Blog donde se va a hablar y mucho de fútbol. Cero corrección política y como podrán apreciar el título se lo afané a mi admirado Dante Panzeri. Con ese dato, traten de imaginar cual es el estilo de juego que más me gusta.
viernes, 2 de enero de 2015
Liverpool 4 - Swansea City 1: Señales de que la tormenta de a poco se va calmando
En Anfield Road - me niego a usar el tan obvio y repetido, aunque no por ello falso, "Mítico"- el Liverpool de Brendan Rodgers recibía al siempre prolijo e interesante de ver Swansea City que está dirigido por Garry Monk. Tras su fenomenal temporada pasada, en la que no salieron campeones de la Premier League solamente porque la mala suerte y los nervios le jugaron una pésima broma de mal gusto cuando todo estaba en sus mano, al Liverpool le estaba costando horrores recuperar al menos un par de buenas sensaciones. Especialmente tras la partida de Luis Suarez, que dejó un agujero tan profundo al punto de que aun en esta remontada sigue siendo muy difícil de rellenar. No hay, salvo Steven Gerrard - que encima acaba de anunciar su salida del club de sus amores hoy, para terminar su gran carrera bien tranquilo muy posiblemente en los Estados Unidos-, un jugador con la jerarquía, la calidad, la presencia arrolladora y los goles (esto último algo clave) del uruguayo en este equipo que ha tenido un inicio de la 2014/15 que dejó mucho que desear. Sin Suarez, Gerrard ha estado muy solo y Sterling, Skrtel, Coutinho, Lucas y demás estandartes del sub-campeonato no pudieron dar la talla para mantener el nivel mostrado hace pocos meses. Si a todo esto se le suma que su fichaje estrella, el irascible, impredecible y talentosisimo Mario Ballotelli, no ha sido lo que todos esperaban - y estoy siendo bueno con él, porque yo siempre lo quiero en mi equipo pero su labor ha sido mala- no había nada que diese a pensar que el Liverpool pudiese llegar a estar cerca de los puestos de Europa League a esta altura de la temporada.
Pero tras resistir a un vendaval de críticas, Rodgers ha conseguido dar justo en el blanco. Más allá de que esta fecha empató 2-2 contra el Leicester City, producto de una relajación absoluta tras dominar sin apuros hasta los 60' y con dos goles de ventaja, el Liverpool ha encontrado su mejor forma. No es la misma que la entregada por la versión 2013/14 pero al menos se acerca a lo que su entrenador siempre ha buscado: compactos en defensa, velocidad en el contragolpe con dos extremos muy abiertos y sueltos, transiciones veloces con la menor cantidad de pases posible y presión alta durante los 90' para evitar que se generen huecos. La parte del toque y el lujo queda librada a las decisiones individuales de los jugadores del mediocampo y la delantera, a los que les sobra talento, algo que es muy elogiable pues consiste en abrazarse a lo impensado.
Rodgers plantó un 3-4-2-1 que en defensa es un 3-5-2: Mignolet; Can, Skrtel, Sakho; Manquillo, Henderson, Lucas; Lallana, Coutinho; Sterling. Es un dibujo bastante flexible que no se sostiene demasiado tras el pitazo inicial. Rápidamente Lucas se coloca como mediocentro clásico bien pegado a los tres centrales, Manquillo y Henderson dan varios pasos al frente y quedan como doble pivote, Coutinho se dispone como enganche y unos pasos más adelante Lallana y Sterling hacen las veces de extremos con la orden de enganchar hacia el centro cuando puedan. En retroceso si se cumple el esquema mencionado, quedando los dos delanteros sueltos en el medio para iniciar la contra y los cinco de la mitad del campo bien cerca de los defensores. Monk colocó en cancha su habitual y más "normal" 4-2-3-1: Fabiansky; Richards, Fernández, Williams, Taylor; Britton, Shelvey; Dyer, Sigurdsson, Routdlege; Bony. No es necesario explicar demasiado, pues es una táctica simple y cada jugador respeta su posición y ejecuta su rol a la perfección. Para defender es el 4-5-1 lógico en el que esta táctica suele derivar, quedando solamente Bony como referencia de ataque.
El primer tiempo comenzó con el local presionando con mucha intensidad, algo que había recuperado en los partidos más recientes. Los de Rodgers manejaban la pelota y, como indicaba su manual, buscaban la transición veloz con mucho uso de las bandas. El Swansea buscaba presionar sobre la salida de su rival, pero se veía por el momento forzado a retroceder hasta los dominios de su arquero en un gesto de desesperación. El Liverpool marcaba el ritmo con mucha velocidad y un vértigo que resultaba asfixiante hasta para los espectadores.
Sterling realizó su primera trepada de la noche pero el cruce de Fernández fue excelente. Ese mismo córner ejecutado por Henderson con maestría encontró a Skrtel, pero Fabiansky tuvo la suerte de estar ubicado en el lugar correcto. Acto seguido, Coutinho cedió para Moreno que con espacio de sobra por la derecha se la terminó llevando por delante y así desperdiciando una oportunidad inmejorable. El Liverpool seguía controlando el trámite y el Swansea apenas si buscaba armar un poco de juego para chocar con la solidez de la defensa roja. El ritmo planteado era demasiado intenso y a los de blanco se les hacía muy difícil siquiera seguir el recorrido de la pelota - no ya hacerse de ella, misión imposible en estos minutos iniciales-. Shelvey lanzó un muy buen pase largo que Routdlege no pudo conectar ante la muy rápida salida de Mignolet, dándole así un poco de aire a los galeses.
En 11', otro buen arranque de Sterling y un buen 1-2 con Lallana fue cortado abruptamente por Williams cuando el delantero ingresaba al área. El monopolio del balón estaba bastante claro y ahora el visitante esperaba con el 4-5-1 ya mencionado para poder salir de contragolpe. Otra opción no le quedaba y así al menos podía tratar de molestar un poco la salida del Liverpool con Bony y Dyer. Dos minutos después, se salvaron milagrosamente: centro con mucha rosca de Moreno, Sterling toca de primera para chocar con Fabiansky y el rebote no es aprovechado por Lallana. Su disparo demasiado alto de haber ingresado habría hecho justicia en un marcador que hace varios minutos debía pertenecerle al equipo de Rodgers.
Todas las contras que el Swansea trataba de armar desde su doble cinco, eran cortadas con excesiva facilidad por Lucas y Manquillo que se convertían en dos Pac-Man insaciables. Coutinho tuvo otra chance en 15' pero la pelota termina mansa en manos del portero. El Liverpool movía muy bien la pelota, mostrando que también sabe tocar, y esperaba a que Moreno, Lallana y Sterling marcasen el pase haciendo diagonales. Sakho abrió bien para Coutinho que, desde el vértice del área, terminó enviando el tiro bastante ancho, aunque no por ello no fue un sobresalto para Fabiansky. Fernandez por el momento le ganaba el duelo a Sterling con mucho oficio y cubriendo las falencias del lateral. Bony y Dyer eran pura frustración, pues no podían hacer nada con el esférico y eso el equipo lo sentía: sus dos ejes creativos estaban completamente devorados por la telaraña de Rodgers.
El Liverpool hacía algo clásico pero que le daba muchos resultados: concentraba el juego por una banda, llenándola de jugadores, y luego en dos o tres toques limpiaba muy velozmente para el otro costado. Dyer tuvo una chance neta de gol, pero remató demasiado incómodo como para molestar a un soberbio Mignolet que hasta el momento no había fallado. Es verdad que ya en 31' la posesión se había equilibrado, pero la parte del juego y la intensidad eran todas del Liverpool que ya merecía estar arriba en el marcador. Y por decantación, por pura lógica, un minuto después se abrió el partido: un ataque letal conducido por Moreno desde la izquierda, toque para Lallana y este la cede para Henderson; centro preciso para Moreno que entrando solo por el medio culmina la jugada que él había comenzado. Un 1-0 que se quedaba corto y que tranquilizaba a todo un estadio y al entrenador. Había justicia en Anfield Road.
A los pocos segundos, otra jugada supersónica: Lallana abre para Moreno, este toca corto con Coutinho que llega al fondo y tras un enganche sublime remata sin ángulo. Fabianky tuvo que exigirse al máximo para salvar su valla de una segunda caída. Finalizando los primeros 45', el Swansea tuvo un rato de dominio en el que el local se fue contra su arco. Un bombardeo de centros, la mayoría sin precisión, que fueron contenidos o rechazados por Mignolet. Shelvey le había cambiado un poco la cara a su mediocampo recuperando más balones que en los 35' anteriores. Un buen tiro libre frontal fue bajado por Fernandez, pero Dyer le pegó mordido y a las manos del arquero. El Liverpool manejaba los tiempos, más allá de esta presión repentina del contrincante, y se mostraba sólido. Los de Monk urgidos por encontrar un empate que estaba a tiro en los papeles, ya estaban completamente adelantados y bien lejos de la postura expectante y especulativa de la primera media hora. Tuvo otra Coutinho antes del cierre, con un arranque furioso y un disparo con potencia y dirección óptimas pero que fue salvado por un Fabiansky muy bien plantado en el área.
Los segundos cuarenta y cinco minutos siguieron mostrando a un Liverpool hambriento y dueño de las acciones. Lucas hacía un trabajo digno de mención, recuperando y distribuyendo con una velocidad y precisión de cirujano. No había espacio en el medio que no estuviese cubierto por él, un pulpo en los momentos en los que parecía que el Swansea podía filtrar algún pase. Bony tuvo su chance a los 50' por arriba pero Mignolet le ganó el duelo con la misma seguridad que había mostrado en todo el partido. Y luego, su colega Fabiansky terminó el partido: pase atrás para el arquero que ante la presión rechazó directamente hacia donde se encontraba Lallana; pelota a su espalda y el 2-0 que llegaba de la forma menos pensada, pero no por ello inmerecida.
Al minuto llegó lo que parecía ser la reacción del Swansea. Dyer recuperó y centró para Bony que a pesar de perder con Sakho, lo forzó a rechazar sin comodidad. La pelota le quedó a Sigurdsson y este 1-2 inauguró un partido frenético. Un buen cruce de Can cuando Dyer se relamía derivó en un contraataque que empezó en Henderson y terminó en Sterling reventando el palo derecho de Fabiansky. Al instante, Mignolet debió esforzarse al máximo para evitar que Bony decretase las tablas. El ritmo era nuevamente incansabale, ahora con los dos equipos intercambiando golpes sin parar.
El Liverpool lo tuvo en la mano tras una mala salida de Shelvey, pero Sterling no pudo aprovechar el pase de Lucas. Lallana remató de media distancia ya casi en 60' y Fabiansky contuvo con tranquilidad una pelota que era muy peligrosa. Y llegó el cierre definitivo: Lallana recibió de Coutinho de taco, regateó hasta encontrar la mejor posición y remato cruzado por lo bajo. Inatajable para el arquero y un 3-1 que clausuraba el único momento en el que el Swansea había podido nivelar un poco el trámite. La recuperación tenía a sus pilares bien claros: Lallana, Coutinho, Moreno, Sterling y el ausente Gerrard.
Sterling tuvo otra chance tras un pase profundo de Lallana, pero tras amagar a Fabiansky se quedó sin ángulo. El balón pegó en el poste y salió de la cancha. Coutinho tuvo otro disparo pero el portero respondió con creces primero ante el brasileño y luego ante Skrtel que de atropellada casi convierte el cuarto gol. De ese corner llegó el 4-1 y la fiesta total para Anfield: otro muy buen centro de Henderson que Shelvey cabeceó en el primer palo, con la mala fortuna de vencer su propia valla. Un resultado más que merecido y que se ajustaba a lo que se había visto en la cancha. Un baile que tuvo un pequeño intervalo donde el Swansea empujó con muchas ganas, pero que se diluyó muy rápidamente.
Sterling lo tuvo una vez más, pero Fabiansky logró contener en el medio de una jungla de piernas. Markovic ingresó por un ovacionado Lallana y al minuto armó una gran jugada con Henderson que terminó Coutinho con un remate a colocar que se fue alto. Gomis, que había ingresado por Bony, tuvo una chance muy clara tras una habilitación de Dyer pero Mignolet lo cubrió muy bien obligándolo al error. Tras la entrada de Ballotelli por Sterling, el delantero frances tuvo dos más: primero un remate delicioso que se estrello injustamente en el travesaño y luego con una tijera que no tuvo tanta precisión.
A pesar de estar todo liquidado, ambos equipos seguían dando espectáculo. Ballotelli, Coutinho y Markovic armaron un ataque a un toque y el disparo de Henderson fue demasiado abierto. Ya en 87' Routdlege le ganó a su marcador y para suerte de Mignolet le dio a la pelota con un exceso de potencia y altitud. Balloteli y Markovic armaron otra exquisita jugada en velocidad y Fabiansky le ahogó el grito al delantero italiano. Gomis tuvo la última acción con una muy buena jugada individual en la que el balón mereció entrar pero debió conformarse con irse bien pegado al palo derecho de Mignolet.
El Liverpool se encuentra en plena levantada y más allá de que tal vez sea demasiado apresurado decir que es un equipo con nivel de ingreso a Champions League, de seguir así seguramente peleará por conseguir ese objetivo. Uno que al comienzo de la temporada parecía demasiado lejano, casi una utopía por lo que se veía en la cancha. Superado el mal trago de la eliminación en primera ronda de la UCL - en un esperado retorno que fue una pesadilla-, el equipo de Brendan Rodgers puede enfocarse en darle a su máximo ídolo un torneo final más que decente. La Europa League es una apuesta interesante y la Premier si bien está lejos, hoy se muestra más apetecible con el bache en el que ingresó el imparable Chelsea de Mourinho. Hora se seguir aceitando el sistema, siempre con Gerrard adentro, y de sumar muchos puntos. Evitar las desconcentraciones como la de esta fecha con el Leicester y retomar lo mostrado en este partido contra el Swansea y en el empate contra el Arsenal. Una vez solucionado ese ítem, entonces sí podrá soñar con un nuevo título internacional, algo a lo que el Liverpool está más que acostumbrado. Ya las nubes no son oscuras, empieza a salir el sol por Anfield y el buen clima solo se podrá mantener con regularidad. Palabra que suena hasta mezquina, pero que en estos tiempos tan inestables es más que necesaria.
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