martes, 10 de mayo de 2016

In Pep We Trust



Luego de la ajustada e inmerecida eliminación de su Bayern Munich ante el Atlético de Madrid en las semifinales de la UEFA Champions League, los críticos de siempre - esos que viven escondidos bajo las piedras esperando la derrota para escupir su veneno- decidieron salir a la luz y comenzar el habitual intento de demolición del ex entrenador del FC Barcelona. Todos ellos, que pregonan la filosofía de "ganar como sea" y que consideran que lo que plantea Josep Guardiola es incorrecto al cien por cien, suelen olvidar todo lo que este entrenador - el mejor de las últimas dos décadas junto a Johan Cryuff- ha ganado en apenas ocho años detrás de la línea de cal. Por ello, siempre es bueno dar un repaso a lo que han sido sus dos revoluciones, los frutos que estas entregaron y una mirada hacia su futuro en la Barclays Premier League como entrenador del Manchester City.






El pasado fin de semana, el Bayern Munich derrotó por 2-1 al Ingolstadt como visitante y se consagró nuevamente campeón de la Bundesliga. Todo esto con el agregado de que es la tercera liga consecutiva para el gigante alemán bajo el comando de Josep Guardiola y la cuarta en fila para la institución, logro que ningún equipo pudo conseguir jamás en toda la historia de la competencia.


Con todos los cañones mediáticos apuntando a las tres semifinales de UEFA Champions League también en fila que su Bayern Munich perdió en estas tres temporadas - una marca sin dudas única-, nunca es malo repasar los números de Guardiola en el plano doméstico desde su llegada al Bayern. Estamos hablando de 101 partidos disputados en total, con un impresionante saldo de 81 victorias, 11 empates y apenas 9 derrotas, de las cuales cinco sucedieron con el equipo ya consagrado como el campeón del torneo. Pero las estadísticas no terminan allí: 251 goles a favor, unos magros 56 en contra y un sensacional promedio de 2,54 por encuentro, récord histórico en todas las categorías del fútbol alemán.

Pero el elogio no termina allí, ya que el catalán ha igualado a Jupp Heynckes - con quien se ha dispensado elogios mutuos durante toda su estadía en Munich-, Otto Rehhagel y Felix Magath como triple ganador de la Bundesliga, pero con la diferencia de que es el primer entrenador extranjero en lograrlo y con muchos menos años de trabajo para conseguir semejante logro. Esto significa que los números en ese sentido son también demoledores en favor de Guardiola, dejando muy pocas migajas para sus detractores.



En la que ha sido una de las Bundesliga más parejas de la última década, el Bayern Munich logró el título a tan solo una jornada del final, cuando en ediciones anteriores se había consagrado mucho antes de la finalización de uno de los mejores torneos del mundo en cuanto a nivel general, estilo de juego y organización institucional. El Borussia Dortmund fue un muy digno competidor y logró llegar con oportunidades hasta el final, pero lo cierto es que el andar del cuadro de Munich fue impresionante de comienzo a fin aun en un contexto muy complicado.

Alcanza con observar las estadísticas de la 2015/16 en Bundesliga para entender la grandeza del trabajo de Guardiola: 77 goles a favor, 16 goles en contra, un promedio de 14 ocasiones de gol por encuentro, 477 oportunidades netas de gol creadas en 33 encuentros, un 51% promedio de precisión en sus remates a portería, un 63% en cuanto a la posesión, 25 acciones defensivas por partido y un notable 88% de precisión en los pases tanto largos como cortos. 

Ni que hablar de los números en la presente Champions League, su séptima consecutiva alcanzando las semifinales desde sus inicios como entrenador de primera división en la temporada 2008/09 - marca récord que parece ser ignorada por demasiados "especialistas"-, en la que en su camino hasta el doceavo partido logró registrar 30 goles a favor y tan solo 11 en contra, un promedio de 5 oportunidades de gol cada 90 minutos, 198 chances creadas en total, un 64% de posesión promedio y un 90% de eficiencia en los pases.




A todos estos datos tan contundentes como elogiables, se les debe agregar el hecho de que durante su estadía en el país campeón del mundo consiguió que su equipo solo cayese una vez en primera vuelta, logrando establecer un régimen de dominio absoluto - dictatorial en términos más extremos- en una liga que siempre ha sido equilibrada y con equipos en extremo competitivos sin importar las diferencias de presupuesto y de historia entre ellos.

Todo esto fue logrado en base a una dedicación y sacrificio absolutos, con los que logró imprimirle a un equipo acostumbrado a la clásica presión alta y contragolpe alemán un estilo de juego que mantuvo lo mejor del pasado - imposible resignar estas cosas en la Bundesliga- y lo combinó con una inagotable caja de herramientas que siempre apunta hacia el futuro. 

La dedicación obsesiva de Pep Guardiola convirtió al Bayern Munich en un equipo igual o más letal que el que recibió de Jupp Heynckes, manteniendo la Blitzkrieg que era su gran característica y sumándole un laborioso trabajo posicional y de posesión que sin dudas será retomado e intentado mejorar por su sucesor, Carlo Ancelotti.

Entrenadores como Pep Guardiola, Johan Cryuff, Marcelo Bielsa, Jorge Sampaoli, Luis Enrique y demás ejemplos de hombres que buscan la revolución constante con el buen juego como columna vertebral - y con distintos métodos e ideología- buscan ganar por encima de todas las cosas, a pesar de que muchos ignorantes sostengan lo contrario. Cuando uno lee y relee las páginas de Herr Pep de Martí Perarnáu y de Pep Guardiola: Otra manera de ganar de Guillem Balagué, se encontrará con un hombre obsesionado por el fútbol y con dejar como legado algo mucho más grande que una serie interminable de victorias y títulos.

A juzgar por el extenso y glorioso palmares de Guardiola, lo cierto es que sus dos revoluciones han generado algo más que fútbol bonito y eficiente. Dar un repaso por lo que ha obtenido con el FC Barcelona y el Bayern Munich en apenas ocho años debería ser suficiente: 


FC Barcelona: La Liga 2008/09, 2009/10 y 2010/11
                          Copa del Rey 2008/09, 2010/11
                          Supercopa de España 2009, 2010, 2011
                          UEFA Champions League 2008/09, 2010/11
                         Mundial de Clubes 2009, 2011 (El único entrenador en la historia junto a Carlos Bianchi en ganar este torneo dos veces con el mismo equipo)

                          Supercopa de la UEFA 2009, 2011          

Bayern Munich: Bundesliga 2013/14, 2014/15, 2015/16
                             DFB-Pokal 2013/14 (¿2015/16?)

                             Mundial de Clubes 2013
                             Supercopa de la UEFA 2013 


Ocho temporadas como entrenador, dos equipos, veinte títulos - que pueden ampliarse a 21 si es que se consagra en la DFB-Pokal de esta temporada ante el Borussia Dortmund- y la certeza de que no llegó a las alturas solo por el simple hecho de haber dirigido "equipos grandes con grandes jugadores que juegan solos" como muchos continúan afirmando con una militancia obsesiva, sino por haber liderado revoluciones futbolísticas de un calibre inigualable. No en vano, la España que reinó el mundo dese el año 2008 hasta el 2014, ganando dos Eurocopas y una Copa Mundial y la Alemania que consagró su fenomenal proyecto ganando el Mundial de Brasil 2014, tuvieron como faro el estilo del Barcelona y del Bayern Munich de Josep Guardiola respectivamente. 




Esta semana luego de la victoria por 5-0 sobre el RCD Espanyol, Luis Enrique, entrenador del FC Barcelona - que la temporada pasada venció al Bayern Munich en las semifinales de la Champions League en lo que fue una gran llave-, fue consultado con mucho oportunismo del barato en rueda de prensa por el enfrentamiento entre el "guardiolismo" y el "cholismo". Quien hizo la pregunta, claramente estaba buscando una capitulación suya en favor de los resultados antes que el método, algo que jamás iba a suceder. Se ve que tampoco conocía mucho a Luis Enrique o que se levantó con un exceso de confianza ese día, pues la respuesta no fue la esperada por los hambrientos perros de caza listos para despedazar a Guardiola.

Con su habitual estilo desfachatado, sarcástico y frontal, Lucho respiró hondo, sonrió levemente y se tomó el tiempo para dejar en claro lo que quienes amamos a este deporte pensamos de Pep Guardiola, su trabajo y lo que seguirá realizando en los años venideros: "Hombre, yo admiro mucho a Pep Guardiola, primero por lo que ha hecho en el fútbol como jugador y luego como entrenador. Claramente un referente para todos los entrenadores que amamos el fútbol ofensivo y luego, por supuesto, es un amigo así que imagínate. He tenido la oportunidad de compartir muchas experiencias como jugadores...Bueno, yo soy fan de Pep Guardiola desde siempre, gane o no gane la Champions, a mí eso me la reflanflinfa pensando claramente en lo que aporta Pep Guardiola al fútbol. Un fútbol ofensivo, fútbol de ataque, pensando siempre en dar espectáculo y para mí eso es lo mejor, lo más importante y no creo que haya ningún aficionado en el mundo, - y si lo hay pues peor para él- que no quiera a Guardiola en su equipo como entrenador".

Más claro, contundente y acertado, imposible. In Pep We Trust.







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