martes, 26 de agosto de 2014

Boca 0 - Atlético de Rafaela 3: Dura derrota como local; Con Bianchi siempre y hasta el final


Más allá de las innumerables campañas de prensa, y por ende políticas, que Juan Román Riquelme y Carlos Bianchi – los dos más grandes ídolos del Club Atlético Boca Juniors- han sufrido desde aquel “Vamos a sufrir juntos” que el jugador le dijo al entrenador que más admira y quiere a los pocos meses de haberse ido del club tras perder la Final de la Copa Libertadores contra el Corinthians de Brasil, aduciendo sentirse “vacío” (algo que se traducía en que estaba harto de las operetas baratas en su contra de parte de entonces DT Julio César Falcioni y de los dirigentes), es evidente que el andar de Boca en estas dos últimas temporadas ha sido demasiado irregular. Más allá de la mejora clara en el torneo pasado donde los dirigidos por Bianchi terminaron saliendo en el segundo puesto y en el primero de la tabla general junto a Velez, si llegaron allí fue más que nada por el nivel de Riquelme que cargó con este equipo nervioso y errático sobre sus espaldas desde el día uno del tercer ciclo del Virrey en el club de sus amores.

La espalda de Bianchi lo sostiene en su puesto hasta el día de hoy, pero este mal comienzo en los resultados – y no tanto en lo futbolístico- en el Torneo de Transición 2014 ha envalentonado a Angelici (Macri) y los suyos a ponerle un plazo de dos partidos al Director Técnico más ganador de la historia de Boca para enderezar el rumbo de una nave que comienza lamentablemente a mostrar algunas señales irreversibles. Ya sin Riquelme, destratado por la asquerosa dirigencia actual y dispuesto a conseguir un poco de paz en otro lado donde no deba cuidarse las espaldas a cada segundo, Bianchi no ha podido encontrar a un líder al menos semejante – que sea igual es imposible, Román es el mejor y hay uno solo- que lleve al equipo adelante y logre repetir los buenos resultados del año pasado. Aunque quien les escribe cree que si ha habido varios cambios en lo táctico que han dado resultado y que – merced de las continuas operaciones de la prensa barata que sufre Bianchi- no han sido debidamente reconocidos.

En los cuatro partidos que jugó hasta aquí, Boca solo pudo ganar uno. Paradójicamente fue el más complicado de ellos, contra el ultra defensivo Belgrano de Córdoba como visitante. Con Huracán por la Copa Argentina y frente a Newell’s Old Boys y Atlético de Rafaela por el Torneo de Transición el patrón fue siempre el mismo: Boca dominó las acciones con la pelota al ras del piso    - sin jamás rifarla con pelotazos a la estratósfera-, tuvo mucho vértigo de ¾ de cancha en adelante y creó situaciones de gol que sus delanteros no pudieron concretar. Lo mejor de estos partidos se vio cuando el 4-4-2 inicial con doble cinco (Gago-Bravo) pasaba a ser un 4-3-3 más agresivo y vertical. El problema llegaba con el primer gol en contra: en los 3 partidos el rival abrió el marcador debido a una distracción aislada en una línea defensiva que hasta ese momento venía realizando una muy buena labor. El partido contra Huracán fue el ejemplo más claro, donde los de Bianchi perdieron 2-0 contra un equipo que no generó nada más que esas dos situaciones de gol con el agregado de que fueron fruto de horrores del fondo de Boca. Tras ese golpe, el equipo siempre se desordenó y terminó atacando con mucha intensidad pero sin ni una pizca de orden o juego asociado.

Si bien los resultados han sido esquivos, es claro que Bianchi, en un intento noble para encontrarle la vuelta al problema, ha cambiado el estilo del equipo y privilegia la posesión de pelota por sobre todo. Eso siempre es bueno y más que nada cuando se intenta ser agresivo en base a tener el balón la mayor cantidad de tiempo. Y esto es algo que Boca hace con mucha facilidad debido a los refuerzos que han llegado, todas compras muy interesantes que se caracterizan por su talento, velocidad y potencia: Andrés Chavez, el chileno Fuenzalida, Gonzalo Castellani, Federico Carrizo y Jonathan Calleri.

Este pasado domingo se enfrentó a Atlético de Rafaela en la Bombonera tras la buena victoria contra Belgrano en Córdoba. El equipo que paró Bianchi fue el siguiente: Orión; Grana, Magallán, Cata Díaz, Zárate; Fuenzalida, Bravo, Castellani, Carrizo; Calleri, Gigliotti. Los cambios eran muchos y más allá de que el dibujo inicial era un 4-4-2, solo lo sería en retroceso mientras que en ataque estábamos ante un 4-3-3 (el esquema que mejores tramos le dio a Boca, como ya dije antes) que se armaba con Carrizo o Fuenzalida desprendiéndose de la línea de volantes según mandase la ocasión. Sin Gago e Insúa por lesiones y con las salidas de unos muy flojos Erbes y Martínez – Gigliotti mantuvo el puesto solo por su gol contra Belgrano, pero viene con una falta de movilidad preocupante-, Boca se disponía a hilvanar su segundo triunfo consecutivo y prenderse bien arriba. El rival, bajo la conducción técnica de Roberto Sensini, llegó a La Boca con la clara intención de apretar sus dos líneas de cuatro cerca del área propia y salir de contragolpe cuando los espacios surgiesen. Su formación fue un 4-4-2 inamovible y bien cerrado: Conde; Gómez, Niz, Vittor, Sacks; Depetris, Serrano, Bastía, González; Royón, Albertengo.



Cuatro de los refuerzos de Boca debutaban como titulares. Magallán, que regresó de Rosario Central, lo hacía por la lesión de Forlín y Castellani por la de Fernando Gago. El ex enganche de Godoy Cruz ya había mostrado buenos movimientos contra Newell’s y Belgrano, dejando en claro que tenía velocidad y visión de juego siendo el reemplazante natural del – a mi parecer- el mejor número 5 del país. Calleri ya había tenido muy buenas actuaciones en los amistosos de pre temporada y arrancaba en el primer equipo en lugar de un demasiado liviano Martínez que inquietaba muy poco.

El partido comenzó con Boca bien parado delante de mitad de cancha, presionando la salida de Rafaela. Una buena jugada por la izquierda terminó en un centro atrás que Calleri no pudo conectar de manera óptima. Boca salía de forma prolija desde el fondo, siempre tocando y tratando de realizar las transiciones con precisión. En pocos minutos, Castellani se hizo eje del equipo- es reemplazante natural de Gago y también opción para acompañarlo- y armó una buena sociedad con Carrizo quien velozmente se colocó bien cerca de Gigliotti para conformar de entrada el 4-3-3. Con mayor volumen de juego en la mitad de la cancha, Boca controló el trámite desde el primer minuto mientras que su rival esperaba bien cerca de su arco tratando de encontrar el hueco para filtrar un pelotazo cruzado. El problema era que los de Bianchi estaban muy cerca de los dominios de Conde y forzaban a sus defensores y mediocampistas a regalar la pelota.

Cerca de los 20’, Carrizo se lanzó por la banda y le colocó un gran centro a Calleri que cabeceó de pique al suelo. Conde logró despejar el peligro con una gran volada. La defensa estaba sólida y los centrocampistas lograban darle mucho vértigo al equipo. Ante el cerrojo que armaba Rafaela, Boca respondía con paciencia y posesión. Ya en casi 30’, los de Sensini estaban a punto de K.O. Un buen centro que Magallan cabecea al medio buscando al Cata Díaz que entraba solo es atrapado por Conde, pero la facilidad con la que los locales pisaban el área contraria era notoria. Unos minutos más tarde llegó el primer acercamiento de Rafaela con un remate muy desviado de Depetris. Gigliotti y Calleri se movían – mejor el debutante- y forzaban a que sus marcadores se equivocasen seguido. Boca merecía la ventaja pero nuevamente la mala suerte: tiro libre de Gómez que iba a las manos de Orión, desvío en la barrera y una ventaja que no se justificaba en lo absoluto. La actitud especulativa de Rafaela no merecía semejante premio que fue un baldazo de agua fría en una tarde tranquila para Boca.


La reacción fue veloz: Magallán lanzó un buen centro, Calleri cabeceó a quemarropa y Conde respondió muy bien primero con las manos y luego con los pies en el rebote para evitar la caída de su valla. El equipo del Virrey siguió jugando por abajo tratando de llegar por los costados pero comenzaba a mostrar demasiadas imprecisiones en los metros finales y en el armado de juego. Muy superior a su rival, pero de nuevo a los vestuarios en desventaja. La Bombonera comenzaba a ser una caldera llena de impaciencia y los murmullos se hicieron cada vez más fuertes.

El segundo tiempo encontró a Boca atacando sin cesar y a Rafaela defendiéndose con 6 hombres como mínimo. El negocio para ellos ahora era jugar con la desesperación del local y tratar de liquidar el partido de contragolpe. Y eso fue lo que pasó: Maglio erró al no retrotraer una jugada en la que Bravo cayó cerca del área y en cuatro pases, Federico González sentenció el partido. Poco pudo hacer Orión, apenas resguardado por un defensor contra 3 jugadores del rival. Boca no dejó de avanzar pero si antes no había entrado ninguna de las ocasiones generadas, menos lo iba a hacer ahora. Bianchi movió el banco de manera inteligente: Chávez por un insulso Gigliotti y Acosta por un discreto Fuenzalida. La cancha se inclinó mucho más y Castellani remató muy bien ganándose los aplausos de los hinchas. Conde salva nuevamente y tiene demasiada suerte en el rebote, una vez más. Acto seguido, Chávez roba en el borde del área e ingresa tras controlar muy bien el balón. Potencia pura pero el disparo sale besando el palo izquierdo.


El fondo de Boca era la peor de las anarquías. Mucha actitud para buscar pero al precio de dejar la zaga final muy desguarnecida. A los 22’, Acosta conecta muy bien con Calleri tras un arranque de los suyos pero el ex All Boys define demasiado alto. Tanto Chávez como el nuevo 10 de Boca ingresaron muy bien y a base de picardía y potencia lograron que su equipo estando dos goles abajo jugase mejor que quien sería su verdugo. Un buen corner desde la izquierda encuentra al ex delantero de Banfield en el área chica pero el cabezazo es malo y despeja la pelota. Nuevo contragolpe letal que define el recién ingresado – y ex Boca, un talento del semillero- Pol Fernandez con mucha sobriedad. Hasta pareció que no quería hacer el gol pero que no le dejaron otra opción. No lo gritó y pidió perdón a todo el estadio en una gran actitud.
Boca terminó con Chávez forzando con un muy buen tiro de media distancia a Conde, que esta vez la encontró de casualidad. La derrota no era para nada merecida pero Rafaela tuvo suerte en el primer gol, una buena tarde de su arquero y dos contragolpes letales. Castellani lanzó un buen tiro libre que Conde pudo contener, erigiéndose sin dudas como el mejor del humilde equipo de Santa Fe. Los muchachos de Sensini fueron de punto a la Bombonera y apenas generando situaciones se llevaron una goleada que quedará en la corta historia de su club. No jugaron para nada bien según lo que yo considero que es jugar en serio al fútbol, pero en base a sus limitaciones construyeron una buena pared en la mitad del campo y a partir de una situación fortuita lograron hacer de un buen Boca - con manejo de pelota y mucha vocación de ataque- un manojo de nervios.

Castellani, Acosta y Chavez – en ese orden- fueron lo mejor del local (y por ende no deben salir más del equipo titular) que como bien dijo Bianchi debe dar vuelta la historia y también pedirle perdón a la hinchada que – menos los barrabravas, pero esos son mercenarios y asesinos al servicio del Presidente Angelici- siempre alentó aun cuando el equipo estaba tres goles abajo. El mejor DT de la historia del club fue el único que quedó fuera de los reproches, aunque hace rato que se ve a muchos hinchas manifestarse en su contra en las redes sociales con argumentos muy imbéciles al estilo de: “Está gagá” o “En realidad nunca supo dirigir”, cuando es un tipo que en el lomo tiene 4 Copas Libertadores (1 con Velez y 3 con Boca) – y no se olviden de la Final de 2004-, 7 torneos de Primera División (4 con Boca y 3 con Velez), 3 Copas Intercontinentales (2 con el club de La Ribera y 1 con el de Liniers) – y una perdida en 2001 contra el Bayern Munich, en lo que fue un escandaloso robo a mano armada de parte del árbitro- y una Interamericana ganada con Velez Sarsfield. Es el mejor entrenador del país sin duda alguna y el que más ganó en la historia de Boca sumando más Intercontinentales y Libertadores que River por ejemplo. Es una falta de respeto decir tantas boludeces acerca de su trabajo, porque si algo ha hecho en estas dos temporadas es romperse el lomo para encontrarle la vuelta a varios grupos de jugadores que no estuvieron a la altura de las circunstancias. Bianchi tiene mucha autocrítica, pero es incapaz de hacerla frente al periodismo carroña que se autodenomina “deportivo” (en su mayoría, siempre hay excepciones) y que lo único que busca es generar problemas para colocar en la tapa del diario o porque alguien les deslizó un dineral para que logren sacar de su silla al más grande de todos. Y tiene mucha razón el Virrey en odiar a esta prensa barata y amarillista, por lo que cuenta con todo mi apoyo en esa cruzada también. Ha tenido errores en este tercer ciclo sin duda alguna, es humano, pero ha probado con todos los esquemas y jugadores posibles. Y no es que su mensaje no llegue claro pues como se vio al final del torneo pasado y en estos primeros partidos, el equipo tiene una idea definida aunque la ejecución no sea perfecta. Habrá que ajustar tuercas, como por ejemplo el hacer que Grana no se ponga más la camiseta de Boca, y esperar a que Gago e Insúa – dos pilares, más allá de que el ex Real Madrid, Roma y Valencia no esté en su mejor nivel- regresen para armar el mejor equipo posible. Las primeras señales han sido pésimas más que nada en los resultados y lamentablemente de eso se trata todo hoy día. Prefiero que el Virrey muera con la suya tratando de hacer que Boca juegue bien y llegue muchas veces al arco rival antes que juntar a 10 personas en el área y ganar en el último minuto sin merecerlo.



Boca afrontará varios partidos en estos días y será clave comenzar mañana con una victoria frente a Estudiantes de La Plata. Ese es el primer paso para llegar al encuentro de ida por la Copa Sudamericana de la mejor manera. Hay que seguir por esta senda y tratar de sacar las piedras que estén en el camino. Como hincha de Boca, le daré siempre mi apoyo a Carlos Bianchi que fue el tipo con el que comencé a ver fútbol cuando era chiquito, que junto a Román me hizo fanático rabioso de Boca y que NUNCA jamás me defraudó. Ni ayer ni hoy, ni lo va a hacer el día de mañana. Bianchi debe quedarse para siempre en Boca y nosotros estar muy tranquilos porque los resultados ya van a llegar. Hoy leía a uno de estos “periodistas” en Canchallena.com preguntándose quien se va a atrever a descolgar el cuadro. Le informo que el “cuadro” jamás se saca de su lugar, de allá arriba, porque lo que Bianchi le dio a Boca es eterno. Que lo vienen intentando Angelici y Macri - y quienes los secundan- hace dos años y que la única forma de evitarlo es ser agradecido, tener memoria y no soltarle la mano al Virrey. Ya limpiaron a Juan Román Riquelme, nuestro otro prócer, pero nunca van a conseguir que la Bombonera cante en su contra o que el hincha genuino se enoje con él. El oro es el oro, la estatua va a estar ahí hasta el final de todo. Lo mismo aplica para Carlos Bianchi, con quien estoy desde el día uno hasta las últimas consecuencias. Eso se llama ser “Hincha del Club Atlético Boca Juniors”.

 

domingo, 24 de agosto de 2014

Real Madrid 0 (1) - Atlético de Madrid 1 (2): El Choque de los Titanes; Una Victoria Merecida


El Real Madrid y el Atlético de Madrid jugaron el absurdo partido de vuelta de la Supercopa de España 2014, un trofeo sin dudas importante que inaugura siempre una nueva temporada de la apasionante Liga Española de Fútbol. En el primer encuentro jugado en el Santiago Bernabeu, el equipo dirigido por Diego Simeone no había mostrado una gran versión pero sí logrado rescatar sobre el final un empate que lo dejaba mejor parado para el segundo juego. Si hay un lugar donde el Aleti se hace fuerte es en el Vicente Calderón, algo comprobado en la pasada temporada en la que se consagró merecidamente campeón de La Liga y estuvo a pocos minutos de lograr – aunque habría sido de forma inmerecida- la Champions League que finalmente terminó en manos de su eterno rival.

Más allá de que el estilo de juego planteado por Simeone - basado en el músculo puro y en la cobertura total de los espacios a fin de salir de contragolpe con pelotazos- no me gusta en lo absoluto, es imposible negar que desde que este ídolo de los rojiblancos asumió en el equipo Colchonero lo convirtió del eterno chiste que solo podía aspirar al sexto lugar a uno de los equipos más competitivos del mundo. Y lo hizo sin apelar a ninguna trampa, con una plantilla muy reducida y con una mayoría de jugadores irregulares - con apenas dos o tres fuera de serie- que comprendió e interiorizó el mensaje del entrenador. Todos se abocaron a la causa y dejaron la piel por el objetivo que era ganar La Liga y devolver al Atlético de Madrid a esa gloria que siempre le fue tan esquiva. Con este estilo que prioriza la lucha por sobre el juego, la defensa por sobre el ataque – sin por ello perder intensidad-, el tacticismo puro por sobre ceder libertades al jugador, Simeone logró que su amado Aleti se alce con cinco títulos desde su llegada hace un par de temporadas. Y creo que lo que le faltó siempre a este equipo en lo referido al juego asociado y al buen trato del balón puede estar siendo solucionado - de forma involuntaria, pero mejorado al fin- debido a las ventas y los fichajes al inicio de esta 2014/2015.

Las salidas de Diego Costa y de Thibaut Curtois fueron muy duras para el Cholo, ya que se iban para el Chelsea de Mourinho dos de los grandes pilares no solo de su equipo sino también de su filosofía de juego. Curtois es por lejos junto a Emmanuel Neuer  el mejor portero del mundo hace varias temporadas y fue clave para que el Aleti mantuviese el arco en cero en los peores – y también en los mejores, claro- momentos de la montaña rusa que fue la victoria en La Liga 2013/2014 y la heroica campaña en la UEFA Champions League pasada. No sería desacertado afirmar que sin tamaño portero, el Aleti no habría llegado tan lejos más allá de haber molestado bastante en las dos competiciones. Y Diego Costa, un gran delantero lleno de opciones y recursos que junto a Arda Turán era el alma creativa de una escuadra que no privilegiaba esta zona. Los pelotazos cruzados partían al por mayor y el brasileño nacionalizado español – de pésimo Mundial debido a que llegó sin recuperarse al 100% de sus lesiones de fin de temporada- se encargaba de sacarle agua a las piedras e inventarse las situaciones de gol más increíbles. Otras salidas importantes fueron las de Diego Ribas – otra de las pocas usinas de talento-, David Villa -el reemplazante ideal de Costa- y Filipe Luiz – ese espléndido lateral izquierdo que también partió hacia el Chelsea-. Los refuerzos que llegaron para reemplazar estos huecos fueron realmente muy buenos, quedando probada la capacidad del cuerpo técnico y los directivos para observar el mercado: Miguel Ángel Moya para ocupar el arco proveniente del Getafe, el fenomenal Mario Mandzukic – insólitamente descartado por Pep Guardiola en el Bayern Munich- para ocupar el vacío dejado por Diego Costa y el joven Antoine Griezmann que llegó de la Real Sociedad tras una gran temporada pasada y un interesante Mundial 2014. En sus primeros dos partidos oficiales, estas tres adquisiciones han probado su valía y potenciaron al Aleti ya que lo obligan a pensar un poco más y tratar de armar juego por lo bajo en la mitad de la cancha. Algo de esto se vio en el partido definitivo de la Supercopa 2014 que los consagró campeones contra un Real Madrid lleno de grandes figuras que todavía está en proceso de construcción.

El Real Madrid de Bale, Ronaldo, Kroos, James Rodríguez, Khedira, Ramos, Marcelo, Isco, Benzema, Modric, Xabi Alonso, Casillas, Navas y demás estrellas ha jugado por el momento tres partidos oficiales. Con un estilo bien definido de posesión en velocidad y contragolpe perfecto, deslumbró a media máquina contra el Sevilla con un brillante Toni Kroos que tras una semana de entrenamiento apenas parecía estar en el equipo hace seis temporadas. La figura del Bayern Munich de Guardiola y de la Alemania campeona del mundo le dio pausa a un mediocampo demasiado vertiginoso y demostró ser el complemento ideal para Luka Modric y Xabi Alonso. James Rodriguez, sensación del Mundial reciente – tal vez demasiado magnificado por una gran primera ronda sin que se considere que bajó el nivel en los dos partidos restantes-, no había tenido un buen estreno en la Supercopa de Europa, pero si había levantado nivel en la ida contra los de Simeone marcando un muy lindo gol. Justamente este choque fue una demostración de buen fútbol de parte de la Casa Blanca, pero todo se fue al tacho de basura debido a un error infantil - tras la salida de un corner cuando terminaba el encuentro- de una defensa anárquica que no parece hacer pie por el momento. El 1-1 fue demasiado premio para un Atlético amarrete como de costumbre y un castigo demasiado duro para el Real Madrid. El tercer juego oficial de los de Ancelotti es el que vamos a comentar en los párrafos siguientes.



Carlo Ancelotti paró un 4-3-3 sin Cristiano Ronaldo de entrada. El equipo blanco formó con: Casillas; Carvajal, Ramos, Coentrao, Varanne; Kroos, Modric, Xabi Alonso; James, Benzema y Bale. Esta formación con algunos retoques había probado su efectividad en los dos partidos anteriores, siendo más redondo el que los consagró súper campeones de Europa. La ausencia de Ángel Di María, ya en camino al Manchester United, se sintió mucho hasta el momento – mucho más si esta táctica será la utilizada en la mayoría de los partidos- y será muy complicado rellenar ese vacío en ataque y defensa que deja el argentino. El Cholo Simeone colocó enfrente su clásico 4-4-1-1 que hasta el momento le viene dando más alegrías que disgustos: Moya; Juanfrán, Godín, Miranda, Siqueiro; Tiago, Koke, Gabi, Griezmann; Raúl García; Mandzukic. Era un espejo de lo que había ocurrido días atrás en el Bernabeu, pero esta vez contaría con un elemento clave para la victoria final del Atlético Madrid.


Hablo de un gol, fruto del desorden defensivo y de la viveza del delantero, a los apenas dos minutos de iniciado el juego. Tras un pelotazo mal peinado hacia atrás, Mandzukic ganó con facilidad y en una brillante corrida definió de forma precisa ante la salida de Casillas. En esos primeros minutos, el Aleti se lanzó al ataque aprovechando que el Real Madrid estaba a punto de K.O. No marcaron el segundo de forma casi milagrosa y de a poco las acciones se fueron emparejando. Los Colchoneros apretaban las dos líneas de cuatro para armar un bloque tenaz en el mediocampo – con exceso de intensidad pero también de juego brusco- y lanzaban pelotazos al vacío para que Garcia, Griezmann y Mandzukic se las arreglasen. Tras el saludable vendaval del inicio, volvían a las bases. Los Blancos comenzaban a tener la pelota nuevamente con Toni Kroos y Xabi Alonso como distribuidores pero sin demasiada profundidad. El rival lo estaba llevando al juego trabado  y físico, algo inteligente pues en la parte técnica la superioridad de los de Ancelotti es notoria.


De a poco todo se fue acomodando en su lugar. Carvajal y James promediando la primera parte armaron una linda jugada por la derecha que Moya rechazó muy bien. Ya en 25’ de juego, el Real inclinaba la cancha por completo mientras que el Atlético se defendía ya pegado a su propia área con un solo hombre de punta. La ventaja inicial era algo positivo, pero el empate estaba al caer. Simeone se fue expulsado tras golpear al cuarto árbitro, al borde de un ataque de nervios innecesario que viene de la mano de muchas provocaciones para con Ancelotti sin sentido alguno. Ya en la platea se calmó aunque no pudo evitar el salir agitando los brazos y pidiendo a la afición – bastante callada hasta ese momento- que se levante, algo que sus devotos adoran de él. Pasión le llaman algunos, venta de humo otros. Más allá de esta anécdota simpática, el equipo visitante ya estaba dominando el encuentro de manera clara aunque no contundente en lo referido al resultado. Modric, ya como un enganche, y Kroos, en doble pivot con Alonso, lanzaban buenos pases cruzados que quebraban la dura defensa local que se mostraba inusualmente frágil especialmente por el lado derecho. Más allá de la inferioridad numérica en cada contragolpe, Mandzukic siempre se las arreglaba para hacerle la vida imposible a los centrales del Real Madrid que estaban teniendo otra noche para el olvido.
Como el mediocampo del Aleti fallaba en cortar el circuito Kroos-Modric-Alonso, James comenzó a soltarse. Salió de la izquierda y se movió por todo el frente de ataque como solía hacer Di María. El retraso grosero en propio campo de los del Cholo sacó lo mejor del colombiano en lo que fue su mejor actuación hasta el momento con la casaca madridista. Junto con Bale – que erró un gol increíble- llegaban con facilidad a la línea de fondo y a posición de remate, pero estaban imprecisos más allá de la muy buena tarea del arquero Moya. Con un planteo muy vertiginoso y de control absoluto de la pelota, Benzema no pudo aprovechar ninguno de los espacios ni crearse una sola situación clara de gol en una preocupante actuación de cara a esta temporada. El partido necesitaba de Cristiano Ronaldo y de Di María ya que con su explosividad en los metros finales podían marcar la diferencia.


Cuando moría la primera parte, Raúl García sacó un tremendo remate que Casillas detuvo con una estirada milagrosa. Corner y cabezazo de García nuevamente que se va por muy poco. El Aleti sacaba muchas ventajas en la pelota parada, su gran fuerte que a decir verdad maneja muy bien más allá de la pésima marca del fondo del Real Madrid. Pero eso no era todo: James tomó la pelota por la izquierda y se fue abriendo hacia el centro mientras bordeaba el área para luego sacar un remate preciso que salió rozando el ángulo. Rodríguez y Kroos eran las figuras de un equipo que merecía como mínimo el empate pero que no lograba capitalizar el sinfín de ocasiones creadas.

Ancelotti pateó el tablero y mandó a la cancha a Cristiano Ronaldo, algo muy necesario sin dudas. Pero cometió el error de sacar a Kroos, ya que el alemán le daba equilibrio al equipo y en él estaba basada la supremacía del Real Madrid en el medio gracias a su quite y redistribución con elegancia y precisión de la pelota. A pesar de esto, los de Ancelotti salieron con mucha intensidad a jugar el segundo tiempo y se pararon en 3/4 de cancha obligando al Aleti a replegarse apenas iniciada la segunda parte. Con buenas combinaciones, la Casa Blanca seguía siendo profunda pero no efectiva con un Benzema que fue una verdadera lágrima en este choque. Cuando todo estaba bajo control, otra perfecta ejecución de un tiro libre dejó a Raúl García en posición de gol. Coentrao y Varanne, en otra galaxia, miraron como la pelota daba en el travesaño tras el cabezazo violento y como Casillas salvaba nuevamente a su equipo con un oportuno manotazo.


Ya en 53’, el Aleti dispone de una contra inmejorable pero Griezmann tarda demasiado en definir permitiendo que Carvajal cruce a la perfección como zaguero. El Aleti comienza a ganar en el mediocampo y el partido se convierte en uno de ida y vuelta; un palo y palo muy entretenido pero que encuentra a los arqueros muy sólidos y a los defensores bien parados en ese tramo del juego. El que desentona en el Real es Coentrao, que se convierte en una invitación a pasar tranquilo y sin apuro para quien lo disponga. Gabi, Juanfrán y García arman una gran jugada por ese sector y el remate de este delantero reconvertido en mediocampista con quite y llegada se va por demasiado poco. El equipo del Cholo presiona mucho mejor ahora y comienza sorpresivamente a salir de su esquema ultra defensivo. El gestor de este milagro es Gabi que, para variar un poco, se hace un festín con Coentrao y Varanne cada vez que avanza. El Real Madrid pudo sobrevivir estando nuevamente a punto de ser liquidado, pero el tiempo ahora sí apremiaba y no había contundencia en los avances.


Casillas lanza un buen pelotazo para Ronaldo que en carrera corta es imparable. Llega al fondo y Godín salva cuando Benzema se relamía dentro del área chica. Del 4-3-3 inicial, Ancelotti con el ingreso de CR7 armó un 4-2-3-1 bien largo con la idea de empatar o morir. Sin medias tintas, como debe ser. El intercambio de ataques era intenso y el espectáculo realmente entretenido, con un Atlético atrevido y picante como pocas veces se lo vio en el ciclo Simeone. Ingresa Isco por James que tras un gran primer tiempo perdió lucimiento con la salida de Kroos, que era el jugador que lo abastecía cerca del arco rival. El esquema volvía al 4-3-3 pero rápidamente se configuró como un 4-2-4 con Modric y Alonso de doble cinco y Bale, Ronaldo, Benzema e Isco varios metros más adelante. Mientras tanto los Colchoneros se defendían muy bien con la pelota al ras del piso – otra novedad- y veían como los de enfrente se desesperaban al no tener la posesión y quedaban muy mal parados en defensa. Marcelo entra por el pésimo Coentrao para darle mayor velocidad por la banda a su equipo, aunque en este momento no tenía sentido su ingreso. Koke y Griezmann estuvieron en un par de minutos a pocos centímetros de cerrar la historia. El primero con un buen disparo desde media distancia y el segundo con un buen robo a un Ramos descontrolado pero que terminó en una definición demasiado apurada.


El equipo que ahora recibía las órdenes del Mono Burgos era muy superior al de Ancelotti. Abrumador en ataque y con mucha tenencia de pelota, con paciencia para poner el freno de mano y construir juego progresivamente. La mejora respecto a la temporada pasada era notoria. La salida de Kroos mató al mediocampo del Real Madrid que perdió su eje y no distribuyó más la pelota con criterio. Gabi y Koke se hicieron amos y señores del círculo central y de allí en más comenzaron a justificar el triunfo.

Mandzukic estaba agotado tras realizar un enorme trabajo físico y esto hacía que el equipo quedase demasiado largo. Simeone movió muy bien el banco poniendo en su lugar al Cebolla Rodríguez para dibujar un 4-5-1 con Gimenez como único delantero punta. Rearmó el Muro de Berlín pero con piernas frescas y sin ceder la pelota ni dejar de atacar. El otro cambio del argentino le dio por ganado el duelo táctico contra su colega italiano: Saúl por Raúl García para cerrar el sector de Marcelo e Isco, los recién ingresados. Hacia el final del partido, el ida y vuelta se tornó más intenso pero ya no había vuelta atrás más allá de que estaban jugando un partidazo. Modric salió expulsado tras una violenta e innecesaria infracción y Ramos estuvo a milímetros de reeditar la hazaña de Lisboa, también en el minuto 93’. Hubiese sido demasiado premio para el Real Madrid esta vez, ante un Aleti que justificó y edificó su triunfo en base a un buen golpe inicial y un excelente segundo tiempo que nos ilusiona aun a aquellos que no somos hinchas de ese club ni acordamos con la filosofía de juego que pregona Diego Pablo Simeone pero que amamos el fútbol bien jugado sin importar de que equipo provenga. Ojalá sigan por esta senda y puedan escapar del esquema cerrado y poco amable con la pelota que mostraron la temporada pasada. Material hay y evidentemente las ganas sobran, así que tarea extra para el entrenador y su ayudante de campo que será más fácil con la felicidad de haber comenzado La Liga con una Copa – la quinta desde la llegada del entrenador-.


Otra es la historia del Real Madrid que deberá solucionar de urgencia el hueco que deja Di María con su salida – un grave error de la dirigencia el no aumentarle la ficha siendo de los mejores del equipo y del mundo en su puesto- y tratar de darle a Kroos y a Modric delanteros que conviertan las situaciones que ellos se esfuerzan por crear. James tendrá que acelerar su adaptación aunque ya ha mostrado muy buenas señales tras un arranque lógicamente nervioso e irregular. Ya ha marcado un gol oficial y además fue el mejor junto a Kroos en este partido. En lo referido a la defensa, los problemas son mayores ya que habrá que construir una fortaleza alrededor del inestable pero muy necesario Pepe, pues Varanne y Coentrao demostraron que por el momento no están a la altura de la titularidad. No me dispongo a entrar en el debate de todos los veranos acerca de si es necesario o no traer otro nueve porque Benzema “no está jugando bien”. No tuvo dos buenos partidos por la Super Copa, pero viene de un gran Mundial y de una temporada pasada de ensueño. El otro gran debate es el de Casillas y su irregularidad, algo que creo debería zanjarse con una alternancia entre la leyenda madridista y el recién llegado Navas al menos en estos primeros meses. Hoy por hoy, Iker no está en mal nivel siendo uno de los puntos más altos del equipo en estos tres primeros partidos oficiales. Bajar del cielo y comenzar a armar la base desde la tierra parece ser el camino correcto, aun con todo el talento y opciones de juego que posee en su plantel el Real Madrid. Uno de dos en títulos por el momento para el Madrid que ya no podrá repetir el memorable Tour del Barcelona de Pep Guardiola en la temporada 2008/2009. Pero apuntar de la mano de uno de los mejores tres entrenadores del mundo a llevarse cuatro títulos más y saber que, si se acomodan algunas piezas es muy probable que eso suceda, no sabe para nada mal.