viernes, 17 de abril de 2015

Real Madrid 0 - Atlético de Madrid 0: Un partido de lujo, una goleada que debió haber sido; La reivindicación de Carlo Ancelotti




Algunos le llaman destino, otros suerte pero el sorteo de Cuartos de Final de la UEFA Champions League decretó que por enésima vez en el año, el Real Madrid de Carlo Ancelotti y el Atlético de Madrid de Diego Simeone se verían las caras. Una reedición a medias de la Final del año pasado, pues esta vez el choque se daría con el formato de ida y vuelta. Con la injusta eliminación en la llave de Cuartos de la Copa del Rey y la extremadamente vergonzosa - y muy merecida- derrota por 0-4 por Liga en el Vicente Calderón en la cabeza, el Real Madrid llegaba renovado a pesar de estos malos recuerdos. Tras aquella durísima caída contra el Aleti, el equipo de Ancelotti comenzó una furiosa caída que culminó con el pésimo partido contra el Schalke 04 en el Bernabéu por la vuelta de los Octavos de Final de la UCL. Un poco de calma a pesar de haber perdido la punta del torneo doméstico a manos de un irregular, tosco y Messi/Neymar-dependiente Barcelona y el regreso de Luka Modric tras una larga recuperación, hicieron que de a poco la confianza crezca y que con ella apareciese el buen juego que lo había llevado hasta hace pocos meses a la cima del mundo. Habiendo ya acortado la distancia con los Culés a solo dos puntos, quedaba solo prepararse para un duelo que prometía y mucho. El Atlético de Madrid llegó a este crucial partido - es lo único que les queda en toda la temporada- bastante golpeado y con la clasificación a la próxima edición de Champions League en duda por el muy buen nivel tanto del Valencia como del Sevilla. Más allá de algunas victorias que lo sostuvieron en el Top 4, el modelo de Simeone ha chocado definitivamente con su techo. Lo hecho el año pasado era imposible de repetirse y la excusa no se encuentra en la plantilla corta o en que el Madrid y el Barcelona tienen más dinero, sino en el estilo de juego. El Cholo logró imprimirle un gran espíritu de lucha a sus jugadores, esto es innegable, pero debería saber que el fútbol no se trata solamente de trabar con la cabeza y jugar "con el cuchillo entre los dientes" esperando que alguna pelota parada salve el partido. Habiendo mostrado que puede jugar realmente bien - tomo como ejemplo el reciente baile a los blancos por Liga-, pues tiene material para jugar bonito, es una vergüenza que siempre elija refugiarse en su habitual cuadrado donde solo vale aguantar todos los partidos y salir de contragolpe a los pelotazos sin importar si el rival es el Almería o el Córdoba o la Juventus o el Bayern Munich. La tosquedad del Cholo ha logrado minar el crecimiento de un muy sólido equipo que solo necesita soltarse en la parte del juego para poder mantener la competitividad por mucho más tiempo. La intensidad y la pelota parada son claves para este deporte, pero nadie consigue reinar solo con estas dos cualidades. Todos le han tomado la mano al Aleti, como en un momento se lo hizo con el Barcelona de Pep, la España de Del Bosque y hasta este Real Madrid fenomenal. Con esta presión y estas obligaciones llegaba el otro equipo de la capital española a un derby que muy posiblemente quede en la historia.

Ancelotti decidió darle confianza a la BBC y paró el 4-3-3 con el que viene jugando desde que comenzó este exitoso ciclo: Casillas; Carvajal, Varane, Sergio Ramos, Marcelo; Toni Kroos; Luka Modric, James Rodríguez; Gareth Bale, Karim Benzema y Cristiano Ronaldo. Se puede ver que separé a Kroos de sus dos compañeros del mediocampo, pues el alemán oficia siempre de mediocentro armando el triángulo con los dos centrales. Igualmente el esquema, como se pudo ver en los primeros minutos de juego, era tan solo una formalidad destinada a engañar al contrincante. Juego al ras del piso, presión constante y apertura total del campo; tres bastiones que hacen de este Real Madrid un excelente equipo. Simeone fue con su equipo de gala, el habitual 4-4-1-1 calcado de la selección uruguaya en todo sentido: Oblak; Juanfran, Miranda, Godín, Siqueira; Gabi, Mario Suárez, Koke, Arda Turán; Griezmann; Mandzukic. La idea era la de siempre: salir a presionar en los primeros minutos con una presión que ahogue al rival y corte su circuito de juego en el centro de la cancha y ver si de atropellada podían abrir el marcador prematuramente. Luego, aguantar y salir de contragolpe como lo marca el manual de estilo del entrenador. 


El inicio del primer tiempo nos hizo recordar al partido de ida por la Copa del Rey, con un Real Madrid atropellando pero no por ello siendo desprolijo. Con orden posicional y mucho juego directo. los de Ancelotti lograron tomar la iniciativa desde el vamos ante un Aleti que, sorprendido, esperaba mucho más cerca de su arco que lo estipulado. El dibujo del Madrid era el realidad un 4-4-2 con Bale bien abierto sobre la banda y Modric suelto por el medio como enganche. Con esto había más espacios para los dos delanteros punta y cobertura/presión por el costado para evitar las subidas de Siqueira. 

Bale no pudo conectar un muy buen centro y el rebote fue ganado por James con mucha actitud. Carvajal tomó la posta y remató con potencia pero sin demasiada dirección, por lo que Oblak contuvo sin mayores problemas. Intensidad y posesión eran los elementos que el equipo visitante mezclaba ante un contrincante que atinaba a tirarle pelotazos a Mandzukic que, aún en las peores cosechas, siempre se las arregló para complicar.

El delantero galés volvió a ser protagonista en este comienzo letal: robo en una mala entrega para atrás, corrida y un mano a mano con Oblak como premio. La reacción del portero esloveno fue más que notable, pues lo esperó hasta el final y lo atoró lo justo y necesario para que no le pudiese dar rosca al disparo. Con el pecho el tan criticado Oblak salvó a sus compañeros, que más allá del alivio no pudieron hacer pie en toda la primera parte ante una versión más que óptima del Real Madrid.

Ramos estuvo perfecto en todos los anticipos, merced del adelantamiento absoluto de la línea defensiva del Madrid. El resultado fue el esperado: le comieron siempre las espaldas a los volantes del Aleti y los extremos y laterales subieron y bajaron en tándem constantemente. Contra todos los pronósticos, los blancos se mostraron muy pacientes en 3/4 de cancha y no ingresaron en el embudo al que lo suele llevar el equipo de Simeone. Siempre comenzó de nuevo con Modric cuando no hubieron espacios, con la mente focalizada en una sola cosa: no perder ninguna pelota por la vía de errores no forzados. El contraataque de los Colchoneros quedaba anulado y todo quedó servido para un festín madridista. 


La dinámica de Bale y Carvajal por la derecha fue excelente: a pura velocidad y conectando con precisión ante un Siqueira que lució desbordado. Ronaldo tuvo una chance clara con un tiro libre ideal, que fue bien ejecutado pero chocó contra Oblak. De a poco, el arquero suplente del Aleti fue creciendo y dándole la razón a su entrenador por haberlo traído. Cada intento esporádico del rojiblanco fue detenido por Ramos y Varane, que se mostraron muy sólidos e implacables en el mano a mano. El nerviosismo era visible en el local, pero mucho más en su director técnico que no paraba de quejarse y de saltar desde el borde de la cancha. 

Bale llegó hasta el fondo tras pase de Carvajal y lanzó un centro atrás que no pudo ser definido por Ronaldo debido al corte preciso de Mirando. La jugada sirve para entender el mecanismo usado por el Real Madrid: el lateral obligó siempre a Koke (el mediocentro) a salir a marcar y así logró que ese espacio quedase libre para que el galés reciba. Ronaldo y Benzema, mucho menos encasillados con este esquema, cambiaron de punta a todo momento logrando confundir aún más a la defensa local. 

A los 15' Varane salvó un error de Carvajal y con el despeje le sirvió un pase a Ronaldo. El mejor jugador del mundo le ganó a Miranda y tocó con James, que filtró para Benzema en buena posición para definir. Todo terminó diluyéndose entre las mil piernas rivales que llegaron a la cobertura desesperadas, pero el panorama era más que oscuro para el Aleti. Otra jugada que ejemplifica lo bien que jugó el Madrid: Ronaldo arrastró marcas, limpió con Kroos que la cambió de lado para un Modric libre por la otra punta. Toque del croata con Bale y centro que un defensor llega a mandar al corner con una palomita.   

El dominio de los de Ancelotti era muy claro y el primer gol estaba al caer, pero el Aleti siempre peleó todo y se mostró peligroso si los espacios para contragolpear aparecían. Kroos dió un concierto en el mediocampo, cortando todo avance rival y saliendo con mucho criterio. Junto a Modric fue la base de la eficiente elaboración de su equipo, que combinó paciencia con solidez y velocidad en todas sus líneas. Rotando el balón y las posiciones, la Casa Blanca logró que el muro del rival luciese menos amenazante y difícil de sortear que de costumbre (hubo volumen sin dudas, pero no demasiado orden).

Varane mostró un nivel fenomenal en todos los cruces, ganando en velocidad - supersónico, como siempre el muchacho- y con un concepto magistral acerca de como utilizar el cuerpo sin exceso de fuerza. El Aleti ganó algo de aire en los momentos de descanso de su rival, pues viró a la fase de contraataque, ocupó espacios con inteligencia y propuso un ida y vuelta a medida. James por primera vez realizó bien la tarea que supo hacer Di María: suelto en ataque, siempre libre en donde estuviese la pelota; aplicado al 100% en el trabajo de cobertura por la banda. 


El escenario en 30' era claro: el Aleti metido en su propio campo, casi colgado del travesaño, empujado por un Real Madrid sensacional e incansable que lo limitó a algún que otro pelotazo frontal sin destino. Hasta en las pelotas paradas no era la noche de los del Cholo, dominados también en ese aspecto por su contrincante. Más allá de esto, Siqueira pudo salir de su nudo mental y generar peligro con algunas buenas trepadas pegado a la raya. Ronaldo realizó una de sus corridas marca registrada pero su centro picante fue despejado por Koke con el último aire que le tenía. 

Tuvo otra el Madrid: Modric se la bajó muy bien a Bale, cuyo remate potente fue despejado por Oblak. El rebote fue muy largo, pero nadie estuvo allí para empujar la pelota y ponerle justicia al marcador. Ancelotti estaba teniendo su merecida revancha, pues su once era superior por donde se lo mire y además brillante desde lo táctico (algo que era su talón de aquiles en estos duelos). El planteo, clarito: un cerco en el mediocampo muy bien aplicado que no le quitó ni dinámica, ni posesión, ni agresividad ni velocidad al equipo. Simeone hacía lo suyo del otro lado y, como suele suceder cuando las papas queman y no hay soluciones, llegaron los pedidos desaforados de aliento a un Vicente Calderón que estaba extrañamente silenciado. Como se ve, algunos solamente apoyan y gritan en las buenas...

Centro de Kroos, rebote para James y jugada de otro planeta: enganche y de tres dedos, por el mínimo espacio que quedó, colocó el balón bien abajo y esquinado. Oblak volvió a hacerse gigante con un manotazo salvador impresionante. Mandzukic pudo ganar en la jugada siguiente y Griezmann remató muy bien para encontrarse con una respuesta muy sólida de Casillas que hasta allí fue espectador de lujo. El Madrid quedó enganchado en esa chance aislada y entre Ramos y Varane complicaron en la salida a Casillas que pudo resolver con aplomo. 


Todo volvió a la normalidad con un buen toqueteo de lado a lado que culminó con un disparo alto de Modric. Las transiciones en el Real fueron excelentes, cambiando de defensa a ataque en pocos segundos, casi salteándose el centrocampo por tener a los 4 volantes casi en la medialuna del área rival.

El Aleti ejecutó por enésima vez mal un balón parado y Varane comenzó una corrida más que impactante. Dejó atrás a todos sus marcadores partiendo desde la propia área, su centro fue un poco largo y le quedó a Benzema, que buscó a Ronaldo pero Juanfrán pudo despejar el peligro. A medias, claro, porque James tomó la pelota, ingresó regateando al área y su fusilamiento cruzado fue tapado por Oblak vaya uno a saber como. Sexta atajada del esloveno, sexta situación neta de gol que el portero salvó logrando así mantener en partido a sus compañeros. Griezmann, bien marcado por los centrales, cabeceó muy alto un centro de Siqueira y el árbitro dio por terminada la primera parte.


La segunda mitad tuvo a Oblak como protagonista en sus primeras acciones: buen corte ante una llegada por arriba de Ronaldo que lo hubiese puesto en aprietos. El partido siguió igual, con el visitante dominando y con el Aleti corriendo detrás del esférico con el objetivo de atrapar la iniciativa por un rato al menos. Juanfrán armó una buena jugada y su centro fue mal cabeceado por Turán en buena posición, algo que sirvió como aviso de que no dejarían de pelear hasta el final. 

El Real Madrid aprendió a respetar al Aleti, algo que se vió en los 8 jugadores con los que lo esperó en campo propio cada vez que era atacado. Un codazo accidental de Ramos sobre Madzukic, que le cortó el párpado, desató el enojo del temperamental croata y puso al Aleti en el escenario que siempre lo favoreció: el del barro puro. El partido en estos 10' se hizo mucho más trabado, con los de Simeone ordenando un poco más la telaraña ante un rival que más allá del lógico desgaste sostuvo el ritmo a todo momento. 

Kroos remató casi sin espacios y Oblak volvió a confirmar que esta era su noche de consagración. Marcelo se mostró a todo momento como salida por la izquierda, bien abierto y libre para comenzar la jugada y para corregir el rumbo de esta si no prosperó por derecha. El Real siguió eligiendo el toque antes que desesperarse y lanzar mil centros sin sentido o disparos apurados de media distancia. El Aleti no salió ni un poco en este tramo: apretó las líneas e hizo del mediocampo un lugar complicado para transitar. 


De a poco los centrales del Aleti salieron de la cueva, en un buen movimiento del Cholo, y esto le dió más llegada y movilidad al equipo. Ronaldo realizó una muy buena jugada personal de pie a pie y habilitó a Benzema, que no pudo controlar dentro del área. Mientras Mandzukic estaba amonestado y al borde de la expulsión por continuar con sus airadas protestas pos-codazo, el lado de Ancelotti seguía dominando aunque no al mismo nivel que en el primer tiempo. Esto se debía a la levantada del Aleti, que de a poco encontró la manera de solucionar varios - aunque no todos- de sus problemas.

Más allá de esto, la versión colchonera fue deslucida y se mostró impotente ante un equipo que jugó mejor. Lo que le faltaba al Madrid para coronar su gran noche era un gol, algo tan importante en tiempos de "gol de visitante vale doble", pero este no llegaba debido a la falta de precisión en 3/4. En el minuto 68' el Aleti se salvó tras un buen pase de Marcelo desde la línea de fondo que no llegó a destino y se disolvió en una sucesión de rebotes.

Kroos y Modric siguieron con sus relevos precisos, haciendo jugar siempre a sus compañeros. Una ubicación en la cancha digna de aplauso y admiración, sumado a una entrega que no suele verse demasiado. El Aleti no estaba siendo goleado por obra y gracia de Oblak, que logró sostener el cero con atajadas que posiblemente jamás repita en toda su carrera. Lo flojo del Madrid: con las bandas mejor cubiertas, se lanzó a jugar por el medio y perdió claridad. Modric comenzó a rezongar con frecuencia y el que James no estuviese en sintonía tampoco ayudó demasiado a la causa. 

Dos cambios, uno por cada lado: Isco en lugar de Benzema, quedando Bale como delantero punta junto a Ronaldo y con James ahora por la derecha e Isco por la izquierda. El 4-4-2 se mantenía así como la intención de seguir atacando, pero con piernas renovadas. En el Aleti ingresó Raúl García por Griezmann y quedó armado un 4-5-1 en defensa y un 4-4-2 en ataque. Cerrar y contragolpear, esa era la idea de Simeone. 


Ramos tuvo su segundo error en la salida a los 78' minutos pero la torpeza y la lentitud del Aleti se encargaron de diluir una buena posibilidad. Turán creó una obra de arte con la pelota al pie: tocó para García que solo ante Casillas vió como Carvajal casi lanzándose de cabeza le quitó la posibilidad de conseguir una inmerecida ventaja. Los cambios le sentaban bien al Aleti, pues García había logrado refrescar el mediocampo mientras que del lado blanco, Isco no hacía pie cuando más se lo necesitaba. Torres entró en lugar de Koke para quedar prácticamente con un 4-3-3 inédito el equipo del Cholo, buscando el triunfo en los minutos finales tras oler sangre. 

Arbeloa ingresó por un agotado Carvajal para renovar el tranco por esa banda y cerrarla de manera definitiva. Modric en 86' tuvo el gol pero su derechazo se fue apenas alto. El partido se hizo frenético con una mala salida de Casillas que por poco termina en gol del Niño, pero Arbeloa se vistió de salvador esta vez y logró despejarla al tiro de esquina. García lo tuvo pero el portero del Madrid se redimió de su error previo y con toda su humanidad le sacó un gol que parecía hecho en el primer palo.

Con mucho corazón y más frescura - por haber hecho un menor desgaste- el Aleti arrinconó a su eterno rival en los minutos de cierre. Mandzukic lo tuvo de frente a Casillas pero Arbeloa con todo el cuerpo tapó un disparo que muy posiblemente hubiese terminado en gol. Ronaldo tuvo una más tras una buena conexión con James, pero su remate quedó en manos de Oblak que no sufrió problemas por la buena contención de Miranda y Godín. Varane le peinó justo la pelota del final a Mandzukic y llegó el pitazo que decretó que hasta la semana que viene todo quedó en tablas.


El Real Madrid mereció golear en el primer tiempo y no debió haberse ido con las manos vacías tras un buen segundo tiempo. Ancelotti ganó la batalla táctica, física y futbolística por varios cuerpos y logró aire en un momento complicado, donde la prensa está dispuesta a lo que sea para derrocarlo. Como tantas veces se le besó el trasero a Simeone, ahora lo que corresponde es un elogio y una disculpa pública a Ancelotti por tantos ataques sin fundamento. Desde este blog se lo criticó tras aquél fatídico 0-4 pero se remarcó que la posibilidad de cambiar estaba en sus manos, algo que como se puede ver siempre tuvo muy en claro el entrenador italiano. El Madrid chocó con una noche irrepetible de Oblak primero y con el lógico cansancio después, pero nunca perdió ni el orden ni la compostura. Ni mucho menos las ganas de jugar y de atacar sin parar, dos cosas que hacía rato no aparecían a tiempo completo frente a este duro Atlético de Madrid. Los cambios no tuvieron tanto efecto, al menos no como los realizados por Simeone que consiguió levantar el ánimo y las piernas tras uno de los peores rendimientos que se le haya visto a sus muchachos y terminó jugando los 10' finales plantado en campo rival intercambiando golpes. Todo abierto para el partido del miércoles en el Santiago Bernabéu, pero es sabido que si el Real Madrid repite este excelente rendimiento muy posiblemente se encuentre una vez más en Semifinales de Champions League. 














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