martes, 2 de diciembre de 2014

Manchester City 3 - Bayern Munich 2: El cielo y el infierno de Pellegrini; Sergio Agüero al rescate nuevamente


Por la Jornada 5 de la Fase de Grupos de la UEFA Champions League, el Bayern Munich y el Manchester City jugaron otro de esos partidos cambiantes, intensos y emocionantes. De esos que al final de la temporada van a ser recordados como uno de los mejores sin duda alguna. El escenario era terminante para los ingleses y muy relajado para los alemanes: los primeros con la soga al cuello y la necesidad de ganar para llegar con reales chances a la fecha final - tras una nueva pésima actuación en UCL- y los segundos con la punta del grupo asegurada y con la tranquilidad de que hace varios partidos han llegado a su mejor nivel. 

Manuel Pellegrini, a pesar de la levantada en la Premier, todavía se jugaba el puesto y este partido en el Eitihad Arena iba a ser decisivo para definir si su romance con los Citizens tendría un final abrupto. A la cancha salieron: Hart; Sagna, Kompany, Mangala, Clichy; Fernando, Milner; Navas, Lampard, Nasri; Agüero. Su clásico 4-2-3-1 pero con varias particularidades: Lampard en lugar de ir al doble pivote ocuparía la posición de creador, Milner sería utilizado para la contención antes que para el desborde, y Nasri sería el perfecto espejo de Navas. Esto último es algo que al City le venía faltando, poner a dos extremos clásicos para poder romper con más facilidad por los dos lados. Enfrente, Pep Guardiola ponía un verdadero equipazo: Neuer: Rafinha, Benatia, Boateng, Bernat; Alonso, Hojberg; Robben, Rode, Ribery; Lewandowsky. En cuanto a esquema los dos equipos eran un calco, pero las intenciones del campeón de Alemania eran otras: los cuatro centrales bien adelante - y al ser cuatro cubrir muy bien las subidas de los extremos-, Alonso como mediocentro y Hojberg como creador por delante del círculo central, los tres volantes/delanteros en plan vertical y - la única coincidencia- su delantero punta suelto. La idea ha calado más que hondo en este fenomenal equipo y sin importar los intérpretes, siempre da un espectáculo memorable. Cualquiera que mire bien, verá en Pellegrini un DT ofensivo pero clásico - a veces demasiado- y en Pep un entrenador en constante aprendizaje, con una base clara pero a la que le ha sumado cientos de conceptos a cada partido, un verdadero revolucionario.


Desde las primeras jugadas, quedó en claro que la presión alta sería total de parte de ambos lados de la cancha. Los minutos iniciales consistieron en un intercambio de avances con los centrales adelantados - en caso del Bayern directamente como volantes- que dejaba en claro que irían por la victoria sin cuartel ni especulaciones. Navas y Sagna comenzaron a mostrar buenos movimientos por la derecha y el City se movía en bloque tratando de no dejarle espacios a Robery y a Robben. Los de Gaurdiola tenían su paciencia habitual y también la pelota: la movían de lado a lado, esperando que se abriese el muro para poder estallar en 3/4 de cancha.

A los 5' Clichy desbordó a pura velocidad y centró para Lampard que apenas si pudo cabecear de lo incómodo que estaba. El ex Chelsea subía con los laterales en cada ataque para quedar como eje del equipo y distribuir cerca del área rival. Fernando salía de la cueva para ser un cinco bien marcado y permitirle a Milner tener las espaldas cubiertas y así poder liberarse cuando el ataque lo requiriese. El Bayern respondió con una buena jugada de Rode por izquierda bien cortada por Clichy; la presión del City surtía efecto y si bien el equipo de Guardiola no estaba retrasado sino más bien expectante y corriendo riesgos, no podía salir jugando con comodidad desde el fondo. 

Ribery y Robben conectaron por primera vez a un toque. El holandés filtró para Rode que llegó como locomotora pero chocó con un seguro Hart, que tuvo la reacción justa para no darle espacios. El City estaba jugando bien, pero no era abrumador y la primera jugada de real peligro la había armado el Bayern - y a decir verdad, con una pasmosa facilidad-. El negocio de los alemanes en ataque era este: Ribery siempre toca al medio y se mete en el área, finge que irá por la devolución. Arrastra la marca y sale velozmente, dándole todo el tiempo del mundo a Robben para elegir el mejor pase posible, como sucedió en esta jugada. Aún así, el compacto City tenía atado a Lewandowski y desactivaba un peligro así. No podía contener a los dos extremos, que rotaban posiciones constantemente y en cada corrida generaban serios dolores de cabeza. 

Un disparo ancho de Robben en 10' dio lugar al comienzo de los pelotazos en el Manchester City. Los celestes se repetían una y otra vez con el pase largo frontal para que Agüero se las arregle de espaldas a dos centrales que si son algo es sólidos y casi infalibles. Navas rompía bien por su costado, algo que siempre pasa sin importar el rival, pero sus centros con rosca no tenían la suerte de encontrar un receptor en el corazón del área. Una genial jugada de Robben, caminando prácticamente sobre el aire, culminó con un centro atrás suyo que encontró a Rafinha. Mangala se lanzó como si fuese su vida la que estaba en juego y pudo despejar el peligro. 


Y cuando todo indicaba que el City se quedaría afuera demasiado temprano, apareció el primer milagro. Contragolpe y otro bochazo para el Kun, que le gana muy bien a Benatia en la primera de riesgo que genera y es bajado por el defensor cuando encaraba a Neuer. Penal sin duda alguna y una ejecución perfecta del argentino. Un 1-0 que se justificaba en la buena presión y en que Agüero está en el mejor momento de su carrera. 

El Bayern no se desesperó y el City se acomodó con la ventaja. Más presión y menos posesión para los teutones y más manejo del balón para los Citizens. Hart salió muy mal a cortar en 23' y Rode no pudo controlar la pelota bien, por lo que el local se salvaba del empate milagrosamente. El joven y talentoso volante debió salir y en su lugar entró Dante para volver a armar la línea de cuatro defensores. Un 4-2-2-1 que hacía al mediocampo bien bien cerrado para evitar que el City lo liquidase en otra afortunada contra. Un toqueteo entre Navas y Lampard terminó en un gran pase para Nasri y un mejoe corte de Rafinha. Luego, Agüero volvió a ganar de espaldas en otro pelotazo, pero Ribery y Hojberg lo frenaron en seco en un retroceso fenomenal de los dos mediocampistas. El City buscaba por el centro y por la izquierda, eso estaba claro y había podido lastimar en su peor momento.

La mejoría del Manchester City era evidente, pues el rival trataba de reacomodar sus fichas. La circulación de balón era de las mejores vistas en esta corta temporada y el desgaste de los jugadores del Bayern comenzaba a hacerse notar. A los 33' bien podría haberlo liquidado, pero un gran avance a puro toque y velocidad se ensució por las dudas de Milner, que estaba completando otro mal partido - algo extraño en él, pero posible claro está-. Tras una buena jugada de pelota parada que cerró Lampard con un disparo alto, el partido volvió a su estado previo.


Xabi Alonso comenzó a crecer y a cubrir todos los espacios una vez más. Auxiliando a los centrales y bajando la barrera en el círculo central, el español le daba equilibrio a sus compañeros y ponía el partido donde realmente debía estar. Lewandowski forzó una falta bien cerca del área del City, demostrando que aún restringido por una gran marca, nunca se lo puede dejar libre ni un segundo. Y lo que hizo Xabi fue para aplaudir toda la vida: disparo rasante por debajo de la barrera, con la curva y la potencia perfectas, bien esquinado para dejar sin reacción a Hart. Un 1-1 que aturdía al City y llenaba de dudas a un equipo que tras ponerse en ventaja había podido tomar las riendas del encuentro. 

La pelota era del Bayern en este tramo final de la primera etapa. El local buscaba salir de contra pero daba contra un mediocampo bien armado y una defensa impecable. Las rotaciones posicionales hacían que las bandas se liberasen de marcadores, por lo que Ribery y Robben tenían más que campo abierto para lastimar. A su vez permitía/generaba un retroceso muy prolijo, tal cual como lo venía siendo hasta la expulsión de Benatia. A los 44', cuando los de Pellegrini rogaban por ir al vestuario, Boateng encaró por el medio y centró para Lewandowski que un poco con el hombro y otro poco con la cabeza puso el 2-1. Un resultado justo que parecía terminar con el breve periplo ciudadano por Europa y que era muy justo por lo que se había visto en general. 


El segundo tiempo arrancó con una buena corrida de Robben por izquierda frenada right on time por Kompany. El City salió bien largo y decidido a dejar espacios, a ir a por todo porque estaban a apenas 45' de quedar afuera de la Champions. El tener un hombre demás hacía que la responsabilidad de luchar fuese exclusivamente de ellos, aunque corrían con la ventaja de tener enfrente a un equipo y a un entrenador que en ninguna situación se refugian ni van para atrás. 

El palo del otro lado no tardó en llegar: corrida por la derecha de Nasri y toque para Navas que con un disparo cruzado estuvo a punto de vencer a Neuer. Muy elástica y vistosa la atajada del mejor arquero del mundo, genial como siempre. Los de Guardiola sacaron otro contraataque tras esa jugada, con Xabi comandando y Robben forzando a Hart con un buen tiro de lejos. La buena acción del día de Milner fue un slalom de derecha al centro y un remate que no se metió en el ángulo porque simplemente esta no era su noche. El ida y vuelta no tenía freno, los dos habían decidido abrir el medio y tratar de cortar recién en campo propio. 


Al tener uno más, el que ganaba con este nuevo escenario era el local, pero nada de esto se trasladaba a la realidad pues el Bayern tenía la pelota y la jugaba con criterio, velocidad y profundidad al mismo tiempo que limitaba las transiciones del City. El partido, ya promediando la segunda parte se hizo demasiado trabado, con los de Pellegrini frustrados por no poder explotar la velocidad de sus extremos y sufriendo cada embate del Munich. Un pequeño comentario: en varias jugadas se podía ver como el equipo de Pep es el ejemplo perfecto de como comenzar de nuevo una jugada yendo de 3/4 hasta su arquero sin perder ni la pelota, ni la intensidad ni el hilo de esta. Impresionante, es quedarse corto. 

Ribery y Robben iban tanto en tándem como cada uno por su costado. A esto le sumaban el cambio permanente de lado, con lo que se hacían imposibles de atrapar. El Ingeniero mandó a Jovetic y sacó a un inexpresivo - siempre quise usar esa expresión- Milner, dejando parado un 4-4-1-1 para seguir vivos. Doble pivot con Lampard y Fernando, Navas y Nasri bien abiertos, Jovetic un poco más adelante que Agüero para poder abastecerlo. Lo primero que hizo el serbio fue filtrar un eximio pase para el argentino que no pudo llegar por apenas milímetros. El ingreso de Zabaleta por Sagna agotó los cambios y renovó piernas en un sector clave por donde el City había sabido lastimar en la primera parte. 


El empate estuvo muy cerca tras una gran jugada: Fernando rompió por el medio, tocó para el Kun que sin frenarla se la cedió a Lampard. El volante reventó el arco pero se encontró con un estupendo Neuer que pudo sacar al córner algo que si el ejecutante es Lampard, en 99 casos sobre 100 suele ser gol. Le siguieron dos buenas jugadas para respaldar el buen movimiento de banco de Pellegrini: una triangulación donde el Kun tocó para Jovetic sin éxito por el cruce de Dante y un buen pase de Navas para el argentino que Boateng controló con mucha tranquilidad. Cerca los Citizens, yendo con vergüenza deportiva y amor propio, aunque sin ser superiores ni tener claridad más allá de tener un hombre más en la cancha.

El asedio era total: tras un centro malogrado, Kompany tomó el rebote pero no pudo inquietar siquiera a Neuer. El palo por palo con diez había desgastado al Bayern que necesitaba un respiro. Y aquí era inteligente el Manchester City, en no dejarlos tomar aire y volver al partido. Schweinsteinger ingresó por un fundido Ribery ya en 80' para tratar de tener la pelota y clausurar el partido ante un rival que iba de cabeza al empate. Pep agotó los cambios con otra salida inteligente: Lewandowski afuera y Shaqiri adentro para ganar posesión, no perder verticalidad y tener piernas en los metros finales. El 4-2-3 se hacía patente y el mensaje era que no dejarían de atacar hasta el último minuto.


Y llegó el horror de Xabi Alonso, que hasta ese momento era la figura: muy mal pase lateral interceptado por Jovetic que recorrió el campo necesario para dejar solo a Agüero. Definición de lujo del Kun en el segundo milagro del City, y en la segunda ocasión de gol que tenía el argentino. Un 2/2 que asustaba, un canto a la eficacia. 2-2 y las sorpresas no se habían terminado todavía. En un vendaval a puro empuje, el local se lo llevó en el minuto 91' por otro error aislado y por la magnífica definición de su figura: Boateng erra en un despeje y Agüero solo tiene que encarar y vencer con lo justo a Neuer mientras Rafinha y Dante trataban de enmendar el error de su compañero. Terminaron viendo como el genial achique de su portero nada podía hacer contra el tercer milagro del Manchester City. Un 3-2 inmerecido, pero que cuadra dentro de la frase "Así es el fútbol". La salida de Agüero cerró el telón, con el Eitihad cayéndose a los pies de su ídolo que una vez más daba la cara por el equipo y lo rescataba del abismo. Aunque hay que agregar que la dosis de lucha esta vez vino de parte de todos sus compañeros y que todos, en especial Jovetic y Lampard, fueron centrales para ahogar sobre el final al Bayern Munich. A puro topetazo, sin mucho juego y dejando todo. Pero el que hizo el magnífico 3/3 fue el Kun, el único capaz de darle luz a un equipo con muchas sombras.


Un partido para el recuerdo, donde un equipo apeló al coraje nada más y aprovechó el buen momento de su gran individualidad y en el que el otro de visitante dominó de punta a punta excepto en un tramo y aun estando con un hombre menos durante casi todo el partido. El Bayern Munich terminará puntero de la zona y tiene las ideas demasiado claras. Es junto al Real Madrid el mejor equipo del mundo y un candidato absoluto a quedarse con todo esta temporada. Mes a mes, Guardiola le imprime nuevas tácticas y jugadas a un equipo que como aquel magnífico Barcelona no parece tener techo. Y todo esto a sabiendas que la aventura recién comienza. Para el Manchester City queda el hecho de haber rescatado un triunfo de la galera y el nunca haber bajado los brazos. Tuvo ratos de buen fútbol y Pellegrini movió el banco con audacia y ganas de atropellar al otro equipo, algo que no se suele ver muy seguido desde su arribo a Inglaterra. Una semana más para el Ingeniero, que depende del partido que hagan contra la Roma, un rival durísimo y que llega en un gran momento, para poder seguir adelante. Pero que más allá de saber el frente de tormenta que lo espera, tiene la tranquilidad de que todavía depende de sí mismo tanto en la Premier League como en la Champions League. Un lujo que, lamentablemente, muy pocos pueden darse.    

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