miércoles, 11 de marzo de 2015

El Real Madrid en su encrucijada; Es hora de despertar antes que todo termine



La reciente trilogía que afrontó el Real Madrid de Carlo Ancelotti no ha sido la mejor de este exitoso ciclo. Se podría decir con mucha seguridad que el equipo quedó al borde de tocar fondo, más allá de que se encuentra con posibilidades tanto en Liga como en Champions League. El fatídico empate con el Villareal, la dura derrota contra el Athletic de Bilbao - que le valió ceder la punta tras varias semanas de liderazgo en soledad y con mucha ventaja- y la humillante caída como local contra el Schalke 04 por el partido de vuelta de la llave de Octavos de Final de la UCL, no han hecho más que hundir en un pozo lleno de incertidumbre a un conjunto que venía saboreando un éxito tras otro y que hace ya bastante tiempo había logrado consolidar una vistosa y eficaz idea de juego. En estas últimas semanas, Ancelotti se había mostrado duro con la prensa que a mi parecer lo criticó con demasiada malicia. Entre otras cosas había dicho que él no era un entrenador que rotase demasiado a sus jugadores, que el 4-3-3 no era algo negociable y que no tenía "mano blanda" - uno de los dardos más hirientes que recibió en su sin dudas fenomenal carrera- pues había ganado tres copas de Europa con el mismo manejo de grupo.

Hoy por hoy, lo que sostiene el castillo en pie es el hecho de haber pasado de ronda a pesar de la derrota contra los alemanes y que el Barcelona apenas si se posiciona un punto por encima en el torneo doméstico. Pero la realidad está por encima de cualquier número y está claro que el Real Madrid hace mucho tiempo que no juega bien. Tampoco posee regularidad, no ya en general, sino en cada partido que suele ser un show esquizofrénico donde se combinan lo mejor - y lo peor- de sus grandes individualidades con el pésimo momento colectivo que está pasando el equipo. En estas tres semanas, hemos visto como las preocupantes señales que se habían presentado tras aquella buena victoria - al trote, seamos sinceros- contra San Lorenzo por la Final del Mundial de Clubes se materializaron. Más allá de las lesiones y de las derrotas contra el Atlético de Madrid, los de Ancelotti se habían podido sostener con jerarquía e intensidad en la cima del torneo. La victoria contra el Sevilla, en el postergado por el Mundialito, no hizo más que confirmar su liderazgo y en el primer partido contra Schalke 04 como visitante se había hecho un muy sólido partido contra un rival que salió a defenderse bien cerca de su arquero. Hasta aquí todo bien pero de repente todas las falencias que se venían cubriendo con un óptimo rendimiento de la famosa BBC salieron a la luz a medida que ésta bajaba su nivel, y comenzaron un incendio que no se va a disipar a menos que algo cambie de forma radical dentro del plantel.


La derrota de ayer contra el Schalke 04 de Roberto Di Matteo por 4-3 en el Santiago Bernabeu es ideal para analizar lo mal que viene jugando el Real Madrid y para entender las razones por las que las gradas estallaron en una silbatina reprobatoria que nos retrotrajo hasta el famoso "Alcorconazo" cuando el entrenador era Manuel Pellegrini. Sin ir más lejos, no fueron pocos los que notaron las similitudes entre esta versión de los dirigidos por Ancelotti y aquel poco sólido - aunque vistoso y goleador- experimento del Ingeniero. Dejando de lado las comparaciones tácticas, lo que sorprendió fue la debilidad de este Madrid en un partido de UCL. Algo que no se veía desde la llegada de José Mourinho, cuyo gran legado en la Casa Blanca fue hacer del club uno de copas nuevamente y que mereció mejor suerte en las tres Semifinales que alcanzó de manera consecutiva durante su estadía en la capital española. Vayamos a los puntos clave de la debacle madridista y a las posibles soluciones para tantos problemas.


Lo primero que quedó en claro ayer fue que el Real Madrid no posee ni volumen ni juego en el mediocampo. Comencemos con los problemas en el marcaje: Toni Kroos es un enorme jugador, tal vez el mejor mediocampista central del mundo, pero no es un mediocentro clásico. Es decir, no tiene esa capacidad para meterse entre los defensores centrales y convertirse en uno más de la línea de fondo para darle estabilidad a esta. El Schalke encontró innumerables espacios a sus espaldas y logró atraer a Pepe y a Varane para luego abrir el balón ante la atenta mirada de Carvajal y Coentrao. Con este esquema ni Khedira ni Ilarramendi ni Lucas Silva pueden ayudar al volante alemán ya que por naturaleza ninguno de ellos podría colocarse detrás suyo. Además no hay un jugador con esas características, por lo que cada día es más claro que la salida de Xabi Alonso fue un grave error. No se si habrá sido por la supervivencia del esquema o por alguna otra razón, pero el español hoy por hoy sería - como lo fue siempre- un baluarte de este equipo. Sin un equilibrista en el mediocampo es imposible jugar tan abierto como lo hacen los dirigidos por Ancelotti y no sufrir daños que vayan más allá de los lógicos. El retorno de Luca Modric es una gran noticia para el italiano, ya que con él su escuadra hace correr el balón con mayor velocidad y criterio, además de conseguir una posesión que le sirve para enfriar los partidos en los momentos que es necesario. El croata además es el único jugador del medio que puede cumplir el rol que tenía Di María: el de recorrer todo el campo de juego sin parar y ser una pieza clave en el aspecto defensivo. Dos cosas que James Rodríguez no ha podido aportar, más allá de que antes de su lesión se encontraba asentado en el once titular y cumpliendo una interesante función prácticamente de enlace. En lo referido a la fase de ataque, las preocupaciones son mucho mayores: es extraño ver a un equipo que hasta hace poco había hecho de la posesión a un toque una marca de estilo errar tantos pases. El mediocampo no posee juego asociado y apenas se reduce a los valientes intentos de Isco - el mejor jugador junto a Ronaldo, Kroos, Pepe y Benzema- que, o terminan en un golazo o se diluyen por la cantidad de hombres que se le coloca por delante. Kroos hace lo que puede, combinando su rol de tapón con el de distribuidor y generador de juego, que debe abastecer a tres delanteros tan feroces y letales como aislados en el campo de juego. Lo cual nos lleva al problema de las transiciones, uno que para quien les escribe es básico a la hora de concebir el buen fútbol. El Madrid no logra que el balón pase con velocidad desde la defensa al ataque, algo que lograba sin dificultades hasta en sus peores partidos de la temporada pasada. Aquella combinación entre posesión y contragolpe parece haber quedado en el pasado y será uno de los puntos candentes a trabajar por Ancelotti. La dinámica es algo que ha caracterizado a este equipo y sin ella los baches se hacen cada vez más profundos. James Rodríguez y Luca Modric - ambos en gateras tras lesiones graves- completan el cuadro, pero el colombiano parece más cómodo como extremo en un 4-4-2 y el croata parece en su salsa como integrante de un doble pivote en un 4-2-3-1. Jese Rodríguez, nuestra gran promesa, es la posible llave a la que el entrenador deba echar mano si quiere mantener el 4-3-3 pues es un jugador con mayor recorrido y capacidad defensiva y ofensiva que James. Un aspecto final que es importante es el de la presión alta, esa que te permite llegar primero a todos los rebotes y convertir una salida del rival en una situación de peligro. La Casa Blanca parece haber perdido esa voracidad que llevaba a los centrales a jugar casi como mediapuntas y a dominar el partido en 3/4 de cancha. Algo que se puede recuperar en el corto plazo, pero que es clave a la hora de entender el bajón del actual campeón del mundo.   


El otro sector con responsabilidad directa en este pésimo momento es la defensa y esta no parece mostrar demasiadas señales positivas de cara a lo que se viene. Con Sergio Ramos ausente por lesión y Pepe y Varane deben arreglárselas en la medialuna del área para detener todas las jugadas. No cuentan con mucha colaboración de sus laterales, siendo Marcelo el más regular y el que más se ha complementado con ellos. Arbeloa y Coentrao, además de no aportar demasiado en ataque, están muy flojos en la contención y poco veloces para retroceder dejando así al equipo patas para arriba. Los dos centrales no pueden estar constantemente luchando para cerrar los infinitos huecos que se abren a sus costados, pero lo intentan con mucho espíritu - y bastante eficacia sin dudas- aun al costo de dejar expuesto a Casillas. Ese espacio que queda entre cada lateral y el central, fue aprovechado por los alemanes con punzantes pases entrelíneas y las consecuentes (y veloces) diagonales de los extremos y delanteros. A los de Di Matteo les alcanzó con tener la pelota cerca de los dominios de Casillas y mirar los torpes "movimientos" de la defensa para desgarrar la columna vertebral del equipo blanco y merecer una goleada histórica. Hemos llegado al punto en el que instintivamente la línea defensiva se para bastante más atrás de lo habitual y comete horrores indignos de un gran equipo como el Madrid, tanto en el marcaje a hombre como en el trabajo en zona. El más grave de todos ellos es la nula movilidad y coordinación para evitar que los contrincantes creen surcos por los costados. Y como si todo esto fuese poco, la pelota parada sigue siendo un jeroglífico imposible de descifrar para los defensores que sufren constantemente y con ello flaco favor le hacen a la inseguridad ya patente de Iker a la hora de salir a cortar centros. Y ya que estamos, hablemos un poco del legendario arquero que a pesar de las duras críticas que recibe hace dos años sigue sacando la cara en los peores momentos. Ayer tuvo varios errores, el más grosero fue el del primer gol en el que no puso fuerte las manos ante el potente remate de Fuchs - el golazo de Sané era más bien inatajable porque estaba muy tapado-, pero con el Schalke a un solo gol de la clasificación tuvo dos tapadas que hicieron respirar al Bernabeu. Más allá de equivocarse en un porcentaje superior al de su prima como profesional, el portero español sigue demostrando que es un Top a nivel mundial, que merece la titularidad y que sus reflejos están intactos. Más allá de esto, también es cierto que el tiempo pasa para todos, por lo que creo que debería alternar un poco más con Keylor Navas. Cada vez que el costarricense tuvo la oportunidad, ha probado su talento y capacidad para ocupar el arco del club más grande del mundo.


Para el final, dejamos obviamente a lo que dentro de una estructura resentida por la falta de juego y dinámica queda automáticamente fuera del plano. Estoy hablando del trío de ataque compuesto por Gareth Bale, Karim Benzema y Cristiano Ronaldo. Tres jugadores que pueden llevar al equipo en andas aun sin estar finos entre sí; solo basta con que se encuentren en un alto nivel individual para que hagan salir el sol en la peor de las tormentas. El gran drama es que hace tiempo que la BBC está baja, anémica, sin exhibir más que algunos arrebatos que cuando se mira toda la foto son demasiado poco para tamaños jugadores. Los tres arrastran un andar irregular que incluye muy buenas jugadas y lindos goles - su jerarquía y calidad nunca estuvo en duda- pero que no los tiene conectados con el resto del equipo. A decir verdad, los tres sectores de la cancha parecen estar a varios miles de kilómetros el uno del otro, mal que irremediablemente afecta a una delantera que - como dijo un relator hace poco- "estornuda y te mete tres goles". Benzema y Ronaldo mantienen su influencia y liderazgo en base a goles y a cargarse el equipo a sus hombros cuando las cosas no salen bien. Cristiano venía siendo víctima de dardos injustos, pero contra el Schalke contuvo daños con dos cabezazos impresionantes cuando las cosas pintaban muy mal y un partido jugado con mucha personalidad como de costumbre ante la apatía de la mayoría de sus compañeros. Karim también puso lo suyo con mucha entrega y un exquisito gol que a la postre le valió a los de Ancelotti la clasificación a Cuartos de Final. El caso de CR7 es especial, porque si bien es evidente que se encuentra menos participativo que la temporada pasada, en una cuestión puramente táctica, su físico y su habilidad mejoran día a día - imaginen, si ya hace 4 años que es el mejor del mundo...-. El fútbol es un deporte de momentos y hoy el 4-3-3 no le sienta bien al poderoso Ronaldo, que está jugando claramente como un rematador clásico que se mueve por todo el frente de ataque sin parar. Ser único delantero o compartir espacio con solo un ladero le vendría de maravillas tanto al portugués como al equipo. Gareth Bale es el más debatido de todos, un jugador lleno de velocidad y calidad que nunca ha terminado de calar hondo en el corazón madridista a pesar de su elevada cantidad de goles, a que siempre aparece en todo su esplendor en los partidos importantes y a que pocas veces ha jugado realmente mal (es decir, por debajo de lo que se espera de él). Anteayer, se paró con inteligencia como volante por la izquierda cuando vió que su labor como extremo no estaba dando los mejores resultados. Jugar con un doble cinco y pegado a la banda es el escenario ideal para el galés, más allá de que Ancelotti refunfuñe ante los periodistas y afirme que el dibujo táctico no va a ser cambiado nunca.


Como podrán apreciar, los inconvenientes no están concentrados en un solo sector del equipo por lo que se hace mucho más compleja la erradicación de estos. Carlo Ancelotti es uno de los mejores entrenadores del mundo y hace tiempo que tiene un lugar asegurado en la historia del fútbol. Estoy seguro que detrás de esta faceta combativa que vemos en las conferencias de prensa, hay una persona bastante preocupada por la labor de sus dirigidos. Llevará tiempo recuperar la confianza perdida y lograr que el equipo vuelva a jugar como en el mejor momento de este ciclo. El primer paso tiene que ser una seguidilla de victorias por Liga que mantenga al equipo expectante ante un factible tropezón del Barcelona. Luego deberá sacar lo mejor de sí, esa historia llena de gloria, para afrontar todo lo que quede desde aquí hasta la Final de la Champions League. Tal vez pensar hoy en un doblete - misión imposible para cualquiera- sea una locura, pero ese es el gran objetivo que deben trazarse los jugadores. Recordar que hasta hace muy pocas semanas eran una formación sólida que tenía una idea de juego noble y aceitada. El bache es lógico cuando la vara no hace más que subir, pero es alarmante la cantidad de señales que fueron ignoradas por el cuerpo técnico en todo este tramo de pesadilla. Ancelotti lo debería saber mejor que nadie: los jugadores son los que al final definen el esquema y lo hacen acorde a los imprevistos que vayan surgiendo. Se puede tratar de anticipar y anular a la mayoría de estos en la pizarra, lo cual no significa que vayan a desaparecer por completo pues son parte de la esencia de este deporte y una de las cuestiones que lo hacen hermoso. Como ese cabezazo fuera de todo guión de Sergio Ramos ante el Aleti, cuando una vez más se escapaba - e injustamente- la posibilidad de obtener la tan preciada Décima, como aquel zapatazo sublime de Zidane contra el Bayern Leverkusen en 2002...Con muy poco, apenas con orden y la audacia de su plantel joven y lleno de talento, un equipo dirigido por alguien tan mezquino como Roberto Di Matteo bailó al Real Madrid y debió haber pasado a Cuartos de Final. Casillas fue claro cuando habló tras la derrota: "Hemos tocado fondo". Es hora de despertar de una buena vez, Ancelotti. Te lo están pidiendo los fanáticos y los jugadores.





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