viernes, 5 de diciembre de 2014

Manchester United 3 - Hull City 0: La levantada ya es una realidad; Asoma un equipo, no todavía un candidato


Antes de su trabajosa victoria de esta semana contra el West Browmwich Albion por 2-1, el Manchester United había entregado una de sus mejores actuaciones desde la salida del legendario Sir Alex Ferguson. Una sólida victoria por 2-0 contra el Hull City de la que hablaremos en un instante. Pero antes un poco de historia reciente para entender las razones por las que considero que este partido fue el renacer definitivo de los Diablos Rojos, más allá de que aún no se ha alcanzado la plenitud ni mucho menos. Pero al menos si la seguridad y las victorias, con ratos de muy buen juego y con una idea clara. Tres cosas que habían brillado por su ausencia en el corto ciclo de David Moyes como entrenador la temporada pasada. El actual director técnico de la Real Sociedad había llegado por decisión y elección del mismo Ferguson tras un fenomenal trabajo en el Everton. Todo parecía estar en su lugar pues los jugadores eran los mismos que habían estado a segundos de ser campeones y los cambios a realizar no iban a ser demasiados. Pero algo sucedió y todo salió al revés: el United quedó muy lejos en la Premier de los puestos que clasifican a Europa y encima tuvo una Champions League más bien tortuosa en la que terminó cayendo sin atenuantes ante el Bayern Munich en Cuartos de Final. Lo poco para rescatar en una gris temporada fueron algunos partidos interesantes donde se amagó con una recuperación y esa remontada increíble y mágica en el Old Trafford ante el Olympiakos con tres golazos de un Van Persie hecho fuego.

Si bien muchos, entre los que me cuento, opinaron que la sombra del más grande entrenador del club - y uno de los mejores de la historia sin duda alguna- fue demasiado pesada por lo que Moyes merecía otra chance, había una atmósfera extraña en el Old Trafford al finalizar la 13/14. Luego de un Mundial intenso en el que conquistó el Tercer Puesto en base a velocidad, juego de posiciones y mucho pragmatismo del bueno con la Selección de Holanda, Louis Van Gaal desembarcó en el Teatro de los Sueños. La expectativa era demasiado grande y más todavía si se ponían en la ecuación los refuerzos que llegaban de la mano del experimentado holandés: Marcos Rojo, Daley Blind, Ángel Dí María y Radamel Falcao García. Un poker de lujo que se sumaba a una plantilla que contaba con suficiente peso como para llevarse el mundo por delante. El problema era que hasta el momento no habían podido reencontrarse con su estilo de juego y penaban por cuanta cancha se les ponía por delante.

Lamentablemente para los fanáticos, en los primeros partidos el rendimiento del equipo no fue el mejor. El 3-5-2 que utiliza Van Gaal no se aprende en dos días, en especial si se viene de años de defender con cuatro jugadores y contar con una línea de contención más rígida en el mediocampo. Algunos partidos razonables, otros realmente malos y muchos al borde de lo patético comenzaron a generar murmullos en las gradas. La humillante caída por 4-0 contra el Milton Keynes Dons - un humilde equipo de la League One, es decir que está tres categorías por debajo suyo- en la segunda ronda de la Capital One Cup fue el punto crítico de este ciclo. Luego de ese partido llegó Di María, pero el argentino debido a un par de lesiones y el estar adaptándose a la Premier todavía, no ha podido rendir más que a cuentagotas. A decir verdad, ninguno de los refuerzos venía derecho, todos o lesionados o sin hacer pie cada vez que salían a la cancha. Empezaba a crecer el fenomenal De Gea, salvando varios partidos de los que hasta habían podido sacar tres puntos debido a la creciente eficacia y a las manos del español - más que nada por esto último-.

El Manchester United llegaba al duelo con el Hull City urgido por encadenar dos victorias consecutivas. Los primeros puestos ya no estaban tan lejos después del trabajoso, sufrido e inmerecido triunfo contra el Arsenal en la fecha anterior. Pero vaya que había sido un desahogo, tras estar acorralado por 70' ante el equipo que mejor trata la pelota y que más situaciones crea en la liga inglesa pero también uno de los menos efectivos a la hora de concretar esas chances de gol - ya hablaremos de este Arsenal que a mi parecer es magnífico y que necesita poco para ser realmente el mejor-. De Gea había sido una vez más un muro impenetrable y Rooney y Di María habían manejado los espacios en el contragolpe como dos fórmula uno. Parecía que se terminaba la mala racha, era el primer triunfo de Van Gaal contra uno de los grandes y lo que se venía era una verdadera prueba para saber en que lugar se encontraban parados. En el Old Trafford y con la certeza de que tras un año y medio de sinsabores, el camino dejaba de ser cuesta arriba. Algunas ideas parecían claras: velocidad en el retroceso y la cobertura de espacios; tres mediocentros, de los cuales solo uno jugaba más atrasado para cortar y para ayudar a la defensa; dos extremos flexibles que bajan y suben constantemente; sin creación de juego paciente pero sí con transiciones a máxima velocidad; mucho vértigo a todo momento; y la jerarquía de sus estrellas para poder manejar el ritmo de cada partido.

Van Gaal dispuso su 3-5-2 clásico: De Gea; Smalling, Carrick, Rojo; Valencia, Mata, Fellaini, Di María, Young; Rooney y Van Persie. Enfrente estaba el Hull City de un viejo conocido de los locales, el gran Steve Bruce que dispuso un 5-3-2 que si bien es flexible sin dudas buscaba cerrarle las bandas a los centrocampistas del rival: McGregor; Chester, Dawson, Davies, Elmohamady, Robertson (estos dos últimos, los laterales); Livermore, Diamé, Brady; Ben Arfa y Jelavic.


La primera jugada fue un desborde de Di María que terminó en un centro defectuoso. El posterior impacto en la mano de uno de los defensores fue casual, pero hizo que el partido se pusiese en marcha. El Hull intentó hacerse dueño de la pelota frente a un equipo que buscaba tenerla lo menos posible en los primeros minutos. La presión era bien alta y en 3' los dos lados quedaron armados: el visitante tratando de construir pacientemente y avanzando en bloque y el local con la intención de recuperar bien arriba y salir con Rooney y Di María de contragolpe.

Mata se tiró unos metros más para atrás buscando armar un doble pivot con Fellaini y así lograr el objetivo de asfixiar al centrocampo del Hull. El español a los 6' abrió muy bien para Rooney que se sacó de encima a su marcador y yendo hacia adentro disparó para hacer estremecer a McGregor. Su tiro rasante se fue muy cerca del palo, pero la cancha empezaba a inclinarse y el partido estaba en pañales. Al ver que su rival no era punzante y que perdía con facilidad en el medio, el United comenzó a hacer circular la pelota luego de recuperarla. Se sucedieron varios intentos de pase filtrado para Van Persie que fueron cortados con lo justo por Dawson. Fellaini sobresalía cortando y distribuyendo, mostrando toda su calidad y su magnífico despliegue habituales. La lesión de Di María antes del primer cuarto de hora generó la puteada de Van Gaal y en su lugar ingresó Ander Herrera. El número 41 de la temporada, una lista demasiado larga para tan pocos partidos jugados.


Mata y Herrera comenzaron a entenderse muy bien y de un toqueteo habilitaron a Valencia por el costado. El desborde fue excelente pero Dawson pudo despejar con lo justo el centro. El Manchester era amo y señor del partido y ya merodeaba el primer gol, dominando en base a una agresividad total. Un corner muy bien ejecutado encontró la cabeza de Fellaini, pero el belga no pudo conectar bien el balón. Para su suerte, el arquero cometió dos errores seguidos y Smalling no tuvo más que empujarla dentro del área chica para convertir. Un 1-0 lógico y merecido, que había tardado más de la cuenta, algo que marca lo apabullante que era partido del United en tan pocos minutos.

Los hinchas veían a un equipo muy aceitado en el toque en el centro del campo, aunque sin resignar ese vértigo que tanto aman los ingleses. Los traslados eran más bien cortos y las diagonales de Rooney, Mata y Van Persie eran clave para entender el desarrollo de un partido muy cómodo para los Red Devils. Un tiro libre bien trabajado por el Hull fue la primera aproximación al arco de De Gea: con un centro frontal sacaron del área a Fellaini y jugaron la segunda pelota. Dawson la tomó demasiado mordida y todo quedó en manos del arquero del United. Por la derecha estaba el negocio para los locales, con Mata y Valencia encendidos y habiendo quebrado la resistencia en ese sector.

El Manchester movía bien la pelota y sus delanteros se encargaban de generar espacios saliendo del área. A los 24' Herrera tuvo el segundo pero su remate frontal se desvió en un defensor para salir al corner. Los de Van Gaal jugaban ya con sus tres defensores por delante del círculo central, ejerciendo mucha presión sobre una posible salida del Hull. Se daban cuatro factores para entender la muy buena actuación del equipo: vértigo absoluto, ocupación total de los espacios, presión bien alta y una novedosa - y bienvenida- posesión de balón. Una gran jugada entre Fellaini y Valencia derivó en una falta que Ben Arfa le cometió al belga en el vértice del área. Los dos volantes estaban imparables y los defensores rivales no podían contenerlos. El centro posterior fue malo, pero el rebote fue peleado por Mata que ganó y toco atrás para Smalling. Dawson llegó justo para tapar un disparo que tenía destino de red y milagrosamente los de Bruce seguían en el partido.


La paciencia en el toque era algo para aplaudir en un cuadro que no suele ser demasiado amigo de la pelota y había cierta prolijidad a la hora de atacar que se complementaba a la perfección con la habitual velocidad para contragolpear. Al mismo tiempo, la tenacidad en el mediocampo impedía que el rival pudiese siquiera pensar en tratar de pelear o como mínimo reaccionar. Antes del segundo gol, llegó una jugada para el aplauso: cambio de frente de Rooney, Fellaini la baja y toca para Valencia que a la carrera se la devuelve al pie. Pase para Young que de primera habilita a Rooney, quien a un toque y de espaldas deja solo a Van Persie contra McGregor. No fue gol milagrosamente, pero el Old Trafford se levantó a ovacionar a sus jugadores como solía hacerlo en sus épocas de gloria reciente.

A los 41' todo se terminó de una vez por todas: Rooney confirmó su gran momento personal con una definición de lujo. Bochazo cruzado, Herrera la baja y cede para Van Persie que de primera toca atrás para el delantero inglés y le sirve como cortina. El disparo fue esquinado y potente, inatajable para el arquero, una lección de como pegarle de media distancia para poner un 2-0, que era injusto porque la diferencia entre ambos equipos era mucho más abultada que apenas dos goles. El primer tiempo terminó con el United tocando con mucha tranquilidad ante un rival demolido.

Las últimas dos posibilidades antes del entretiempo llegaron de la mano de Mata y Rooney que desperdiciaron dos buenos pases al vacío (el primero de Van Persie y el segundo de Herrera) y no pudieron aumentar la diferencia. Los dos asistidores en estas jugadas eran una de las llaves del partido para el Manchester. El holandés fajándose con los centrales, aguantando de espaldas para que alguno de sus compañeros pase y abriendo un sinfín de espacios. El joven español haciéndose eje del juego y dando un pase punzante tras otro.


La segunda mitad encontró al Hull un poco más adelantado, tratando de encontrar el descuento que lo dejase a tiro de un muy imposible empate. Buscando presionar sobre la salida del United, tuvo unos 15' de juego intenso que llevó a los mediocampistas rivales a pegar demasiado. Fellaini a los 51' debió haberse ido expulsado tras un patadón sin sentido. Robertson lo tuvo con un slalom de pie a pie que culminó en un débil remate a las manos de De Gea, de tarde/noche más bien aburrida. La mejora de los de Bruce era clara, pero también se debía a que el United estaba haciendo circular la pelota con la tranquilidad de tener el partido en sus manos. Una palomita de Van Persie idéntica a la del Mundial tras un pase fenomenal de Carrick, terminó en una tapada maravillosa de McGregor que no dejaba de pasar sobresaltos aun en el mejor momento de su escuadra.

Dawson y el mencionado portero eran las dos razones por las que no asistíamos a una goleada histórica del Manchester United. Desde el minuto 62' en adelante, el asedio regresó y las insinuaciones del visitante dejaron de existir. Herrera y Fellaini en cada jugada demostraban ser los comodines perfectos, siempre como primera opción de descarga y recortando la cancha en el retroceso. Fue una vez más el ibérico el que recuperó con la flexibilidad de un pulpo y tocó profundo para Van Persie. Y lo que el delantero hizo se puede llamar tranquilamente "obra de arte": control y giro en un solo movimiento y un zurdazo al ángulo impresionante que desató el delirio en el Old Trafford. Un excelente gol para poner un merecido 3-0 y para consolidar su recuperación personal tras un inicio de temporada irregular y con varias lesiones.


El 76% de posesión del United hablaba por sí solo y el resultado servía para confirmar que no era tenencia inocua sino con verticalidad y eficacia. Dos cambios para cerrar la persiana: Falcao por Van Persie, en su regreso tras un corto período de inactividad y con la necesidad de probar ser material digno del club; y Fletcher por Valencia, que se fue ovacionado tras una gran primera mitad y un segundo tiempo tranquilo. Jelavic lo tuvo para el Hull City pero su cabezazo en ya 75' fue demasiado débil y apenas si exigió a De Gea un poco de movimiento para contenerlo.

Unos minutos después, Falcao habilitó con mucha delicadeza a Mata que ingresó como un tren por el costado y terminó desviando su disparo. Sin ángulo pero demasiado cerca de continuar con el festival de goles. Mucho lujo, muchas jugadas y una voracidad interminable, tres cosas que hacia tiempo no se veían por esta cancha. Rojo, Mata y Herrera armaron una buena jugada que finalizó con un pase filtrado para Fellaini. Su centro era perfecto pero Dawson evitó que Falcao pudiese poner su firma en el partido. El colombiano tuvo la última tras un genial 1-2 con Mata tras recuperar en 3/4: toque abierto y devolución de primera ya con el arquero vencido. Falcao tocó al gol pero un defensor llegó casi barrenando para impedirle de nuevo al delantero un grito que viene necesitando. Buenos movimientos del potente y habilidoso delantero, que es de los mejores del mundo cuando está en plenitud y que seguramente podrá agarrar confianza en estos partidos que siguen. Tranquilo igualmente se fue, porque en los pocos minutos que tuvo mostró buenos movimientos, capacidad para recuperar el balón y una presencia magistral en el área como punta clásico.


La victoria de esta semana contra el West Brom por 2-1 terminó de confirmar esta levantada y colocó a los Diablos Rojos en el cuarto puesto. Hacía tiempo que el club no se encontraba en una posición tan alta, y más allá de que la temporada recién haya comenzado, es alentador que tras unos primeros partidos plagados de desorden e irregularidad el cuadro de Van Gaal haya podido sobreponerse y salir hacia adelante. Sería un pecado no pelear hasta el final la Premier League teniendo uno de los mejores planteles del mundo y a un entrenador que forma hace rato parte de los mejores de toda la historia. El Chelsea y su eterno rival, el Manchester City son los dos equipos a alcanzar. Habrá que ver como continúan ambos en Champions League y la Capital One Cup y ver si el desgaste les hace ceder algunos puntos más adelante. Todo es posible para este renovado Manchster United, que tiene como rival directo por el tercer lugar al Southampton, de enorme temporada y que puede ser uno de los que lo alejen de sus aspiraciones. Por lo pronto hay dos cuestiones para corregir: lograr mayor solidez defensiva y - esto directamente relacionado con lo primero- lograr que De Gea descanse un poco más durante los partidos. Siempre es bueno saber que se cuenta con un arquero que está dentro del Top 4, pero bueno sería no depender siempre de él para poder mantenerse en partido (miren los juegos contra el Everton y el Arsenal y esto va a quedar más claro). Los refuerzos deben seguir adaptándose, aunque el foco está puesto sobre ellos. Son parte vital en este proyecto que ha logrado limpiar ya los escombros dejados por Ferguson tras su salida. Van Gaal completó el trabajo que inició Moyes - que fue el que la tuvo más jodida, seamos honestos- y ha conseguido que el United se meta de nuevo en la discusión. No es poco, pero falta mucho todavía...

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