martes, 15 de diciembre de 2015

River Plate: Apuntes para el Mundial de Clubes



Ya a pocas horas del esperado debut de River Plate en el Mundial de Clubes o Mundialito (según de que latitud provengan), Marcelo Gallardo y sus jugadores han tenido la cantidad suficiente de entrenamientos en la tranquilidad absoluta como para recargar energías tras un semestre que no fue el deseado. Tras no haberle encontrado la vuelta al equipo en lo táctico pos Copa Libertadores ni haber obtenido el mejor rendimiento - salvo algunos tramos de algún que otro partido- de la mayoría de sus individualidades, Gallardo llegaba muy preocupado en las semanas previas a este torneo. Recordemos que en sus conferencias de prensa de cada fin de semana, dejaba en claro que entendía que todo estuviesen con la cabeza en Japón pero que había que poner toda la energía en terminar lo mejor posible tanto el torneo local como la Copa Sudamericana. Ninguna de las dos cosas sucedió y es imposible olvidar la amenaza motivadora del entrenador a sus jugadores cuando en un momento dijo que el que no estaba concentrado y a nivel iba a tener que salir del equipo titular. Salvo Sánchez, Mora y Alario, los rendimientos en general fueron muy malos - sobre todo los de Saviola, Bertolo, Martínez, Balanta y Casco- y si bien antes del viaje Gallardo hizo el cambio de chip necesario para encarar este desafío, nunca estuvo del todo tranquilo de cara al partido de mañana a las 7:30 de la mañana. 

Tras varios ensayos donde la duda pasó por la presencia o no de Luis González en el equipo que enfrentará al Sanfrecce Hiroshima, el entrenador decantó por la presencia de un viejo amuleto suyo: el titular que completará el mediocampo será Leonardo Pisculichi. Las razones son válidas, pues el enganche le da mayor velocidad en tres cuartos de cancha, pegada en la pelota parada y posee una capacidad de lectura de juego y un pie que puede romper cualquier defensa (sin importar lo cerrada que esté) en los momentos más complicados. Más allá de la poca dinámica y generación de juego que el equipo mostró en el semestre, la peor de las preocupaciones pasa sin dudas por la defensa que ha estado muy por debajo de su nivel desde la salida de Ramiro Funes Mori, vendido al Everton semanas después del logro continental. Balanta y Casco no rindieron acorde a lo que se esperaba de ellos y Vangioni recién está volviendo de su larga lesión. Mercado ha sido el más regular de los cuatro y Maidana ha visto decaer su nivel debido a la floja actualidad de tanto Balanta como Mamanna que nunca pudieron estar a la altura de las circunstancias. Sumado esto a un mediocampo que no posee ni contención ni capacidad para darle juego a los delanteros, el escenario no deja de ser oscuro más allá del lógico optimismo que hay en un plantel que parece renovado tras haber padecido este tramo final de la temporada. Están en el lugar donde querían estar hace casi seis meses y más allá de la peligrosidad de los tres rivales - el que se viene, el Sanfrecce y los dos posibles, el Barcelona y el Guangzhou Evergrande- no hay ningún factor que pueda sacarle la ilusión a River de cara a este mini torneo que se le viene encima.   

Con el Barcelona rondando en su cabeza, el equipo que saldrá a disputar la primera Semifinal del Mundial de Clubes 2015 será: Marcelo Barovero; Gabriel Mercado, Jonatan Maidana, Eder Balanta, Leonel Vangioni; Carlos Sánchez, Matías Kranevitter, Leonardo Ponzio; Leonardo Pisculichi; Rodrigo Mora y Lucas Alario. El esquema elegido como puede verse es el 4-3-1-2 que catapultó a este equipo a la gloria en el primer paso del ciclo Gallardo. Repasemos los puntos básicos nuevamente: dos centrales adelantados, laterales que tienen la obligación de pasar al ataque como exteriores, un doble pivote donde Kranevitter y Ponzio alternan la función de salida (mediocentro) y de presión alta, un volante externo que recorre todo el campo de juego, un enganche clásico cerca de la medialuna y dos puntas sueltos arriba, con Alario dentro del área y Mora libre en el frente de ataque como un falso 9. Lo único novedoso es que en defensa se convierte en un 4-4-1-1, con Pisculichi cubriéndole el flanco y la espalda a un Ponzio que ya no posee ritmo para retroceder con velocidad y Mora dejando su función de ataque y acoplándose al mediocampo. Lo segundo es algo que se ve desde el inicio del ciclo Gallardo, pero lo primero fue un cambio sobre la marcha que el entrenador debió hacer debido a que tras ese espejismo que fueron los superclásicos con Boca donde Ponzio tuvo un rol determinante como líder del juego brusco que se ordenó imponer en el mediocampo, quedaron expuestas todas las falencias del volante central que está en sus últimos pasos en el fútbol de primer nivel. 




Respecto de su rival, el Sanfrecce Hiroshima, dirigido por Moriyasu, se puede decir bastante poco. Lo que se vio en los dos partidos que ganó ante el Auckland City y el TP Mazembe, fueron dos estrategias muy diferentes. Contra los neocelandeses, de mejor manejo del balón y mayor orden táctico, el Sanfrecce formó con un 4-5-1 bien replegado que buscó cubrir espacios cediendo el control del balón al rival. Los goles llegaron por un buen trabajo de presión en el mediocampo, la conducción del croata Mihael Mikic y el talento de su delantero punta Douglas que es el jugador a tener en cuenta en los metros finales. Asano, Mikic, Chajima y Managawa también cumplieron una buena tarea y ese primer paso se dio con contundencia y autoridad, en lo que sin dudas fue una sorpresa debido a que en los papeles había una diferencia en favor de los derrotados. Contra el Mazembe el director técnico usó un 4-4-2 bastante más flexible, que de a ratos pasó a ser un 4-4-1-1 con Douglas como mediapunta, Sato en soledad arriba y Mikic y Kashima a los costados. Para el repliegue, el Sanfrecce utiliza el clásico 5-4-1 con Douglas y Kashiwa plegándose a la línea de volantes y Mikic jugando como lateral derecho a metros de los dos centrales y el líbero. La victoria ante el Mazembe fue mucho más simple que la anterior y se vio a un equipo bastante intenso y de buena técnica, pero la explicación reside sobre todo en el hecho de que el Mazembe es más potencia y velocidad que cualquier otra cosa. Sin nada de orden ni de solidez defensiva, la zona de tres cuartos quedó liberada y los delanteros y volantes del equipo japonés de hicieron un festín para ganarse el derecho de jugar con River mañana. Otro factor que fue importante en estos dos partidos: la pelota parada. De la mano de un Chajima imparable, el Sanfrecce es muy peligroso en los envíos al área pues su pegada es precisa y punzante y por arriba hay varios jugadores que no tienen que ser perdidos por la defensa millonaria. Es importante remarcar también que llegan con mucho desgaste, algo que sin dudas es injusto - en líneas generales, el esquema del Mundialito es una payasada pues debería estar también el campeón de la Europa League como mínimo para darle mayor competitividad- pero que puede beneficiar al equipo de Marcelo Gallardo. Igualmente esto es relativo, porque el año pasado un San Lorenzo muy descansado sufrió horrores con el Auckland City que venía de jugar dos partidos muy desgastantes y que estuvo a milímetros de dar el batacazo.




Imaginando que River logra superar este paso, uno que se presenta complicado debido al preocupante bajón de nivel que tuvo River sobre todo después de la obtención de la Copa Libertadores, como ya mencionamos, quedará saber quien va a ser el rival de la hipotética y soñada Final. Todos los cañones apuntan a que sin dudas debería enfrentar al Barcelona de Luis Enrique, más allá de que el entrenador español se mostró cauto y dijo que respetaba y conocía a River pero que su mente estaba en el partido contra el Guangzhou Evergrande de Felipe Scolari. El conjunto chino dio el batacazo con una victoria agónica frente al poderoso América de México por 2-1 y logró llegar a una Semifinal impensada. El esquema de juego que utiliza Felipao es un 4-2-3-1 tal cual se vio en su más reciente Brasil. El doble pivote posee un volante de contención clásico en Zengh Shi y a un viejo conocido suyo como Paulinho (ex Tottenham, tratando de recuperar su mejor versión y quien marcó el gol de la victoria ante los mexicanos) en la zona creativa. La pegada y el fino pie del brasileño deberían ser una preocupación para cualquier equipo, también para el Barcelona por una cuestión en la que ya entraremos. El trío de mediapuntas está compuesto por el interesante Zheng Long (autor del empate ante el América), el muy talentoso Goulart y la eterna promesa - que en realidad es un muy buen jugador que de ser consistente es un activo para cualquier cuadro- Robinho. El ex Santos, Real Madrid y Milan es el eje de un equipo que se ha reforzado muy bien y tiene todo el talento y la potencia para complicar a quien se le ponga enfrente, El delantero punta es también del país carioca y se llama Elkesson. Posee mucha presencia en las dos áreas y sabe dar dos pasos hacia atrás para ayudar en tres cuartos a sus compañeros durante cada ataque. Si bien la victoria contra el América se debió sobre todo a dos horrores consecutivos e inexplicables en un profesional de parte del portero Muñoz - un regalo en un disparo al medio que se le escurrió por debajo del cuerpo y una salida horripilante en un tiro de esquina demasiado centrado a segundos del final-, la imagen que venía dejando hasta los dos goles no era en absoluto mala y había contado con chances para igualar la contienda. Buena circulación de balón, transiciones veloces que permiten llegar al arco rival en pocos pases, un mediocampo sólido y una defensa que es sin dudas el punto más flojo y que tendrá que resistir contra el poderío de Messi, Suarez y Neymar (o el que sea en caso de que no pueda estar presente en este primer partido) en un duelo que será desigual más allá de las virtudes del equipo chino.



Y así llegamos al Barcelona, equipo que ostenta los títulos de Liga BBVA, Copa del Rey y UEFA Champions League 2014/15 y que buscará coronar una temporada inolvidable - sobre todo en la parte de los resultados, donde no hay discusión acerca de su poderío- ganando su tercer Mundial de Clubes (los anteriores fueron con Pep Guardiola como entrenador frente a Estudiantes de La Plata de Verón y Sabella y el Santos de un muy joven Neymar). Desde la salida de quien es el mejor entrenador del mundo y de la última década, el club catalán se ha mantenido ganador - con bastante más altibajos, claro- dependiendo excesivamente de la figura de Lionel Messi y del trío de volantes (que hoy tiene a Rakitic en lugar de Xavi Hernández, pero que mantiene la esencia) hasta para salir de los problemas más complicados. Recuerden lo que fue el período entre Vilanova-Roura-Martino y Luis Enrique para poder tener una imagen de como el juego del Barcelona en lo colectivo y estilístico ha ido en decrecimiento desde 2012 al día de hoy incluido.  Luego de los dos 4-0 consecutivos ante el Real Madrid y la Real Sociedad, se exageró a sobremanera respecto del nivel de juego del Barcelona, algo que llevó a varios cronistas y analistas de renombre a decir que el equipo había vuelto a algo muy similar a la maravilla construida y trabajada por Guardiola. Nada más lejano a la realidad, un disparate más que absoluto del cual ya hemos hablado largo y tendido en este blog.

El Barcelona de Luis Enrique respeta el 4-3-3 y hasta a veces ataca con un 4-2-4. Es ofensivo sin dudas y sus jugadores poseen muy buen pie como para decir que la pelota no circula o que no hay calidad en su juego. El problema es que el mediocampo, salvo excepciones, no está en buen nivel y eso expone a una línea defensiva que desde la salida de Guardiola es un desastre. Ya sea con Mathieu como lateral o con Jordi Alba por ese costado, Piqué se encuentra en un momento más bien discreto y ante la falta de contención de los laterales no logra cubrir todos los espacios. Mascherano suele ser el salvador tanto de su compañero de zaga como del mediocentro -Busquets, que para la marca ya no tiene tantos reflejos más allá de que en lo que refiere al ataque ha vuelto a un buen nivel- pero lo cierto es que el Ex River, Corinthians, West Ham y Liverpool ya no es un joven de 20 años y tampoco es - a menos que le hayan crecido tentáculos- un pulpo capaz de proteger a su equipo en una especie de multitarea. Los dos pokers ante el Madrid y la Real Sociedad fueron sin dudas por virtudes colectivas e individuales - una sin Messi durante más de una hora y la otra con Lionel volviendo al ruedo- propias pero también por las paupérrimas actuaciones de sus derrotados. El Real Madrid viene teniendo un año para el olvido con Rafa Benitez - algo que era predecible- y no ofreció nada en el duelo jugado en el Bernabeu. Apenas algo de resistencia, sin nada de espíritu ni intentos siquiera de jugar a la pelota. Y si los blancos andan mal, ni que hablar de la Real Sociedad que es uno de los peores equipos de la temporada en la Liga BBVA a pesar del talento que posee en el plantel. David Moyes fue despedido poco antes del choque con el Barcelona y no llegó a dirigir a los suyos en la revancha de aquella derrota en Anoeta hace no tanto tiempo cuando Luis Enrique era el entrenador en apuros, sin poder repetir un once ni un esquema táctico por más de 20 jornadas y peleado con Messi y Neymar. Todo se fue acomodando y la famosa MSN rescató a un equipo muy terrenal y contragolpeador - estilo Real Madrid 2013/14- para llevarlo hasta la gloria en base a imponer respeto desde la chapa primero y luego con la excelente complicidad y sincronía que hay entre estos ya tres grandes amigos y profesionales. 



Hasta ese 4-0, el rendimiento del equipo no venía siendo el mejor, pero entre sus tres maravillosos delanteros - que han marcado más del 85% de los goles del Barcelona en todas las competencias- lograron maquillar todas las falencias y seguir con los triunfos y los elogios. Tomemos como ejemplo el choque con el Villarreal, ya sin Messi debido a su lesión en la rodilla, y con unos Neymar y Suárez imparables que le dieron un triunfo por 3-0 en el Camp Nou luego de no haber podido llegar al arco en casi todo el partido y haber sido dominados por el Submarino Amarillo. La presión sobre el mediocampo es algo que molesta al Barcelona, como bien dijo Germán Lux tras el empate que rescató el Deportivo La Coruña esta semana luego de ir 0-2 en el marcador con golazo de Messi incluido. Tras esos dos partidos con ocho goles en total, los Culés empataron 1-1 con un golpeado y voluntarioso Valencia luego de haberlo peloteado durante todo el partido con muy baja eficacia, igualaron en uno también con el Bayern Leverkusen por el cierre de fase de grupos de Champions League luego de ir en ventaja y con más de 8 suplentes en campo y finalmente empató 2-2 con el Depor como ya se explicó. Volviendo a las declaraciones de Lux, el ex portero de River y el Mallorca dijo que se le debe jugar con un 4-3-1-2 donde haya presión sobre Busquets y con delanteros y enganche jugando mano a mano con la defensa. Antes de explicar porqué esto sería sucida para River, propongo un breve punteo de virtudes y falencias de este Barcelona:


1) La mayor de las virtudes es su delantera, con Messi, Neymar y Suárez todos en nivel de Balón de Oro - aunque siempre lo gana Messi, todos sabemos por qué- y con una complicidad y conexión absoluta entre sí. Con la llegada de Suárea había dudas de si estos tres monstruos podrían convivir siquiera, pero a esta altura creo que nadie se pregunta seriamente semejante estupidez.

2) El mediocampo tiene en Rakitic un fantástico jugador, con capacidad tanto de marca como de creación de juego. Un Xavi Hernández con mucha más velocidad, capacidad ofensiva y - sobre todo- muchos menos años. Está en su mejor forma desde su llegada, pero Luis Enrique no termina de confiar en él como titular para todos los encuentros sorpresivamente.

3) Jugadores como Rafinha (hoy lesionado), Adriano y Sergi Roberto han demostrado que con confianza pueden ser dignos productos de La Masia. El problema es que no son recambio de jerarquía por el momento, pero tienen como punto a favor el poder desempeñarse correctamente en cualquiera de las líneas de juego. Arda Turán espera a que se lo habilite, algo que Luis Enrique debe estar lamentando al día de hoy todavía pues las opciones que le va a dar el turco a futuro son impresionantes.

4) Iniesta y Busquets de a ratos vuelven a ser esos que dominaron todos los mediocampos del mundo durante el guardiolato, pero el físico ya no es el de antes y la precisión tanto en el quite como en los pases tampoco. Recordemos que la pasada temporada, Iniesta no entregó ni una asistencia y que Busquets fue un flan en el círculo central, algo que parece haberse corregido y que no tendría que ser un problema ante rivales tal vez más intensos pero con mucha menor calidad que los habituales. 

5) La defensa es el peor de los problemas y se potencia cuando el trío del medio no logra ser sólido en la contención. Dani Alves es demasiado irregular y aporta más en ataque que en cobertura. Piqué ha recuperado algo de su vieja forma, pero sigue siendo mucho más eficaz declarando que en el campo de juego, además de que el físico también empieza a pasarle factura. Mascherano es el salvador inmaculado de todos los errores, pero su temporada viene siendo bastante irregular y de a ratos luce desbordado como líbero ante tanta grieta. Jordi Alba y Mathieu se llevan la responsabilidad compartida por el desastre en el lateral izquierdo, sobre todo el francés que tiene más pasta de central debido a su buen juego aéreo, su gran tamaño corporal y su nula velocidad. La coordinación es inexistente, siendo esta zona una que no ha tenido solución en este ciclo. 

6) La dinámica y la circulación de la pelota no son ideales, pero tampoco es que el famoso club del toque se ha desvanecido. En corto y con salida posterior en velocidad de los tres delanteros más Rakitic, el Barcelona ha demostrado ser letal. Menos elaboración desde el fondo hasta tres cuartos y mucha más llegada al arco rival con pocos pases y hasta con pelotazos cruzados o pelotas bien largas. Una transformación impuesta por las características de los tres delanteros y por la idea de juego de Luis Enrique que está bastante lejos de la de Pep Guardiola en lo estético, teórico y práctico. 

7) El poco recambio es preocupantes, sobre todo de la mitad hasta el arco rival. Pero hasta el momento las lesiones fueron afectando a Messi, Neymar y Suárez por separado y el Barcelona no tuvo que jugar sin dos de ellos. El rato que Messi no estuvo presente, el equipo se hundió en un gran bache del que pudo salir como el Ave Fénix con los dos 4-0 ya descriptos párrafos más arriba.

8) A fin de cuentas, ni un desastre ni una máquina perfecta. Pero sin dudas que la jerarquía, experiencia y talento que posee es muy superior no solo al de River Plate, el Sanfrecce Hiroshima y el Guangzhou Evergrande sino también a la de la mayoría de los equipos de todo el mundo. Los tres delanteros hacen la diferencia siempre y es muy difícil encontrarlos en una mala tarde. La única opción es hacer un partido tan equilibrado como perfecto, pero ni aún así está asegurado el éxito o siquiera la posibilidad de no salir con una goleada estratosférica como la que recibió el Santos hace unos años. 


Con respecto a lo que Germán Lux declaró, hay varias cuestiones para objetar. Primero que River no tiene el mismo plantel - aunque usted no lo crea- que el Depor en lo que refiere a intérpretes para ejecutar esa táctica. Gallardo en una eventual final sin dudas que va a plantar ese híbrido entre 4-3-1-2 y 4-4-2 que suele colocar desde que llegó a River, pero no va a salir a atacarlo como una manada de hienas hambrientas. Recordar lo que pasó cuando hizo eso en un partido de verano con todos los titulares ante Boca Juniors. La experiencia, los hechos, marcan que este River es más sólido cuando logra un balance entre su vocación ofensiva voraz y la contención en la mitad de la cancha con dos líneas de cuatro bien apretadas. Ya lo dijo Messi: "Lo peor que pueden hacer es salirnos a jugar". No es un acto de soberbia sino una advertencia que le cabe a todo conjunto que se le ponga enfrente al Barcelona. Lo segundo para contradecir a Lux es que el empate del Depor llegó en los minutos finales luego de dos variantes (Roberto x Rakitic y Mathieu x Alba) que le quitaron solidez al equpo y lo confundieron. No es que el Deportivo lo tuvo en un arco todo el partido ni pudo evitar los circuitos de juego y las llegadas de peligro. Nunca hay que dejarse engañar por un resultado, hay que tener ante todo perspectiva. 

Tanto Gallardo como Luis Enrique han sido muy cautos y pusieron a sus rivales de Semifinales por delante de todo lo demás. A su manera, cada uno dejó en claro que su preocupación no pasa por una posible Final sino por llevarse un partido que en los papeles no debería ser demasiado complicado. Pero hay una cosa en la que el periodismo que ya vende una final que todavía no es, acierta en pleno: en este tipo de torneos y de partidos, importan las diferencias, pero es un mano a mano en el que todo puede pasar. Gane quien gane en los cuatro partidos que restan, nada va a cambiar en cuanto a quien es mejor o peor equipo. Es tan solo un resultado que sin dudas sería mucho más histórico para River, Sanfrecce o Guangzhou que para el Barcelona. El problema para ellos es que los gigantes de Europa nunca se toman el Mundial de Clubes a la ligera y que los de Luis Enrique ya han puesto los ojos en el premio. Es imposible que River vuelva a ser el vistoso de comienzos de 2014 o el pura solidez y velocidad de la Sudamericana y la Libertadores, pero sin dudas que con humildad y trabajo pueden hacer dos muy buenos partidos y hasta lograr algo que para muchos es imposible. Soñar, mis queridos lectores, no cuesta nada. Y menos cuando en el banco hay un entrenador como Marcelo Gallardo que con falencias y todo, ha demostrado que es un ganador nato.

  




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