martes, 6 de octubre de 2015

Atlético de Madrid 1 - Real Madrid 1: Nuevo entrenador, nueva decepción; Malas decisiones que se pagan muy caro



Bien temprano en esta nueva Liga de Fútbol Profesional 2015/16 llegaba el primer choque entre el Atlético de Madrid de Diego Simeone y el Real Madrid de Rafael Benítez. El español buscaba en el Vicente Calderón poder comenzar a revertir la mala racha de los años recientes - sobre todo en los números, pues en los partidos de Champions League el Real Madrid supo prevalecer- y conseguir su primer gran golpe como entrenador de la Casa Blanca. En plena rotación por la doble competencia y con las lesiones de gran parte de su línea defensiva y de James Rodríguez y Gareth Bale, el ex Napoli ha logrado solidificar un poco el aspecto defensivo y mejorar cuestiones de circulación de la pelota. Lamentablemente, por ahora todos sus habituales vicios - sobre todo el excesivo conservadurismo, si no a pregúntenle a Karim Benzema que opina al respecto- están presentes en un Real Madrid que suma victorias pero todavía no ha tenido un rendimiento apabullante y convincente en lo que va de la temporada.

Enfrente lo esperaba un Aleti herido en su orgullo tras las caídas contra el Villareal por Liga y contra el Benfica por UCL como local, todavía sin poder acomodar a las nuevas figuras rutilantes que llegaron esta temporada a su habitual estilo que privilegia la lucha por sobre el juego. Puede parecer extraño, pero queda claro que jugadores con mucha calidad y talento como Oliver Torres, Jackson Martínez, Ángel Correa, Luciano Vietto y Yannick Ferreira-Carrasco por el momento no logran acoplarse - y posiblemente no lo hagan, lo cual obligaría a Simeone a buscar juego de una vez por todas- a la táctica aguerrida y rústica del Cholo. Por ahora el argentino se ha limitado a morir con la suya y no ha cambiado nada, utilizando a Oliver Torres como una especie de segundo marcador central o interior, ha Ferreira-Carrasco como extremo, a Jackson como mediapunta bien lejos del área y a Vietto y a Correa como delanteros de referencia. Todos estos jugadores fueron pedidos por el Cholo y por ello va la felicitación de quien les escribe. Lo que resta es que el entrenador entienda que debe cambiar su fisionomía de juego, pues ahora tiene material más que de sobra para jugar muy bien al fútbol. Si continúa por esta línea, lo más probable es que no llegue vivo al corte de invierno en Liga y que no supere la fase de grupos de una Champions League que se le presenta muy complicada hasta el momento.

Rafael Benítez dispuso de varios cambios respecto del equipo que venció al Malmo para su primer Derby de Madrid: Navas; Carvajal, Varane, Ramos, Marcelo; Kroos, Casemiro, Modric; Isco; Benzema y Ronaldo. Su habitual 4-3-1-2 disfrazado como un 4-3-3 con los retornos de Modric, Ramos y Marcelo. El Cholo Simeone plantó un equipo similar al que cayó ante el Benfica, dejando traslucir que hay una intención - aunque sea embrionaria, pero existe- de cambiar el esquema de juego: Oblak; Juanfran, Godín, Giménez, Filipe Luis; Gabi, Tiago, Oliver Torres; Correa, Fernando Torres y Griezmann. En realidad, este 4-3-3 era el clásico 4-4-1-1 que el entrenador colchonero usa para los partidos contra el rival de toda la vida, con Griezmann esta vez oficiando de exterior y Correa como mediapunta flotando delante del Niño Torres.


Apenas inició el partido el Real Madrid se hizo de la pelota y acorraló al Aleti contra su arquero. Modric y Marcelo combinaron muy bien sobre la banda y el croata encontró a Ronaldo dentro del área con un muy buen centro. El portugués anticipó correctamente a su marcador pero el cabezazo no tuvo puntería. Desde el vamos, el mediocampo fue del visitante: Modric, Kroos y Casemiro ejercieron mucha presión sobre Oliver Torres y el dueto Tiago-Gabi para no dejarlos acomodarse ni salir en limpio.

Los de Simeone de a poco comenzaron a encontrar salida por los costados, ya con Oliver y Correa jugando como exteriores más adelante del doble pivote. Correa rompió por el costado y su disparo fue tan peligroso como desviado, siendo la primer advertencia del Aleti para su rival. El argentino volvió a ser protagonista luego de que complicasen a Navas con un mal pase atrás: presión sobre el portero, robo del balón y un remate que nunca pudo ser debido a que se fue quedando sin ángulo y sin cancha.

Los dos equipos se mostraron muy dinámicos, cada uno con su estilo, en estos primeros minutos. El ida y vuelta era sin dudas interesante, algo que se suele ver cuando el Aleti sale de su postura conservadora y se abre al partido. Los de Benitez tuvieron la paciencia necesaria para mover la pelota de lado a lado, sin desesperarse ante la muralla de Simeone que estaba apostada muy cerca de Oblak. Los laterales eran protagonistas excluyentes en el Real Madrid y de la mano de Carvajal llegó el primer gol: desborde impecable contra Luis, centro preciso a la cabeza de Benzema y definición perfecta del francés para un 1-0 tempranero y merecido.

El mediocampo era la clave para esta victoria parcial: sorpresivamente el Real Madrid era el que tenía mayor volumen. El juego y la posesión eran los otros dos factores centrales, pero ambos siempre corren por su cuenta por lo que no eran algo nuevo. La reacción no se hizo esperar: Oliver fue de la banda al centro, tocó con Correa y el argentino definió mal ante un Navas casi vencido luego de pasar por la espalda de su compañero. 

Simeone veía como su equipo no generaba juego ni siquiera en los breves momentos que tenía la pelota en su poder. No ganaba en el mediocampo ni conseguía ser veloz y potente en los contragolpes. Muy desconectado en todas sus líneas, con Oliver y Correa como los únicos que rompían la monotonía. El Aleti solamente recuperó el balón en zona defensiva, bien cerca de su área, y luego sucumbió ante el trabajo posicional del rival que no lo dejó salir en largo. 


Ante la posesión total del Real Madrid, la apuesta del Aleti era la al error o a la iluminación de alguno de sus varios muy buenos jugadores. Al instante, Ramos complicó a Varane con un mal pase atrás, el Niño Torres entró al área y el central pudo recuperarse y obtener la pelota. El problema es que se confió, Tiago se la quitó y no tuvo más opción que cometerle una infracción. Penal y tarjeta amarilla, pero la resolución no fue la de siempre: Griezmann ejecutó muy bien cruzado y Navas con una volada y un cálculo espléndidos lo privó de empatar el partido.

El Aleti comenzó a inclinar la cancha tras el penalti errado: Oliver dejó solo a Torres dentro del área y Navas lo anticipó justo a tiempo. El local ganó en profundidad, con imprecisiones en el pase final casi siempre, pero buscando el orden perdido. Por el momento, sus intentos terminaban en la cabeza o los pies de los centrales blancos, pero la mejora era evidente. El Madrid pudo recuperarse ya casi en 30', recuperando la pelota y jugando en campo del Aleti una vez más.

Virtud de los dirigidos por Benitez de no haber ingresado del todo en el embudo clásico del Cholo Simeone, trabajando cada uno de sus ataques y marcando el ritmo de juego otra vez tras un breve impasse. Varane sostenía a la defensa con su gran trabajo de velocidad sobre Oliver, Correa y Griezmann que eran lo más peligroso del contrincante. Bien plantado ante el juego brusco en el mediocampo, el Real Madrid parecía haber superado los traumas de temporadas anteriores.

Oliver y Griezmann realizaron una labor muy sacrificada, pero en exceso defensiva. Muy preocupados por controlar a los laterales y desgastándose al punto de ser presa fácil para Kroos y Casemiro cada vez que buscaban superar el mediocampo. Carvajal tocó con Isco y el volante buscó a Ronaldo, que envió su zurdazo muy alto ante la buena marca del dueto central. El partido de Casemiro era mejor a medida que pasaban los minutos, algo que tenía dos caras: la buena era el rendimiento de un jugador que le ha devuelto el equilibrio a un equipo que tras las salidas de Xabi y Khedira no lo había recuperado; la mala era que si estaba trabajando mucho era porque su equipo estaba cada vez más retrasado.

Era bueno el partido de Ronaldo, tal vez sin tanta puntería, pero bajando varios metros para colaborar con el mediocampo y para comenzar las jugadas con precisas aperturas. La lesión, un aparente desgarro, de Carvajal hizo que las alarmas se encendiesen. Arbeloa tomó el lugar de quien era sin duda alguna el mejor del partido y esto tuvo su efecto en el funcionamiento del Madrid. El Aleti terminó la primera mitad emparejando la lucha en el mediocampo, mucho más acoplado a la hora de marcar y también más fluido para salir en velocidad.

Los laterales del visitante perdieron potencia tras más de 30' jugando prácticamente como volantes, quedando ahora en una función más bien defensiva debido a la mejora del Aleti. No hubo mucha más acción, salvo algunas buenas trepadas de Ronaldo por la banda que terminaron en centros sin ningún tipo de peligro.


Simeone leyó bien el partido y antes de que inicie el segundo tiempo envió a la cancha a Yannick Ferreira-Carrasco en lugar de un agotado y - a mi parecer- mal utilizado Oliver Torres. Ronaldo sacó a pasear a Giménez en la primera acción de la parte final y su centro para Benzema fue cortado milagrosamente por Tiago. Correa ingresó con la pelota dominada al área y abrió con el Niño Torres que sacó algo parecido a un remate que no terminó yendo ni al arco ni siendo un centro. 

El Aleti era otro equipo, llenando las bandas con Griezmann y Carrasco en tándem con los laterales e impidiéndole salir a su rival. Correa mucho más suelto en ataque era el factor diferencial en un equipo parejo pero que había mejorado bastante hace ya varios minutos. Casemiro siguió siendo amo del mediocampo, y el Madrid exhibió buen toque corto, juego fluido y transiciones veloces al ataque en este tramo, siendo la salida el único punto realmente negativo.

En 54' el Aleti luchaba para no consumirse en la voracidad, tratando de no perder el orden y presionando en escalera sobre los volantes centrales blancos. Este fue sin dudas su mejor tramo del partido: con la pelota en sus pies, plantado todo el equipo delante del círculo central y atropellando a un Madrid que inentendiblemente fue cediendo metros en el verde césped. Simeone había conseguido que el rival entre en su juego y con Carrasco sumó frescura y manejo de pelota a una línea de volantes que carecía de ambas cosas.

Filipe Luis y Juanfran se habían encontrado a sí mismos y armaban buenos tándems por los costados con Griezmann y Carrasco. Fue una sorpresa la salida de Correa y la entrada de Vietto, pero el Cholo creyó que podían expulsar al volante y metió a su compatriota para que hiciese dupla con Torres en un claro 4-4-2. Primero Torres y luego Godín lo tuvieron con sendos remates a portería luego de un tiro de esquina, pero Varane y Casemiro se vistieron de bomberos y evitaron el incendio.


Viendo que el Real Madrid no tenía tanto la pelota y que no era agresivo en absoluto, el entrenador del Aleti mandó a la cancha a Jackson Martínez en lugar de un invisible Fernando Torres. Benitez hizo lo propio y sacó a Isco - de muy flojo partido- para darle lugar a Gareth Bale. Con todo el equipo abocado a la recuperación, en una labor tan solidaria como bien ejecutada desde lo táctico, el visitante pudo recuperar solidez y posesión.

Salvo algunos intentos por la banda de Ferreira-Carrasco, lo del Aleti volvió a ser muy pobre en fase ofensiva. Su repetición en pelotazos frontales y centros por la banda fue controlada sin mayores sobresaltos por Ramos y Varane. Pero el que llegó con peligro fue de nuevo el local: Vietto remató de frente al arco, fue bloqueado pero el rebote le quedó a Jackson en una posición incómoda. El colombiano se las arregló para sacar un muy buen disparo, pero Navas se quedó con el empate del Aleti.

Kovacic entró por Benzema, en un cambio clásico y estúpido de Benitez, quedando armado de nuevo el 4-3-1-2 ahora con Modric como enlace. La idea era sostener la posesión, algo que podía sonar lógico con una ventaja mayor y ante otro rival, pero se ve que al español le restan algunas lecciones por aprender. El local comenzó a sentir el rugido del Calderón y se lanzó por completo al ataque en un asedio a matar o morir. Filipe escapó por la banda y encontró a Vietto solo en el área, pero el cabezazo del argentino se fue pegado al palo ante la mirada de Navas.

Con un juego excesivamente brusco, el Aleti logró cortar la fluidez del Real Madrid y retomar las riendas del mediocampo. Sus intentos de encontrar alguna salida en velocidad por los costados dio frutos: Jackson se tiró atrás como volante, rompió por la banda con toda su calidad y lanzó un centro picante al primer palo. Griezmann la rozó y por detrás Vietto empujó la pelota al fondo de la red para decretar un 1-1 que era mezcla de los - nuevamente- aciertos de Simeone y los - nuevamente- errores de Benitez. Uno de los nombres había cambiado en el duelo de banquillos, pero evidentemente hay costumbres que tardan mucho en ser desterradas.


Jackson Martínez obtuvo así su revancha, con muy buen nivel desde su ingreso, mostrando porqué es un distinto. Ayudó en la contención y fue clave para romper líneas y tornar agresivo a un Aleti que de cara a los minutos finales del partido lucía cansado y resto. Casemiro sostuvo con su gran labor a un Madrid que por ser mezquino y no ir a liquidarlo estuvo muy cerca de perder el partido. Benitez y sus jugadores pecaron de equilibristas, sin aprovechar algunas perlitas de Simeone como por ejemplo el mandarlos a Jackson y a Vietto - dos nueves de área- como mediapuntas y a Griezmann como delantero de referencia. Mucho empuje, buenas variantes y el talento individual de los nuevos y no tan nuevos jugadores, la receta del Aleti para poder empatar un partido que parecía perdido. 

Como no podía ser de otra forma, el partido cerró a puro vértigo: Bale rompió líneas y fue cortado dentro del área por Godín. Contragolpe del Aleti a toda velocidad que terminó en los pies de Jackson Martínez: enganche y disparo con potencia y colocación perfectas que fue enviado al córner por un Navas impresionante. Ronaldo replicó para el visitante, pero su tiro fue a las manos de un Oblak muy tranquilo. Juanfran tuvo el triunfo en sus pies, pero Varane llegó a cruzarlo casi dentro del área chica y evitó lo que habría sido una primera catástrofe para el ciclo de Rafael Benítez. 


El Atlético de Madrid pudo recuperar la sonrisa, aunque sea a medias, tras dos semanas infernales. Necesitaba de una muestra de carácter ante su rival de toda la vida en el Vicente Calderón y tras un flojo primer tiempo logró dar en la tecla. Simeone acertó con los cambios y algunos de sus tantos reordenamientos tácticos y pudo en la segunda mitad superar a un rival que monopolizó la pelota, jugó bien y fue excesivamente mezquino desde que consiguió su temprana ventaja. El juego defensivo de Benitez es bueno sin duda alguna, pero debería empezar a entender que no sirve tirarse atrás a cuidar un resultado cuando restan más de 70 minutos para que finalice el encuentro. Las excusas de los jugadores fueron las de siempre, pero es necesario que el equipo empiece a pisar fuerte de una vez por todas en una temporada que lo encuentra ganador pero poco convincente. Y todos sabemos que eso, en el Santiago Bernabeu, no se perdona. A Simeone le quedan la satisfacción de seguir siendo la piedra en el zapato de un gigante mundial que históricamente lo tuvo alquilado a su vecino y también algunas cosas para pensar de cara a lo que se viene. Ya ha dado muestras de que no es absolutamente inflexible en lo que refiere a lo táctico y que si se lo propone puede hacer que su Aleti jugue bien al fútbol. Esta temporada, con la cantidad y calidad de refuerzos que ha traído, no hay lugar para devaneos retóricos y pragmatismo puro. El Atlético es por historia reciente y jugadores un candidato al título de Liga, Copa del Rey y Champions League. Habrá que ver si el Cholo se encuentra a la altura, tras tres temporadas donde todo le ha salido bien.







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