El fin de semana anterior a este partido, Boca había tenido un pequeño resbalón ante Colón de Santa Fe como visitante. Si bien no había por qué preocuparse demasiado, el empate casi milagroso de los santafesinos - debido a un error de Orión, que no viene en buen nivel hace rato- había cortado una racha triunfal en partido oficiales que había comenzado en la primera fecha del torneo local. Tras un primer tiempo impresionante, donde Boca armó una fiesta en base a intensidad y toque, la segunda mitad vio a un equipo muy cansado por el trajín de partidos. Más allá de la hasta aquí positiva rotación de Arruabarrena, hay varios jugadores que prácticamente estuvieron presentes en todos los partidos tanto de copa como del torneo doméstico y que por lo tanto acusaron un lógico cansancio. Boca mereció ganar el partido aún después del injusto empate, pues logró acomodarse en la cancha y acorralar nuevamente a su rival. Lamentablemente la definición no fue una gran aliada, teniendo Daniel Osvaldo tres situaciones bien claras que no pudo definir. La idea de juego y la intensidad se mantuvieron - como en cada partido desde comienzo de año- y solo se falló en la puntada final, con lo que de cara al choque contra el Zamora de Venezuela por la tercera fecha de la Copa Libertadores de América no había más que tranquilidad y confianza. Con la Bombonera repleta y vibrante - una redundancia a esta altura de las cosas, pero que es lindo repetir- los muchachos del Vasco buscaban un triunfo que los dejase prácticamente clasificados para los Octavos de Final.
Boca formó con su dibujo más tradicional: Orión; Marín, Komar, Torsiglieri, Colazo; Meli, Erbes, Gago; Carrizo, Osvaldo y Lodeiro. El 4-3-3 de siempre pero con algunos retoques importantes: línea de 4 con dos laterales sueltos, un mediocentro clásico en Erbes para la contención y la salida rápida, un claro organizador de juego en Gago - con libertad para ir de lado a lado-, un cinco clásico en Meli que siempre juega más hacia el centro antes que por la banda, Carrizo bien pegado a la raya, Osvaldo como nueve clásico entre los dos centrales y Lodeiro con responsabilidad en ataque y retroceso pero con la posibilidad de dar un paso atrás y arrancar la jugada. El Zamora plantó un 4-2-3-1, soñando con llevarse un punto en un partido que pintaba más que imposible: Forero; Faría, Peraza, Valdez, Ovalle; Flores, Vargas; Arenas, Bello, Soteldo; Pluchino. Todo listo para otra noche de Copa Libertadores en la Bombonera.
El equipo visitante salió a tratar de tener la pelota en los primeros minutos, buscando que Boca no golpee de entrada. El problema fue que con su ímpetu dejó al descubierto muchos espacios por la derecha, que el local no tardaría en aprovechar. Los de Arruabarrena no perdieron la calma ante un equipo tan revoltoso como liviano y se plantaron en 3/4 de cancha para atacar con velocidad y potencia. Un muy buen centro de Soteldo no llegó a ser conectado por Pluchino ante la atenta mirada de Orión, en lo que fue la señal de largada para el vendaval azul y oro.
Meli se mostraba con las ganas y la presencia de siempre, pero demasiado impreciso en sus pases cortos. Los dos equipos todavía se medían, buscando ir por los costados. Daniel Osvaldo se movía por todo el frente de ataque, mostrándose siempre como opción de descarga. Boca tuvo su primera ocasión de peligro: Gago limpió para Meli hacia el medio y el disparo del volante quedó en manos de Forero. Este Boca tiene las ideas bien claras: salió a comerle la espalda a los volantes centrales, por eso el entrenador decidió no colocar un volante por la derecha fijo. En apenas 7' el dominio era total por parte del local, atacando constantemente para abrir el marcador.
Acto seguido, lo previsible: Gago tocó con Meli, este jugó con Carrizo que filtró una buena pelota para Colazo. Centro picante del lateral y el rebote le quedó a Meli nuevamente, que sin contemplaciones fusiló al pobre Forero. Un 1-0 rápido y furioso, que dejó muy contento al Vasco sobre todo por el detalle de que siempre le pide al mediocampista que dispare al arco. Boca no frenó su ritmo con la ventaja y continuó rotando la pelota y las posiciones, imprimiéndole a su juego una dinámica envidiable. El partido era todo suyo, ganando todos los rebotes y con dos jugadores libres a todo momento para recibir la pelota.
El Zamora tuvo otra chance pero Soteldo remató demasiado flojo tras un buen movimiento de Pluchino a los 12'. Boca también se mostró muy sólido en la salida, con triangulaciones cortas y al pie, llenas de velocidad y precisión. Su permanente apertura del campo de juego hacía que los laterales del equipo venezolano se viesen desbordados y sin respuestas. A los 16' Gago lanzó un gran pase cruzado para Carrizo que la dejó pasar en favor de Colazo; pared y centro del ex Rosario Central que Osvaldo baja muy bien de cabeza. Lodeiro entró como una locomotora y definió de lujo al primer palo de Forero para decretar un aplastante 2-0 que daba por terminado el partido.
El Zamora intentó presionar a Meli y a Erbes, pero todo quedaba en un puñado de buenas intenciones. Torsiglieri y Komar no tuvieron ningún problema para rechazar innumerables pelotazos frontales y centros "a la olla". Osvaldo quedó solo tras un horror de Soteldo y tras una larga carrera eludió a Forero y tocó al gol sin ver que un defensor llegaba justo para cerrar. Respiraban los venezolanos, pero no por demasiado tiempo. Soteldo casi consigue su redención con un buen amago y un disparo que se fue a centímetros del ángulo, en la jugada más peligrosa de su equipo hasta ese momento.
El hincha veía con tranquilidad como su equipo dominaba en base a la posesión total, al juego prolijo y al ras del piso y a una inteligente regulación de energías. Yendo sin parar pero sin entrar en la clásica trampa del desgaste. Lodeiro realizó una gran jugada hacia adentro, pared rápida con Gago y antes de que pudiese rematar un rival logró mandar la pelota bien lejos. A los pocos segundos, Meli encaró con decisión pero su pase para Osvaldo fue a contramano del movimiento que le marcaba el delantero.
Todos los jugadores del local mostraban una actividad envidiable y una tenacidad y voracidad impresionantes. Un rendimiento colectivo e individual altísimo, algo que se viene repitiendo en todo este 2015. Osvaldo lo tuvo de nuevo tras un buen centro de Carrizo pero fue anticipado milagrosamente antes de tocar al fondo de la red. Boca combinaba con eficacia y agresividad el juego horizontal y el vertical. Así la posesión nunca se hizo inocua, a lo que se le debe agregar la dinámica posicional ya mencionada.
Lodeiro y Gago eran nuevamente los alquilados de siempre a la hora de las patadas. Y a los 36' llegó un verdadero golazo: jugadón de Carrizo por la derecha y bombazo cruzado inatajable del extremo para poner el 3-0. La Bombonera deliraba y disfrutaba con una función de lujo de los dirigidos por Arruabarrena. Era remarcable la comodidad con la que los jugadores recibían el balón, en una escena de toque y ataque constante. El planteo del entrenador surtía efecto, elección perfecta tanto de esquema como de intérpretes.
Apareciendo por todos lados y comiéndole las espaldas a los defensores, los volantes y delanteros de Boca le estaban haciendo pasar una noche de pesadilla al Zamora. Otro factor clave: mucha atención y oportunidad en el medio para convertir en oro todo pase mal tirado por el contrincante. En la última, Lodeiro ganó muy bien un balón perdido dentro del área y definió sin ángulo y mal ante Forero. Por el medio venía Osvaldo solito, pero el uruguayo no lo pudo ver en ningún momento. El nueve se fue enojado y los chimenteros de siempre empezaron a decir que se había peleado con el portador de la número 10. Luego del partido, cagándose de risa, Osvaldo se encargaría de dejar en claro que él solo estaba enojado consigo mismo porque se había errado varios goles, una actitud que deberían tener todos los delanteros profesionales.
La segunda mitad encontró a Boca apretando bien arriba como si todo estuviese cero a cero. La posesión era total ante un rival que corría desesperado detrás del esférico. Lodeiro jugó un corner corto con Erbes, que centró para Komar quedando el pibe a milímetros de marcar su segundo gol en esta Copa Libertadores 2015. El Xeneize dominaba bien plantado en 3/4 de cancha, dispuesto a seguir metiendo goles.
Vargas lanzó un tiro libre picante que Orión contuvo muy bien sin dar rebote, en la segunda gran jugada del Zamora en el partido. Luego, Osvaldo se sacó de encima con mucha jerarquía a Peralta viniendo desde atrás y ante la presión del arquero y el defensor la picó sin éxito. Aplaudido por toda la cancha a pesar del yerro, por el lujo y por su sacrificio constante en pos del equipo. Con buenos movimientos y mucha cobertura en el retroceso, redondeaba un buen partido.
Boca seguía haciendo circular la pelota de lado a lado, tomando mucho aire hasta encontrar el hueco. Gago se retiró ovacionado, con vistas a su titularidad contra Defensa y Justicia por el torneo local, y en su lugar ingresó el pibe Cristaldo. Colazo le puso una muy buena pelota al Burrito Martínez que la bajó de cabeza para que Osvaldo se saque la mufa y la empuje al gol dentro del área chica. Un 4-0 que desató la locura y terminó en un festejo con selfie incluida que no hace más que mostrar la alegría y unidad que tiene este sólido grupo.
Los del Vasco siguieron tocando sin parar ante un rival demolido y sin nada de empuje que solo pudo ser partenaire de un show futbolístico implacable de Boca. El 5-0 llegó de la mano de Osvaldo una vez más: arrancó un contragolpe, hizo el 1-2 con Carrizo y fue derribado por Forero cuando ya lo había dejado atrás. Claro penal y ejecución llena de clase y jerarquía del nueve de boca para ponerle candado a una goleada sensacional. Un partido muy bueno de Osvaldo en la parte colectiva, que terminó con el ex Inter desahogándose con dos lindos goles.
A los 84' el Burrito tocó de nuevo para Osvaldo que definió de lujo ante la salida de Forero, pero el gol fue muy mal anulado a instancias de un línea evidentemente ciego. Los aplausos bajaron de todos los sectores de la cancha ante el toqueteo de Boca, que nunca paró de atacar y de jugar por abajo. Tuvo una más Osvaldo tras una muy buena pelota de Fuenzalida, pero su toque a contrapierna del arquero fue salvado por este en una combinación de suerte y reflejos.
Boca cosechó otra gran victoria por la Copa Libertadores y extendió su invicto en este 2015. Con 22 puntos sobre 24 posibles entre los dos torneos, el presente y el futuro le sonríen. Habrá que ver como logra administrar el desgaste por la triple competición a lo largo del año, pero hasta el momento las rotaciones del entrenador han sido exitosas ¿La razón de esto? Simple. Porque la idea de juego - presión alta constante, juego al ras del piso, avance por el medio y apertura de la cancha cuando el rival se abra y vértigo absoluto de 3/4 en adelante- ha calado hondo en todos los jugadores. Los intérpretes saben lo que deben hacer y esto facilita los cambios de partido a partido. Los referentes, los que están en todos los juego son claros: Gago, Lodeiro, Torsiglieri, el Cata Díaz, Calleri y van asomando Meli y Osvaldo. Lo bueno es que no hay rendimientos bajos en este Boca, todos se encuentran en sintonía y en un nivel realmente alto. No hay techo para este equipo y eso puede ser tanto una bendición como una maldición. Esto recién comienza y el camino va a ser largo e intenso; es una gran noticia saber que todos los soldados están convencidos y listos para dejar la vida por esta camiseta.







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