Tras el muy buen partido realizado en el Vicente Calderón, el Real Madrid necesitaba mantener el listón bien alto para poder superar a su piedra en el zapato. A un un Atlético de Madrid que a pesar de la mala performance en el choque de ida, tenía un invicto de 7 partidos (4 victorias y 3 empates) en esta temporada 2014/15 frente a su eterno rival. Como ya se dijo en el análisis del partido previo, al equipo de Diego Simeone solo le quedaba la Champions League por delante: eliminado en la Copa del Rey por el Barcelona y hace tiempo fuera de la discusión por La Liga - y con su clasificación a la edición del torneo continental más importante aún no asegurada del todo-, apostaba todas sus fichas a doblegar al Real Madrid en el Santiago Bernabéu. Los muchachos de Carlo Ancelotti llegaban como claros favoritos tras su demostración en el partido anterior y en una franca levantada - tanto en el juego como en el espíritu- que los tiene al día de hoy a tan solo dos puntos del Barcelona en el torneo doméstico, en un mano a mano que será tremendo hasta la fecha final. Este partido era un punto de quiebre para un entrenador que debía demostrar que se podía sacar de encima a Simeone y superarlo en la pulseada táctica. Solo así podría acallar las insólitas críticas que venía recibiendo, con los dos grandes medios deportivos de la ciudad a la cabeza operando para lograr su dimisión.
Ancelotti salió con el mejor once posible, pues las lesiones de Modric, Bale, Benzema y la suspensión de Marcelo no hacían más que complicar el panorama. Pero en una muestra de sus "pelotas" (Sergio Ramos dixit), el italiano decidió jugarse el todo por el todo para alcanzar su segundo Semifinal consecutiva con el Real Madrid: Casillas; Carvajal, Pepe, Varane, Coentrao; Sergio Ramos; James Rodríguez, Kroos, Isco; Chicharito Hernández y Cristiano Ronaldo. En los papeles esto es un 4-1-3-2 pero en la cancha se convierte en un 4-4-2 clásico. La idea era colocar a Sergio Ramos como mediocentro y liberar a los tres volantes, aunque de a ratos el central español tendría libertades para armar un doble pivote con Kroos. Isco y James bien abiertos, con la obligación de armar cada ataque y de cubrir las bandas en retroceso. Ronaldo y Chicharito sueltos adelante con libertad para moverse por cualquier sector, aunque el mexicano siempre va al corazón del área y el portugués sale a buscar el balón para iniciar las jugadas. El planteo era el mismo que el de una semana atrás y la idea también: presionar bien arriba, todo el juego por abajo y con paciencia para no darle el control del partido al Aleti, no perder la pelota nunca - aunque esto signifique hacer un poco más pausado el trámite- y abrir mucho la cancha.
Simeone optó por su habitual 4-4-1-1 pero con la salvedad de que en el mediocampo ponía a a intérpretes de muy buen pie. Daba la sensación de que intentaría ser protagonista, como en el 4-0 de este año, más allá de que el rendimiento en la ida había sido bajo por donde se lo mire: Oblak; Juanfran, Miranda, Godín, Gamez; Arda Turán, Tiago, Koke, Saul; Griezmann; Mandzukic. Se esperaba que el Aleti buscase algo más que defenderse cerca de su arquero con el objetivo de destruir el juego del rival y de que pasen los minutos hasta encontrar un contragolpe o una pelota parada que lo depositasen en Semifinales. Puede sonar loco, pero con esta estrategia Simeone ha conseguido hacer de su equipo uno muy competitivo. Cuestión de gustos, le dicen pero vayamos al partido y retomemos esta cuestión en el párrafo final.
Con el Bernabéu hecho una verdadera caldera, sin un solo lugar vacío, el Real Madrid comenzó el partido de la misma manera que una semana atrás: tocando con seguridad ante un Aleti que se paró de entrada bien cerca de Oblak. Con todo el equipo prácticamente en 3/4 de cancha, los locales buscaban abrir el marcador con velocidad. Kroos tuvo la primera chance con un disparo que se fue bastante lejos. El rival ponía un muro de contención, nada extraño, para evitar que los blancos llegasen al área con juego elaborado sino que tuviesen que apostar por el pelotazo frontal o el recorrido por las bandas (que ésta vez se encontraban muy bien cubiertas por los incansables Turán y Saul).
Pepe y Varane esperaban cerca del mediocampo y eran la razón por la que el Madrid recuperaba al instante la pelota cada vez que el Aleti la rechazaba buscando a sus dos delanteros. El lado de Ancelotti mostró mucha paciencia y prolijidad, con el balón yendo de lado a lado hasta encontrar el mejor lugar para entrarle a esta copia de los 300 espartanos sobre una cancha de fútbol. Con esto lo que intentó fue concentrar a muchas personas de un lado para de inmediato ir sobre el otro con un cambio de frente.
Casi en 10' todo era del Madrid, pero el problema era que más allá de tener la posesión absoluta y estar bien cerca de Oblak, no lograba llegar a la línea de fondo seguido. Presión alta, rotaciones, cobertura del mediocampo con Ramos como músculo y Kroos como salida...Todo ejecutado a la perfección pero con una carencia importante a la hora de rematar las jugadas. Con su juego progresivo y seguro, perdió sorpresa sin dudas pero logró a cambio algo mucho mejor: quitarle el control del partido a un Aleti que miraba como la pelota pasaba y corría detrás de ella.
Un buen centro de Carvajal al primer palo fue capitalizado por Chicharito, pero su volea terminó en manos de Oblak. James comenzó a tomar protagonismo con un muy buen pase para el delantero mexicano, que terminó rematando sin ángulo pues nadie llegó por el medio para recibir su habilitación. Las grietas en el Aleti se iban abriendo y tras estas dos llegadas del local quedaba claro que lo que faltaba era meter el gol.
James tocó por el medio para Hernández que pivoteó muy bien para Ronaldo. Remate cruzado y seco del portugués que rozó el palo ante la mirada de un vencido Oblak. Respiraba el Aleti del Cholo, que lo único que atinó a hacer fue protestar cada fallo que fuese en contra de sus jugadores. Isco y James comandaron las acciones de aquí en adelante, cerrándose para recibir el balón y haciéndose eje total del juego madridista.
El Aleti siguió acorralado, sin demasiadas opciones ni mucho menos intención alguna de salirse de su libreto. Es decir, de fútbol ni hablar y si de bloquear todo intento del Madrid a como de lugar para bajar el ritmo del partido. Con los diez jugadores en su campo permanentemente - algo inédito, porque ni el mismo Simeone se había animado a no dejar un punta libre arriba siquiera-, dependió de la excelente labor de Godín y Miranda en cada embate. Espléndido lo de esta pareja de centrales que sin duda alguna es de las mejores del mundo en lo físico y lo posicional.
Las únicas señales del Aleti llegaron con una sucesión de laterales al área. Sí, no están leyendo mal: laterales al área. Toda una imagen de lo que es el equipo colchonero y de lo que pretende cuando sale al campo de juego. La línea defensiva del Madrid mostró lo suyo también e hizo que en 23' el Aleti no pudiese siquiera insinuar algo las pocas veces que salió de la cueva. Ramos trababa con el alma en el mediocampo y, más allá de su lógico desorden táctico por no conocer el puesto (a veces subía más de lo indicado), se erigía como una de las grandes figuras de la Casa Blanca.
El Atlético exhibió su gran habilidad para cerrar caminos, para destruir cualquier intento de jugar al fútbol del rival. Sin intenciones de pasar al ataque, esperando a que los minutos pasasen y lo depositasen en una serie de penales, Simeone demostró que es posible llegar a un nivel de mezquindad aún superior al del peor Mourinho. A pesar de los nulos espacios, el Madrid no dejaba de tocar, no rifaba la pelota y no paraba de avanzar en busca de su merecido premio. Un tiro libre mal ejecutado por James dió pie a un mínimo adelantamiento del Aleti en el terreno, moviéndose en bloque sin siquiera soltar a los volantes externos.
Gamez tuvo la gran chance para los suyos tras un buen anticipo y un potente remate cruzado que fue contenido por Casillas con total solidez y sin dar rebote. La respuesta del Madrid fue veloz: gran jugada de lado a lado con Isco y Kroos como bastoneros, toque corto con James y centro para Chicharito que de frente a Oblak cabeceó con mucha calidad. Juanfran llegó a rozar el balón y este se fue a milímetros del ángulo. Acto seguido, Ronaldo forzó al arquero esloveno con un tiro libre de esos característicos suyos que no llegó a picar antes de la estirada por muy poco.
La intensidad y la agresividad de los primeros 15' habían regresado, de la mano de un Cristiano brutal que daba dos o tres pasos atrás para comenzar cada jugada y hacer más ancho el campo. En el lado rojiblanco de la vida, Koke era el que trataba de sacar a su equipo del cuadrado pero no pudo hacerlos salir de la lentitud y previsibilidad en sus movimientos de ataque. Chicharito y Ronaldo conectaban cada vez mejor, uno entrando y el otro saliendo del área en una sincronización perfecta.
El mejor jugador del mundo lo tuvo en el minuto 44' tras una mala salida de Saul y posterior pase gol de James Rodríguez, pero su definición fue al primer palo que era justamente el lugar que Oblak eligió para cubrir. De ese tiro de esquina, Varane lo tuvo pero su cabezazo se fue apenas alto. Con los gritos de todo el Bernabéu como fondo, los de Ancelotti terminaron el primer tiempo asediando a un rival que se vió superado a pesar de su plan puramente defensivo.
La segunda mitad llegó con un cambio del lado del Aleti: Gabi en lugar de Saul, por lo que el recién ingresado pasó a armar el doble cinco con Tiago y Koke se quedó sobre la izquierda. El Madrid siguió en 3/4 de cancha, tocando de lado a lado sin parar con el objetivo de hacer salir a la defensa y encontrar el espacio justo para las diagonales de sus externos y delanteros.
Isco habilitó con una exquisitez a Chicharito con un pase entrelíneas para coleccionar, pero el mexicano no pudo girar cómodo por lo que su disparo se fue besando el palo. Oblak ya no podía hacer nada y solo trató de cubrir como pudo la posición de Hernández, que volvía a perderse una posibilidad más que clara. El Aleti seguía con sus dos puntas aislados y sin poder iniciar un solo contragolpe, en parte por su flojo nivel pero sobre todo por la brillante presión de los actuales campeones de la Champions League.
Con Isco como comandante, el bombardeo se convirtió en intolerable. La sucesión de corners para el local evidenciaban un gol que estaba al caer, pero los rojiblancos lograron sobrevivir colgados del travesaño por un rato más. Sin dar un pase bien ni ser sólidos en el mediocampo, conformes con aguantar el cero hasta el final con dos centrales que fueron un frontón pero que en alguna iban a fallar pues son humanos. Un balón que volvía contra los dominios de Oblak sin cesar, una estrategia que puede servir para un rato pero que como idea y a largo plazo no es en absoluto viable.
Kroos habilitó muy bien a Varane, pero el cabezazo de sobrepique del francés fue a manos del arquero. Sorprendió lo solitario de su posición, un descuido que pudo haber costado mucho más caro. La primera jugada del Aleti llegó, casi como un milagro: buen centro de Griezmann a espaldas de Pepe y Varane se la peinó justo a Mandzukic cuando ya se relamía ante un vulnerable Casillas. Ronaldo centró muy bien para Ramos que no logró desviar el balón lo suficiente como para vencer a Oblak, pero era notorio que el Madrid tuviese jugadores tan libres ante un equipo que hace de la marca en los centros su forma de ser.
Raúl García entró por Griezmann bajo una tremenda silbatina. El talentoso francés fue víctima de la mezquindad de Simeone, que dejaba más claro el 4-4-2 con dos puntas clásicos dentro del área. Ramos se lanzó un autopase de lujo y su centro para Ronaldo no pudo ser conectado por el portugués. Enorme el partido del español como mediocentro, siempre tomando la lanza y sin complejos ni complicaciones en ninguna de las dos fases del juego.
Pepe hacía lo suyo dentro de la propia área con un solvente corte a los 68' ante un centro picante de García. Luego lo tuvo Koke, solo ante Casillas por el medio del área pero su cabezazo fue a parar a los guantes del portero. El equipo de Ancelotti a pesar del cansancio seguía con la pelota en su poder y atacando sin cuartel: Cristiano robó muy bien cerca del área y lanzó un zurdazo con mucho efecto que Oblak logró contener. El Aleti había logrado ensuciar un poco el juego, pero para ganar es necesario atacar al menos de a ratos. Sus lentos y graduales intentos de avance terminaron siempre en rechazos de Varane y Pepe.
Y llegó el desequilibrio final: Arda Turán recibió su segunda amarilla tras un planchazo indigno de un profesional - y más si se sabe amonestado- y dejó a su equipo con diez en el peor momento posible. Una cosa es ser pasional y sobreactuar para la tribuna propia y otra muy distinta es hacer papelones. Oblak salvó la ropa nuevamente a los 79': Chicharito cuidó muy bien un pase profundo de James y remató perfecto tras sacarse de encima a su marcador. El esloveno la pudo raspar con la yema de los dedos y evitó una caída que estaba destinada a suceder.
James volvió a probar al portero rival y se encontró con una buena respuesta una vez más. Serie consagratoria para un jugador con mucho futuro y del que se había dudado demasiado a comienzos de temporada. Sin duda alguna, un pleno total de Simeone. El Aleti comenzó a hacer tiempo frente a una dura realidad: estaba demasiado abierto y el Madrid mostraba solidez, agresividad e inteligencia para manejar la ansiedad. Esta vez no se les iba a escapar, o al menos eso era lo que se respiraba en un Bernabéu listo para estallar.
El Cholo mandó a la cancha a Gimenez por Tiago, en un error que terminaría de condenar a su equipo. Dejó en cancha un 5-3-1 que desguarneció el mediocampo e hizo chocar a los centrales con el recién ingresado. Ronaldo y James armaron una hermosa pared, el portugués la llevó hasta el final con un hombre encima y tocó al medio para Chicharito que solo tuvo que empujarla al arco vacío. Un 1-0 que hizo enloquecer a las gradas, desatando un festejo que estaba atragantado en la garganta de todo el madridismo. Jesé y Arbeloa ingresaron por Hernández y Coentrao y el partido comenzó a apagarse entre las quejas de Simeone y los suyos y el loco festejo de los jugadores y la afición del Real Madrid.
El segundo pase a Semifinales consecutivo para Carlo Ancelotti y el quinto seguido para el club desde aquella alcanzada de la mano de Mourinho - que rompió una racha de Octavos y Cuartos de Final insoportable-. El entrenador italiano demostró sus kilates en una serie que definía su futuro y el de este proyecto, reduciendo a la nada a un equipo como el Atlético de Madrid que desde la llegada de Simeone se ha convertido en uno muy duro de roer. Batalla técnica, táctica y física ganada por completo para el triple campeón de Champions League, de la mano de una excelente presión alta, una dinámica impresionante, una rotación posicional óptima, un coraje y entrega emocionantes y una paciencia en la elaboración que logró quitarle al Aleti el control del partido - algo que los desquicia y deja sin armas-. Queda claro que en los duelos importantes, no hay ningún tipo de paridad entre estos dos entrenadores y que al argentino le falta tanto experiencia como humildad a la hora de realizar una autocrítica. En esa sintonía estuvieron los cuestionamientos que se le hicieron, que por fin comenzaron a llegar para Simeone tras demasiados elogios falsos. Más allá de sus excusas clásicas, con los "millones" como punta de lanza - como si su plantilla no fuese cara ni superior a la de todos los demás equipos de España con los que compite-, quedó claro que el argentino teniendo muchas opciones para salir a jugar y ganar - estaba en cero como local y encima les lesiones clave habían disminuido al contrincante en los papeles- eligió especular hasta el final. Apostar a quedarse bajo el arco y rechazar todos los balones hasta que los penales llegasen de una vez por todas. Como bien dijo Rummenigge, es una gran fortuna que haya pasado el Real Madrid y que el Aleti se haya quedado en el camino. Porque eso que hacen ellos no es fútbol, es otra cosa muy diferente, es hacerlo un guiñapo. Me permito completarle/maquillarle la frase al alemán: este Aleti demarca la línea entre los que aman al fútbol y los que lo quieren destruir en pos de un resultado. Por si me corren con eso de que "hay que ganar", aviso que todos quieren ganar (esto está más que claro) pues es el primer objetivo de este hermoso deporte. Luego están las formas y ahí ustedes ya saben de que lado está quien les escribe.

























