domingo, 24 de agosto de 2014

Real Madrid 0 (1) - Atlético de Madrid 1 (2): El Choque de los Titanes; Una Victoria Merecida


El Real Madrid y el Atlético de Madrid jugaron el absurdo partido de vuelta de la Supercopa de España 2014, un trofeo sin dudas importante que inaugura siempre una nueva temporada de la apasionante Liga Española de Fútbol. En el primer encuentro jugado en el Santiago Bernabeu, el equipo dirigido por Diego Simeone no había mostrado una gran versión pero sí logrado rescatar sobre el final un empate que lo dejaba mejor parado para el segundo juego. Si hay un lugar donde el Aleti se hace fuerte es en el Vicente Calderón, algo comprobado en la pasada temporada en la que se consagró merecidamente campeón de La Liga y estuvo a pocos minutos de lograr – aunque habría sido de forma inmerecida- la Champions League que finalmente terminó en manos de su eterno rival.

Más allá de que el estilo de juego planteado por Simeone - basado en el músculo puro y en la cobertura total de los espacios a fin de salir de contragolpe con pelotazos- no me gusta en lo absoluto, es imposible negar que desde que este ídolo de los rojiblancos asumió en el equipo Colchonero lo convirtió del eterno chiste que solo podía aspirar al sexto lugar a uno de los equipos más competitivos del mundo. Y lo hizo sin apelar a ninguna trampa, con una plantilla muy reducida y con una mayoría de jugadores irregulares - con apenas dos o tres fuera de serie- que comprendió e interiorizó el mensaje del entrenador. Todos se abocaron a la causa y dejaron la piel por el objetivo que era ganar La Liga y devolver al Atlético de Madrid a esa gloria que siempre le fue tan esquiva. Con este estilo que prioriza la lucha por sobre el juego, la defensa por sobre el ataque – sin por ello perder intensidad-, el tacticismo puro por sobre ceder libertades al jugador, Simeone logró que su amado Aleti se alce con cinco títulos desde su llegada hace un par de temporadas. Y creo que lo que le faltó siempre a este equipo en lo referido al juego asociado y al buen trato del balón puede estar siendo solucionado - de forma involuntaria, pero mejorado al fin- debido a las ventas y los fichajes al inicio de esta 2014/2015.

Las salidas de Diego Costa y de Thibaut Curtois fueron muy duras para el Cholo, ya que se iban para el Chelsea de Mourinho dos de los grandes pilares no solo de su equipo sino también de su filosofía de juego. Curtois es por lejos junto a Emmanuel Neuer  el mejor portero del mundo hace varias temporadas y fue clave para que el Aleti mantuviese el arco en cero en los peores – y también en los mejores, claro- momentos de la montaña rusa que fue la victoria en La Liga 2013/2014 y la heroica campaña en la UEFA Champions League pasada. No sería desacertado afirmar que sin tamaño portero, el Aleti no habría llegado tan lejos más allá de haber molestado bastante en las dos competiciones. Y Diego Costa, un gran delantero lleno de opciones y recursos que junto a Arda Turán era el alma creativa de una escuadra que no privilegiaba esta zona. Los pelotazos cruzados partían al por mayor y el brasileño nacionalizado español – de pésimo Mundial debido a que llegó sin recuperarse al 100% de sus lesiones de fin de temporada- se encargaba de sacarle agua a las piedras e inventarse las situaciones de gol más increíbles. Otras salidas importantes fueron las de Diego Ribas – otra de las pocas usinas de talento-, David Villa -el reemplazante ideal de Costa- y Filipe Luiz – ese espléndido lateral izquierdo que también partió hacia el Chelsea-. Los refuerzos que llegaron para reemplazar estos huecos fueron realmente muy buenos, quedando probada la capacidad del cuerpo técnico y los directivos para observar el mercado: Miguel Ángel Moya para ocupar el arco proveniente del Getafe, el fenomenal Mario Mandzukic – insólitamente descartado por Pep Guardiola en el Bayern Munich- para ocupar el vacío dejado por Diego Costa y el joven Antoine Griezmann que llegó de la Real Sociedad tras una gran temporada pasada y un interesante Mundial 2014. En sus primeros dos partidos oficiales, estas tres adquisiciones han probado su valía y potenciaron al Aleti ya que lo obligan a pensar un poco más y tratar de armar juego por lo bajo en la mitad de la cancha. Algo de esto se vio en el partido definitivo de la Supercopa 2014 que los consagró campeones contra un Real Madrid lleno de grandes figuras que todavía está en proceso de construcción.

El Real Madrid de Bale, Ronaldo, Kroos, James Rodríguez, Khedira, Ramos, Marcelo, Isco, Benzema, Modric, Xabi Alonso, Casillas, Navas y demás estrellas ha jugado por el momento tres partidos oficiales. Con un estilo bien definido de posesión en velocidad y contragolpe perfecto, deslumbró a media máquina contra el Sevilla con un brillante Toni Kroos que tras una semana de entrenamiento apenas parecía estar en el equipo hace seis temporadas. La figura del Bayern Munich de Guardiola y de la Alemania campeona del mundo le dio pausa a un mediocampo demasiado vertiginoso y demostró ser el complemento ideal para Luka Modric y Xabi Alonso. James Rodriguez, sensación del Mundial reciente – tal vez demasiado magnificado por una gran primera ronda sin que se considere que bajó el nivel en los dos partidos restantes-, no había tenido un buen estreno en la Supercopa de Europa, pero si había levantado nivel en la ida contra los de Simeone marcando un muy lindo gol. Justamente este choque fue una demostración de buen fútbol de parte de la Casa Blanca, pero todo se fue al tacho de basura debido a un error infantil - tras la salida de un corner cuando terminaba el encuentro- de una defensa anárquica que no parece hacer pie por el momento. El 1-1 fue demasiado premio para un Atlético amarrete como de costumbre y un castigo demasiado duro para el Real Madrid. El tercer juego oficial de los de Ancelotti es el que vamos a comentar en los párrafos siguientes.



Carlo Ancelotti paró un 4-3-3 sin Cristiano Ronaldo de entrada. El equipo blanco formó con: Casillas; Carvajal, Ramos, Coentrao, Varanne; Kroos, Modric, Xabi Alonso; James, Benzema y Bale. Esta formación con algunos retoques había probado su efectividad en los dos partidos anteriores, siendo más redondo el que los consagró súper campeones de Europa. La ausencia de Ángel Di María, ya en camino al Manchester United, se sintió mucho hasta el momento – mucho más si esta táctica será la utilizada en la mayoría de los partidos- y será muy complicado rellenar ese vacío en ataque y defensa que deja el argentino. El Cholo Simeone colocó enfrente su clásico 4-4-1-1 que hasta el momento le viene dando más alegrías que disgustos: Moya; Juanfrán, Godín, Miranda, Siqueiro; Tiago, Koke, Gabi, Griezmann; Raúl García; Mandzukic. Era un espejo de lo que había ocurrido días atrás en el Bernabeu, pero esta vez contaría con un elemento clave para la victoria final del Atlético Madrid.


Hablo de un gol, fruto del desorden defensivo y de la viveza del delantero, a los apenas dos minutos de iniciado el juego. Tras un pelotazo mal peinado hacia atrás, Mandzukic ganó con facilidad y en una brillante corrida definió de forma precisa ante la salida de Casillas. En esos primeros minutos, el Aleti se lanzó al ataque aprovechando que el Real Madrid estaba a punto de K.O. No marcaron el segundo de forma casi milagrosa y de a poco las acciones se fueron emparejando. Los Colchoneros apretaban las dos líneas de cuatro para armar un bloque tenaz en el mediocampo – con exceso de intensidad pero también de juego brusco- y lanzaban pelotazos al vacío para que Garcia, Griezmann y Mandzukic se las arreglasen. Tras el saludable vendaval del inicio, volvían a las bases. Los Blancos comenzaban a tener la pelota nuevamente con Toni Kroos y Xabi Alonso como distribuidores pero sin demasiada profundidad. El rival lo estaba llevando al juego trabado  y físico, algo inteligente pues en la parte técnica la superioridad de los de Ancelotti es notoria.


De a poco todo se fue acomodando en su lugar. Carvajal y James promediando la primera parte armaron una linda jugada por la derecha que Moya rechazó muy bien. Ya en 25’ de juego, el Real inclinaba la cancha por completo mientras que el Atlético se defendía ya pegado a su propia área con un solo hombre de punta. La ventaja inicial era algo positivo, pero el empate estaba al caer. Simeone se fue expulsado tras golpear al cuarto árbitro, al borde de un ataque de nervios innecesario que viene de la mano de muchas provocaciones para con Ancelotti sin sentido alguno. Ya en la platea se calmó aunque no pudo evitar el salir agitando los brazos y pidiendo a la afición – bastante callada hasta ese momento- que se levante, algo que sus devotos adoran de él. Pasión le llaman algunos, venta de humo otros. Más allá de esta anécdota simpática, el equipo visitante ya estaba dominando el encuentro de manera clara aunque no contundente en lo referido al resultado. Modric, ya como un enganche, y Kroos, en doble pivot con Alonso, lanzaban buenos pases cruzados que quebraban la dura defensa local que se mostraba inusualmente frágil especialmente por el lado derecho. Más allá de la inferioridad numérica en cada contragolpe, Mandzukic siempre se las arreglaba para hacerle la vida imposible a los centrales del Real Madrid que estaban teniendo otra noche para el olvido.
Como el mediocampo del Aleti fallaba en cortar el circuito Kroos-Modric-Alonso, James comenzó a soltarse. Salió de la izquierda y se movió por todo el frente de ataque como solía hacer Di María. El retraso grosero en propio campo de los del Cholo sacó lo mejor del colombiano en lo que fue su mejor actuación hasta el momento con la casaca madridista. Junto con Bale – que erró un gol increíble- llegaban con facilidad a la línea de fondo y a posición de remate, pero estaban imprecisos más allá de la muy buena tarea del arquero Moya. Con un planteo muy vertiginoso y de control absoluto de la pelota, Benzema no pudo aprovechar ninguno de los espacios ni crearse una sola situación clara de gol en una preocupante actuación de cara a esta temporada. El partido necesitaba de Cristiano Ronaldo y de Di María ya que con su explosividad en los metros finales podían marcar la diferencia.


Cuando moría la primera parte, Raúl García sacó un tremendo remate que Casillas detuvo con una estirada milagrosa. Corner y cabezazo de García nuevamente que se va por muy poco. El Aleti sacaba muchas ventajas en la pelota parada, su gran fuerte que a decir verdad maneja muy bien más allá de la pésima marca del fondo del Real Madrid. Pero eso no era todo: James tomó la pelota por la izquierda y se fue abriendo hacia el centro mientras bordeaba el área para luego sacar un remate preciso que salió rozando el ángulo. Rodríguez y Kroos eran las figuras de un equipo que merecía como mínimo el empate pero que no lograba capitalizar el sinfín de ocasiones creadas.

Ancelotti pateó el tablero y mandó a la cancha a Cristiano Ronaldo, algo muy necesario sin dudas. Pero cometió el error de sacar a Kroos, ya que el alemán le daba equilibrio al equipo y en él estaba basada la supremacía del Real Madrid en el medio gracias a su quite y redistribución con elegancia y precisión de la pelota. A pesar de esto, los de Ancelotti salieron con mucha intensidad a jugar el segundo tiempo y se pararon en 3/4 de cancha obligando al Aleti a replegarse apenas iniciada la segunda parte. Con buenas combinaciones, la Casa Blanca seguía siendo profunda pero no efectiva con un Benzema que fue una verdadera lágrima en este choque. Cuando todo estaba bajo control, otra perfecta ejecución de un tiro libre dejó a Raúl García en posición de gol. Coentrao y Varanne, en otra galaxia, miraron como la pelota daba en el travesaño tras el cabezazo violento y como Casillas salvaba nuevamente a su equipo con un oportuno manotazo.


Ya en 53’, el Aleti dispone de una contra inmejorable pero Griezmann tarda demasiado en definir permitiendo que Carvajal cruce a la perfección como zaguero. El Aleti comienza a ganar en el mediocampo y el partido se convierte en uno de ida y vuelta; un palo y palo muy entretenido pero que encuentra a los arqueros muy sólidos y a los defensores bien parados en ese tramo del juego. El que desentona en el Real es Coentrao, que se convierte en una invitación a pasar tranquilo y sin apuro para quien lo disponga. Gabi, Juanfrán y García arman una gran jugada por ese sector y el remate de este delantero reconvertido en mediocampista con quite y llegada se va por demasiado poco. El equipo del Cholo presiona mucho mejor ahora y comienza sorpresivamente a salir de su esquema ultra defensivo. El gestor de este milagro es Gabi que, para variar un poco, se hace un festín con Coentrao y Varanne cada vez que avanza. El Real Madrid pudo sobrevivir estando nuevamente a punto de ser liquidado, pero el tiempo ahora sí apremiaba y no había contundencia en los avances.


Casillas lanza un buen pelotazo para Ronaldo que en carrera corta es imparable. Llega al fondo y Godín salva cuando Benzema se relamía dentro del área chica. Del 4-3-3 inicial, Ancelotti con el ingreso de CR7 armó un 4-2-3-1 bien largo con la idea de empatar o morir. Sin medias tintas, como debe ser. El intercambio de ataques era intenso y el espectáculo realmente entretenido, con un Atlético atrevido y picante como pocas veces se lo vio en el ciclo Simeone. Ingresa Isco por James que tras un gran primer tiempo perdió lucimiento con la salida de Kroos, que era el jugador que lo abastecía cerca del arco rival. El esquema volvía al 4-3-3 pero rápidamente se configuró como un 4-2-4 con Modric y Alonso de doble cinco y Bale, Ronaldo, Benzema e Isco varios metros más adelante. Mientras tanto los Colchoneros se defendían muy bien con la pelota al ras del piso – otra novedad- y veían como los de enfrente se desesperaban al no tener la posesión y quedaban muy mal parados en defensa. Marcelo entra por el pésimo Coentrao para darle mayor velocidad por la banda a su equipo, aunque en este momento no tenía sentido su ingreso. Koke y Griezmann estuvieron en un par de minutos a pocos centímetros de cerrar la historia. El primero con un buen disparo desde media distancia y el segundo con un buen robo a un Ramos descontrolado pero que terminó en una definición demasiado apurada.


El equipo que ahora recibía las órdenes del Mono Burgos era muy superior al de Ancelotti. Abrumador en ataque y con mucha tenencia de pelota, con paciencia para poner el freno de mano y construir juego progresivamente. La mejora respecto a la temporada pasada era notoria. La salida de Kroos mató al mediocampo del Real Madrid que perdió su eje y no distribuyó más la pelota con criterio. Gabi y Koke se hicieron amos y señores del círculo central y de allí en más comenzaron a justificar el triunfo.

Mandzukic estaba agotado tras realizar un enorme trabajo físico y esto hacía que el equipo quedase demasiado largo. Simeone movió muy bien el banco poniendo en su lugar al Cebolla Rodríguez para dibujar un 4-5-1 con Gimenez como único delantero punta. Rearmó el Muro de Berlín pero con piernas frescas y sin ceder la pelota ni dejar de atacar. El otro cambio del argentino le dio por ganado el duelo táctico contra su colega italiano: Saúl por Raúl García para cerrar el sector de Marcelo e Isco, los recién ingresados. Hacia el final del partido, el ida y vuelta se tornó más intenso pero ya no había vuelta atrás más allá de que estaban jugando un partidazo. Modric salió expulsado tras una violenta e innecesaria infracción y Ramos estuvo a milímetros de reeditar la hazaña de Lisboa, también en el minuto 93’. Hubiese sido demasiado premio para el Real Madrid esta vez, ante un Aleti que justificó y edificó su triunfo en base a un buen golpe inicial y un excelente segundo tiempo que nos ilusiona aun a aquellos que no somos hinchas de ese club ni acordamos con la filosofía de juego que pregona Diego Pablo Simeone pero que amamos el fútbol bien jugado sin importar de que equipo provenga. Ojalá sigan por esta senda y puedan escapar del esquema cerrado y poco amable con la pelota que mostraron la temporada pasada. Material hay y evidentemente las ganas sobran, así que tarea extra para el entrenador y su ayudante de campo que será más fácil con la felicidad de haber comenzado La Liga con una Copa – la quinta desde la llegada del entrenador-.


Otra es la historia del Real Madrid que deberá solucionar de urgencia el hueco que deja Di María con su salida – un grave error de la dirigencia el no aumentarle la ficha siendo de los mejores del equipo y del mundo en su puesto- y tratar de darle a Kroos y a Modric delanteros que conviertan las situaciones que ellos se esfuerzan por crear. James tendrá que acelerar su adaptación aunque ya ha mostrado muy buenas señales tras un arranque lógicamente nervioso e irregular. Ya ha marcado un gol oficial y además fue el mejor junto a Kroos en este partido. En lo referido a la defensa, los problemas son mayores ya que habrá que construir una fortaleza alrededor del inestable pero muy necesario Pepe, pues Varanne y Coentrao demostraron que por el momento no están a la altura de la titularidad. No me dispongo a entrar en el debate de todos los veranos acerca de si es necesario o no traer otro nueve porque Benzema “no está jugando bien”. No tuvo dos buenos partidos por la Super Copa, pero viene de un gran Mundial y de una temporada pasada de ensueño. El otro gran debate es el de Casillas y su irregularidad, algo que creo debería zanjarse con una alternancia entre la leyenda madridista y el recién llegado Navas al menos en estos primeros meses. Hoy por hoy, Iker no está en mal nivel siendo uno de los puntos más altos del equipo en estos tres primeros partidos oficiales. Bajar del cielo y comenzar a armar la base desde la tierra parece ser el camino correcto, aun con todo el talento y opciones de juego que posee en su plantel el Real Madrid. Uno de dos en títulos por el momento para el Madrid que ya no podrá repetir el memorable Tour del Barcelona de Pep Guardiola en la temporada 2008/2009. Pero apuntar de la mano de uno de los mejores tres entrenadores del mundo a llevarse cuatro títulos más y saber que, si se acomodan algunas piezas es muy probable que eso suceda, no sabe para nada mal.     


         

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