando un fútbol brillante y comienzan a armar una sociedad maravillosa que le dará grandes alegrías al club; y también para Daniel Osvaldo que en su debut demostró toda su calidad y su olfato goleador, y por sobre todo que es un top mundial en su mejor forma. De a poco irá agarrando ritmo futbolístico, pero con este arranque es imposible no ilusionarse con tenerlo dentro de poco al 100% de su capacidad. Un delantero completo, con marca, ubicación, toque y gol. Que los de enfrente se queden con Pisculichi, el vago Teo y Martínez y el mito que armaron - y que los medios anti fútbol compraron, como siempre- de que son una mezcla entre el Bayern Munich y el Real Madrid. Acá en Boca Juniors tenemos fútbol y actitud de sobra. 




martes, 24 de febrero de 2015

Málaga 1 - Barcelona 0: Las alarmas están encendidas una vez más; Muy mal juego y recuerdos de Anoeta



El Barcelona llegaba con una racha de 11 partidos consecutivos sin conocer más que la victoria. Y no eran triunfos normales, pues desde aquella escandalosa caída contra la Real Sociedad en el Estadio de Anoeta por 0-1, el sol había salido para el equipo de Luis Enrique. Tras un comienzo complicado con demasiadas rotaciones sin ningún sentido, una clara falta de una idea matriz - que no fuese la inspiración de sus grandes jugadores, en especial de Messi, Neymar y Suárez- y resultados más bien magros, la derrota contra el equipo de David Moyes había desencadenado un huracán. Los medios se hicieron una panzada con una supuesta - y bastante real, claro está- pelea entre el entrenador y Lionel Messi por el liderazgo de un plantel que necesita volver de urgencia a los viejos años de gloria. Lo que decían era que la batalla de egos superaba hasta las dimensiones históricas del club y que solo había lugar para uno de ellos. Dejando de lado las tonterías, como la mención a que Messi había seguido por Instagram a la cuenta del Chelsea (?), de a poco los buenos resultados y el tener las reglas más claras en el vestuario fueron calmando las aguas. Tras varias ida y vueltas, con desmentida incluida de parte de Messi - aunque no tanto de Lucho- el Barcelona se encarriló nuevamente. Con un grupo ahora fijo de 15 jugadores para las tres competencias - y no esa locura de 22 formaciones diferentes en la misma cantidad de partidos- las triunfos comenzaron a caer con una velocidad formidable. El astro argentino le agregó a las asistencias del inicio de la temporada una gran cantidad de golazos y comenzó a parecerse al viejo Messi, a esa versión que hasta hace 3 años tenía al mundo en sus manos. Neymar continuó exhibiendo un nivel fenomenal, en una temporada que viene siendo de maravillas, y Luis Suárez por fin se acopló al once inicial y terminó de ganarse al Camp Nou más que nada por su esfuerzo colectivo y varias perlas que terminaron en el fondo de la red. Con el Real Madrid a tan solo un punto de distancia, el Barcelona debía enfrentar al Málaga en casa para seguir presionando al líder de La Liga. La previa del partido había sido muy extraña, con un tufillo a Anoeta que se hacía bastante molesto. Messi había declarado en una entrevista que el partido contra la Real Sociedad había sido bisagra y que tanto él como sus compañeros habían hecho un click. Luis Enrique salió a decir un poco después que ese partido había sido normal, que no había significado nada y que la caída fue un mero accidente dentro de un comienzo de año maravilloso. Demás está decir quien tiene razón, pero por si no queda claro: el Barcelona encontró su forma ideal y su nuevo estilo de juego - combinación entre posesión y ataque directo, con uso de las bandas- luego de ese 0-1 que estuvo a punto de sacar del banquillo al recién llegado DT. 

El Barcelona salió con su clásico 4-3-3 con algunos cambios para tratar de hacer un poco más veloz el mediocampo: Bravo; Alves, Piqué, Mathieu, Jordi Alba; Rafinha, Busquets, Iniesta; Messi, Suárez y Neymar. No se reservaba nada Luis Enrique de cara al choque con el Manchester City, clave para definir donde quedaba parado su equipo en esta dura temporada. El Málaga plantó un 4-4-2 que habitualmente tiene la pelota y sabe como manejarla, pero que estaba listo para defender hasta el último centímetro de césped en el Camp Nou: Kameni; Rosales, Angeleri, Welington, Torres; Horta, Darder, Recio, Castillejo; Samu y Juanmi. Velocidad por las bandas, cobertura total de espacios con ocho hombres pegados al borde del área sin dejar un lugar entre las dos líneas y dos hombres veloces como puntas para poder utilizar cada contragolpe al máximo. 


Tras un inicio bastante parejo, en el que el Barcelona no pasó demasiado sobresaltos, Dani Alves cometió un error fatal. Regalo en un muy mal pasa atrás para un Bravo que estaba demasiado lejos, Juanmi aprovechó y facturó ante el vencido portero chileno. Un 1-0 de esos que son complicados de justificar, aunque se puede decir que fue muy grosera la entrega del defensor y que el delantero fue inteligente y veloz por seguir la jugada y leer lo que iba a suceder. 

En la jugada siguiente, Kameni se jugó el cuerpo en un buen centro por la izquierda para despejar el peligro. Messi tomó la lanza nuevamente y centró otra vez, solo para que el muy buen arquero del Málaga se la pellizque a Suárez antes de que cabecease al gol. Iban 10' y tras la salida de ese córner, Rafinha tomó el rebote y definió bien potente al primer palo. Welington con la rodilla salvó la caída de su valla y le dio un poco de aire a sus compañeros. 

El Barcelona tocaba y trataba de abrir la cancha constantemente. La pelota era toda suya, pero el rival se mantenía unido y adelantado en el campo de juego. La pelea por la posesión era algo imposible, por lo que solo quedaba presionar alto con 4 hombres para que el local no pudiese salir limpiamente. Esto funcionaba a medias, pero Messi y compañía chocaban siempre en 3/4 de cancha con una muralla de 10 jugadores perfectamente escalonados en la puerta del área.


Al mismo tiempo que elaboraba con paciencia, buscaba salir directo con pases largos de Iniesta para los delanteros pero esta estrategia no era la que mejor réditos le daba. Messi buscaba por los costados, tratando de romper hacia el medio, pero no lograba más que lanzar centros imprecisos. Muy bien marcado el argentino y sin libertad alguna para moverse por el frente de ataque. Neymar también estaba perfectamente controlado, estático, por lo que el negocio sin dudas pasaba por la derecha. El problema: que todo terminaba en un centro a la nada o un pelotazo largo que no lastimaba al visitante. 

A pesar de tener un 80% de posesión del balón, el Barcelona no encontraba el camino por abajo para romper el sólido planteo del Málaga. Sin explosión en 3/4 de cancha, jugando todo ya en 21' en terreno de Kameni pero jamás molestando al camerunés. Un buen centro cruzado de Iniesta para Messi fue cortado con mucha precisión por Torres, para confirmar que no había más que eso por el momento. La jugada se repetía sin parar, ahora con Neymar como lanzador y Welington como salvador. 

El Málaga era muy inteligente, pero estaba a merced de un equipo que jugando mal es capaz de meterte cinco goles por su peso individual y sus buenas conexiones aisladas. Rosales, Welington y Juanmi sobresalían en un equipo voluntarioso a la hora de defender y bastante punzante cada vez que atacaba. No tenía el balón, una decisión tomada antes del partido, pero aguantaba y salía con mucha velocidad para inquietar a la defensa del Barcelona. Messi tuvo un buen tiro libre en 30' pero se fue bastante alto, si consideramos los estándares de la zurda de quien hoy es junto a Ronaldo el mejor jugador del mundo. 


Neymar comenzó a ir por el centro de la cancha, pero nada cambiaba. Kameni miraba como llovía un sinfín de pelotas sobre su área y lograba controlar sin complicaciones ante el nerviosismo creciente del Camp Nou. Y a los 32' casi lo liquida el Málaga: Horta llegó al área tras un buen taco de Recio y remató de primera y abajo para chocar contra las seguras manos de Bravo. En ese saque de esquina, lo tuvo de nuevo el mediocampista con una chilena en soledad tras desprenderse fácilmente de Mathieu que terminó en manos del arquero blaugrana. Los 3 disparos de los andaluces contra el solitario intento de los catalanes eran todo un statement acerca de quien era el mejor equipo hasta allí.

Messi se movía por todo el frente de ataque, tratando de recuperar explosión y de asistir a sus compañeros que estaban poco orientados y bastante desorganizados. Suárez entró al área para definir pero Angeleri lo cruzó con mucha jerarquía, en un gran trabajo de relevos y coberturas en su defensa como central. Dani Alves tocó para Messi que sin marca le puso la pelota en la cabeza a Iniesta, que completamente solo en el área, demostró que lo suyo va de pies y nada más. 

Presión y repliegue total, esas eran las dos máximas del Málaga que estaba haciendo un desgaste físico monumental. El plan funcionaba a la perfección y tenía en Castillejo a otro de sus estandartes con un ida y vuelta sensacional. Le estaban sacando agua a las piedras en un estadio siempre complicado, logrando que cada avance tenga olor a gol y exponiendo las fisuras en la defensa del Barcelona. Mención aparte para esta, que no había podido ganar una sola vez en los pelotazos cruzados y a espaldas de los centrales. El primer tiempo se cerro con el visitante jugando bien cerca de Bravo y llevando peligro con Juami y Samu, ante un todopoderoso rival que no tenía respuestas. 



La segunda parte, no mostró demasiados cambios en la superficie: el Barcelona plantado en campo rival y con la pelota. Pero sí en lo que refiere al estilo de juego: con menos paciencia y demasiado vertiginoso sin sentido alguno, usando en exceso las bandas cuando sabía que por ese camino no iba a conseguir nada. Juampi Añor entró por un lesionado Juanmi y a la primera que tuvo comandó una contra magistral que no pudo rematar bien por apurarse demasiado. 

El Málaga hacía la diferencia en los rebotes ofensivos y defensivos, clave central para entender lo que estaba pasando. En casi 10', los de Luis Enrique se mostraban inofensivos ante un equipo que sabía perfectamente lo que quería. Torres y Darden cortaron sendos avances de Suárez y Messi respectivamente, mostrando que los caminos seguían más que cerrados para los catalanes. Con otro contraataque, el Málaga estuvo cerca de ampliar su ventaja pero Horta la terminó colgando en las bandejas de arriba tras un buen ingreso por el medio. 

Al instante, el Málaga casi golpea de nuevo: muy buena salida, todo a un toque en velocidad, Horta cede para García dentro del área y este le hizo de pivote a Darder. El volante lanzó un buen centro-remate al arco que dejó mudo al Camp Nou más allá de que ningún compañero suyo pudo empujarla al gol. De a poco el entrenador visitante comenzó a soltar a los extremos en ataque, por lo que los espacios florecieron en pocos minutos. Lo que parecía terreno fértil para el Barcelona, no lo fue pues el Málaga comenzó a jugar todo por abajo y con mucha paciencia en 3/4 de cancha. 


Lucho mandó a Rakitic y sacó a un inexpresivo Rafinha para darle al equipo visión de juego, marca en el medio y remate de media distancia. Muy flojo partido el del centrocampo, que necesitaba de una inyección que el croata le podía dar. Angeleri, mientras tanto, seguía haciendo un fenomenal partido anticipando siempre en los toques cortos cerca del área. El local caminaba demasiado a esta altura y no había ninguna individualidad encendida para apagar el incendio. 

Pedro tomó el lugar de un lento y demasiado cansino Iniesta para darle algo de voltaje y recorrido por la banda al equipo. El volante mixto le podía dar sin dudas esa profundidad que brillaba por su ausencia, pero el reloj no era el mejor amigo de los catalanes. A los 70' nada había cambiado: la pelota en los pies de un Barcelona que no iba más allá de los centros al medio del área y alguna que otra insinuación, ante un Málaga más sólido y convencido que una roca y con un contragolpe letal y aceitado. 

Messi estaba demasiado tirado atrás, tratando de agarrar la pelota pues en esta segunda mitad casi que no le había llegado. Fastidioso e impreciso, no logró filtrar pases ni sorprender con algún remate de media distancia. Mascherano ingresó por Dani Alves en el cambio final de Luis Enrique para armar un claro 3-4-3 con doble pivote para tener seguridad en la marca y potencia en la salida. Así y todo, era muy previsible lo del blaugrana que mostraba una cara mucho peor a la de esa noche en Anoeta que dio comienzo a una pequeña crisis interna. Lo más recurrente: el offside ante el muy buen uso del recurso de parte de la defensa rival. 


Duda entró por Horta para tener un poco más la pelota y lograr desquiciar al Barcelona, algo que se logró pues sus jugadores comenzaron a cargarse de faltas inútilmente. Y en el minuto 83' llegó la única situación clara del Barcelona: Pedro recibió ante Kameni y disparó cruzado para ver con desencanto que la pelota impactaba en el lado externo de la red. Se había salvado el Málaga, pero para un equipo enorme en recursos, historia y jugadores como el Barcelona esto era demasiado poco. Hubiese sido un premio por completo inmerecido, un castigo total para un contrincante que desde la inferioridad y con sus armas bien afiladas había desafiado y vencido al gigante. 

Con Piqué como punta y Mascherano como central en su lugar, los de Lucho se lanzaron con desesperación amateur al ataque para rescatar un punto. Pero las imprecisiones reinaron, en una combinación entre serias falencias propias y un trabajo sensacional del Málaga. Una gran pelota para Duda dejó al local al borde de un K.O que ya era "mes que inevitable". Se salvó por muy poco ya sobre los 90', pero la salida de esa jugada fue desaprovechada debido a la lentitud en el traslado. Como en toda la tarde, los andaluces volvieron a la velocidad de la luz y ya estaban acomodados antes de que los de enfrente siquiera pensasen en comenzar a atacar. Tuvo dos el Barcelona, pero Kameni le contuvo un remate débil a Suárez y luego le sacó con facilidad el esférico a Piqué dentro del área tras un gran pase gol de Messi. Los fantasmas estaban de vuelta en el Camp Nou, que no entendía lo que había sucedido y que veía como el Real Madrid picaba una vez más cuatro puntos arriba en la cima.


Las declaraciones posteriores de Luis Enrique fueron consecuentes con lo que se había visto en la cancha. Visiblemente disconforme, el entrenador dijo que la derrota había sido merecida y que no habían podido jugar bien para abrir el candado presentado por el rival. Todo hacía suponer que esto se trasladaría a Europa, pero hoy el Barcelona derrotó con comodidad y muy buen juego a un flojo Manchester City por 2-1. Un resultado importante y que por poco define la serie a menos que en la revancha en el Camp Nou el equipo repita la desastrosa actuación del pasado domingo. Aún así, resta saber si se podrán levantar en el próximo partido por Liga y si esto no será una repetición en forma de tragedia del ciclo Martino. Recordemos que el equipo del Tata venía irregular en el torneo doméstico tras un arranque furioso y venció con lujo al City en dos partidazos. Y de allí en más, la cuesta para el entrenador y su equipo se hizo siempre hacia abajo hasta terminar donde todos ya conocemos. No vaya a ser cosa que la historia ande con ganas de repetirse. Para evitarlo, Luis Enrique deberá considerar muy seriamente lo que sucedió en este partido y corregir todo lo que sea necesario. Si no, el espejismo de la Champions no durará demasiado tiempo como para sostenerlo en su puesto.  






sábado, 21 de febrero de 2015

Boca 2 - Palestino 0: Un primer paso a pura jerarquía; El mediocampo como punto de partida



Boca volvía a la Copa Libertadores de América tras su injusta y ajustada eliminación por penales ante Newell's (aquel gran equipo del Tata Martino, que se vio superado en los dos choques por Boca) en la edición de 2011. Enfrente tenía a Palestino, un muy buen equipo chileno, dirigido por el argentino Pablo Guede quien se sabe es un defensor del fútbol bien jugado. Es decir, un entrenador de la escuela que pregona el toque constante, las rotaciones posicionales y la presión bien alta. Audacia pura sin importar quien sea el rival de turno, algo que debería ser ley en cualquier equipo. Más allá de sus declaraciones muy sinceras acerca de las posibilidades de este interesante club en el torneo continental, paró un once repleto de titulares habituales para poder sorprender a un Boca que llegaba dulce tras la contundente victoria ante Olimpo. Con algunos cambios respecto de aquella formación, Arruabarrena buscaba dar comienzo a las rotaciones y pisar firme en un grupo que se le muestra favorable.

Boca salió con su clásico 4-3-3: Orión; Marín, Burdisso, Torsiglieri, Colazo; Meli, Erbes, Gago; Palacios, Gigliotti y Chávez. Un equipo más pensado para luchar que para jugar, algo que se vería en el desarrollo del juego. Lo novedoso eran la nueva chance para Gigliotti y la consolidación tanto de Palacios como de Burdisso dentro de los 15-17 jugadores fijos para afrontar las 3 competencias que se vienen. Palestino utilizó un atrevido 3-4-3: Melo; Díaz, Lanaro, Contreras; Valencia, Rosende, Farías, Jason Silva; Marcos Riquelme, Renato Ramos y Esteban Carvajal. Un central y dos laterales con recorrido, un mediocampo nutrido con un doble pivote y dos extremos sueltos y un trío de ataque más rápido que potente.


Boca comenzó sin la pelota pero presionando bien arriba con Gago y Meli y los tres delanteros. La idea era robar el balón en la salida del rival y encontrar velozmente el espacio para que los extremos piquen al vacío. Juego directo para contrarrestar a un equipo que en teoría iba a dar espacios desde el primer minuto. Palestino se mostraba muy correcto con la pelota pero todavía expectante para poder lastimar de contragolpe. Clásico estilo de Pablo Guede, con buen trato del esférico y mucha velocidad, pero con el agregado de un mayor recaudo por el rival que estaba enfrente. La marca personal rotativa a Gago era una muy buena idea, pues cada vez que el volante de Boca toma las riendas del partido todo se complica para cualquiera.

Riquelme lanzó el primer pase profundo, bien cortado por Torsiglieri cuando entraba por detrás Carvajal. La respuesta de Boca fue instantánea: un buen 1-2 entre Gago y Marín que culmina en un centro del cinco que Burdisso no llega a conectar. Palestino lejos de amedrentarse, decidió alejar a Boca de su campo con las mejores armas: posesión y apertura de la cancha con Valencia y Riquelme por las bandas. El joven delantero envió un remate en velocidad demasiado alto en 7' y decretó que el partido era uno de ida y vuelta. Mucha intensidad de ambos lados, aunque un poco más de profundidad y asociación en el cuadro local.

Carvajal se hizo eje en el mediocampo de Palestino, siempre tirándose atrás para iniciar todas las jugadas. Meli y Gago armaron una buena jugada a un toque que terminó en otro centro, esta vez buscando a un estático Gigliotti que ni siquiera amaga con ir a buscarla. Flojo lo del centrodelantero de Boca que está tratando - sin éxito hast aquí- de demostrar que merece luchar con Calleri y Osvaldo por un lugar.


El mediocampo de Boca funcionaba bien, pero carecía de explosión y toque. Meli y Gago alternaban posiciones en cada jugada y Erbes actuaba como mediocentro clásico bien pegado a los centrales. Muy solo Gago, tratando de crear algo de juego ante la apatía en ataque de sus dos compañeros, algo que Boca sentía mucho pues la presión alta del comienzo había desaparecido. Mientras tanto, Palestino seguía mostrándose audaz y muy suelto en ataque.

Un buen arranque de Valencia, con caño a Meli incluido, continuó con un toque corto para Carvajal y un buen centro que Riquelme no pudo definir por centímetros. Mucho mejor el equipo chileno en este tramo debido a su movilidad y su constante juego por abajo. Boca también buscaba ir siempre con la redonda al pie, pero carecía de asociaciones efectivas en 3/4 de cancha y dejaba muy solo a Gago en el mediocampo batallando contra una tenaz marca personal. Pérez y luego Lodeiro habían sido excelentes socios para el número cinco contra Olimpo, algo que el tándem Meli-Erbes no podía emular ni por dos o tres minutos al menos.

Riquelme tuvo otra chance, pero su remate ingresando por el costado se fue demasiado alto. Boca estaba comenzando a ser asediado, aunque resistía con chapa y elegancia los embates del interesante Palestino. Urgía abrir la cancha pues los pelotazos a la nada comenzaban a multiplicarse peligrosamente en apenas 14' de juego. Otra alerta más: Ramos dejó pagando a Torsiglieri tras hacerlo salir de la cueva con un gran enganche y abrió para Riquelme, que sin marca y con relativo buen ángulo disparó demasiado flojo a las manos de Orión.


Palestino cumplía el plan a la perfección: cobertura de los laterales para que Chávez y Palacios queden aislados y deban sí o sí buscar por el embudo generado en el medio. El Comandante tuvo una buena trepada en 17' que Gigliotti desperdició al rebotarla de muy mala manera. Palestino seguía siendo la audacia al poder: un 3-4-3 inamovible que se descuidaba con un espíritu amateur notable en defensa para así poder privilegiar el ataque y el toque constante. Agregándole a esto una muy buena cobertura de espacios, había podido quebrar a Boca en tres partes iguales e inconexas. El problema es que en cada arranque, los de Arruabarrena quedaban muy cerca de abrir el marcador pues con solo cambiar el ritmo los chilenos quedaban muy mal parados. Gracias a esto, Palacios y Chávez comenzaron a desprenderse y a crecer para de a poco ir acorralando a los de Guede contra su arquero.

En 23' Gigliotti lanzó un muy buen pase largo tras cortar en el medio, Chávez logró llegar pero Melo se jugó la vida para evitar la caída de su valla. Lo tuvo Palestino en la jugada siguiente: un corner muy bien lanzado, todos fueron hacia el medio y Ramos se desprendió para cabecear en soledad aunque demasiado ancho. Palestino regresó a la presión alta, superó el bache en el que Boca lo había introducido, y llevó a los de azul y amarillo contra Orión. La marca pegajosa sobre Gago seguía su marcha y esto fastidiaba cada vez más al volante central.


A los 27' un pelotazo largo encontró a Melo jugando de zaguero, lo cual demostraba lo expuesto hace un párrafo acerca de la fragilidad defensiva de Palestino debido a su arriesgado estilo. Cuatro minutos después Díaz lo tuvo, solo contra Orión, pero su cabezazo fue directo a las manos del arquero de Boca que estaba muy bien ubicado. La contraofensiva fue casi letal: centro muy mal despejado por Melo, remate al ángulo de Torsiglieri que un defensor llega a desviar con demasiada suerte. Colazo le regaló el gol a Valencia en 34' pero el extremo no tuvo demasiada precisión en su tiro cruzado. El Xeneize se veía una vez más superado en intensidad, más que nada porque no lograba ser preciso y veloz en la puerta del área rival.

El Vasco había errado con el planteo; si bien no estuvo mal poner nombres pesados como Meli y Erbes de nuevo, el equipo estaba configurado por las características de sus jugadores más para luchar que para jugar cuando lo que necesitaba era justamente esto último. Chávez y Gigliotti se encontraban demasiado estáticos y Palacios buscaba con insistencia por la izquierda. Meli y Erbes seguían haciendo agua en la marca y no servían como socios para Gago que pedía a gritos alguien que se la devolviese redonda.

Y en el peor momento, la camiseta jugó a pleno para calmar las aguas. En 38' Boca pudo hilvanar dos o tres pases seguidos con profundidad para armar una muy buena jugada: gran pase de Marín - de buen partido- entre los centrales para que Chávez cruce el frente de ataque y ponga el 1-0 con un toque sutil y lleno de clase por sobre Melo. No se podía decir que el resultado era totalmente injusto, pero si se debía afirmar que era necesario mejorar muchas cosas para no seguir sufriendo contra un Palestino que mínimo merecía un gol.


Los de Guede acusaron el golpe y los centrales salieron hasta el mediocampo. La telaraña quedó partida en mil pedazos y siguieron tocando aunque ya sin tanta sorpresa y dinámica. Compacto el trío central del visitante, rompiendo cada intento de juego rival con Gago liberado de la marca personal como punta de lanza en cada ataque. Cortaba todo como un pulpo y salía con balón dominado hasta encontrar el mejor pase a los costados o al frente. Boca se manejaba con mucha tranquilidad, con el aplomo que le dan su historia y su actual plantel, ante un contrincante que estaba groggy tras haber jugado unos muy buenos 35'. Desentonaba Gigliotti, pivoteando siempre mal y no logrando ser punzante como debe ser el delantero centro de Boca siempre.

Los segundos 45' iniciaron con una renovada marca obsesiva de Palestino sobre Gago. Boca comenzó con todo: centro picante de Marín en velocidad que corta bien Granado primero y que Melo termina enviando al corner. Los de Guede estaban completamente expuestos atrás debido a su adelantamiento en el campo de juego, tratando de conseguir el empate a pura intensidad. Los laterales de Boca aprovecharon y se soltaron y Gago y Meli pudieron salir del encajonamiento en el costado.

Palestino atacó sin parar pero sin demasiada precisión ya, con la misma audacia y el manejo impecable del balón, pero regalando el contragolpe a uno de los equipos que mejor lo sabe utilizar. Más allá de esto, el visitante todavía no lograba aprovechar esto al máximo por lo que la diferencia seguía siendo mínima. La salida de Riquelme en Palestino significó una sonrisa en la cara del Vasco, pues aunque estuvo ausente en el inicio del ST este crack había mostrado toda su calidad y peligro en la primera parte.


Acto seguido, Lodeiro entra por un apático Gigliotti que reprobó más allá de un par de buenos pivoteos. Cambio lógico para tratar de salir del fondo definitivamente y darle mucho más volumen de juego al mediocampo. El 4-3-1-2 convertía a Boca en un equipo largo, de transiciones veloces y con mucha velocidad en los metros finales. El enganche uruguayo en un par de jugadas le dio la movilidad y la sorpresa que habían estado ausentes en los anteriores 60'. Dos habilitaciones profundas entre los centrales para Chávez terminaron por inclinar la balanza para el lado visitante. Palestino se repetía demasiado en ataque con centros a la nada misma, que no aprovechaban el tibio dominio territorial que aun mantenían. Mal usada la posesión, inocua, pues veían como Boca se replegaba con tranquilidad para dar la estocada final ante una formación que carecía de último hombre.

Dos centros cerrados de Marín y Lodeiro casi encuentran a Chávez para que decrete el final del encuentro, pero fueron salvados por la defensa. Un ratito después, lo que se caía de maduro: muy buen contragolpe comandado por Lodeiro tras una excelente pared con Chávez, pase perfecto del uruguayo para Palacios que define impecable e implacablemente ante un Melo que solo podía mirar. Era el 2-0 que ponía cifras definitivas al encuentro, que había sido muy complejo gracias al buen juego e inteligencia de Palestino y a la poca generación de juego que tuvo Boca en la primera mitad.


A los 80' Valenzuela se perdió el descuento prácticamente abajo del arco, en otro ingreso por el sector de Colazo que fue un colador toda la noche. Una mala tarde del volante devenido en lateral que seguramente enmendará en los próximos partidos y que por suerte no trajo mayores consecuencias para Boca que un par de sustos. Meli encaró por la banda y la cambió para Chávez, que a la carrera remató y forzó a Melo a estirarse para evitar el tercero. Pablo Pérez ingresó por el Comandante, fusilado por su habitual entrega y tras redondear un buen partido en el que siempre buscó y que destrabó por aprovechar con mucha distinción su gran ocasión de cara al gol.

Vidangosi - recién ingresado y en una clara muestra de que debe ser titular siempre- sacó a pasear a Colazo y le sirvió el gol a Valenzuela que de nuevo se perdió una chance inmejorable ante Orión. Cobertura justa de los centrales y se evitó el descuento merecido de Palestino. Lodeiro tuvo una buena posibilidad con un remate a colocar que se fue apenas alto ya casi cerrando el partido, para concretar un nuevo ingreso en muy buena forma. Palestino terminó el partido abocado al ataque, ahogando a un Boca que se sabía hecho y esperó con solidez a que el reloj terminase de correr. El retorno a la Copa Libertadores había sido sin dudas sólido y lleno de contundencia, una demostración de jerarquía contra un excelente rival que nunca se creyó menos y que le hizo pasar momentos incómodos hasta el minuto 90'. Hay mucho que corregir, pero como dijo el Vasco una vez finalizado el encuentro, siempre es bueno tratar de mejorar con los tres puntos y la tranquilidad en el bolsillo.


Boca dejó varias cuestiones en el tintero, pero la que yo creo esencial es la que refiere a la generación de juego en el mediocampo. Cada vez que Gago, Pérez y Lodeiro coinciden en el centro de la cancha, lo que se ve es fútbol puro y es mi opinión que ese debería ser el camino a seguir de aquí en más. La intensidad y la presión alta ya están en el ADN de los jugadores y del equipo, lo que resta es rodear a Gago con estos dos grandes jugadores para que los tres o dos delanteros puedan ser exprimidos al máximo. Si surgen preocupaciones por la marca en este esquema, hay que quedarse más que tranquilos pues Gago y Pérez son dos jugadores que además de tener el pie sensible saben como marcar y morderle los tobillos a cualquier rival. Boca viene de racha y hoy enfrenta a Temperley para tratar de confirmar este gran momento. Cada partido nuevo será una oportunidad para seguir mejorando y poner a prueba nuevos esquemas que puedan hacer de este muy buen Boca un equipo memorable.

lunes, 16 de febrero de 2015

Boca 3 - Olimpo 1: Muchas luces y algunas pocas sombras en un sólido debut



Tras un verano de ensueño, Boca tenía que afrontar el primer partido de este nuevo torneo de 30 equipos que promete ser bastante pesado y no tan emocionante como muchos creen. Con el impulso de una gran pretemporada y tres victorias más que contundentes ante River (2) y Velez (clasificándose así a la fase de grupos de la Copa Libertadores), el equipo de Arruabarrena recibía a Olimpo de Bahía Blanca en la Bombonera. Los dirigidos por Walter Perazzo son siempre un hueso duro de roer, uno de esos rivales que defiende con mucha tenacidad cerca de su arquero y que trata de hacer que se imposible jugar por abajo en el mediocampo. El choque ante Palestino por la Copa se encuentra a la vuelta de la esquina, por lo que el entrenador de Boca decidió formar dos equipos distintos para cada compromiso. Para esta primera fecha colocó un combinado entre habituales titulares y algunos de los refuerzos que llegaron en esta apertura de mercado.

Boca salió con su habitual 4-2-3-1 que se convierte en un 4-3-3 en ataque: Orión; Fuenzalida, Cata Díaz, Torsiglieri, Fabián Monzón; Cubas, Gago; Carrizo, Pablo Pérez, Burrito Martínez; Calleri. Un doble cinco claro, con Cubas como mediocentro clásico bien pegado a los dos centrales y relevando hacia los extremos cuando es necesario y con Gago como eje del juego bien cercano a Pablo Pérez. El ex Newell's jugaría como una especie de enganche con Martínez y Carrizo bien abiertos y con la referencia única de Calleri en el área. Olimpo presentó un muy conservador y estático 4-4-1-1: Champagne; Parnisari, Furios, Moiraghi, Quiroga; Adrián Martínez, Cobo, Blanco, Joel Acosta; Encina; Royón. La mejor manera que encuentro para definir este esquema y el estilo de juego que trae de su mano es: "a la uruguaya", frase que ya han leído varias veces en este blog. Cobertura total del mediocampo, doble pivote, dos extremos con ida y vuelta, un mediapunta y un punta. El contragolpe y el pelotazo son las dos únicas opciones que tiene una formación así.


Apenas comenzó a correr la pelota, quedó claro que el césped iba a estar muy veloz. En gran estado y regado apenas antes del pitazo inicial, era un mensaje claro: el juego iba a ser sí o sí por abajo. Lógicamente los primeros minutos fueron más bien trabados, con los dos equipos prestándose la pelota pero con solo uno presionando alto y buscando atacar. Boca tenía el balón y de a poco inclinaba la cancha más allá de que la zona del círculo central fuese intransitable de a ratos por lo apretadas que estaban las dos líneas de 4 de Olimpo.

Gago desde su primera intervención demostró que su excelente verano ni había sido una casualidad. Recuperando siempre y saliendo con mucha precisión y velocidad con los tres volantes adelantados. Muy activo, cargándose el equipo al hombro, con mucho despliegue y su habitual toque de enorme calidad. El juego de Boca se concentraba por la derecha y Calleri era buscado siempre con pases largos cruzados, aunque sin demasiado éxito.

Gago lanzó un centro frontal, Quiroga no pudo despejarla y se la dejó a Martínez en bandeja. El Burrito controló y giró perfecto, pero su remate quedo en el lado externo de la red. Boca era más que un equipo demasiado mezquino y avisaba desde muy temprano. Los de Perazzo buscaban salir de contragolpe, más que nada con el talento y la velocidad de Joel Acosta y la movilidad de Royón en los metros finales. El equipo local dominaba el tramite sin mayores complicaciones, monopolizaba la pelota pero no lograba terminar bien las muchas jugadas que creaba.

A los 12' el gol estuvo muy cerca una vez más: Fuenzalida tocó corto para Martínez, que en un gran slalom de pie a pie dejó parados a dos marcadores rivales y encaró a Champagne. Parecía gol pero la picó mal y permitió la reacción lúcida de Parnisari que la revoleó bien lejos. En el otro lado de la cancha, Monzón mostraba que los que decían que estaba mucho más maduro no se equivocaban. Con su caja de velocidad adicional como siempre, sólido en el retroceso y en la marca y proyectándose sin parar para que Gago pudiese abrir la cancha rápidamente.


Las triangulaciones de Boca en el mediocampo eran otra cuestión muy positiva: Gago y Pérez se hacían un festival ante la mirada de los volantes del rival. Simpleza y calidad en un mismo envase, dos socios que de seguir así le van a dar muchas alegrías al club de la Ribera. Martínez aceleró hacia el centro, Gago se la dejó de primera con un taco a la pasada delicioso y el Burrito eligió pasársela a Calleri que estaba demasiado incómodo. Buena la jugada y las intenciones, pero faltaba un poco de contundencia en 3/4 para abrir el marcador.

El Cata Díaz y Torsiglieri jugaban como si lo hubiesen hecho juntos toda la vida. Muy adelantados y con mucha presencia en las dos áreas. Sin pasar sobresaltos y cortando siempre con mucha oportunidad y agresividad. Calleri ingresó en el área con balón dominado tras un tiro libre que parecía diluirse, cedió para Martínez que remató muy bien tras armarse el espacio con unos regates, pero un defensor puso la pierna en el momento justo. En 21', Carrizo fue bajado en el borde del área tras un muy buen pase largo pero el árbitro miró para otro lado. El muro de Olimpo tenía sus grietas expuestas, era cuestión de terminar de romperlo.

La apertura del marcador llegó con un penal muy estúpido: Furios tomó por enésima vez al Cata en un córner y el colegiado sancionó correctamente la pena máxima. Dio gracia ver a Perazzo y a los jugadores de Olimpo quejarse no porque no haya sido penal sino porque "ese agarrón no se cobra nunca". Gago tomó la pelota, miró a Champagne y colocó el balón con mucha clase y la potencia necesaria al palo izquierdo. Partido redondo para el líder de Boca, que se ponía 1-0 de forma merecida.


El dominio del local se debía a su posesión total del balón y a su criterioso y profundo uso. Las bandas eran utilizadas con frecuencia y el centro de la nave se encargaba de crear los espacios con paciencia. Gago seguía siendo amo y señor de Boca, pues todo el juego pasaba por sus pies. Hizo descansar al equipo y se cansó de lanzar pases largos, cortos y filtrados que siempre terminaban en el pie de un compañero. Es una excelente noticia saber que este enorme volante creativo ha recuperado su mejor versión, esa que supo mostrar desde 2006/07 hasta el año 2012.

El otro eje del equipo era Pablo Pérez, clave para recuperar en el medio y siempre exhibiéndose como primera opción de pase para su socio futbolístico. De a poco se fue acercando al área, aunque para esta parte del juego todavía no se había estacionado en 3/4 como suele hacerlo siempre. Blanco tuvo una clara para Olimpo a los 37', pero su volea se fue bastante alta. Era el primer aviso para Boca, que perdía en la pelota parada por primera vez.


Fuenzalida lesionado dejó su lugar a Burdisso. El Cata pasó a ser lateral y el ex Galatasaray a integrar la dupla central con Torsiglieri. Gago nuevamente comandó un embate de Boca: toque para Carrizo entrelíneas, centro del delantero para Calleri pero el nueve terminó pasándose y el balón no llevó peligro para Champagne. La jugada no terminó allí, pues Carrizo la recuperó y tras un muy buen desborde habilitó a Calleri que esta vez anticipó de cabeza pero no le pudo dar demasiado dirección al esférico.

La presión de Boca era total, con Monzón, Martínez y Carrizo rompiendo por las bandas. Olimpo por inercia y por estrategia retrocedía sin parar dando la sensación de que el segundo gol de los de Arruabarrena estaba al caer. Pérez en otro avance abrió para Carrizo que regateó y centró para el Cata, que no pudo bajarla con mucha precisión. El baldazo de agua fría, cuando todo era azul y oro, no perdería la oportunidad de hacerse presente en la Bombonera.

Un viejo flagelo regresó para revivir fantasmas de recientes malas épocas: centro inofensivo, error en la marca por una distracción zonza y Blanco que la cuelga de un ángulo con un cabezazo excelente. Un 1-1 injusto pero que mostraba lo que Boca necesitaba mejorar; dos puntos para ser más precisos: la contundencia en ataque y las fallas de atención en jugadas aisladas de pelota parada. Olimpo trató de salir del fondo, adelantándose un poco con el ánimo renovado tras un gol inesperado. Más allá de este pequeño golpe, Boca había mostrado cosas muy positivas y se iba al vestuario sabiendo lo que debía corregir para terminar esta jornada con tres puntos.


El segundo tiempo no arrancó con demasiadas modificaciones respecto a lo que se había podido visualizar 15 minutos atrás. Gago seguía dando muy buenos pases, pero se encontraba necesitado de un socio en el medio además de Pablo Pérez. Cubas había estado correcto en los relevos por los costados, pero nunca logró ponerse a la par de Gago para armar un tándem sólido. Royón tuvo el primer remate de los segundos 45' pero se fue demasiado alto tras un buen control. Olimpo seguía igual, aunque unos pasitos más arriba lo cual vislumbraba que a la larga los espacios aparecerían.

Pérez encaró con velocidad y tocó para Calleri, pero Quiroga se pudo anticipar al delantero de Boca. El rebote le quedó bien acomodado a Pérez que remató de lleno para complicar a Champagne, de buena reacción abajo. Boca asfixiaba de nuevo a su contrincante, con los diez jugadores en su campo y tapando las bandas sin problema alguno. Una excelente jugada a un toque entre Martínez y Gago culminó con un disparo a colocar magistral del cinco que Champagne envió milagrosamente al corner. Gigante lo de Gago, todo seguía pasando por sus pies y sus sociedades con los tres volantes en 3/4 eran perfectas.

Carrizo siempre arrancaba bien, pero terminaba diluyéndose en el momento del remate al arco. Boca en apenas 6' era el factor dominante pero le faltaba la puntada final. Gago fue otra vez protagonista estelar con un pase para el Cata pero su centro lleno de potencia rebotó en un defensor que llegaba al primer palo. Olimpo seguía con sus líneas bien juntas y trataba de salir de contragolpe; Martínez llevó algo de peligro para el arco de Orión, pero su remate careció de buena dirección. La apuesta de Perazzo era aguantar y tratar de ligar en alguna contra y/o pelota parada.


Boca ahora concentraba su ataque sobre la izquierda, en una inteligente estrategia de Arruabarrena. A lo largo de los partidos, el DT tiende a variar los focos de ataque y a pedirle a los extremos que intercambien posiciones constantemente para confundir y sorprender. Mansilla, volante de marca, ingresó por un flojo Royón en una declaración de principios del entrenador de Olimpo. El local llegaba a la puerta del área con dinámica y velocidad pero no tenía ya suficiente combustible como para seguir yendo sin parar.

El Vasco entendió esto a la perfección y metió a Palacios por un Martínez ya desaparecido del partido por cansancio. Un cambio pensando en la Copa sin dudas aunque también una clara lectura de lo que estaba sucediendo. Y a los 17' Orión se erigió como salvador: taco al medio tras un corner mal ejecutado y Cobo la empujó dentro del área chica. El portero de Boca lo achicó con mucha picardía y plasticidad y le sacó un gol que habría cambiado el partido. La Bombonera se convirtió en una caldera, como siempre, alentando y exigiendo a su equipo. Gago respondió con un estiletazo brillante desde la mitad que Palacios no logró controlar dentro del área.

Repetir que Gago era Boca no tiene sentido, pero era lo que se veía en la cancha. Calleri aportaba lo suyo en cada ataque, aguantando siempre de espaldas y fajándose en todas las jugadas. El delantero suele sacarle agua a las piedras, pero estaba sorpresivamente falto de gol en esta tarde/noche. Mientras tanto, el rival metía la cola contra su propia valla y buscaba ocupar espacios para que Boca no tocase con prolijidad. Los centrales adelante de la línea del medio y Pérez-Gago rompiendo siempre con sus pases filtrados para una delantera que hasta allí no ayudaba demasiado, más allá de el aire fresco que significó Palacios.

El pibe de Boca, que entró por la ventana tras la lesión de Pavón, llegó incómodo por la derecha y remató desviado, confirmando que se encuentra en un gran nivel. Muy movedizo y punzante desde su ingreso, le había logrado cambiar la cara a los suyos de 3/4 de cancha en adelante. Lodeiro ingresó por Cubas, en su debut con la 10 en el patio de la casa de Juan Román Riquelme. Otro buen cambios del Vasco, que sumaba creativos con llegada al mediocampo y le quitaba su último vestigio defensivo. Sin mediocentro clásico, Boca apostaba a un trío de volantes ofensivos bien plantados en territorio enemigo.


Pérez y Lodeiro conectaron bien a un toque por primera vez y el pase del uruguayo para Carrizo fue cortado cuando este se iba solo contra el arquero. Este mismo sería el gestor del gol que terminó con el partido: pésimo saque desde portería, el rebote le quedó a Palacios que con un sombrero sensacional logró quedar cara a cara con él y definió de lujo al palo derecho. Un 2-1 inexpugnable, tras un remate inatajable del juvenil de Boca, pues Olimpo no había hecho nada para merecer el triunfo contra un Boca que a pesar de no estar tan picante arriba en el ST había sido mucho más. 

Lodeiro empezó a mostrar sus credenciales de pelota parada con un corner a la cabeza de Burdisso. El defensor no logró darle dirección al balón y se la entregó a Champagne. La labor del enganche uruguayo era interesante, siempre opción para la descarga al mejo estilo Riquelme - salvando el millón de años luz de distancia, quede recontra claro-, jugando siempre corto y sin errores y siempre tratando de encontrar los espacios para habilitar a un compañero. Perazzo sacó a Encina y puso a Klusener para consolidar un 4-5-1 que no cambiaba demasiado las cosas. Boca monopolizaba el balón con el trío del medio y hacía correr a los de Olimpo sin parar atrás de este.

La gran jugada de la noche llegó de la mano del jugador impensado: enganche del Cata ante Mansilla en el borde del área tras un avance en velocidad por la banda y definición de lujo, de zurda, que se fue a milímetros del ángulo generando una estruendosa ovación de los hinchas de Boca. Hace mucho tiempo que el central se encuentra en su mejor nivel y esto es también una muy buena noticia para el equipo. Unos minutos más tarde, Carrizo armó una gran jugada individual por la izquierda con caño a Furios incluido, y su centro fue despejado por Blanco antes de que llevase algo de peligro.


Blanco cedió su lugar a Porcari, en un intento de conseguir un punto de parte de los de Bahía Blanca. El ingreso del volante ofensivo significaba el desarme del muro propuesto por Perazzo para ir sin recaudos por un empate que parecía lejano. Lodeiro a los 39' tuvo un buen disparo tras desairar a su marcador pero no fue complicado para Champagne contenerlo. Un debut más que interesante del uruguayo, con la pausa justa y necesaria para lo que Boca necesitaba en este partido puntual. 

A los 41' el tramite se dió por terminado: aprovechando los varios huecos que surgieron en campo ajeno, Lodeiro habilitó con un buen pase largo a Carrizo que llegó hasta el fondo y tocó para Palacios. Definición del pibe abajo del arco para un 3-1 que hizo estallar de nuevo a la Bombonera. Resultado contundente y merecido, merced del muy buen ingreso de la promesa de inferiores y del alto nivel de los volantes. 

Un ratito después, Carrizo, Gago, Pérez y Lodeiro protagonizaron un hermoso loco a pura velocidad y precisión por la derecha. Un botón de muestra de lo que puede hacer este Boca si se propone jugar siempre por abajo y con mucha paciencia. El medio de Olimpo comenzó a pegar ante el toque de Boca, recibiendo Lodeiro un patadón ignorado por el árbitro. El visitante buscó con algunos centros inofensivos y Calleri tuvo la última: sacó a pasear a Champagne pero se quedó sin ángulo y definió apenas al lado del palo. Final del partido y los aplausos para un nuevo Boca que de a poco va mostrando sus armas.


Gago y Arruabarrena fueron muy claros en sus declaraciones posteriores. Boca jugó bien, dominó sin problemas pero sufrió por la falta de explosión en los metros finales y por distracciones infantiles - una sola por suerte- que podrían haber costado mucho más caro. Queda mucho para mejorar de cara al debut contra Palestino por la Copa y a lo que se viene en los tres torneos que ocuparan el tiempo y la atención de Boca este año. Habrá que resolver el tema de la pelota parada y lograr que la eficacia se corresponda con la cantidad de situaciones creadas. El estilo de juego, la famosa "idea", está presente más allá de que algunos periodistas crean que solo River tiene las ideas bien claras: defensa de cuatro con dos laterales sueltos, ocupación de espacios en ataque y retroceso, doble cinco compuesto por un mediocentro y un volante clásico de creación y marca, línea de volantes adelantada con enganche y extremos muy abiertos y un punta marcado. Se buscará siempre hacer ancha la cancha, pero primero la idea es armar cada jugada por el centro del campo. El contragolpe es una de las armas clave de este Boca, algo que no debe ser despreciado ni ignorado. Si no miren lo bien que lo usan el Barcelona de Luis Enrique, el Bayern Munich de Guardiola y el Real Madrid de Ancelotti. El Vasco quiere combinar el juego de posesión con la pura velocidad usando las bandas en cada ataque. Tiene el plantel ideal para lograrlo y habrá que darle un poco más de tiempo para que la maquinaria se termine de aceitar. Pero si de primeros pasos hay que hablar - consideren que esta fue su primera pretemporada con un plantel pedido por él-, este 2015 viene siendo uno lleno de gratas experiencias.  









lunes, 9 de febrero de 2015

Atlético de Madrid 4 - Real Madrid 0: Una paliza histórica en el Vicente Calderón; Fútbol Total de la mano del equipo menos pensado



Debo decir que ha sido complicado poder sentarme a escribir esto. Pensé en escupir todo lo que tenían en la cabeza minutos antes de que terminase el partido que ayer enfrentó en el Vicente Calderón al Real Madrid y al Atlético de Madrid por enésima vez en esta temporada. Pero decidí calmarme un poco y regresar cuando estuviese más tranquilo. Se darán cuenta quienes lean estas líneas, así como los habitúes del blog, que soy hincha fanático del Real Madrid; cuestión que no me inhabilita a la hora de analizar sus partidos y de criticarlos duramente cuando entregan una actuación mala. El problema es que lo el Madrid hizo hoy en la casa de su eterno rival no fue malo sino directamente lamentable. En parte por el gran partido - nobleza obliga- en lo táctico, lo físico y lo futbolístico de los del Cholo Simeone y en parte debido a su inquietante parálisis mental a la hora de enfrentar a los Colchoneros.

El Aleti llegaba 7 puntos por debajo de su contrincante - puntero indiscutido tras el triunfo sobre el Sevilla en el partido que debía por el Mundial de Clubes- y de perder o empatar contemplaba la chance de quedar bastante lejos en un momento clave. Tenía la ventaja de que en 6 choques de esta 14/15, lo había vencido en cuatro ocasiones y empatado en dos. Invicto total, una superioridad que había llevado a los hinchas a usar pancartas con la consigna "Se busca rival para el clásico". Más allá de que históricamente la Casa Blanca dominó al Aleti (miren las estadísticas, son abrumadoras), es cierto que desde la llegada del Cholo al banquillo todo esto ha cambiado drásticamente. Se le fue animando de a poco hasta que terminó por consolidar su idea en la sangre de sus jugadores, para de allí en más convertirse en la piedra en el zapato de Ancelotti y los suyos. Casi nunca superándolo en lo que refiere al juego, la cantidad de situaciones, la profundidad y la posesión del balón pero siendo en extremo superior a la hora de cubrir los espacios con una aplicación táctica notable, en el momento de dejar la vida en cada balón y en la eficacia a la hora de aprovechar cada situación - pocas pero muy útiles- que creaba. El plus lo traía la mentalidad ganadora que su DT les había inculcado, explicándoles que trabajando todos para el equipo y dejando todo en el campo de juego, no se tendrían que retirar nunca más con la cabeza gacha de ningún lado. Y el mensaje caló hondo sin dudas, los resultados están a la vista hasta para alguien como quien les escribe que no suele gustar de el estilo que pregona Simeone. El fútbol "a la uruguaya" (un 4-4-1-1 compacto, sin toque que avanza en bloque) nunca me gustó, pero de a ratos el Aleti ha sabido salirse del juego brusco y los pelotazos y jugar realmente bien.

Como ya dije en las líneas de arriba, el Aleti venía con resultados favorables pero en mayoría de casos no había convencido en la parte de los métodos utilizados. Si necesitaba algo más este gran ciclo, era un partido consagratorio. Los dos recientes partidos por Copa del Rey no lo habían sido, pues nunca logró ponerse por encima de su rival aunque sí fue mucho más práctico y efectivo para sacarle petróleo a cada avance. Este partido tenía como favorito al equipo de Ancelotti, que además contaba con el regreso de Cristiano Ronaldo tras purgar dos fechas por su irresponsable reacción en la victoria contra el Córdoba por 2-1. Nada - ni el ambiente previo ni los partidos anteriores- daba a entender que sucedería lo que finalmente sucedió.  

Simeone plantó un 4-4-2 con la intención de abrir bien la cancha y de llevar al rival, mediante una presión asfixiante sobre la salida, a jugar todo por el medio. Allí lo esperaría la habitual muralla que hasta aquí solo ha sido descifrada muy pocas veces: Moya; Juanfran, Miranda, Godín, Siqueira; Tiago, Koke, Gabi, Turán; Griezmann y Mandzukic. Doble pivote con extremos y laterales de recorrido y cobertura. Dos nueves de área que tendrían que salir de esta para encontrarse con el balón y generar juego hacia los costados. Ancelotti tenía varias bajas - por lesiones y suspensiones- que contemplar antes de armar su once inicial, pero eligió una vez más el 4-3-3 clásico: Casillas; Coentrao, Nacho, Varane, Carvajal; Khedira, Kroos, Isco; Bale, Ronaldo, Benzema. No era tentador ir con una defensa sin rodaje, pero era la única opción que le quedaba al italiano. Por lo demás, el medio era el único problema pues Kroos y Khedira se potencian si son la dupla central solamente. Isco siempre debe estar tirado por el costado con mucha libertad, pero lo que no cerraba era la presencia de Khedira como extremo cuando no es su naturaleza. La BBC siempre es garantía de gol aun en un mal partido, así que todo estaba listo para un nuevo derby de Madrid.


Como suele ser costumbre ya, los primeros minutos de juego se convirtieron en un intenso ida y vuelta sin demasiada claridad en los metros finales. El Aleti esta vez compacto pero muy punzante y el Madrid con la pelota en su poder y tratando de abrir la cancha. A los 6' Arda Turán tuvo la primera: capturó el rebote de un córner, dejó atrás a dos marcadores con un movimiento y remató a las manos de Casillas. Extrañamente, el equipo local no especulaba y se lanzaba con todo al ataque para no darle chances ni siquiera de acomodarse a los de Ancelotti, Unos minutos más tarde, la cara de Simeone cambió por completo, pues tras un pique largo, Koke sintió un pinchazo y debió irse reemplazado por Saul.

Si alguien pensó que las cosas cambiarían, claramente estaba muy equivocado. A los 13', Juanfran lanzó un gran centro que ninguno de sus compañeros pudo conectar. El rebote fue tomado por Mandzukic que hizo la pausa justa para que Tiago llegue como una locomotora por el medio. Disparo fortísimo de primera, bien rasante, que encuentra una muy pobre respuesta de Casillas. La pelota se cuela entre las manos del portero y se mete en el arco para decretar un 1-0 que estaba al caer. En su primera llegada a fondo, el Aleti marcaba un verdadero golazo, más allá de la escasa reacción de Iker ( que fue "ovacionado" sin parar por la afición colchonera desde allí en más).


El Madrid se petrificó con este gol, el pánico escénico terminó por consumirlo antes de llegar a la mitad del partido. El Aleti siguió con su presión alta y estuvo cerca de marcar el segundo gol: Nacho despejó muy mal un centro que no traía dificultades y Casillas la completó sacándola muy mal con los puños. Para su suerte el balón flotó y terminó en su poder, pero las cartas estaban todas sobre la mesa ya. Griezmann se hizo un festín por la izquierda, abriendo un hueco más profundo que un agujero negro, que sus compañeros aprovecharían al máximo.

Ancelotti estaba muy enojado, y desde el costado del campo veía como su equipo no podía salir con prolijidad ni comodidad debido a la excelente presión que Saul y Juanfran ejercían sobre las bandas. Con esto se veían forzados al pelotazo largo o a tratar de jugar por el medio, algo que contra el Aleti es francamente imposible. Y apenas 4 minutos más tarde de haber abierto el marcador, los rojiblancos liquidaron el partido: enorme centro de Siqueira tras gambetear a Carvajal y con 6 jugadores del Real Madrid mirándolo dentro del área chica, Saul marca el 2-0 con una chilena impresionante. El equipo blanco estaba terminado física y psicológicamente, y se avizoraba una paliza de antaño. El Aleti estaba jugando como nunca, sumándole a su habitual tenacidad, cobertura de espacios y solidez defensiva, mucha presión alta y una dosis inedita de juego por abajo, rotaciones posicionales y transiciones muy veloces entre el medio y el ataque.


Los dos extremos y laterales estaban realizando una labor de hormiga tanto en avance como en retroceso. Que el Real Madrid no pudiese dar un pase razonable ni conectar el mediocampo con la delantera, era pura responsabilidad de los ocupantes de los costados. El asedio sobre los volantes y la línea defensiva era agobiante y en extremo frustrante. La famosa y temible BBC, que siempre se las arregla aún en los momentos más oscuros, estaba aislada y era espectadora de lujo de un verdadero partidazo de los del Cholo.

Un gran taco de Mandzukic de espalda sobre el banderín del corner con dos marcadores encima, deriva en un gran centro de Juanfran que termina en los pies de Griezmann. Buen remate del francés, potente pero demasiado al medio como para complicar a Casillas (aunque considerando el antecedente del primer gol, uno nunca sabe). El delantero croata estaba haciendo un fenomenal partido, fajándose a todo momento para generar espacios y arrastrar marca así como cubriendo espacios cuando había que cerrarse.

Cristiano Ronaldo tuvo su primera acción del partido con una buena recuperación  y un centro picante al que nadie pudo llegar. Muy flojo lo del mejor jugador del mundo, aunque caerle a él es injusto pues nadie del equipo lo estaba ayudando demasiado. Al menos peleaba cada pelota e intentaba contagiar a sus compañeros, que se arrastraban dando pena sobre el irregular césped del Vicente Calderón. Lo notable era que en cada pelota dividida, el Aleti superaba por dos o tres hombre al Madrid siempre. Las rotaciones surtían efecto también en defensa, logrando que como mínimo cada jugador del Madrid tuviese a 4 marcadores encima en cada intento propio.


Otra virtud era ir en bloque hacia el sector por el que trataba de armar juego el rival, forzándolo a un brusco cambio de frente que siempre terminaba o saliendo de la cancha o en los pies de uno de uno de sus cuatro volantes centrales. Un buen centro de Toni Kroos, otro de los que al menos intentaba algo, fue despejado y Benzema disparó muy bien de primera. El balón pudo ser interceptado por un defensor justo antes de que llegase al radio del arquero Moya. El Madrid en 32' se adelantaba por primera vez y tenía un poco más la pelota, pero para si disgusto el Aleti dominaba el trámite sin problemas esperando tranquilo en el círculo central.

Godín tuvo el tercero a los 34', tras un remate que pegó en la mano de Khedira dentro del área. La decisión era complicada, estaba demasiado tapado y no fue claro si el alemán quiso o no poner su mano, pero pareció haber sido penal. El Aleti realizaba muy buenas triangulaciones en el inicio de cada jugada, y las transiciones defensa-medio y medio-ataque eran impecables. Todas a tres o cuatro toques, llegando siempre hasta la línea de fondo y causándole dolores de cabeza a la Casa Blanca.


Bale sacó a pasear a su marcador en una demostración técnica de alto voltaje pero su centro fue demasiado potente y cerrado como para generar peligro. El galés estaba desaparecido en acción, apenas algún destello de su enorme calidad. Una vez más el ex Tottenham avanzó, enganchó y lanzó un centro preciso para Cristiano que fue anticipado por un Moya que comenzaba a mostrar mucha personalidad. El Aleti estaba bastante más atrasado y ya no salía a cortar cerca del área del Madrid. Si bien esto es siempre peligroso - y más en este caso particular- hay que admitir que guste o no la escuadra de Simeone es la mejor del mundo en esta materia.

Los minutos finales del primer tiempo encontraron nuevamente al Aleti presionando bien arriba, ahogando otra vez a un contrincante que esperaba deseoso el entretiempo para poder entender que es lo que había sucedido en estos 45'. El respiro que había conseguido en ese ratito de Bale, era un espejismo demasiado cruel para los dirigidos por Ancelotti.

La segunda mitad comenzó con un cambio: Jesé ingresó por un Khedira lesionado, que demás había tenido un muy mal partido. Sin estar en su posición natural, el talentoso germano siempre es el que termina perdiendo. El entrenador italiano armaba un 4-4-2 con Isco y Bale bien abiertos y Cristiano-Benzema como doble nueve bien dentro del área.

Todo pareció rendir frutos cuando una buena apertura para Carvajal terminó en un centro del lateral para Ronaldo que fue cortado de manera milagrosa por uno de los defensores. Bale tomó la posta en la siguiente jugada y centró pasado para el portugués, que fue sancionado con un foul inexistente cuando luchaba la pelota con su marcador. El Madrid tenía la pelota e iba sin parar por los costados, mientras que el Aleti esperaba para robar y salir de contragolpe con el colchón de dos goles.


Ronaldo de taco habilitó a Carvajal, que en velocidad siguió con el bombardeo al área de los locales. Moya volvió a responder con mucha seguridad cuando las papas quemaban, contracara de lo que había hecho Casillas hasta allí en el arco de enfrente. De a poco los de Simeone volvieron a someter al rival, forzándolo a jugar por el medio y a irremediablemente chocar contra su muralla. Los espacios estaba perfectamente ocupados, no había un solo lugar por donde jugar con velocidad y tranquilidad, por lo que el partido se empezó a poner muy caliente.

A los 58' Carvajal cometió un horror indigno de su calidad. Griezmann aprovechó y forzó a Casillas con un potente disparo. Bien el arquero del Madrid en esta, evitando la debacle absoluta. De inmediato, Saul peinó un lateral al área y de nuevo el delantero francés fue el protagonista. Ahora con una chilena muy bien ejecutada que se fue apenas arriba del travesaño. Parecía que el ritmo iba a bajar, pero en la jugada sucesiva, Juanfran llegó muy bien al fondo y centró para que otra vez Griezmann quedase de cara al gol. Su cabezazo se fue bastante alto, pero el Aleti era sin lugar a dudas una apisonadora que no paraba de avanzar.

El Real Madrid no insinuaba nada siquiera, como listo para que le den el golpe de gracia. No dejaba de ser llamativa la desazón y las pocas ganas que tenían casi todos los jugadores en el campo, justificando una de las peores caras que se le ha visto a Ancelotti en su carrera. Mucho puchero, mucha queja y nada de lucha para al menos meter un gol y acortar distancia. La humillación seguía de la mano de Juanfran, que por su costado hacía tiempo que causaba estragos. En otro de sus avances, le sacó la cadera a su marcador con un enganche sensacional y centró para Tiago. El volante, una de las figuras del equipo, se la llevó por delante pero nunca pudo llegar a conectarla de lleno para terminar con la historia de una vez.

Era un baile sin ningún tipo de dudas. El Aleti estaba practicando lo que se suele llamar "Fútbol Total": ocupación total de espacios, solidez defensiva, rotaciones posicionales, juego preciso por abajo, posesión con profundidad, velocidad por los costados, dinámica con y sin el balón y presión alta constante. Hasta este partido, los dirigidos por el Cholo solo se habían destacado por su defensa, su perfecta pelota parada y su garra para luchar cada centímetro del césped. De todo lo demás, mejor no hablar, pero ante el Madrid estaban comprobando lo que se viene diciendo en este blog desde hace rato: que el Aleti tiene material de sobra para ser mucho más que un equipo luchador y amarrete, que puede jugar muy bien al fútbol si se lo propone. Una paliza táctica, física y futbolística del cuadro de Simeone.


Siqueira completaba un partido de lujo, con un recorrido bestial por el lateral que no cesó hasta el pitazo final. La humillación comenzó a cerrarse de la mano de Arda Turán, el descanso y el talento puro del Aleti, que avanzó por el centro y la pinchó muy bien para Saul. De primera el centrocampista se la bajó a Griezmann y este - por fin, muy merecido- anotó su nombre en la pizarra empujando el balón casi sobre la línea. Maravillosa jugada, a pura velocidad y precisión, para decretar un 3-0 inapelable.

Saul se retiró lesionado y en su lugar ingresó Raúl García. Un estruendo lo acompañó, el Vicente Calderón saludó a su héroe inesperado y le agradeció por ser parte vital de un partido histórico. Bale lanzó un centro a la nada misma desde el mediocampo que Moya tomó sin problemas. Todo lo mal que estuvo el Real Madrid en este partido, había quedado graficado en esta fallida jugada del galés. Lo tuvo un rato después García pero su remate se fue bastante ancho luego de haber realizado una interesante apilada desde el costado al centro.

Isco fue reemplazado por Ilarramendi, pagando los platos rotos que más que nada le correspondían a los tres delanteros que habían tenido una actuación digna del peor de los fantasmas. Luego, Chicharito Hernández ingresó por Benzema en otro cambio más que inútil que seguramente habrá servido para cuidar las piernas del crack galo. Griezmann se retiró ovacionado a rabiar por todo el Calderón y con la entrada de Torres se terminó la mini-guerra de variantes inertes entre ambos DT.


A todo esto, el toqueteo del Aleti era por sobre todas las cosas hermoso. Y si le sumamos que seguían presionando sobre la salida y cortando en el medio como si fuese el primer minuto, su performance era digna de un largo aplauso de pie. El Madrid tuvo un momento de vergüenza deportiva y trató de encontrar el gol que lo salvase al menos en la apariencia del resultado. Una buena volea de Ilarramendi obligó a Moya a estirarse al máximo para evitar un gol que habría sido injusto. Se termina el encuentro y este era el primer remate serio de los de Ancelotti en el TOTAL de los 90'. Los hechos hablan por sí solos.

Tras la habitual venta de humo del Cholo, esa insoportable arenga al público bien sacada de quicio que suele hacer siempre que está ganando (jamás cuando pierde), llegó el broche de recontra oro para la jornada. Corrida del Niño Torres y centro al vacío para que Mandzukic llegue casi como una pieza de tetris - esto habla del entendimiento entre ambos jugadores, pues ni se miraron en la gestación de la jugada- para cabecear a la red. Un 4-0 que se quedaba corto pero que se convertía en una goleada que promete ser traumática para el Real Madrid. Solo faltaba el gol del croata, una de las grandes figuras de la tarde/noche para que todo quedase en su lugar. Arda encaró una vez más, ya en la última pelota, y envió un buen centro que Mandzukic conectó, pero sin tanta puntería esta vez.


Este contundente y merecido 0-4 en contra no hizo más que revivir los fantasmas del 5-0 que el increíble Barcelona de Guardiola le propinó al Madrid de Mourinho en el Camp Nou. En aquel encuentro que marcó el inicio de una seguidilla de choques tan calientes como apasionantes, el equipo blanco llegaba como líder indiscutido a base de fútbol, potencia y goles. Y de un hondazo el tal vez mejor equipo de la historia lo bajó a la tierra y lo obligó a cambiar su estilo a uno bastante más cerrado, áspero y sucio para afrontar los clásicos que vendrían. No digo que esta paliza propinada por el Aleti vaya a tener el mismo impacto que la "manita" de Pep, Messi y los suyos, pero creo que es hora de que Carletto realice un par de cambios de táctica cuando se enfrenta a Simeone. La mejor manera de superar esa parálisis mental y física que poseen ante cada clásico, es seguir el camino de Mourinho: blindar al plantel y configurar un esquema que no deje tantos espacios. No se trata de sacrificar la posesión para siempre sino de encontrar un mecanismo para no perder más contra el eterno hijo - que ya se ha tomado varias revanchas en estos dos años y medio- y una vez estabilizada la estadística reciente, si retornar al habitual fútbol que suele entregar este equipo. Las señales de emergencia ya se habían encendido, en un año que comenzó muy bien y que de a poco fue viendo como el equipo bajaba su nivel colectivo y se sostenía por el brutal nivel de la BBC y el talento, sacrificio y desfachatez de Isco.

No hay que repetir por vez número un billón que el Madrid salió perdiendo cuando eligió ceder a Xabi Alonso y a Di María casi sin darles motivación para quedarse, pero volvamos sobre ello por unos segundos. Kroos ha jugado maravillosamente casi siempre, pero solo en el mediocampo no puede algo que hoy no se lamentaría con Xabi en el plantel. Isco se debe volcar a tareas defensivas que no son las suyas y resignar su explosividad en ataque debido a que no hay un volante central que pueda cubrirle la espalda al alemán para que haga aquello que lo hace el mejor mediocentro del mundo: pasar el balón y crear un ataque tras otro. Ni que hablar de James Rodríguez, que si bien ha ido en ascenso en estos meses, su aporte no llega a ser ni 1/3 de lo que Di María - quien hoy pena en el Manchester United, sin encontrar su mejor nivel tras varias lesiones- solía darle al equipo tanto en defensa como en ataque. Y si a esto le sumamos que Modric, el complemento ideal de Kroos, está lesionado hace tiempo y que la línea defensiva aun con todos sus titulares habituales no suele ser garantía de confianza queda claro por qué el Real Madrid ha dilapidado una ventaja de 7 puntos sobre el Aleti y 4 sobre el Barcelona. Para decirlo un poco más claro: la evolución del 4-3-3 del primer año de Ancelotti al frente de la Casa Blanca era un 4-2-3-1 con Xabi y Kroos como doble cinco, más adelante Isco-Modric-Di María/Bale y Ronaldo/Benzema o un 4-3-1-2 con Isco-Kroos-Di María/Bale en el centro, Modric de enlace y Benzema y Ronaldo arriba. La tentación por la estrellita del último Mundial - la sed inagotable por vender casacas de Florentino- y la sensación de que Kroos solo iba a poder, terminaron por consolidar un planteo que ya no sirve más y que mina las chances de crecimiento del equipo.


Claro que las excusas patéticas de Casillas, mandando al frente a un compañero como Nacho - un jugador joven, con hambre, talento y amor por el club, que a veces se equivoca como todos en la vida- quien NO tuvo la culpa en el primer gol que prácticamente se hizo él solo, y el festejo del cumpleaños de Ronaldo a pocas horas de una derrota tan humillante no ayudan en absoluto a mantener la calma. Y eso es lo que Ancelotti y los jugadores necesitan en este momento: no perder los estribos y salir a demostrar en el partido que viene que son el mejor equipo del mundo. Título que ostentaron con razón desde el inicio de la temporada hasta hace unas semanas y que ahora deberán volver a ganarse con esfuerzo y concentración. Detrás suyo el Barcelona le sopla la nuca con una delantera lujosa, letal, que se entiende a la perfección tras un arranque irregular, y un comandante en el medio - también croata él- que es exquisito por donde se lo mire. El Aleti se termina de acomodar otra vez en la tabla de posiciones y ya no mira a los dos gigantes desde tan abajo. Como exclamé a los gritos, indignado, una vez que el partido terminó: "Para la próxima con el Aleti, Carletto, línea de cinco así empezamos a detener el sangrado. Lo demás, después vemos...".