El Real Madrid y el Atlético de Madrid jugaron el absurdo
partido de vuelta de la Supercopa de España 2014, un trofeo sin dudas importante
que inaugura siempre una nueva temporada de la apasionante Liga Española de
Fútbol. En el primer encuentro jugado en el Santiago Bernabeu, el equipo
dirigido por Diego Simeone no había mostrado una gran versión pero sí logrado
rescatar sobre el final un empate que lo dejaba mejor parado para el segundo
juego. Si hay un lugar donde el Aleti se hace fuerte es en el Vicente Calderón,
algo comprobado en la pasada temporada en la que se consagró merecidamente
campeón de La Liga y estuvo a pocos minutos de lograr – aunque habría sido de
forma inmerecida- la Champions League que finalmente terminó en manos de su
eterno rival.
Más allá de que el estilo de juego planteado por Simeone -
basado en el músculo puro y en la cobertura total de los espacios a fin de
salir de contragolpe con pelotazos- no me gusta en lo absoluto, es imposible
negar que desde que este ídolo de los rojiblancos asumió en el equipo
Colchonero lo convirtió del eterno chiste que solo podía aspirar al sexto lugar
a uno de los equipos más competitivos del mundo. Y lo hizo sin apelar a ninguna trampa, con una plantilla
muy reducida y con una mayoría de jugadores irregulares - con apenas dos o tres
fuera de serie- que comprendió e interiorizó el mensaje
del entrenador. Todos se abocaron a la causa y dejaron la piel por el objetivo
que era ganar La Liga y devolver al Atlético de Madrid a esa gloria que siempre
le fue tan esquiva. Con este estilo que prioriza la lucha por sobre el juego,
la defensa por sobre el ataque – sin por ello perder intensidad-, el tacticismo
puro por sobre ceder libertades al jugador, Simeone logró que su amado Aleti se
alce con cinco títulos desde su llegada hace un par de temporadas. Y creo que
lo que le faltó siempre a este equipo en lo referido al juego asociado y al
buen trato del balón puede estar siendo solucionado - de forma involuntaria,
pero mejorado al fin- debido a las ventas y los fichajes al inicio de esta
2014/2015.
Las salidas de Diego Costa y de Thibaut Curtois fueron muy
duras para el Cholo, ya que se iban para el Chelsea de Mourinho dos de los
grandes pilares no solo de su equipo sino también de su filosofía de juego.
Curtois es por lejos junto a Emmanuel Neuer
el mejor portero del mundo hace varias temporadas y fue clave para que
el Aleti mantuviese el arco en cero en los peores – y también en los mejores,
claro- momentos de la montaña rusa que fue la victoria en La Liga 2013/2014 y
la heroica campaña en la UEFA Champions League pasada. No sería desacertado
afirmar que sin tamaño portero, el Aleti no habría llegado tan lejos más allá
de haber molestado bastante en las dos competiciones. Y Diego Costa, un gran
delantero lleno de opciones y recursos que junto a Arda Turán era el alma
creativa de una escuadra que no privilegiaba esta zona. Los pelotazos cruzados
partían al por mayor y el brasileño nacionalizado español – de pésimo Mundial
debido a que llegó sin recuperarse al 100% de sus lesiones de fin de temporada-
se encargaba de sacarle agua a las piedras e inventarse las situaciones de gol
más increíbles. Otras salidas importantes fueron las de Diego Ribas – otra de
las pocas usinas de talento-, David Villa -el reemplazante ideal de Costa- y
Filipe Luiz – ese espléndido lateral izquierdo que también partió hacia el
Chelsea-. Los refuerzos que llegaron para reemplazar estos huecos fueron
realmente muy buenos, quedando probada la capacidad del cuerpo técnico y los
directivos para observar el mercado: Miguel Ángel Moya para ocupar el arco
proveniente del Getafe, el fenomenal Mario Mandzukic – insólitamente descartado
por Pep Guardiola en el Bayern Munich- para ocupar el vacío dejado por Diego
Costa y el joven Antoine Griezmann que llegó de la Real Sociedad tras una gran
temporada pasada y un interesante Mundial 2014. En sus primeros dos partidos
oficiales, estas tres adquisiciones han probado su valía y potenciaron al Aleti
ya que lo obligan a pensar un poco más y tratar de armar juego por lo bajo en
la mitad de la cancha. Algo de esto se vio en el partido definitivo de la Supercopa 2014 que los consagró campeones contra un Real Madrid lleno de grandes figuras
que todavía está en proceso de construcción.
El Real Madrid de Bale, Ronaldo, Kroos, James Rodríguez,
Khedira, Ramos, Marcelo, Isco, Benzema, Modric, Xabi Alonso, Casillas, Navas y
demás estrellas ha jugado por el momento tres partidos oficiales. Con un estilo
bien definido de posesión en velocidad y contragolpe perfecto, deslumbró a
media máquina contra el Sevilla con un brillante Toni Kroos que tras una semana
de entrenamiento apenas parecía estar en el equipo hace seis temporadas. La
figura del Bayern Munich de Guardiola y de la Alemania campeona del mundo le dio pausa a un mediocampo demasiado vertiginoso y demostró ser el complemento ideal
para Luka Modric y Xabi Alonso. James Rodriguez, sensación del Mundial reciente
– tal vez demasiado magnificado por una gran primera ronda sin que se considere que bajó el nivel en los dos partidos restantes-, no había tenido un
buen estreno en la Supercopa de Europa, pero si había levantado nivel en la ida
contra los de Simeone marcando un muy lindo gol. Justamente este choque fue una demostración de buen fútbol de
parte de la Casa Blanca, pero todo se fue al tacho de basura debido a un error
infantil - tras la salida de un corner cuando terminaba el encuentro- de una
defensa anárquica que no parece hacer pie por el momento. El 1-1 fue demasiado
premio para un Atlético amarrete como de costumbre y un castigo demasiado duro
para el Real Madrid. El tercer juego oficial de los de Ancelotti es el que
vamos a comentar en los párrafos siguientes.
Carlo Ancelotti paró un 4-3-3 sin Cristiano Ronaldo de
entrada. El equipo blanco formó con: Casillas; Carvajal, Ramos, Coentrao,
Varanne; Kroos, Modric, Xabi Alonso; James, Benzema y Bale. Esta formación con
algunos retoques había probado su efectividad en los dos partidos anteriores,
siendo más redondo el que los consagró súper campeones de Europa. La ausencia
de Ángel Di María, ya en camino al Manchester United, se sintió mucho hasta el
momento – mucho más si esta táctica será la utilizada en la mayoría de los
partidos- y será muy complicado rellenar ese vacío en ataque y defensa que deja
el argentino. El Cholo Simeone colocó enfrente su clásico 4-4-1-1 que hasta el
momento le viene dando más alegrías que disgustos: Moya; Juanfrán, Godín,
Miranda, Siqueiro; Tiago, Koke, Gabi, Griezmann; Raúl García; Mandzukic. Era un
espejo de lo que había ocurrido días atrás en el Bernabeu, pero esta vez
contaría con un elemento clave para la victoria final del Atlético Madrid.
Hablo de un gol, fruto del desorden defensivo y de la viveza
del delantero, a los apenas dos minutos de iniciado el juego. Tras un pelotazo
mal peinado hacia atrás, Mandzukic ganó con facilidad y en una brillante
corrida definió de forma precisa ante la salida de Casillas. En esos primeros
minutos, el Aleti se lanzó al ataque aprovechando que el Real Madrid estaba a
punto de K.O. No marcaron el segundo de forma casi milagrosa y de a poco las
acciones se fueron emparejando. Los Colchoneros apretaban las dos líneas de
cuatro para armar un bloque tenaz en el mediocampo – con exceso de intensidad
pero también de juego brusco- y lanzaban pelotazos al vacío para que Garcia,
Griezmann y Mandzukic se las arreglasen. Tras el saludable vendaval del inicio,
volvían a las bases. Los Blancos comenzaban a tener la pelota nuevamente con
Toni Kroos y Xabi Alonso como distribuidores pero sin demasiada profundidad. El
rival lo estaba llevando al juego trabado
y físico, algo inteligente pues en la parte técnica la superioridad de
los de Ancelotti es notoria.
De a poco todo se fue acomodando en su lugar. Carvajal y
James promediando la primera parte armaron una linda jugada por la derecha que
Moya rechazó muy bien. Ya en 25’ de juego, el Real inclinaba la cancha por
completo mientras que el Atlético se defendía ya pegado a su propia área con un
solo hombre de punta. La ventaja inicial era algo positivo, pero el empate
estaba al caer. Simeone se fue expulsado tras golpear al cuarto árbitro, al
borde de un ataque de nervios innecesario que viene de la mano de muchas
provocaciones para con Ancelotti sin sentido alguno. Ya en la platea se calmó
aunque no pudo evitar el salir agitando los brazos y pidiendo a la afición –
bastante callada hasta ese momento- que se levante, algo que sus devotos adoran
de él. Pasión le llaman algunos, venta de humo otros. Más allá de esta anécdota
simpática, el equipo visitante ya estaba dominando el encuentro de manera clara
aunque no contundente en lo referido al resultado. Modric, ya como un enganche,
y Kroos, en doble pivot con Alonso, lanzaban buenos pases cruzados que
quebraban la dura defensa local que se mostraba inusualmente frágil
especialmente por el lado derecho. Más allá de la inferioridad numérica en cada
contragolpe, Mandzukic siempre se las arreglaba para hacerle la vida imposible
a los centrales del Real Madrid que estaban teniendo otra noche para el olvido.
Como el mediocampo del Aleti fallaba en cortar el circuito
Kroos-Modric-Alonso, James comenzó a soltarse. Salió de la izquierda y se movió
por todo el frente de ataque como solía hacer Di María. El retraso grosero en
propio campo de los del Cholo sacó lo mejor del colombiano en lo que fue su
mejor actuación hasta el momento con la casaca madridista. Junto con Bale – que
erró un gol increíble- llegaban con facilidad a la línea de fondo y a posición
de remate, pero estaban imprecisos más allá de la muy buena tarea del arquero
Moya. Con un planteo muy vertiginoso y de control absoluto de la pelota,
Benzema no pudo aprovechar ninguno de los espacios ni crearse una sola
situación clara de gol en una preocupante actuación de cara a esta temporada.
El partido necesitaba de Cristiano Ronaldo y de Di María ya que con su
explosividad en los metros finales podían marcar la diferencia.
Cuando moría la primera parte, Raúl García sacó un tremendo
remate que Casillas detuvo con una estirada milagrosa. Corner y cabezazo de
García nuevamente que se va por muy poco. El Aleti sacaba muchas ventajas en la
pelota parada, su gran fuerte que a decir verdad maneja muy bien más allá de la
pésima marca del fondo del Real Madrid. Pero eso no era todo: James tomó la
pelota por la izquierda y se fue abriendo hacia el centro mientras bordeaba el
área para luego sacar un remate preciso que salió rozando el ángulo. Rodríguez
y Kroos eran las figuras de un equipo que merecía como mínimo el empate pero
que no lograba capitalizar el sinfín de ocasiones creadas.
Ancelotti pateó el tablero y mandó a la cancha a Cristiano
Ronaldo, algo muy necesario sin dudas. Pero cometió el error de sacar a Kroos,
ya que el alemán le daba equilibrio al equipo y en él estaba basada la
supremacía del Real Madrid en el medio gracias a su quite y redistribución con
elegancia y precisión de la pelota. A pesar de esto, los de Ancelotti salieron
con mucha intensidad a jugar el segundo tiempo y se pararon en 3/4 de cancha
obligando al Aleti a replegarse apenas iniciada la segunda parte. Con buenas
combinaciones, la Casa Blanca seguía siendo profunda pero no efectiva con un
Benzema que fue una verdadera lágrima en este choque. Cuando todo estaba bajo
control, otra perfecta ejecución de un tiro libre dejó a Raúl García en
posición de gol. Coentrao y Varanne, en otra galaxia, miraron como la pelota daba en el travesaño tras el cabezazo violento y como Casillas salvaba nuevamente a su
equipo con un oportuno manotazo.
Ya en 53’, el Aleti dispone de una contra inmejorable pero
Griezmann tarda demasiado en definir permitiendo que Carvajal cruce a la
perfección como zaguero. El Aleti comienza a ganar en el mediocampo y el
partido se convierte en uno de ida y vuelta; un palo y palo muy entretenido
pero que encuentra a los arqueros muy sólidos y a los defensores bien parados
en ese tramo del juego. El que desentona en el Real es Coentrao, que se
convierte en una invitación a pasar tranquilo y sin apuro para quien lo
disponga. Gabi, Juanfrán y García arman una gran jugada por ese sector y el
remate de este delantero reconvertido en mediocampista con quite y llegada se
va por demasiado poco. El equipo del Cholo presiona mucho mejor ahora y
comienza sorpresivamente a salir de su esquema ultra defensivo. El gestor de
este milagro es Gabi que, para variar un poco, se hace un festín con Coentrao y
Varanne cada vez que avanza. El Real Madrid pudo sobrevivir estando nuevamente
a punto de ser liquidado, pero el tiempo ahora sí apremiaba y no había contundencia
en los avances.
Casillas lanza un buen pelotazo para Ronaldo que en carrera
corta es imparable. Llega al fondo y Godín salva cuando Benzema se relamía
dentro del área chica. Del 4-3-3 inicial, Ancelotti con el ingreso de CR7 armó
un 4-2-3-1 bien largo con la idea de empatar o morir. Sin medias tintas, como
debe ser. El intercambio de ataques era intenso y el espectáculo realmente
entretenido, con un Atlético atrevido y picante como pocas veces se lo vio en el
ciclo Simeone. Ingresa Isco por James que tras un gran primer tiempo perdió
lucimiento con la salida de Kroos, que era el jugador que lo abastecía cerca
del arco rival. El esquema volvía al 4-3-3 pero rápidamente se configuró como
un 4-2-4 con Modric y Alonso de doble cinco y Bale, Ronaldo, Benzema e Isco
varios metros más adelante. Mientras tanto los Colchoneros se defendían muy
bien con la pelota al ras del piso – otra novedad- y veían como los de enfrente
se desesperaban al no tener la posesión y quedaban muy mal parados en defensa.
Marcelo entra por el pésimo Coentrao para darle mayor velocidad por la banda a
su equipo, aunque en este momento no tenía sentido su ingreso. Koke y Griezmann
estuvieron en un par de minutos a pocos centímetros de cerrar la historia. El
primero con un buen disparo desde media distancia y el segundo con un buen robo
a un Ramos descontrolado pero que terminó en una definición demasiado apurada.
El equipo que ahora recibía las órdenes del Mono Burgos era
muy superior al de Ancelotti. Abrumador en ataque y con mucha tenencia de
pelota, con paciencia para poner el freno de mano y construir juego
progresivamente. La mejora respecto a la temporada pasada era notoria. La
salida de Kroos mató al mediocampo del Real Madrid que perdió su eje y no
distribuyó más la pelota con criterio. Gabi y Koke se hicieron amos y señores
del círculo central y de allí en más comenzaron a justificar el triunfo.
Mandzukic estaba agotado tras realizar un enorme trabajo
físico y esto hacía que el equipo quedase demasiado largo. Simeone movió muy
bien el banco poniendo en su lugar al Cebolla Rodríguez para dibujar un 4-5-1
con Gimenez como único delantero punta. Rearmó el Muro de Berlín pero con
piernas frescas y sin ceder la pelota ni dejar de atacar. El otro cambio del
argentino le dio por ganado el duelo táctico contra su colega italiano: Saúl
por Raúl García para cerrar el sector de Marcelo e Isco, los recién ingresados.
Hacia el final del partido, el ida y vuelta se tornó más intenso pero ya no
había vuelta atrás más allá de que estaban jugando un partidazo. Modric salió
expulsado tras una violenta e innecesaria infracción y Ramos estuvo a
milímetros de reeditar la hazaña de Lisboa, también en el minuto 93’. Hubiese
sido demasiado premio para el Real Madrid esta vez, ante un Aleti que justificó
y edificó su triunfo en base a un buen golpe inicial y un excelente segundo
tiempo que nos ilusiona aun a aquellos que no somos hinchas de ese club ni
acordamos con la filosofía de juego que pregona Diego Pablo Simeone pero que
amamos el fútbol bien jugado sin importar de que equipo provenga. Ojalá sigan
por esta senda y puedan escapar del esquema cerrado y poco amable con la pelota
que mostraron la temporada pasada. Material hay y evidentemente las ganas
sobran, así que tarea extra para el entrenador y su ayudante de campo que será
más fácil con la felicidad de haber comenzado La Liga con una Copa – la quinta
desde la llegada del entrenador-.
Otra es la historia
del Real Madrid que deberá solucionar de urgencia el hueco que deja Di María
con su salida – un grave error de la dirigencia el no aumentarle la ficha
siendo de los mejores del equipo y del mundo en su puesto- y tratar de darle a
Kroos y a Modric delanteros que conviertan las situaciones que ellos se
esfuerzan por crear. James tendrá que acelerar su adaptación aunque ya ha
mostrado muy buenas señales tras un arranque lógicamente nervioso e irregular.
Ya ha marcado un gol oficial y además fue el mejor junto a Kroos en este
partido. En lo referido a la defensa, los problemas son mayores ya que habrá
que construir una fortaleza alrededor del inestable pero muy necesario Pepe,
pues Varanne y Coentrao demostraron que por el momento no están a la altura de
la titularidad. No me dispongo a entrar en el debate de todos los veranos
acerca de si es necesario o no traer otro nueve porque Benzema “no está jugando
bien”. No tuvo dos buenos partidos por la Super Copa, pero viene de un gran
Mundial y de una temporada pasada de ensueño. El otro gran debate es el de Casillas y su irregularidad, algo que creo debería zanjarse con una alternancia entre la leyenda madridista y el recién llegado Navas al menos en estos primeros meses. Hoy por hoy, Iker no está en mal nivel siendo uno de los puntos más altos del equipo en estos tres primeros partidos oficiales. Bajar del cielo y comenzar a
armar la base desde la tierra parece ser el camino correcto, aun con todo el
talento y opciones de juego que posee en su plantel el Real Madrid. Uno de dos en títulos por el
momento para el Madrid que ya no podrá repetir el memorable Tour del
Barcelona de Pep Guardiola en la temporada 2008/2009. Pero apuntar de la mano de uno de los mejores tres entrenadores del mundo a llevarse
cuatro títulos más y saber que, si se acomodan algunas piezas es muy probable
que eso suceda, no sabe para nada mal.








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