En el último partido de la fecha 19 de la Premier League, el Newcastle United de Allan Pardew recibió en su estadio al Everton de Roberto Martínez. No es noticia que el equipo del entrenador español es uno de los que más pregona el juego de posesión en el mundo y uno de los que mejor lo lleva adelante en términos estéticos. Si volviésemos el tiempo atrás, apenas una temporada a la idílica 2013/14, diríamos que también lo es en lo que se refiere a los resultados. Un sorprendente quinto puesto y un estilo - agresivo y elegante al mismo tiempo- que deslumbró a todos fueron el sello de presentación de Martínez en el club de Liverpool. La clasificación a la Europa League y la idea de mejorar lo hecho, que de por sí es histórico, eran la motivación que tenía este equipo de cara a la nueva temporada que acaba de llegar a su punto de inflexión en este breve parate por fin de año. Lamentablemente, si bien los jugadores que ya estaban y los nuevos que se incorporaron han entendido el mensaje de su DT a la perfección, los resultados ya no están de su lado. Este Everton deambula por la mitad de la tabla y corre serios riesgos de comenzar a caer un poco más profundo si no logra cambiar a tiempo. La defensa no es para nada sólida y los delanteros no consiguen capitalizar la innumerable cantidad de situaciones de gol creadas por partido. Los escasos 21 puntos cosechados - y un comienzo apenas pasable en su grupo de Europa League- no han impedido que los pilares del estilo de Martínez sean derrumbados, en lo que habría sido una actitud cobarde y aburrida. Hay una prolijidad casi militante a la hora de tratar la pelota, se rotan las posiciones constantemente, se presiona siempre bien arriba y es fija la idea de que todo debe hacerse al ras del piso. Todas cuestiones que desde este lugar aplaudimos de pie, y más todavía en los malos momentos.
El también irregular Newcastle de Allan Pardew (que zafó de ser despedido tras varios meses de injustas campañas mediáticas que tuvieron su eco en los hinchas y sus carteles con la frase "Sack Pardew") lo esperaba casi con los brazos abiertos en el St. James Park. Un equipo que si bien posee un juego mucho más directo que el del Everton, también privilegia el talento y el buen trato del balón por sobre todo lo demás. Entre sus victorias más resonantes de la temporada se encuentra el haber podido quitarle el invicto al magnífico Chelsea de José Mourinho hace unos pocos partidos. Pero más allá de eso, su recorrido ha consistido en más sombras que luces, aunque es cierto que ha podido encontrar el equilibrio merced de una sucesión de buenos resultados y una notable mejoría en el juego alcanzando los 26 puntos.
Martínez buscaba que sus dirigidos no recibiesen su tercera derrota consecutiva y en el medio de un proceso de rotación por las doble competencia plantó un 4-4-1-1 sin varias de sus grandes figuras: Joel; Coleman, Distin, Alcaraz, Garbutt; Baines, Barry, McCarthy, McGeady; Eto’o; Kone. La idea era ser compacto en el retroceso para evitar que los contragolpes del Newcastle hiciesen mucho daño, en especial por las bandas. Eto'o se sitúa ya prácticamente como enlace varios pasos detrás del o los delanteros de punta cuando inicia las jugadas y una vez que se desprende del balón se convierte en referencia de área. Baines y McGeady tendrían el deber de cubrir los costados y además de liberarse en ataque y tratar de romper hacia el centro de ser posible. Pardew dispuso de su tradicional 4-2-3-1 para volverse a encontrar con la victoria tras 4 partidos: Alnwick; Janmaat, Williamson, Coloccini, Dummet; Tioté, Colback; Pèrez, Sissoko, Gouffran; Cissé. Doble pivote con llegada al área, tres extremos libres y rotando posiciones entre sí constantemente y un delantero de área que también recorrería todo el frente de ataque buscando las espaldas de los centrales.
El primer tiempo comenzó con el Everton presionando bien arriba, pero con ambos equipos prestándose la pelota en busca de una buena apertura de la cancha. La circulación en el equipo visitante estaba muy aceitada, algo que no debe extrañar a nadie, moviendo la pelota de lado a lado sin entrar en ningún tipo de apuro. Un error de Sissoko en el medio se convirtió en la primera aproximación del partido: un centro bien lanzado que Coloccini pudo despejar con solidez. Unos minutos después, Eto'o bajó para comenzar la jugada, avanzó y abrió perfecto para McGeady. El resto fue una sinfonía: centro preciso para Koné que anticipó a su marcador en el primer palo para poner el 1-0 en apenas 5'. Dirá muchos que no era algo merecido, pero el haberse parado de entrada con los centrales en campo rival había surtido efecto.
El Newcastle pudo asimilar el golpe y de a poco se fue acomodando en el partido. Pero la pelota era toda del Everton y también las situaciones: un disparo de Eto'o en 9' se fue cerca del palo derecho de Alnwick. El trabajo del camerunés es algo que siempre debe destacarse y más si se considera la edad que tiene. Se ha reinventado como una combinación entre enlace y delantero de área que busca iniciar todas las jugadas y acompañarlas hasta su finalización. Hace de pivote, de descarga, para todos sus compañeros y luego intenta dar unos pasos más adelante para volver a recibir el balón.
A los 11' llegó el primer aviso del local: Cissé ganó muy fácilmente un tímido pelotazo frontal y dejó solo a Sissoko que no pudo controlar la pelota y fue aventajado por Robles que la envió al córner de un manotazo. El Everton se empezó a ir para atrás por la presión de los locales, que se mostraban dispuestos a empatar aún al coste de abrir muchos espacios para que los sorprendan de contraataque. El centro y los costados pasaron a ser autopistas para los extremos y la posesión del esférico ahora era mucho más pareja. Un remate de Cissé a los 15' fue el segundo aviso, pero hasta allí la línea de 4 visitante resistía los desordenados embates de los Tooneys.
De la mano de Ayoze Pérez, Cissé y Sissoko, los de Pardew habían acorralado a su rival contra su arquero. Muy buen nivel de los tres, atacando siempre, con mucha movilidad y rotando posiciones sin parar. El buen toque del Everton se daba por descontado, pero su gran pecado era no lograr dar bien el pase final. La falta de precisión patalógica ya en 3/4 de cancha le dió a su contrincante mucho aire y al mismo tiempo armó un ida y vuelta que terminó por serle agobiante. Gouffran centró con mucha calidad a los 20' y el rebote tras el despeje no pudo ser aprovechado por Ayoze que empezaba a emerger como una de las figuras de la tarde. El Español volvió a ser protagonista de una maniobra de peligro unos segundos después, con un centro que tenía buena dirección pero no pudo ser conectado por nadie.
El Everton salió del asedio por un rato con una gran jugada que comenzó con una limpieza impecable en el mediocampo a un toque, siguió con un pase filtrado digno de un verdadero crack como Eto'o y terminó con un remate de Coleman en velocidad que Alnwick pudo enviar al córner con las yemas de los dedos. Una construcción con la huella de Roberto Martínez que le devolvió el protagonismo a los de azul y blanco. Acto seguido Eto'o se la bajó con una facilidad pasmosa a Koné que no logró girar dentro del área ante la atenta marca de Coloccini.
La virtud del local era la velocidad en la salida cada vez que podía robar en el círculo central. La transición al ataque se hacía muy rápido y a un toque, sin trasladar en exceso la pelota. Todo esto forzaba a los cuatro mediocampistas rivales a cortar con juego brusco demasiadas veces. A los 29' Cissé zafó de una roja directa por un codazo descalificador a Coleman que el árbitro no pudo ver por estar demasiado tapado. El Newcastle no tenía orden ni tampoco era demasiado ortodoxo, pero su actitud llenaba el St. James Park para la euforia de su hinchada. Iba e iba sin cesar ante un Everton que resistía pero que minuto a minuto veía como el empate estaba muy cerca de sus puertas.
Y a los 34' llegó la lógica y nunca más se fue del partido: centro pasado que Williamson salvó con una estirada magnifica y bien fotogénica, pelota que queda boyando cerca del área chica y definición letal y seca de Cissé ante un arquero vencido. Un 1-1 justo que encontraba sus razones en la presión del equipo local y en la falta de ideas y de resolución - y hasta de actitud por varios ratos- del Everton.
Baines intentó un 1-2 con Barry que fue muy bien tapado por Coloccini en el borde del área. El ataque en bloque del Newcastle había dejado groggy al Everton, que carecía de respuestas para afrontar la situación. Intentaba agarrar la pelota, pero ya ni eso podía protegerlo del vendaval que tenía enfrente. Koné tuvo un buen cabezazo pero no logró darle dirección al remate. El partido no era atractivo en lo que refiere a lo estético pero si en intensidad, pues ambos comenzaron de nuevo a intercambiar golpes sin preocuparse mucho por defenderse. Eto'o, eje del fútbol evertoniano, abrió para McGeady pero su disparo se fue por encima del larguero.
El Everton mostraba un toqueteo impecable cada vez que se hacía de la pelota, pero lo que generaba - esas ventanas por donde entraba algo de aire- no lo concretaba en una tendencia que se está haciendo imposible de soportar para los jugadores y el cuerpo técnico. El final de la primera parte nos entregó una gran pase aéreo de Ayoze que Janmaat definió bastante apurado y mal ante Joel. El Newcastle se mostraba más vigoroso, algo que intentaría consolidar en la segunda mitad.
Los segundos 45' comenzaron con un cambio: Barkley, la joyita de Inglaterra y un pedazo de jugador - claro-, en lugar de McCarthy. Martínez introducía una variante ofensiva para darle más verticalidad a su equipo. En los primeros minutos, Eto'o siguió bajando para armar juego, en especial tratando de abrir hacia la derecha que fue por donde el Everton consiguió sus mejores momentos. Barkley encaró y espero a Koné, para dársela con muy buen timing. El marfileño regateó y lanzó un centro al medio que fue rechazado. Sissoko devolvió el golpe con un centro lleno de efecto que Gouffran anticipó muy fácilmente entre los centrales. Robles tuvo muchos reflejos y velocidad de piernas para evitar un segundo gol que nuevamente empezaba a rondar sus dominios.
Fue a los 50' cuando el partido se complicó para el Everton de manera casi definitiva: los extremos presionaron muy bien a Barry, que buscaba salir por lo bajo, y forzaron una muy mala entrega suya. Toque veloz para Ayoze que amaga y luego define al primer palo por debajo de las piernas de varios jugadores del Everton. Un 2-1 que se debía más que nada a un error de lectura de parte de Barry, ya que el momento invitaba a despejar la pelota en vez de salir jugando. Una cosa es ser dogmático y respetar el ideal de juego, algo con lo que acuerdo, pero otra es no poder ni saber salirse del guión cuando las cosas se ponen difíciles.
El Newcastle no paraba de presionar, sabiendo que era el momento para terminar con el partido. Sin ser un equipo brillante, mostraba personalidad y dejaba en claro que había olido sangre. Los de Martínez recuperaron de a poco el balón y siguieron avanzando de manera progresiva - y no por ello evidente o anticipable, pues lo hace muy bien- desde atrás, pero chocaban con su propia ineficacia al llegar al área contraria. Sin explosión para ir por los costados o encontrar el hueco con diagonales, el local retrocedía en bloque y al recuperar salía disparado para dar el zarpazo definitivo. Janmaat creció en este tramo del juego, yendo por su banda y además rompiendo muy seguido hacia el medio.
Kevin Mirallas ingresó por un inexpresivo McGeady en otro cambio más que ofensivo de Roberto Martínez. Talento y velocidad belgas para tratar de levantar un mediocampo que no reaccionaba. Baines sintió el efecto de su entrada y pudo conectarse una vez más: una muy buena jugada suya por la derecha, ganando la posición con oficio, terminó en un centro que Eto'o en buena posición y con espacios no pudo aprovechar. El mismo jugador lanzó un centro por lo bajo ya en 65' que Koné no logró empujar al gol por centímetros nada más. Mejoraba el Everton y se acercaba al empate, pero un remate bastante ancho de Ayoze les dejaba en claro que en cualquier momento todo podía terminarse.
Dos minutos más tarde, Colback aprovechó el segundo regalo de la defensa y sentenció el encuentro. Pase de Janmaat al medio, bastante inocente y sin fuerza, que no fue ni rechazado ni controlado por los centrales. El joven del Newcastle se filtró y tocó con mucha frialdad y calidad por debajo de un Robles desprotegido. Un 3-1 que era exagerado en ese momento, pero que confirmaba una victoria inteligente para los de Pardew. Al poco tiempo, Cissé remató con potencia una contra fulminante y se chocó con una espléndida reacción de Joel Robles. Al defender con un marcado 5-3-2, el local hacía una misión imposible para el Everton el armado de juego por lo bajo. Y más todavía cuando llegaban sus volantes al embudo que estaba dispuesto para ellos en 3/4 de cancha.
Lukaku entró por Koné, en el único ingreso que fue puesto por puesto. Renovación de piernas y minutos para que el internacional belga pueda volverse a encontrar con su habitual y estupendo nivel. Enfrente Riviere reemplazó a Cissé para tener mayor manejo en el medio y así cerrar el partido. El equipo de Pardew pasó varios minutos acorralado por el Everton, que siguió mostrando una preocupante ineficacia. Ayoze avisó con un disparo-centro rasante que todos vieron como cruzó el área chica pero ninguno pudo tocar. Iban 80' y la realidad era que habiendo jugado bien en ataque - y mal en defensa, algo clave- y habiendo manejado la pelota en el medio, la balanza nunca se había inclinado de forma clara para el lado del Everton. El partido se hizo un poco trabado en el medio debido al apuro del visitante por descontar y a la tranquilidad del local que repetía su táctica casi en piloto automático ante cada avance.
A los 83' Baines le devolvió el alma al cuerpo a su equipo: un pase maradoniano de primera desde la mitad de la cancha, pique corto de Mirallas y definición del belga por sobre Alnwick. Janmaat le tuvo que tomar el número de la camiseta al delantero, porque nunca pudo ver ni entender como se le escapó con tanta velocidad y facilidad. El 2-3 llegaba sobre el final del partido y de estar completamente en la lona el Everton pasó a tener chances de rescatar un punto al menos. A los 87', Mirallas tuvo el empate con un tiro libre peligroso pero su remate se fue rozando el ángulo izquierdo. Hubo una más de la mano de Baines, que tocó profundo para Lukaku, el delantero se la devolvió atrás tras arrastrar marca y el mediocampista tocó para Barkley. Su centro se fue de la cancha sin generar peligro alguno, quedando sin más chances los azules para nivelar las acciones.
Era el final del partido y el Everton llegaba así a su tercera derrota consecutiva. Jugando muy bien en varios tramos y sin nunca resignar su noble idea, pero mostrando una falta de practicidad y efectividad a la hora de definir que debe ser motivo de preocupación para su muy buen entrenador. Tal vez sea hora de rotar un poco menos y de consolidar un equipo, más allá de que este se pueda cansar. Nada hace creer que Martínez vaya a ser removido de su cargo, pues lo que hizo en el Everton es - como dijimos al comienzo- histórico por donde se lo mire. Los resultados aparecerán solos si continúa jugando así, pero deberá prestarle mucha atención a la parte defensiva que es la gran piedra en el zapato. Más allá de estos detalles, yo aplaudo a técnicos como el español y a jugadores como los del Everton pues son equipos que ennoblecen este deporte y que lo hacen cada día más lindo. Dejemos los resultados de lado por un momento y apoyemos a los que buscan honrar al fútbol. No permitamos que un par de numeritos - que en este caso son apenas una mala racha dentro de un proyecto maravilloso- nos alejen de lo que verdaderamente importa.







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