lunes, 27 de abril de 2015

Real Madrid 1 (0) - Atlético de Madrid 0 (0): La venganza consumada con autoridad y muy buen juego; Carlo Ancelotti hace historia y cierra muchas bocas



Tras el muy buen partido realizado en el Vicente Calderón, el Real Madrid necesitaba mantener el listón bien alto para poder superar a su piedra en el zapato. A un un Atlético de Madrid que a pesar de la mala performance en el choque de ida, tenía un invicto de 7 partidos (4 victorias y 3 empates) en esta temporada 2014/15 frente a su eterno rival. Como ya se dijo en el análisis del partido previo, al equipo de Diego Simeone solo le quedaba la Champions League por delante: eliminado en la Copa del Rey por el Barcelona y hace tiempo fuera de la discusión por La Liga - y con su clasificación a la edición del torneo continental más importante aún no asegurada del todo-, apostaba todas sus fichas a doblegar al Real Madrid en el Santiago Bernabéu. Los muchachos de Carlo Ancelotti llegaban como claros favoritos tras su demostración en el partido anterior y en una franca levantada - tanto en el juego como en el espíritu- que los tiene al día de hoy a tan solo dos puntos del Barcelona en el torneo doméstico, en un mano a mano que será tremendo hasta la fecha final. Este partido era un punto de quiebre para un entrenador que debía demostrar que se podía sacar de encima a Simeone y superarlo en la pulseada táctica. Solo así podría acallar las insólitas críticas que venía recibiendo, con los dos grandes medios deportivos de la ciudad a la cabeza operando para lograr su dimisión. 

Ancelotti salió con el mejor once posible, pues las lesiones de Modric, Bale, Benzema y la suspensión de Marcelo no hacían más que complicar el panorama. Pero en una muestra de sus "pelotas" (Sergio Ramos dixit), el italiano decidió jugarse el todo por el todo para alcanzar su segundo Semifinal consecutiva con el Real Madrid: Casillas; Carvajal, Pepe, Varane, Coentrao; Sergio Ramos; James Rodríguez, Kroos, Isco; Chicharito Hernández y Cristiano Ronaldo. En los papeles esto es un 4-1-3-2 pero en la cancha se convierte en un 4-4-2 clásico. La idea era colocar a Sergio Ramos como mediocentro y liberar a los tres volantes, aunque de a ratos el central español tendría libertades para armar un doble pivote con Kroos. Isco y James bien abiertos, con la obligación de armar cada ataque y de cubrir las bandas en retroceso. Ronaldo y Chicharito sueltos adelante con libertad para moverse por cualquier sector, aunque el mexicano siempre va al corazón del área y el portugués sale a buscar el balón para iniciar las jugadas. El planteo era el mismo que el de una semana atrás y la idea también: presionar bien arriba, todo el juego por abajo y con paciencia para no darle el control del partido al Aleti, no perder la pelota nunca - aunque esto signifique hacer un poco más pausado el trámite- y abrir mucho la cancha.

Simeone optó por su habitual 4-4-1-1 pero con la salvedad de que en el mediocampo ponía a a intérpretes de muy buen pie. Daba la sensación de que intentaría ser protagonista, como en el 4-0 de este año, más allá de que el rendimiento en la ida había sido bajo por donde se lo mire: Oblak; Juanfran, Miranda, Godín, Gamez; Arda Turán, Tiago, Koke, Saul; Griezmann; Mandzukic. Se esperaba que el Aleti buscase algo más que defenderse cerca de su arquero con el objetivo de destruir el juego del rival y de que pasen los minutos hasta encontrar un contragolpe o una pelota parada que lo depositasen en Semifinales. Puede sonar loco, pero con esta estrategia Simeone ha conseguido hacer de su equipo uno muy competitivo. Cuestión de gustos, le dicen pero vayamos al partido y retomemos esta cuestión en el párrafo final. 


Con el Bernabéu hecho una verdadera caldera, sin un solo lugar vacío, el Real Madrid comenzó el partido de la misma manera que una semana atrás: tocando con seguridad ante un Aleti que se paró de entrada bien cerca de Oblak. Con todo el equipo prácticamente en 3/4 de cancha, los locales buscaban abrir el marcador con velocidad. Kroos tuvo la primera chance con un disparo que se fue bastante lejos. El rival ponía un muro de contención, nada extraño, para evitar que los blancos llegasen al área con juego elaborado sino que tuviesen que apostar por el pelotazo frontal o el recorrido por las bandas (que ésta vez se encontraban muy bien cubiertas por los incansables Turán y Saul). 

Pepe y Varane esperaban cerca del mediocampo y eran la razón por la que el Madrid recuperaba al instante la pelota cada vez que el Aleti la rechazaba buscando a sus dos delanteros. El lado de Ancelotti mostró mucha paciencia y prolijidad, con el balón yendo de lado a lado hasta encontrar el mejor lugar para entrarle a esta copia de los 300 espartanos sobre una cancha de fútbol. Con esto lo que intentó fue concentrar a muchas personas de un lado para de inmediato ir sobre el otro con un cambio de frente. 

Casi en 10' todo era del Madrid, pero el problema era que más allá de tener la posesión absoluta y estar bien cerca de Oblak, no lograba llegar a la línea de fondo seguido. Presión alta, rotaciones, cobertura del mediocampo con Ramos como músculo y Kroos como salida...Todo ejecutado a la perfección pero con una carencia importante a la hora de rematar las jugadas. Con su juego progresivo y seguro, perdió sorpresa sin dudas pero logró a cambio algo mucho mejor: quitarle el control del partido a un Aleti que miraba como la pelota pasaba y corría detrás de ella. 

Un buen centro de Carvajal al primer palo fue capitalizado por Chicharito, pero su volea terminó en manos de Oblak. James comenzó a tomar protagonismo con un muy buen pase para el delantero mexicano, que terminó rematando sin ángulo pues nadie llegó por el medio para recibir su habilitación. Las grietas en el Aleti se iban abriendo y tras estas dos llegadas del local quedaba claro que lo que faltaba era meter el gol.


James tocó por el medio para Hernández que pivoteó muy bien para Ronaldo. Remate cruzado y seco del portugués que rozó el palo ante la mirada de un vencido Oblak. Respiraba el Aleti del Cholo, que lo único que atinó a hacer fue protestar cada fallo que fuese en contra de sus jugadores. Isco y James comandaron las acciones de aquí en adelante, cerrándose para recibir el balón y haciéndose eje total del juego madridista. 

El Aleti siguió acorralado, sin demasiadas opciones ni mucho menos intención alguna de salirse de su libreto. Es decir, de fútbol ni hablar y si de bloquear todo intento del Madrid a como de lugar para bajar el ritmo del partido. Con los diez jugadores en su campo permanentemente - algo inédito, porque ni el mismo Simeone se había animado a no dejar un punta libre arriba siquiera-, dependió de la excelente labor de Godín y Miranda en cada embate. Espléndido lo de esta pareja de centrales que sin duda alguna es de las mejores del mundo en lo físico y lo posicional. 

Las únicas señales del Aleti llegaron con una sucesión de laterales al área. Sí, no están leyendo mal: laterales al área. Toda una imagen de lo que es el equipo colchonero y de lo que pretende cuando sale al campo de juego. La línea defensiva del Madrid mostró lo suyo también e hizo que en 23' el Aleti no pudiese siquiera insinuar algo las pocas veces que salió de la cueva. Ramos trababa con el alma en el mediocampo y, más allá de su lógico desorden táctico por no conocer el puesto (a veces subía más de lo indicado), se erigía como una de las grandes figuras de la Casa Blanca. 

El Atlético exhibió su gran habilidad para cerrar caminos, para destruir cualquier intento de jugar al fútbol del rival. Sin intenciones de pasar al ataque, esperando a que los minutos pasasen y lo depositasen en una serie de penales, Simeone demostró que es posible llegar a un nivel de mezquindad aún superior al del peor Mourinho. A pesar de los nulos espacios, el Madrid no dejaba de tocar, no rifaba la pelota y no paraba de avanzar en busca de su merecido premio. Un tiro libre mal ejecutado por James dió pie a un mínimo adelantamiento del Aleti en el terreno, moviéndose en bloque sin siquiera soltar a los volantes externos.


Gamez tuvo la gran chance para los suyos tras un buen anticipo y un potente remate cruzado que fue contenido por Casillas con total solidez y sin dar rebote. La respuesta del Madrid fue veloz: gran jugada de lado a lado con Isco y Kroos como bastoneros, toque corto con James y centro para Chicharito que de frente a Oblak cabeceó con mucha calidad. Juanfran llegó a rozar el balón y este se fue a milímetros del ángulo. Acto seguido, Ronaldo forzó al arquero esloveno con un tiro libre de esos característicos suyos que no llegó a picar antes de la estirada por muy poco. 

La intensidad y la agresividad de los primeros 15' habían regresado, de la mano de un Cristiano brutal que daba dos o tres pasos atrás para comenzar cada jugada y hacer más ancho el campo. En el lado rojiblanco de la vida, Koke era el que trataba de sacar a su equipo del cuadrado pero no pudo hacerlos salir de la lentitud y previsibilidad en sus movimientos de ataque. Chicharito y Ronaldo conectaban cada vez mejor, uno entrando y el otro saliendo del área en una sincronización perfecta. 

El mejor jugador del mundo lo tuvo en el minuto 44' tras una mala salida de Saul y posterior pase gol de James Rodríguez, pero su definición fue al primer palo que era justamente el lugar que Oblak eligió para cubrir. De ese tiro de esquina, Varane lo tuvo pero su cabezazo se fue apenas alto. Con los gritos de todo el Bernabéu como fondo, los de Ancelotti terminaron el primer tiempo asediando a un rival que se vió superado a pesar de su plan puramente defensivo.


La segunda mitad llegó con un cambio del lado del Aleti: Gabi en lugar de Saul, por lo que el recién ingresado pasó a armar el doble cinco con Tiago y Koke se quedó sobre la izquierda. El Madrid siguió en 3/4 de cancha, tocando de lado a lado sin parar con el objetivo de hacer salir a la defensa y encontrar el espacio justo para las diagonales de sus externos y delanteros. 

Isco habilitó con una exquisitez a Chicharito con un pase entrelíneas para coleccionar, pero el mexicano no pudo girar cómodo por lo que su disparo se fue besando el palo. Oblak ya no podía hacer nada y solo trató de cubrir como pudo la posición de Hernández, que volvía a perderse una posibilidad más que clara. El Aleti seguía con sus dos puntas aislados y sin poder iniciar un solo contragolpe, en parte por su flojo nivel pero sobre todo por la brillante presión de los actuales campeones de la Champions League. 

Con Isco como comandante, el bombardeo se convirtió en intolerable. La sucesión de corners para el local evidenciaban un gol que estaba al caer, pero los rojiblancos lograron sobrevivir colgados del travesaño por un rato más. Sin dar un pase bien ni ser sólidos en el mediocampo, conformes con aguantar el cero hasta el final con dos centrales que fueron un frontón pero que en alguna iban a fallar pues son humanos. Un balón que volvía contra los dominios de Oblak sin cesar, una estrategia que puede servir para un rato pero que como idea y a largo plazo no es en absoluto viable. 

Kroos habilitó muy bien a Varane, pero el cabezazo de sobrepique del francés fue a manos del arquero. Sorprendió lo solitario de su posición, un descuido que pudo haber costado mucho más caro. La primera jugada del Aleti llegó, casi como un milagro: buen centro de Griezmann a espaldas de Pepe y Varane se la peinó justo a Mandzukic cuando ya se relamía ante un vulnerable Casillas. Ronaldo centró muy bien para Ramos que no logró desviar el balón lo suficiente como para vencer a Oblak, pero era notorio que el Madrid tuviese jugadores tan libres ante un equipo que hace de la marca en los centros su forma de ser.


Raúl García entró por Griezmann bajo una tremenda silbatina. El talentoso francés fue víctima de la mezquindad de Simeone, que dejaba más claro el 4-4-2 con dos puntas clásicos dentro del área. Ramos se lanzó un autopase de lujo y su centro para Ronaldo no pudo ser conectado por el portugués. Enorme el partido del español como mediocentro, siempre tomando la lanza y sin complejos ni complicaciones en ninguna de las dos fases del juego.

Pepe hacía lo suyo dentro de la propia área con un solvente corte a los 68' ante un centro picante de García. Luego lo tuvo Koke, solo ante Casillas por el medio del área pero su cabezazo fue a parar a los guantes del portero. El equipo de Ancelotti a pesar del cansancio seguía con la pelota en su poder y atacando sin cuartel: Cristiano robó muy bien cerca del área y lanzó un zurdazo con mucho efecto que Oblak logró contener. El Aleti había logrado ensuciar un poco el juego, pero para ganar es necesario atacar al menos de a ratos. Sus lentos y graduales intentos de avance terminaron siempre en rechazos de Varane y Pepe.


Y llegó el desequilibrio final: Arda Turán recibió su segunda amarilla tras un planchazo indigno de un profesional - y más si se sabe amonestado- y dejó a su equipo con diez en el peor momento posible. Una cosa es ser pasional y sobreactuar para la tribuna propia y otra muy distinta es hacer papelones. Oblak salvó la ropa nuevamente a los 79': Chicharito cuidó muy bien un pase profundo de James y remató perfecto tras sacarse de encima a su marcador. El esloveno la pudo raspar con la yema de los dedos y evitó una caída que estaba destinada a suceder.

James volvió a probar al portero rival y se encontró con una buena respuesta una vez más. Serie consagratoria para un jugador con mucho futuro y del que se había dudado demasiado a comienzos de temporada. Sin duda alguna, un pleno total de Simeone. El Aleti comenzó a hacer tiempo frente a una dura realidad: estaba demasiado abierto y el Madrid mostraba solidez, agresividad e inteligencia para manejar la ansiedad. Esta vez no se les iba a escapar, o al menos eso era lo que se respiraba en un Bernabéu listo para estallar.


El Cholo mandó a la cancha a Gimenez por Tiago, en un error que terminaría de condenar a su equipo. Dejó en cancha un 5-3-1 que desguarneció el mediocampo e hizo chocar a los centrales con el recién ingresado. Ronaldo y James armaron una hermosa pared, el portugués la llevó hasta el final con un hombre encima y tocó al medio para Chicharito que solo tuvo que empujarla al arco vacío. Un 1-0 que hizo enloquecer a las gradas, desatando un festejo que estaba atragantado en la garganta de todo el madridismo. Jesé y Arbeloa ingresaron por Hernández y Coentrao y el partido comenzó a apagarse entre las quejas de Simeone y los suyos y el loco festejo de los jugadores y la afición del Real Madrid. 


El segundo pase a Semifinales consecutivo para Carlo Ancelotti y el quinto seguido para el club desde aquella alcanzada de la mano de Mourinho - que rompió una racha de Octavos y Cuartos de Final insoportable-. El entrenador italiano demostró sus kilates en una serie que definía su futuro y el de este proyecto, reduciendo a la nada a un equipo como el Atlético de Madrid que desde la llegada de Simeone se ha convertido en uno muy duro de roer. Batalla técnica, táctica y física ganada por completo para el triple campeón de Champions League, de la mano de una excelente presión alta, una dinámica impresionante, una rotación posicional óptima, un coraje y entrega emocionantes y una paciencia en la elaboración que logró quitarle al Aleti el control del partido - algo que los desquicia y deja sin armas-. Queda claro que en los duelos importantes, no hay ningún tipo de paridad entre estos dos entrenadores y que al argentino le falta tanto experiencia como humildad a la hora de realizar una autocrítica. En esa sintonía estuvieron los cuestionamientos que se le hicieron, que por fin comenzaron a llegar para Simeone tras demasiados elogios falsos. Más allá de sus excusas clásicas, con los "millones" como punta de lanza - como si su plantilla no fuese cara ni superior a la de todos los demás equipos de España con los que compite-, quedó claro que el argentino teniendo muchas opciones para salir a jugar y ganar - estaba en cero como local y encima les lesiones clave habían disminuido al contrincante en los papeles- eligió especular hasta el final. Apostar a quedarse bajo el arco y rechazar todos los balones hasta que los penales llegasen de una vez por todas. Como bien dijo Rummenigge, es una gran fortuna que haya pasado el Real Madrid y que el Aleti se haya quedado en el camino. Porque eso que hacen ellos no es fútbol, es otra cosa muy diferente, es hacerlo un guiñapo. Me permito completarle/maquillarle la frase al alemán: este Aleti demarca la línea entre los que aman al fútbol y los que lo quieren destruir en pos de un resultado. Por si me corren con eso de que "hay que ganar", aviso que todos quieren ganar (esto está más que claro) pues es el primer objetivo de este hermoso deporte. Luego están las formas y ahí ustedes ya saben de que lado está quien les escribe. 







viernes, 17 de abril de 2015

Real Madrid 0 - Atlético de Madrid 0: Un partido de lujo, una goleada que debió haber sido; La reivindicación de Carlo Ancelotti




Algunos le llaman destino, otros suerte pero el sorteo de Cuartos de Final de la UEFA Champions League decretó que por enésima vez en el año, el Real Madrid de Carlo Ancelotti y el Atlético de Madrid de Diego Simeone se verían las caras. Una reedición a medias de la Final del año pasado, pues esta vez el choque se daría con el formato de ida y vuelta. Con la injusta eliminación en la llave de Cuartos de la Copa del Rey y la extremadamente vergonzosa - y muy merecida- derrota por 0-4 por Liga en el Vicente Calderón en la cabeza, el Real Madrid llegaba renovado a pesar de estos malos recuerdos. Tras aquella durísima caída contra el Aleti, el equipo de Ancelotti comenzó una furiosa caída que culminó con el pésimo partido contra el Schalke 04 en el Bernabéu por la vuelta de los Octavos de Final de la UCL. Un poco de calma a pesar de haber perdido la punta del torneo doméstico a manos de un irregular, tosco y Messi/Neymar-dependiente Barcelona y el regreso de Luka Modric tras una larga recuperación, hicieron que de a poco la confianza crezca y que con ella apareciese el buen juego que lo había llevado hasta hace pocos meses a la cima del mundo. Habiendo ya acortado la distancia con los Culés a solo dos puntos, quedaba solo prepararse para un duelo que prometía y mucho. El Atlético de Madrid llegó a este crucial partido - es lo único que les queda en toda la temporada- bastante golpeado y con la clasificación a la próxima edición de Champions League en duda por el muy buen nivel tanto del Valencia como del Sevilla. Más allá de algunas victorias que lo sostuvieron en el Top 4, el modelo de Simeone ha chocado definitivamente con su techo. Lo hecho el año pasado era imposible de repetirse y la excusa no se encuentra en la plantilla corta o en que el Madrid y el Barcelona tienen más dinero, sino en el estilo de juego. El Cholo logró imprimirle un gran espíritu de lucha a sus jugadores, esto es innegable, pero debería saber que el fútbol no se trata solamente de trabar con la cabeza y jugar "con el cuchillo entre los dientes" esperando que alguna pelota parada salve el partido. Habiendo mostrado que puede jugar realmente bien - tomo como ejemplo el reciente baile a los blancos por Liga-, pues tiene material para jugar bonito, es una vergüenza que siempre elija refugiarse en su habitual cuadrado donde solo vale aguantar todos los partidos y salir de contragolpe a los pelotazos sin importar si el rival es el Almería o el Córdoba o la Juventus o el Bayern Munich. La tosquedad del Cholo ha logrado minar el crecimiento de un muy sólido equipo que solo necesita soltarse en la parte del juego para poder mantener la competitividad por mucho más tiempo. La intensidad y la pelota parada son claves para este deporte, pero nadie consigue reinar solo con estas dos cualidades. Todos le han tomado la mano al Aleti, como en un momento se lo hizo con el Barcelona de Pep, la España de Del Bosque y hasta este Real Madrid fenomenal. Con esta presión y estas obligaciones llegaba el otro equipo de la capital española a un derby que muy posiblemente quede en la historia.

Ancelotti decidió darle confianza a la BBC y paró el 4-3-3 con el que viene jugando desde que comenzó este exitoso ciclo: Casillas; Carvajal, Varane, Sergio Ramos, Marcelo; Toni Kroos; Luka Modric, James Rodríguez; Gareth Bale, Karim Benzema y Cristiano Ronaldo. Se puede ver que separé a Kroos de sus dos compañeros del mediocampo, pues el alemán oficia siempre de mediocentro armando el triángulo con los dos centrales. Igualmente el esquema, como se pudo ver en los primeros minutos de juego, era tan solo una formalidad destinada a engañar al contrincante. Juego al ras del piso, presión constante y apertura total del campo; tres bastiones que hacen de este Real Madrid un excelente equipo. Simeone fue con su equipo de gala, el habitual 4-4-1-1 calcado de la selección uruguaya en todo sentido: Oblak; Juanfran, Miranda, Godín, Siqueira; Gabi, Mario Suárez, Koke, Arda Turán; Griezmann; Mandzukic. La idea era la de siempre: salir a presionar en los primeros minutos con una presión que ahogue al rival y corte su circuito de juego en el centro de la cancha y ver si de atropellada podían abrir el marcador prematuramente. Luego, aguantar y salir de contragolpe como lo marca el manual de estilo del entrenador. 


El inicio del primer tiempo nos hizo recordar al partido de ida por la Copa del Rey, con un Real Madrid atropellando pero no por ello siendo desprolijo. Con orden posicional y mucho juego directo. los de Ancelotti lograron tomar la iniciativa desde el vamos ante un Aleti que, sorprendido, esperaba mucho más cerca de su arco que lo estipulado. El dibujo del Madrid era el realidad un 4-4-2 con Bale bien abierto sobre la banda y Modric suelto por el medio como enganche. Con esto había más espacios para los dos delanteros punta y cobertura/presión por el costado para evitar las subidas de Siqueira. 

Bale no pudo conectar un muy buen centro y el rebote fue ganado por James con mucha actitud. Carvajal tomó la posta y remató con potencia pero sin demasiada dirección, por lo que Oblak contuvo sin mayores problemas. Intensidad y posesión eran los elementos que el equipo visitante mezclaba ante un contrincante que atinaba a tirarle pelotazos a Mandzukic que, aún en las peores cosechas, siempre se las arregló para complicar.

El delantero galés volvió a ser protagonista en este comienzo letal: robo en una mala entrega para atrás, corrida y un mano a mano con Oblak como premio. La reacción del portero esloveno fue más que notable, pues lo esperó hasta el final y lo atoró lo justo y necesario para que no le pudiese dar rosca al disparo. Con el pecho el tan criticado Oblak salvó a sus compañeros, que más allá del alivio no pudieron hacer pie en toda la primera parte ante una versión más que óptima del Real Madrid.

Ramos estuvo perfecto en todos los anticipos, merced del adelantamiento absoluto de la línea defensiva del Madrid. El resultado fue el esperado: le comieron siempre las espaldas a los volantes del Aleti y los extremos y laterales subieron y bajaron en tándem constantemente. Contra todos los pronósticos, los blancos se mostraron muy pacientes en 3/4 de cancha y no ingresaron en el embudo al que lo suele llevar el equipo de Simeone. Siempre comenzó de nuevo con Modric cuando no hubieron espacios, con la mente focalizada en una sola cosa: no perder ninguna pelota por la vía de errores no forzados. El contraataque de los Colchoneros quedaba anulado y todo quedó servido para un festín madridista. 


La dinámica de Bale y Carvajal por la derecha fue excelente: a pura velocidad y conectando con precisión ante un Siqueira que lució desbordado. Ronaldo tuvo una chance clara con un tiro libre ideal, que fue bien ejecutado pero chocó contra Oblak. De a poco, el arquero suplente del Aleti fue creciendo y dándole la razón a su entrenador por haberlo traído. Cada intento esporádico del rojiblanco fue detenido por Ramos y Varane, que se mostraron muy sólidos e implacables en el mano a mano. El nerviosismo era visible en el local, pero mucho más en su director técnico que no paraba de quejarse y de saltar desde el borde de la cancha. 

Bale llegó hasta el fondo tras pase de Carvajal y lanzó un centro atrás que no pudo ser definido por Ronaldo debido al corte preciso de Mirando. La jugada sirve para entender el mecanismo usado por el Real Madrid: el lateral obligó siempre a Koke (el mediocentro) a salir a marcar y así logró que ese espacio quedase libre para que el galés reciba. Ronaldo y Benzema, mucho menos encasillados con este esquema, cambiaron de punta a todo momento logrando confundir aún más a la defensa local. 

A los 15' Varane salvó un error de Carvajal y con el despeje le sirvió un pase a Ronaldo. El mejor jugador del mundo le ganó a Miranda y tocó con James, que filtró para Benzema en buena posición para definir. Todo terminó diluyéndose entre las mil piernas rivales que llegaron a la cobertura desesperadas, pero el panorama era más que oscuro para el Aleti. Otra jugada que ejemplifica lo bien que jugó el Madrid: Ronaldo arrastró marcas, limpió con Kroos que la cambió de lado para un Modric libre por la otra punta. Toque del croata con Bale y centro que un defensor llega a mandar al corner con una palomita.   

El dominio de los de Ancelotti era muy claro y el primer gol estaba al caer, pero el Aleti siempre peleó todo y se mostró peligroso si los espacios para contragolpear aparecían. Kroos dió un concierto en el mediocampo, cortando todo avance rival y saliendo con mucho criterio. Junto a Modric fue la base de la eficiente elaboración de su equipo, que combinó paciencia con solidez y velocidad en todas sus líneas. Rotando el balón y las posiciones, la Casa Blanca logró que el muro del rival luciese menos amenazante y difícil de sortear que de costumbre (hubo volumen sin dudas, pero no demasiado orden).

Varane mostró un nivel fenomenal en todos los cruces, ganando en velocidad - supersónico, como siempre el muchacho- y con un concepto magistral acerca de como utilizar el cuerpo sin exceso de fuerza. El Aleti ganó algo de aire en los momentos de descanso de su rival, pues viró a la fase de contraataque, ocupó espacios con inteligencia y propuso un ida y vuelta a medida. James por primera vez realizó bien la tarea que supo hacer Di María: suelto en ataque, siempre libre en donde estuviese la pelota; aplicado al 100% en el trabajo de cobertura por la banda. 


El escenario en 30' era claro: el Aleti metido en su propio campo, casi colgado del travesaño, empujado por un Real Madrid sensacional e incansable que lo limitó a algún que otro pelotazo frontal sin destino. Hasta en las pelotas paradas no era la noche de los del Cholo, dominados también en ese aspecto por su contrincante. Más allá de esto, Siqueira pudo salir de su nudo mental y generar peligro con algunas buenas trepadas pegado a la raya. Ronaldo realizó una de sus corridas marca registrada pero su centro picante fue despejado por Koke con el último aire que le tenía. 

Tuvo otra el Madrid: Modric se la bajó muy bien a Bale, cuyo remate potente fue despejado por Oblak. El rebote fue muy largo, pero nadie estuvo allí para empujar la pelota y ponerle justicia al marcador. Ancelotti estaba teniendo su merecida revancha, pues su once era superior por donde se lo mire y además brillante desde lo táctico (algo que era su talón de aquiles en estos duelos). El planteo, clarito: un cerco en el mediocampo muy bien aplicado que no le quitó ni dinámica, ni posesión, ni agresividad ni velocidad al equipo. Simeone hacía lo suyo del otro lado y, como suele suceder cuando las papas queman y no hay soluciones, llegaron los pedidos desaforados de aliento a un Vicente Calderón que estaba extrañamente silenciado. Como se ve, algunos solamente apoyan y gritan en las buenas...

Centro de Kroos, rebote para James y jugada de otro planeta: enganche y de tres dedos, por el mínimo espacio que quedó, colocó el balón bien abajo y esquinado. Oblak volvió a hacerse gigante con un manotazo salvador impresionante. Mandzukic pudo ganar en la jugada siguiente y Griezmann remató muy bien para encontrarse con una respuesta muy sólida de Casillas que hasta allí fue espectador de lujo. El Madrid quedó enganchado en esa chance aislada y entre Ramos y Varane complicaron en la salida a Casillas que pudo resolver con aplomo. 


Todo volvió a la normalidad con un buen toqueteo de lado a lado que culminó con un disparo alto de Modric. Las transiciones en el Real fueron excelentes, cambiando de defensa a ataque en pocos segundos, casi salteándose el centrocampo por tener a los 4 volantes casi en la medialuna del área rival.

El Aleti ejecutó por enésima vez mal un balón parado y Varane comenzó una corrida más que impactante. Dejó atrás a todos sus marcadores partiendo desde la propia área, su centro fue un poco largo y le quedó a Benzema, que buscó a Ronaldo pero Juanfrán pudo despejar el peligro. A medias, claro, porque James tomó la pelota, ingresó regateando al área y su fusilamiento cruzado fue tapado por Oblak vaya uno a saber como. Sexta atajada del esloveno, sexta situación neta de gol que el portero salvó logrando así mantener en partido a sus compañeros. Griezmann, bien marcado por los centrales, cabeceó muy alto un centro de Siqueira y el árbitro dio por terminada la primera parte.


La segunda mitad tuvo a Oblak como protagonista en sus primeras acciones: buen corte ante una llegada por arriba de Ronaldo que lo hubiese puesto en aprietos. El partido siguió igual, con el visitante dominando y con el Aleti corriendo detrás del esférico con el objetivo de atrapar la iniciativa por un rato al menos. Juanfrán armó una buena jugada y su centro fue mal cabeceado por Turán en buena posición, algo que sirvió como aviso de que no dejarían de pelear hasta el final. 

El Real Madrid aprendió a respetar al Aleti, algo que se vió en los 8 jugadores con los que lo esperó en campo propio cada vez que era atacado. Un codazo accidental de Ramos sobre Madzukic, que le cortó el párpado, desató el enojo del temperamental croata y puso al Aleti en el escenario que siempre lo favoreció: el del barro puro. El partido en estos 10' se hizo mucho más trabado, con los de Simeone ordenando un poco más la telaraña ante un rival que más allá del lógico desgaste sostuvo el ritmo a todo momento. 

Kroos remató casi sin espacios y Oblak volvió a confirmar que esta era su noche de consagración. Marcelo se mostró a todo momento como salida por la izquierda, bien abierto y libre para comenzar la jugada y para corregir el rumbo de esta si no prosperó por derecha. El Real siguió eligiendo el toque antes que desesperarse y lanzar mil centros sin sentido o disparos apurados de media distancia. El Aleti no salió ni un poco en este tramo: apretó las líneas e hizo del mediocampo un lugar complicado para transitar. 


De a poco los centrales del Aleti salieron de la cueva, en un buen movimiento del Cholo, y esto le dió más llegada y movilidad al equipo. Ronaldo realizó una muy buena jugada personal de pie a pie y habilitó a Benzema, que no pudo controlar dentro del área. Mientras Mandzukic estaba amonestado y al borde de la expulsión por continuar con sus airadas protestas pos-codazo, el lado de Ancelotti seguía dominando aunque no al mismo nivel que en el primer tiempo. Esto se debía a la levantada del Aleti, que de a poco encontró la manera de solucionar varios - aunque no todos- de sus problemas.

Más allá de esto, la versión colchonera fue deslucida y se mostró impotente ante un equipo que jugó mejor. Lo que le faltaba al Madrid para coronar su gran noche era un gol, algo tan importante en tiempos de "gol de visitante vale doble", pero este no llegaba debido a la falta de precisión en 3/4. En el minuto 68' el Aleti se salvó tras un buen pase de Marcelo desde la línea de fondo que no llegó a destino y se disolvió en una sucesión de rebotes.

Kroos y Modric siguieron con sus relevos precisos, haciendo jugar siempre a sus compañeros. Una ubicación en la cancha digna de aplauso y admiración, sumado a una entrega que no suele verse demasiado. El Aleti no estaba siendo goleado por obra y gracia de Oblak, que logró sostener el cero con atajadas que posiblemente jamás repita en toda su carrera. Lo flojo del Madrid: con las bandas mejor cubiertas, se lanzó a jugar por el medio y perdió claridad. Modric comenzó a rezongar con frecuencia y el que James no estuviese en sintonía tampoco ayudó demasiado a la causa. 

Dos cambios, uno por cada lado: Isco en lugar de Benzema, quedando Bale como delantero punta junto a Ronaldo y con James ahora por la derecha e Isco por la izquierda. El 4-4-2 se mantenía así como la intención de seguir atacando, pero con piernas renovadas. En el Aleti ingresó Raúl García por Griezmann y quedó armado un 4-5-1 en defensa y un 4-4-2 en ataque. Cerrar y contragolpear, esa era la idea de Simeone. 


Ramos tuvo su segundo error en la salida a los 78' minutos pero la torpeza y la lentitud del Aleti se encargaron de diluir una buena posibilidad. Turán creó una obra de arte con la pelota al pie: tocó para García que solo ante Casillas vió como Carvajal casi lanzándose de cabeza le quitó la posibilidad de conseguir una inmerecida ventaja. Los cambios le sentaban bien al Aleti, pues García había logrado refrescar el mediocampo mientras que del lado blanco, Isco no hacía pie cuando más se lo necesitaba. Torres entró en lugar de Koke para quedar prácticamente con un 4-3-3 inédito el equipo del Cholo, buscando el triunfo en los minutos finales tras oler sangre. 

Arbeloa ingresó por un agotado Carvajal para renovar el tranco por esa banda y cerrarla de manera definitiva. Modric en 86' tuvo el gol pero su derechazo se fue apenas alto. El partido se hizo frenético con una mala salida de Casillas que por poco termina en gol del Niño, pero Arbeloa se vistió de salvador esta vez y logró despejarla al tiro de esquina. García lo tuvo pero el portero del Madrid se redimió de su error previo y con toda su humanidad le sacó un gol que parecía hecho en el primer palo.

Con mucho corazón y más frescura - por haber hecho un menor desgaste- el Aleti arrinconó a su eterno rival en los minutos de cierre. Mandzukic lo tuvo de frente a Casillas pero Arbeloa con todo el cuerpo tapó un disparo que muy posiblemente hubiese terminado en gol. Ronaldo tuvo una más tras una buena conexión con James, pero su remate quedó en manos de Oblak que no sufrió problemas por la buena contención de Miranda y Godín. Varane le peinó justo la pelota del final a Mandzukic y llegó el pitazo que decretó que hasta la semana que viene todo quedó en tablas.


El Real Madrid mereció golear en el primer tiempo y no debió haberse ido con las manos vacías tras un buen segundo tiempo. Ancelotti ganó la batalla táctica, física y futbolística por varios cuerpos y logró aire en un momento complicado, donde la prensa está dispuesta a lo que sea para derrocarlo. Como tantas veces se le besó el trasero a Simeone, ahora lo que corresponde es un elogio y una disculpa pública a Ancelotti por tantos ataques sin fundamento. Desde este blog se lo criticó tras aquél fatídico 0-4 pero se remarcó que la posibilidad de cambiar estaba en sus manos, algo que como se puede ver siempre tuvo muy en claro el entrenador italiano. El Madrid chocó con una noche irrepetible de Oblak primero y con el lógico cansancio después, pero nunca perdió ni el orden ni la compostura. Ni mucho menos las ganas de jugar y de atacar sin parar, dos cosas que hacía rato no aparecían a tiempo completo frente a este duro Atlético de Madrid. Los cambios no tuvieron tanto efecto, al menos no como los realizados por Simeone que consiguió levantar el ánimo y las piernas tras uno de los peores rendimientos que se le haya visto a sus muchachos y terminó jugando los 10' finales plantado en campo rival intercambiando golpes. Todo abierto para el partido del miércoles en el Santiago Bernabéu, pero es sabido que si el Real Madrid repite este excelente rendimiento muy posiblemente se encuentre una vez más en Semifinales de Champions League. 














miércoles, 8 de abril de 2015

Bayern Munich 1 - Borussia Dortmund 0: El paso definitivo hacia otra Bundesliga; Otra manera de ganar, otra versión de un gran equipo



No es necesario volver a repetir todas las cualidades que hacen del Bayern Munich dirigido por Josep Guardiola uno de los tres mejores equipos del mundo desde su asunción como entrenador y que hoy por hoy - ante el leve bajón del Real Madrid, aunque ya en plena recuperación- lo colocan en una solitaria posición en la cima de esta lista no oficial. Guardiola ha logrado combinar lo mejor del estilo histórico de La Masia (que lejos está del adefesio que vemos hoy en el Camp Nou) con el clásico juego de velocidad y en extremo físico que caracteriza al fútbol alemán desde sus inicios. En una temporada que no tuvo el mejor de los inicios en lo que respecta a la dinámica de juego, sobre todo por la cantidad de lesionados y de llegadas tarde por vacaciones extendidas pos Mundial, hoy por hoy el Bayern Munich mira al sensacional Wolfsburgo - su inmediato perseguidor- desde muy arriba y con mucha tranquilidad. Diez puntos los separan y además de esta cómoda ventaja en la Bundesliga tiene por delante la Semifinal de la Copa de Alemania y se dispone a enfrentar al Porto en la llave de Cuartos de Final de la UEFA Champions League. Si bien sabemos que en el fútbol puede pasar cualquier cosa y el equipo de Guardiola quedarse afuera de todo en un par de semanas, es evidente que el momento futbolístico y anímico del plantel es realmente bueno.

El clásico contra el gran Borussia Dortmund de Jürgen Klopp, que se sitúa ya muy cerca de los puestos para clasificar a Europa League tras un pésimo inicio de temporada que lo vio en la zona roja de la tabla, era muy importante para el líder de la Bundesliga. Un pequeño comentario respecto del Dortmund antes de seguir: más allá de la reciente eliminación en Octavos de la Champions League en manos de una muy pragmática y eficiente Juventus, es notable ver como Klopp y sus jugadores siempre logran reinventarse sin perder de vista ni por un segundo la idea de juego. Hemos sido todos testigos de como el Bayern Munich y demás gigantes de Europa - que cosa el dinero...Pero las reglas del juego son estas- lo dejaron sin jugadores clave en momentos históricos como Mario Götze y Robert Lewandoski, claves para llegar a aquella final de UCL y para obtener el campeonato local ese mismo año. Pero a pesar de todo nunca dejó de ser un equipo que sabe muy bien a lo que juega (para resumir: cobertura inteligente de espacios, presión alta constante, pelota siempre por abajo y vértigo total desde que inicia hasta que termina cada ataque), que deja el alma en cada partido y que es de lo más noble que se puede encontrar en el tan pervertido y corrupto universo del fútbol. Retomando el hilo, el choque era relevante para ambos equipos pero sobre todo para el lado de Guardiola que necesitaba dar un golpe de autoridad tras la dura derrota contra el Borussia Mönchengladbach en la fecha anterior por 2 a 0. No había sido un mal partido ni mucho menos, pero algunos errores defensivos, dos flojas respuestas de Neuer y la efectividad y viveza de los delanteros de otro de los animadores de siempre en Alemania lo había dejado con una derrota igual o más dolorosa que aquel 1-4 contra el Wolfsburgo que le había cortado su hasta allí impecable racha invicta. Esa vez fueron superados por el cuadro de Dieter Hecking en un show exquisito para la vista donde no pararon de intercambiar ataques durante los 90'.

El Signal Iduna Park vibraba, era como siempre una caldera - un espectáculo que ningún mortal que ame el fútbol debe perderse- generando un ambiente fenomenal en una muy sana costumbre que se repite cada día de partido sin importar en la posición en la que se encuentre su equipo. Guardiola alineó un peculiar 3-5-2 ante las recientes lesiones de Arjen Robben y Frank Ribery: Neuer; Benatia, Boateng, Dante; Rafinha, Lahm, Xabi Alonso, Schweinsteinger, Bernat; Müller y Lewandowski. La estrategia era clara: buscar la posesión mayoritaria, tratar de llenar las bandas para evitar las transiciones veloces del rival, liberar para el ida y vuelta a los dos volantes externos - que tendrían que cubrir en retroceso creando una línea de 5-, armar un triángulo con los 3 mediocentros, Müller suelto por el frente de ataque a espaldas de los centrales y un nueve de referencia dentro del área. En criollo: presionar alto y llenar el mediocampo para que el Dortmund no se mueva con comodidad y regale espacios. Klopp plantó su habitual 4-2-3-1 que en la práctica suele ser un 4-4-2 y/o un 4-3-3: Weidenfeller; Sokratis, Subotic, Hummels, Schmelzer; Bender, Gundogan; Blaszczykowski, Reus, Kampl; Aubameyang. Línea de 4 fija, un mediocentro que retrocede cuando suben los laterales, un cinco más adelantado, dos extremos con recorrido, Reus libre por el centro del campo y un delantero punta. En fase defensiva un 4-5-1 listo para contener en el círculo central, impedir la circulación de la pelota cubriendo todos los sectores (sin marca personal) y salir con velocidad por las bandas como primera opción.


El primer tiempo abrió con los dos equipos bien adelantados y tratando de hacer que la salida del otro no fuese cómoda. El Bayern mostró eficacia con Xabi como mediocentro para salir limpio hasta la mitad de la cancha, evitando parcialmente el cerrojo del Dortmund pues ese era el punto donde cada avance culminaba. Los locales exhibieron mucha dinámica, tratando de quebrar una línea de 3 que en los primeros minutos no tuvo falla alguna. La idea era trabar el centro del campo con mucho volumen y buscar la espalda de los dos laterales.

Como ya se explicó, Rafinha y Bernat cerraron muy bien las bandas en fase defensiva, armando una línea de cinco impenetrable. Lahm y Schweinsteinger completaron siempre el escudo dando un par de pasos para atrás. Del lado de enfrente, Reus se movía con libertad - aunque sin demasiado éxito- como falso nueve, bien suelto por el frente de fusilamiento con Kampl sumándose siempre al ataque. El esquema del Dortmund era de facto un 4-3-3 bien claro con Reus-Kampl como extremos y Aubameyang como nueve.

Müller tuvo la primera con un gran desmarque ante un buen pase largo, se la picó a Weidenfeller pero el balón tardó una eternidad en llegar a la línea de gol y fue rescatado por un defensor. El partido estaba demasiado peleado, casi sin situaciones netas de gol, algo que era completamente anómalo pues ambos equipos suelen ser un show de golpes y contragolpes. El Bayern sobresalía como un todo que trababa perfecto en 3/4 y salía con velocidad y profundidad aunque sin precisión en el toque final. El Dortmund nunca dejó su ordenada anarquía pero apenas si logró inquietar al vigente campeón de Alemania: el único con movilidad y capacidad para superar la coraza fue Kampl, que a puro talento y voluntad parecía el Quijote contra los molinos de viento.

El lado de Pep Guardiola de a poco comenzó a instalarse en campo rival. La fórmula era la de siempre: mucha paciencia y circulación de balón, que no paró de correr de lado a lado ante un trabajo de presión incansable del Dortmund. El único error que cometía la escuadra de Klopp era marcar en zona agrupando a su bloque principal sobre el sector de la cancha donde la pelota se encontraba cuando la pelota estaba en los pies del Bayern. Siempre expuestos a un cambio de frente o a una diagonal letal de Müller o Lewandowski.


Marco Reus tuvo que bajar demasiado para poder recibir una pelota limpia y al pie, pues la marca de Xabi Alonso fue simplemente perfecta. El crack alemán no lograba romper líneas ni inquietar con algún pase para Aubameyang o Kampl. Los dos equipos estuvieron impecables en el retroceso, jugando con línea de cinco los rojos y con dos líneas de 4 bien apretadas los de negro y amarillo. Los contraataques brillaban por su ausencia en un partido que era ante todo un display táctico digno del mejor nivel que se puede encontrar en el ajedrez.

La paciencia del Munich creció al mismo ritmo que el juego violento de un Borussia pasado de revoluciones por no poder pelear la posesión. Cada tanto, Neuer debió salir a cortar pelotazos frontales como líbero y lo hizo con la potencia y la precisión de siempre. Como para que quede claro que es uno de los tres mejores jugadores del mundo hace mucho tiempo. Los de Guardiola inquietaron con toda pelota parada disponible debido a la muy mala marca del Dortmund, que consistió en dejar mucho hombres libres y no moverse mucho.

Xabi era sin dudas el reloj suizo de su equipo, marcando tiempo y ritmo con su habitual elegancia y prestancia. Central también para comenzar todas las triangulaciones en el mediocampo cuando la salida podía ser clara; esto marca la pauta de lo que fue cada embate del Bayern Munich: progresivo hasta más allá de 3/4 (algo que no suele hacer) y con el esférico rotando de punta a punta sin parar. Lahm, Bernat y Schweinsteinger armaron una gran jugada a un toque y el centro del volante de un millón de batallas no pudo ser conectado por Lewandowski.


Ya en 31' los de Pep intensificaron la presión alta con muchos más hombres en ataque y descubriendo enormes huecos por los costados. Alonso estuvo a poco de marcar con un muy buen tiro libre, pero la pelota se fue rozando el ángulo derecho. Iban 35' y llegó la explosión: Lewandoski ganó en el medio y habilitó a Müller con un muy buen pase. El mediapunta superó en velocidad a su marcador pero vio como Weidenfeller tapó su remate lanzándose prácticamente de cabeza para salvar a su equipo. El delantero polaco siguió la jugada y tomó el rebote de primera para poner el 1-0 con un cabezazo bien direccionado a un arco vacío. Para completar el cuadro perfecto, el polaco no movió una ceja tras convertir el gol. Silencio absoluto como respeto hacia su ex club ni siquiera una sonrisa o un esbozo de ella. 

La rotación posicional entre los dos protagonistas fue de manual y trajo un resultado más que gratificante. Lewandowski se retrasó para ganar la pelota en 3/4, dejó el espacio justo para que Müller pique al vacío y cerró la jugada por el medio cuando su compañero se abrió para definir. Como se puede ver, el lujo no solamente consiste en tocar mil veces la pelota - algo que este Bayern sabe hacer como ninguno- sino en también trabajar este tipo de jugadas de la manera obsesiva en la que lo hace Guardiola.

Los de Klopp se lanzaron decididamente al ataque en los minutos finales de la primera parte. Mucha velocidad y poco orden, dos factores que los llevaron a chocar siempre con una línea de fondo que solo tuvo que mantener sus posiciones. Nula organización y poca paciencia, empujando sin parar con la cabeza para abajo buscando un centro salvador. El trabajo defensivo del visitante ayudó mucho: bien agrupados, plantados en el mediocampo y liberando al mediocentro para que de el paso adelante y robe el balón.

Reus siguió inmovilizado a espaldas de Xabi, nunca logrando prosperar demasiado en el terreno por la fenomenal cobertura del volante y el mencionado trabajo de achique de los tres de atrás. Un remate alto de Subotic tras un tiro libre mal pateado por Aubameyang terminó con un primer tiempo intenso pero redondo para el Bayern Munich. Una victoria parcial basada en la inteligencia y en una aplicación táctica perfecta y ajustada a las necesidades de este partido.

Los segundos 45' el Dortmund siguió con su trabajo de presión sobre los costados. El juego se hizo más dinámico, pasando a ser un ida y vuelta con mucho más ritmo que lo visto hasta ese momento. Müller comandó una contra letal tras un mal centro de Reus y un corte magistral de Sokratis salvó a los locales de un segundo gol con contra. A pesar de dejar muchos más espacios, la idea siguió siendo recuperar cerca de Neuer con ocupación plena de espacios en el mediocampo. Lo que hacía de su plan algo sin sentido era la falta de potencia en el momento de la definición. 

Gundogan envió muy ancho un disparo de media distancia. El turco y Bender estaban ya intercalados, con el primero liberado como un falso enganche y el segundo en el rol del cinco clásico. Benatia y Dante respondieron con jerarquía ante sendos intentos de Blaszczykowski y Gundogan. Los de Klopp ya se mostraban mejor con el balón y realizando transiciones excelentes de la defensa al ataque. Rode ingresó por un golpeado Schweinsteinger para darle más frescura a una salida que tenía demasiados problemas. Lahm y Alonso pasaron a armar un doble pivote y el recién ingresado quedó un paso por delante de ellos. 

El equipo de Guardiola controlaba el trámite sin el balón, algo arriesgado y peculiar teniendo en cuenta su estilo de juego, pero que funcionaba por la solidez exhibida en todas las líneas. Más allá de algún sobresalto, nunca cedió espacios ni retrocedió drásticamente en la cancha. En el minuto 60' Boateng salió muy mal y Reus se la llevó de atropellada: primera posibilidad en velocidad para el alemán pero su remate ante Neuer se fue apenas ancho. Oportunidad inmejorable para el delantero que por primera vez en todo el partido se encontró con algo de verde y nada de marca para recorrer con la pelota. 


La posesión era más pareja, pero el visitante marcó las reglas del juego manteniendo la mayoría de esta. El oficio del campeón le dicen algunos, otros le llaman jerarquía, pero el Bayern se hizo más sólido aún con el correr de los minutos. Aubameyang tuvo una situación similar a la de su compañero de ataque, esta vez tras una pérdida de Alonso, y su remate no corrió mejor suerte pues terminó en una tribuna alta del Signal Iduna Park. Los espacios habían aparecido pero la capacidad para definir fue completamente nula.

Klopp movió el banco y envió a la cancha a Kagawa y a Ramos por Blaszczykowski y Kampl respectivamente. Sostuvo el 4-3-3 pero buscó darle más frescura al ataque con Ramos y mayor llegada al área desde el medio con Kagawa. Pep hizo lo suyo y mandó a Thiago en lugar de Lahm para quitar un poco de cobertura (pues con lo que había era más que suficiente) y sumar profundidad y posesión. Thiago regresaba tras una larga lesión que lo alejó por 371 días de las canchas y se dispuso a armar el doble cinco con Xabi Alonso. 

Neuer cortó en el minuto 70' un gran pelotazo cruzado mostrando todo su talento: anticipo con la mano en el límite del área grande - con sombrero incluido- y luego salida limpia con los pies. El otro que hizo un verdadero partidazo fue Dante, cortando todo con mucha sutileza y precisión, ya adaptado por completo a la línea de tres defensas. Thiago abrió muy bien para Bernat, este tocó con Müller que la dejó pasar para que le llegue a Lewandowski. Control y remate veloz que fue tapado con lo justo por varios jugadores del Dortmund. 

Thiago logró en pocos minutos darle profundidad y posesión al Bayern, razón por la que ingresó y prueba de que su talento está más que intacto. Físicamente perfecto y con un entendimiento de la idea de Guardiola como pocos dentro del plantel. Mkhitaryan  por Gundogan fue la bala final que se jugó Klopp ante una multitud prendida fuego que no paró de alentar en ningún momento del partido. Acto seguido ingresó Mario Götze por Müller recibiendo la habitual silbatina ensordecedora de parte de los simpatizantes de su ex club. Con el tramite ya congelado, nada hacía pensar que esta vez el Dortmund iba a ser la piedra en el zapato del Bayern de cara a prácticamente asegurarse la Bundesliga. Práctico es la palabra que definió a los de Guardiola: aprovecharon su chance, fueron pura solidez y manejaron con mucha altura el paso de los minutos. Con estos tres factores, lograron demoler moralmente a un rival entusiasta pero que lejos está de sus grandes momentos esta temporada. La evidencia de que pueden jugar básicamente como quieran, porque de una forma u otra lo van a hacer muy bien. 


A pesar de todo esto, el Bayern seguía un poco más retrasado por el ímpetu del Dortmund que nunca dejó de empujar hasta el final. Sin aplicación táctica ni mucho menos, con centros a la olla desde las bandas y yendo a buscar un empate que no hubiese sido tan injusto de darse. Reus lo tuvo con un tiro libre exquisito, ejecutado allí abajo donde los arqueros no llegan, pero todos sabemos que Neuer no es un portero cualquiera. Grandes reflejos y una agilidad que a pesar de ser comunes en él siguen sorprendiendo. Con una sola mano y de sobrepique le ahogó el grito al talentoso delantero, cuya tarde/noche no había estado ni cerca de sus mejores funciones. Los minutos finales transcurrieron con el mismo escenario planteado unas líneas más arriba: el poderoso Bayern presionado y acorralado, pero dando una muestra de solidez e inteligencia digna de los mejores equipos de la historia de este deporte tan bonito. En cuanto se marcaron los minutos de descuento, Thiago tomó el balón y se lo llevó bien lejos de su área para sellar una victoria que desde afuera pareció sufrida y chata, pero desde adentro fue sin duda alguna gigante. Con varios jugadores clave ausentes por complicadas lesiones y frente a un rival con un poderío y peligrosidad imponentes, el actual bi-campeón de la Bundesliga dio el paso final hacia el tricampeonato. Y lo hizo dejando una imagen muy diferente a la habitual, que no por ello fue menos atractiva y audaz que lo de siempre. Tan solo otra manera de ganar, una más en el interminable abanico de posibilidades que esconde la maravillosa cabeza de Josep Guardiola.