miércoles, 8 de abril de 2015

Bayern Munich 1 - Borussia Dortmund 0: El paso definitivo hacia otra Bundesliga; Otra manera de ganar, otra versión de un gran equipo



No es necesario volver a repetir todas las cualidades que hacen del Bayern Munich dirigido por Josep Guardiola uno de los tres mejores equipos del mundo desde su asunción como entrenador y que hoy por hoy - ante el leve bajón del Real Madrid, aunque ya en plena recuperación- lo colocan en una solitaria posición en la cima de esta lista no oficial. Guardiola ha logrado combinar lo mejor del estilo histórico de La Masia (que lejos está del adefesio que vemos hoy en el Camp Nou) con el clásico juego de velocidad y en extremo físico que caracteriza al fútbol alemán desde sus inicios. En una temporada que no tuvo el mejor de los inicios en lo que respecta a la dinámica de juego, sobre todo por la cantidad de lesionados y de llegadas tarde por vacaciones extendidas pos Mundial, hoy por hoy el Bayern Munich mira al sensacional Wolfsburgo - su inmediato perseguidor- desde muy arriba y con mucha tranquilidad. Diez puntos los separan y además de esta cómoda ventaja en la Bundesliga tiene por delante la Semifinal de la Copa de Alemania y se dispone a enfrentar al Porto en la llave de Cuartos de Final de la UEFA Champions League. Si bien sabemos que en el fútbol puede pasar cualquier cosa y el equipo de Guardiola quedarse afuera de todo en un par de semanas, es evidente que el momento futbolístico y anímico del plantel es realmente bueno.

El clásico contra el gran Borussia Dortmund de Jürgen Klopp, que se sitúa ya muy cerca de los puestos para clasificar a Europa League tras un pésimo inicio de temporada que lo vio en la zona roja de la tabla, era muy importante para el líder de la Bundesliga. Un pequeño comentario respecto del Dortmund antes de seguir: más allá de la reciente eliminación en Octavos de la Champions League en manos de una muy pragmática y eficiente Juventus, es notable ver como Klopp y sus jugadores siempre logran reinventarse sin perder de vista ni por un segundo la idea de juego. Hemos sido todos testigos de como el Bayern Munich y demás gigantes de Europa - que cosa el dinero...Pero las reglas del juego son estas- lo dejaron sin jugadores clave en momentos históricos como Mario Götze y Robert Lewandoski, claves para llegar a aquella final de UCL y para obtener el campeonato local ese mismo año. Pero a pesar de todo nunca dejó de ser un equipo que sabe muy bien a lo que juega (para resumir: cobertura inteligente de espacios, presión alta constante, pelota siempre por abajo y vértigo total desde que inicia hasta que termina cada ataque), que deja el alma en cada partido y que es de lo más noble que se puede encontrar en el tan pervertido y corrupto universo del fútbol. Retomando el hilo, el choque era relevante para ambos equipos pero sobre todo para el lado de Guardiola que necesitaba dar un golpe de autoridad tras la dura derrota contra el Borussia Mönchengladbach en la fecha anterior por 2 a 0. No había sido un mal partido ni mucho menos, pero algunos errores defensivos, dos flojas respuestas de Neuer y la efectividad y viveza de los delanteros de otro de los animadores de siempre en Alemania lo había dejado con una derrota igual o más dolorosa que aquel 1-4 contra el Wolfsburgo que le había cortado su hasta allí impecable racha invicta. Esa vez fueron superados por el cuadro de Dieter Hecking en un show exquisito para la vista donde no pararon de intercambiar ataques durante los 90'.

El Signal Iduna Park vibraba, era como siempre una caldera - un espectáculo que ningún mortal que ame el fútbol debe perderse- generando un ambiente fenomenal en una muy sana costumbre que se repite cada día de partido sin importar en la posición en la que se encuentre su equipo. Guardiola alineó un peculiar 3-5-2 ante las recientes lesiones de Arjen Robben y Frank Ribery: Neuer; Benatia, Boateng, Dante; Rafinha, Lahm, Xabi Alonso, Schweinsteinger, Bernat; Müller y Lewandowski. La estrategia era clara: buscar la posesión mayoritaria, tratar de llenar las bandas para evitar las transiciones veloces del rival, liberar para el ida y vuelta a los dos volantes externos - que tendrían que cubrir en retroceso creando una línea de 5-, armar un triángulo con los 3 mediocentros, Müller suelto por el frente de ataque a espaldas de los centrales y un nueve de referencia dentro del área. En criollo: presionar alto y llenar el mediocampo para que el Dortmund no se mueva con comodidad y regale espacios. Klopp plantó su habitual 4-2-3-1 que en la práctica suele ser un 4-4-2 y/o un 4-3-3: Weidenfeller; Sokratis, Subotic, Hummels, Schmelzer; Bender, Gundogan; Blaszczykowski, Reus, Kampl; Aubameyang. Línea de 4 fija, un mediocentro que retrocede cuando suben los laterales, un cinco más adelantado, dos extremos con recorrido, Reus libre por el centro del campo y un delantero punta. En fase defensiva un 4-5-1 listo para contener en el círculo central, impedir la circulación de la pelota cubriendo todos los sectores (sin marca personal) y salir con velocidad por las bandas como primera opción.


El primer tiempo abrió con los dos equipos bien adelantados y tratando de hacer que la salida del otro no fuese cómoda. El Bayern mostró eficacia con Xabi como mediocentro para salir limpio hasta la mitad de la cancha, evitando parcialmente el cerrojo del Dortmund pues ese era el punto donde cada avance culminaba. Los locales exhibieron mucha dinámica, tratando de quebrar una línea de 3 que en los primeros minutos no tuvo falla alguna. La idea era trabar el centro del campo con mucho volumen y buscar la espalda de los dos laterales.

Como ya se explicó, Rafinha y Bernat cerraron muy bien las bandas en fase defensiva, armando una línea de cinco impenetrable. Lahm y Schweinsteinger completaron siempre el escudo dando un par de pasos para atrás. Del lado de enfrente, Reus se movía con libertad - aunque sin demasiado éxito- como falso nueve, bien suelto por el frente de fusilamiento con Kampl sumándose siempre al ataque. El esquema del Dortmund era de facto un 4-3-3 bien claro con Reus-Kampl como extremos y Aubameyang como nueve.

Müller tuvo la primera con un gran desmarque ante un buen pase largo, se la picó a Weidenfeller pero el balón tardó una eternidad en llegar a la línea de gol y fue rescatado por un defensor. El partido estaba demasiado peleado, casi sin situaciones netas de gol, algo que era completamente anómalo pues ambos equipos suelen ser un show de golpes y contragolpes. El Bayern sobresalía como un todo que trababa perfecto en 3/4 y salía con velocidad y profundidad aunque sin precisión en el toque final. El Dortmund nunca dejó su ordenada anarquía pero apenas si logró inquietar al vigente campeón de Alemania: el único con movilidad y capacidad para superar la coraza fue Kampl, que a puro talento y voluntad parecía el Quijote contra los molinos de viento.

El lado de Pep Guardiola de a poco comenzó a instalarse en campo rival. La fórmula era la de siempre: mucha paciencia y circulación de balón, que no paró de correr de lado a lado ante un trabajo de presión incansable del Dortmund. El único error que cometía la escuadra de Klopp era marcar en zona agrupando a su bloque principal sobre el sector de la cancha donde la pelota se encontraba cuando la pelota estaba en los pies del Bayern. Siempre expuestos a un cambio de frente o a una diagonal letal de Müller o Lewandowski.


Marco Reus tuvo que bajar demasiado para poder recibir una pelota limpia y al pie, pues la marca de Xabi Alonso fue simplemente perfecta. El crack alemán no lograba romper líneas ni inquietar con algún pase para Aubameyang o Kampl. Los dos equipos estuvieron impecables en el retroceso, jugando con línea de cinco los rojos y con dos líneas de 4 bien apretadas los de negro y amarillo. Los contraataques brillaban por su ausencia en un partido que era ante todo un display táctico digno del mejor nivel que se puede encontrar en el ajedrez.

La paciencia del Munich creció al mismo ritmo que el juego violento de un Borussia pasado de revoluciones por no poder pelear la posesión. Cada tanto, Neuer debió salir a cortar pelotazos frontales como líbero y lo hizo con la potencia y la precisión de siempre. Como para que quede claro que es uno de los tres mejores jugadores del mundo hace mucho tiempo. Los de Guardiola inquietaron con toda pelota parada disponible debido a la muy mala marca del Dortmund, que consistió en dejar mucho hombres libres y no moverse mucho.

Xabi era sin dudas el reloj suizo de su equipo, marcando tiempo y ritmo con su habitual elegancia y prestancia. Central también para comenzar todas las triangulaciones en el mediocampo cuando la salida podía ser clara; esto marca la pauta de lo que fue cada embate del Bayern Munich: progresivo hasta más allá de 3/4 (algo que no suele hacer) y con el esférico rotando de punta a punta sin parar. Lahm, Bernat y Schweinsteinger armaron una gran jugada a un toque y el centro del volante de un millón de batallas no pudo ser conectado por Lewandowski.


Ya en 31' los de Pep intensificaron la presión alta con muchos más hombres en ataque y descubriendo enormes huecos por los costados. Alonso estuvo a poco de marcar con un muy buen tiro libre, pero la pelota se fue rozando el ángulo derecho. Iban 35' y llegó la explosión: Lewandoski ganó en el medio y habilitó a Müller con un muy buen pase. El mediapunta superó en velocidad a su marcador pero vio como Weidenfeller tapó su remate lanzándose prácticamente de cabeza para salvar a su equipo. El delantero polaco siguió la jugada y tomó el rebote de primera para poner el 1-0 con un cabezazo bien direccionado a un arco vacío. Para completar el cuadro perfecto, el polaco no movió una ceja tras convertir el gol. Silencio absoluto como respeto hacia su ex club ni siquiera una sonrisa o un esbozo de ella. 

La rotación posicional entre los dos protagonistas fue de manual y trajo un resultado más que gratificante. Lewandowski se retrasó para ganar la pelota en 3/4, dejó el espacio justo para que Müller pique al vacío y cerró la jugada por el medio cuando su compañero se abrió para definir. Como se puede ver, el lujo no solamente consiste en tocar mil veces la pelota - algo que este Bayern sabe hacer como ninguno- sino en también trabajar este tipo de jugadas de la manera obsesiva en la que lo hace Guardiola.

Los de Klopp se lanzaron decididamente al ataque en los minutos finales de la primera parte. Mucha velocidad y poco orden, dos factores que los llevaron a chocar siempre con una línea de fondo que solo tuvo que mantener sus posiciones. Nula organización y poca paciencia, empujando sin parar con la cabeza para abajo buscando un centro salvador. El trabajo defensivo del visitante ayudó mucho: bien agrupados, plantados en el mediocampo y liberando al mediocentro para que de el paso adelante y robe el balón.

Reus siguió inmovilizado a espaldas de Xabi, nunca logrando prosperar demasiado en el terreno por la fenomenal cobertura del volante y el mencionado trabajo de achique de los tres de atrás. Un remate alto de Subotic tras un tiro libre mal pateado por Aubameyang terminó con un primer tiempo intenso pero redondo para el Bayern Munich. Una victoria parcial basada en la inteligencia y en una aplicación táctica perfecta y ajustada a las necesidades de este partido.

Los segundos 45' el Dortmund siguió con su trabajo de presión sobre los costados. El juego se hizo más dinámico, pasando a ser un ida y vuelta con mucho más ritmo que lo visto hasta ese momento. Müller comandó una contra letal tras un mal centro de Reus y un corte magistral de Sokratis salvó a los locales de un segundo gol con contra. A pesar de dejar muchos más espacios, la idea siguió siendo recuperar cerca de Neuer con ocupación plena de espacios en el mediocampo. Lo que hacía de su plan algo sin sentido era la falta de potencia en el momento de la definición. 

Gundogan envió muy ancho un disparo de media distancia. El turco y Bender estaban ya intercalados, con el primero liberado como un falso enganche y el segundo en el rol del cinco clásico. Benatia y Dante respondieron con jerarquía ante sendos intentos de Blaszczykowski y Gundogan. Los de Klopp ya se mostraban mejor con el balón y realizando transiciones excelentes de la defensa al ataque. Rode ingresó por un golpeado Schweinsteinger para darle más frescura a una salida que tenía demasiados problemas. Lahm y Alonso pasaron a armar un doble pivote y el recién ingresado quedó un paso por delante de ellos. 

El equipo de Guardiola controlaba el trámite sin el balón, algo arriesgado y peculiar teniendo en cuenta su estilo de juego, pero que funcionaba por la solidez exhibida en todas las líneas. Más allá de algún sobresalto, nunca cedió espacios ni retrocedió drásticamente en la cancha. En el minuto 60' Boateng salió muy mal y Reus se la llevó de atropellada: primera posibilidad en velocidad para el alemán pero su remate ante Neuer se fue apenas ancho. Oportunidad inmejorable para el delantero que por primera vez en todo el partido se encontró con algo de verde y nada de marca para recorrer con la pelota. 


La posesión era más pareja, pero el visitante marcó las reglas del juego manteniendo la mayoría de esta. El oficio del campeón le dicen algunos, otros le llaman jerarquía, pero el Bayern se hizo más sólido aún con el correr de los minutos. Aubameyang tuvo una situación similar a la de su compañero de ataque, esta vez tras una pérdida de Alonso, y su remate no corrió mejor suerte pues terminó en una tribuna alta del Signal Iduna Park. Los espacios habían aparecido pero la capacidad para definir fue completamente nula.

Klopp movió el banco y envió a la cancha a Kagawa y a Ramos por Blaszczykowski y Kampl respectivamente. Sostuvo el 4-3-3 pero buscó darle más frescura al ataque con Ramos y mayor llegada al área desde el medio con Kagawa. Pep hizo lo suyo y mandó a Thiago en lugar de Lahm para quitar un poco de cobertura (pues con lo que había era más que suficiente) y sumar profundidad y posesión. Thiago regresaba tras una larga lesión que lo alejó por 371 días de las canchas y se dispuso a armar el doble cinco con Xabi Alonso. 

Neuer cortó en el minuto 70' un gran pelotazo cruzado mostrando todo su talento: anticipo con la mano en el límite del área grande - con sombrero incluido- y luego salida limpia con los pies. El otro que hizo un verdadero partidazo fue Dante, cortando todo con mucha sutileza y precisión, ya adaptado por completo a la línea de tres defensas. Thiago abrió muy bien para Bernat, este tocó con Müller que la dejó pasar para que le llegue a Lewandowski. Control y remate veloz que fue tapado con lo justo por varios jugadores del Dortmund. 

Thiago logró en pocos minutos darle profundidad y posesión al Bayern, razón por la que ingresó y prueba de que su talento está más que intacto. Físicamente perfecto y con un entendimiento de la idea de Guardiola como pocos dentro del plantel. Mkhitaryan  por Gundogan fue la bala final que se jugó Klopp ante una multitud prendida fuego que no paró de alentar en ningún momento del partido. Acto seguido ingresó Mario Götze por Müller recibiendo la habitual silbatina ensordecedora de parte de los simpatizantes de su ex club. Con el tramite ya congelado, nada hacía pensar que esta vez el Dortmund iba a ser la piedra en el zapato del Bayern de cara a prácticamente asegurarse la Bundesliga. Práctico es la palabra que definió a los de Guardiola: aprovecharon su chance, fueron pura solidez y manejaron con mucha altura el paso de los minutos. Con estos tres factores, lograron demoler moralmente a un rival entusiasta pero que lejos está de sus grandes momentos esta temporada. La evidencia de que pueden jugar básicamente como quieran, porque de una forma u otra lo van a hacer muy bien. 


A pesar de todo esto, el Bayern seguía un poco más retrasado por el ímpetu del Dortmund que nunca dejó de empujar hasta el final. Sin aplicación táctica ni mucho menos, con centros a la olla desde las bandas y yendo a buscar un empate que no hubiese sido tan injusto de darse. Reus lo tuvo con un tiro libre exquisito, ejecutado allí abajo donde los arqueros no llegan, pero todos sabemos que Neuer no es un portero cualquiera. Grandes reflejos y una agilidad que a pesar de ser comunes en él siguen sorprendiendo. Con una sola mano y de sobrepique le ahogó el grito al talentoso delantero, cuya tarde/noche no había estado ni cerca de sus mejores funciones. Los minutos finales transcurrieron con el mismo escenario planteado unas líneas más arriba: el poderoso Bayern presionado y acorralado, pero dando una muestra de solidez e inteligencia digna de los mejores equipos de la historia de este deporte tan bonito. En cuanto se marcaron los minutos de descuento, Thiago tomó el balón y se lo llevó bien lejos de su área para sellar una victoria que desde afuera pareció sufrida y chata, pero desde adentro fue sin duda alguna gigante. Con varios jugadores clave ausentes por complicadas lesiones y frente a un rival con un poderío y peligrosidad imponentes, el actual bi-campeón de la Bundesliga dio el paso final hacia el tricampeonato. Y lo hizo dejando una imagen muy diferente a la habitual, que no por ello fue menos atractiva y audaz que lo de siempre. Tan solo otra manera de ganar, una más en el interminable abanico de posibilidades que esconde la maravillosa cabeza de Josep Guardiola. 










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