domingo, 16 de agosto de 2015

Athletic de Bilbao 4 - Barcelona 0: El placer de ver buen fútbol; Paliza a un Barça combinado pero con los vicios de siempre




Tras su incómodo triunfo contra el Sevilla por la Supercopa de Europa, en un partido donde durante el primer tiempo Suarez, Messi y el trío del medio salvó al resto del equipo y le dió una ventaja - luego dilapidada- de 3 goles, el Barcelona jugaba en San Mamés por el partido de ida de la Supercopa de España. Una repetición de la Final de la Copa del Rey pasada debido a que los Culés ganaron ambas competiciones. Debido a que el partido contra el Sevilla había sido hacía pocos días, Luis Enrique decidió parar una formación mixta, con varios de sus estandartes pero con un mediocampo y una defensa distintas a las que presentó en Tblisi, Georgia contra el equipo de Unai Emery. 
El Barcelona salió con su habitual 4-3-3 y varios cambios: Ter Stegen; Dani Alves, Bartra, Vermaelen, Adriano; Sergi Roberto, Mascherano, Rafinha; Messi, Suarez y Pedro. Un equipo completamente desequilibrado, con una defensa mal armada y sin roce, un volante central que hace tiempo no juega en esa posición en el club, dos volantes exteriores que prometen hace tiempo pero que no logran explotar, dos de los tres pesos pesados de arriba - Neymar afuera con paperas- y un delantero que está a punto de irse. El Athletic, de la mano del siempre genial Valverde, puso un esquema que inicia como un 4-4-2 y luego muta en un 4-2-3-1: Iraizoz; De Marcos, Balencziaga, Laporte, Etxeita; San José, Beñat, Eraso, Susaeta; Aduriz y Merino. 


Los primeros 45' vieron desde el comienzo al Barcelona con la pelota, tratando de ganar terreno moviéndola de un lado hacia el otro. El local nunca se desesperó, marcando en zona y de a poco comenzando a presionar alto. El trío de arriba del Barcelona se mostró activo en estos minutos, con buenas sociedades a un toque y mucha movilidad merced de que el Bilbao se mantenía cauto por el momento.

Roberto y Adriano comenzaron a tener más presencia en el mediocampo, pero de a poco el equipo de Valverde empezó a pisar fuerte en el círculo central. Beñat fue quien tiró la primera piedra, armando el dúo con San José que es el mediocentro clásico bien pegado a los centrales. En 10' el partido era flojo: muy picado en el medio y sin situaciones de riesgo de parte de ninguno de los dos protagonistas. 

Ter Stegen dió un primer aviso con una mala salida desde el fondo, bien anticipada por Aduriz y luego rematada por Eraso dentro del área y sin ángulo. A pesar de ello, el portero tuvo que exprimirse al máximo para cubrir el primer palo y mandarla al corner. San José lo tuvo dos veces en las jugadas que siguieron: primero fue anticipado oportunamente por Roberto y luego su cabezazo salió apenas alto. Tres malas salidas consecutivas del Barcelona habían sido la señal de largada para un Athletic que empezaba a comerse a su rival. Beñat era el armador, la punta de lanza en el medio, y San José y Eraso sus generales.

Y en el minuto 13', la locura: Iraizoz sacó de arco a arco, Ter Stegen anticipó de cabeza y la pelota le cayó a San José a 45 metros del arco. Control y una volea impresionante para clavarla por encima del arquero y poner un 1-0 que era completamente merecido a esa altura de las cosas. El Barça empezó a llegar solamente hasta 3/4 de cancha, sin poder abrir el juego por lo bien marcados que estaban sus laterales y lo mal que jugaban Roberto, Rafinha y Mascherano. Messi estaba ya desaparecido, tras un arranque intenso, algo lógico pues recién se sumó al equipo hace una semana y media y no tiene el ritmo óptimo. 


El Athletic no dejaba respirar al Barcelona, su trabajo de presión con cinco volantes y un delantero suelto era sensacional. La clave estaba en que atacaba al que recibía de espaldas, por lo que le impedía girar y lo obligaba a ir hacia atrás o a buscar un pelotazo largo. Beñat confirmó lo que ya todos veíamos: el amo y señor del mediocampo esta noche era él, tanto en ataque como en defensa. 

Aduriz se la bajó muy bien a De Marcos y este centró para Eraso. Ter Stegen logró llegar antes y salvar a los suyos del segundo gol. La réplica llegó con una jugada aislada y peligrosa: Rafinha llegó por la banda, buscó a Suarez y el uruguayo luego de ganar arriba no pudo rematar. Su centro de media vuelta sorprendió y forzó a San José a mandarla al tiro de esquina. 

Rafinha era el blanco del Bilbao, el eslabón más flojo de la cadena. Perdiendo todos los balones que recibía - y los que no, también-, destruido por los volantes del rival. Suarez era el mejor de los suyos, fajándose en todas y tratando de crear espacios con buenas diagonales, pero no le llegaba una sola pelota. Messi comenzó a bajar para tener contacto con la pelota, trató de ponerse el equipo al hombro, pero chocó contra todos los que se le pusieron enfrente, a veces pudiendo superar a alguno de forma ocasional. 

Eraso, Susaeta, Balenziaga, centro y Eraso no logró rematar una gran jugada a un toque del local en 36'. Muy fluido el equipo de Valverde, vertical al extremo y armando triángulos en velocidad. Rafinha y Roberto habían armado ya el sorteo por ver quien perdía más pelotas y ayudaban a que el Barcelona luciese insípido, lento, previsible y sin creatividad alguna para salir del embrollo. Lo del once alternativo no es excusa, son todos grandes jugadores, no hay demasiado que agregar a esto.

Messi la perdió tontamente a la salida de un tiro libre, Susaeta entró al área y Bartra lo cortó con mucho ímpetu, zafando del penal por milímetros. El mejor jugador del mundo terminó la primera mitad jugando al lado de Mascherano, evidencia de que las cosas no habían salido en absoluto bien. Pedro recortó desde la izquierda al centro y Suarez le arrastró la marca, y al extremo lo bajaron en el borde del área. Situación ideal para Messi, esté en el nivel que esté, que le pegó perfecto y forzó a Iraizoz a subirse a dos escaleras para bajar la pelota del ángulo. 


El segundo tiempo vio a los dos equipos buscando transiciones veloces al ataque, sin traslados excesivos. El Bilbao, a pesar de esto, no perdió la supremacía en el mediocampo con un Beñat que seguía intratable. Mientras tanto, Rafinha seguía perdiendo todas las pelotas y además pegaba mucho, concediendo un tiro libre cercano al área de Ter Stegen. Centro de Beñat, Aduriz ganó arriba y le quedó a San José que no le pudo entrar de lleno terminando la pelota fuera de la cancha. 

Pero el Barcelona es temible aún en un rendimiento bajo como el que se estaba viendo. Un contragolpe letal - tal vez lo mejor de esta versión de Luis Enrique- Pedro aprovechó un error de cálculo de Laporte en un pelotazo frontal, ingresó al área y definió perfecto. El balón dio en el travesaño milagrosamente, generándose así un acto de justicia divina pocas veces visto. El Bilbao quedó aturdido y el campeón lo aprovechó: corrida de Suarez, gran centro atrás para Messi y disparo de primera del astro para forzar a Iraizoz a una tapada que valía mantenerse en el partido. 

Iniesta ingresó de inmediato por Rafinha, buscando mayor contención en el medio y mejor circulación en el medio tras estas dos buenas jugadas hilvanadas. Pero a los 7', el Athletic lo definió: Roberto perdió su enésima pelota en el medio, Merino desbordó ante Dani Alves con gran velocidad y técnica y su centro/pase para Aduriz fue tan bueno que el delantero solo tuvo que cambiar la trayectoria del balón para dejar parado al portero. Un 2-0 que llegaba en un momento de dudas, pero que se ajustaba a lo que se veía en el campo de juego. 


Rakitic tomó el lugar de Roberto, pero la circulación no mejoró en absoluto. Ni que hablar del volumen y del peso ofensivo, que brillaron por su ausencia en todo el partido. Liviano el Barcelona, sin respuestas ante un Bilbao maravilloso que terminó de destrozarlo. Susaeta salió disparado y centró para Aduriz que perdió arriba, pero ante el pésimo cierre de Alves, aprovechó una asistencia de primera de Eraso y fusiló a Ter Stegen para poner un 3-0 aplastante en tan solo 63'. 

Los de Valverde seguían siendo una máquina de tocar, presionar en todos los sectores y atacar sin parar. Un enorme partido del local que forzaba al Barça a un milagro en el partido de vuelta. Pura dinámica e inteligencia para deshilachar a un contrincante que vió como todos sus vicios explotaron en su propia cara de una vez por todas tras una temporada de gracia. 

Lekue entró por un agotado Merino, uno de los motores de su equipo y razones por las que el partido tenía este marcador. A los pocos segundos, Dani Alves fue directo a golpear a un rival en un centro inofensivo y el árbitro sancionó el correspondiente penal. Aduriz tomó la pelota y la puso bien abajo, en la famosa "ratonera", donde Ter Stegen no pudo llegar a pesar de su buena estirada. El 4-0 era más que histórico, y estaba por fuera de cualquier fanático del Barcelona diciendo que lo "pueden dar vuelta" en el Camp Nou (algo que repitieron los jugadores y el entrenador, en un acto de egolatría pura, sin siquiera felicitar al Bilbao demostrando lo pésimos competidores que son). 

Sandro entró por un insulso Pedro, que más allá del remate en el travesaño no hizo mucho más. Gurpegui reemplazo a Eraso, que salió ovacionado por una hinchada feliz. El Bilbao siguió atacando hasta el final y en los minutos de cierre miró tranquilo como el Barcelona desesperado tiraba la pelota para adelante en vano. Bóveda tomó el puesto de Susaeta, otro que se retiró bañado en aplausos tras un enorme rendimiento, y el visitante dejó una imagen lamentable pegando patadas y buscando trifulcas para hacer expulsar a alguno de sus colegas. 


Queda claro que el Barcelona va a tener que hacer mucho para poder mantener vivo el sueño del "Sextete", con el que tanto vienen arremetiendo desde su triplete conseguido hace poco tiempo. La realidad es que ponga titulares, suplentes o un combinado, el equipo de Luis Enrique muestra siempre las mismas debilidades: una defensa endeble, poca presión alta, excesiva lateralización, dependencia total del tridente de arriba y un exceso en el uso de los pelotazos frontales y centros a la olla para ganar partidos - miren los de la temporada pasada contra el Villareal y el Valencia para entender mejor este punto-. Nadie dice que sea un mal equipo, pero el mito del estilo de juego y la Masia y demás cuestiones han quedado sepultados con la salida de Guardiola y la llegada de varios dirigentes que arruinaron un club con una filosofía alguna vez hermosa. Mucho para mejorar, como ya dijimos, y sabiendo que Neymar no va a poder estar y que Messi necesita un poco más de tiempo para agarrar ritmo de competencia. Luis Enrique fue un muy buen jugador y como entrenador ha mostrado algunas cosas positivas y demasiadas negativas. le costó mucho meterse en el grupo y se nota que tiene demasiados caprichos, que no son más que muros para esconder falencias ¿La más grave? El no saber formar un equipo de fútbol. Digamos, el ABC de cualquier director técnico ya sea en España o en Zambia. 

El Athletic de Bilbao demostró una vez más porqué siempre es un equipo presente en la discusión. Su trabajo táctico fue brillante, y en lo físico y lo futbolístico brilló como pocas veces se puede en un deporte tan cambiante y complejo como el fútbol. Valverde es un entrenador con experiencia y convicciones, y logró pasar por encima a un Barcelona que en cancha tenía a varios jugadores que hasta no mucho tiempo ganaban partidos arrastrando al resto de sus compañeros. Siempre es lindo ver cuando un equipo luchador y humilde le gana a una multinacional que se cree la dueña del mundo - porque no se engañen, el Barcelona hace tiempo que es igual o más grande que el Madrid en términos comerciales y de negociados- con las mejores armas. ¡Aupa Athletic! Suerte en el partido que se jugará en pocas horas en el Camp Nou. 

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